Cómo triunfar siendo mediocre


O directamente malo. Sí, contrariamente a lo que puedas pensar, no es necesario ser excelente para tener éxito. Incluso puedes triunfar siendo sencillamente malo. ¿No te lo crees? Mira estos ejemplos, y piensa si puedes aplicar alguna de las estrategias que te presento.

Bob Dylan

Nadie discute que Bob Dylan no canta bien. De hecho, canta mal y tiene una voz, por decirlo suavemente, “peculiar”. No es extraño que haya sido versionado una y otra vez por cantantes con mejor voz, desde Joan Baez a los Byrds. Y sin embargo lleva cantando y vendiendo millones de discos desde hace más de 50 años.

Compensa tu debilidad en un área siendo excelente en otra.

Dylan escribe canciones extraordinarias, pero además es uno de los mejores letristas de la historia de la música popular. De hecho, es un genio escribiendo. Por esa capacidad, sus seguidores están dispuestos a pasar por alto su voz y hacer un esfuerzo para disfrutar de sus canciones, cantadas por él. Podría haberse limitado a componer y escribir para otros, pero desde el principio de su carrera se plantó en los escenarios y se puso a grabar lo que él quería, sin concesiones.

Dylan demuestra que si te centras en tus fortalezas puedes hacerte perdonar tus debilidades.

One Direction

Por favor, no pases este post a ninguna directioner o seré ferozmente vilipendiado en Twitter. Pero el hecho es que estos chicos carecen absolutamente de originalidad y son simplemente unos intérpretes correctos de canciones intrascendentes. Dime ¿cuántas canciones has oído últimamente de New Kids on the Block? Pues con estos pasará lo mismo en unos pocos años.

Crea una tribu de seguidores

Seth Godin escribió un libro entero para explicarlo, pero la idea básica es esta: si eres capaz de tener unos cuantos seguidores fieles (hay quien dice que con 1.000 basta), has triunfado. Independientemente de lo bueno que seas en lo tuyo. Esa es la estrategia de One Direction (y de todos los fenómenos de fans que se han sucedido en las últimas décadas, empezando por Frank Sinatra). No cantan bien, no cantan canciones originales, porque no tienen que hacerlo. Lo que tienen que hacer es entusiasmar a un público en concreto: su tribu. Y si provocan el rechazo en el resto del mundo, no tiene importancia. Es más, ese rechazo aumenta aún más la fidelidad y el compromiso de los suyos (las suyas en este caso).

Si quieres otro ejemplo más cool, podemos hablar de Grateful Dead. Parece el caso contrario a One Direction (buenos músicos tocando buenas canciones radicalmente anticomerciales) pero en realidad es lo mismo. Jerry García y los suyos vivieron durante décadas de dar conciertos para una minoría (tribu) que les seguía allí donde fueran, ajenos a las modas musicales del momento.

Si es difícil (o imposible) que tu producto o servicio sea el mejor, piensa si puede ser suficientemente atractivo para un público en concreto que lo adore. Esto no es solo para músicos o artistas en general. Si Basecamp puede crear una tribu alrededor de algo tan poco glamuroso como un software de gestión de proyectos, cualquiera puede hacerlo con cualquier producto.

Madonna

Madonna no es que cante o baile mal, pero lo que de verdad hace bien es ser Madonna. Provocar, ser extravagante, llamar la atención, hacerse notar: estas son sus mejores habilidades, las que le han hecho triunfar desde hace años y las que intentan imitar gente como Lady Gaga o Miley Cyrus.

Hazte inolvidable

A veces un cliente nos elige no porque haya decidido que somos los mejores tras un sesudo análisis de las alternativas disponibles en el mercado, sino simplemente porque se acuerda de nosotros. Es esto que se llama branding, y que es suficientemente importante como para que las marcas de consumo gasten cientos de millones en ello. El branding nos permite crear diferencias donde no las hay, o asociar en la mente del cliente nuestra identidad con valores o cualidades que podemos o no tener.

No se trata de ser un vendemotos ni de intentar aparentar lo que no eres (esto no suele durar mucho) pero sí es importante ser consciente de que tan importante o más que ser bueno en lo tuyo es que el cliente potencial sepa que existes. Eso de “el buen paño en el arca se vende” tal vez era cierto hace un siglo, pero ahora vende más quien está en la mente del cliente que va a comprar que el artista maravilloso pero desconocido.

Ringo Starr

Ringo no era el mejor batería del mundo. No creo que mucha gente defienda siquiera que fuera uno de los mejores. Sin embargo, fue el batería del mejor grupo del mundo. Y sin tener una buena voz, puede presumir de haber cantado canciones que han vendido millones de copias y figuran en discos tan influyentes como el Sgt. Peppers.

Asóciate con otros mejores que tú

El secreto de Ringo, por supuesto, fue tocar en los Beatles. En su momento le bastó ser un músico correcto, suficientemente bueno como para sustituir a Pete Best en un grupo que iba a grabar su primer disco. A partir de ahí, el éxito le vino dado por asociarse con unos auténticos genios como Lennon y McCartney. Los buenos de Paul y John incluso compusieron alguna canción para que él la cantara, adaptándose a su tesitura limitada y a sus escasos recursos vocales.

