Desencadenado

Cómo crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

    Desencadenado en los medios: 

¿Qué tengo que hacer para montar una ludoteca?

Una lectora me pregunta esto:

hola estoy pensando en montar una ludoteca o parque infantil en un pueblo con bastantes niños del pueblo y alrededores. no se donde tengo que acudir, ni permisos que hay que pedir, donde solicitar un préstamo, ya que no dispongo de capital, si alquilo el local y me va bien, si me pueden quitar el local, cuanto tardaría en recuperar lo invertido, cuantos gastos me puede ocasionar el montarlo…

Este tipo de preguntas son muy habituales, pero están desenfocadas.

La idea de la ludoteca no sé si puede funcionar, pero para averiguarlo, en lugar de lanzarte a invertir aunque sea con dinero prestado, lo que debes hacer es preguntar a los padres (los posibles clientes) si están interesados en usar una ludoteca. Habla con 10-15 clientes potenciales y que te cuenten para qué la usarían, en qué momentos, qué necesitarían… Trata de proponer también un precio, por hora o por actividad o lo que sea, a ver qué te dicen.

Según las respuestas que tengas, sabes si al menos tienes clientes potenciales interesados. Si es así, puedes empezar a hacer cuentas, a ver por cuánto te alquilan un local (no te lo pueden quitar si hay contrato, pero te pueden subir el precio cuando acabe el periodo contratado), cuánto te costaría decorarlo, cuánto gastarías de agua, luz, materiales para las actividades, personal de apoyo, etc. ¿Qué como puedes saber estas cosas? Pidiendo presupuestos, o imaginándote lo que no sepas. No hace falta que los cálculos estén al céntimo, solo se trata de tener una idea general.

Cuando tengas estos datos, contrástalos con lo que tus clientes potenciales te han dicho del precio y mira a ver si es viable, cuántos niños necesitarías (al día, a la hora o cuando sea) para ganar dinero y en cuanto tiempo puedes recuperar la inversión inicial.

Si ves que puedes ganar dinero, antes de ponerte a pedir permisos yo haría alguna prueba. Empieza por organizar una actividad en algún local, dándole una comisión al dueño. Así a la vez vas teniendo clientes a los que llamar cuando abras “de verdad” y pruebas si la gente está interesada, qué tipo de actividades funcionan mejor, etc.

Y si también esto funciona, organizas cosas y la gente acude, entonces es cuando puedes buscar un asesor que te ayude con “los papeles”, formalizar la empresa, alquilar un local, etc. Fíjate que si lo de organizar actividades en locales de otros funciona, tienes una vía para financiarte mejor que un crédito: usa el dinero que recaudes de estas actividades para pagar tu local.

Es muy frecuente que se te hagan “un mundo” el tema del papeleo, los permisos, los impuestos, la inversión… pero lo cierto es que esta es la parte fácil de crear una empresa. Si no sabes, contratas a alguien que sepa, le pagas 100€ al mes y tienes todo ese problema resuelto. Lo que es difícil es saber si tienes un negocio que pueda llegar a darte dinero.

Y para eso, tanto en empresas de Internet como en una empresa física “de toda la vida” como la de la consulta, lo mejor es empezar por investigar si hay mercado antes de invertir, y comenzar con un “producto mínimo viable”, es decir, una versión de tu empresa por la que un cliente te paga y a ti te sirve para probar antes de arriesgar todos tus ahorros.

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¿Encargo la web para mi negocio o busco clientes?

Esta es la pregunta que me hace José. No voy a contar los detalles de su modelo de negocio, que así a priori no tiene mala pinta, pero me plantea esto:

El dilema viene, cuando leo en un post tuyo, que decías que primero necesitas un cliente para saber que tienes negocio, algo que yo no había caido y que por otro lado tiene una lógica aplastante, hay que decir. Así que como me tardarán mínimo 3 meses en hacer la página web, no se que hacer primero busco clientes y después me hacen la página web, me van haciendo la web mientras busco clientes o tengo la página primero y ya tengo una base para poder presentarme a mís clientes potenciales; sin página web no se como transmitir de que hay una empresa detrás y por otra parte gastarme 3.000 euros en una página web que no valdrá para nada…, tampoco es cuestión de tirar el dinero.

Si tienes el mismo dilema que José, esto es lo que puedo decirte: No se te ocurra gastarte 3.000€ en la web. Ni 300. Lo más probable es que estés tirando el dinero.

