Ciertos cicatrizantes naturales para heridas, como las vendas con miel, la cataplasma de té de caléndula o las compresas de manzanilla, tienen substancias con propiedades antiinflamatorias, calmantes y/o hidratantes que asisten a reducir la inflamación y alentar la regeneración de la piel.

Estos cicatrizantes naturales pueden ser utilizados en heridas, picaduras de insectos, eczemas o quemaduras, por poner un ejemplo. No obstante, no han de ser usados en heridas abiertas que estén sangrando o tengan pus, puesto que en estos casos, la herida ha de ser tratada por un enfermero que va a poder hacer la limpieza adecuada y la sanación precisa. Vea de qué forma hacer la sanación de las heridas abiertas.

Los cicatrizantes naturales se aplican tras lavar y secar la piel y si bien no sirvan para substituir el tratamiento médico, son una perfecta opción para apresurar la cicatrización de la piel, complementando el tratamiento recomendado del médico.

Primordiales cicatrizantes naturales

Ciertos cicatrizantes naturales que se pueden preparar para sanar las heridas son:

1. Vendas con miel

La miel es una buenísima opción para cicatrizar las heridas, como las úlceras en los pies de diabéticos, heridas crónicas o quemaduras, pues poseen antibióticos naturales que combaten las infecciones de la piel.

Aparte de eso, la miel tiene propiedades hidratantes que asisten en la regeneración de los tejidos, reduciendo el tiempo de cicatrización. Estas vendas no han de ser utilizadas por personas que tengan alergia al polen, miel o propóleo. Conozca más beneficios de la miel.

Ingredientes:

  • Miel;

  • Vendas esterilizadas.

Modo de preparación:

Adecentar la herida y después cubrirla con una capa fina  de miel, poner una venda por encima y regresar a aplicar miel. Se debe mudar la venda dos veces por día.

dos. Cataplasma de té de caléndula

La caléndula, cuyo nombre científico es Caléndula officinalis, tiene propiedades antiinflamatorias y calmantes, siendo una buenísima opción de cicatrizante natural cuando es utilizada en forma de cataplasma preparada desde el té de esta planta, puesto que ayuda a reducir la inflamación de la piel ocasionada por heridas crónicas, quemaduras o úlceras, acelerando la cicatrización.

Ingredientes:

Modo de preparación:

Poner las flores de caléndula en agua hirviendo y dejar descansar por cinco minutos. Dejar enfriar, colar y empapar una compresa limpia y seca en la infusión de caléndula, como una gasa o un algodón, por poner un ejemplo. Aplicar la compresa en el área de la piel perjudicada tres veces por día, dejando actuar por treinta minutos.

tres. Compresas de manzanilla

La manzanilla es una genial opción de cicatrizante natural, ya que aparte de tener acción antiinflamatoria, asimismo tiene substancias con propiedades antialérgicas y calmantes, como el azuleno, bisabolol y farneseno. Estas substancias alivian la piel, dismuyen la inflamación, calman la picazón e irritación de la piel, en situaciones de miliaria roja o salpullido de calor y heridas crónicas, por poner un ejemplo.

Ingredientes:

Modo de preparación:

Sumar las flores frescas o secas de manzanilla en el agua hirviendo y dejar descansar a lo largo de quince minutos. Entonces, colar y empapar la gasa, algodón o paño limpio y aplicar en el área de la piel perjudicada cuando menos un par de veces por día, dejando actuar a lo largo de cinco minutos.

cuatro. Gel de sábila

La sábila o áloe vera es una planta medicinal que ayuda a aliviar la piel por el hecho de que tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, ayudando a cicatrizar las heridas e hidratar la piel.

Al preparar este cicatrizante natural, es esencial no emplear la cascarilla de la hoja de la sábila, ya que tiene efectos tóxicos. Solamente ha de ser usado el gel transparente que está en la hoja.

Ingredientes:

Modo de preparación:

Lavar las hojas de la sábila, recortar al medio y retirar el gel que se halla adentro, colocándolo en un recipiente limpio y seco. Entonces, humidificar una toalla limpia o una gasa con el gel y pasar en las zonas de la piel inficionada tres veces al día más o menos. Vea otros beneficios de la sábila.

cinco. Cataplasma de avena

La cataplasma de avena tiene ácido silícico con acción cicatrizante, aparte de las propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y calmantes, que contribuyen para una mejor cicatrización de la piel, pudiendo ser usado en casos de urticaria, soriasis, úlceras, heridas o ampollas de la piel, por servirnos de un ejemplo.

