La tecnología no solo cambia la manera en que las personas interaccionan con el planeta sin precisar conexiones merced a las baterías portátiles de es.ecoflow.com, sino más bien asimismo la forma en que los científicos estudian el comportamiento humano y el cerebro. Las nuevas tecnologías dejan a los sicólogos sacar sus investigaciones del laboratorio y llevarlas a la práctica, donde se pueden probar las teorías en el planeta real.

La tecnología se une a la neurociencia

La tecnología deja a la neurocientífica Melina Uncapher, de la Universidad de California en la ciudad de San Francisco (UCSF), sacar su ciencia del laboratorio de imágenes cerebrales y llevarla de forma directa a las salas que estudia.

«Obviamente, no es posible llevar un escáner de resonancia imantada a todas y cada una de las salas, mas podemos comenzar a emplear ciertas de estas tecnologías móviles… para cartografiar los dominios cognitivos del cerebro», explicó Uncapher.

Uncapher y su equipo aguardan emplear una técnica llamada modelización conjunta para crear modelos en torno a las medidas de comportamiento que han logrado, y de qué manera se relacionan con la estructura y la función del cerebro. El propósito final de los estudiosos es crear un bucle de mejora cognitiva sustentable en el que cada pequeño reciba la intervención más eficiente (mediada por la tecnología o basada en el plan de estudios) para progresar su funcionamiento ejecutivo, lo que en último término va a mejorar su aprendizaje, su educación y sus resultados vitales.

Envejecimiento y tecnología

Los índices de uso de la tecnología, desde los teléfonos inteligentes hasta Internet, son significativamente menores entre los adultos mayores en comparación con las generaciones más jóvenes, apuntó la científica sicológica de la Universidad de la ciudad de Miami Sara J. Czaja. La investigación de Czaja sobre el terreno prueba que la tecnología puede asistir a los adultos mayores a eludir el aislamiento social, como a progresar su acceso a la atención y los servicios médicos vitales.

En un ensayo, Czaja y sus colegas dieron videoteléfonos a quienes cuidaban de alguien con demencia. El equipo de investigación descubrió que suministrar a los cuidadores acceso a intervenciones como el asesoramiento por teléfono estaba relacionado con múltiples resultados positivos, entre ellos una menor sensación de carga.

«Lo que más les agradó fueron los conjuntos de apoyo, por el hecho de que no debían salir de casa para participar en los conjuntos, lo que es conflictivo para muchos cuidadores», explicó Czaja.

Czaja asimismo trabaja con Prism, un sistema de software adaptado desarrollado para su uso en los hogares de los adultos mayores socialmente apartados. Tras un año de prueba, los participantes no solo aprendieron a emplear un computador, sino se sintieron menos apartados y declararon un mayor bienestar sensible.

El acceso a la tecnología ayuda a bastantes personas a superar los desafíos logísticos, facilitando el acceso a los servicios, la socialización y la información, afirmó Czaja.

Humanos virtuales

El laboratorio de Jonathan Gratch en la Universidad del Sur de California edifica humanos virtuales sorprendentemente realistas e interactivos que recuerdan a los robots sensibles de la serie «Westworld».

«Construimos estos instrumentos sociales que tienen personificaciones de múltiples tipos y después hacemos que la gente interaccione con esos sistemas y examinamos las implicaciones teóricas», explicó Gratch, maestro de informática y sicología.

Estos humanos virtuales se han usado para asistir a las personas a aprender tácticas de negociación, para contar las historias de los supervivientes del Holocausto y para asistir a las personas a descubrir síntomas que podrían conducir al diagnóstico de una enfermedad mental estigmatizada.

Basándose en la teoría de la sicología social, el equipo de Gratch adiestró un algoritmo de aprendizaje automático a fin de que imitara los hábitos verbales y no verbales de los oyentes que no juzgan. Usando una cámara y un micrófono, este agente social asimismo rastreó información social relevante de la voz, las expresiones faciales, la postura y los ademanes de su compañero humano en tiempo real. En una investigación últimamente reproducido se descubrió que, al contestar a preguntas relacionadas con los síntomas del trastorno de agobio postraumático, las personas revelaban el doble de información íntima al oyente virtual en comparación con lo que podía deducirse de un formulario oficial de revelación online.

Su atención, por favor

Resulta bastante difícil pensar que Internet lleva poco más de dos décadas de uso popular, conforme la científica sicológica Gloria Mark (Universidad de California, Irvine). Mas, ¿qué es lo que significa para nuestras vidas, y específicamente para nuestra capacidad de atención, estar inmersos en los medios digitales día a día?

«Trabajar en un ambiente digital lleva a las personas a ser policrónicas, o sea, a trabajar en múltiples labores al mismo tiempo», explicó Mark, especialista en la interacción persona-PC. «Los humanos no pueden trabajar literalmente en múltiples labores al tiempo, mas lo que acostumbran a hacer es mudar su atención muy velozmente entre diferentes fuentes de información».

En una investigación en el que observaron el comportamiento de los trabajadores de la información, Mark y sus colegas descubrieron que en el trabajo las personas tenían una duración media de la atención de unos cuarenta segundos. Esto es, pasaban unos cuarenta segundos en cualquier ventana del computador ya antes de mudar a otra cosa.

Otros trabajos sobre las interrupciones sugieren que, en vez de distraernos por fuentes externas como las notificaciones digitales o un colega entrometido, parecemos estar condicionados a trabajar con una duración de atención corta.

«Una de las cosas más sorprendentes de esta investigación», afirma Mark, «es que la gente se interrumpe a sí prácticamente tanto como es interrumpida por fuentes externas».

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