7 ideas preconcebidas que te perjudican para crear una empresa


1. Tienes que empezar por tener una idea

No tienes que buscar una idea para crear una empresa. Muchos emprendedores se atascan en este punto, antes incluso de empezar. No busques una idea de negocio, busca un cliente.

Si encuentras a un cliente con un problema del que es consciente y dispuesto a gastar dinero para resolverlo, ese es el momento para pensar en una idea. O mejor dicho, ya no tienes que pensar en una idea: tienes que pensar en una propuesta de valor, en un producto o un servicio que le resuelva el problema por menos dinero del máximo que está dispuesto a pagar.

2. Si hay competencia, mi idea no sirve

El prejuicio anterior suele venir acompañado de este. La realidad es la contraria: si hay competencia, es que hay un mercado. Es que hay clientes que ya se están gastando dinero en resolver su problema. Ahora puedes dejar de buscar “la idea mágica” y pensar en cómo resolver el problema de tu cliente de manera diferente a como lo hace la competencia.

3. Necesito un plan de negocio detallado

Crear un plan de negocio no es que sea inútil: es que es perjudicial. Si quieres tener menos oportunidades de que tu empresa triunfe, dedícate a hacer un plan de negocio. Cuanto más tiempo le dediques, más probabilidades de fracaso.

Vamos a ver: si no tienes ni idea de si lo que estás pensando tiene sentido, si no has hablado con un solo cliente para ver si está interesado por tu oferta, ¿cómo te atreves a hacer previsiones de ventas a un año, o a tres? Ignoras mucho más que lo que sabes, y no vas a saber más por mucho que te empeñes en hacer análisis de mercado de andar por casa y a masajear datos en una hoja de cálculo hasta que te guste lo que dicen. La verdad está ahí fuera, y ningún plan de negocio resiste el primer contacto con un cliente. Así que mejor te irá cuanto antes te dejes de planes y antes te enfrentes con los clientes.

4. Solo tengo una oportunidad de causar una buena primera impresión

Esto es cierto, pero el corolario que le sigue habitualmente “por tanto, tengo que tener todos los detalles perfectos antes de presentar mi oferta a un cliente” es radicalmente falso.

Como hemos visto en el punto anterior, la primera versión de tu oferta que lleves a un cliente va a tener enormes agujeros que no has previsto, así que ¿por qué perder el tiempo con detalles nimios que tu cliente ni siquiera va a percibir? Cuanto antes lleves tu oferta al mercado, antes podrás empezar a corregir esos fallos. Si no estás avergonzado por la primera versión de tu producto, es que lo has lanzado demasiado tarde.

Y respecto a esa primera y única oportunidad de causar una buena impresión, es cierto. Pero hay cientos o miles de clientes con los que experimentar esa “primera oportunidad”, así que plantéate mejor como objetivo mejorar poco a poco para conseguir cada vez “mejores primeras oportunidades”.

5. Mi empresa recién creada tiene que hacer lo mismo que una grande, pero a escala

El objetivo de una empresa asentada en un mercado maduro es optimizar. Reducir un 3% en un coste, aumentar un 8% las ventas. Toda la estructura y organización de una empresa está creada y pensada para optimizar.

Pero una empresa recién creada ni siquiera sabe qué tiene que optimizar. Su misión es otra: es aprender. Aprender acerca de su modelo de negocio, aprender qué mensaje tiene eco en su cliente, aprender qué cliente es el adecuado, qué innovaciones son valoradas y cuáles son despreciadas.

6. Necesito una infraestructura para empezar

La lógica de esto funciona más o menos así: uno tiene una idea de lo que supone tener una empresa constituida, probablemente ha trabajado para alguna, y piensa “Todas las empresas tienen una sede, tarjetas de visita, una página web, un teléfono fijo… Si no tengo todo esto, voy a dar una imagen muy pobre, y así no puedo empezar.”

Lo cierto es que todas estas cosas, a la mayoría de tus clientes, no les importan. Les importan más sus problemas que tu tarjeta de visita. Y si estás en un sector o con un cliente en el que las apariencias importan, puedes encontrar maneras de resolver el problema por poco dinero, por ejemplo contratando un servicio de oficina virtual con salas de reuniones.

El problema de la infraestructura es que montarla supone mucho tiempo y dinero. Y ese tiempo y dinero no lo estás dedicando a tu objetivo principal: encontrar un modelo de negocio que funcione.

7. Necesito un capital inicial, y si no puedo ponerlo yo tengo que buscar inversores

Si no tienes capital, no busques un modelo de negocio que lo requiera. Ahora puedes empezar muchos negocios por menos de mil euros, y que sean tus primeros clientes los que financien el desarrollo de tu empresa. Buscar inversores te desvía de tu objetivo principal, y si los encuentras te obliga a responder ante ellos y perder tu independencia de criterio.

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 Publicado el 02/10/2012