Desencadenado

Cómo crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

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Mercaderes, mercenarios o siervos

No hay más opciones. Solo puedes ser una de estas cosas: mercader, mercenario o siervo.

Hubo un tiempo, en el siglo pasado, en el que uno juraba vasallaje a una empresa y la empresa le protegía para toda la vida, y aún después de muerto. Eso se ha acabado. Entre otras cosas, porque las grandes corporaciones del siglo XX están condenadas a desaparecer. Así que no es una cuestión de la crisis (o no es solo de la crisis) el que haya más de seis millones de parados en España. Es que las grandes empresas están cambiando, se están haciendo más eficientes y más pequeñas, y están creando empleo fuera de España, allí donde les sale más rentable hacerlo.

Lo que sí ha hecho la crisis es despertar a los empresarios ingenuos, a esos pequeños empresarios que tenían un comercio o un taller y que generaban gran parte de los puestos de trabajo en España. Mirad este comentario que me dejó una lectora hace un par de años:

Me veo obligada a despedir a una de mis dos trabajadoras porque han consolidado un sueldo astronomico que yo me podia permitir pagar en el pasado, y ahora no puedo asumir. En las vacas flacas no encuentro respuesta alguna por su parte pero ademas me encuentro en situacion de pedir un prestamo para pagar dicho despido.

Mi empresa no sangrara a ningun trabajador nunca mas porque no pienso contratar a nadie si ese es el precio que debo pagar por crecer y recomiendo a los pequeños autonomos como yo no contratar por cuenta ajena, asi no nos podran tildar de explotadores. Lo que no puedas abarcar personalmente en tu negocio, dejalo.

Pues eso. Conozco varios casos, alguno muy cercano, que dicen exactamente lo mismo: nunca volveré a contratar a nadie.

Así que si ni las grandes empresas ni los pequeñas crean puestos de trabajo, ¿qué nos queda? Elegir entre ser mercader, mercenario o siervo.

Mercaderes

Ahora es muy difícil encontrar un trabajo de esos “seguros para toda la vida”, pero es más fácil que nunca crear una empresa. La misma globalización que se ha llevado la fábrica a China hace que tú, que no tenías capital para construir una fábrica, comprar maquinaria y contratar obreros puedas encargar a los chinos que te fabriquen lo que quieras. Y por supuesto surgen cada vez más oportunidades nuevas de ganar dinero vendiendo bits en lugar de átomos.

Es más fácil, pero no deja de ser arriesgado. La mayor parte de los emprendedores fracasan, y aún los que salen adelante lo hacen después de meses o años de trabajo duro y sacrificios. Pero si sale bien, cuando sale bien, la recompensa también es muy alta.

Así que esta es la primera opción. No empeñarse en que alguien te de un trabajo, sino crear una máquina de fabricar riqueza.

Mercenarios

La segunda alternativa es trabajar para los mercaderes. Si tienes algo bueno que ofrecer, algo que les ayude a vender más y ganar más dinero, ellos estarán dispuestos a pagarte un buen dinero a cambio. Pero para tener éxito en estos nuevos tiempos, tienes que entender que eres un mercenario, dispuesto a vender su espada al mejor postor.

Ninguna empresa te va a pedir fidelidad (y si lo hace te está intentando engañar) porque ninguna empresa te puede ofrecer fidelidad. Así que ahora todos los tratos son temporales. Todavía habrá profesionales valiosos que trabajen para la misma empresa décadas, y en exclusiva. Pero esto va a ser cada vez más raro. Lo normal será trabajar para varias empresas a la vez o ir saltando de proyecto en proyecto.

Sin engaños: no luchas porque hayas jurado fidelidad a una bandera. Luchas porque te pagan. Y la empresa no te contrata porque seas un patriota. Te contrata porque eres bueno con la espada, y necesita un espadachín avezado en una batalla concreta. Cuando ya no te necesite, dejará de pagarte.

Ser mercenario no es fácil. Tienes que estar entrenándote y formándote permanentemente, y tienes que perder tiempo en buscar nuevos clientes o pagar una comisión a quien te los encuentre. El jornal no está asegurado, y a veces no cobrarás todo lo que se te haya prometido. Pero puedes ganar mucho dinero y vivir muy bien. Puedes descansar entre una guerra y otra (o entre un proyecto y otro) el tiempo que quieras. Puedes decidir en qué vas a trabajar y con qué clientes vas a trabajar y hasta dónde vas a trabajar.

Y, de nuevo, la globalización te ayuda. Tus clientes no están limitados a los que viven cerca. Y por tu parte puedes contratar a quien quieras, o colaborar con quien quieras, en cualquier país del mundo.

Siervos

Si no te arriesgas a ser mercader, ni tienes algo que ofrecer como mercenario, solo te queda ser un siervo. Normalmente no es una decisión consciente, pero si te encuentras en paro, haciendo suplencias mal pagadas, con contratos de dos meses, o cobrando un sueldo de miseria a cambio de hacer una tarea repetitiva, es porque tú lo has decidido.

No se trata de si esto es justo o injusto. La ley de la gravedad no es injusta porque no te permita volar agitando los brazos como te gustaría. Y si has decidido estudiar una carrera inútil, si no quieres arriesgarte a ser mercader, si no estás dispuesto a afrontar las penalidades que supone ser un buen mercenario, ni el capitalismo ni los empresarios ni el gobierno tienen la culpa de que nadie esté dispuesto a pagarte un sueldo decente ni a contratarte para algo que no sea servir hamburguesas.

Bueno, tal vez el gobierno sí tiene algo de culpa por animar a tantos jóvenes a estudiar carreras inútiles en las que aprenden cosas que nadie demanda. Que vaya, para adquirir una culturilla puede estar bien, pero esto no tiene nada que ver con que alguien te pague un sueldo. Sólo vas a a ser apreciado y recompensado si tienes algo valioso que ofrecer.

Seth Godin escribió hace 2 años esta frase lapidaria:

Si haces un trabajo en el que alguien te dice exactamente lo que tienes que hacer, encontrarán a alguien más barato que tú para hacerlo.

Es así. Si tus cualidades se limitan a ser obediente y dócil, a realizar tareas repetitivas sin cuestionarte nada, o eres ya un siervo o acabarás siendo uno de ellos.

Ser siervo tiene ventajas: no tienes que pensar, no tienes que estar al día, no arriesgas nada, te pagan por lo que trabajas, puedes ser mediocre y hacer un trabajo mediocre… Mucha gente no aspira a más, y no está dispuesto a afrontar la inversión que hay que hacer para ser mercader o mercenario. Así que siempre habrá siervos, y su situación no va a mejorar ni siquiera cuando salgamos de la crisis.

Esto es lo que hay. Ahora tú decides lo que quieres ser: mercader, mercenario o siervo.

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De Interiorista Glamurosa a Vendedora Ambulante.

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

Quizás con alguna de éstas palabras te sientas identificad@, injusticia, impotencia, incertidumbre, abismo, ahogo, hacia donde, cómo, quién….. quizás las hayas tenido en la mente y te inundaron el espiritu y el alma .

