Cada semana damos consejos para el éxito empresarial, si bien todos somos siendo conscientes de que no hay una receta infalible. Esta vez nos centraremos en ciertos fallos más frecuentes de nuevos emprendedores que desgraciadamente acostumbran a ser causas de descalabro. Ciertos obstáculos provocados por esas malas resoluciones se pueden superar. No obstante, es mejor eludir tomarlas desde el comienzo.

¿Qué causas usuales llevan al descalabro de negocios y emprendedores?

Contestar a el interrogante es una enorme ayuda para cualquiera que desee montar un negocio. Con simple comprobar la lista de causas de descalabro más frecuentes entre los emprendedores, vas a poder meditar sobre tu proyecto y también identificar posibles puntos de mejora. De esa forma, vas a tener una ocasión para prepararte mejor y también acrecentar las opciones de éxito de tu negocio. Vale la pena dedicarlo cinco minutos, ¿no crees?

La carencia de experiencia en el ámbito

En ciertas ocasiones, montar un negocio es un medio para mudar de modo de vida. Mas un cambio demasiado radical puede ser realmente perjudicial si te lanzas en un campo que ignoras completamente. En los negocios las cosas suceden de prisa, y es posible que no tengas tiempo para aprender de los fallos. De ahí que, la carencia de experiencia acostumbra a ser una de las primordiales causas de descalabro entre los emprendedores.

Una mala localización

Es singularmente válido para cualquier negocio con local abierto al público. La localización lo es todo para un comercio. Puedes tener el lugar más extenso y mejor acondicionado de la urbe, un coste de alquiler baratísimo, mas si no estás en la localización adecuada, no lograrás persuadir a los clientes del servicio de que vayan a visitarte.

La carencia de un plan de negocio

Ya antes de iniciar, es indispensable conocer cuando menos unos pocos datos claves sobre tu proyecto. Estudiar el mercado, examinar la política de costes, los costos, la rentabilidad y naturalmente la inversión precisa y la financiación. Para eso, es indispensable contar con un plan de negocio. No es una bola de cristal que te vaya a pronosticar el futuro, mas te va a ayudar a comprender mejor los puntos clave y a eludir muchos fallos.

Perder demasiado tiempo en realizar el producto y la estrategia

Si lanzarse a la aventura sin estudiar nada es perjudicial, dedicar un tiempo excesivo en prepararse asimismo lo es. Ningún producto jamás va a ser perfecto, ninguna estrategia va a ser infalible. Día a día que esperas para actuar es regalado a los contendientes. Es mucho mejor tomar una resolución, confundirse y corregir que tardar un buen tiempo en decidirse. La lentitud para actuar es una de las causas más usuales de descalabro entre los emprendedores.

Iniciar sin el capital suficiente

Muchos emprendedores pecan de optimistas. Calculan una necesidad de financiación un tanto sobre la inversión inicial y confían en el éxito de la compañía para autofinanciarse prácticamente desde el comienzo. Realmente, es muy usual que las cosas tarden muchos meses, aun años, en producir la tesorería suficiente. Un capital inicial demasiado corto puede condenar un proyecto bueno a los poquitos meses de su comienzo.

No tener mercado

Ciertos aspirantes a emprendedores procuran la idea de negocio perfecta, que aún a absolutamente nadie se le ha ocurrido. Realmente, como ya lo charlamos en otro artículo, temen a la competencia. Está tendencia a buscar un mercado sin contendientes muy frecuentemente lleva a lanzarse en un mercado que no es suficiente. Lo mismo ocurre a proyectos que se enfocan demasiado en el desarrollo de un producto que creen perfecto mas que no se han molestado de revisar con clientes del servicio potenciales. En las causas de descalabro, el no contar con de un mercado es de las más graves para un emprendedor, por el hecho de que, a menos que alteres drásticamente tu propuesta de valor, no lograrás ventas.

