Un estilo de vida simple


Reduce la complejidad de la vida eliminando los deseos innecesarios, y los trabajos de la vida se reducen por sí mismos.
– Edwin Way Teale

Hace no muchos años, mi vida estaba llena de desorden. Estaba el desorden de demasiadas posesiones, apiladas en cada rincón de mi casa y mi oficina, compradas de una en una por decisiones impulsivas y amontonadas hasta que me di cuenta de que tenía demasiado y que era demasiado estresante tener tanto desorden. Y no había sitio para… vivir.

Estaba el desorden de demasiados compromisos, llenando mi agenda hasta que no tenía sitio para las cosas que realmente quería hacer, no tenía sitio para conseguir mis objetivos, no tenía sitio para mi familia. Estos compromisos se amontonaban de uno en uno hasta que, de nuevo, me dí cuenta de que tenía demasiado y que estaba demasiado estresado. No tenía sitio para la vida que yo quería.

Estaba el desorden de demasiado que hacer, demasiadas tareas en mi lista, demasiado emails que procesar cada día, demasiados papeles apilándose en mi mesa, demasiadas llamadas que atender y que hacer, demasiadas reuniones. Todo se acumula y te preguntas como conseguirás tenerlo todo hecho alguna vez y como tienes tanto que hacer.

Después decidí que ya estaba bien, y que quería simplificar. Fue un proceso largo (que continúa hoy, en menos medida, pero durante semanas y meses, reduje el desorden, el número de compromisos, la cantiadd de cosas que tenía que hacer cada día. Simplifiqué mi vida, y fue una de las mejores decisiones que he tomado.

Hoy, las cosas son mucho más simples: mi mesa y mi casa está ordenadas y serenas, mi vida es menos frenética, tengo sitio para las cosas que quiero y estoy viviendo la vida que siempre quise.

No es un secreto increíble, ni algo que sea terriblemente difícil de hacer. Claro que implica tomar algunas decisiones difíciles para eliminar cosas y dejar lo realmente importante, pero si no eliminas esas cosas, ya estás tomando decisiones al no actuar; estás decidiendo dejar que lo no accesorio llene tu vida y que no tengas sitio para lo que quieres y valoras. En lugar de eso, necesitas mirar de cerca tu vida y tomar esas decisiones difíciles. Estarás feliz de haberlo hecho.

Y hay algo realmente genial sobre un estilo de vida simple: ¡No te cuesta mucho dinero!

Si reduces el desorden de tu casa, en realidad puedes ganar un poco de dinero si vendes algunas cosas (dona el resto a una obra benéfica). Y aprende a no llenar tu casa de desorden, y también gastarás menos en comprar posesiones.

Si simplificas tu agenda para hacer sitio para las cosas que amas, andarás menos por ahí, estarás menos estresado y tendrás menos necesidad de las actividades “relajantes” que muchos ralizamos al final de un largo día o de una semana de trabajo: comprar, beber, ir de fiesta, salir a sitios caros y eso. Puedes relajarte y divertirte de otras maneras que no cuestan un montón de dinero.

Después de simplificar tu vida, te darás cuenta de que una vida llena de las cosas que amas y valoras no cuesta un montón de dinero. Tendrás que gastar en lo esencial, pero más allá de eso ahorrarás mucho.

Imagina esto: una vida realmente genial que apenas cuesta nada. Vamos a ver como conseguirlo.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.


 Publicado el 27/12/2008