Bridas y velcro


Hace años tenía la responsabilidad de manejar unos armarios de red. Para los que no los conozcan, son armarios en los que se colocan servidores y electrónica de red. Como todas las comunicaciones van por cables, y algunos dispositivos de red pueden tener hasta 24, en cuanto conectas unos cuantos cacharros el lío de cables empieza a ser importante.

Además de etiquetar correctamente los cables en los dos extremos para saber qué está conectado con qué, hay que organizarlos de alguna manera para que aquello no se convierta en una maraña más difícil de desentrañar que el nudo Gordiano.

La opción tradicional es usar bridas. Son baratas, fáciles de colocar y cumplen bien con la misión de sujetar los cables entre sí y al armario. Pero tienen un problema: si necesitas recolocar los cables tienes que romper las bridas y colocar otras nuevas.

Se supone que uno no está tocando los armarios de red todo el día, pero lo cierto es que rara era la semana que no había un servidor nuevo, o había que conectar unos puntos de red, o había que reorganizar algo que al final implicaba mover los dichosos cables.

Un técnico nos dio la solución: usar velcro cortado en tiras en lugar de bridas. El velcro es también barato, muy fácil de colocar, y tiene la ventaja de que si tienes que mover los cables, lo despegas, arreglas lo que haga falta, y lo vuelves a pegar sin problemas. No es tan elegante, pero cumple muy bien con la función de organizar los cables.

Muchas veces las soluciones que buscamos a los problemas son de tipo “brida”: limpias, elegantes y perfectas para un mundo ideal y estático, pero poco prácticas para un mundo en constante cambio. Y lo que necesitamos es usar un poco de “velcro”: una solución rápida, incluso chapucera, pero que nos permita seguir avanzando y adaptándonos a los cambios sin esfuerzo.

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 Publicado el 09/02/2009