Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Por qué he renunciado a 75 dólares

Recientemente me han ofrecido 75 dólares por colocar un enlace en una entrada. Los he rechazado.

Os explico por qué, ya que tiene que ver con lo que estoy escribiendo desde hace un año acerca de crear un blog para mejorar tu consideración como experto (aquí, aquí, aquí y aquí).

No tengo ninguna objeción en principio a ganar dinero con el blog. Si has llegado aquí a través de algún medio que no sea Google, no habrás visto publicidad, pero existe. Muestro en las entradas antiguas un bloque de AdSense solo a los que llegan a través de una búsqueda. Prueba, por ejemplo, a escribir “desencadenado presentar empresa” en Google y lo comprobarás. También he recomendado a veces algún producto o servicio con el que ganaba una pequeña comisión.

Pero mi objetivo con el blog no es ganar dinero con la publicidad. Si fuera esto, no escribiría sobre un tema tan difícil como la creación de empresas. Hablaría de la gente de la farándula, pondría fotos escandalosas, montaría flames sobre Guardiola o Mou… con unos cuantos cientos de miles de visitas al mes y 15 anuncios por página te puedes ganar la vida.

Si he conseguido poco a poco tener unos cuantos lectores fieles es porque intento ser consistente. Intento aportar valor en cada cosa que hago. Muchas las hago gratis: porque desde el principio uno de los principales objetivos del blog es ayudar, porque creo que la mejor forma de promocionarme es demostrar el valor que puedo aportar, porque conseguir una audiencia fiel es la mejor manera de que alguien en esta audiencia se convierta en cliente. Otras las cobro, porque creo que merecen ser pagadas. Por ejemplo, los cursos de emprender en la nube, que suponen un gran esfuerzo de organización y dedicación. Y la publicidad o las comisiones por ventas de productos o servicios de otros entran en este concepto de “cosas por las que tengo que cobrar”.

Lo que sucede es que creo que también en esto hay que mantener la coherencia. El valor que para mí tienen mis lectores es mucho, muchísimo más de 75$. Después de años de escribir una entrada tras otra, de responder a emails, de asistir a Iniciadores, de compartir lecturas que considero interesantes en Twitter, no puedo rebajar mi nivel por un puñado de euros. Mi criterio fundamental para saber si recomiendo algo no es el dinero que me puede dejar esa recomendación sino el valor que va a aportar a mis lectores. Si creo que es así y puedo además ganar dinero con ello, miel sobre hojuelas. Lo advierto, para que nadie se llame a engaño, y el que se interese por la oferta ya sabe que va a hacerme ganar un dinerillo extra.

Pero el criterio fundamental no es el dinero que me deja la recomendación o el enlace, sino si es relevante y aporta valor a mis lectores. Por eso muchas veces he recomendado cosas sin ganar nada a cambio (más que la satisfacción de ayudar al que esta recomendación le sea útil), y en otras ocasiones he abierto este blog para que alguien contara su proyecto, también sin recibir nada a cambio.

Insisto: soy un malvado capitalista que creo que los empresarios crean riqueza. No tengo nada en contra de ganar dinero, al revés. Personalmente quiero ganar cuanto más, mejor. Pero no a cualquier precio. No al precio de perder mi coherencia, de no aportar el valor que quiero aportar en cada cosa que hago.

Así que si me quieres pagar para que hable de tu producto, perfecto. Pero asegúrate primero de que tu producto es relevante para los lectores de Desencadenado, y no te ofendas si cuando crea que no es así rechazo tu oferta.

This is a local shop for local people

Soy fan de la serie de la BBC The League of Gentlemen. Entre los disparatados personajes, destacan los propietarios de la tienda del pueblo, que repiten a menudo la frase “this is a local shop for local people”, es decir, “somos una tienda local para gente de aquí”. Si ves la serie probablemente observarás algún detalle que te haga pensar que Edward y Tubbs no están en su sano juicio, pero para mi uno de los síntomas es esa frase.

Y es que en estos días hay que estar muy mal de la cabeza para tener un negocio que sea solo “local y para gente de aquí”. El mundo ya no es local, y aunque tú te empeñes en aferrarte a tus clientes locales y a tus proveedores locales, la competencia ya está quitándote a tus clientes desde cualquier parte del mundo y comprando mejor porque compra en cualquier parte del mundo.

Incluso si tienes una tienda física, un comercio de los de toda la vida, ¿crees que sobrevivirás mucho si tus únicos clientes son los que pasan por delante del escaparate? ¿si no eres capaz de aprovechar esa tienda, ese almacén y ese stock para vender a cualquiera que esté dispuesto a comprar, aunque viva en las antípodas? ¿si no puedes elegir a tus proveedores en cualquier país y tienes que conformarte con los que pasan a verte en persona?

