Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Crear mi propio empleo en un año

Este es mi objetivo para este año 2012: dejar mi trabajo actual y pasar a vivir de mis proyectos. Os pongo en antecedentes.

Hace unos meses me planteé cambiar de trabajo. Por varias razones, entre ellas que esperaba la congelación y subida de impuestos, que se suman a las bajadas de sueldo de años anteriores. Y pensando fríamente, no creo que las cosas vayan a cambiar a mejor ni a corto ni a medio plazo. Probablemente seguirán empeorando. De modo que la única manera de ganar más dinero es salir de mi situación actual.

Como en la administración es muy complicado que pueda conseguir un trabajo mejor pagado, e imposible conseguir uno en el que las condiciones no se vayan a deteriorar en el futuro, exploré la posibilidad de volver a la empresa privada. Tal vez no he hecho bien los deberes, pero lo que he visto hasta ahora no me ofrece garantías de mejora sustancial cuando incluyes en la ecuación los factores riesgo y esfuerzo.

De modo que la alternativa es volver a vivir del trabajo que sea capaz de crear. Algo de esto ya lo he apuntado por aquí hace un tiempo. Después de valorar mis opciones, estas son las conclusiones a las que he llegado:

  • CoralBand tiene potencial, pero no va a dar dinero en un tiempo razonable. Al menos, no el dinero que necesito para vivir.
  • Es muy complicado ganar suficiente dinero con Desencadenado y sus actividades periféricas, porque el público objetivo, casi por definición, y más por el enfoque que yo le doy (y que no quiero abandonar) no es alguien a quien le sobre el dinero.
  • A pesar de la crisis, hay dinero. Solo es cuestión de buscar quién lo tiene, y convencerle de que se desprenda de una parte de él a cambio de lo que ofreces.
  • Aunque en un futuro quiero vivir de un sistema (empresa), lo más rápido es vender servicios.
  • No quiero invertir en el proyecto nada más que mi tiempo. Mejor dicho: no quiero invertir más de 100€ en todo el año (ya he gastado casi 10 en un dominio).
  • No voy a tener empleados, pase lo que pase. Si es preciso, contrataré ayuda, pero nunca un empleado. Y de momento, quiero hacerlo todo por mí mismo, hasta que identifique alguna tarea que realmente no pueda hacer o me compense subcontratar.

En cuanto qué voy a vender, creo que hay una oportunidad en ayudar a empresas de cierto tamaño a mejorar su eficiencia y su rentabilidad aplicando algunos de los conceptos de los que hemos hablado por aquí. Ideas como Lean Startup, Business Model Canvas, desarrollo ágil, uso de software libre o SAAS para reducir costes y mejorar la eficacia, etc. Aunque en general son ideas que surgen en el entorno innovador de las startups, son aplicables a empresas consolidadas que necesitan (y con urgencia) cambiar su forma tradicional de operar.

Mi objetivo, por tanto, es de aquí a un año ganarme la vida haciendo esto: ayudar a empresas a dejar atrás el siglo XX y aprovechar las nuevas formas de hacer negocio que ha hecho posible la tecnología del siglo XXI.

Tengo algunos condicionantes: necesito asegurar (dentro de lo que es posible asegurar estas cosas) que tendré unos ingresos mínimos imprescindibles para mantener el nivel de vida de mi familia antes de decir adiós a la nómina. Y estoy limitado por las incompatibilidades de mi condición de funcionario: puedo dar clases, escribir, colaborar en medios de comunicación y dar conferencias, y los ingresos que obtenga por estos medios no pueden superar un determinado porcentaje de mi sueldo. Y, obviamente, tengo pocas horas a la semana para trabajar en esto (entre 10 y 15, como máximo).

¿Es posible? Veremos. En cualquier caso, creo que la experiencia merecerá la pena y, lo consiga o no, seguro que aprendo algo por el camino. Iré explicando por aquí lo que voy haciendo, y como lo hago. Probablemente más de uno de mis lectores está en situaciones parecidas, así que a lo mejor podemos aprender todos.

