Desencadenado

Cómo crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

    Desencadenado en los medios: 

De Interiorista Glamurosa a Vendedora Ambulante.

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

Quizás con alguna de éstas palabras te sientas identificad@, injusticia, impotencia, incertidumbre, abismo, ahogo, hacia donde, cómo, quién….. quizás las hayas tenido en la mente y te inundaron el espiritu y el alma .

Pues sí, eso es lo que se siente cuando de repente ves que tu vida da un parón en segundos y reduce velocidad de 200 a 0, (cual Lamborguini Testarossa) y te estampas contra el muro, plass!!, poff!!, catacrassshhhh ¡!! y es que justo en agosto del 2008, tuve que dar de baja mi actividad de empresaria y cerrar el chirínguito.

Y si!, se formó la “TORMENTA PERFECTA”, se juntaron varias circunstancias en el mismo momento, mismo sitio, catástrofe.

¿Qué es lo positivo de esto?, en la distancia he sacado como conclusión que hay muchas cosas que mejorar cuando eres emprendedor y que tienes que adelantarte a las señales, los cambios, que te dicen que algo va mal, algo así como lo que explica muy bien Spencer Jonson en su famoso libro ¿Quién se ha llevado mi queso? En este link puedes leer algo mas de él, ¿Quién se ha llevado mi queso?

¿Y qué hice?…, en aquel momento me metí debajo de las sábanas y desaparecí del mundo terrenal de manos de Morfeo, fui en busca de un lugar para lamerme las heridas, y me quedé en estado de shock, aturdida sin saber muy bien como había llegado a ese estado, que pasaba realmente o cómo salir de allí.

Después de unos meses inicié un “perfecto itinerario de parad@”.

Empecé con la búsqueda:

1. Ayudas económicas: no había nada!!,

2. Visitas a organismos oficiales especializados en orientación laboral: mucha teoría y poca práctica,

3. Llenar el tiempo con cursos gratuitos: me apunté a todos los que quise.

Algo estaba claro, no hacía más que dar bandazos sin un plan estructurado. Realmente no encontré nada ni a nadie que tuviera como misión guiar y orientarme en cómo sacar partido a mis habilidades, que me hiciera parar y analizar cuales eran mis puntos débiles y fuertes, que me ayudara a afrontar los miedos y el bloqueo que produce una crisis, que propusiera las herramientas para marcarme unas metas (ahora el coaching, branding, etc. suple de alguna forma esa carencia)

Así que, después de dos años sin dinero ni trabajo, empecé vendiendo mis muebles, ropa y demás enseres, hasta que aterricé en diferentes mercadillos de segundamano. Cambié el cómodo y bonito estudio de Interiorismo de 150 m2, por un trozo de aparcamiento de 2×2 en los diferentes zocos de la provincia, la calefacción por capas y capas de ropa, y las reuniones con los clientes pasaron de ser de una mesa de diseño a ser bajo el cielo raso.

Creo que aunque uno cambie radicalmente de actividad, de nivel o de espacio, lo más importante es ACTUAR. La frase “Adelante siempre hacia delante”, nos anima a que es mejor no mirar atrás y lánzarse. En un principio hacia donde sea y después en el camino encontrarás letreros indicadores para cambiar de dirección.

En uno de los cruces de ese camino apareció Silvia, que trabaja para una asociación sin ánimo de lucro, llena de energía y aunque muy joven, me transmitió miles de recursos y opciones que podía utilizar para re-invertarme. De ahí saltó la chispa para desarrollar la iniciativa de ayudar a otras personas que atravesaban por las mismas circunstacias y guiarlas a encontrar empleo.

Por esta razón en noviembre del 2012 inauguré una página en facebook denominada “Que tengo que hacer para conseguir trabajo”, el “cómo” surgió y “cómo” lo puse en práctica lo contaré en otro momento.

Acerca de la autora

Sonia Alejandra Bermúdez Alonso, emprendedora empedernida, Interiorista de corazón, aprovecha su experiencia empresarial y junto a la capacitación y especialización en redes sociales ayuda a rediseñar tu vida profesional y a llevar a cabo una inserción laboral exitosa. Si quieres dar el salto echa un vistazo a este link, https://www.facebook.com/QueTengoQueHacerParaConseguirTrabajo? o únete a nuestro grupo de linkedin Que tengo que hacer para conseguir trabajo

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¿Que pasa si no cotizo a la Seguridad Social?