Es difícil. Tienes que empezar por estar en Internet, que alguien te ayude a crear una web y un sistema de compra online. Y con esto solo descubres que ahora necesitas aprender algo que se llama marketing online, que tiene sus propias reglas diferentes a lo que hayas podido hacer hasta ahora para dar a conocer tu negocio local entre la gente de aquí. Que tienes que aprender a moverte en Facebook, en Twitter y tal vez en Tuenti, en YouTube o en otros sitios con nombres igual de raros. Y que hay que pensar en idiomas, en medios de pago, en logística, en un montón de complicaciones.

Pero si lo consigues, has derribado los muros de lo local y puedes crecer hasta el infinito y más allá. Y si no lo intentas, lo seguro es que tu local shop for local people acabará teniendo que conseguir clientes de la manera en que Tubbs y Edward buscaban mujer para su hijo. Y créeme, no es ni agradable ni recomendable.

No son los visitantes, son las relaciones

Cuando abrimos un blog, lo primero que nos preocupa son los visitantes. Cuando tienes 10 visitas al día de las que nueve son tuyas y la otra de tu madre, es lógico obsesionarse con conseguir más visitas. Pero como vimos la semana pasada, conseguir visitas es relativamente fácil. Además, si lo único que quieres conseguir son visitas, puedes recurrir a trucos sucios como escribir sobre la última famosa que ha filtrado un vídeo haciendo cochinadas, o subirte al carro de lo que esté de moda en algún sitio popular como menéame y promover allí un enlace a tu entrada. Miles de visitas garantizadas, seguro.

El problema, claro, es que esos miles de visitas no sirven para nada. El 99% de ellas buscarán la información “caliente” que estás publicando y se irán para no volver. Es más, si en tu blog profesional publicas un post sobre el topless “robado” a una actriz, lo más probable es que los pocos seguidores que tuvieras abandonen el blog desconcertados.

Y es que lo que necesitas en tu blog no son visitas. El objetivo no es “cuantas más visitas, mejor”. Si estás en el proceso de construirte una identidad digital usando tu blog como base, no puedes destruirla publicando basura que atraiga a una masa indeterminada. Vale, a lo mejor lo del post guarrillo es un poco extremo, pero sin llegar a eso es fácil caer en la tentación de escribir sobre lo que creemos que va a atraer visitas, sin tener más plan que conseguir audiencia cuanto antes.

¿Y si no buscas visitas, qué debes buscar con tu blog?

Construir relaciones. Con personas concretas a las que les interesen los mismo temas que a ti. Que pueden ser inicialmente tus competidores, o que tal vez en el futuro sean tus clientes, o tus proveedores. Y la inmensa mayoría serán personas con las que tal vez nunca llegues a hacer ningún negocio, pero que darán difusión a lo que haces, que te enriquecerán con sus puntos de vista, que te permitirán conocer a otras personas interesantes.

El blog no es un medio de comunicación de masas. No se trata de que tú impartas doctrina y una multitud escuche. Es una invitación, que muchos recibirán con indiferencia, otros aceptarán sin dar nada a cambio pero que unos pocos interpretarán como una conversación. Es con estas personas, con las que empiezas a hablar, con las que en el futuro tal vez puedas tener una relación comercial.

Si tu objetivo (como el mío con empresa ágil) es que el blog sirva como pilar de tu negocio, no puedes pretender utilizarlo como un canal de marketing tradicional. No funciona así.

Insisto: primero es poner de tu parte, aportar, que tus lectores vean que les das algo de valor. La mayor parte de ellos se conformarán con leer una entrada y no volver, y para ti serán solo números en las estadísticas del día. Esos no son los que importan. Te importan los que comentan, los que tuitean, los que te incluyen en su lector de RSS para no perderse ni una de tus entradas. Y de esos, la mayoría nunca te comprará nada. Porque no lo necesita, o porque no puede pagarlo, o porque no es su momento. Pero está bien, te están haciendo un gran favor simplemente dedicándote un recurso tan escaso como su atención, y mucho más favor si además te ayudan a difundir lo que escribes y a darlo a conocer a otras personas.

Ahora, el consejo: lo mejor que puedes hacer para facilitar estas relaciones es crear desde el principio una lista de correo electrónico. Que alguien te deje su email es un acto de confianza. Si lo tratas con respeto, y usas ese canal para aportar más valor, consigues mantener una relación que es más probable que acabe en algún momento con una compra.

Insisto, no siempre es así, no puedes esperar que lo sea y de hecho sería extraordinariamente raro que el 100% de los que te dejan su correo electrónico vean tanto valor en alguna de tus propuestas como para pagar lo que pides por ellas. Pero establecer esa relación es el primer paso para que alguno de tus lectores se convierta en cliente, así que si no lo has hecho ya crea una lista de correo y pon en un lugar visible de tu blog un formulario para darse de alta. Si incluyes algún aliciente para animar al alta, como un ebook de regalo o algo similar, mejor. En cuanto a los detalles técnicos, yo uso Mailchimp, que es gratis para niveles de uso moderados y tiene toda la funcionalidad que necesitas y alguna más.