He hablado por aquí varias veces de cómo si estás en paro y tienes más de treinta y tantos, tus probabilidades de conseguir un trabajo estable y bien pagado son pequeñas. Y disminuyen según pasa el tiempo. Así que ¿por qué no pruebas a acompañarme y dedicas un año a crear tu empleo? Te sobra el tiempo, esto no te va a costar apenas dinero y puedes dedicar un ratillo cada día a buscar trabajo “como toda la vida”. Si fracasas, al menos habrás estado ocupado y habrás aprendido algo. Pero si lo consigues, nunca más nadie podrá volver a dejarte en la calle.

Hay algunas cosas que podéis considerar “trampa” respecto al que empiece desde cero. Desencadenado y las actividades relacionadas dan algún dinerillo, y tengo un cierto número de lectores y seguidores en redes sociales. Si hasta ahora usas Facebook solo para cotillear, no usas Twitter, no tienes un blog y tu perfil en LinkedIn está en blanco y con 3 o 4 contactos, empezar será más duro y tienes mucha más tarea por delante.

Otra pequeña “ventaja” de partida. Está prácticamente cerrada una colaboración con KSchool, que no sé qué tipo de ingreso me reportará, pero casi con seguridad será más de 0 euros. Os contaré más cuando se concrete.

Por supuesto, esto sería solo un propósito de año nuevo si no cumpliera dos condiciones: un resultado objetivo o medible (o dejo mi trabajo actual o no lo he conseguido) y un plan de acción para conseguirlo.

Este plan también está creado, en sus primeras fases al menos. Ya sabéis que no soy muy amigo de planes perfectamente definidos, pero sí tengo trazada un a hoja de ruta, con algunos hitos. Que probablemente cambiarán a lo largo del año, pero al menos me dicen por dónde empezar, y a partir de ahí iré viendo.

De momento, os presento el blog que he creado: empresa ágil. Tener un blog en el que crear y demostrar mi cualificación es el primer paso de este viaje. Lo explicaré con más detalle la semana que viene, junto con detalles prácticos sobre cómo lo he hecho, qué he hecho primero y por qué.

Si te animas a acompañarme en la aventura, ponte ya a pensar qué sabes (o puedes aprender fácilmente) que sea valorable en el mercado. Sobre todo, no te olvides de identificar un cliente que tenga dinero, que tenga un problema que tú puedes resolver y que esté dispuesto a pagar por ello.

Y si no lo has hecho todavía suscríbete a la lista de correo o añade mi feed rss a tu lector, para que no te pierdas ninguna entrega.

¿Estás en paro? 5 cosas que puedes hacer HOY para mejorar tu situación

1. Aprende un idioma

En Internet tienes muchas facilidades para mejorar tu inglés o aprender otro idioma que complemente. Busuu tiene cursos y ejercicios gratis, y puedes practicar con otros usuarios. Hay diccionarios online, puedes leer la prensa en el idioma que quieras aprender, descargarte películas y series… Si dedicas 3 o 4 horas al día a aprender alemán (por ejemplo), en 6 meses debes ser capaz de entender un texto sencillo y mantener conversaciones sobre temas cotidianos.

2. Colabora con una ONG

Elige una ONG con la que te puedas sentir a gusto y ofrécete a colaborar con ella. No un ratillo a la semana. 8 horas al día, 5 días a la semana. ¿Tienes otra cosa mejor que hacer? Colaborando con la ONG te sientes útil, conoces gente, evitas que en tu curriculum haya huecos y hasta es posible que consigas trabajo, en la propia ONG cuando haya un hueco o a través de otros colaboradores.

3. Escribe un blog

¿Sabes en qué te gustaría trabajar? Abre un blog sobre ese tema ahora mismo. Si quieres que sea lo más simple posible usa wordpress.com. Más adelante podrás reservar tu propio dominio y alojarlo en un servidor de pago, pero de momento empezar te cuesta un minuto y cero euros. Escribe hoy 8 entradas. Y mañana otras 8. Y pasado mañana igual. Establece relaciones con otros bloggers del sector, mueve tus entradas en Twitter y Facebook. Después de unos meses en los que dediques 8 horas al blog, habrá aumentado tu percepción como experto en tu campo y por tanto tus posibilidades de encontrar trabajo en él.

4. Aprende a programar en Ruby on Rails

Ruby on Rails es uno de los entornos de programación más usados para aplicaciones web. Es el que usan, por ejemplo, Groupon o Twitter. Si sabes programar en Ruby on Rails, tienes trabajo. Y aunque no hayas programado en tu vida, a poco espabilado que seas puedes aprender a programar en Ruby decentemente en unos meses, si le dedicas 8 horas al día. El entorno es gratuito, hay infinidad de tutoriales y documentación gratuita, foros en los que te pueden ayudar, código de ejemplo, etc.