Esta semana ha habido dos personas que me han hecho esta pregunta: si creo mi empresa en UK y esta empresa no me contrata como empleado ni me doy de alta como autónomo, no pago Seguridad Social. Entonces ¿no tengo esas coberturas?

Obviamente, las respuesta es que si no pagas a la Seguridad Social, no tienes las prestaciones que van aparejadas a esa cotización.

Estamos tan acostumbrados a una forma concreta de vivir que nos cuesta ver que hay otras vías. Lo normal es trabajar para otro, que el Estado retenga una gran parte de ese sueldo (entre IRPF y Seguridad Social, entre un 40 y un 60 por ciento) y que a cambio nos de una serie de prestaciones “gratuitas”. La sanidad es gratis, sigues cobrando si te pones enfermo y no puedes trabajar, las pensiones son gratis hasta que te mueras, tienes derecho a cobrar “el paro” si te despiden.

Ya el ser autónomo supone romper con alguno de estos hechos asumidos. Pero dar el salto a crear una empresa en otro país supone descartar muchas de estas verdades inmutables y aprender a vivir en otra realidad.

Una cosa que tal vez os sorprenda: puedes ser multimillonario y cobrar el paro. Supongamos que eres un mileurista que típicamente se ha quedado sin trabajo. Y supongamos que tu tío que emigró a América fallece y te deja sus acciones de Apple que compró en el 79 con su amigo Forrest Gump. Y que esas acciones valen ahora 100 millones de dólares. Sigues teniendo derecho a cobrar el paro. Declararás en el IRPF los beneficios que te reporten las acciones y pagarás por ello, pero ser accionista de una empresa, aunque suponga que puedes empapelar tu casa con billetes de 500 euros, no impide que puedas cobrar el paro.

Del mismo modo, crear una empresa en UK no interrumpe a priori tu derecho a cobrar el paro. Otra cosa es que, como preguntaban los lectores, ser accionista de una empresa no te proporciona cobertura de la seguridad social. Si no tienes una vía de cotización aquí, te quedas sin esas prestaciones.

¿Qué puedes hacer entonces si quieres ir al médico cuando te pongas enfermo y quieres poder dejar de trabajar cuando seas un anciano?

Una alternativa es que tu empresa británica te contrate. La ventaja con respecto a ser un asalariado “al uso” es que como tú eres el dueño de la empresa decides el sueldo de tus empleados, y puedes elegir lo que sea más beneficioso para ti, es decir, qué parte de los beneficios cobras como sueldo y qué parte cobras como dividendos.

Otra posibilidad es cotizar voluntariamente a la Seguridad Social. Si quieres, no te van a poner pegas. Lo hacían antes algunos autónomos para mejorar la pensión de jubilación, por ejemplo. No trabajas, eres simplemente accionista y vives de las rentas, pero tienes esta cobertura que pagas religiosamente.

Y la tercera alternativa es construirte tu propia “seguridad social particular”. Ahorra tú mismo lo que quieras para tu jubilación y contrata el seguro médico que quieras. No va a ser más caro que la Seguridad Social, y tienes muchas, muchas más probabilidades de que lo que ahorres ahora se convierta en una pensión decente en el futuro.

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Hagamos un caldo con la gallina de los huevos de oro

Este parece ser el lema de nuestros políticos: si alguien descubre una gallina que pone huevos de oro, lo mejor que se puede hacer es matarla y hacer un caldito, que ahora tenemos mucha hambre. En cuanto se te ocurre decirle a la administración que tienes una idea para crear riqueza, que estás dispuesto a arriesgar tu dinero y tu tiempo para ponerla en marcha y que si sale bien te vas a beneficiar tú pero también todas la sociedad, lo primero que hace es freírte a impuestos. Por listo, por intentar salirte del camino que tienes marcado. Porque eres un defraudador en potencia, que si contrata empleados será para explotarles. Así que te cobran preventivamente aunque no hayas facturado ni un céntimo, y después cuando factures te vuelven a cobrar.