Aprovecho para meter una cuña publicitaria: en empresa ágil, si me dejas tu email enviaré periódicamente un boletín con lo publicado en el mes, con noticias relevantes para quien esté interesado en los temas que trato en el blog (modelos de negocio, agilidad, lean, etc.) y con una recomendación o crítica de una aplicación SAAS o libre. Este viernes es el primero, así que estás a tiempo de inscribirte.

Cómo conseguir que alguien lea mi blog

La semana pasada veíamos por qué escribir un blog te ayuda a que te reconozcan como experto en el campo en el que escribes (aunque profundizaremos más en esto), y vimos también cómo crear uno. Si lo has hecho, probablemente habrás comprobado el resultado: 0 comentarios, 0 visitas, ni un enlace… Y basta con esperar. Si tienes paciencia y escribes todos los días, con suerte al cabo de unas semanas o meses empezarán a llegarte algunas visitas de Google. Con cuentagotas.

Siendo esta la historia natural de los blogs, es normal que la mayoría acabe espaciando sus escritos hasta dejarlo morir de inanición. Uno piensa que tiene mala suerte, o que no sabe escribir, o que lo que escribe no interesa. Y que está perdiendo el tiempo y le iría mejor entregando curricula a troche y moche, como hacen los demás.

Lo cierto es que no tiene que ser así. Hay unas cuantas cosas que puedes (y debes) hacer desde el principio para conseguir que tu blog sea visitado y lo que escribes tenga repercusión.

Crea unos cuantos entradas al principio

En empresa ágil escribí cinco entradas antes de darlo a conocer. Con esto consigues dos cosas. La primera asegurarte de que de verdad estás dispuesto a dedicarle tiempo. La segunda es que cuando alguien llega a tu blog no se encuentra un erial con una o dos entradas escuálidas, sino que lee algo interesante en un blog que da la sensación de estár atendido. Esto anima al lector a suscribirse al feed o a dejar un correo electrónico para estar al tanto de las actualizaciones.

Escribe con licencia Creative Commons Atribución Compartir-Igual

Con esta licencia das permiso a cualquier lector para que distribuya tu contenido de la manera que le parezca más conveniente, que lo modifique como quiera e incluso que gane dinero con él, con dos condiciones: que lo distribuya con la misma licencia (de manera que un tercero pueda modificar lo que él haya hecho) y que te atribuya la autoría. Al principio tu única obsesión debe ser llegar al mayor número de lectores posible, no sacarles unos céntimos a esos primeros aventurados.

Así que los que redistribuyen tu contenido te están haciendo un favor. Están promocionando tu blog y lo están haciendo gratis. Facilítales la tarea.

Ofrece un “regalo”

Escribe un eBook, haz una presentación, un vídeo, algo que puedas regalar a tus primeros lectores a cambio de que colaboren a difundir tu blog o que se suscriban a una lista de correo electrónico. Por supuesto, incluye en él al menos un enlace a tu blog. Y publícalo también con licencia Creative Commons, para que sea fácil difundirlo. Recuerda, esto no es para ganar dinero con ello, es para que otros te hagan publicidad. Y matas dos pájaros de un tiro, porque también contribuye a aumentar tu credibilidad como experto.

Facilita los comentarios

Los blogs no son cátedras, son conversaciones. Tu entrada no debe tener el tono de una tesis doctoral, sino que debe animar al diálogo y al debate. Para esto es fundamental que permitas comentarios en tus entradas. Usa Disqus para filtrar el spam, y tu blog ganará en calidad sin que tengas que esforzarte mucho.

Crea opinión

Ser un experto no significa ser aburrido. Generar polémica, demostrar disgusto con lo que te disgusta o entusiasmo por lo que te entusiasma, criticar a quier crees que merece ser criticado, exponer tus ideas… es imprescindible para que tus lectores vean que detrás del blog hay una persona.

Si lo haces bien, recibirás comentarios airados, tweets malévolos, insultos, etc. Borra los comentarios que te parezca que se pasan de la raya y sigue adelante. Para generar fans tienes que generar rechazo. Es una ley tan inexorable como la de la gravitación universal. La mejor receta para no gustar a nadie es empeñarte en gustar a todo el mundo.

Establece un plan editorial

Analiza qué tiempo tienes para escribir a la semana y plantéate un calendario con el número de entradas que te comprometes a escribir. Al menos una a la semana. Puedes escribir alguna más, pero es mejor mantener un ritmo constante que escribir 10 entradas una semana y después estar un mes sin escribir. Esto ni le gusta a Google (que siempre está ansioso de descubrir nuevos contenidos) ni mucho menos a tus lectores, que te olvidarán rápidamente.

Olvídate del SEO

Si has instalado el plugin WordPress SEO de Yoast, lo único que tienes que hacer en cada entrada es asegurar que en el título, el contenido y los campos meta aparecen la palabra o palabras clave de esa entrada. No se te ocurra retorcer el lenguaje para hacerlo más atractivo para Google: te interesa más gustar a los seres humanos que a los robots.

