Cómo saber si tu idea de negocio merece la pena


Cuando tengas una idea de negocio, antes de hacer ninguna otra cosa, prueba a clasificarla según estos dos criterios:

  • Mercado potencial. ¿Se trata de un mercado de nicho con unos pocos clientes potenciales o puede venderse masivamente?
  • Margen de beneficio. ¿Cuál es la diferencia entre lo que me cuesta crear y vender una unidad de servicio o producto y el precio al que la voy a vender?

Según lo que te salga, puedes ubicarlo en este cuadrante:

cuadrante idea de negocio

Si tienes una idea con un mercado pequeño y con poco margen de beneficio, lo mejor es que te olvides. Por eso hay ahí una señal enorme de peligro. Esto no puede salir bien. Ni lo intentes. A no ser que en lugar de una empresa quieras crear una entidad sin ánimo de lucro. Entonces sí, adelante, porque si hay algo que no vas a encontrar persiguiendo esa idea es lucro.

Si aumentamos el mercado, pero no el beneficio, entramos en el cuadrante del low-cost. Ahí triunfan empresas como IKEA, Ryanair, los hipermercados y otras grandes empresas. Por si no ha quedado claro, resumo las palabras clave de la frase anterior: triunfan grandes empresas. Sólo puedes tener éxito si tienes una ejecución impecable y un gran poder de negociación con proveedores, y eso implica tamaño.

Muchos emprendedores creen que como están empezando y no tienen prestigio están obligados a trabajar en este cuadrante. No es verdad. Lo que sucederá si sigues ese camino es, en el mejor de los casos, que malvivirás sufriendo mucho para ganar poco y en cuanto cometas un error tus escasos beneficios desaparecerán como lágrimas en la lluvia.

Si nos empeñamos en trabajar en un mercado grande pero tenemos una idea con un margen de beneficio alto, estamos en el paraíso. No es extraño que empresas como Microsoft, Apple o Google estén entre las que más dinero ganan. Si puedes cobrar millones por un papelito que dice “autorizo a los 100.000 empleados de esta empresa a usar Office” tu margen de beneficio es brutal.

Si tienes una idea que realmente está en este cuadrante, puedes demostrarlo y puedes convencer a un inversor de que eres capaz de ejecutarla, adelante. Ve por esta vía. Si no te estrellas y no te timan tus socios o tus inversores te harás millonario.

El problema es que no es fácil encontrar una idea de este tipo, y es menos fácil aún conseguir socios e inversores y convertirla en una empresa rentable.

Lo cual nos lleva al último cuadrante.

Aquí tenemos un nicho de mercado pequeño, pero con unos márgenes de beneficio altos. Es el mercado de las marcas de lujo. Louis Vuitton no triunfa porque que todos tenemos una maleta o un bolso de esa marca, sino porque es capaz de convencer a un pequeño grupo de personas de que paguen por ese bolso cincuenta veces más de lo que cuesta fabricarlo.

Este es el tipo de idea de negocio por el que tienes que apostar. Y no me refiero a que tengas que hacer la competencia a las marcas de lujo. Lo que te recomiendo es que busques un negocio en el que tengas márgenes amplios aunque el nicho de mercado sea pequeño.

Porque cuando tienes márgenes amplios pasan varias cosas.

La primera es que ese margen de beneficio es un margen para cometer errores. No pasa nada si tus costes suben un poco, o si una partida de tu producto tiene algún problema. Tu margen te permite corregir esos errores y aún así seguir ganando dinero.

Otra cosa que pasa es que atraes al tipo adecuado de cliente: el que valora tu producto. Si tu principal reclamo es ser barato atraes a los buscadores de chollos, que te abandonarán en cuanto encuentren un proveedor que les ofrezca lo mismo por diez céntimos menos. Si quieres vender con margen tienes que ofrecer más valor, y por tanto atraerás a los clientes que aprecian ese valor, están dispuestos a pagar por él y te serán fieles mientras sigas ofreciendo eso que valoran.

Si tienes un margen de beneficio amplio, el propio negocio se autofinancia. Puedes invertir el dinero de los primeros clientes para conseguir otros hasta llegar al tamaño de negocio en el que te apetece estabilizarte. Porque no todo el mundo tiene por qué seguir la vía de la inversión externa y el crecimiento masivo. Con un margen alto y sin necesidad de inversores, tú decides cómo quieres que sea tu empresa.

Por último, y aunque parece obvio decirlo, si trabajas con más margen de beneficio tienes más dinero con el mismo esfuerzo. Lo cual te hace estar más feliz y más relajado, porque al fin y al cabo tu objetivo al crear tu negocio es ganar dinero. Y si estás feliz y relajado trabajas mejor, tienes mejores ideas y tu negocio marcha mejor.

Hay muchos otros criterios para cualificar una idea de negocio, pero si de entrada no pasa el test de tener un margen amplio y estar en el tamaño de mercado que te hará vivir más feliz, abandónala de inmediato. Si crees que puedes empezar con un margen de beneficio atractivo, entonces puedes empezar a valorar otras cosas como riesgos, necesidades, posibilidades de llevar la idea a la práctica, etc.

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 Publicado el 24/03/2017