Me gustaría comenzar un negocio online pero no sé qué pasos tengo que dar


Una lectora me escribe esto:

Me gustaría comenzar un negocio online por mí misma, pero no sé nada sobre temas legales y no sé qué pasos tendría que dar.
Acabo de graduarme, resido en casa de mis padres y tengo 0 ingresos, y mi idea es crear una web de mentoring donde cada consulta cueste X euros.
Tengo experiencia en crear negocios online, y gracias a eso me pagué la carrera, pero como Paypal tiene un límite y encima cobra comisiones, no me merece la pena tener el dinero ahí, por lo que necesito depositar las ganancias al 100% en mi cuenta bancaria, posteriormente darme de alta como autónomo y luego ya no sabría qué hacer.
Siempre que he tenido un negocio online he cobrado mediante Paypal pero nunca he declarado nada, principalmente porque no conozco a nadie que lo haga y bastante se llevaba ya Paypal en comisiones, pero ahora necesito una estabilidad económica y por supuesto hacer los trámites necesarios para que todo sea legal.
Además de darme de alta como autónomo ¿tendría que hacer algo más? También estuve leyendo lo de crear una empresa fuera de España por el tema del abuso de los 300-400 euros mensuales de autónomos, pero no sé cómo funciona ni si es válido para mi caso. ¿Es totalmente legal?, ¿Tendría que facturar en España todo lo declarado? Ando perdidísima en todo lo relacionado con esos temas.

Normalmente cuando alguien me hace esta pregunta la respuesta que doy es: empieza a vender algo, cobra por PayPal con una cuenta personal, y cuando tengas claro que tienes un negocio viable, con clientes dispuestos a pagar por lo que ofreces, ya lo legalizarás. Pero precisamente esta pregunta se refiere al siguiente paso: ya sabe que puede vender algo interesante, puede manejarse con PayPal, y ahora se trata de convertir ese experimento de aficionada en un medio de vida.

Vamos por partes.

¿Puedo crear mi empresa fuera de España?

En principio, si todo el negocio es online, puedes crearlo fuera de España. Como en todas las leyes españolas, hay una zona gris ya que una empresa que tiene su dirección en España o sus principales actividades aquí se considera española aunque su sede social esté en otro país. Si tienes un local o realizas actividades presenciales aquí, olvídate de crearla fuera. Si toda la actividad es online, el tema es discutible, pero por si acaso yo procuraría que la mayor parte de tu negocio esté fuera de España. Y por supuesto no tengas aquí el servidor, ni la pasarela de pago, ni nada por el estilo.

Crear una empresa en Inglaterra es barato en tasas, impuestos y sobre todo en cargas burocráticas, pero ahora hay problemas para abrir una cuenta bancaria, y los bancos que te acepten (Barclays o HSBC) probablemente te requerirán un depósito inicial de entre 5.000 y 10.000 libras. No es obligatorio abrir una cuenta en UK para tener una empresa allí, pero es conveniente.

Si quieres que tu empresa esté en Europa, puedes crearla también en Estonia, por unos 300€ más el coste de una oficina virtual (que puede ser de unos veinte euros al mes). De momento hace falta viajar a Tallinn para abrir la cuenta bancaria, aunque están trabajando para que pueda hacerse online. La ventaja de Estonia es que no pagas impuesto de sociedades respecto a los beneficios que no retiras de la empresa. Y hay un tratado de doble imposición con España, de manera que los impuestos que pagas allí al recoger beneficios no vuelves a pagarlos aquí. Lo que en números gordos viene a significar que al final pagas la mitad de impuestos por lo que ganas con tu negocio estonio de lo que pagarías por tener una empresa española.

Si quieres algo más exótico, puedes crear tu empresa en Delaware o en Singapur. Te costará unos 1.000 euros hacerlo online, y también tendrás que viajar para abrir una cuenta bancaria. Pero pagarás todavía menos impuestos que en Estonia.

En cualquier caso, lo que tienes que recordar si creas una empresa fuera de España es que tú sigues viviendo aquí y tienes tus obligaciones fiscales aquí. Esto quiere decir que tu empresa pagará en su país los impuestos que le correspondan, pero si tú como persona física recibes beneficios de esa empresa tienes que declararlos aquí y pagar lo que corresponda en la declaración anual de la renta. Lo mismo que harías si en lugar de ser dueña del 100% de las acciones de “María Enterprises, LLC” compraras unas cuantas acciones de Apple en la bolsa de Nueva York y recibieras dividendos de esa empresa extranjera que es Apple. Como acabo de explicar, descontando lo que hayas pagado ya en el país de tu empresa si hay un tratado de doble imposición entre España y ese país.

¿Qué tengo que hacer para crearla en España?

Lo primero es decidir si quieres ser autónoma o crear una empresa (una SL). He escrito sobre esto aquí y aquí. Lo único que ha cambiado es que ahora hay descuentos en la cuota de la Seguridad Social para los autónomos pero curiosamente no para los administradores de sociedades que también están obligados a ser autónomos. Así que lo más recomendable es darte de alta como autónoma, pagar la cuota reducida (unos 50€) los meses que puedas, y cuando se te acabe “la rebaja” crear una sociedad.

Eso sí: a partir del momento en el que pases por una oficina física o virtual de la Agencia Tributaria o de la Seguridad Social, contrata a un asesor fiscal. Eso no te garantiza que no vayas a tener problemas, porque aquí tanto las leyes como los encargados de vigilar su cumplimiento son erráticos e impredecibles en demasiadas ocasiones. Pero lo que es seguro es que si intentas navegar en el proceloso mar de la burocracia sin ayuda profesional acabarás naufragando. Así que incluye en tus cálculos el coste del asesor, además de seguros sociales, ivas, retenciones y demás “mordiscos” al precio que pagará tu cliente por tus servicios.

Como ves, en realidad no es complicado. Si no quieres arriesgarte a crear una empresa fuera de España, sabes que tendrás un coste de entre 100 y 200 euros al mes para estar a bien con las administraciones. Deja que tu asesor se preocupe de tus obligaciones legales y céntrate en vender algo más para compensar ese coste.

Eso sí, haz primero todo lo que tengas que hacer hasta llegar a la emisión de la primera factura: crea tu página web, establece los mecanismos de pago, prepara el contenido que te ayudará a vender, desarrolla una estrategia de marketing para darte a conocer y conseguir tus primeros clientes… y sólo cuando el dinero esté a punto de llegar contrata a ese asesor que te ayudará a cumplir con tus obligaciones legales. Puedes ahorrarte al menos un par de meses de pagar sin necesidad de hacerlo.

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 Publicado el 15/02/2016