Sin duda estás expuesto a situaciones de rechazo por el hecho de que por nuestra naturaleza somos seres sociales y al serlo estamos continuamente expuestos a valoraciones externas.

En el conjunto familiar buscas la aceptación y cuidado reflejado en ademanes de amor y respeto por quienes te rodean y el rechazo que recibas, con independencia de su forma y tamaño afecta tu criterio. Con relación a las contestaciones que consigas, procurarás aproximadamente, eludir el rechazo de este primer conjunto social al que perteneces.

De ahí de ahora en adelante, a lo largo de tu vida, estás expuesto a distintas situaciones en las que deberás tomar una elección entre continuar una dirección u otra y en todo caso vas a ir a favor de cierto conjunto y en consecuencia el aislamiento del otro.

Este es tu criterio propio de resolución.

No obstante, en dependencia de tus valores esenciales, tus criterios de resolución pueden cambiar, doblegarse o robustecerse, conforme tu aspiración o necesidad de pertenecer a un conjunto social.

En el presente artículo busco llevarte por reflexiones a fin de que reconozcas de qué forma te impacta el rechazo social y qué puedes hacer para tomar el control de tus emociones sobre ello.

La exposición al rechazo

Conforme la RAE, rehusar significa contrariar lo que alguien expresa o no aceptar lo que plantea u ofrece. Y con esta definición, el acto de rehusar no semeja negativo en ningún sentido y se comprendería absolutamente normal que todo humano, tanto hombre como mujer haya experimentado el rechazo en algún instante de su vida.

Es normal y positivo tener una opinión o consideración diferente de las cosas, situaciones o valores.

Está bien rehusar una propuesta pues no cumple tus aspiraciones, una persona por el hecho de que viola tus principios de vida, una proforma por el hecho de que supera tu presupuesto, una convidación pues no se ajusta a tu agenda.

Está bien y vas a continuar estando expuesto a situaciones de rechazo.

Pero… ¿Si rehusar no tiene una connotación negativa, entonces por qué afecta tanto ser rechazado?

El malestar tras el rechazo

Te sientes mal al ser rechazado por el hecho de que tu valoración está erróneamente condicionada a la consideración, opinión o valoración de otros y es por esta razón que merece la pena preguntarte si las emociones que sientes tras ser rechazado existen debido a una crisis personal o si de hecho son debido a la interacción que sostuviste con la otra parte.

Veamos pasito a pasito.

El rechazo se da en una circunstancia en la que eres excluido de algo (convidación, contratación, charla, proyecto, relación, etc) y sobre lo que experimentas emociones subjetivas por norma general socialmente percibidas.

Esta exclusión se da de forma activa entregando una contestación clara de negación o ir más allí e incluir maltrato, abuso, ridiculización, mofa, etc. o puede ser pasiva al no dar ninguna contestación en lo más mínimo como rechazo sigiloso y distante.

Ante cualquiera de estas situaciones, siempre y en todo momento tiene poder sobre las emociones, los pensamientos y las actitudes que llegan como contestación al rechazo.

Es normal, positivo y común sentirte afligido a lo largo de o tras situaciones de enfrentamiento, separaciones o discusiones, no obstante, ninguna de ellas determina o sentencia el resto de tu día, ni muchísimo menos el resto de tu vida.

El ser despedido de tu trabajo, el ser apartado por la parte de alguna amiga o familiar, forma indudablemente un momento de dolor que como tal, tenemos que experimentarlo como lo que es: una pérdida, un momento de sufrimiento, unas veces intenso, otras, leve.

La mayor parte de las veces, puedes interpretar el rechazo como un descalabro, como una decepción, como algo muy lamentable. Mas asimismo puedes interpretarlo como una nueva ocasión.

Todo depende de de qué forma desees verlo.

Qué es lo que NO significa ser rechazado

Ser rechazado no quiere decir que no valgas. Significa solamente que quien te ha rechazado busca algo diferente.

Y al decir esto no deseo que pienses ni un segundo que lo que debes hacer entonces es mudar para encajar en ese ‘diferente’, sino procures un mejor sitio para dar lo que das.

Un caso muy sencillo:

Si haces una oferta para dar un almuerzo ejecutivo de tres platos, que incluye el mejor corte de carne de res en salsa de pimienta y tu oferta es rechazada pues ganó un menú vegano no quiere decir que tu negocio sea malo.

Tienes un buen negocio entregando los mejores almuerzos de esas peculiaridades, mas ese usuario no desea carne, desea opciones veganas.

Otro ejemplo muy común:

Tu pareja te engaña varias veces. Tu pareja no es infiel pues tengas algo malo, sino más bien pues sus principios de vida así lo determinan.

Tú no eres infiel pues te falten prospectos, realmente puedes serlo si es que así lo deseases por el hecho de que realmente es muy simple salir a buscar alguien presto a una aventura. Mas no lo haces pues va contra tus principios.

Conclusión

Así que en cualquiera de los dos ejemplos, padecer el rechazo, ya sea de una situación o persona, no te define a ti como menos, sino te recuerda que realmente perteneces a otro conjunto.

Así que si en algún instante de tu vida alguien te afirmó que “no”, es sencillamente “pasado”. Tú tienes todo el derecho –y el deber- a continuar adelante con nuevas fuerzas, con nuevos proyectos y enfoques convenientes a tus principios de vida.

No es preciso transformarte en víctima de quienes te hirieron con o sin pretensión, o peor aún, transformarte en víctima del horrible miedo; temor a nuevos rechazos, temores que se apoderen de tu interior, de tu psique y de tus emociones.

Recuerda, sentir un rechazo no quiere decir que se te terminan las ocasiones, significa solamente que hay otras muchas opciones alternativas más indicadas para ti.

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