Aparte de eso, la avena es rica en almidón, con acción hidratante, ayudando a prosperar aún más la cicatrización de la piel.

Ingredientes:

Modo de preparación:

Hervir el agua y la avena en un recipiente a lo largo de veinte minutos más o menos. Colar y dejar enfriar. En seguida, humedecer una gasa o un paño limpio y seco en la infusión de avena, aplicando sobre la zona perjudicada de la piel, dejando actuar a lo largo de diez a veinte minutos. Después, enjuagar la piel con agua corriente, secar con una toalla limpia y seca.

La cataplasma de avena no ha de ser utilizada en heridas abiertas o que estén sangrando.

seis. Compresas con la flor de la trinidad

La flor de la trinidad, famosa a nivel científico como viola tricolor, tiene propiedades antiinflamatorias, calmantes y antialérgicas, siendo, por eso, una buenísima opción de antídoto casero para aplicar sobre la piel para alentar la cicatrización de las heridas, alergias en la piel, soriasis o eczema.

Ingredientes

Modo de preparación:

Sumar las flores de la trinidad en el agua hirviendo y dejar descansar por quince minutos. Dejar enfriar, colar y humedecer una gasa con la infusión de la flor de trinidad y pasar por la zona inficionada de la piel dos veces por día, hasta tres semanas.

siete. Pasta de milenrama

La pasta preparada con milenrama, cuyo nombre científico es Achillea millefolium, rica en flavonoides y ácido salicílico, con acción antiinflamatoria y antibacteriana, aparte de tener propiedades que mejoran la circulación sanguínea y la regeneración de la piel que actúan acelerando la cicatrización de los cortes, heridas, picaduras de insectos o venas varicosas.

Ingredientes:

Modo de preparación:

Diluir una cucharadita del extracto de milenrama en ciento veinticinco ml de agua templada y después sumergir una gasa estéril, compresa o paño limpio y seco, aplicando en la zona perjudicada de la piel.

ocho. Compresa de consuelda

La compresa preparada con consuelda, cuyo nombre científico es Symphytum officinale,es rica en alantoína, mucilagos y taninos con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, astringentes e hidratantes, que actúan ayudando a regenerar la piel y apresurar la cicatrización. Este antídoto puede ser utilizado en las heridas, dermatitis, soriasis, eczemas o espinillas, por poner un ejemplo.

Ingredientes:

Modo de preparación:

Poner todos y cada uno de los ingredientes en una cacerola y hervir a lo largo de cinco minutos. Entonces, tapar y dejar enfriar. Cuando estuviese templados, filtrar y empapar una gasa estéril en la infusión y aplicar la compresa en la piel, dejando actuar a lo largo de treinta minutos.

nueve. Mezcla de aceites esenciales

Hay algunos aceites esenciales que tienen propiedades que asisten a la cicatrización de la piel, como los aceites de caléndula, lavanda, romero y manzanilla, que tienen acción cicatrizante, antiinflamatoria y calmante, reduciendo la inflamación y ayudando en la regeneración de los tejidos.

Para emplear la mezcla de aceites esenciales sobre la piel, es preciso entremezclarlos con otros aceites vegetales, como el de coco o almendras, por poner un ejemplo, para dejar que los aceites esenciales se absorban mejor en la piel y no ocasionen irritación.

Ingredientes:

  • 1 gota de  aceite esencial de caléndula;

  • 1 gota de aceite esencial de lavanda;

  • 1 gota de aceite esencial de romero;

  • 1 gota de aceite esencial de manzanilla;

  • treinta mL de aceite de coco o almendra.

Modo de preparación:

Unir todos y cada uno de los ingredientes y entremezclar bien hasta el momento en que quede de forma uniforme. Lavar bien la zona de la piel que va a ser tratada, con agua y jabón neutro y secar con una toalla limpia y seca. Aplicar una pequeña cantidad de la mezcla de aceites esenciales sobre la piel masajeando suavemente.

La mezcla de aceites esenciales ha de ser guardada en un recipiente de vidrio, preferiblemente obscuro, limpio y seco, manteniéndose cerrado y guardado en un guardarropa lejos del calor y la humedad.

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