5. Vende algo en eBay

Revisa todos los trastos que tienes en casa y pon a la venta cualquier cosa que te sobre. Mejor, pon cuatro o cinco cosas a la venta. Ganarás algún dinero, pero sobre todo aprenderás cómo funciona el comercio electrónico. Sigue practicando, aprende a promocionar tus productos, y si ves que hay algún tipo de mercancía que tiene éxito puedes incluso comprar más. Aparte de ganar un dinerillo que no te vendrá mal, puede ser la base para abrir tu propia tienda de comercio electrónico.

Ahora, puedes empezar a razonar por qué ninguna de estas cosas funcionaría en tu caso. Puedes explicar que simplemente no hay trabajo y que los empresarios son unos explotadores y que nos gobiernan una panda de inútiles y que solo consigue trabajo quien tiene un enchufe y que no se puede hacer nada y que…

En lugar de eso, piensa: ¿qué hiciste ayer por mejorar tu situación? ¿qué vas a hacer hoy?

La estrategia del Coyote


Los más viejos del lugar recordarán como en la serie de dibujos animados del Correcaminos el pobre coyote resultaba víctima de las trampas que él mismo había tendido al ave veloz. Una de las consecuencias más comunes era caer por un terrible abismo. Lo curioso es que a menudo el coyote corría por el aire, sostenido por nada, y no caía hasta que miraba para abajo y se daba cuenta de que no había suelo bajo sus pies.

¿Ridículo, verdad? ¿Motivo de mofa y risa? Pues esa estrategia es la que está siguiendo la mayoría de la gente ante la crisis. Ya no tenemos suelo debajo de los pies, pero seguimos corriendo como si con tal de no mirar abajo pudiéramos seguir suspendidos del aire.

El primero que lo hace, el gobierno que lleva viendo suelo (brotes verdes) desde que no le quedó más remedio que reconocer que la crisis no era solo cosa de antipatriotas. Sigue cobrando impuestos y gastando como si no hubiera mañana.

Con ser grave lo del gobierno, lo más que va a pasar como consecuencia de su carrera aérea es que nos cobrarán más impuestos, nos freirán a multas y reducirán las prestaciones para la gente menos movilizada y organizada. Como siempre, pero más. De momento, tiene aire para correr por él durante mucho tiempo, porque hay muchos interesados en que no se caiga.

El problema lo tenemos los demás. Los que seguimos corriendo igual porque preferimos no mirar para abajo y descubrir que no hay suelo, que no va a haber pensiones para nosotros, que lo del trabajo fijo se ha acabado, que estudiar una carrera ya no vale para nada, que tus hijos no van a vivir mejor que tú.

No es fácil reconocer que el estado del bienestar se ha terminado. Que ya no da más de sí. Que, como decía Thatcher, al Estado ya se le ha acabado todo el dinero de otras personas. Que eso del derecho a la vivienda, a la salud y a la educación están muy bien, pero tienen el problema de que alguien tiene que pagar la fiesta. Que la edad de jubilación la estableció Bismark en 65 años cuando la expectativa de vida era apenas de 50, y ahora los jubilados se empeñan en cobrar sus pensiones 20 años, y además usando una medicina carísima en lugar de morirse en su casa sin gastar, como se hacía hace un siglo. Que no tiene sentido gastar una millonada en formar universitarios para que acaben trabajando de mozos de almacén o cajeras de supermercado.

Es duro, porque nos han dicho que teníamos derecho a todo eso. Vacaciones pagadas, bajas por maternidad, más días por paternidad, liberados sindicales, subsidios de desempleo de meses, cine subvencionado, teatro subvencionado, artistas de fama mundial en las fiestas del pueblo, una universidad en cada barrio, todos licenciados. Regiones con más de un 30% de funcionarios, con más de un 30% de parados. Cada vez menos trabajadores sosteniendo a cada vez más jubilados.

Es duro aceptar que todo era un espejismo, que esto solo se sostenía porque cada vez más gente trabajaba y producía más. Pero la ley de la gravedad es inexorable y el coyote se cae cuando se da cuenta de que ya no hay más gente ni más productividad. Hasta aquí hemos llegado, y ahora solo te quedan dos opciones.