Y olvídate de buscar enlaces entrantes, dar de alta tu blog en directorios, y otras actividades similares. Es perder un tiempo que sería mejor que dedicaras a escribir o a mejorar el posicionamiento natural, como verás en los puntos siguientes.

Mueve tu blog en redes sociales

No tu blog en general, sino cada una de tus entradas. Para tener éxito cuantos más seguidores tengas, en principio mejor, pero son mejores 100 followers que realmente están interesados en el tema de que escribes que 100.000 seres captados con técnicas masivas. Así que no te dediques a los TT, céntrate en lo tuyo y construye tus avanzadillas en las redes sociales poco a poco. Y las llamo avanzadillas porque no debes olvidar que el blog es tu cuartel general. Twitter es una herramienta, no es el objetivo, y lo que hagas allí, o en Facebook o en Linkedin debe ir encaminado a llevar más lectores a tu blog.

Haz amigos en tu sector

La mejor manera de conseguir visitas es que algún blogger reputado, con una audiencia importante, enlace una de tus entradas. Esto no se consigue enviando un correo de intercambio de enlaces (que suelen ir directamente a la papelera) sino estableciendo relaciones. Visita sus blogs, comenta en ellos, enlaza lo que te parezca interesante, amplía o matiza lo que dicen…

Y no hace falta que seas un pelota. Por ejemplo, empecé a relacionarme con @Remo_ a raíz de su crítica a una de mis entradas. Intercambiamos un par de entradas más, defendiendo nuestras posturas con dureza pero con educación, y hoy le considero uno de mis “amigos virtuales” al que espero desvirtualizar algún día que se acerque por Madrid.

Esos “amigos virtuales” son fundamentales, sobre todo al principio, para aumentar el alcance de lo que escribes. Pero son como todos los amigos. No puedes acordarte de ellos solo cuando tienes que pedirles dinero. Y tienes que tener en cuenta que, como en la vida real, con algunos conectarás y con otros no. Así que empieza a establecer relaciones desde ya y empieza tú a hacer favores desde el principio en la medida de tus posibilidades.

Cruza contenido

Una de las mejores maneras de encontrar lectores es cruzar contenido con otros blogs. Puedes escribir un post invitado en otro blog, animar a otro blogger a que escriba en el tuyo o hacer entrevistas. Lo lógico es colaborar con otros bloggers que estén más o menos a tu nivel (no esperes que una de las estrellas de la blogosfera se desviva por escribir en un blog con 100 lectores diarios), pero también puedes ser ambicioso si consigues hacer una propuesta atractiva para la otra persona.

Razones para escribir un eBook

Probablemente nunca hayas pensado en ser escritor. Los escritores son esos seres extraños que se encierran en una casita entre montañas, o que viven en un piso del centro rodeados de estanterías con miles de libros y fuman en pipa.

Y sin embargo, tienes razones poderosas para escribir un eBook. Entre ellas no están ganar el Nobel de Literatura, ni conseguir un sillón en la RAE, pero son muy importantes para el éxito de tu negocio:

1. Un libro te identifica como experto

Si llevas más de 4 o 5 años trabajando en algo, seguro que puedes escribir algo útil para quien esté empezando. Muy poca gente lo hace, por lo que si tú eres uno de ellos automáticamente te conviertes en experto ante tus lectores. Cómo aproveches esta posición es cosa tuya, pero lo que está claro es que te puede abrir muchas puertas.

2. Difundir tu conocimiento atrae a nuevos clientes

Para muchos negocios, conseguir un cliente nuevo es cuestión de confianza. El problema es que esa confianza se consigue después de años de trabajo y de decenas de clientes satisfechos, con lo que entramos en un círculo vicioso en el que no consigues clientes porque no puedes demostrar tu valía y no puedes demostrar tu valía porque no consigues clientes.

Y no, una página web en la que expliques que tu empresa está formada por profesionales jóvenes pero de reconocido prestigio y con experiencia en el sector no genera ni un miligramo de confianza en el cliente. Un blog ayuda, pero requiere un esfuerzo por parte del cliente potencial, que necesita navegar por unas cuantas entradas para ver que lo que escribes es sólido y tiene fundamento.

En este caso, un libro puede ayudarte mucho a conseguir esos clientes. Aunque parezca que regalar tu conocimiento va a provocar que los clientes potenciales resuelvan su problema por sí mismos aprovechándose de la información que aportas, lo cierto es que la inmensa mayoría ni siquiera va a intentar hacerlo por su cuenta y preferirá contratar los servicios de un experto. Es decir, los tuyos.

3. Un libro puede convertirse en una fuente de ingresos adicional

Muy poca gente se hace rica escribiendo libros, pero un libro técnico con información relevante puede venderse a buen precio si va dirigido a un público que necesita esa información y que puede ganar dinero con ella. Si eres capaz de escribir un libro así, puedes venderlo por un precio de entre 20 y 50 €, tal vez más si el valor es muy alto y hay muy pocas alternativas en el mercado. Con que vendas unos cuantos al mes, tienes una fuente de ingresos complementaria a tu actividad, y que además funciona incluso cuando estás de vacaciones.