Pues sí, eso es lo que se siente cuando de repente ves que tu vida da un parón en segundos y reduce velocidad de 200 a 0, (cual Lamborguini Testarossa) y te estampas contra el muro, plass!!, poff!!, catacrassshhhh ¡!! y es que justo en agosto del 2008, tuve que dar de baja mi actividad de empresaria y cerrar el chirínguito.

Y si!, se formó la “TORMENTA PERFECTA”, se juntaron varias circunstancias en el mismo momento, mismo sitio, catástrofe.

¿Qué es lo positivo de esto?, en la distancia he sacado como conclusión que hay muchas cosas que mejorar cuando eres emprendedor y que tienes que adelantarte a las señales, los cambios, que te dicen que algo va mal, algo así como lo que explica muy bien Spencer Jonson en su famoso libro ¿Quién se ha llevado mi queso? En este link puedes leer algo mas de él, ¿Quién se ha llevado mi queso?

¿Y qué hice?…, en aquel momento me metí debajo de las sábanas y desaparecí del mundo terrenal de manos de Morfeo, fui en busca de un lugar para lamerme las heridas, y me quedé en estado de shock, aturdida sin saber muy bien como había llegado a ese estado, que pasaba realmente o cómo salir de allí.

Después de unos meses inicié un “perfecto itinerario de parad@”.

Empecé con la búsqueda:

1. Ayudas económicas: no había nada!!,

2. Visitas a organismos oficiales especializados en orientación laboral: mucha teoría y poca práctica,

3. Llenar el tiempo con cursos gratuitos: me apunté a todos los que quise.

Algo estaba claro, no hacía más que dar bandazos sin un plan estructurado. Realmente no encontré nada ni a nadie que tuviera como misión guiar y orientarme en cómo sacar partido a mis habilidades, que me hiciera parar y analizar cuales eran mis puntos débiles y fuertes, que me ayudara a afrontar los miedos y el bloqueo que produce una crisis, que propusiera las herramientas para marcarme unas metas (ahora el coaching, branding, etc. suple de alguna forma esa carencia)

Así que, después de dos años sin dinero ni trabajo, empecé vendiendo mis muebles, ropa y demás enseres, hasta que aterricé en diferentes mercadillos de segundamano. Cambié el cómodo y bonito estudio de Interiorismo de 150 m2, por un trozo de aparcamiento de 2×2 en los diferentes zocos de la provincia, la calefacción por capas y capas de ropa, y las reuniones con los clientes pasaron de ser de una mesa de diseño a ser bajo el cielo raso.

Creo que aunque uno cambie radicalmente de actividad, de nivel o de espacio, lo más importante es ACTUAR. La frase “Adelante siempre hacia delante”, nos anima a que es mejor no mirar atrás y lánzarse. En un principio hacia donde sea y después en el camino encontrarás letreros indicadores para cambiar de dirección.

En uno de los cruces de ese camino apareció Silvia, que trabaja para una asociación sin ánimo de lucro, llena de energía y aunque muy joven, me transmitió miles de recursos y opciones que podía utilizar para re-invertarme. De ahí saltó la chispa para desarrollar la iniciativa de ayudar a otras personas que atravesaban por las mismas circunstacias y guiarlas a encontrar empleo.

Por esta razón en noviembre del 2012 inauguré una página en facebook denominada “Que tengo que hacer para conseguir trabajo”, el “cómo” surgió y “cómo” lo puse en práctica lo contaré en otro momento.

Acerca de la autora

Sonia Alejandra Bermúdez Alonso, emprendedora empedernida, Interiorista de corazón, aprovecha su experiencia empresarial y junto a la capacitación y especialización en redes sociales ayuda a rediseñar tu vida profesional y a llevar a cabo una inserción laboral exitosa. Si quieres dar el salto echa un vistazo a este link, https://www.facebook.com/QueTengoQueHacerParaConseguirTrabajo? o únete a nuestro grupo de linkedin Que tengo que hacer para conseguir trabajo

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Nuevas tendencias en el trabajo autónomo

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

En la oscura época por la que atravesamos, movimientos como el coworking están tomando fuerza en todo el mundo, y especialmente en nuestro país. ¿Qué es de verdad el coworking, cuáles son sus ventajas y sus inconvenientes, y por qué está ganando adeptos con gran rapidez?

Parece que no se habla de otra cosa. Recortes, medidas anticrisis, consecuencias, recrudecimiento de la situación actual. Si hay algo claro en medio de esta tormenta, es que tenemos que reinventarnos. Nosotros, los profesionales, las empresas, las formas de organización económica. Los antiguos patrones ya no son válidos, pero ¿cuáles son ahora los adecuados?

Dicen que de las crisis surgen las mejores renovaciones, así que aprovechemos el momento. Urge reflexionar, replantearnos qué es lo que nos ha llevado a esta situación, a nivel personal, local, nacional y global.

Entre toda esta oscuridad, han emergido con fuerzas y energías (parece que renovadas), los movimientos colaborativos. Bajo el pensamiento de dejar de luchar entre nosotros y sustituir la competitividad por la colaboración surgen espacios y mucho más importante, comunidades donde las sinergias entre sus habitantes multiplican los resultados positivos.

Esta es la idea central del movimiento coworking. Pero, ¿qué es en realidad el coworking? Puede parecer que el coworking se limita a compartir espacios de trabajo con el objetivo de ahorrar costes. Es cierto, eso es coworking, pero no sólo esto es coworking. Es la punta del iceberg.

El coworking se desarrolla en un espacio (tanto físico como virtual), espacio que comparten freelancers, trabajadores por cuenta ajena, pequeñas empresas, start ups (y cada vez más, grandes empresas), donde se construye una comunidad. Un espacio de coworking no es un lugar donde uno va a trabajar por las mañanas para no estar sólo, aburrido e indisciplinado en su oficina de casa (aunque insisto, también es una parte de ello); es un lugar en el que sabes quién participa, conoces a tus compañeros de espacio, creas relaciones laborales y redes de networking, compartes proyectos ajenos a tu disciplina que, de repente, te abren nuevas vías laborales, y aprendes de manera natural y espontánea cosas que no podrías saber de otra manera. Hay quien define el coworking como la versión física de las redes sociales en internet, como la vuelta de tuerca.

¿Cuál es el resultado? Empieza a haber multitud de estudios y encuestas que demuestran las virtudes del coworking, pero una de las mayores evidencias es que las grandes empresas se empiezan a interesar (y a participar en este movimiento). Parece que los trabajadores contentos son más productivos (¡que descubrimiento…!) y parece que los trabajadores en espacios de coworking (con ese look moderno, casi casual, abierto, interactivo) están más contentos.

Lo interesante es el traslado de esta filosofía al resto de ámbitos de la vida y la cultura. El movimiento coworking va de la mano de los movimientos relacionados con compartir, reutilizar, reciclar, abogando por el fin del consumismo y un estilo de vida más ecológico y respetuoso con la sociedad y con el medio ambiente.

¿Podrá ser esta la nueva versión de la Revolución Industrial? ¿Podría aportarnos esta filosofía cambios profundos, reestructuración de las sociedades, la solución para el fin de una era? Habrá que esperar para ver los resultados, pero los defensores del movimiento apuestan porque así será.