Es muy revelador este post de Graham Hunt, en el que compara el resultado de un año de trabajo para un diseñador web que quiere probar a hacer páginas para empresas en su tiempo libre. Como veis, el resultado es demoledor: en España, prácticamente has trabajado para el Gobierno, que es el principal beneficiario de tu idea y tu esfuerzo. Con lo cual, mejor pasas las tardes viendo la tele. En UK, acabas el año con 6.000€ en el bolsillo. Y entonces puedes plantearte hacer crecer tu negocio, dar el salto y establecerte por tu cuenta, o simplemente complementar tu sueldo fijo, vivir mejor y gastar o ahorrar más.

Fijaos que de esos 6.000€, tanto si los gastas como si los ahorras, se beneficia toda la sociedad, partiendo de las empresas que te han vendido algo o las que has financiado con tu ahorro. En España, esos 6.000€ no se han generado porque la administración ha matado la iniciativa antes de que pudiera prosperar (porque solo un idiota trabajaría horas y horas para no ganar dinero), con lo que todos hemos perdido.

Entre los correos que me han llegado hay dos situaciones que se repiten: el que tenía una empresa, la ha tenido que cerrar y ahora trabaja en negro y el que tiene una idea pero no se había planteado ponerla en marcha porque los costes iniciales y la burocracia son una barrera insalvable. Son personas que estarían dispuestas a trabajar duro y crear riqueza, con tal de que les dejaran respirar un poco al principio, hasta ver si su idea cuaja, si pueden realmente ganar dinero con ella. Personas que no quieren defraudar, que quieren hacer algo legal y que me escriben porque la idea de crear una empresa en UK les abre una nueva posibilidad de hacer realidad su idea.

Me resulta especialmente desagradable el mensaje ese de “si no tienes 3000€ para una SL y no puedes pagar 300€ de costes de autónomos y asesores al mes no puedes plantearte crear una empresa”. Me parece estupendo que haya quien por la circunstancia que sea vea estas cantidades como minucias. Pero hay miles, centenares de miles de personas en España que no tienen ni siquiera ese capital, que están en paro desde hace meses o años y necesitan cada céntimo que hayan conseguido ahorrar. Que tienen conocimientos, ganas y capacidad para poner en marcha un proyecto. Y quien le impide hacerlo es la misma administración a la que se le llena la boca hablando de emprendedores.

Para más recochineo, tenemos que aguantar al ministro de economía hablando de que podremos dar de alta una empresa con una tarjeta de crédito y hacer el papeleo después, como si el problema fuera de tiempo y no de todo lo que implica ese papeleo. Tenemos que aguantar una reforma laboral que habla de “facilidades para emprendedores” cuando con nuestras leyes laborales, incluso después de la reforma, son absolutamente perjudiciales para cualquier emprendedor al que se le ocurra contratar a un empleado.

Pero pensándolo bien, es lógico. Yo ya no me indigno por estas cosas. Al fin y al cabo, cada uno hace su papel. El gobierno atiende a las necesidades de los empresarios establecidos, los de las grandes empresas, nunca a los emprendedores. Del mismo modo que los sindicatos atienden a sus afiliados, los del contrato fijo en grandes empresas o administraciones, nunca a los parados. No espero nada de ninguno de ellos. Simplemente, buscaré dentro de mis posibilidades la mejor manera de sacar adelante mis proyectos, sea constituyendo empresas en UK o sea contratando online a un chileno o un búlgaro si contratar a estas personas es más fácil, más rentable y menos arriesgado que tener un empleado español.

Y beneficiaré con ello a la sociedad, a pesar del empeño de la administración en estrangularme antes de que haya puesto un solo huevo de oro.

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Crear mi propio empleo en un año

Este es mi objetivo para este año 2012: dejar mi trabajo actual y pasar a vivir de mis proyectos. Os pongo en antecedentes.

Hace unos meses me planteé cambiar de trabajo. Por varias razones, entre ellas que esperaba la congelación y subida de impuestos, que se suman a las bajadas de sueldo de años anteriores. Y pensando fríamente, no creo que las cosas vayan a cambiar a mejor ni a corto ni a medio plazo. Probablemente seguirán empeorando. De modo que la única manera de ganar más dinero es salir de mi situación actual.

