El secreto para multiplicar la productividad de tu equipo


Si diriges a un grupo de personas hay una cosa que puedes hacer, a partir de ya mismo y sin gastar un céntimo, que puede multiplicar la productividad de tu equipo. Es una técnica que forma parte de scrum, pero que es aplicable a cualquier tipo de proyecto. La idea es simple, tanto que parece absurda al principio, pero es increíblemente potente cuando la pruebas. Se trata del scrum diario.

Es una reunión con unas reglas muy estrictas:

  • Se hace todos los días a la misma hora, pase lo que pase. Si alguien, un día concreto, no puede estar a esa hora, se siente, pero no se cambia la reunión.
  • La reunión empieza puntualmente. Puntualmente no quiere decir que cuando ya lleva diez minutos de retraso se dejan otros cinco para los rezagados. Si la hora de comienzo son las 9:00, no puede empezar ni siquiera a las 9:01.
  • La reunión se celebra de pie. Nadie se puede sentar, ni debería siquiera apoyar el culo en una mesa. El objetivo es evidente: estar incómodo y que la reunión se acabe cuanto antes.
  • El tiempo máximo de la reunión es quince minutos. Nunca, pase lo que pase o surja el tema que surja, se puede prolongar más. Si hay algo en lo que hay que profundizar, lo tratarán después los implicados.
  • En la reunión, cada miembro del equipo responde a tres preguntas:
    • ¿qué hice ayer?
    • ¿qué voy a hacer hoy?
    • ¿qué problemas tengo que me impiden cumplir mis objetivos?

    Se trata de dar respuestas concisas, ya que cada persona no debería tardar más de un par de minutos en responder a estas preguntas, no tienes que explicar toda tu historia desde que entraste en la compañía.

  • El responsable del equipo (más o menos equivalente al scrum master en la jerga scrum) toma nota de los problemas, porque es su misión eliminar esos obstáculos para que su gente pueda trabajar bien.

Y ya está. Si decides implantarlo, seguro que tienes reticencias al principio: lo de estar de pie parece ridículo, lo de la puntualidad cuesta un triunfo, habrá quien se sienta hipercontrolado… pero si consigues superar estas reticencias, consigues un equipo más cohesionado, que sabe lo que hace cada uno de sus compañeros, que sabe que su jefe está para ayudarle y eliminar obstáculos, y en el que cada persona se hace responsable de su trabajo.

Los resultados son, insisto, espectaculares.

Y si eres un emprendedor solitario y tu equipo eres tú mismo, puedes hacer algo parecido: hazte cada día, nada más empezar a trabajar, las mismas tres preguntas. Seguro que también ves al cabo de poco tiempo la mejora en tu productividad.

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 Publicado el 05/02/2013