La meningitis es una inflamación grave de la meninges, que son las membranas que cubren al cerebro y a toda la medula espinal, produciendo síntomas como dolor intenso de cabeza, fiebre, náuseas y rigidez en el cuello, por poner un ejemplo.

La meningitis ocurre primordialmente debido a una infección por virus o bacterias, no obstante asimismo puede ocurrir por una infección parasitaria o debido a un hongo, siendo esencial identificar el agente responsable de la meningitis.

Por tratarse de una inflamación que afecta estructuras del cerebro, la meningitis ha de ser diagnosticada los más veloz posible por un médico general o por un neurólogo a fin de que se comience el tratamiento y eludir el desarrollo de lesiones que puedan resultar en secuelas permanente o, aun la muerte.

Conforme al agente infeccioso responsable de la inflamación de las meninges, la meningitis puede clasificarse en ciertos tipos, siendo los principales:

1. Meningitis viral

Este género de meningitis es ocasionada por virus y acostumbra a ser más usual en el verano y en personas desde los quince años de edad. Los primordiales virus asociados a esta enfermedad son los enterovirus, como Coxsackie, poliovirus y el virus de Epstein-Barr. Además de esto, el virus del herpes, es el encargado de la meningitis herpética, el que puede ocasionar inflamación en múltiples zonas del cerebro, siendo esta condición llamada meningoencefalitis.

dos. Meningitis bacteriana

La meningitis bacteriana es más grave que la viral y corresponde a la inflamación de las meninges ocasionada por bacterias como Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae, Mycobacterium tuberculosis yHaemophilus influenzae.

La meningitis bacteriana ocasionada por Neisseria meningitidis se conoce como meningitis meningocócica y, pese a que es extraña, se presenta con más frecuencia en pequeños y personas de la tercera edad, primordialmente cuando hay condiciones que reducen el sistema inmunológico. Vea más detalles de la meningitis bacteriana.

tres. Meningitis fúngica

La meningitis fúngica es más habitual que se presente en personas con el sistema inmunológico comprometido debido a la edad o una enfermedad crónica, estando a menudo asociada al hongo Cryptococcus sp. e Coccidioides sp. En ciertos casos, asimismo puede ser consecuencia de una infección por Candida sp. o Aspergillus sp.

cuatro. Meningitis eosinofílica

La meningitis eosinofílica es un tipo extraño de meningitis ocasionada por la infección del parásito Angiostrongylus cantonensis, que se puede localizar en babosas y caracoles. Las personas pueden inficionarse al consumir la carne de animales contaminados con el parásito o comestibles contaminados con secreciones de esos animales, dando como resultado el surgimiento de síntomas como fuerte cefalea, náusea, vómito y rigidez de nuca.

cinco. Meningitis aséptica

Pese a que la inflamación de las meninges sea más común debido a infecciones, asimismo puede tener causas no infecciosas, siendo llamada meningitis aséptica. Las primordiales causas que aumentan la posibilidad de esta clase de meningitis son golpes fuertes, drogas e inclusive ciertos géneros de enfermedades crónicas, como lupus o cáncer.

La intensidad de los síntomas pueden cambiar conforme a la causa de la inflamación de las meninges. De forma general, los primordiales síntomas, son:

  • Fiebre por arriba de los treinta y ocho grados ;
  • Dolor intenso de cabeza;
  • Rigidez en el cuello, con complejidad para aproximar la barbilla al pecho;
  • Máculas rojas en el cuerpo;
  • Hipersensibilidad a la luz;
  • Somnolencia excesiva con complejidad para despertar;
  • Confusión;
  • Conmociones.

En el bebé y el pequeño, pueden aún surgir otros síntomas que lleven a los progenitores a sospechar de una posible meningitis como lloro alto, irritabilidad, complejidad para desplazar la cabeza e inclusive, sesera más tensa, con una ligera apariencia recia.

El diagnóstico de la meningitis es efectuado por el médico general, neurólogo o infectólogo a través de la evaluación de los signos y síntomas presentados por la persona, pudiendo hacer un examen físico en que efectúa la exploración del cuello para valorar si la persona siente dolor o malestar, ya que la rigidez en el cuello es uno de los primordiales síntomas de la meningitis.

Además de esto, puede pedirse un examen de orina, de sangre, y de imagen, como una tomografía computarizada o resonancia imantada, cuando hay sospecha de lesión cerebral o de secuelas por meningitis. Existen signos de sospecha cuando la persona presenta conmociones y perturbación en el tamaño de las pupilas, por servirnos de un ejemplo.