Como en la administración es muy complicado que pueda conseguir un trabajo mejor pagado, e imposible conseguir uno en el que las condiciones no se vayan a deteriorar en el futuro, exploré la posibilidad de volver a la empresa privada. Tal vez no he hecho bien los deberes, pero lo que he visto hasta ahora no me ofrece garantías de mejora sustancial cuando incluyes en la ecuación los factores riesgo y esfuerzo.

De modo que la alternativa es volver a vivir del trabajo que sea capaz de crear. Algo de esto ya lo he apuntado por aquí hace un tiempo. Después de valorar mis opciones, estas son las conclusiones a las que he llegado:

  • CoralBand tiene potencial, pero no va a dar dinero en un tiempo razonable. Al menos, no el dinero que necesito para vivir.
  • Es muy complicado ganar suficiente dinero con Desencadenado y sus actividades periféricas, porque el público objetivo, casi por definición, y más por el enfoque que yo le doy (y que no quiero abandonar) no es alguien a quien le sobre el dinero.
  • A pesar de la crisis, hay dinero. Solo es cuestión de buscar quién lo tiene, y convencerle de que se desprenda de una parte de él a cambio de lo que ofreces.
  • Aunque en un futuro quiero vivir de un sistema (empresa), lo más rápido es vender servicios.
  • No quiero invertir en el proyecto nada más que mi tiempo. Mejor dicho: no quiero invertir más de 100€ en todo el año (ya he gastado casi 10 en un dominio).
  • No voy a tener empleados, pase lo que pase. Si es preciso, contrataré ayuda, pero nunca un empleado. Y de momento, quiero hacerlo todo por mí mismo, hasta que identifique alguna tarea que realmente no pueda hacer o me compense subcontratar.

En cuanto qué voy a vender, creo que hay una oportunidad en ayudar a empresas de cierto tamaño a mejorar su eficiencia y su rentabilidad aplicando algunos de los conceptos de los que hemos hablado por aquí. Ideas como Lean Startup, Business Model Canvas, desarrollo ágil, uso de software libre o SAAS para reducir costes y mejorar la eficacia, etc. Aunque en general son ideas que surgen en el entorno innovador de las startups, son aplicables a empresas consolidadas que necesitan (y con urgencia) cambiar su forma tradicional de operar.

Mi objetivo, por tanto, es de aquí a un año ganarme la vida haciendo esto: ayudar a empresas a dejar atrás el siglo XX y aprovechar las nuevas formas de hacer negocio que ha hecho posible la tecnología del siglo XXI.

Tengo algunos condicionantes: necesito asegurar (dentro de lo que es posible asegurar estas cosas) que tendré unos ingresos mínimos imprescindibles para mantener el nivel de vida de mi familia antes de decir adiós a la nómina. Y estoy limitado por las incompatibilidades de mi condición de funcionario: puedo dar clases, escribir, colaborar en medios de comunicación y dar conferencias, y los ingresos que obtenga por estos medios no pueden superar un determinado porcentaje de mi sueldo. Y, obviamente, tengo pocas horas a la semana para trabajar en esto (entre 10 y 15, como máximo).

¿Es posible? Veremos. En cualquier caso, creo que la experiencia merecerá la pena y, lo consiga o no, seguro que aprendo algo por el camino. Iré explicando por aquí lo que voy haciendo, y como lo hago. Probablemente más de uno de mis lectores está en situaciones parecidas, así que a lo mejor podemos aprender todos.

He hablado por aquí varias veces de cómo si estás en paro y tienes más de treinta y tantos, tus probabilidades de conseguir un trabajo estable y bien pagado son pequeñas. Y disminuyen según pasa el tiempo. Así que ¿por qué no pruebas a acompañarme y dedicas un año a crear tu empleo? Te sobra el tiempo, esto no te va a costar apenas dinero y puedes dedicar un ratillo cada día a buscar trabajo “como toda la vida”. Si fracasas, al menos habrás estado ocupado y habrás aprendido algo. Pero si lo consigues, nunca más nadie podrá volver a dejarte en la calle.