Puedes seguir corriendo y confiar en que si no miras para abajo todo seguirá igual.

O puedes reconocer el problema, y aprender a volar rápidamente. O al menos fabricarte un paracaídas, o caer en el río para que duela menos. Reconocer que tu pensión dentro de 20 años dependerá de lo que hayas sido capaz de ahorrar, no de la limosna que en el mejor de los casos podrá darte el estado. Buscar tu independencia económica al margen del trabajo fijo de 8 a 5, ese del que te van a despedir cuando menos te lo esperes. Vender en todo el mundo, y buscar proveedores en todo el mundo, porque ya no puedes vivir de la ineficacia en el transporte y las comunicaciones. Buscar la manera de minimizar el robo creciente (en impuestos y en multas) de un Estado que no va a renunciar a su poder fácilmente. Pensar en lo que gastas, y en por qué lo gastas, y no volver a invertir fiándote de unos bancos que son los primeros interesados en sostener la carrera imposible del coyote.

Cuanto antes te plantees todo esto, antes podrás cambiar, y más posibilidades tendrás de amortiguar la caída. Porque lo único seguro en toda esta historia es el enorme boquete que va a dejar en el suelo la caída del coyote.

¿Y si los empleos no vuelven?

Me hacen gracia los economistas que aseguran que “España debe crecer al 3% para crear empleo”. Solo se basan para eso en que antes, creciendo al 3% (o al 2,7% o a la cifra que cada uno estime) se creaba empleo. Como si el mundo no estuviera cambiando desde 2007. Después de tres años de crisis (y lo que nos queda) ¿alguien puede afirmar con certeza que si volvemos a crecer al 3% se volverán a crear empleos?

Yo creo que no. Creo que muchos empleos no van a volver. Y no me baso en un razonamiento inductivo como el de los economistas futurólogos, sino en la experiencia de los pequeños empresarios a los que conozco.

Los despidos necesarios para conseguir que sus empresas sobrevivan les han obligado a soportar unos costes extraordinarios en el peor momento. Alguno ha tenido que endeudarse personalmente para poder pagar las indemnizaciones. Como han podido, despidiendo a veces al 80% de la plantilla, han conseguido reducir los costes y mal que bien salir adelante. Haciendo ellos trabajos que antes encargaban a otros, reduciendo gastos, buscando nuevas fuentes de ingresos…

Ahora situémonos dentro de un par de años. Pongámonos en la piel de uno de esos pequeños empresarios que ha sobrevivido a la travesía del desierto. Seamos optimistas y pensemos que salimos de la crisis, empezamos a crecer y sus productos o servicios vuelven a ser demandados. ¿Alguien cree que volverá a contratar empleados fijos? ¿O habrá salido tan escaldado de su experiencia que preferirá cualquier otra opción?

Por lo que hablo con la gente, la idea de muchos es no volver a tener empleados fijos. Si contratan temporalmente, si subcontratan a otras empresas, si hacen contratos con autónomos u optan por cualquier otra opción dependerá de cada uno y de su negocio. Pero lo que tengo claro es que los que han visto su empresa en peligro por tener empleados fijos, se lo pensarán mucho antes de contratar alegremente.

Si a esto le sumamos la realidad del cambio constante, que te obliga a tener recursos que cambien ágilmente según la demanda. Si le sumamos que la tecnología hace posible (aunque todavía no fácil) trabajar con una secretaria argentina, un programador búlgaro y un diseñador mexicano. Si le sumamos que para que una empresa prospere va a tener que ser global en sus operaciones, lo que puede significar atender a clientes en América y buscar proveedores en Asia. Si le sumamos que la tendencia en España es que el gobierno cada vez sea más asfixiante en sus regulaciones… el resultado es que se me ocurren muy pocos motivos para hacer un contrato fijo a un lugareño, solo porque puede presentarse en la oficina cada día.

Por eso, si tú eres uno de los que ha perdido el empleo en los últimos tiempos y estás esperando a que vuelva, piensa bien si esperar es lo único que puedes hacer. Piensa si no es mejor prepararte para un mundo en el que el trabajo fijo va a ser cada vez más raro. Si no es mejor ser empleable que ser empleado.