Acerca de la autora

Melissa Davidson es un miembro de una red de blogs que escriben sobre temas de estilo de vida y de viajes en nombre de diferentes grupos y compañias como American Express. Con la Tarjeta Platinum American Express tendrá un mundo de privilegios y excelentes beneficios para viajar y acceso a mas de 600 salas VIP.

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Crear tu primer producto en poco tiempo, con poco dinero y mucho esfuerzo

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

Quienes estén pensando en crear una empresa y a partir de ella desarrollar un negocio rentable a largo plazo, ya sabrán que no hay atajos, no existen autopistas y siempre tendrán que hacer alguna inversión, por poca que sea. En mi opinión en lo primero que debes invertir es en el producto.

Aunque no tengas dinero, si logras ser eficiente y tener a mano las herramientas adecuadas, en poco tiempo puedes tener un producto apto para su comercialización.

Si piensas que crear un producto no es necesario(¿tienes un “empleo estable”?), solo dejo para la reflexión individual una frase que lancé en Twitter hace unos días como continuación de un post en mi blog:
Lo más inestable que existe para un profesional es el “empleo estable”. Y lo dice alguien que lleva 17 años trabajando en la misma empresa, en donde está haciendo carrera, con un clima laboral satisfactorio y que es tomado en cuenta en los planes de futuro de la compañía. Está claro que si llegó a esta conclusión no es de modo reactivo, sino proactivo.

Si alguien lo duda, cabe preguntarse si es normal que en un país de los que se denominan desarrollados es normal que una de cada cinco personas en capacidad de trabajar no encuentre un empleo. Afortunadamente, los profesionales que tengan un producto propio en su portafolio minimizarán mucho el riesgo derivado de su “empleo estable” porque bien tendrán otros ingresos o bien porque tendrán una ventaja en la percepción de su marca personal, cosa que mejora mucho la empleabilidad.

Tener un producto propio dice mucho de lo que eres capaz de hacer, a diferencia del CV y ya sabes lo que dicen y aplica para el CV, el papel lo aguanta todo.

¿Qué fue primero, el producto o la empresa?

Son muchos los que crean una empresa sin tener un producto, seguramente porque tienen muy claro que quieren tener una empresa y tienen una idea general de lo que van a ofrecer pero sin haber desarrollado una oferta concreta al respecto. Esto es un error que lo viví en carne propia con mi primera y mi segunda empresa. Cuando tenía 19 años establecí con mi hermano Gabriel una empresa de servicios tecnológicos, enfocada a la venta y mantenimiento de ordenadores y venta de equipos y suministros. Habíamos estudiado el mercado, existía demanda, conocíamos a la competencia y hasta teníamos un proveedor de equipos que nos garantizaba un margen adecuado.

No obstante, nuestra empresa tenía tres problemas iniciales: el primero es que no teníamos clientes ni referencias. El segundo, es que ofrecíamos un producto genérico que vendían muchísimas empresas similares a la nuestra; casi era como no tener un producto. El tercer problema y fue el más grave de todos, es que lo que sí teníamos eran costes fijos. Eran bajos, pero fijos. Habíamos alquilado una oficina, nos dimos de alta en todo lo que la ley exigía pero que se podía haber aplazado y por tanto comenzamos a pagar impuestos y tasas, hicimos tarjetas de presentación, papelería y un largo etcétera y todo esto antes de saber si íbamos a tener clientes.

Al final, fueron viniendo las ventas y en un momento dado pudimos firmar un contrato con una sucursal del Citibank que se encontraba fuera de la ciudad y necesitaba un servicio de mantenimiento para sus servidores.
Este contrato nos aportó una relativa estabilidad ya que cubría los gastos y nos dejaba algo de dinero pero luego de tres años funcionando, decidimos que no merecía la pena continuar y quedó como un proyecto formativo que me aportó tanto o más que el máster en dirección que hice años después.

Dicen que los seres humanos no chocamos dos veces con la misma piedra, pero no es verdad. A los 24 años me embarqué en una segunda empresa, algo distinta. Había finalizado la carrera de empresariales y decidí probar con una empresa de consultoría para pymes. No solo me volví a meter en gastos fijos antes de vender y tener clientes, sino que además ahora no había ningún producto, ya que era una empresa 100% de servicios. Tenía una socia que se incorporó más tarde, Liliana, que no solo es buena consultora, sino que además es una excelente comercial siendo esto último su principal aporte.

Por tanto vinieron clientes y comenzamos a facturar y en el camino nos centramos tanto en la consultoría como en la formación. Así estuvimos tres años pero al igual que la primera experiencia, la ausencia de una base de clientes permanente producía una descompensación en la cuenta de resultados, a pesar de que se cubrían los costes y es que una empresa crea valor para sus propietarios cuando la inversión (y eso incluye el tiempo que has dedicado a crear la empresa) no solo produce rentabilidad, sino que además la rentabilidad es mayor a la que produce el dinero ocioso en el banco. Dicho de otro modo, una rentabilidad del 3% sobre la inversión está bien, pero tu empresa no crea valor a los accionistas si el banco te paga el 5% en un depósito a plazo fijo. En aquel entonces estaba en Panamá y se pagan estos tipos de interés por los depósitos bancarios.

Para mí esos dos fracasos me aportaron dos importantes lecciones que no me las enseñaron en la facultad de empresariales y que quiero compartir contigo ahora:

1. Una empresa no es más que el medio que facilita que la solución de un problema llegue a las personas

2. Un producto no es más que el medio en el cual se entrega la solución de un problema a las personas, sea un bien o sea un servicio. Un servicio se puede empaquetar.

Muchas veces los emprendedores crean la empresa antes del producto y esto trae como consecuencia que el punto de equilibrio (cuando tus ingresos son mayores a los gastos) se alargue en el tiempo porque estás financiando cosas que no tocan al inicio. Por tanto, mi consejo es que o bien la empresa sea el primer producto (ejemplo Google.com o
Toprural.com) o que el producto, sea el que sea, lo diseñes y promociones incluso antes de crear la empresa. Es lo que Borja ha comentado muchas veces aquí: antes de emitir la primera factura, y por tanto constituir legalmente tu empresa, hay muchas cosas a hacer relacionadas a buscar clientes.

Hoy en día Google en una empresa con una amplia variedad de productos pero todos vinculados a la misión de Google: “organizar la información mundial y hacerla accesible y útil de manera universal” y esto es así desde el primer producto de la empresa, el buscador, que fue creado antes de la empresa. Google, Inc. existe porque antes se creó Google, el buscador.

Soy consciente de que el ejemplo de una empresa de la magnitud de Google puede resultar intimidante para un profesional individual que tenga alguna idea de pequeño negocio en su cabeza. Pues bien, en España todo el mundo sabe que hace poco HomeAway compró Toprural, una empresa que se fundó alrededor de un producto (un buscador de alojamientos rurales), sin financiación externa, sin experiencia en el negocio, tres personas en sus inicios y sin oficinas (una habitación y el comedor de los fundadores).
Si había algo que tenían muy claro en Toprural desde el principio era que no podían apartarse del objetivo de la empresa: ayudar a las personas a encontrar el alojamiento rural que están buscando. ¡Nunca olvides cuál es el problema que quieres resolver! Si pierdes esto de vista te alejarás de tus clientes y por tanto de las ventas. Todo se centra en eso: solucionar un problema.