¿Y no es muy difícil escribir un libro?

Sí y no. Es muy difícil, porque aunque mucha gente fantasea con la idea de escribir un libro, pocos tienen la iniciativa de ponerse a escribir, y menos aún tienen la constancia de seguir escribiendo un día y otro y otro. Y todavía menos gente tiene el sentido común como para decir que el libro ya es suficientemente bueno y está terminado. Es muy frecuente encontrar prefeccionistas que siempre creen que falta un capítulo, que habría que revisar otro, que tendría que incorporar más referencias…

Hasta ahora, escribir un libro tenía el problema de que el proceso editorial suponía una fortísima barrera de entrada. O conseguías un editor, o el libro se quedaba en un cajón. Pero ahora puedes publicar un libro y venderlo online, en tu web o incluso en Amazon, sin pedir permiso a nadie. Tú eres la única persona que puede impedirte escribir y publicar.

Claro que hay muchas cosas que tienes que tener en cuenta a la hora de plantear el tema, de escribir, de darle un acabado profesional, de promocionarlo, de venderlo… hacer todo esto correctamente puede ser la diferencia entre un eBook que te compren un par de amigos más por cariño que por otra cosa y una herramienta que consigue alcanzar los objetivos de notoriedad o ingresos que te hayas marcado.

Y aquí no puedo más que recomendarte usar las herramientas que ha creado mi amigo Franck Scipion. Franck ha hecho un trabajo excelente para ayudarte en todos los pasos que debes seguir para crear tu eBook. Hay un producto de pago, que merece la pena si te vas a tomar el proyecto de escribir en serio, porque vas a recuperar esa pequeña inversión con creces. Pero también hay información gratuita que seguro que te será muy útil, así que te recomiendo que le eches un vistazo, que aprendas lo que puedas y que te pongas manos a la obra cuanto antes. En unas semanas tendrás un eBook que podrás usar para mejorar tu marketing, tus ventas o conseguir ingresos adicionales.

El precio del eBook es de 37€, pero he acordado con Franck un descuento de 10€ para los lectores de Desencadenado. Este descuento solo estará operativo durante 48 horas, por lo que si te interesa debes darte prisa. Se acabó el descuento, pero puedes seguir comprando el eBook pulsando

Agricultores agresivos


A principios de los años 80 del siglo pasado, estuvo de moda lo que se dio en llamar el ejecutivo agresivo. Un anuncio de trajes tenía como slogan “lobos con piel de cordero”. Habían pasado los hippies y llegaban los tiempos de los yuppies, Mario Conde, Wall Street…

En este ambiente, Forges hizo un chiste en el que dos campesinos leían la sección de ofertas de empleo y uno de ellos decía “¿lo ves? te lo dije. Ejecutivos sí, agricultores agresivos no.”

Efectivamente, el mercado demandaba “ejecutivos agresivos”, pero incluso en aquélla época los “agricultores agresivos” eran otra cosa.

Cuántas veces en nuestro proyecto copiamos sin reflexionar lo que está de moda, sin pensar si es lo más adecuado para nuestro caso concreto. Páginas web con introducciones en flash, los logos con reflejos de hace un par de años, la web dos cero, el social media… ¿de verdad aportan valor en tu caso concreto? ¿hacen a tu cliente más fácil entender lo que vendes y relacionarse contigo?

¿Cuántas horas dedicas al día a hacer lo que hace todo el mundo?

El problema de regalar tu esfuerzo


La entrada que ha escrito Andrés es imprescindible, porque pone de manifiesto uno de los problemas principales a los que se enfrenta cualquier persona que empieza a crear su negocio: el de los gorrones.

Andrés habla del factor “virtual”, ese que hace que cuando escribes un post dando consejos sobre como presentar tu empresa te lleguen correos electrónicos pidiéndote poco menos que un powerpoint ya hecho, como me pasa a mi con cierta frecuencia. Esto nos pasa a los que “regalamos” nuestro conocimiento en forma de blog. Pero también hay otro caso muy común que es el de los conocidos que nos piden un pequeño favor “ya que tú sabes de esto”.

A veces somos nosotros mismos los culpables de que esto pase. Os cuento un par de casos.

Una persona próxima es odontóloga, y cuando abrió su consulta no cobraba a los familiares. Esto fue un problema para nosotros, porque nos veíamos en la obligación de hacerle un regalo. Lo que no solo te cuesta dinero, sino que además pierdes mucho tiempo buscando y comprando algo adecuado. Tanto que nos planteamos dejar de ir a su consulta por lo incómodo de la situación. Al final, estableció un descuento para familiares y amigos, con lo que todos estamos contentos, nosotros por estar muy bien tratados y pagar menos y ella por no perder dinero.

