Supongo que habrá excepciones, pero por lo general las webs de restaurantes son pura basura. Una intro con Flash que garantiza que no puedes ver nada si se te ocurre acceder desde un smartphone porque estás en la calle y justo en ese momento estás buscando un sitio donde comer. Música activada por efecto, para que todos tus colegas se enteren de que no estás trabajando si se te ocurre dedicar cinco minutos a buscar un sitio donde llevar a cenar a tu pareja. Flash por todas partes, para que si has conseguido entrar te sea imposible navegar. Para conocer la carta debes descargarte un PDF de 10 megas, que luego resulta que no tiene precios. Averiguar algo tan sencillo como la dirección supone pinchar en varios enlaces. Y no se te ocurra preguntarte si hay un menú del día, porque ningún restaurante que se precie se rebaja a dar una información tan pedestre. Es raro, raro, raro que puedas reservar desde la web. Eso sí, todos te informan de que hacen cocina de mercado con excelentes materias primas y respeto a la tradición pero con un toque vanguardista, porque el chef ha trabajado en el Bulli, o ha trabajado con alguien que ha trabajado el el Bulli o algo así.
Hay un motivo para todo esto: el que encarga la web no se pone en la piel del cliente, sino que busca crear un “entorno que evoque la experiencia de comer en el restaurante”. Aunque el cliente solo quiere saber a qué hora abren, si es un lugar adecuado para ir con los niños o con la chica a la que quiere impresionar y por cuánto le va a salir la broma. Claro que una web sencillita con el menú del día actualizado, por supuesto con precios, y un enlace a Google Maps no mola tanto, y el dueño del restaurante, ya que se deja un dinero en la web quiere asegurarse de que navegar por ella es una experiencia que deja huella.
Algo parecido pasa con las webs de casas rurales. A estas alturas es increíble que no tengan al menos 100 fotos de cada habitación, desde todos los ángulos y con todos los detalles posibles. ¿No es tu casa única? ¿no son gratis las fotos? ¿qué te impide enseñar cada detalle y que el cliente potencial sepa qué va a encontrar si decide hospedarse en tu casa? ¿por qué no dejas que tus huéspedes suban sus propias fotos, para que otros visitantes sepan que son verdaderas?
En realidad, esto de hacer las páginas web pensando en la empresa y no en el cliente es así desde que el mundo es mundo, o al menos desde que la web es Internet. Cualquier página web de un organismo oficial dedica muchos más pixeles de su homepage a cantar las loas y alabanzas del político que se sienta en la poltrona que a facilitar los trámites del ciudadano.
Todo lo cual es una buena noticia, porque en este estado de cosas es fácil diferenciarse y hacer una página verdaderamente útil. Es más, paradójicamente es más fácil y barato crear una página web sencilla y útil que un engendro en Flash. Todo ventajas, con la única condición de que trabajes pensando en tu cliente y no creyendo que tu ombligo es el centro del universo.
Ya he explicado alguna vez que con una instalación un poco cuidada de WordPress puedes tener una página web mejor que el 90% de tu competencia por muy poco dinero. Hoy os planteo otra alternativa, que no he usado pero tiene buena pinta: BaseKit
BaseKit es una herramienta para crear páginas web de manera visual, sin necesidad de conocimientos técnicos. No es una opción tan potente como WordPress (por no hablar de alternativas como Joomla! o Drupal), pero es sin duda preferible a esa web horrible hecha por el sobrino “que sabe de informática” o el horror creado un Flash por un creativo desbocado. Y si no tienes ni tiempo ni ganas de administrar dominios o servidores o actualizaciones, no importa.
En el título os prometía un regalo, y aquí va: si me explicas en un comentario por qué te mereces una cuenta de BaseKit para la web de tu empresa, y le das difusión al comentario en twitter, puedes ganar una cuenta gratis durante un año. Decidirá el ganador un jurado compuesto por yo mismo, en función de dos criterios: los argumentos aportados y la difusión que consiga el comentario en twitter. La decisión, por supuesto, será inapelable.
Así que si quieres una cuenta gratis de BaseKit ya estás tardando, porque el plazo acaba el día 3 de octubre. Y si no lo consigues, puedes probarlo de todas maneras, que el precio no es excesivo.
Nota: no llevo ninguna comisión ni gano ningún dinero ni tengo ninguna otra ventaja o incentivo para recomendar BaseKit. Simplemente creo que puede ser útil si estás en el perfil que he descrito: no tienes ningún conocimiento técnico y pocas ganas de adquirirlos, pero necesitas crear y mantener tu web. Y ya que me han ofrecido un regalo, pues eso que ganas por ser lector de Desencadenado.