¿Qué problema puedo solucionar hoy?

Muchas personas piensan que se requiere de una gran idea para crear un gran producto. ¡Falso! Más que grandes ideas se necesitan buenas soluciones. Recuerda que un producto es la forma en la que entregas la solución de un problema.

Otro mito que existe es el relacionado a la innovación. Hay quien supone que para innovar hace falta hacer algo “rompedor”. ¡Falso! Innovar conlleva básicamente dos cosas:

1. Aportar valor a tu cliente, es decir solucionar su problema superando sus expectativas. No basta con resolver un problema de cualquier manera.

2. Conseguir que tu aporte sea adoptado, es decir que sea utilizado de
Forma recurrente.

Así que olvídate de encontrar una “gran idea” y deja de darle vueltas a la cabeza. Empieza a ver y a escuchar lo que sucede a tu alrededor y descubrirás un montón de problemas que no están resueltos o que están mal resueltos. Lo mejor, que alguno de esos problemas tú los puedes resolver.

Una década después de mi segunda empresa, decidí fundar la tercera (¿la tercera es la vencida? espero que no, confío en que exista una cuarta y una quinta) pero he decidido llevar el proceso desde otra perspectiva y he trabajado ahora muchas cosas de forma distinta.

Estoy absolutamente seguro que sin los dos fracasos anteriores (me ha encantado fracasar dos veces) no hubiera llegado a esta conclusión y a una reflexión que deseo compartir contigo sobre el proceso para resolver un problema. Este proceso para mí tiene tres pasos y son los siguientes:

1. Mirar hacia dentro: tiene que ver con tus deseos, habilidades, lo que te gusta hacer para ti, lo que puedes ofrecer a los demás.

2. Mirar hacia fuera: tiene que ver con los participantes del mercado, qué productos (soluciones de problemas) existen, quienes lo comercializan, de qué manera y cómo se relaciona con tu idea.

3. Resolver un problema: recuerdas lo que decía antes, “un producto no es más que el medio en el cual se entrega la solución de un problema a las personas, sea un bien o sea un servicio”. Pues bien, este paso tiene que ver con el desarrollo de tu propio producto para tu negocio basado en lo que has encontrado al mirar hacia dentro y mirar hacia fuera.

¿Miramos hacia dentro?

No suelo dar consejos que no haya puesto en práctica personalmente.
Luego de mirarme hacía dentro, conseguí concretar una frase de presentación para explicar lo que hago y por qué. Es la frase que utilizó en la mayoría de mis perfiles y dice: “Escribiendo por Afición | Formador por Vocación | Emprendiendo con Convicción”. ¿Quieres mirarte hacia dentro? Hacerlo te puede ayudar contestar las siguientes preguntas.

1. ¿Cuáles son tus aficiones? Una forma fácil de identificar las aficiones es detectar las cosas que te gusta hacer para ti mismo. En mi caso, me gusta escribir, lo hago por afición, aunque luego me sirva además para propósitos profesionales. Es por eso que uno de mis primeros productos ha sido un libro.

2. ¿Cuáles son tus vocaciones? Si lo decimos de otro modo, la pregunta puede ser ¿qué te gusta hacer para los demás? En mi caso me gusta enseñar, siempre me ha gustado la docencia, con lo cual he acabado atando la afición de escribir con la vocación de enseñar para transmitir algunos conocimientos prácticos a través de un libro que ayude a otras personas a solucionar un problema concreto. Al final, este libro se ha convertido en un producto.

3. ¿Cuáles son tus convicciones? Hacer algo para ti qué puedas compartir con lo demás está muy bien pero, si adicionalmente lo haces con un total y absoluto convencimiento pues mucho mejor. En mi caso, estoy absolutamente convencido de que emprender en buena parte es una cuestión de actitud y menos de genética. Es por ello que los productos y servicios que estoy creando implican documentos (afición de escribir) destinados a la formación profesional (vocación de enseñar) acerca de unos temas sobre los cuales tengo un convencimiento absoluto: convicción de emprender.

Fíjate que no hablo para nada de lo que sabes hacer. Doy por supuesto que tus habilidades, conocimientos y experiencias formarán parte de la creación de tu primer producto y todo ello (habilidades, conocimientos y experiencia) son muy importantes pero no son el punto de partida ya que estas cuestiones bien las puedes aprender o bien te puedes complementar
(¿Con un socio quizás?) No obstante, lo que es realmente imposible es obtener pasión de dónde no lo hay. ¡Mira hacia dentro y te sorprenderás de lo que puedes llegar a encontrar!

Para mi este es el punto de partida y aquí he puesto el ejemplo de un libro siendo un producto que requiere mucho esfuerzo, sobre todo en tiempo dedicado, pero pocos recursos económicos. No obstante, estos tres elementos son aplicables a muchos otros productos. ¿Eres un aficionado a las motocicletas con vocación por divertir a las personas? ¿Tienes afición por el turismo, vocación ecológica y la convicción de que un mundo sostenible es posible? Da igual lo que encuentres al “mirar hacia dentro”, lo importante es que seas capaz de unir todo lo que encuentres para descubrir lo que te apasiona, porque crear un producto, sea cual sea, requiere mucho esfuerzo y la pasión ayuda a mantener la constancia y acabar las cosas y uno de las mayoras causas de muchos fracasos es justamente no acabar lo que se empieza.

¿Cómo crear un producto en poco tiempo?

Ahora que sabes lo que te apasiona, te dejo mi lista de puntos clave para conseguirlo en poco tiempo.

1. Concéntrate: debes tener presente que moverte no significa avanzar.
Debes huir de todo lo que implique hacer cosas sin conseguir resultados y de las actividades improductivas. Ya te dije que todo esto va a requerir mucho esfuerzo pero el esfuerzo por sí mismo no produce nada y por tanto debes valorar que tu esfuerzo produce avances.

Te será muy útil desde el inicio del proyecto de creación de tu producto un cronograma de actividades que puedas revisar periódicamente para evaluar tus avances.

2. Empieza con un “Kick-Off”: esta palabra que viene del inglés significa lanzamiento y se utiliza mucho en los partidos de futbol americano para expresar el momento de la patada inicial. Pues bien, permítete empezar la creación de tu primer producto con un “Kick-Off” procurando que el lanzamiento, ese momento inicial, recorra toda la cancha y si es posible saque la pelota del estadio. Dicho de otro modo, permítete el tiempo suficiente, desde un ocaso hasta el amanecer, toda una tarde, un fin de semana completo, pero el tiempo que te puedas permitir y el suficiente para tener un cronograma completo que te permita organizar las siguientes sesiones de avance en tu proyecto y una buena parte del mismo bien dibujada.

