Cómo adivinar el futuro


Seguro que has recibido alguna vez uno de esos correos de spam en los que te recomiendan comprar acciones de una empresa determinada porque van a subir. Espero que no hayas hecho caso, pero por si tienes curiosidad te explico cómo funciona el truco:

  • Envías miles de correos, en la mitad de ellos dices que las acciones de la empresa A van a subir y en la otra mitad dices que esas mismas acciones van a bajar
  • Uno de esos correo habrá acertado, así que descartas a los que recibieron la información equivocada, y a la mitad del resto le envías un nuevo correo diciendo que las acciones de la empresa B van a subir y a la otra mitad que esas acciones van a bajar.
  • De nuevo, habrás acertado en la mitad de los casos, así que repites el truco una o dos veces más, hasta que te quedas con unas cuantas personas que han recibido tus “predicciones” correctas tres o cuatro veces seguidas.
  • A esas personas que han visto una prueba clara de tus capacidades de análisis y de evolución del futuro de la bolsa les pides dinero para seguir enviándoles información que les permitirá invertir con seguridad. Luego ya no acertarás, pero el dinero ya lo tienes.

No te cuento esto para que te dediques a estafar a la gente, sino para que apliques la idea a tu emprendimiento. Porque resulta que emprender también tiene un componente de adivinación del futuro: ¿tendrá éxito mi producto? ¿habrá clientes que paguen lo que pido? ¿encontraré un socio para fabricarlo, o para distribuirlo? ¿cuántas ventas conseguiré si invierto 10.000€ en publicidad?

Como no tienes superpoderes de adivinación del futuro para responder a estas preguntas, lo que puedes hacer es aplicar la estrategia del spammer de acciones. En lugar de apostar todo a un resultado, dedica una parte de tus recursos a probar una estrategia, o mejor dos. Si no sabes si una campaña de publicidad va a funcionar, de momento haz un par de pruebas con distintos medios y muy poca inversión en cada una. Si no sabes qué mensaje va a calar en tus clientes, haz dos versiones de tu página web. Si no sabes si un producto va a tener éxito, haz dos prototipos (o dos productos mínimos viables).

En el mundo del desarrollo web, a esto se le llama “tests A/B”, y consisten precisamente en eso: hacer dos versiones de algo, enseñar una de ellas a la mitad de tus visitantes, medir el resultado y quedarte con la mejor. Puedes mirar este ejemplo en el que probaron dos versiones de un botón de “llamada a la acción” y comprobaron que el botón rojo conseguía un 21% más de clicks que el botón verde.

Si aplicas esta técnica, vas probando alternativas y te vas quedando con las que funcionan, acabarás “adivinando el futuro”, al menos en lo que te interesa. Claro que para que esto sea eficaz tienes que ser capaz de hacer las pruebas en poco tiempo y con poco dinero, pero esa es otra historia de la que hablaremos otro día.

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 Publicado el 21/04/2017