¿Qué es la primera cosa que piensas cuando escuchas la oración “tienes que ir al psicólogo”?

Seguramente tu contestación despierte un mar de emociones y en su mayor parte nada positivas, debido a que cerca de esta profesión hay muchos tabúes y mitos sobre la sicología que si bien ya trabajamos para eliminarlos formando a la sociedad, prosiguen formando una parte de nuestro día tras día.

De ahí que, con este artículo y desde mi opinión profesional, busco que suprimas estas ideas de tu psique con la intención de conseguir que más personas asistan a terapia, puesto que esta no está destinada solamente para aquellos que tienen inconvenientes, sino más bien para todo aquel que considere que precisa a alguien que lo guíe y necesite hallar un buen terapeuta.

Los cuatro mitos sobre ir al sicólogo

Ahora hemos elegido y explicado cuáles son, desde nuestra opinión, los mitos sobre la sicología más habituales. Una parte de estos mitos vienen dados por el enorme desconocimiento que existe sobre de qué forma trabaja un sicólogo en terapia.

Mito 1: Ir al sicólogo es cosa de locos

El termino insensatez siempre y en todo momento ha estado asociado a los profesionales de la salud mental y quizá empleamos esta oración, por el hecho de que ¿a quién no le asusta estar enfermo?

Y tratándose de una enfermedad que absolutamente nadie ve, es aún peor.

Muchos de nosotros como sicólogos hemos contribuido a este mito, en tanto que al no tener la sensibilidad que nos da el ejercicio de nuestra práctica con pacientes así sea en un consultorio, centro de salud o bien clínica de salud mental, hacemos mal empleo del diagnóstico basado en el DSM-V, manual que a nosotros nos orienta para identificar a los individuos en una determinada categoría.

No obstante, al hacer mal empleo de esta herramienta, catalogamos a los individuos en ciertos trastornos que vienen descritos ahí y entonces la persona “X” deja de llamarse de esta manera para ser etiquetada como “TDAH” (Trastorno por Déficit de Atención y también Hiperactividad).

Así es como se clasifican a las personas y siendo etiquetados por su trastorno, mismos contribuimos a que la gente considere que acudir al sicólogo es para personas que están “locas” o bien “enfermas”, idea que pervive considerablemente más en nuestra población de adolescentes.

Es esencial combatir esta idea, puesto que día tras día hay más personas que precisan ser escuchadas y orientadas por un profesional, mas por la estigmatización que hay cara la práctica del sicólogo no asisten y, hoy día nuestra sociedad precisa demasiado apoyo.

Con relación a este mito, la sicóloga Cristina Pérez lo desmonta este mito aduciendo que lo que se conoce popularmente como insensatez acostumbra a estar relacionado con trastornos mentales graves (como ezquizofrenia o bien trastorno bipolar), en estos casos el primer tratamiento de elección acostumbra a ser el farmacol´ógico y no el psicólogico.

Mito 2: ¿Sicólogo o bien mejor amigo?

A lo largo de la licenciatura, a muchos de nosotros nos ha tocado oir un “¿para qué exactamente voy a gastarme el dinero en ir al sicólogo si puedo recurrir a amigos que me den consejos?”

Por no charlar de las habituales oraciones en Fb, Instagram y demás redes sociales que aseveran que “la mejor terapia es una taza de café o bien viajar”.

No, esto es un mito. El hablarlo con tu mejor amigo, viajar o bien eludir meditar en los acontencimientos, no es una forma de terapia y mucho menos de progresar la situación por la que pasas.

Es tarea de los sicólogos escucharte en profundidad, oir alén de lo que no puedes y entonces devolverte esa información a fin de que de esta forma le halles un significado y empiece el cambio auténtico.

Una terapia tiene un costo exactamente por el hecho de que es un servicio de salud que te ayuda a sentirte mejor con quién eres utilizando lo que tienes. Un mejor amigo, una taza de café o bien un viaje solo esconden los síntomas que después resurgirán de manera fuerte.

Mito 3: La psicoterapia fuerza a las personas a enfrentarse con inconvenientes del pasado

No hay solamente equivocado que esta idea. Es verdad que muchos de nuestros síntomas vienen de la niñez, mas esto no desea decir que al acudir a terapia debas recurrir a acontecimientos del pasado para poder dar solución a tus inconvenientes.

Esta idea se debe en una gran parte a las películas que tenemos de Hollywood donde los pacientes asisten para charlar de su vida pasada, idea inducida asimismo por los sicólogos con corte psicoanalítico.

Asistir a terapia no es casarte con este modelo de intervención. Hay muchos otros modelos como la terapia cognitivo-conductual, humanista, gestalt, sistémica, entre otras muchas que se centran en el inconveniente por el que la persona decide asistir a terapia y durante las sesiones se marchan descubriendo los orígenes de ese malestar.

De ahí que que te recomiendo que conozcas el género de terapia que tu sicólogo práctica para poder ver si es aquella que te va a apoyar en tu problemática y si es aquella con la que te sientes cómodo, y en el caso de que no sea de este modo, procures otro profesional.

Mito 4: Una baja autoestima es igual a inconvenientes sicológicos

No es cierto que en el momento en que te sientes mal o bien tienes algún inconveniente por el que asistir al sicólogo, esto esté relacionado con una baja autoestima.

Es adecuado que en muchas de las afecciones nuestra autoestima reduce, mas aun personas con la autoestima altísima pasan por malestares que precisan ser supervisados por una persona especializada.

Tu autoestima, con independencia de si es alta o bien es baja, no es homónimo de un inconveniente que necesite atención, no obstante, sí que puede ser un foco en el que hay que poner atención para poder identificar el estado mental del individuo, sin importar lo más mínimo lo buena o bien mala esta sea.

Aparte de tu autoestima, asimismo hay otros factores que pueden influir a fin de que identifiques si precisas ayuda, tal como lo son tus estados anímicos, tus emociones, o bien tus síntomas fisiológicos recurrentes.

Tener un hogar, una familia, dinero, trabajo, un vehículo entre otras muchas cosas haría feliz a cualquier persona, puesto que eso nos llevaría a liberarnos del agobio de las situaciones cada día por llevar sustento a casa, por cuidar a los hijos, por darles educación.

Mas no por el hecho de tener estas cosas nuestra dicha está garantizada. Es preciso comenzar a trabajar nuestro interior, y con interior no solo me refiero a lo sensible, sino más bien asimismo a lo físico en tanto que los dos son igualmente esencial para eludir emociones negativas.

En torno a esta profesión hay muchas ideas equivocadas, mas tu tarea como profesional o bien paciente es meditar si se trata de mitos o bien verdades.

Referencia:

Lilienfeld, S., Lynn, S., Ruscio, J. & Beyerstein, B. (dos mil doce) cincuenta grandes mitos de la sicología popular. Editorial Océano: México

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