Hay algunas cosas que podéis considerar “trampa” respecto al que empiece desde cero. Desencadenado y las actividades relacionadas dan algún dinerillo, y tengo un cierto número de lectores y seguidores en redes sociales. Si hasta ahora usas Facebook solo para cotillear, no usas Twitter, no tienes un blog y tu perfil en LinkedIn está en blanco y con 3 o 4 contactos, empezar será más duro y tienes mucha más tarea por delante.

Otra pequeña “ventaja” de partida. Está prácticamente cerrada una colaboración con KSchool, que no sé qué tipo de ingreso me reportará, pero casi con seguridad será más de 0 euros. Os contaré más cuando se concrete.

Por supuesto, esto sería solo un propósito de año nuevo si no cumpliera dos condiciones: un resultado objetivo o medible (o dejo mi trabajo actual o no lo he conseguido) y un plan de acción para conseguirlo.

Este plan también está creado, en sus primeras fases al menos. Ya sabéis que no soy muy amigo de planes perfectamente definidos, pero sí tengo trazada un a hoja de ruta, con algunos hitos. Que probablemente cambiarán a lo largo del año, pero al menos me dicen por dónde empezar, y a partir de ahí iré viendo.

De momento, os presento el blog que he creado: empresa ágil. Tener un blog en el que crear y demostrar mi cualificación es el primer paso de este viaje. Lo explicaré con más detalle la semana que viene, junto con detalles prácticos sobre cómo lo he hecho, qué he hecho primero y por qué.

Si te animas a acompañarme en la aventura, ponte ya a pensar qué sabes (o puedes aprender fácilmente) que sea valorable en el mercado. Sobre todo, no te olvides de identificar un cliente que tenga dinero, que tenga un problema que tú puedes resolver y que esté dispuesto a pagar por ello.

Y si no lo has hecho todavía suscríbete a la lista de correo o añade mi feed rss a tu lector, para que no te pierdas ninguna entrega.

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¿Estás en paro? 5 cosas que puedes hacer HOY para mejorar tu situación

1. Aprende un idioma

En Internet tienes muchas facilidades para mejorar tu inglés o aprender otro idioma que complemente. Busuu tiene cursos y ejercicios gratis, y puedes practicar con otros usuarios. Hay diccionarios online, puedes leer la prensa en el idioma que quieras aprender, descargarte películas y series… Si dedicas 3 o 4 horas al día a aprender alemán (por ejemplo), en 6 meses debes ser capaz de entender un texto sencillo y mantener conversaciones sobre temas cotidianos.

2. Colabora con una ONG

Elige una ONG con la que te puedas sentir a gusto y ofrécete a colaborar con ella. No un ratillo a la semana. 8 horas al día, 5 días a la semana. ¿Tienes otra cosa mejor que hacer? Colaborando con la ONG te sientes útil, conoces gente, evitas que en tu curriculum haya huecos y hasta es posible que consigas trabajo, en la propia ONG cuando haya un hueco o a través de otros colaboradores.

3. Escribe un blog

¿Sabes en qué te gustaría trabajar? Abre un blog sobre ese tema ahora mismo. Si quieres que sea lo más simple posible usa wordpress.com. Más adelante podrás reservar tu propio dominio y alojarlo en un servidor de pago, pero de momento empezar te cuesta un minuto y cero euros. Escribe hoy 8 entradas. Y mañana otras 8. Y pasado mañana igual. Establece relaciones con otros bloggers del sector, mueve tus entradas en Twitter y Facebook. Después de unos meses en los que dediques 8 horas al blog, habrá aumentado tu percepción como experto en tu campo y por tanto tus posibilidades de encontrar trabajo en él.

4. Aprende a programar en Ruby on Rails

Ruby on Rails es uno de los entornos de programación más usados para aplicaciones web. Es el que usan, por ejemplo, Groupon o Twitter. Si sabes programar en Ruby on Rails, tienes trabajo. Y aunque no hayas programado en tu vida, a poco espabilado que seas puedes aprender a programar en Ruby decentemente en unos meses, si le dedicas 8 horas al día. El entorno es gratuito, hay infinidad de tutoriales y documentación gratuita, foros en los que te pueden ayudar, código de ejemplo, etc.