Muchos emprendedores creen que deben tener todo atado antes de presentarse ante los clientes. Una web perfectamente terminada (como la que José cree que necesita), una empresa legalmente constituida, tarjetas de visita, un elaborado plan de negocio completo hasta el último detalle… Error. Esta es la receta del desastre.

Cuando uno crea una empresa, a poco innovadora que sea, se enfrenta a algo desconocido. No sabe si los clientes van a aceptar su propuesta, si les va a encajar el precio que tiene pensado, si valorarán cada uno de los componentes de la solución tal como la ha concebido el emprendedor… En esas condiciones, pensarlo todo e invertir en una página web perfectamente terminada es como lanzar un dardo a una diana con los ojos cerrados. Puedes acertar, si tienes suerte, pero lo más probable es que el tiro falle.

¿Cuál es la vía entonces? Hablar con los clientes. No pasa nada si no tienes una empresa montada, ni una página web, ni nada. Simplemente, identifica entre 5 y 10 posibles clientes y habla con ellos. Diles que estás creando una empresa, que quieres solucionar un problema y que quieres comprobar que lo que estás desarrollando será útil para personas o empresas como ellos. Esas 5 o 10 entrevistas de media hora pueden ahorrarte no sólo los 3.000€ de la página, sino mucho tiempo perdido inútilmente en un modelo de negocio que no funciona.

¿Y qué pasa si hablando con esos primeros clientes potenciales verificas que sí hay un problema que quieren resolver con dinero y que tu propuesta les suena bien?

Pues tampoco hay que gastarse 3.000€ en una web. Antes de automatizar un proceso, tienes que estar seguro de que ese proceso funciona correctamente. Así que lo mejor que puedes hacer, en una primera fase, es hacerlo todo a mano. Es lo que hice con CoralBand, en su primera versión, y me ahorré las centenares de horas que me hubiera costado desarrollar el algoritmo que tenía pensado.

Hacer los procesos a mano tiene además la ventaja de que analizas cada paso, descubres dónde están las ineficacias, hablas con tus clientes, puedes apreciar qué valoran de tu servicio… aunque pierdas dinero en cada una de esas primeras ventas, debes tomártelo como un ejercicio de aprendizaje. Ya tendrás tiempo más adelante, cuando hayas verificado que tienes un modelo de negocio que funciona, de hacer aplicaciones web y tarjetas de visita y todo lo demás. E insisto en que no hagas un plan de negocio. Mejor diseña un modelo de negocio.

Si necesitas una página web para que tus clientes vean que tienes una empresa, o porque realmente te van a llegar por Internet, no la encargues. Monta un blog con WordPress, compra un tema en Themeforest si quieres que tenga un aspecto profesional, instala un plugin con un formulario de contacto y trata manualmente las peticiones que te lleguen. Todo esto lo puedes tener en una tarde y no te costará más de 150€.

Un apunte ya que he mencionado CoralBand: he organizado una comida mañana a las 3 en Madrid. Si te apetece comer conmigo y te viene bien la hora y el sitio, solo tienes que apuntarte. Aunque Coralband no ha avanzado a la velocidad que me hubiera gustado, espero que este otoño pueda darle el empujón definitivo. Ya os iré contando.

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Por qué no merece la pena ganar 50.000€


Cuando expliqué la fórmula para ganar un sueldo de 50.000€, acabé diciendo que no merece la pena esforzarte en esto. Para verlo vamos a comparar qué tienes con un sueldo de 50.000€ y qué tienes con un sueldo de 20.000€.

1. El dinero neto

Si ganas 50.000€, después de pagar impuestos te quedan limpios alrededor de 35.000, es decir, 2.500€ al mes si cobras 14 pagas. Si ganas 20.000€ lo que recibes al mes son 1.140. Ya hemos recortado casi un 6% de diferencia por la progresividad de los impuestos.

2. Ayudas

El estado, la comunidad autónoma y los ayuntamientos ofrecen ayudas para estudios, vivienda, etc. Uno de los criterios para acceder a estas ayudas es el nivel de ingresos, y se usa a menudo el IPREM. Como ejemplo, en este enlace podéis hacer la prueba de las ayudas que obtiene para comprar una vivienda una familia de 3 miembros según los ingresos familiares sean de 20.000 o 50.000€. Si tenemos un crédito de 300.000€, ya tenemos 3.000€ más al año de recorte entre los dos sueldos, solo en esta ayuda.

Con lo cual, esos 1.350€ de diferencia al mes puede que se nos queden en poco más de 1.000.