Uno de mis hijos pasó por la consulta de mi hermana. Cuando le pregunté, me pasó con una de sus socias (que es experta en el problema que tenía mi hijo), y fue ella la que le trató y la que me dijo cuál era la tarifa con descuento.

Como veis, la mejor solución tanto para que tu “cliente” próximo no se sienta incómodo como para que tú no te sientas estafado, es establecer un mejor precio y exponerlo claramente. Si alguien cree que estás intentando aprovecharte por cobrarle, pues con no usar tus servicios, tan amigos.

Otra persona conocida, que pinta (y vende) cuadros, me dijo una vez que nunca había que regalar nada que hubieras pintado. Podías venderlo barato, pero regalar nunca. Porque si tú no valoras lo que haces, nadie lo va a hacer.

¿Y cómo se concilia esto con escribir en un blog y regalar tu conocimiento a todos los lectores? ¿Cómo puede esto ser compatible con lo que escribí una vez sobre cómo regalar cosas a los clientes?

El modelo freemium (gratis+premium) funciona porque la mejor manera de convencer a un cliente de que eres un experto es demostrarlo. Y es mucho mejor que el cliente lo pueda comprobar por sí mismo, no que tú presumas de lo bueno que eres en tu página web.

Pongo el caso de Andrés Pérez Ortega, ya que ha sido su entrada la que ha provocado que escriba esto. Si en su página pusiera algo así como “nuestras excelentes capacidades de sinergia con el cliente van encaminados a la excelencia en el aprovechamiento de los recursos humanos” y otras frases similares junto a unas imágenes de stock de tipos estrechándose la mano, la confianza del usuario que llega a esa página sería CERO.

En Marcapropia, por el contrario, puedes pasarte días enteros leyendo y aprendiendo sobre marca personal. Seguro que la mayoría de sus visitantes simplemente lee algo, aprende algo (o no) y se va. Pero un porcentaje de los lectores piensa “tengo un problema, y este tipo puede ayudarme”, y le contrata. Y hay otro factor: el que escribe Marcapropia es una persona, con sus opiniones, y lo demuestra. Eso supone que a muchos les rechinará y no le querrán ver ni en pintura, pero es el precio que hay que pagar para que otros te vean como un ser humano real y no un robot corporativo.

Como digo, la clave es saber qué regalas y qué vendes. Por ejemplo, puedes regalar el tiempo “común”, es decir, el que dedicas a escribir algo que vale para muchos, pero cobrar el tiempo “individual”, el que dedicas a una sola persona. O puedes regalar las entradas de tu blog, pero cobrar un material estructurado y con mayor profundidad. Como ves, no hay una receta para todos: un eBook que para uno puede ser un material “regalable”, para otro es un producto pro el que debe cobrar.

Toda esta forma de hacer negocios está empezando. Para mí es mucho más motivador y estimulante que hacer negocios basándote en a quién conoces o cuánto dinero tienes para promocionarte. Y es mucho más desafiante cuando no hay reglas, sino que vamos haciendo las reglas por el camino.

No puedo resistirme a hacer la cuña publicitaria. Si crees que una página web puede ayudarte a conseguir más clientes demostrando lo que sabes y puedes hacer, pero la parte técnica es una barrera, prueba a contratar las páginas web para profesionales XpertSells.

Cómo ganar dinero con un blog


Ya he explicado otras veces que ganar dinero con un blog es muy, muy difícil. Conseguir el volumen de visitas que necesitas para que los ingresos por publicidad te den para vivir requiere tanto esfuerzo y tiempo que te iría mejor como peón caminero o limpiando oficinas.

Pero un blog puede ser una excelente manera de ganar dinero. La clave es que tu negocio, lo que te da dinero, no sea el blog. Que el blog sea una manera de promocionar ese negocio. Esto funciona bien, porque un blog, si sabes de lo que hablas, te posiciona como experto en el tema y es más fácil que un cliente te compre a ti, que estás continuamente demostrando lo que sabes, que a un desconocido.

Últimamente he ayudado a mi hermana y a sus socias a renovar la página web para su centro de psicología. Me decidí a hacerlo con WordPress porque, además de ser un CMS que les permite a ellas actualizar el contenido sin ser expertas y sin esfuerzo por mi parte, el formato de blog es natural.

Poco a poco, cuando alguien busque en Google algo relacionado con los niños y los videojuegos, con el estrés o con la constancia, aparecerá el contenido de Betania Psicología. La mayor parte de los lectores aprenderán algo (o no) y se irán. Otros apuntarán la dirección y volverán de vez en cuando. Y alguno, cuando tenga un problema, les pedirá ayuda. Al final se trata de números: cuanta más gente visite tu página, más personas llegarán al final de ese proceso y se convertirán en clientes.

Escribir sobre algo que conoces a fondo no es tan difícil, solo requiere algo de tiempo, y la recompensa puede ser muy grande si consigues que las ventas se hagan “solas”.