5. Vende algo en eBay

Revisa todos los trastos que tienes en casa y pon a la venta cualquier cosa que te sobre. Mejor, pon cuatro o cinco cosas a la venta. Ganarás algún dinero, pero sobre todo aprenderás cómo funciona el comercio electrónico. Sigue practicando, aprende a promocionar tus productos, y si ves que hay algún tipo de mercancía que tiene éxito puedes incluso comprar más. Aparte de ganar un dinerillo que no te vendrá mal, puede ser la base para abrir tu propia tienda de comercio electrónico.

Ahora, puedes empezar a razonar por qué ninguna de estas cosas funcionaría en tu caso. Puedes explicar que simplemente no hay trabajo y que los empresarios son unos explotadores y que nos gobiernan una panda de inútiles y que solo consigue trabajo quien tiene un enchufe y que no se puede hacer nada y que…

En lugar de eso, piensa: ¿qué hiciste ayer por mejorar tu situación? ¿qué vas a hacer hoy?

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La estrategia del Coyote


Los más viejos del lugar recordarán como en la serie de dibujos animados del Correcaminos el pobre coyote resultaba víctima de las trampas que él mismo había tendido al ave veloz. Una de las consecuencias más comunes era caer por un terrible abismo. Lo curioso es que a menudo el coyote corría por el aire, sostenido por nada, y no caía hasta que miraba para abajo y se daba cuenta de que no había suelo bajo sus pies.

¿Ridículo, verdad? ¿Motivo de mofa y risa? Pues esa estrategia es la que está siguiendo la mayoría de la gente ante la crisis. Ya no tenemos suelo debajo de los pies, pero seguimos corriendo como si con tal de no mirar abajo pudiéramos seguir suspendidos del aire.

El primero que lo hace, el gobierno que lleva viendo suelo (brotes verdes) desde que no le quedó más remedio que reconocer que la crisis no era solo cosa de antipatriotas. Sigue cobrando impuestos y gastando como si no hubiera mañana.

Con ser grave lo del gobierno, lo más que va a pasar como consecuencia de su carrera aérea es que nos cobrarán más impuestos, nos freirán a multas y reducirán las prestaciones para la gente menos movilizada y organizada. Como siempre, pero más. De momento, tiene aire para correr por él durante mucho tiempo, porque hay muchos interesados en que no se caiga.

El problema lo tenemos los demás. Los que seguimos corriendo igual porque preferimos no mirar para abajo y descubrir que no hay suelo, que no va a haber pensiones para nosotros, que lo del trabajo fijo se ha acabado, que estudiar una carrera ya no vale para nada, que tus hijos no van a vivir mejor que tú.

No es fácil reconocer que el estado del bienestar se ha terminado. Que ya no da más de sí. Que, como decía Thatcher, al Estado ya se le ha acabado todo el dinero de otras personas. Que eso del derecho a la vivienda, a la salud y a la educación están muy bien, pero tienen el problema de que alguien tiene que pagar la fiesta. Que la edad de jubilación la estableció Bismark en 65 años cuando la expectativa de vida era apenas de 50, y ahora los jubilados se empeñan en cobrar sus pensiones 20 años, y además usando una medicina carísima en lugar de morirse en su casa sin gastar, como se hacía hace un siglo. Que no tiene sentido gastar una millonada en formar universitarios para que acaben trabajando de mozos de almacén o cajeras de supermercado.

Es duro, porque nos han dicho que teníamos derecho a todo eso. Vacaciones pagadas, bajas por maternidad, más días por paternidad, liberados sindicales, subsidios de desempleo de meses, cine subvencionado, teatro subvencionado, artistas de fama mundial en las fiestas del pueblo, una universidad en cada barrio, todos licenciados. Regiones con más de un 30% de funcionarios, con más de un 30% de parados. Cada vez menos trabajadores sosteniendo a cada vez más jubilados.

Es duro aceptar que todo era un espejismo, que esto solo se sostenía porque cada vez más gente trabajaba y producía más. Pero la ley de la gravedad es inexorable y el coyote se cae cuando se da cuenta de que ya no hay más gente ni más productividad. Hasta aquí hemos llegado, y ahora solo te quedan dos opciones.