3. Tu objetivo es una primera versión ÚTIL, no una primera versión completa: esto es válido para cualquier tipo de producto, sea digital o sea físico. No alargues el lanzamiento hasta tener un súper producto con mil funcionalidades. Para eso existen las versiones, las actualizaciones y las extensiones de línea. Tu objetivo es salir pronto, acabar rápido y solucionar un problema de alguien allí fuera pronto. Esto no significa entregar un mal producto, NO. Fíjate que he puesto ÚTIL en mayúsculas.
Debes procurar innovar (aportar valor con tu producto y que el mismo sea utilizado) y sin clientes pronto no hay innovación ya que la innovación implica que tu producto sea utilizado una vez y luego adoptado.

4. Encuentra un nicho: ¿Qué es un nicho? No es un mercado. El mercado es donde se encuentran compradores y vendedores. Tampoco es un segmento. El segmento del mercado es una parte del mismo que comparte para un grupo más o menos uniforme de consumidores, características y necesidades semejantes. La segmentación puede ser geográfica, demográfica, psicográfica o conductual.

¿Entonces qué es el nicho? Un nicho es una porción de un segmento de mercado, en donde los consumidores con unas características homogéneas tienen necesidades que no han sido atendidas por la oferta general del mercado.

Uno de los problemas que alargan el proceso de creación de un producto es la adecuación del mismo al consumidor objetivo. Por tanto, en la medida que tengas muy claro cuál es tu nicho podrás reducir el tiempo de desarrollo de tu producto.

5. Empieza con un infoproducto: el proceso de creación de producto que describo aquí es válido para cualquier tipo de producto pero si eres lo que denomino un Profesional Empresario, o sea un profesional que está creando una empresa mientras ocupa ocho horas diarias en otra, te vendría bien que tu primer producto sea algo en donde tanto los recursos para desarrollarlo como para posteriormente promocionarlo y distribuirlo sean muy pero muy bajos. Un infoproducto cumple con este requisito, además de ser reutilizable en todo o en parte, sirviendo también como herramienta promocional de otros productos que puedas crear eventualmente. Un infoproducto es conocimiento que soluciona un problema y que está empaquetado (cosa que no hice en mis dos primeras empresas).

Por otro lado, el infoproducto es una buena opción para los Profesionales
Empresarios que inician, porque la experiencia y el conocimiento lo tenemos todos. Si haces una exhaustiva investigación de mercado podrás determinar qué información es la que debes empaquetar para convertirla en un producto. Para ello te vendría bien tener un blog y en eso te puede ayudar Franck de Ingresos al Cuadrado.

¿Cómo crear un producto con poco dinero?

Crear un producto requiere recursos y el dinero es solo uno de esos tantos recursos. Es muy probable que no tengas suficiente dinero ni tiempo, pero estoy convencido que es más fácil conseguir tiempo que dinero en el corto plazo. Partiendo de esta idea, te dejo algunos de mis consejos y que he puesto en la práctica en mi propio caso en menor o mayor medida y con un buen resultado.

1. Organízate: todo lo que sea un “ladrón de tiempo” déjalo de lado. Te sobra tanto el programa tele-basura de la noche como el telediario. La navegación por internet que no tenga que ver con tu producto y que no se ajuste a lo que has estipulado en el cronograma que has hecho en el
“Kick-Off” está de más. Yo escribo para profesionales que al mismo tiempo que están desarrollando su proyecto mantienen un empleo por cuenta ajena. Cómo el día en el planeta Tierra dura 24 horas para todos, bien merece la pena que encuentres un hueco para que cada día a la misma hora te dediques única y exclusivamente a la creación de tu producto. Si no, tienes garantizada la prolongación en el tiempo hasta que llegué el hastío y la desmotivación.

2. Un socio podría ser una buena idea: no tienes por qué hacerlo todo tú, no seas egoísta. Siempre es preferible el 50% de algo que el 100% de nada. Un socio es útil tanto cuando no tienes las habilidades o conocimientos suficientes como cuando no tienes el tiempo o recursos necesarios. Tu socio puede ser de muchos tipos y te puede aportar muchas cosas, desde su trabajo hasta su dinero. Todo depende del producto que estés creando.

De todos modos, lo de incorporar un socio es algo a meditar a profundidad, y en especial lo del reparto de las ganancias, muchas buenas amistades se han perdido así.

3. Un infoproducto requiere principalmente el recurso tiempo: antes ya he hablado que los infoproductos permiten crear un producto en poco tiempo.
Tienen además otras ventajas, como que refuerzan tu marca personal pero además tienen otra: los puedes crear con muy poco (o ningún) dinero. Eso sí, fácil de crear no es, requiere mucho tiempo y el proceso es complejo, pero es una buena alternativa si el dinero escasea. No es broma, te va a tomar mucho tiempo si haces algo de calidad.

4. Un producto basado en web requiere poco dinero: un dominio te costará
10 Euros el primer año y un buen hosting para empezar no más de 80 Euros.
Seguramente necesitarás algunas imágenes profesionales que tendrás que comprar (1 Euro cada una quizás). Puede que con poco más de 100 Euros tengas una plataforma. Pero claro, un dominio vació es eso, un dominio vacío. Lo que hace que un sitio web tenga valor es la solución que ofrece a un problema (nunca olvides esto, el ABC es RESOLVER UN PROBLEMA). Por tanto, sucederá lo mismo que el infoproducto, prepárate a dedicar muchas horas. La ventaja de un producto basado en web es que puedes salir al mercado con una primera versión aceptable que te permita probar si en el mercado hay interés en tu producto antes de seguir dedicando más recursos (tiempo y dinero) y mejorarla sobre la marcha.

El problema, es que no seas programador web pero, hasta eso tiene solución. O inicialmente buscas un socio que sea desarrollador web o trabajas por tu cuenta una versión sin código, la lanzas y solo si la misma es aceptada te apuras a buscar un buen programador como socio para que complete el producto, pero en este caso la incorporación se produce con un producto que ya tiene demanda y clientes y eso lo cambia todo. Yo me estoy decantando por esta opción y el desarrollo de mi último producto que es un producto web, lo he hecho basado en esta idea: un sitio que soluciona un problema pero hecho sin código en su primera versión. Esto me ha permitido lanzarlo en poco tiempo. Me ha tomado seis meses pero ha sido porque he dedicado unas 15 horas a la semana a ello. Si hubiera estado desempleado cobrando el paro me hubiera tomado dos meses. Si la idea sale bien, ya mejoraremos el producto, incorporamos como socio a un programador, vendrá la codificación y las funcionalidades.

5. Crea una marca y consigue la licencia de un producto ya existente: esta es otra opción en la cual no tengo experiencia directa pero es una opción totalmente factible y que no descarto explorar a fondo en el futuro. Contactas con alguien que tiene un producto desarrollado en otro mercado y consigues que lo adapte a una marca que tú vas a explotar en tu mercado. Tu margen será mucho más bajo que si el producto fuera propio pero también es cierto que la inversión inicial tanto en tiempo y dinero será mucho más baja.

