Hace ya un mes que escibí sobre ideas para crear una microempresa en Internet. Retomo la idea, para verla desde otro ángulo. En esa entrada hablaba de ideas, pero hoy quiero hablar de algo más tangible: ¿qué puede vender mi microempresa en Internet?
Objetos físicos
Lo que se viene llamando comercio electrónico. Probablemente ya lo has usado, y seguro que lo conoces. Haces acopio de algunos productos, creas una página web (o usas una ya construida como eBay o Segundamano) e intentas venderlos por un precio más alto que el que tú has pagado por ellos. Esta es la parte fácil. La parte difícil es encontrar a los clientes interesados en tus productos, saber qué productos tienen mejor salida y mejor margen, gestionar la logística de entregas, devoluciones…
Salvo que tengas muchas experiencia en un sector concreto (por ejemplo con una tienda física), es muy complicado que un proyecto de comercio electrónico salga bien a corto plazo. Si quieres intentarlo, lo mejor sería empezar con poquito stock y moverlo en eBay, para empezar a ver de qué va todo esto sin hacer grandes inversiones. Si ves que la cosa progresa, ya podrás pensar en montar tu propia web.
Infoproductos
Si eres experto en algo, puedes hacer un infoproducto basándote en tus conocimientos. Puede ser un eBook, una audioguía, un vídeo o una combinación de estos. Si eres diseñador, o programador, pueden ser temas o plugins para WordPress o Joomla, o cualquier otro producto hecho de bits. Esto es lo que hace, por ejemplo, Berto Pena en su blog ThinkWasabi.
Los infoproductos tienen muchas ventajas: te los puedes hacer tú mismo, no tienes stock, el coste de producirlos es el inicial, y una vez cubierto el margen de beneficio por unidad es muy alto. Pero tienes que ser capaz de promocionarlos para conseguir que la gente te compre. No es casualidad que Berto Pena tenga un blog en el que ofrece muchísima información gratis: los lectores del blog son, por su temática, clientes potenciales de sus productos.
Servicios automatizados
Si tienes capacidades técnicas (o tienes muy claros tus objetivos y tienes el dinero para contratar a quien tenga la capacidad técnica) puedes hacer una aplicación web y cobrar por su uso. Es lo que se conoce como “Software as a Service”, o SAAS. Como en el caso anterior, muchas veces lo difícil no es hacer una aplicación, sino conseguir clientes dispuestos a pagar por usarla. Y aquí tienes otro problema: los usuarios necesitan soporte técnico. Por muy sencilla de usar que sea tu aplicación, habrá quien se olvide la contraseña, quien pretenda acceder con un navegador incompatible, quien no se entere del funcionamiento…
Servicios online
Internet y la globalización permiten que puedas hacer trabajos sin salir de tu casa para personas o empresas que estén en cualquier lugar del mundo. Si tienes habilidades para escribir, traducir, diseñar, programar… tienes una posibilidad de ganar dinero con estas habilidades. Y no tienes por qué limitarte a ellas: hay nuevas profesiones como la de asistente virtual, y puedes hacer cosas como organizar viajes o bodas.
Hay portales que te facilitan el encuentro con clientes, pero en muchos casos suponen competir en precio con gente dispuesta a todo. Pero con un poco de constancia y si eres capaz de diferenciarte y aportar valor puedes ir construyendo una cartera de clientes.
Formación
Otra de las cosas que puedes hacer si eres un experto es vender formación. Puedes grabar tus clases en vídeo, preparar material adicional y vender un curso online. Es lo que hace Franck Scipion en Ingresos al cuadrado.
Combina
Y eso es todo. Es decir, como toda la vida: formación, información, productos y servicios. Por supuesto, puedes combinar estos elementos como mejor te parezca. Y puedes además combinarlos con el mundo off-line: vender formación online y presencial, vender infoproductos y consultoría presencial…
Lo importante es que todas estas cosas puedes empezar a venderlas prácticamente solo con tu esfuerzo. Necesitas muy muy poco capital para empezar a ganar dinero. Y puedes regular el esfuerzo que vas a dedicar a tu microempresa: un par de horas al día, fines de semana, 16 horas al día… según tu situación y tus posibilidades. Y tener la experiencia de crear algo y conseguir que otra persona lo valore tanto como para sacar la cartera y pagar por ello, es algo que no tiene precio.