3. Más trabajo supone más gasto

Como ya explicamos, para ganar un sueldo de 50.000€ hay que asumir responsabilidades. A menudo eso supone trabajar más horas y viajar. Lo que significa que comes fuera de casa (y normalmente pagas tú esa comida), que vas a trabajar en tu coche para mejorar tu movilidad y sobre todo que tienes menos tiempo para estar en casa, por lo que tienes que pagar a alguien para que colabore en las tareas domésticas y cuide a tus hijos.

Por otro lado, como ya explicamos en un puesto de más responsabilidad no puedes ir vestido de cualquier manera, de modo que también hay un mayor gasto en ropa: trajes, corbatas, etc.

Por tanto, otra parte de esos 1.000€ de diferencia se va en mantener la situación, no en mejoras sustanciales en tu nivel de vida.

4. La diferencia en gastos

La cuestión es ¿realmente esos 1000€ al mes suponen una diferencia en tu nivel de vida? Tienes un coche mejor, puedes comprar mejor ropa, puedes salir a cenar a sitios más caros, puedes comprar comida de más calidad o ir de vacaciones más lejos o a un hotel con una estrella más.

Pero tu vida con 50.000€ es esencialmente igual a la del que gana 20.000. Sigues mirando las ofertas del supermercado. Sigues comprando la ropa en rebajas. No puedes ir de vacaciones cuando quieres, ni a donde quieres. Sales los mismos días del fin de semana, y sigues mirando la columna derecha de la carta en el restaurante antes de elegir un plato.

Así que si pudieras comparar tu vida con un sueldo de 50.000€ con la de un hipotético hermano gemelo que gana 20.000€ probablemente te preguntarías ¿y para esto me he esforzado tanto?

La triste realidad es que siendo asalariado es muy difícil salir de la vida de clase media. Todo empuja a la uniformidad, a esforzarte cada vez más para mantener un ritmo de vida muy parecido al de tus vecinos.

Por eso, más que esforzarte en subir peldaños en la escalera corporativa, lo que debes hacer es buscar la manera de salir de ella.

Una vía es el ahorro y la inversión de lo ahorrado. El informe del Instituto Juan de Mariana sobre la Sociedad de Propietarios lo explica con detalle. Cualquier persona puede ahorrar una parte de su sueldo, basta con hacer como Hacienda y la Seguridad Social, que obligan a la empresa a quitarnos el dinero antes de que llegue a nuestras manos para así asegurarse el cobro. Si haces lo mismo y retiras una parte del dinero nada más cobrar, no te acostumbrarás a gastarlo. Y por mal que inviertas, si diversificas lo normal es tener un rendimiento neto (descontada la inflación) de un 5-7% anual, que por la magia del interés compuesto puede convertir tu inversión en una cantidad importante al cabo de unos años.

La otra alternativa, más arriesgada y no apta para todos los públicos, es ser emprendedor. La probabilidad de fracasar es alta, pero precisamente por eso si consigues crear una empresa con éxito la recompensa es también alta.

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Tu empresa, Cristiano Ronaldo y el capital riesgo

No es que sea muy aficionado al fútbol (más bien nada), pero es imposible estar en el mundo y no enterarse siquiera someramente de las vicisitudes del Real Madrid y el Barcelona. Así que quien más quien menos sabe que el Real Madrid hizo unos cuantos fichajes millonarios para esta temporada, de los cuales uno ha salido extraordinariamente bien (CR), algún otro estrepitosamente mal (Kaká) y en el resto el resultado ha sido discreto.

Lo cual se parece mucho a lo que sucede con las sociedades de capital riesgo que invierten en los estadios iniciales de una empresa: pierden hasta la camisa en algunas inversiones, en otras apenas consiguen recuperar lo invertido y en unas pocas ganan tanto como para compensar con creces lo anterior.

Lo que tienen en común ambos procesos es que el factor riesgo (o azar) es muy fuerte. Nadie sabe si a un jugador la va a dar una pubalgia o va a volverse loco por la noche madrileña. Nadie sabe si Google va a lanzar un producto que haga competencia a una empresa arrasando con cualquier posibilidad de éxito, o si los prometedores emprendedores van a resultar ser unos mantas incapaces de conseguir sus objetivos.

Así que la estrategia, en ambos casos, es diversificar el riesgo y esperar que los éxitos compensen a los fracasos, que llegarán con absoluta certeza.