No obstante, el estándar de oro para el diagnóstico de la meningitis es el cultivo del líquido cefalorraquídeo o LCR, consistente en la obtención de una muestra de LCR a través de una punción lumbar. el líquido logrado es mandado al laboratorio a fin de que se efectúen procedimientos que dejen confirmar la infección y el agente responsable.

Al confirmarse la enfermedad, el paciente debe continuar internado en el centro de salud por ciertos días a fin de que el tratamiento sea comenzado con antibióticos y fármacos para supervisar la fiebre y diminuir el malestar.

La transmisión de meningitis puede cambiar mucho, en dependencia del género de microorganismo que está ocasionando la inflamación. En el caso de la meningitis viral, el peligro de transmisión es bajísimo, puesto que, si bien el virus puede contagiarse a a otra persona, normalmente no genera una meningitis, mas sí otra enfermedad, como parotiditis o sarampión, por poner un ejemplo, en dependencia del género de virus.

En el caso de la meningitis producida por bacterias, esa transmisión es más simple y puede provocarse por compartir exactamente el mismo plato de comida o mediante las gotas de saliva que pueden trasmitirse a través de la tos, estornudos, besos o el habla, por poner un ejemplo. Además de esto, cuando la persona inficionada emplea el baño y no se lava las manos apropiadamente, asimismo puede esparcir la bacteria.

Pese a que el contagio de la meningitis sea simple en ciertos casos, no en todas y cada una de las personas que adquieren el agente infeccioso desarrollan meningitis u otra enfermedad, ya que asimismo depende del sistema inmunológico de la persona y del hecho de ser vacunada o no.

El mejor género de prevención contra la meningitis es vacunándose, ya que resguarda contra los primordiales microorganismos que pueden generar la enfermedad. De este modo, si bien se entre en contacto con el virus o bacteria que en general generan la meningitis, el peligro de desarrollar la enfermedad es bajísimo.

Además de esto, ciertas medidas que asimismo asisten a reducir el peligro de sufrir meningitis incluyen:

  • Eludir el contacto próximo con personas enfermas;
  • Lavarse las manos tras estar en lugares públicos;
  • Eludir fumar.

Las personas con meningitis asimismo pueden tener ciertos cuidados para eludir contagiar la enfermedad, como lavarse las manos a menudo, eludir asistir a lugares públicos y cubrirse la boca y nariz al instante de toser o estornudar, por servirnos de un ejemplo.

El tratamiento para la meningitis ha de ser empezado cuanto antes tras el surgimiento de los primeros síntomas. Por norma general, el tratamiento para meningitis depende del género de microorganismo que generó la enfermedad, por lo que debe iniciarse en el centro de salud tras la identificación del agente responsable a través de exámenes diagnósticos.

Por este motivo, en el caso de meningitis bacteriana, puede iniciarse el uso de antibióticos como penicilina, al paso que en la meningitis viral pueden usarse antivirales en los casos más graves. En la meningitis eosinofílica y fúngica puede indicarse el uso de antimicrobianos (antibióticos, antiparasitarios o antifúngicos) conforme al estado general de salud de la persona, ya que estos géneros de meningitis son más habituales en personas con el sistema inmune desgastado.

Además de esto, el médico puede aconsejar el uso de fármacos calmantes y antinflamatorios para fomentar el alivio de síntomas y la calidad de vida. Es esencial que la persona en tratamiento reciba acompañamiento médico progresivo a través de la realización de exámenes y la evaluación de los síntomas presentados, ya que de este modo es posible valorar si el tratamiento da resultado o si es preciso efectuar alguna perturbación.

Las secuelas de la meningitis pueden presentarse cuando la enfermedad no ha sido diagnosticada de manera temprana, cuando el tratamiento no ha sido comenzado o no se ha efectuado conforme a la orientación del médico; o cuando el sistema inmune de la persona está demasiado comprometido. Las secuelas más frecuentes de la meningitis son:

  • Pérdida de la audición y visión parcial o total;
  • Epilepsia;
  • Inconvenientes de memoria y concentración;
  • Complejidad para el aprendizaje, tanto en pequeños como en adultos;
  • Retraso en el desarrollo motor, con contrariedades para pasear y sostener el equilibrio;
  • Parálisis de uno o los dos lados del cuerpo;
  • Amputación de miembros, en caso preciso para eludir la propagación de la enfermedad cara todo el cuerpo;
  • Artritis y inconvenientes en los huesos;
  • Inconvenientes en los riñones;
  • Complejidad para dormir;
  • Incontinencia urinaria.

Si bien haya posibilidad de desarrollar secuelas, no quiere decir que la persona las va a tener. Aquellas que consiguen recobrarse pueden no tener secuelas aun estas pueden ser leves.

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