El parto inducido es un procedimiento médico para alentar las contracciones uterinas o preparar al cuello del útero al final del embarazo. El parto inducido es indicado por el obstetra cuando el trabajo de parto no empieza de forma natural o cuando hay situaciones que pueden poner bajo riesgo la vida de la mujer o del bebé, como diabetes gestacional, preeclampsia o limitación del desarrollo fetal.

La inducción médica del parto por norma general se efectúa desde las treinta y siete semanas de gestación, mas existen métodos caseros que pueden facilitar el proceso del comienzo del trabajo de parto al final de la gestación, como tener relaciones íntimas, en el caso de que la mujer se sienta cómoda, o alentar los pezones, por poner un ejemplo.

Pese a que existen distintas indicaciones para la inducción del parto, todas y cada una han de ser evaluadas por el médico de forma meticulosa, ya que en ocasiones es más seguro decantarse por una cesárea en vez de procurar alentar el comienzo del trabajo de parto. Vea de qué manera se efectúa la cesárea y en qué momento está indicada.

En qué momento se señala la inducción del parto

La inducción del parto ha de ser orientada por el obstetra y puede estar indicado en los próximos casos:

  • Cuando el embarazo pasa de las cuarenta y uno semanas sin comienzo de contracciones de forma espontánea;
  • Rotura de la bolsa del líquido amniótico sin comienzo de las contracciones en veinticuatro horas;
  • Infección en el útero, llamada corioamnioitis;
  • Diabetes gestacional;
  • Preclampsia, que es el empeoramiento de la presión alta a lo largo de la gestación;
  • Presión alta ya antes del embarazo o que se desarrolló ya antes de las veinte semanas de gestación;
  • Hipertensión gestacional, que se desarrolla tras las veinte semanas del embarazo;
  • Problemas médicos como enfermedad nefrítico, pulmonar u obesidad;
  • Incompatibilidad del factor Rh;
  • Trombofilias;
  • Limitación del desarrollo fetal, en el que el bebé para de medrar al ritmo aguardado por tener un peso menor del aguardado para la edad gestacional;
  • Minoración de la cantidad de líquido amniótico, pese a los intentos de hidratación.

Además de esto, la inducción del parto asimismo puede hacerse en ciertos casos por factores de logística, tal y como si el centro de salud está lejísimos del área de vivienda o no tener a un acompañante caso de que empiece el trabajo de parto de forma espontánea.

De qué manera se efectúa la inducción del parto en el centro de salud

La inducción del parto es efectuado por el obstetra en el centro de salud, el que puede usar una o más técnicas en conjunto, conforme a la maduración del cuello uterino o de la fase del trabajo de parto.

Las primordiales técnicas de inducción del parto efectuadas en el centro de salud son:

  • Uso de oxitocina intravenosa: es la hormona que estimula las contracciones del útero. Esta forma de inducción del parto es más eficiente para apresurar el trabajo de parto que ha comenzado;
  • Rotura del saco amniótico: se efectúa cuando el cuello del útero está parcialmente dilatado;
  • Colocación de una sonda o catéter singular en el cuello uterino: contiene un balón inflable rellenado con solución salina para alentar la maduración del cuello uterino;
  • Uso de prostaglandinas sintéticas: son puestas en la vagina para adelgazar o ablandar el cuello uterino. No pueden ser utilizadas en gestantes que tuvieron algún género de cirugía en el útero, incluyendo cesárea;
  • Desprendimiento de membranas: se efectúa a lo largo del tacto vaginal, cuando el cuello está ligerísimamente dilatado.

Estas 4 formas son eficientes y solo deben efectuarse en el centro de salud, donde la mujer y el bebé pueden ser acompañados por un conjunto de médicos y equipos, los que pueden ser precisos en el caso de que haya necesidad de algún procedimiento de urgencia.

¿Cuánto tiempo tarda la inducción?

Tras el comienzo del proceso de inducción del parto, el tiempo a fin de que el parto empiece va a depender de la maduración del cuello uterino ya antes de la inducción, de la técnica usada por el médico y de de qué forma el cuerpo de la mujer va respondiendo a la técnica de inducción elegida por el obstetra.

¿El parto inducido es más doloroso?

Generalmente el parto inducido acostumbra a ser más doloroso que el parto que empieza de forma espontánea, en especial cuando se usa oxitocina sintética, mas esto puede solventarse con anestesia epidural.

Quien quiere un parto natural, sin anestesia epidural puede supervisar el dolor del parto a través de una buena respiración y de las situaciones que puede adoptar a lo largo del parto. Conozca de qué manera calmar el dolor del trabajo de parto.

Qué hacer para comenzar el trabajo de parto naturalmente

Otras formas de facilitar el comienzo del trabajo de parto de forma natural que pueden efectuarse bajo orientación rigurosa del obstetra son:

  • Práctica de ejercicios como travesías largas;
  • Estimulación de los pezones, ya que ayuda a fomentar la producción de oxitocina a lo largo del clímax, favoreciendo las contracciones uterinas y el trabajo de parto;
  • Relaciones íntimas sin preservativo, para facilitar la pérdida de peso del cuello del útero;
  • Masturbación, ya que en la fase final del embarazo ayuda en la liberación de oxitocina, favoreciendo las contracciones y el trabajo de parto;
  • Activación de memorias cariñosas, como imaginar un sitio que le guste mucho, una comida preferida o utilizar un perfume que traiga buenas memorias;
  • Sesiones de acupuntura.

El incremento de las relaciones íntimas en la fase final de la gestación asimismo favorece las contracciones uterinas y el trabajo de parto y, por eso, las mujeres que desean un parto natural asimismo pueden decantarse por esta alternativa.

En qué momento puede ser peligroso inducir el parto

La inducción del parto no está indicada en los próximos casos:

  • Sufrimiento fetal;
  • Más de dos cesáreas precedentes, debido a la presencia de cicatrices en el útero;
  • Embarazo de gemelos o más bebés;
  • Bebé se halla sentado o no viró la cabeza cara abajo;
  • Pelvis materna no es suficientemente ancha para el paso del bebé;
  • Herpes genital activa en la mujer;
  • Placenta anterior, completa o parcial. Conozca más sobre la placenta previa;
  • Vasa anterior, que es la cercanía de los vasos sanguíneas del cordón umbilical al agujero interno del cuello uterino;
  • Latidos cardiacos del bebé disminuidos;
  • Bebé muy grande, pesando más de cuatro kg.​​​​​​;
  • Serología positiva para VIH en la mujer.

No obstante, el médico es quien debe tomar la resolución de inducir el parto o no, tomando en consideración múltiples factores que valoran el peligro y beneficio de la inducción.

Posibles dificultades

Ciertas dificultades pueden suceder a lo largo de la inducción del parto como falla en el proceso de inducción que puede requerir de una cesárea; incremento del peligro de infecciones cuando se emplea la técnica de rotura de la bolsa amniótica o minoración de los latidos cardiacos del bebé debido al uso de fármacos para inducir el parto, que pueden ocasionar contracciones excesivas y como consecuencia, reducir la cantidad de oxígeno para el bebé.

Si bien sea extraño, la inducción del parto asimismo puede ocasionar rotura uterina, consistente en que el útero se rompa en la cicatriz de una cesárea precedente o de una cirugía uterina, mas asimismo puede suceder en mujeres que jamás han tenido una cirugía precedente en el útero.

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