Te han engañado en todo

Te prometieron que si estudiabas una carrera tendrías un buen trabajo, y ahora encadenas contratos temporales de mil euros.

Te aseguraron que comprar una vivienda era la opción sensata, y ahora tienes una deuda para los próximos 30 años más cara que tu casa.

Te dijeron que si trabajabas para una gran empresa, y eras fiel y cumplidor, harías carrera, y esa empresa te ha dejado en paro.

Ahora que sabes que todo lo que te dijeron que tenías que hacer para tener una vida próspera y tranquila era mentira, ¿qué vas a hacer?

Puedes lamentarte de tu mala suerte.

Puedes culpar a los empresarios, al gobierno, a los especuladores, al capitalismo, a los sindicatos, al sistema…

Puedes insistir en hacer lo mismo, pero con más ahínco: estudiar un master además de la carrera, buscar un trabajo en una empresa más grande, jugar mejor al juego de las propiedades inmobiliarias.

O puedes tomar las riendas de tu vida y decidir que si las reglas antiguas no valen para los otros tampoco valen para ti.

No suplicar que te den un trabajo, sino crear tus propias fuentes de ingresos.

No estudiar una carrera, sino aprender y practicar tu pasión hasta conseguir que otros paguen por lo que realmente vales, sin obligarte a competir con miles de licenciados indistinguibles entre sí.

Aprender a manejar tu dinero, sin fiarte a ojos ciegos de los consejos de personas que han vivido en otro siglo en el que las reglas y las oportunidades eran otras.

Nadie te avisó de que las reglas habían cambiado, pero ahora ya lo sabes.

Ahora solo tú eres responsable de tu futuro.

Ya puedes comprar mi libro

Todavía tardará un poco en estar en las librerías, pero ya se puede comprar online en el portal universia: libros.universia.es, con un 5% de descuento.

Si os fijáis en el banner principal del portal, lo recomiendan junto a los últimos de Al Gore, Pérez Reverte y Luis Racionero. El mío es más entretenido que el de Racionero, más veraz que el de Al Gore y más útil que el de Pérez Reverte, sin duda, así que espero vender más que todos ellos juntos. Por lo menos.

Os recuerdo que esta es una versión corregida y aumentada respecto a la que puedes descargarte en el enlace de la derecha: está más pulida e incluye un apartado nuevo sobre imagen corporativa, logotipos y páginas web. Y recuerdo que los que lo compren tendrán un acceso exclusivo en la web (ya os daré los detalles, que estoy ultimando). Y que dedicaré un tercio de mis ingresos a préstamos a emprendedores del tercer mundo a través de Kiva.

El precio es realmente barato para la enorme cantidad de información útil que contiene, son solo 15 € (14,25 si lo compras a través de Universia) así que no se me ocurre ninguna razón para que no consigas tu ejemplar ahora mismo. Ya puestos, puedes comprar también otro para ese familiar que se acaba de quedar en paro. Y para el amigo que está pensando en montar un negocio a pesar de los tiempos que corren. Y otro para el sobrino que estudia empresariales, que no le vendrá mal un bañito de realidad.

Y si además de comprarlo, o en lugar de comprarlo, quieres hacerme el favor de recomendarlo en Facebook, Twitter, en tu blog o en el bar donde tomas el café por la mañana, también te lo agradeceré toda la vida.

Salir de la crisis

Ahora ya estamos de acuerdo todos. Hay una crisis gravísima, como afirmábamos los antipatriotas, y no vamos a salir de ella en el própximo semestre, como se nos viene anunciando desde hacer varios semestres. Hasta los defensores más recalcitrantes del Gobierno reconocen que no sabe cómo afrontar la crisis.

Que Europa nos audite y nos obligue a tomar medidas que debieran haberse tomado hace años está bien, pero esas medidas servirán para evitar el descalabro absoluto, no para salir de la crisis.

El problema está en este ranking: En facilidad para hacer negocios, estamos en el puesto 62, por detrás de países como Perú o Mongolia y superando por poco a Kazajistán y Namibia. Mientras esto no cambie, los periodos con una tasa de paro por debajo del 10%, como el que vivimos con Aznar, serán pocos y breves.

