14. Controla el flujo de caja
Es probable que cuando decides trabajar por tu cuenta no tengas ni idea de contabilidad. No es problema, no necesitas saber contabilidad para tener un negocio exitoso porque puedesdebes contratar a un profesional para que te la lleve. Pero aunque puedes entregar cada mes un montón de facturas y un listado de movimientos del banco y dejar que este profesional haga su magia con esta información, hay algo que no puedes delegar: el flujo de caja.
Tienes que saber siempre cuánto dinero tienes disponible en el banco (y en tu caja, si manejas dinero físico), cuánto tienes que pagar este mes y los meses siguientes y qué previsiones tienes de ingresos. Si no haces esto, corres un grave riesgo. No, tu asesor fiscal y contable no te va a avisar si te quedas sin dinero en el banco, entre otras cosas porque no puede.
Así que lo mejor que puedes hacer es crear una hoja de cálculo, abrir una hoja para cada mes del año, y en esa hoja apuntar los ingresos y los gastos. Cada día debes revisar y actualizar el documento. Anota cada gasto en cuanto sepas que lo tienes, pero los ingresos solo cuando sean reales (puedes si quieres apuntar los ingresos previstos en otro color, pero no des nunca por sentado que te va a llegar un dinero por muy seguro que creas que lo tienes).
De este modo sabrás siempre qué tienes entre manos. Cuánto vas a tener que pagar el mes siguiente, y qué necesitas cobrar para cubrir tus costes. Si sabes esto, serás consciente de lo que tienes que trabajar y facturar, y espabilarás para conseguirlo. Si no, empezarás a tener problemas por impagos, y son el tipo de problemas que empiezan por dejarte sin dormir y acaban dejándote sin negocio.
15. No asumas demasiados gastos fijos
Uno de los peores errores que puedes cometer, sobre todo al principio, es cargarte de gastos fijos. Alquilar una oficina o un despacho, el asesor fiscal, las comunicaciones, seguros, todos estos gastos a los que tienes que hacer frente cada mes, solo por existir.
El problema de estos gastos es que suponen un lastre que puede llegar a ser muy pesado. Si cada mes tienes que facturar e ingresar cientos o miles de euros solo para mantener el negocio, tienes un problema. Porque es fácil que algunos meses no llegues ni siquiera a cubrir esos gastos fijos. Y al final acabas trabajando de sol a sol sin conseguir ningún beneficio neto a cambio.
Por eso, antes de asumir cualquier gasto fijo, piensa bien si es necesario. Si en lugar de una oficina, con los gastos adicionales de suministros y limpieza que conlleva, no puedes contratar una mesa en un centro de coworking, por ejemplo. Cuando decidas que un gasto es imprescindible, busca siempre al menos tres ofertas y elige la más barata si ofrece una calidad suficiente. Tantea periódicamente el mercado, y no dudes en renegociar precios o cambiar de proveedor en cuanto puedas ahorrarte unos euros en la factura mensual. Aunque no sea mucho, mes a mes se van acumulando.
Y si puedes cambiar un gasto fijo por un gasto puntual, que asumes solo cuando realmente lo necesitas, hazlo. Aunque el precio no sea tan ventajoso, merecerá la pena empezar elmes con menos cargas.





