Por qué debes crear un micronegocio o side business


Es curioso que en español no haya un término para traducir eso que en inglés se llama side business. Literalmente sería negocio lateral, pero en realidad se refiere al negocio que creas mientras tienes otro trabajo u ocupación principal. Por otro lado, aquí hay una palabra (pluriempleo) para describir la situación en la que una persona tiene dos trabajos para complementar los escasos ingresos de su trabajo principal, y allí no existe esa palabra, aunque también exista el fenómeno.

Yo creo que el lenguaje refleja la mentalidad de la sociedad que lo usa. Ya hablé hace un tiempo de las diferencias que hay entre quien dice “hacer dinero” y los que decimos “ganar dinero”. Y el hecho de que no exista una palabra equivalente a “side business” expresa lo anómalo de esa situación en España.

Lo cual es ciertamente lamentable. Es cierto que cada vez más gente usa Internet para crear “side business” también en España, pero todavía se ve como algo raro, y la mayoría de la gente ni se plantea algo semejante.

Entre otras cosas, porque la ley no ayuda. Si quieres tener un side business legal, debes darte de alta en el la Agencia Tributaria, y si es tu fuente de ingresos principal o tienes ingresos significativos debes además darte de alta en autónomos, pagar una cuota mensual independientemente del dinero que ingreses y hacer declaraciones de IVA e IRPF. Y pagar a un gestor para que te ayude con el papeleo y las declaraciones, porque si haces algo mal pagas una multa. Además tendrás que cumplir con la ley de protección de datos o arriesgarte a multas de miles de euros, y si se te ocurre vender a alguien fuera de España, la complejidad crece exponencialmente.

La sociedad tampoco ayuda. Empezando por los horarios endemoniados que hacen que salgamos de casa a las 8 de la mañana (si no antes) y no volvamos hasta las siete o las ocho porque hay una pausa de dos horas para comer. O la sociedad que se comporta como los cangrejos en un cubo porque eso de crear un negocio en lugar de quejarte de todo sin hacer nada por cambiar está muy mal visto.

Por qué debes crear un micronegocio

A pesar de la hiperregulación, a pesar de que habrá quien te mire como a un bicho raro por dedicar tu tiempo a montar un negocio en lugar de ver la tele como todo el mundo, es lo mejor que puedes hacer.

Un micronegocio te da libertad financiera

Estamos acostumbrados a pedir un préstamo para cualquier gasto importante. No sólo la casa, sino que el coche, los electrodomésticos o incluso unas vacaciones se pagan a plazos. Gastas el dinero que no tienes y te encadenas a unos pagos mensuales que tu vida mucho menos flexible.

Si tienes un micronegocio que genera ingresos extra, en lugar de pedir prestado el dinero que no tienes puedes “fabricar” más dinero hasta que consigas lo que necesites. Lo pagas directamente y eres libre de vivir como quieras.

Un micronegocio es una red de seguridad frente a tu trabajo

Desde la crisis sabemos que eso del trabajo fijo en realidad es un mito. Tu empresa te puede despedir y lo hará si las cosas se tuercen. Incluso los funcionarios han visto rebajado su sueldo.

Ojalá no lo necesites nunca, pero si en algún momento tienes problemas laborales, tener una fuente de ingresos alternativa, por pequeña que sea, puede ser la diferencia entre verte sin futuro o contar con una alternativa para capear el temporal hasta que lleguen tiempos mejores.

Un micronegocio te ayuda a desarrollarte profesionalmente

Si creas un micronegocio vas a tener que aprender sobre marketing, ventas, gestión, tecnología y muchas otras áreas de cualquier empresa. Tendrás que aprender habilidades como negociar, seleccionar proveedores, tratar con clientes, gestionar recursos…

Todo esto te ayudará en tu trabajo “oficial” cuando se den situaciones que requieran habilidades y conocimientos fuera de la descripción oficial de requerimientos de tu puesto de trabajo.

Y si todavía estás estudiando, todavía es más importante que desarrolles estas capacidades. Podrás negociar mejor tu futuro contrato, tendrás experiencias y conocimientos prácticos que tus compañeros desconocen y la tranquilidad de saber que tienes unos ingresos que solo dependen de ti te dará más libertad para no aceptar la primera oferta de trabajo que te presenten.

¿Qué pasa con los problemas?

Si te decides a crear tu micronegocio, tendrás que ignorar a los cangrejos que intentan devolverte al cubo. Es más sencillo de lo que parece: simplemente ignora los comentarios que no te ayuden, no hables de tu negocio con personas que no lo van a apreciar y asegúrate de reservar el tiempo necesario para tu negocio aunque eso suponga renunciar a algunas actividades sociales.

Los problemas legales son más bloqueantes para muchas personas. La mayor parte de la gente quiere dormir tranquila sabiendo que si llaman a las 6 de la mañana será el lechero u no el inspector de hacienda. Por supuesto, si vas a perder el sueño pensando en multas y te ves entrando con esposas en un juzgado porque no presentaste a tiempo el modelo 360, olvídate de todo esto de los micronegocios.