Así que si no eres lo suficientemente bueno, busca cómo asociarte con otros que lo sean. Tendrás que aportar algo, por supuesto, la situación ideal es que en tu equipo cada uno sea extraordinariamente bueno en algo y supla las carencias de los otros. Pero a veces, como le pasó a Ringo, para conseguir que gente mejor que tú te ayude o trabaje para ti solo necesitas ser amable y simpático. Y pedirlo, claro.

María Dolores Pradera

Hablando de tesituras limitadas, ¿qué decir de la de esta señora? María Dolores Pradera tenía voz para cantar bien muy pocas notas.

Conoce tus límites y trabaja dentro de ellos

María Dolores Pradera no tenía habilidades que compensasen sus escasas cualidades como cantante. No era compositora ni letrista como Dylan, ni siquiera tenía una imagen rompedora como Madonna ni era especialmente guapa. Era simplemente cantante. Pero lo que hizo fue conocer muy bien qué tipo de canción podía interpretar, ceñirse a ello, y ser excelente dentro de sus limitadas posibilidades.

Es una estrategia que requiere disciplina y humildad. Cuando triunfas con algo, al cabo del tiempo das por hecho ese triunfo y tienes la tentación de ir más allá, de explorar nuevos límites. Puede salirte bien si realmente tienes capacidad para hacer algo más, pero lo normal es que la aventura acabe mal. Es lo que le pasó, por ejemplo, a José María Cano, que después de triunfar una y otra vez con Mecano creyó que tenía capacidad para componer una ópera. El resultado es que ahora se dedica a pintar. Michael Jordan dejó el baloncesto por el béisbol. No sé si duró dos temporadas con el bate antes de volver a la canasta.

Si te conoces bien, seguro que puedes saber qué cualidades tienes y qué puedes hacer con ellas. Ser ambicioso y buscar ir más allá puede estar bien en ocasiones, a condición de que no te engañes a ti mismo. Y si tus cualidades son limitadas, no hay ningún desdoro en hacer algo bien, una y otra vez, durante años.

Miguel Bosé

Hace muchos años, finales de los 70, Miguel Bosé le confesó a una persona que conozco que él sabía que no hacía buena música, pero hacía algo que gustaba a la gente y procuraba hacerlo bien y con profesionalidad.

Haz lo que te pidan tus clientes

Muchas veces no tienes que ser innovador, ni hacer algo de extraordinaria calidad para triunfar. Basta con hacer algo que otras personas quieran comprar. Si lo piensas bien, hace falta mucha humildad para renunciar a ser bueno y limitarte a hacer lo que quiere tu público.

La soberbia del artista es equiparable a la soberbia del emprendedor. El artista que cree que sabe más que su público y es un incomprendido adelantado a su tiempo se parece mucho al emprendedor que tiene un proyecto genial en el que nadie quiere invertir y que ofrece algo que nadie quiere comprar. Puede ser muy satisfactorio para tu ego, pero acaba siendo ruinoso para tu bolsillo.

Alaska

En una entrevista en la que le preguntaban por la Movida, y en concreto por Kaka de Luxe, Alaska dijo que en realidad primero se juntó gente interesante con ganas de hacer cosas, y después se les ocurrió formar un grupo, pero que igual podían haber fundado una editorial. Y de hecho cuando empezaron a tocar ella no sabía tocar la guitarra, ni Nacho Canut el bajo. Eduardo Benavente, que se incorporó después a los Pegamoides, empezó tocando la batería y después se pasó a la guitarra. Esto refleja muy bien el espíritu de la Movida (y del punk): era más importante hacer algo que hacerlo bien.

No contenta con ser guitarrista sin saber tocar la guitarra, Alaska se hizo cantante a pesar de no tener voz para cantar, y sigue haciéndolo casi cuarenta años después.

Lánzate, diviértete y haz algo que merezca la pena

¿No te ha quedado claro todavía que no tienes que esperar a ser extraordinariamente bueno para lanzarte a vender y tener éxito? Muchas veces la diferencia entre el que triunfa y el que no lo hace es que el primero se ha lanzado a hacer algo y se ha plantado en un escenario (o delante de un cliente). El perfeccionismo paraliza, y puede llegar a matarte por congelación.

Preséntate tal como eres, haz lo que puedas con tus medios y tus conocimientos, y ya serás mejor que el 99% de tus competidores que están encerrados en su cueva dando vueltas una y otra vez a su proyecto inacabado. Por supuesto, Alaska ha aplicado muchas otras estrategias de las que he planteado, desde ser original como Madonna, conocer su tesitura como María Dolores Pradera o rodearse de gente brillante. Pero lo fundamental es que con 14 años ya había formado su primer grupo y se había subido a un escenario.

El que tú tengass unos cuantos años más es mayor motivo para decidir si esperar a tener un producto mejor terminado, o formarte un poco más, no son en realidad excusas para no lanzarte.

No necesitas ser el mejor. Necesitas manejarte con lo que tienes, y salir al escenario.


 Publicado el 16/07/2014