Esa estrategia no está solo al alcance de los clubes de fútbol más selectos y los inversores más experimentados. Si estás en proceso de crear tu empresa, probablemente te conviene hacer algo parecido (a escala) y probar distintas alternativas, medir su eficacia, y seleccionar la que veas que puede funcionar mejor. Dedicar mucho tiempo a hacer análisis cuando los factores desconocidos son tantos y tan importantes es simplemente absurdo. No puedes predecir el futuro, ni siquiera tienes datos suficientes como para comprender de verdad el presente, así que es mejor asumir que el fracaso estará ahí y actuar en consecuencia.

La buena noticia es que crear una web o hacer una pequeña campaña en Adwords son tareas sencillas, fáciles y baratas. Con poco esfuerzo y poco dinero puedes tener una idea de lo que puede o no puede funcionar. Y puedes continuar haciendo esto en todo el desarrollo de tu empresa: prueba, mide, compara y decide qué camino seguir.

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Redfin: las 8 mejores preguntas de los inversores

Redfin es una de las startups de moda en Estados Unidos. Demostrando que si uno es bueno la crisis no importa, ha irrumpido en el sector inmobiliario, ha revolucionado el negocio y ha conseguido una ronda de financiación importante. Por eso, no está de más leer lo que Glenn Kelman, su CEO, tiene que contar acerca de lo que ha aprendido escuchando las preguntas de sus inversores:

Para las startups, la Navidad llega en noviembre. Los socios vuelven de vacaciones en septiembre y los acuerdos empiezan a firmarse unos meses después. Desde la crisis crediticia la obtención de fondos diferida durante la mayor parte del año pasado, noviembre acabará siendo probablemente un mes especialmente ajetreado.

Redfin es una de las compañías que acaba de cerrar un acuerdo. El resultado del proceso ha sido un gran cambio en nuestra perspectiva, de apenas sobrevivirconstruir un monstruo. Ese cambio uno que cualquier startup puede intentar, se necesite capital o no, formulándose a uno mismo las mismas preguntas básicas que los inversores de capital de riesgo nos preguntaron.

Los inversores de capital de riesgo son buenos haciendo preguntas. No están implicados en tus decisiones estúpidas, impasibles ante tu original sentido de misión y mucho menos preocupados que tú por que una metedura de pata te lleve a la quiebra. Ellos reinventan tu negocio teniendo en cuenta todos los demás negocios que han visto, quitándole un brazo a una muñeca, la cabeza a otra para crear un perfecto Frankenstein generador de dinero. Y mientras las acciones estén altas, todo el ejercicio filosófico tiende a generar acción.

A continuación ofrecemos las preguntas que los inversores de capital de riesgo formularon a Redfin y que cambiaron nuestra perspectiva sobre nuestro negocio.

1. ¿Cuál es tu pecado capital?

Roelof Botha de Sequoia dijo que sólo invertía en compañías que permitieran a los consumidores caer en uno de los siete pecados capitales. Los recitó con alarmante familiaridad. «No quieres ser la página que la gente no usaría», dijo Roelof. «Quieres ser la página que no puedan dejar de utilizar.»

2. ¿Dónde se encuentra el dinero?

Que los inversores de capital de riesgo se centraran en el tamaño del mercado objetivo de nuestra compañía, nos hizo darnos cuenta de que la mitad de nuestros ingresos potenciales residía en los ocho mercados que ya habíamos abierto. «¿Qué urgencia hay en abrir Orlando cuando aún no habéis pasado del 1% de participación en Silicon Valley?», nos preguntó un inversor de capital de riesgo.

Buena pregunta. Un lanzamiento con 18 meses de efectivo es como Val Kilmer en la escena inicial del atraco en Heat, en la que apenas tienen 80 segundos para conseguir los bonos al portador de un coche blindado. Como un detective en la escena posterior a las maravillas, «ignoraron el dinero suelto.» Esa es la manera en que hay que ser con el mercado objetivo, no sólo ávido, sino también disciplinado. Hay poco tiempo.

3. ¿Cuál es tu unidad económica?

Los estados financieros que vemos todos los meses no nos informan de cómo sería un pequeño negocio cuando se desarrolla. Necesitamos justificar todo tipo de costes como cuánto gastamos en ingenieros o mapas, pero lo que verdaderamente importa es si obtenemos más dinero de un cliente que los gastos que nos supone conseguirlo y prestarle un servicio. Por tanto, para ver si un negocio funciona a gran escala, los inversores de capital de riesgo primero quieren entenderlo a la escala más pequeña.