Estimar iniciar en grande

Crear una compañía es por sí un peligro. Comenzar en grande es un peligro superfluo. Pertrecharse con material de segunda mano, arrendar en vez de adquirir, comenzar con una plantilla ajustada, o bien abrir un solo centro para probar el término son ciertos consejos de prudencia que dejan lanzarse y corregir el planteamiento de la compañía sin comprometer demasiado capital. Estimar actuar como una compañía grande desde el principio solo te va a hacer más débil.

Un desarrollo excesivo

No es el caso más usual mas desgraciadamente ocurre. En ocasiones un término de empresa marcha tan bien que te sientes obligado a desarrollarlo más veloz de lo lógico. Desgraciadamente, a veces el negocio termina muriendo, víctima de su éxito, prácticamente siempre y en todo momento por motivos de tesorería.

Publicidad deficiente

La prudencia inicial en los gastos no ha de ser excesiva, y sobre todo no te puedes olvidar de hacer publicidad. Ciertos emprendedores confían tanto en su producto que creen que los clientes del servicio van a venir solos. Mas aun para las compañías que funcionen con un boca a boca conveniente, es preciso hacerse conocer al comienzo, merced a la publicidad. Como es lógico hay que buscar el canal más eficaz dependiendo del género de negocio.

Estar demasiado solo

Ya lo afirmaba Ray Kroc, el creador de McDonald’s: “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos juntos”. En el caso de un emprendedor solitario está oración coge aún más sentido. Si bien lleves el proyecto solo, precisas apoyo y consejo. Montar una compañía es un trabajo bastante difícil y de larga duración, y estando absolutamente solo, es complicado sostener la motivación y tomar las resoluciones adecuadas.

Desamparar demasiado pronto

La persistencia es esencial para cualquier proyecto empresarial. A muchos nos ha pasado el meditar en tirar la toalla, y que al día después se concrete una venta esencial. No hay que darse por vencido, por el hecho de que al final, el que más soporta tiene muchas probabilidades de llevarse el mercado. De ahí que asimismo es tan esencial iniciar con capital suficiente. Si el término es bueno, terminará cosechando sus frutos.

Rodearse mal

Si estar demasiado solo es un inconveniente, rodearse mal es mucho peor. No olvidemos que un conjunto va a la velocidad del más lento de sus miembros. De ahí que hay que buscar personas que sean mejores que tú en las áreas de habilidades requeridas y buscar el asociado conveniente. Las compañías son organizaciones humanas, y las malas resoluciones de contratación o bien de asociación entran en las causas de descalabro más frecuentes para los emprendedores.

No poner al usuario primeramente

Realmente, si esta lista fuera ordenada por relevancia de factores, este habría de ser el primero. Una compañía solo vive por sus clientes del servicio. Todos hemos escuchado mil veces eso de que “el cliente del servicio siempre y en todo momento lleva la razón” y es cierto. Mas no lo tergiversemos. Esta oración no significa como piensan ciertos que debemos admitir cualquier capricho de un usuario exagerado, sino debemos percibir al cliente del servicio y poner sus necesidades siempre y en todo momento primeramente, pues lo que necesite es la razón de ser de nuestra empresa.

No amoldarse

Completando el apartado precedente, la consecuencia lógica es que una compañía debe amoldarse. Por más que se haya trabajado sobre la estrategia y el producto, un negocio comienza de veras cuando se encara a los clientes del servicio. Desde este instante, va a haber que estar a la escucha de los comentarios de los compradores y amoldarse, en un proceso de mejora continua. Y lógicamente no solo hay que ajustarse a los clientes del servicio, sino más bien examinar todos y cada uno de los procesos de la compañía y optimarlos conforme avanza el tiempo.

Falta de compromiso

Emprender es duro. Requiere mucho trabajo. Provoca mucho agobio. Te fuerza a meterte en áreas que no te agradan y que ignoras, a tomar resoluciones bastante difíciles, a soportar. No se puede emprender a medias. De ahí que hace falta una dedicación y un compromiso total. Muchos de los emprendedores que no lo hacen terminan abandonando demasiado pronto.

Estos son, a mi modo de ver, los fallos más habituales y primordiales causas de descalabro para emprendedores. ¿Ves alguno más? No vaciles en compartir en la sección de comentarios.

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