Pero del mismo modo que seguro que has cruzado alguna vez una calle sin pasar por el paso de cebra, o has puesto el coche a 140 en una autopista cuando el límite de velocidad era 120, en realidad se trata de un problema de valoración de riesgos. Si cruzas por mitad de una calle es porque has comprobado que no viene ningún coche, y el tiempo que ahorras cruzando así compensa el remoto riesgo de ser atropellado. Puedes ir a 140 en una recta de una autopista, pero no lo harías nunca en una calle en la que puedes atropellar a alguien en un segundo de despiste.

Con las regulaciones pasa lo mismo, se trata de conocer el riesgo real que corres, valorar los beneficios, y actuar en consecuencia.

De entrada, las multas o recargos son (dentro de un orden) proporcionales la falta cometida. No vas a ir a la cárcel por no presentar una declaración a tiempo, por muy obligatorio que sea hacerlo. De hecho, no hay delito hasta que la cantidad que te reclama la administración no supera los. Si no llegas a ese nivel lo que has cometido, en todo caso, es una falta administrativa que conlleva una sanción administrativa. La pagas, y todos tan contentos. No te van a retirar la custodia de tus hijos, ni van a ponerte en la picota en la plaza del pueblo para escarnio y escarmiento de tus convecinos.

Igual que a ningún estudiante que gana un dinerillo dando clases particulares se le ocurre darse de alta en el IAE, en autónomos, hacer declaraciones de IVA e IRPF y cobrar sus clases con factura legal, aunque legalmente debería hacerlo, no pasa nada por empezar tu negocio “en negro”.

En el peor de los casos, tendrás que pagar algunas multas y recargos por tus incumplimientos, pero como te he dicho, si no has tenido grandes ingresos esas multas y recargos no serán muy abultados. Y si realmente empiezas a tener ingresos significativos, entonces sí debes dedicar una parte de ellos a pagar a la administración lo que te corresponda. Dedica otra parte a pagar a un buen asesor que te ayude a cumplir en tiempo y forma tus obligaciones, y no tendrás problemas.

Una buena práctica es guardar un 20-30% de tus ingresos “irregulares” por si acaso tienes que hacer frente a esas multas por no haberlos declarado a tiempo. En cualquier caso, recuerda que estas faltas administrativas prescriben a los cinco años, así que cuando pase este tiempo ese dinero que has guardado puedes dedicarlo a mejores fines.

El único problema significativo que puedes tener es que realizar esta actividad paralela sea incompatible con las condiciones de tu contrato laboral. Es posible que tengas alguna cláusula de exclusividad, o al menos de no competitividad (es decir, no puedes crear un negocio que haga la competencia a la empresa que te paga el sueldo). Revisa ese contrato antes de empezar nada, porque el riesgo de que te despidan sin indemnización sí es más serio y con consecuencias más graves que las multas administrativas de las que hablábamos antes.

¿Y si lo único que consigo es perder tiempo y dinero?

Este es un riesgo real. La mayor parte de los negocios fracasan en los primeros años. Y si se trata de un negocio al que no puedes dedicar todo tu tiempo, más probabilidades de que se quede estancado sin terminar de arrancar.

Pero también es un riesgo manejable. Respecto al dinero, no invertas más que lo que estás dispuesto a perder, sea ésta la cantidad que sea. Trátalo como dinero que dedicas a tu formación o a un hobby. Si el negocio sale mal y lo pierdes, no será nada grave, y podrás dejarlo sin problemas para probar otra idea diferente.

Respecto al tiempo, no lo vas a perder por completo. Incluso en un negocio fracasado vas a aprender mucho, como hemos visto al principio. Es cierto que hay un coste de oportunidad, porque podrías haber aprendido al tiempo que creabas un negocio rentable. Pero siempre que abandones a tiempo y no te empeñes en mantener un negocio que está muerto, este riesgo también está controlado.

Por qué este es el mejor momento de la historia para crear un micronegocio

Nunca ha hecho falta menos inversión para empezar

No necesitas invertir en locales comerciales, fábricas, oficinas, talleres… Internet te proporciona todo esto. Modelos de negocio como el dropshipping eran impensables hace quince años, y ahora son de lo más común.

Nunca ha sido tan fácil encontrar clientes

Puedes vender en todo el mundo sin contratar comerciales o negociar acuerdos con distribuidores. Es cierto que también compites con todo el mundo, pero es posible si tienes clara la estrategia.

Puedes automatizar o externalizar la mayor parte del negocio

Internet reduce los costes de fricción al mínimo. Si sabes hacerlo, muchas operaciones son automáticas. Y para las tareas que necesiten una persona, puedes encontrar proveedores que hagan específicamente aquello que necesitas por el precio exacto que requiere esa tarea.

Nunca ha habido tanta información

Prácticamente cualquier duda o problema que puedas tener al crear un micronegocio lo ha tenido otra persona antes. Y eso significa que la respuesta estará en Internet. Tendrás que separar el grano de la paja (y a veces hay mucha paja) pero la información existe y está a un click.