Puedes seguir corriendo y confiar en que si no miras para abajo todo seguirá igual.

O puedes reconocer el problema, y aprender a volar rápidamente. O al menos fabricarte un paracaídas, o caer en el río para que duela menos. Reconocer que tu pensión dentro de 20 años dependerá de lo que hayas sido capaz de ahorrar, no de la limosna que en el mejor de los casos podrá darte el estado. Buscar tu independencia económica al margen del trabajo fijo de 8 a 5, ese del que te van a despedir cuando menos te lo esperes. Vender en todo el mundo, y buscar proveedores en todo el mundo, porque ya no puedes vivir de la ineficacia en el transporte y las comunicaciones. Buscar la manera de minimizar el robo creciente (en impuestos y en multas) de un Estado que no va a renunciar a su poder fácilmente. Pensar en lo que gastas, y en por qué lo gastas, y no volver a invertir fiándote de unos bancos que son los primeros interesados en sostener la carrera imposible del coyote.

Cuanto antes te plantees todo esto, antes podrás cambiar, y más posibilidades tendrás de amortiguar la caída. Porque lo único seguro en toda esta historia es el enorme boquete que va a dejar en el suelo la caída del coyote.

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¿Y si los empleos no vuelven?

Me hacen gracia los economistas que aseguran que “España debe crecer al 3% para crear empleo”. Solo se basan para eso en que antes, creciendo al 3% (o al 2,7% o a la cifra que cada uno estime) se creaba empleo. Como si el mundo no estuviera cambiando desde 2007. Después de tres años de crisis (y lo que nos queda) ¿alguien puede afirmar con certeza que si volvemos a crecer al 3% se volverán a crear empleos?

Yo creo que no. Creo que muchos empleos no van a volver. Y no me baso en un razonamiento inductivo como el de los economistas futurólogos, sino en la experiencia de los pequeños empresarios a los que conozco.

Los despidos necesarios para conseguir que sus empresas sobrevivan les han obligado a soportar unos costes extraordinarios en el peor momento. Alguno ha tenido que endeudarse personalmente para poder pagar las indemnizaciones. Como han podido, despidiendo a veces al 80% de la plantilla, han conseguido reducir los costes y mal que bien salir adelante. Haciendo ellos trabajos que antes encargaban a otros, reduciendo gastos, buscando nuevas fuentes de ingresos…

Ahora situémonos dentro de un par de años. Pongámonos en la piel de uno de esos pequeños empresarios que ha sobrevivido a la travesía del desierto. Seamos optimistas y pensemos que salimos de la crisis, empezamos a crecer y sus productos o servicios vuelven a ser demandados. ¿Alguien cree que volverá a contratar empleados fijos? ¿O habrá salido tan escaldado de su experiencia que preferirá cualquier otra opción?

Por lo que hablo con la gente, la idea de muchos es no volver a tener empleados fijos. Si contratan temporalmente, si subcontratan a otras empresas, si hacen contratos con autónomos u optan por cualquier otra opción dependerá de cada uno y de su negocio. Pero lo que tengo claro es que los que han visto su empresa en peligro por tener empleados fijos, se lo pensarán mucho antes de contratar alegremente.

Si a esto le sumamos la realidad del cambio constante, que te obliga a tener recursos que cambien ágilmente según la demanda. Si le sumamos que la tecnología hace posible (aunque todavía no fácil) trabajar con una secretaria argentina, un programador búlgaro y un diseñador mexicano. Si le sumamos que para que una empresa prospere va a tener que ser global en sus operaciones, lo que puede significar atender a clientes en América y buscar proveedores en Asia. Si le sumamos que la tendencia en España es que el gobierno cada vez sea más asfixiante en sus regulaciones… el resultado es que se me ocurren muy pocos motivos para hacer un contrato fijo a un lugareño, solo porque puede presentarse en la oficina cada día.

Por eso, si tú eres uno de los que ha perdido el empleo en los últimos tiempos y estás esperando a que vuelva, piensa bien si esperar es lo único que puedes hacer. Piensa si no es mejor prepararte para un mundo en el que el trabajo fijo va a ser cada vez más raro. Si no es mejor ser empleable que ser empleado.