Para nosotros, esto significaba explicar lo que Redfin hizo este verano en una única compra inmobiliaria, con una cuenta por transacción de lo que gastamos en marketing para conseguir clientes (27$), en información local (153$), en atención al cliente (2.906$) y así sucesivamente. También calculamos cuántos ingresos anuales obtuvimos por cada visitante mensual único.

Conocíamos nuestro margen antes, pero no habíamos desglosado los números para manejarlos de forma más sencilla. Esto es importante. Los números sólo son números, si no son lo suficientemente sencillos para actuar en consecuencia. Un defensa con un libro de jugadas sencillo reacciona en lugar de pararse a pensar durante el partido. Saber cuál es la cifra importante significa conocer cuánto gastamos en nuestro equipo de atención al cliente, centrándonos en garantizar que hemos contratado al equipo adecuado e invertido en su felicidad.

4. ¿Cuáles son los acontecimientos explicativos?

Una plataforma de recaudación de dinero consiste principalmente en gráficos con líneas ascendentes y tendentes a la derecha, estrujadas dos en una página para que las líneas parezcan acentuadas. La única reacción que esperamos sobre nuestra versión de estas diapositivas era sobrecogedora. Pero Roelof nos pidió que anotásemos en cada gráfico lo que los estadistas denominan los acontecimientos explicativos. ¿Qué cambio en nuestro negocio ha generado un crecimiento importante de nuestros ingresos? Respondimos que las críticas de los agentesde publicidad dispararon nuestra conversión. Pero cuando escarbamos en los números, nos dimos cuenta de que el verdadero acontecimiento explicativo era el cambio en nuestro servicio un mes antes, visitas ilimitadas a las viviendas. Hacer una fotografía sencilla de la tendencia del negocio y después correlacionarlo con las grandes decisiones facilita la comprensión de lo que verdaderamente mueve tu negocio. Si no hay acontecimientos explicativos, simplemente estás teniendo suerte.

5. ¿Por qué no puedes crecer más deprisa?

La pregunta más importante que nos formularon los inversores de capital de riesgo es qué es lo que frena a una compañía para crecer más deprisa. Al principio, pensé que era una exigencia disfrazada de pregunta retórica, que obligaba a Redfin a elevar las proyecciones por encima de lo que podríamos proporcionar. Pero cuando me enfadé, David Sze de Greylock dijo, «no te estamos pidiendo que mientas». Sólo quería saber cuál era el factor limitador.

Pasamos por varias respuestas poco convincentes: «Priorizamos los márgenes por encima del crecimiento.» «Queríamos ser realistas.» Después, Sasha Aickin de Redfin, señaló tranquilamente a la línea de recuento de nuestras proyecciones y dijo que nuestro factor limitador es probablemente lo rápido que podemos contratar a agentes inmobiliarios de primera categoría. Todo el mundo asintió. Volvimos de esa reunión y empezamos a pensar en escalar la contratación de agentes.

6. ¿Cuáles son los efectos aceleradores?

Es fácil crecer un 300% en el primer o segundo año, cuando se empieza de cero y es la primera vez que se oye hablar de tus servicios. Lo que separa a un coloso en potencia de otros negocios es la capacidad de seguir creciendo a un ritmo ven los años cuarto, quinto y siguientes. Cuando Reid Hoffman vio Redfin, su primera pregunta fue si había «efectos aceleradores», en los que el crecimiento engendra más crecimiento. Para Amazon, las críticas de los productos y la historia de personalización que obtuvo de sus primeros usuarios aceleraron su segunda fase de crecimiento. Para Facebook y Twitter, la comunidad en sí misma recluta a nuevos usuarios. Para empresas como Zappos y esperemos que Redfin, es el boca a boca de nuestro servicio de atención al cliente. Esta línea de pensamiento hizo que Redfin se centrara en nuestras ventajas competitivas más sostenibles: no la usabilidad de la página en sí misma, sino los datos que recopilamos de los visitantes de la página, y las críticas muy favorables de los visitantes que se convierten en clientes.

7. ¿Cuál es tu salsa secreta?