Con todo lo que he explicado aquí, está claro que crear un producto requiere mucho esfuerzo, pero también está claro que no solo es posible hacerlo en poco tiempo y con poco dinero, sino que además es necesario.
El mercado de trabajo está cambiando y aquí estamos hoy por hoy hablando de mini-jobs o de head-sharing, además de las tendencias a la externalización y deslocalización del trabajo. Así las cosas, quizás ha llegado el momento que los profesionales asalariados nos comencemos a preguntar si un solo cliente (tu empleador) es una buena idea o bien merece la pena apostar por la diversificación de tu portafolio de clientes a través de un portafolio de productos.

Yo lo tengo claro, he comenzado a crear mis productos propios y este es un camino sin retorno. Y tú ¿te apuntas?

Acerca del autor

Giancarlo Reyna Zorrilla

Consultor y formador online enfocado a los profesionales en activo que están interesados en la creación de una empresa y por tanto del primer producto o servicio de la misma. Emprendedor por convicción, se autodefine como Profesional Empresario ya que compagina su actividad de emprendedor con un empleo por cuenta ajena como Director de finanzas y tesorería en una empresa farmacéutica.

MÁS información sobre crear tu primer producto:
http://www.facebook.com/innselder/app_208195102528120

Blog: http://innselder.com/

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Ya está abierto CoralBand

Después de unos meses de pruebas y ajustes, ya está operativo CoralBand. Como probablemente sepas si llevas un tiempo por aquí, CoralBand te ayuda a mejorar tu carrera profesional facilitando que conozcas a otras personas y lo hace de una manera fácil y divertida: te organiza una comida con tres personas, desconocidas pero interesantes, que amplían tu red de contactos profesionales.

Cambiar de empleo, descubrir nuevas oportunidades de negocio, replantearte tu forma de trabajar… tus probabilidades de conseguir esto y mucho más dependen de a quién conozcas. Mucho más que de lo bueno que seas haciendo tu trabajo. Por eso necesitas tener una red de contactos fuerte que te abra estas posibilidades.

Claro que están LinkedIn y otras redes, pero no es lo mismo que un tal “Juan Pérez” te añada a sus 500 contactos en LinkedIn que compartir una comida con “Luis López”, a quien le pones cara, descubres que tiene el mismo gusto que tú por las películas de ciencia ficción de los años 50 y además tiene opiniones controvertidas pero interesantes sobre la publicidad en Internet. Si tres meses más tarde hay una oportunidad en la que una recomendación de “Juan Pérez” o “Luis López” puede ayudarte, ¿cuál de los dos crees que va a ser más eficaz? ¿cuál va a poner más interés?

Ese ese el objetivo de CoralBand: facilitar que cualquiera que tenga interés y sea capaz de mantener una conversación interesante pueda hacer crecer sus oportunidades de progreso profesional.

Aprovecho para pediros un favor: ¿podrías ayudarme a dar a conocer CoralBand? Si lees esto en el blog tienes ahí abajo unos botones para compartir esta entrada en redes sociales, si lo lees en el RSS seguro que tu lector permite enviar una entrada a Twitter o Google+, si lo lees por correo electrónico puedes reenviarlo a algún amigo al que le pueda interesar… cualquier ayuda será bienvenida.

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Siempre habrá trabajo

Los inmigrantes nos quitan los puestos de trabajo…

Las empresas se llevan las fábricas a China y aquí nos quedamos sin trabajo…

Los ordenadores, las máquinas y los robots hacen todo el trabajo y todos acabaremos en el paro…

Todo lo anterior es mentira. El trabajo, como la riqueza, no existe en una cantidad fija de manera que si alguien coge más otro tiene menos. El trabajo, como la riqueza, es en la práctica infinito porque siempre se puede crear más.

Durante la mayor parte de la historia se requería que más del 90% de la población trabajara en la producción de alimentos, simplemente para subsistir. Ahora podemos permitirnos tener profesiones como “monitor de pilates” o “shopping assistant”. Y si alguien cree que estas no son profesiones “como Dios manda”, que se lo piense dos veces. No es más artificial la necesidad de un “probador de videojuegos” que la de un contable.

Mientras algún ser humano tenga necesidades o deseos no satisfechos, habrá trabajo para otro ser humano capaz de satisfacer esos deseos o necesidades. Claro que muchos de estos trabajos no van a implicar acudir a un gran edificio de 9 a 5 y cobrar una cantidad fija a final de mes.

Pero si tú eres capaz de hacer algo que mejore las vidas de tus semejantes, siempre habrá quien te pague por ello.

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¿Estás en paro? 5 cosas que puedes hacer HOY para mejorar tu situación

1. Aprende un idioma

En Internet tienes muchas facilidades para mejorar tu inglés o aprender otro idioma que complemente. Busuu tiene cursos y ejercicios gratis, y puedes practicar con otros usuarios. Hay diccionarios online, puedes leer la prensa en el idioma que quieras aprender, descargarte películas y series… Si dedicas 3 o 4 horas al día a aprender alemán (por ejemplo), en 6 meses debes ser capaz de entender un texto sencillo y mantener conversaciones sobre temas cotidianos.

2. Colabora con una ONG

Elige una ONG con la que te puedas sentir a gusto y ofrécete a colaborar con ella. No un ratillo a la semana. 8 horas al día, 5 días a la semana. ¿Tienes otra cosa mejor que hacer? Colaborando con la ONG te sientes útil, conoces gente, evitas que en tu curriculum haya huecos y hasta es posible que consigas trabajo, en la propia ONG cuando haya un hueco o a través de otros colaboradores.

3. Escribe un blog

¿Sabes en qué te gustaría trabajar? Abre un blog sobre ese tema ahora mismo. Si quieres que sea lo más simple posible usa wordpress.com. Más adelante podrás reservar tu propio dominio y alojarlo en un servidor de pago, pero de momento empezar te cuesta un minuto y cero euros. Escribe hoy 8 entradas. Y mañana otras 8. Y pasado mañana igual. Establece relaciones con otros bloggers del sector, mueve tus entradas en Twitter y Facebook. Después de unos meses en los que dediques 8 horas al blog, habrá aumentado tu percepción como experto en tu campo y por tanto tus posibilidades de encontrar trabajo en él.

4. Aprende a programar en Ruby on Rails

Ruby on Rails es uno de los entornos de programación más usados para aplicaciones web. Es el que usan, por ejemplo, Groupon o Twitter. Si sabes programar en Ruby on Rails, tienes trabajo. Y aunque no hayas programado en tu vida, a poco espabilado que seas puedes aprender a programar en Ruby decentemente en unos meses, si le dedicas 8 horas al día. El entorno es gratuito, hay infinidad de tutoriales y documentación gratuita, foros en los que te pueden ayudar, código de ejemplo, etc.

5. Vende algo en eBay

Revisa todos los trastos que tienes en casa y pon a la venta cualquier cosa que te sobre. Mejor, pon cuatro o cinco cosas a la venta. Ganarás algún dinero, pero sobre todo aprenderás cómo funciona el comercio electrónico. Sigue practicando, aprende a promocionar tus productos, y si ves que hay algún tipo de mercancía que tiene éxito puedes incluso comprar más. Aparte de ganar un dinerillo que no te vendrá mal, puede ser la base para abrir tu propia tienda de comercio electrónico.