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Te han engañado en todo

Te prometieron que si estudiabas una carrera tendrías un buen trabajo, y ahora encadenas contratos temporales de mil euros.

Te aseguraron que comprar una vivienda era la opción sensata, y ahora tienes una deuda para los próximos 30 años más cara que tu casa.

Te dijeron que si trabajabas para una gran empresa, y eras fiel y cumplidor, harías carrera, y esa empresa te ha dejado en paro.

Ahora que sabes que todo lo que te dijeron que tenías que hacer para tener una vida próspera y tranquila era mentira, ¿qué vas a hacer?

Puedes lamentarte de tu mala suerte.

Puedes culpar a los empresarios, al gobierno, a los especuladores, al capitalismo, a los sindicatos, al sistema…

Puedes insistir en hacer lo mismo, pero con más ahínco: estudiar un master además de la carrera, buscar un trabajo en una empresa más grande, jugar mejor al juego de las propiedades inmobiliarias.

O puedes tomar las riendas de tu vida y decidir que si las reglas antiguas no valen para los otros tampoco valen para ti.

No suplicar que te den un trabajo, sino crear tus propias fuentes de ingresos.

No estudiar una carrera, sino aprender y practicar tu pasión hasta conseguir que otros paguen por lo que realmente vales, sin obligarte a competir con miles de licenciados indistinguibles entre sí.

Aprender a manejar tu dinero, sin fiarte a ojos ciegos de los consejos de personas que han vivido en otro siglo en el que las reglas y las oportunidades eran otras.

Nadie te avisó de que las reglas habían cambiado, pero ahora ya lo sabes.

Ahora solo tú eres responsable de tu futuro.

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Ya puedes comprar mi libro

Todavía tardará un poco en estar en las librerías, pero ya se puede comprar online en el portal universia: libros.universia.es, con un 5% de descuento.

Si os fijáis en el banner principal del portal, lo recomiendan junto a los últimos de Al Gore, Pérez Reverte y Luis Racionero. El mío es más entretenido que el de Racionero, más veraz que el de Al Gore y más útil que el de Pérez Reverte, sin duda, así que espero vender más que todos ellos juntos. Por lo menos.

Os recuerdo que esta es una versión corregida y aumentada respecto a la que puedes descargarte en el enlace de la derecha: está más pulida e incluye un apartado nuevo sobre imagen corporativa, logotipos y páginas web. Y recuerdo que los que lo compren tendrán un acceso exclusivo en la web (ya os daré los detalles, que estoy ultimando). Y que dedicaré un tercio de mis ingresos a préstamos a emprendedores del tercer mundo a través de Kiva.

El precio es realmente barato para la enorme cantidad de información útil que contiene, son solo 15 € (14,25 si lo compras a través de Universia) así que no se me ocurre ninguna razón para que no consigas tu ejemplar ahora mismo. Ya puestos, puedes comprar también otro para ese familiar que se acaba de quedar en paro. Y para el amigo que está pensando en montar un negocio a pesar de los tiempos que corren. Y otro para el sobrino que estudia empresariales, que no le vendrá mal un bañito de realidad.

Y si además de comprarlo, o en lugar de comprarlo, quieres hacerme el favor de recomendarlo en Facebook, Twitter, en tu blog o en el bar donde tomas el café por la mañana, también te lo agradeceré toda la vida.

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Salir de la crisis

Ahora ya estamos de acuerdo todos. Hay una crisis gravísima, como afirmábamos los antipatriotas, y no vamos a salir de ella en el própximo semestre, como se nos viene anunciando desde hacer varios semestres. Hasta los defensores más recalcitrantes del Gobierno reconocen que no sabe cómo afrontar la crisis.

Que Europa nos audite y nos obligue a tomar medidas que debieran haberse tomado hace años está bien, pero esas medidas servirán para evitar el descalabro absoluto, no para salir de la crisis.

El problema está en este ranking: En facilidad para hacer negocios, estamos en el puesto 62, por detrás de países como Perú o Mongolia y superando por poco a Kazajistán y Namibia. Mientras esto no cambie, los periodos con una tasa de paro por debajo del 10%, como el que vivimos con Aznar, serán pocos y breves.

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