5+1 cosas que deberias aprender mientras estudias


Si estás en la Universidad y quieres tener éxito en el mundo de la empresa cuando salgas de ella, no pierdas el tiempo estudiando. Mejor dicho, no pierdas el tiempo estudiando demasiado. Solo hay dos notas que importan: la matrícula de honor y el aprobado. Y la matrícula solo importa si consigues varias cada año y eres el primero de la clase. Para los demás la diferencia entre un 5 y un 9, a la hora de buscar trabajo, es prácticamente nula. Cuando te enfrentes al mundo real a nadie le van a importar tus notas, sino el valor que puedas aportar a la empresa.

Por eso, una vez que has aprendido lo suficiente como para aprobar, en lugar de seguir estudiando lo que te proponen en tu facultad, dedícate a lo que nunca te van a enseñar allí. Esto sí supondrá una diferencia a la hora de desarrollar tu carrera.

1. Chino

Muchos de tus coetáneos saben inglés. Eso ya no te diferencia. Ahora, si quieres destacar, es preciso que además sepas otro idioma. Y el chino es una muy buena opción en un mundo en el que el peso económico de China crece mucho más rápido que el de cualquier país occidental.

Sí, muchos chinos hablan inglés, pero todos apreciamos que nos hablen en nuestro idioma. Y si tú eres la única persona en la empresa que sabe decir algo más que “ni hao” cuando hay una reunión con los chinos, tú estarás en esa reunión.

2. Golf

Vale. Es un deporte de pijos y jubilados. A tí te apetece más un partidito con los amiguetes. Pero si lo pruebas, el golf engancha. Y te abre un mundo de posibilidades: es muy frecuente, sobre todo en multinacionales americanas, que en las convenciones se incluya como parte de las actividades un torneo de golf. Pasar unas horas en un entorno relajado con directivos de tu empresa o con clientes es una excelente oportunidad para darte a conocer.

3. Hablar en público

Cada vez que voy aun evento, sufro por el nivel de muchos ponentes. Gente que a veces tiene cosas que decir, pero a la que hablar en público le supone tanto esfuerzo que en lugar de centrarte en su mensaje lo único que puedes hacer es compadecerte de ellos y desear que su suplicio acabe pronto. Y puede ser peor: hay ponentes que aburrirían a un rebaño de ovejas, y se eternizan leyendo transparencias repletas de texto. Mientras, tú miras el reloj, piensas en todo lo que tienes que hacer y matas el tiempo diseñando planes de fuga (“Si salgo por la derecha molesto a estos cinco, y luego tengo un pasillo, pero por la izquierda voy a despertar a este y puede ser más escandaloso…”)

Ser capaz de transmitir un mensaje con claridad, sin aburrir al auditorio y lo que es más, estar dispuesto a ser el que haga esas tareas en tu empresa (incluso en inglés si se tercia) puede ser fundamental para hacer progresar tu carrera. Ten en cuenta que cada uno de los que te escuchan se queda con una impresión de tí que puede dar lugar a oportunidades de todo tipo.

Aprender a hablar en público es como aprender a andar en bici. Se aprende haciéndolo. Mientras estás en la Universidad puedes dar charlas como voluntario en ONGs, enviar comunicaciones a congresos como los de Hispalinux, participar en asociaciones de vecinos o cualquier cosa que suponga explicar algo a un público de más de 10 personas. Las primeras veces lo harás fatal, estarás nervioso y no se te entenderá nada, pero con la práctica acabas cogiéndole el gustillo.

4. Urbanidad y buenas maneras

Puedes llamarlo protocolo, que está más de moda. El caso es que si por cualquier motivo tus padres no te lo han enseñado, necesitas saber cómo comportarte en una mesa o en un cocktail, cómo presentar a dos personas, cómo comportarte cuando viajas con un compañero o compañera de trabajo… Y por supuesto debes saber qué pedir en un restaurante y cómo tratar a los camareros.

Para todo esto hay cursos y libros, pero se trata también de practicar. Invierte un dinerillo en llevar de vez en cuando a tu pareja a un restaurante decente en lugar de ir a la tasca de las raciones abundantes. Ante la duda, observa lo que hacen los demás antes de actuar. Y lee algo sobre vinos, o mejor haz un cursillo acelerado de cata para saber qué debes hacer cuando aparece el camarero y pregunta eso de quién va a probar el vino.

Demostrar que eres un patán, especialmente si en tu trabajo hay mujeres (que son más sensibles a estas cosas), es una vía segura para acabar con tu carrera.

5. La vida

Por muy dura que sea tu carrera, mientras estudias tienes más tiempo libre que en ningún otro momento de tu vida. Aprovéchalo. Viaja, colabora con alguna ONG, acepta trabajos ocasionales, conoce realidades diferentes a las de tu familia y tu barrio. Busca una ocupación temporal en el sector en el que quieres trabajar, aunque sea haciendo fotocopias. Todas esas experiencias te van a enriquecer y te van a hacer un profesional mucho más humano, más maduro, con mejor percepción de la realidad y más adaptable a los cambios.

Bonus: inglés.

Después de escribir lo anterior, creo que tal vez no se debe dar por hecho que a estas alturas todo el que acaba una carrera sabe inglés. Seguro que has estudiado inglés en el colegio, y hasta eres capaz de leer un texto sin problemas. Pero eso no basta.

En mi generación es extraordinariamente frecuente que la gente sea incapaz de mantener una conversación informal. En las reuniones están acartonados, incapaces de expresarse con fluidez. Y prefieren renunciar a oportunidades antes de tener que enfrentarse a un grupo de extranjeros con los que deben entenderse en inglés.

Para evitar que te pase, practica. Viaja algún verano a Inglaterra, Irlanda o USA y busca allí un trabajo temporal. Contacta con gente por Internet con la que tengas que escribirte en inglés: colabora en un proyecto de software libre, comenta en un blog, participa en redes sociales… el caso es conseguir que la conversación sea algo fácil y natural, y no una tortura en la que sufres para encontrar cada palabra.

Si tú fueras un directivo de una empresa, ¿a quién preferirías contratar? ¿a un empollón que se ha pasado cuatro años encerrado con un montón de libros y que tiembla de pavor en la entrevista mientras balbucea que “leer inglés técnico sí pero hablar le cuesta un poco” o a un tipo que habla perfectamente inglés (y chino), que sabe estar y expresarse correctamente y que cuenta cosas interesantes y divertidas sobre su experiencia como monitor de campamento en Estados Unidos?

Si te ha gustado, por favor comparte este artículo para que otros también puedan leerlo:


 Publicado el 04/12/2007