Emprender por obligación

¿Es recomendable emprender cuando te has quedado sin trabajo? Javier Martín escribió ayer un post en el que sostiene que no:

Emprender es como coger un tren, es un símil en el que se me viene a la cabeza la imagen de una película del oeste donde un vaquero corre para subirse a un tren y así salvarse de la persecución de sus enemigos. El tren es una oportunidad de negocio que vemos pasar, que se cruza en nuestro camino y muchas veces no es fácil dar el salto para subirse a uno de los vagones. Emprender no es una obligación, cuando te despiden de tu empresa no te dan un billete para el tren, las oportunidades hay que encontrarlas y la idea de negocio ha de estar clara porque “el paro” o subsidio de desempleo se acaba y nadie puede vivir del aire. Te has quedado en el paro y estás pensando en emprender? no lo hagas por obligación, busca una oportunidad de negocio y si no la encuentras vuelve a buscar trabajo.

Lo cierto es que mucha gente emprende por necesidad. En 2007, antes de la crisis, ya había un 15% de emprendedores que lo eran por necesidad, y en 2005 el porcentaje entre las mujeres era del 19%.

Mi opinión es que probablemente no haya una causa, sino una conjunción de circunstancias para emprender. Tienes que estar atento a las oportunidades: si ni siquiera vas a la estación, difícilmente verás un tren que puedas coger (por seguir el símil de Javier). Tienes que tener unas circuntancias personales en las que cambiar tu situación laboral actual sea algo deseable. Tienes que tener una situación económica en la que el beneficio que vas a obtener emprendiendo compense el riesgo de que salga mal.

Por eso tres perfiles de emprededores muy frecuentes son los jóvenes sin cargas familiares, los cincuentones con experiencia pero pocas posibilidades de conseguir otro empleo fijo, y las mujeres cuyos ingresos no son esenciales para mantener a la familia.

Así que cuando alguien dice “emprendí porque ví una oportunidad de negocio clara”, no está contando todo. Igual que no lo hace quien dice “emprendí porque me quedé en paro”. El que ve una oportunidad de negocio lo hace porque lee cosas, habla con gente, husmea por ahí… si estás tranquilo en un trabajo que te satisface y por el que te pagan una millonada, no reconoces una oportunidad de negocio ni aunque te dé una patada en el culo. Si te quedas en paro pero tienes claro que encontrarás trabajo pronto y no tienes problemas para mantener el nivel de vida durante un tiempo, lo mismo. Pero si tienes un trabajo asqueroso, o no tienes muchas probabilidades de que te contraten, empiezas a pensar que eso de establecerte por tu cuenta a lo mejor no está tan mal.

Dicho de otro modo: las oportunidades son como las parejas potenciales en una noche de juerga. Se hacen más atractivas cuanto más desesperado estás por pillar una.

Salir del paro creando una empresa, el libro

He recopilado los posts de la serie “Salir del paro creando una empresa” y los he convertido en un libro. Los detalles, incluido cómo conseguirlo, aquí.

La licencia es creative commons atribución-compartir igual, así que podéis descargarlo y repartirlo por ahí como consideréis mejor. Podéis retocarlo, mejorarlo y hacer obras derivadas (traducciones, adaptaciones, audiolibros, películas, series de televisión…). Incluso podéis venderlo, si es que alguien os lo compra. Las condiciones son que respetéis la autoría (y enlacéis a este blog) y, si hacéis una obra derivada, que la licencia sea la misma.

Toda ayuda para difundirlo será bienvenida…

Pero ¿y el riesgo?

Quien haya leído el primer post de la serie se estará preguntando si no es una locura dedicar sus escasos recursos a la improbable aventura de crear una empresa de éxito. ¿No es más sensato hacer como todo el mundo, ser prudente y buscar un trabajo como Dios manda?

Es lógico pensar eso, pero ¿no es esa línea de pensamiento la que te ha conducido al paro? ¿no es esa línea de pensamiento la que te tiene en casa, enviando currículums por decenas y sin conseguir ningún resultado?

Larry Elder, en un artículo de Libertad Digital, decía esto:

Estos hombres me hablaron de las oportunidades que no habían aprovechado, no porque ofrecieran unas perspectivas pobres, sino porque temían estar corriendo demasiados riesgos. Sí, es cierto que muchos de estos empresarios comenzaron negocios y fracasaron. Pero consideraron los “fracasos” experiencias de aprendizaje que los endurecieron y les hicieron más sabios de cara a futuras oportunidades. Lamentaban, sin embargo, no haber corrido aún más riesgos. “Larry, no tengas miedo de fracasar”, me decían todos más o menos con las mismas palabras.