El problema no es tanto escribir como todos los aspectos que rodean a la creación del blog, a su difusión, saber cómo, cuándo y de qué escribir, cómo conseguir una lista de seguidores, como relacionarte con ellos, cómo manejar la frontera entre lo comercial y lo gratuito…

Básicamente tienes tres opciones.

La primera es pagar a alguien para que te ayude: que te registre el dominio, lo aloje, monte WordPress, personalice el diseño, te enseñe a crear contenido, etc. O tienes un “pringadillo” en la familia como yo que sepa de qué va todo esto y te lo hace gratis, o pagas entre 1.000 o 3.000€ para tener un apoyo mínimamente profesional (y más si quieres un soporte continuado). La ventaja es que es rápido y no tienes que preocuparte de ningún detalle técnico. Si tienes dinero para invertir, es la opción más sencilla.

La segunda es hacer todo tú mismo. Es casi gratis (un alojamiento básico para WordPress cuesta alrededor de 100€ al año) pero a cambio debes prepararte a dedicar horas y horas a aprender todo lo que necesitas saber. Y debes estar atento a medir continuamente los resultados y corregir continuamente las equivocaciones. Porque te vas a equivocar, yo llevo blogueando seis años (más de cuatro con Desencadenado) y cosas tan tontas como no empezar directamente con un dominio propio me han supuesto muchos meses de retraso en número de visitas. Si no tienes nada de dinero y tienes mucho tiempo, por ejemplo si estás parado, esta puede ser la opción mejor.

La tercera opción es que alguien te enseñe a hacerlo. Y aquí interviene Franck Scipion. Franck ha creado un curso que ha llamado la Dieta Casanova, en el que explica, paso por paso y con todo detalle, todo lo que debes hacer para crear un blog que te ayude a promocionar tu negocio y conseguir más ventas.

Franck me habló de la Dieta Casanova hace unas semanas, y me ha dejado acceder a todo el contenido. Lo cierto es que entre lo que cuenta no hay ningún gran secreto. Como he dicho, puedes llegar a saber todo lo que se explica en la Dieta buscando en Internet. La clave está en el tiempo y esfuerzo que debes dedicar si lo haces por tu cuenta frente a la alternativa de ir siguiendo paso a paso lo que explica Franck.

El curso está compuesto de vídeos y de material escrito, incluye las transcripciones de los vídeos para los que preferimos leer y un eBook de 252 páginas. Franck ha publicado una serie de vídeo tutoriales gratuitos que sirven como presentación para que los interesados puedan ver cómo es el curso.

El precio de la Dieta Casanova es de 147€. Si los dedicaras a contratar a alguien para que hiciera las cosas por ti, apenas daría para entre 3 y 5 horas. Por otro lado, puede ahorrarte fácilmente al menos 100 horas de aprender buscando en Google y haciendo las cosas por ensayo y error, de modo que si ganas más de 1,5€ por hora te compensa ahorrarte el esfuerzo.

Como creo que el programa de Franck puede ser interesante para muchos de vosotros, he hablado con él y ofrece, solo durante 24 horas (es decir, hasta mañana día 9 a las 10) un descuento del 25%, con lo que el curso se queda en 117€.

Para los suspicaces: yo gano una comisión por vender el curso de Franck. Como buen emprendedor, creo que es justo ganar dinero por ofrecer valor, y eso es lo que hago al daros a conocer el trabajo que ha hecho Franck. Jamás lo recomendaría si no creyera sinceramente que es un buen producto, con gran cantidad de información útil y práctica y sobre todo que os ayudará a ahorrar tiempo, dinero y errores.

Os recomiendo que veáis los vídeos gratuitos para haceros una idea de cómo funciona el curso, y si queréis probarlo, tenéis la garantía de que si no os convence se os devolverá el dinero sin problemas y sin preguntas. Tenéis nada menos que 60 días para usarlo, trabajar con él, y comprobar si a vosotros os da resultado.

Desencadéname: por qué es mejor resolver un problema

En Desencadéname estamos hablando del mercado, y en la entrega que publiqué ayer explico por qué es bueno buscar un problema para resolver. Como siempre, el vídeo y la presentación son gratis, así que aprovéchalos.

Ya de paso aprovecho para recordarte que el acceso al curso con descuento acaba el día 30, domingo. Hasta ese día se puede acceder por 14,95 € al mes, y a partir del 1 de noviembre el coste será de 24,95€ al mes. Si crees que puede ser interesante seguir el curso con la opción de plantear dudas, preguntar por tu proyecto concreto, tener acceso a más recursos, lo mejor es apuntarse ahora.