Ahora, puedes empezar a razonar por qué ninguna de estas cosas funcionaría en tu caso. Puedes explicar que simplemente no hay trabajo y que los empresarios son unos explotadores y que nos gobiernan una panda de inútiles y que solo consigue trabajo quien tiene un enchufe y que no se puede hacer nada y que…

En lugar de eso, piensa: ¿qué hiciste ayer por mejorar tu situación? ¿qué vas a hacer hoy?

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Siempre se puede competir


Hace unos años, una persona de Infojobs me dijo que tenían más del 90% del mercado de búsqueda de empleo on-line, por lo que su única posibilidad de crecer era conseguir que el mercado fuera más grande, que más empresas se dedicaran a reclutar en Internet.

Para muchas personas, esto significa que el juego se ha acabado, que ya no puede haber competencia porque la empresa dominante ha ganado y ya nadie puede competir con ella. ¿Quién va a enfrentarse a un gorila de 250 kg?

Lo cierto es que, salvo que el Estado intervenga favoreciendo un monopolio o un oligopolio, el juego nunca ha terminado. Siempre se puede competir. La clave es redefinir el mercado, buscando un nicho (normalmente más pequeño) en el que puedes ser mejor que el gorila, por grande y fuerte que sea.

Es el caso de Experteer, una web de empleo especializada en empleo de directivos y en general perfiles altos (empleos de más de 50.000€). Aunque ya hablé por aquí de que muchas veces no compensa ganar ese dinero, lo cierto es que hay gente a la que le interesa. Y hay empresas que buscan esos perfiles.

Buscar un perfil de ese nivel, dejando aparte la clásica vía de los contactos, es complicado. Así que hay oportunidad para alguien que ayude a poner en contacto a la empresa que está buscando una persona que encaje en un puesto de ese tipo y al candidato que quiere (y puede) cubrir ese puesto.

Una de las claves es que cuando alguien escribe en Google empleo ingeniero industrial o trabajo jefe ventas llegue a Experteer y no a Infojobs. Pero si te concentras en atender bien a los que has decidido que van a ser tus clientes, es muy posible que pronto te prefieran a ti que a un genérico que mezcla estos perfiles con reponedores de hipermercado y dependientas de tienda de ropa. Y hay que tener en cuenta que una empresa grande tiene muchas menos capacidad de maniobra que una pequeña. Muchas veces es incapaz de atender a todos los segmentos del mercado con la calidad que puede hacerlo alguien que se especializa en uno de ellos.

Aunque el mercado para “búsqueda de empleo para directivos” sea mucho más pequeño que el de “búsqueda de empleo” en general, puede ser mucho más rentable. De hecho, Experteer cobra tanto a las empresas como a los candidatos. Para acceder a muchas ofertas y a todos los servicios, tienes que tener una cuenta premium. Pero está claro que si realmente ofreces un servicio que el cliente valore, estará dispuesto a pagar por ello.

Por eso, cuando veas que en el sector en el que quieres entrar hay una empresa dominante (o un puñado de ellas) no temas. Simplemente plantea una batalla en la que tú puedas ganarles.

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¿Eres informático? Cambia de profesión cuanto antes


Hasta hora, había dos clases de informático: los consultores, contratados por una empresa más o menos solvente para hacer proyectos en clientes, y los informáticos de empresa, encargados de solucionar los problemas causados por los consultores y por los usuarios.

Normalmente el mejor empleo era el segundo. Tal vez cobraras menos que de consultor, tal vez tuvieras que aguantar a usuarios torpes que cada dos por tres te hacían reinstalar su equipo tras explicar eso de “yo no he tocado nada, de verdad, se ha puesto así solo”, tal vez te tocaba deshacer los entuertos que dejaban tras de sí los consultores, tal vez tuvieras que trabajar noches y fines de semana, cuando no había usuarios, instalando o reparando cosas. Pero al menos el trabajo era seguro y tus jefes no se metían mucho contigo porque nadie entendía bien cómo hacías tu magia.

Pero ahora Google, Amazon y compañía te van a dejar sin trabajo. Cuando usas Salesforce, cuando la aplicación de gestión está en servidores de Amazon, cuando la empresa se ha pasado a GMail porque el Exchange local fallaba más que una escopeta de feria y solo podía ofrecer 200Mb a cada usuario, el departamento de informática empieza a convertirse en un gasto a eliminar.

Si lo piensas bien, tu trabajo está justificado por sistemas repletos de fallos, que requieren tu supervisión y asistencia constante para que no dejen de funcionar por completo. Los virus, esos usuarios con poder para borrar un directorio del sistema y dejarlo inutilizado, las instalaciones piratas, los servidores que se caen, las copias de seguridad engorrosas, todo contribuye a justificar tu puesto de trabajo. A pesar de los marrones que te dejan los consultores ellos también te ayudan, y no solo porque eres el único capaz de conseguir que lo que dejan funcione. Al fin y al cabo, con la millonada que han costado los sistemas, con las licencias, actualizaciones y soporte que hay que pagar, con lo que cuesta renovar cada x años el hardware, tu sueldo es una gota en la inmensidad del océano.

Tal vez no sea como para sacar pecho que tu sueldo se base en los fallos de otros, desde el fabricante del sistema operativo a los usuarios pasando por los desarrolladores, pero con eso pagas los garbanzos.

El problema es que por muy trogloditas que sean en tu empresa, solo es cuestión de tiempo que el Consejero Delegado o el Director General lean en algún medio económico algo sobre Cloud Computing, o que un colega les cuente lo que se está ahorrando desde que tiene sus servidores en la nube. Entonces te preguntarán, y tú les explicarás eso de la seguridad, la confidencialidad, que “como en casa en ninguna parte…” y ganarás un par de años, con suerte.

Pero no puedes vivir eternamente de la ignorancia de tus jefes. Los problemas que todavía tiene el Cloud Computing, la funcionalidad que todavía le falta la pregunta se resuelven cada vez más rápido. Y la pregunta volverá hasta que alguien se ponga en serio a hacer números y decida que donde antes había 10 informáticos pueden pasarse con uno o dos, que donde había uno basta con un servicio externo.

Por eso, si eres informático y trabajas para una empresa, cambia de profesión. Todavía tienes unos pocos años para adaptarte, pero el tiempo corre en tu contra.

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Diez pasos para ganar 50.000€ al año


¿Quieres ganar 50.000€ al año? No es tan difícil como crees. Lleva algo de tiempo y esfuerzo, pero es perfectamente posible para la mayoría de la gente.

Esto es lo que tienes que hacer:

1. Estudia una carrera con demanda

No puedes ganar mucho dinero con cualquier profesión, y por tanto no puedes ganar mucho dinero estudiando cualquier carrera. Y es más difícil ganar 50.000€ sin tener una carrera universitaria. Puedes leer mi post sobre cómo hackear la educación universitaria para hacer la elección correcta y terminar cuanto antes.