¿Empezamos?

Este verano, pensando en todas estas cosas que acabo de escribir, se me ocurrió crear un programa para ayudarte a crear un micronegocio online.

El resultado está aquí: 3m1k

Lo he llamado “tres meses mil euros”, o 3m1k para abreviar, porque el reto es ese: dedicar ocho horas a la semana durante doce semanas para ganar mil euros. Es un objetivo accesible (yo diría incluso modesto) para una inversión en tiempo y dinero al alcance de la inmensa mayoría de mis lectores.

Los más cínicos pensarán “pues eso sale a 10 euros la hora, no es gran cosa”. Efectivamente, hay maneras más fáciles de dedicar casi 100 horas a ganar 1.000 euros. Pero aquí lo importante no es esos mil primeros euros, sino ser capaz de crear un mecanismo para crear dinero “de la nada”. Una vez que eres capaz de ganar esos mil euros, será mucho más fácil aplicar lo que has aprendido a crear otros negocios, tal vez más ambiciosos.

La parte “negativa” es que se trata de crear un tipo de micronegocio muy concreto: la venta online de infoproductos. En la página explico el porqué de esta limitación. Si tienes una idea clara, y es diferente a esto, te será más útil mi curso Aprender a emprender, que es más general. Tampoco te voy a explicar en 3m1k por qué debes hacer lo que te voy a pedir que hagas, cuál es la teoría que hay detrás
de cada paso. Para eso está el curso. Esto es otra cosa, es una guía con una serie de tareas medidas y planificadas para conseguir el objetivo concreto de pasar de cero a tener un micronegocio funcionando en tres meses.

Si llevas tiempo planteándote crear un micronegocio, o un negocio lateral o paralelo o como lo quieras llamar, y quieres probar a crearlo vendiendo un infoproducto, lo mejor que puedes hacer es inscribirte ahora, porque las condiciones son inmejorables:

  • No te voy a cobrar nada. Es probable que cobre por esto en el futuro, pero de momento es un experimento, es la primera vez que lo hago, y quiero ver cómo resulta. Cuántas personas llegan al final de las 12 semanas, cuántos tienen éxito, qué cifras consiguen, dónde se encuentran problemas que yo no he previsto, qué cosas he pasado por alto o he dado por sabidas…
    Una aclaración: el programa es gratis, pero te voy a pedir que contrates algunos servicios que tienen coste, y yo gano una comisión con alguno de ellos. Son servicios que yo uso, no te los recomendaría si no creyera que son la mejor opción, pero en cualquier caso no tienes ninguna obligación de contratarlos, puedes elegir otra alternativa aunque sigas el programa.
  • No tienes que invertir apenas dinero. Varía un poco según cómo lo hagas, pero por alrededor de 100 euros tendrás tu negocio montado, con su página web completa, su imagen corporativa, su medio de pago, una lista de correo para vender a los suscriptores, mecanismos para vender y entregar automáticamente tu producto a los compradores sin que tengas que intervenir en cada venta y el resto de lo que necesitarás para tener tu negocio funcionando.
  • Solo tienes que dedicar ocho horas a la semana. Por muy complicada que sea tu vida, eso significa encontrar una hora diaria de lunes a jueves, y cuatro horas en el fin de semana. Puedes madrugar una hora cada día, acostarte una hora más tarde, dejar de ver una hora la tele… si quieres, puedes encontrar esa hora de lunes a jueves, y por muy complicados que sean tus fines de semana, puedes dedicar una mañana el sábado o el domingo a este proyecto, o levantarte antes los dos días para dedicar dos horas cada mañana. Si quieres, tienes tiempo.
  • Se trata de una guía paso a paso, en la que te explico cada semana con todo detalle exactamente qué tienes que hacer y cómo tienes que hacerlo. No importa que no sepas nada de cómo crear una página web, ni de cómo crear un infoproducto, ni nada de marketing o ventas, ni de procesadores de pagos o listas de correo… Si sabes manejar un ordenador, lo demás lo iremos viendo paso a paso.

Si sale mal y no vendes nada ¿qué has perdido? 100 euros y 96 horas.

¿Y si sale bien? Si ganas esos mil euros en tres meses, además de eso tendrás un negocio que seguirá generando dinero para ti. Podrás desarrollarlo para conseguir más ingresos. Quién sabe, a lo mejor crece tanto como para que necesites a ese asesor del que hablábamos antes y tengas que darle forma legal y hacer declaraciones y pagar impuestos. O podrás repetir el proceso para tener una segunda fuente de ingresos, y una tercera y una cuarta… En cualquier caso habrás aprendido cómo vender en Internet y serás capaz de aplicar esa experiencia a otros proyectos.

No te voy a insistir más. El lunes 26 empezamos, así que tienes una semana para pensarlo y encontrar esas ocho horas a la semana que vas a necesitar hasta el 11 de diciembre.

Te espero en 3m1k.

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 Publicado el 16/09/2016