Uno de los padrinos del capital de riesgo está, según nos han comentado, obsesionado con la salsa secreta. El hombre, aparentemente, no puso mayonesa en un sándwich de jamón en 20 años. Así es que al preparar una reunión con él, intentamos pensar en la tecnología que sólo nosotros podríamos construir. Con anterioridad siempre había pensado que este reto era absurdo. Los defensores del emparedado como yo creemos en la carne del bocadillo, no en la salsa. Sólo intentamos centrarnos en los problemas concretos, y correr más deprisa que nuestros competidores. Desde esta perspectiva, incluso Google, si dejase de codificar durante un año o dos, podría ser alcanzado. Pero mientras Redfin ha llegado lejos creciendo implacablemente, permitiendo a los usuarios filtrar las búsquedas de vivienda por piscinas o plazas de aparcamiento, la presión sobre nosotros para patentar algo contribuyó a que priorizásemos opciones para cambiar las reglas del juego que habríamos aplazado en el pasado. Esperamos proponer Algo Grande en el 2010.

8. ¿Cómo ganar?

Pensar constantemente en dominar el mundo puede dar un poco de vértigo. Yo suelo pasar mi día limitando mi horizonte a dar servicio a los próximos clientes, o a aumentar los ingresos en los próximos meses. Esto significa que aunque la historia de cómo ganamos debería estar grabada en el interior de mis párpados, es más frecuente que esté en mi mente, como la duda insistente de si me estoy centrando en la cosa equivocada.

Pero el papel fundamental de un Consejero Delegado es contar esa historia, a todo aquél que quiera escuchar, mejorándola cada vez. Si se está recaudando capital de riesgo, la historia es por definición altamente improbable, incluyendo una destrucción absurda del orden de las cosas que es casi embarazoso reconocer en voz alta. Ensayar toda la narrativa te centra en los baches del argumento de forma natural.

Intente, por ejemplo, decir con cara seria cómo gana Redfin: obtenemos los mejores datos, y construimos el mejor sitio Web inmobiliario (quizás). Contratamos a nuestros propios agentes inmobiliarios y les pagamos para que se centren en la satisfacción del cliente, no en las ventas (es un poco extraño pero seguro, ¿por qué no?). Los clientes aprecian la diferencia, y despiden en masa al agente tradicional que ha estado enviándoles una botella de vino todas las Navidades durante 10 años, dándonos un 20% de todo el valor elevado de las transacciones inmobiliarias (¡de ningún modo!).

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Financiación para tu nueva empresa

Uno de los factores limitantes para desarrollar tu idea es el dinero.

Si estás en situación de paro, seguro que no te sobra ni un céntimo, con lo que invertir en una empresa que de momento solo es una idea puede parecerte una locura. Con lo que te resistes, esperas a estar más seguro, a tenerlo todo más claro, pero cada día que pasa sigues gastando, y cada vez hay menos dinero disponible…

Pero si ya has decidido ponerte en marcha, el dinero no debe ser un impedimento. Tienes dos alternativas: adaptar tu modelo de negocio (o el ritmo de crecimiento de la empresa) al dinero de que dispones, o conseguir más dinero.

Arrancar sin inversión

Muchos negocios no requieren grandes inversiones para empezar. Algunos, ni siquiera inversiones pequeñas. Si ya tienes un ordenador, un móvil y acceso a Internet, puedes hacer cosas como traducir, diseñar, programar, escribir… Vale, a lo mejor tienes que hacerlo en el PC familiar, usar la conexión a Internet de la biblioteca, trabajar desde el sofá porque en casa no tienes sitio para una mesa y una silla en condiciones, lo que sea. Pero puedes empezar a ganar dinero sin apenas gastar e ir mejorando poco a poco, según vayas teniendo ingresos.

Hay otros modelos que tampoco requieren mucha inversión. Para montar algo de comercio electrónico, por ejemplo, no necesitas tener almacenes, ni muchos menos una fábrica en la que producir lo que vendes. Puedes comprarlo en pequeños lotes, y revenderlo individualmente. Hay servicios como CafePress con los que puedes crear tu propia tienda online para vender camisetas por solo 5 dólares al mes.

Incluso puedes empezar como Jesús de Polanco o Amancio Ortega, vendiendo de puerta en puerta. Para vender no necesitas mucha infraestructura, a veces ni siquiera un stock. Con un catálogo o un muestrario te puede bastar para empezar.

En otros muchos casos, puedes adaptar el desarrollo de tu negocio al ritmo de ingresos. Puedes empezar, por ejemplo, sin tener una oficina, aunque sepas que si todo va bien en unos meses necesitarás una. Puedes intentar que los proveedores te admitan pagos a 90 días. Aunque eso tenga costes financieros, para ti puede ser mucho más importante no tener que afrontar esos gastos hasta que no hayas recibido los ingresos que tener un 5% menos de margen, por decir algo.