Si estás estudiando filología o historia y quieres ganar 50.000€ algún día, deja la carrera ahora mismo y ponte a estudiar algo que el mercado valore y esté dispuesto a pagar. Ganar ese dinero es mucho más difícil estudiando enfermería que medicina. Las ciencias puras se valoran menos que las ingenierías. Así que analiza el mercado, tus posibilidades y capacidades, y decide en función de todo esto.

En los sectores de finanzas, utilities y TIC los sueldos medios son más altos. Probablemente porque tienen mayor proporción de titulados superiores, pero en cualquier caso esto acaba tirando hacia arriba de toda la estructura salarial del sector, así que no está de más que les eches un ojo.

Si ya tienes una carrera que el mercado no valora, haz lo posible por cambiar de profesión. Un master puede ayudar, o como último recurso puedes hacer un curso técnico de especialización que te permita dar un salto a un entorno profesional más valorado.

2. Empieza a trabajar en cuanto acabes la carrera

Esperar para estudiar un master o hacer una especialización es perder el tiempo. Si hace falta, ya lo harás después, cuando estés trabajando en algo concreto y tengas más claro qué formación complementaria puede realmente impulsar tu carrera.

No aceptes una beca, ni una pasantía ni “prácticas sin remunerar”. Todo eso debes haberlo hecho mientras estudiabas. Ahora supone minusvalorarte. Aunque tampoco debes ser excesivamente selectivo con el primer trabajo: es más fácil cambiar a otro empleo mejor si ya tienes uno que si estás en paro.

Ya sé que la tasa de desempleo es altísima entre los jóvenes, pero altísima quiere decir un 30%. Eso significa que un 70% tiene trabajo. Y si has elegido un sector o una profesión que el mercado valora, la tasa de paro es mucho menor. De modo que si quieres trabajar, puedes. A lo mejor debes salir de tu pueblo y marchar a Madrid, País Vasco, Barcelona o esas tierras ignotas en las que se habla inglés. Pero tendrás un trabajo al poco tiempo de acabar la carrera.

3. Empieza tu carrera profesional en el puesto adecuado

En una empresa hay tres tipos de empleados: los que traen dinero (comerciales), los que producen (técnicos) y los que solo generan costes (staff, administrativos, personal, legal…). Tienes que ser del primer tipo o del segundo, porque lo racional para la empresa es reducir el coste del tercer tipo de empleado todo lo que sea posible.

Si has elegido una profesión demandada, en un sector con buenos sueldos y produces algo o generas ingresos, lo normal es que en ese primer puesto estés ganando alrededor de 20.000€.

4. Adopta una apariencia adecuada al puesto que quieres tener

La apariencia importa mucho más de lo que nos gustaría a veces. A la hora de pensar en alguien para una promoción, los directivos de la empresa deben imaginárselo en ese papel. Si eres técnico y no trabajas con el cliente tal vez no importe que uses camisetas andrajosas y vaqueros raídos, pero será difícil que piensen en ti como jefe de proyecto, porque te imaginarán yendo a las reuniones con el cliente con esa pinta.

Fíjate en como viste en general el nivel inmediatamente superior al tuyo, y adopta esa apariencia.

5. Aprende todo lo posible en los primeros años de carrera profesional

Tu objetivo en estos primeros años no debe ser buscar unos euros más de sueldo, sino hacer curriculum. Busca empresas y puestos que aumenten tu valor, que supongan más responsabilidad, más posibilidades de aprender. En este país estamos muy obsesionados con los “títulos” y nos empeñamos en hacer cursos y más cursos. Y sin embargo lo que busca una empresa es alguien que haya demostrado que hace cosas, no una wikipedia andante. Tu valor aumentará en función de las situaciones a las que te vayas teniendo que enfrentar profesionalmente.

6. Trabaja duro y asume responsabilidades

Cada vez que haya una oportunidad de hacer algo difícil, costoso o que suponga responsabilidad, ofrécete voluntario. Aporta ideas. Demuestra iniciativa. Si tu jefe es un imbécil que no valora nada de esto, lo único que pierdes es el tiempo, y a cambio ganas experiencia y curriculum. Pero si tu jefe es simplemente normal, apreciará la oportunidad de tener cerca a alguien en quien puede confiar, y procurará recompensarte.

No te dejes enganchar por el grupillo que se reúne en torno a la máquina de café para despotricar sobre todo y sobre todos. En todas las organizaciones hay personas y procesos que podrían ser mejores, pero pasarte el día cotilleando para lo único que sirve es para minar tu moral y tus ganas de hacer cosas.

Y no te dejes convencer por tus amigos que se dedican a criticar a sus jefes y sus empresas, pero siguen trabajando día tras día en lo mismo. Claro que muchas empresas no valoran al trabajador, claro que hay empresarios zafios y explotadores. Pero basta con no trabajar para ellos, porque hay otras muchas empresas que sí valoran y recompensan el talento y el esfuerzo.

7. Llévate bien con tus jefes

Ya sé que suena a peloteo y que está mal visto, pero resulta que los jefes también son seres humanos. Y si hay una promoción o un aumento, es más fácil que piensen en alguien cercano que en un tipo oscuro con el que apenas tienen trato. Aunque la productividad del segundo sea un 17% más alta que la del primero.

No tienes que reír chistes sin gracia o llevarle los trajes al tinte. Simplemente, trata a tu jefe con educación y cercanía, escucha sus problemas, échale una mano si puedes y si no al menos muéstrale tu apoyo.

8. No seas humilde

Cuando consigas un logro, una gran venta, un proyecto terminado a tiempo, resolver un problema difícil, asegúrate de que todo el mundo se entera de lo que has hecho. Eso de la humildad estará bien en un monasterio cisterciense, pero en una empresa es fundamental que te vendas a ti mismo y que todo el mundo sepa de lo que eres capaz. Con educación, con elegancia, sin ser pesado, sin quedar como un idiota fanfarrón pero no dejes pasar ni un logro sin reconocimiento.

9. Cambia de trabajo en dos años

Salvo que estés en una organización muy grande, es muy difícil promocionar con velocidad sin salir de la empresa. Si en dos años no has progresado, cambia de trabajo a otro en el que te paguen al menos un 20% más. Si has seguido los consejos anteriores, tendrás algo que ofrecer a cambio, y ese 20% no es un salto tan radical como para que la nueva empresa no esté dispuesta a pagarlo.

Por supuesto, no quemes las naves y procura dejar un buen recuerdo, que nunca se sabe si alguna vez volverás a tener tratos profesionales con los que han sido tus colegas.

10. Repite el paso anterior cinco veces

Si repites el paso anterior cinco veces, en 10 años estás ganando 50.000€. Si has terminado la carrera con 24 años, consigues ese sueldo con menos de 35. Si has tenido suerte y has dado algún salto mayor o en menos de dos años, lo estarás ganando antes de esa edad. Hay muchos empleos en los que se pagan 50.000€ o más, así que ganar ese dinero puede no ser inmediato, pero es un objetivo alcanzable para casi cualquier persona.

Otra cosa es que realmente un sueldo de 50.000€ merezca la pena. Sí, después de explicarte cómo ganar este dinero, tengo intención de escribir otra entrada explicando por qué no deberías esforzarte en esto. Stay tuned.

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