Para que te hagas una idea, si sigues el curso semana a semana, esto es lo que irás consiguiendo:

  • A finales de octubre una idea de negocio, es decir, del nicho del mercado al que te vas a dirigir y del problema que vas a resolver.
  • A finales de noviembre una oferta, una solución para el problema que has detectado para los clientes que has elegido.
  • A finales de diciembre una previsión de los recursos que necesitas para crear la solución y el coste que tendrán.
  • A finales de enero la imagen corporativa de tu empresa.
  • A finales de febrero tendrás lista la estructura de producción (proveedores, contratistas, financiación).
  • A finales de marzo la estrategia de ventas: canales, precios, descuentos…
  • A finales de abril un plan de CRM: atención al cliente, política de devoluciones, calidad, comunicación con clientes, etc.
  • A finales de mayo podrás lanzar tu empresa, empezando a facturar.
  • A finales de junio tendrás unas métricas y unos procedimientos que te permitirán controlar la eficacia de tu empresa.
  • A finales de julio terminarás la estrategia de marketing (esperamos a este mes para tener en cuenta el resultado con los primeros clientes, aunque como verás empezamos a trabajar el marketing desde el principio).
  • A finales de agosto, con una empresa ya funcionando, pondrás en marcha acciones para mejorar la eficiencia de tu empresa.

Y por el camino, iremos viendo la mejor manera de hacer una web corporativa, cómo usar las redes sociales para comunicar tu mensaje, cuándo y cómo constituir formalmente la empresa, qué hacer con los empleados…

Como puedes ver, aquí no se trata de hacer trabajos teóricos, ni de investigar sobre casos de excelencia, se trata de que todo lo que hagas en el curso sirva para ir creando una empresa sólida, basada en tus valores, que te apasione crear y que cambie tu vida.

Por supuesto que el ritmo no será el ideal para todos (probablemente no será el ideal para ninguna persona concreta), pero lo bueno de tener el material libre y siempre a tu disposición es que lo puedes ir adaptando a tus necesidades.

Y si decides que quieres seguir el curso a tu ritmo, pero que ahora no te convence la opción de pagar (como me ha dicho algún lector), pues no pasa nada. Yo encantado de que te sea útil. Si a cambio me ayudas a difundirlo, que eso te sale gratis, pues te lo agradeceré. Si puedes comentar y decirme en qué puedo mejorar, también te lo agradeceré. Si algún contenido del curso te ayuda a que tu proyecto de empresa tenga más probabilidades de éxito, me encantará que me lo digas. Y si simplemente aprendes algo práctico que mejora tu empresa, pues aunque no me entere también estaré satisfecho, porque ese es el objetivo, del curso y de este blog en general.

Nuevo tema en Desencadéname

Con la entrega de ayer hemos empezado el segundo tema en el curso para emprendedores Desencadéname: el mercado. Y lo hacemos buscando la respuesta a la pregunta ¿Quién es mi cliente?

Si estáis siguiendo el curso, supongo que os disteis cuenta ya el primer día que no es un curso al uso. Para empezar, Séneca no suele estar entre la bibliografía recomendada en un curso de negocios. Pero no es solo eso, sino que todo el curso está orientado a crear un tipo de empresa. Una empresa, por supuesto, rentable y con la que puedas ganar todo el dinero que te mereces, pero también una empresa de la que puedas estar orgulloso. Una empresa con la que de verdad sientas que estás aportando valor.

Copiar una idea que está de moda en el extranjero, abrir otro bar u otra tienda de ropa, hacer por tu cuenta lo mismo que hacías antes por un sueldo… pueden ser formas válidas de crear una empresa. Seguro que a quien está intentando estas vías le viene bien saber algunas cosas de las que explico en el curso.

Pero quien realmente va a sacar provecho del curso es quien se esté planteando crear una empresa con sentido, lo que he llamado por aquí alguna vez una ONG con ánimo de lucro. E insisto en que lo de ONG con ánimo de lucro no va de crear tiendas de comercio justo o consultoras medioambientales, más bien todo lo contrario: se trata de crear empresas que aporten valor, que mejoren la sociedad, que sean útiles a sus clientes y que gracias a eso te permitan, como emprendedor, ganar mucho dinero sin mentir, sin explotar a nadie, sin aprovecharte de una posición privilegiada. Por supuesto, sin dejar de ganar todo el dinero que puedas y sin pagar ni un céntimo de más a quien no se lo gane. Como dicen los de 37Signals, una empresa autofinanciada, rentable y orgullosa.

Ahora empezamos con el mercado, iremos viendo cómo producir eficientemente, cómo exprimir el (siempre) escaso capital del que disponemos, cómo conseguir empleados/colaboradores, como llegar a los clientes… siempre de una manera práctica y partiendo de la base de que no nos sobran los recursos.

En fin, que de todo esto va el curso. Si todavía no le habéis echado un vistazo, ahora ya hay un cierto material como para que tengáis una idea de cómo va. Es fácil, son entregas cortas (de entre 10-15 minutos), fáciles de entender y de seguir y que mueven a la acción. Y recordad que el contenido es gratis, aunque hay una opción para quien se lo quiera tomar más en serio y esté dispuesto a pagar un poquito por tutorías, atención personalizada, etc.

Todo, en Desencadéname.com