En cualquier caso, aunque creas que cuentas con dinero para aguantar los primeros meses sin problemas, al principio cada céntimo que puedas ahorrar cuenta. Estas son ideas que pueden venir bien a cualquier emprendedor:

  • No formalices la empresa hasta que no tengas que hacer tu primera factura importante. La constitución de una empresa, incluso el alta como autónomo, supone un desembolso y unos pagos continuos. Procura retrasar ese momento para que se aproxime lo más posible al momento de empezar los cobros.
  • Empieza en un centro de negocios, con una oficina virtual. Seguro que en tu ciudad hay alguno. Por entre 100 y 200 euros, tienes un servicio de secretarias que cogen tu teléfono con profesionalidad, salas de reuniones por si algún cliente quiere reunirse contigo en tus oficinas y una dirección postal que no se confunde con la particular. Una oficina, por cutre que sea, es mucho más cara, y eso sin hablar de la secretaria / telefonista.
  • Si tu modelo es el autoempleo y te dedicas a los servicios, ni siquiera necesitas una oficina. Si no quieres que tus clientes tengan los datos de tu domicilio, puedes contratar un apartado de correos. Lo normal es que seas tú el que se desplace a ver a tus clientes a sus oficinas, y como alternativa siempre puedes invitarles a comer o a tomar un café: te sale más barato que pagar una oficina, y les tienes en un ambiente distendido. Si realmente necesitas una sala de reuniones, o incluso un aula para impartir un curso, puedes contratarla por el tiempo que precises en un centro de negocios.
  • Compra todo lo que puedas de segunda mano. No necesitas muebles nuevos, ni el último ordenador. En eBay puedes encontrar todo lo que necesitas por la mitad del precio que tendría si lo compraras nuevo.
  • Compra a plazos. Si realmente necesitas algo nuevo, puedes comprarlo a plazos. En muchos comercios no tienen problemas para aplazar cualquier pago hasta un año, con intereses relativamente bajos. Si tienes claro que tendrás ingresos en ese año, puede interesarte no hacer todo el desembolso al principio.
  • Usa Internet para el marketing. No solo para que te encuentre quien busque en Google lo que tu empresa ofrece, sino para evitarte gastos en imprimir folletos o material publicitario. Poner la información en tu página no cuesta dinero, y si creas un PDF puedes enviárselo a un cliente potencial por correo electrónico. Los folletos impresos, además, se quedan obsoletos pero tu página puede ir cambiando cuando lo haga tu oferta.
  • No compres software. Analiza primero si hay alguna alternativa libre o gratuita. OpenOffice es una buena alternativa al office de Microsoft, GIMP o incluso Picasa pueden sustituir en la mayoría de los casos a PhotoShop, etc. En Softonic tienes una enorme colección de software de todo tipo, y puedes descargar versiones de prueba o aplicaciones totalmente gratuitas, incluso para tareas como contabilidad o facturación.
  • Consigue siempre ofertas de al menos tres proveedores para cualquier cosa que vayas a contratar, desde la telefonía móvil a la asesoría fiscal. Analiza las diferencias en precios y prestaciones, y si es posible negociar usa los mejores puntos de cada oferta para conseguir mejorar las propuestas de sus competidores. Este es el momento de aprovechar la crisis a tu favor, porque muchos proveedores estarán dispuestos a hacer descuentos significativos o mejorar sus prestaciones para conseguir un cliente nuevo.

Hay muchas otras cosas que puedes hacer, pero con esto ya puedes ir viendo la idea: gastar lo menos posible, lo más tarde posible.

Conseguir financiación

Si realmente tienes claro que la creación de tu empresa pasa por invertir más dinero que el que tienes, entonces necesitas que alguien lo ponga. Lo mejor es que seas tú mismo, aunque sea tentador pensar que otro puede correr con los gastos.

Cuando otro pone dinero en tu empresa, lo puede hacer de dos maneras: invirtiéndolo o prestándolo. Si lo invierte, corre el riesgo de perderlo. No tienes obligación de devolverlo si la cosa sale mal, lo que es un alivio. Pero si todo va bien, se llevará una parte de los beneficios. Si todo va muy bien, se llevará un montón de dinero que podría haber sido tuyo si no le hubieras dado entrada en un momento de debilidad.

Si te lo presta, esperará recuperarlo. Puedes olvidarte de que alguien preste una cantidad relevante a una empresa naciente, de modo que de una forma u otra tienes la obligación personal de devolverlo. Si tu proyecto ha salido mal, has perdido lo que pusiste tú y además te queda la obligación de devolver a otros lo que te prestaron, no quedas en muy buena situación.