Los padres de unos compañeros de colegio de mis hijos tienen tres McDonalds extraordinariamente prósperos en Madrid. Ella le contó a mi mujer que cuando abrieron el primero estaban con el alma en vilo: se habían hipotecado hasta las cejas para montar aquello. Tuvieron suerte, alrededor de su McDonalds surgieron un montón de pisos habitados por familias con niños, muchas empresas abrieron sedes con miles de empleados cerca, y han ganado dinero como para abrir otros dos restaurantes. Pero si hubieran sido un poco más sensatos y no hubieran cometido la locura de arriesgar todo para abrir el primero, ahora no tendrían nada de eso.

Otro ejemplo, contado por el protagonista:

Recuerdo una conversación de aquella época con mi “manager” en BCG, Yvan Jansen, que me decía que tantos cambios a la vez quizá era una decisión un tanto arriesgada: no tenía experiencia ni en turismo, ni en turismo rural (sólo había estado una vez en una casa rural, en Bélgica), ni en Internet, ni en España… Yvan tenía razón, eran muchos cambios, y tenía muy poco para “triunfar” en algo tan desconocido. Así que… igual seguimos adelante y con 25 años cada uno lanzamos TopRural.

Ahora François Derbaix es socio del portal líder en turismo rural de España.

Emprender es arriesgado, cierto. Vas a tener muchos momentos malos, indudablemente. Te van a llover las críticas si fracasas, y tendrás que soportar a innumerables envidiosos si triunfas. Pero ¿realmente tienes tanto que perder?

Tienes un dinero ahorrado que debería servirte para aguantar hasta que llegue otro “trabajo fijo” pero ¿y si ese trabajo tarda en llegar y el dinero se agota? ¿tienes un plan B si eso sucede? ¿realmente es tan sensato esperar a que la crisis acabe en unos meses, al menos en lo que a ti respecta?

Por otro lado, saber que tu futuro depende del éxito de tu empresa es lo que puede ayudarte a apretar los dientes, remangarte y pasar por todas las dificultades con las que vas a encontrarte en los próximos meses.

En el año 1993 yo me encontraba en paro, pagando una hipoteca y ya con un hijo. Un amigo me habló de unas oposiciones al cuerpo superior de Informática y yo, que nunca me había planteado ser funcionario, vi una salida a mi situación. Unos meses después fui una de las 20 personas, de entre más de 700 aspirantes, que aprobamos la oposición. Entre los que quedaron fuera había muchos ingenieros informáticos y de telecomunicaciones, gente acostumbrada por su carrera a encerrarse y estudiar horas y horas.

Tuve que estudiar mientras intentaba ganar dinero, trabajando en lo que salía. Durante un mes viajaba todas las semanas a Gran Canaria, donde era el último eslabón de una cadena de subcontratas en un proyecto de las ya extintas Andersen Consulting y Digital. Cada día, después de una jornada de trabajo “al estilo Andersen”, me iba a la habitación del hotel y dedicaba al menos otras tres o cuatro horas a preparar la oposición. Tras volver a Madrid el viernes, dedicaba el sábado por la mañana a acudir a las sesiones de preparación, y el resto del fin de semana a ensayar exámenes y ejercicios.

Algunos conocidos con más experiencia y no menos capacidades lo intentaron también y todos fracasaron. Todos ellos tenían en común un trabajo estable. Para ellos la oposición era simplemente una manera de conseguir un trabajo más cómodo. Para mí significaba la salida a mi situación de precariedad. Tenía mucho más que ganar si aprobaba, y eso me ayudó a mantenerme en la carrera de fondo que supone una oposición.

De modo que sí, el riesgo existe. Puedes perder todo el dinero que tienes ahorrado y encontrarte sin nada antes de lo que sucedería si simplemente dejaras pasar el tiempo. Pero precisamente esa presión es lo que puede hacer que te superes, que rindas más de lo que nunca habías creído que podrías rendir.

Piensa en la recompensa, piensa que cada paso que des te acerca más a un futuro en el que nunca más tendrás que depender de que otros quieran darte trabajo, mira hacia el horizonte, arriésgate y gana.

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