Para reducir al mínimo los efectos negativos de la generación y administración de los restos en la salud humana y el medioambiente se ha actualizado la Ley 7/2022, de ocho de abril, de Restos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. Esta ha promovido ciertas medidas para hacer un uso más eficaz de los recursos, promover aún más la reutilización y reciclaje de materiales y contribuir a la lucha contra el cambio climático y la polución marina.

TÜV SÜD, compañía internacional de soluciones de alta calidad, sostenibilidad, seguridad, ha repasado las primordiales novedades regulativas de esta normativa que, por vez primera en materia de restos, hace esencial mención a los plásticos.

Para reducir la generación de restos plásticos, se introduce la prohibición de introducir en el mercado los próximos productos de un uso, basados en plástico: bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajas, agitadores de bebidas, vasos y recipientes para bebidas hechos de poliestireno expandido incluidas tapas y tapones.

Además de esto, desde 1 de enero de dos mil veinticinco, solo van a poder introducirse en el mercado «botellas PET» (polietilentereftalato) que contengan por lo menos un veinticinco por ciento de plástico reciclado; y desde el tres de julio de dos mil veinticuatro, solo se van a poder introducir productos de plástico de usar y tirar cuyas tapas y tapones continúen unidos al recipiente a lo largo de la fase de utilización.

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Para reducir la comercialización de ciertos productos de plástico de usar y tirar, como vasos para bebidas y recipientes para comestibles, el propósito es que, en dos mil veintiseis, se logre una reducción del cincuenta por ciento en peso respecto a 2022; y en dos mil treinta, la reducción sea del setenta por ciento en peso respecto a dos mil veintidos.

Ámbito alimenticio

Ciertos géneros de bandejas de plástico, que funcionen como envases, y productos monodosis de plástico, como anillas de plástico que dejan reunir múltiples envases individuales y palos de plástico utilizados en el campo alimenticio, como aguantes de productos (palos de caramelos, de helados y de otros productos, todos fabricados con plástico no compostable), van a deber reemplazarse  preferiblemente por opciones alternativas reutilizables y de otros materiales como plástico compostable, madera, papel o cartón, entre otros muchos.

Para fomentar la prevención de envases de usar y tirar, a más tardar el 1 de enero de dos mil veintitres, los comercios minoristas de nutrición cuya superficie sea igual o mayor a cuatrocientos metros cuadrados destinarán cuando menos el veinte por ciento de su área de ventas a la oferta de productos presentados sin embalaje primario, incluyendo la venta al peso o a través de envases reutilizables.
De manera adicional, en los establecimientos del campo de la hostelería y restauración se deberá ofrecer siempre y en todo momento a los usuarios, clientes del servicio o usuarios la posibilidad de consumo de agua no envasada de forma gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento.

Cada uno de ellos de nosotros, como individuos de la sociedad de la que formamos parte, debemos cooperar en la consecución de los objetivos que desarrolla la nueva Ley. Reducir el cambio climático y lograr una economía circular y sustentable está en nuestras manos. Se calcula que la administración de los restos se transforme en una fuente de trabajo esencial en el futuro próximo y para lograr los objetivos previamente descritos debemos implicarnos todos en la política de las “R”: reducir recobrar, reciclar, arreglar, volver a diseñar y, en suma, reinventarnos”, concluye Jesús Rubio, Gerente Técnico de Medio Entorno Industrial de TÜV SÜD.

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