No hay ninguna opción buena (sin problemas) para la financiación, pero estas estrategias te pueden funcionar:

  • Procura conseguir por ti mismo todo lo que puedas. Si tienes vivienda en propiedad, es posible rehipotecarla para conseguir financiación adicional. La ventaja es que pagarás un tipo de interés más ventajoso que si pides un crédito al consumo.
  • Cuando negocies con el banco la apertura de la cuenta de la empresa, pide desde el principio una línea de crédito. Sin línea de crédito, no abras la cuenta. Aunque no te den mucho dinero, te permite tener un colchón para hacer frente a los pagos trimestrales a Hacienda, por ejemplo, o a las nóminas. Visita varios bancos, a ver qué te ofrece cada uno, y usa las distintas ofertas para conseguir mejores condiciones de los otros.
    Con la línea de crédito pagas solo el interés del dinero que tienes dispuesto, no del total, con lo que eso supone tener un margen de maniobra sin coste hasta que realmente lo necesites. Si la pides al principio, y sobre todo si la pones como condición para abrir la cuenta, es más fácil que te la concedan. Como esperes a necesitarla, será imposible. Los bancos solo prestan a quien creen que les devolverá el dinero, y ese alguien no puede ser quien tiene una cuenta en descubierto.
  • Si te van a financiar los F&F (familia y amigos), procura dejarles bien clara la diferencia entre invertir y prestar: el que invierte, arriesga; el que presta, recupera su dinero. Si invierten, explícales una y otra vez que pueden perder su dinero, y cuando ya lo tengan claro, explícaselo otra vez. De lo contrario, te verás en la obligación moral (si la cosa acaba mal) de devolverles el dinero, pero tendrás que entregarles parte de los beneficios si va bien. Mal negocio para ti, porque ellos acaban ganando sin arriesgar.
    Si te prestan dinero, tienes que devolvérselo antes o después. Procura dejar claro que será así, y si tienes dificultades para hacerlo explícales qué estás haciendo para pagarles y cuando lo harás.
    Si tienes cualquier duda acerca de si van a entender estas cosas, rechaza su oferta. No tiene sentido arriesgarte a perder una amistad o tener un enfrentamiento en la familia por cinco o diez mil euros.
  • Olvídate de que un banco preste dinero a tu empresa. Lo primero que te van a pedir son garantías personales, y te pondrán muchas más pegas si pides 20.000 euros para un proyecto empresarial que para comprarte un coche. Así que lo que puedes hacer, si realmente necesitas esos 20.000 euros, es pedir el dinero para un coche, y luego dedicarlo a tu empresa. No es que sea muy ortodoxo, pero mientras lo devuelvas no tendrás problemas. Y si tienes alguna duda acerca de si podrás devolverlo, no se te ocurra pedirlo.
    Por supuesto, no puedes hacerlo mientras estés parado, pero sí cuando ya te hayas dado de alta como autónomo, aunque es posible que tengas que pedirlo con tu pareja, si es que tiene un sueldo estable.
  • Los inversores externos, business angels o capital-riesgo o como los quieras llamar, son como las meigas: haberlos, hailos. Pero acceder a ellos no es fácil, así que lo mejor, si tienes claro que esa es la mejor opción, es ponerte en manos de alguien que tenga experiencia en este tipo de tratos. En eventos como Iniciador o First Tuesday puedes encontrar inversores o gente que ha conseguido financiación por esta vía.
    Requiere tiempo, dedicación, solo es viable para determinado tipo de empresa o de plan de negocio, no siempre los inversores que consigues son los adecuados… pero si lo consigues y te funciona puedes tener como resultado algo como Google.
  • Por último, tal vez se te haya ocurrido pensar en ayudas públicas para emprendedores. Olvídate. En casi todos los casos el esfuerzo que se requiere no compensa. Aunque te la concedan, el dinero llega tarde y mal, y hubieras ganado mucho más dedicando ese esfuerzo a vender más.
    De todas maneras, puedes preguntar en la cámara de comercio local, por si hay algo que pueda ser asequible. Y hay empresas que te asesoran y te ayudan para preparar las solicitudes, de modo que si tienes claro que quieres optar a una ayuda concreta puede venirte bien para que no te la rechacen por un papel mal presentado.
  • Creative Commons License photo credit: jenn_jenn

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