Riesgos de negocio y riesgos técnicos


Muchas de las preguntas que me hacen los lectores sobre sus dudas al plantearse emprender están equivocadas. Se refieren a riesgos técnicos, cuando los peores riesgos que tiene el emprendedor son los riesgos de negocio.

Para aclarar esto, vamos a ver qué son estos dos tipos de riesgo.

Riesgos técnicos

Los riesgos técnicos se refieren a problemas concretos que un experto puede resolver. Por ejemplo: ¿qué problemas tendré si creo una sociedad limitada para mi empresa? ¿podré fabricar este producto con una batería que dure más de cinco horas? ¿cómo importo un producto desde China y lo llevo a un almacén en Guadalajara? ¿cómo consigo visitas para mi página web? ¿cómo hago una página web en la que vender mi producto? ¿qué tengo que hacer para cumplir con las leyes tributarias de mi país?

Son problemas que agobian a muchos emprendedores, porque no hay nadie que sea capaz de responder a todas estas preguntas, y otras muchas parecidas que surgen a cada momento. Y son los primeros problemas que te planteas cuando piensas en emprender.

Pero en general, no son problemas difíciles: tú no puedes resolverlos todos, pero puedes contratar a un abogado, un ingeniero, un agente de aduanas o el asesor adecuado para que los resuelva por ti. Miles de empresas antes han tenido estos problemas, hay expertos que pueden resolverlos, puedes incluso buscar la información y aprender a resolverlos por tu cuenta. A no ser que estés planteando algo realmente innovador que no se haya hecho antes, como crear una empresa que extraiga minerales de los asteroides, alguien habrá tenido antes tu mismo problema y lo habrá resuelto.

Riesgos de negocio

Los riesgos de negocio son los propios del modelo de negocio que queremos desarrollar: ¿habrá gente interesada en lo que ofrecemos? ¿el precio que pongo es el adecuado? ¿conseguiré un proveedor fiable por el precio máximo que puedo pagar? ¿querrán mis clientes comprar a través de un formulario de una página web? ¿podré vender lo suficiente como para cubrir todos mis costes y ganar dinero? ¿qué tipo de soporte post-venta necesitaré ofrecer a mis clientes?

No hay ningún experto que pueda responderte a estas preguntas. Porque dependen de tu modelo de negocio, y tu modelo de negocio está formado por hipótesis, supuestos, ideas previas, anécdotas, datos fuera de contexto… Hasta que no sales al mercado y compruebas si tu modelo de negocio es viable, no puedes conocer los riesgos de negocio.

Y esto es lo que hace que lo realmente difícil sea resolver los riesgos de negocio. Si no hay expertos que los puedan resolver por ti, y no hay métodos conocidos para resolverlos, ¿qué haces con ellos?

Cómo no resolver los riesgos de negocio

Hay varias maneras de emprender ignorando los riesgos de negocio.

La primera es usar la técnica del avestruz, esconder la cabeza y confiar en que el problema desaparece si no lo vemos. Pensar que todo va a salir bien, que los clientes llegarán, que comprarán a nuestro precio y que ganaremos dinero a ese precio. Cruzamos los dedos, ponemos una vela a Santa Rita y nos lanzamos a la aventura.

La segunda técnica es la compensación. Ya que no podemos resolver los riesgos de negocio, nos centramos en los riesgos técnicos: hablamos con asesores para encontrar la mejor estructura societaria para nuestra empresa, contratamos desarrolladores para nuestra página web, nos vamos a China a comprar productos, alquilamos un local… Todo esto es gratificante, porque vamos cerrando incógnitas y vamos avanzando en el proyecto. Claro que en realidad, después de todo esto probablemente hemos invertido una cantidad importante de dinero y no tenemos ninguna seguridad de que el negocio funcionará y podremos recuperarlo.

Otra posibilidad es marear la perdiz. Leer libros sobre emprendimiento, hacer un excel con cifras imaginarias que parece que encajan, preguntar por ahí a otros emprendedores, hacer un plan de negocio… El problema es que todo esto tampoco nos aclara los riesgos de negocio, y aunque no perdemos tanto dinero como en el caso anterior lo que sí perdemos es tiempo (y la posibilidad, por remota que sea de que suene la flauta por casualidad y tengamos un negocio viable)

Cómo resolver los riesgos de negocio

No queda más remedio que coger el toro por los cuernos.

Olvídate de los riesgos técnicos. Da por supuesto que podrás encontrar a un experto que te los resuelva cuando llegue el momento, y como mucho haz una estimación de lo que te costará.

Sal a la calle y empieza a hablar con tus clientes. Comprueba que realmente hay un mercado de gente dispuesta a comprar lo que tú quieres ofrecer. Busca una manera de crear un producto mínimo viable en muy poco tiempo y por muy poco dinero. Empieza a vender incluso antes de tener el producto.

En resumen: identifica todas las hipótesis y suposiciones en las que se basa tu modelo de negocio (que es donde están los riesgos de ese modelo de negocio), y busca la manera de ir convirtiendo esas hipótesis e ideas en realidades contrastadas con datos.

Cuando hayas resuelto los riesgos de negocio, y tengas claro que tienes entre manos un negocio que puede ser viable y próspero, entonces puedes empezar a plantearte resolver los riesgos técnicos.

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 Publicado el 09/09/2016