¿Quién ha dicho que la tradición y el patrimonio cultural no eran compatibles con la modernidad y la tecnología? Hace algunos días, me hallé con un buen ejemplo de aprovechamiento de un edificio simbólico, la Casa de Terradas de la Avenida Diagonal de Barna, que ahora se ha transformado en un espacio puntero de co-working donde emprendedores y profesionales autónomo pueden trabajar en un ambiente único.

¿Qué es la Casa Les Punxes?

Si bien oficialmente tiene por nombre la Casa de Terradas, este edificio modernista icónico desarrollado por el arquitecto técnico Josep Puig i Cadafalch se conoce popularmente como Casa Les Punxes (literalmente, la casa de los pinchos). El nombre viene de las 6 torres puntiagudas de este edificio de mil novecientos cinco con inspiración en los castillos medievales. Desde mil novecientos setenta y cinco es monumento histórico nacional.

En la actualidad, se utiliza como espacio de oficinas, y particularmente para co-working y acontecimientos en Barna, aprovechando las tecnologías más actuales, como la informática en la nube. De ahí que es tan buen ejemplo de simbiosis entre patrimonio cultural y también innovación.

Modernidad y tradición en un centro de co-working simbólico

Personalmente, creo que el entorno es una parte fundamental del bienestar en el trabajo, y que influye no solo sobre tu productividad, sino más bien asimismo sobre tu calidad de vida normalmente. Estar en un sitio tan singular como la Casa Les Punxes en vez de una oficina genérica indudablemente motiva considerablemente más.

Una visión veloz del espacio

Desde el momento en que entras en el lobby, ya ves que estás en un lugar singular. Los grandes ventanales, las columnas modernistas y la altura de techo te acogen en la construcción, que como puedes ver en la próxima fotografía, ha sido amueblado y acondicionado para tener un espacio de trabajo cómodo y que respeta el estilo del sitio.

lobby casa punxes tradición modernidad

Si vas subiendo en las plantas, te hallas con más espacios de trabajo modernos, con una mezcla de espacios abiertos de co-working, salas de juntas y oficinas más privadas. Mas aún hay más, pues la azotea asimismo está adecuada, y puedes trabajar desde allá, mientras que admiras las vistas de la urbe. Y cada una de las conocidas torres (los pinchos) cobija una sala de juntas.

casa les punxes arribaLa oficina moderna

En los últimos tiempos, los espacios de co-working han cogido poco a poco más estrellato. Bastantes personas tienen pequeños negocios de autoempleo, y procuran esporádicamente una oficina para trabajar y asimismo socializar con otras personas en una situación afín. Y no olvidemos los emprendedores y start-ups, que precisan un sitio de trabajo flexible.

Y es que un co-working como Casa Les Punxes es algo más que una oficina. Obviamente, tiene los servicios precisos para el trabajo: te dan acceso a Internet, puedes imprimir lo que precises, admiten entregas y tienen cabinas insonorizadas para las llamadas de teléfono. Todo eso, las 24h y todos y cada uno de los días. Mas asimismo cuidan otros aspectos, como ofrecer servicios de café y té, o bien poner a tu predisposición espacios de relajación. Me semeja haber visto una fotografía con una mesa de pingpong y un futbolín. Aun hay una pequeña cafetería y bar en la azotea.

Y no solo es un co-working, el espacio se puede reservar para acontecimientos, particularmente la terraza, que deja organizar conversas, comunicaciones y presentaciones al aire libre. Fuera del entorno empresarial, asimismo se puede reservar para conciertos y otros acontecimientos culturales.

Otro ejemplo de tradición y modernidad

Descubrir la Casa Les Punxes me ha recordado una visita que hice últimamente a Viena. Mi presencia en la urbe coincidió con unas puertas abiertas, y tuve la ocasión de descubrir como habían aprovechado unas viejas tribunas del hipódromo para transformarlas en oficinas.

En un caso así, no se trataba de un espacio de co-working, mas compartía ciertas peculiaridades con la casa de Terradas. Muchos de los escritorios eran de libre servicio, había cabinas insonorizadas para las llamadas, y un moblaje moderno y cómodo para trabajar en un entorno agradable.

Creo que esas ideas son positivísimas. Por una parte, dejan conservar ciertos edificios históricos, pertenezcan al patrimonio nacional o bien sean privados, mientras que se les da un empleo útil y al tiempo se da un sitio de trabajo muy cómodo y motivador.

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