Desencadenado

Cómo crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

    Desencadenado en los medios: 

Tu empresa, Cristiano Ronaldo y el capital riesgo

No es que sea muy aficionado al fútbol (más bien nada), pero es imposible estar en el mundo y no enterarse siquiera someramente de las vicisitudes del Real Madrid y el Barcelona. Así que quien más quien menos sabe que el Real Madrid hizo unos cuantos fichajes millonarios para esta temporada, de los cuales uno ha salido extraordinariamente bien (CR), algún otro estrepitosamente mal (Kaká) y en el resto el resultado ha sido discreto.

Lo cual se parece mucho a lo que sucede con las sociedades de capital riesgo que invierten en los estadios iniciales de una empresa: pierden hasta la camisa en algunas inversiones, en otras apenas consiguen recuperar lo invertido y en unas pocas ganan tanto como para compensar con creces lo anterior.

Lo que tienen en común ambos procesos es que el factor riesgo (o azar) es muy fuerte. Nadie sabe si a un jugador la va a dar una pubalgia o va a volverse loco por la noche madrileña. Nadie sabe si Google va a lanzar un producto que haga competencia a una empresa arrasando con cualquier posibilidad de éxito, o si los prometedores emprendedores van a resultar ser unos mantas incapaces de conseguir sus objetivos.

Así que la estrategia, en ambos casos, es diversificar el riesgo y esperar que los éxitos compensen a los fracasos, que llegarán con absoluta certeza.

Esa estrategia no está solo al alcance de los clubes de fútbol más selectos y los inversores más experimentados. Si estás en proceso de crear tu empresa, probablemente te conviene hacer algo parecido (a escala) y probar distintas alternativas, medir su eficacia, y seleccionar la que veas que puede funcionar mejor. Dedicar mucho tiempo a hacer análisis cuando los factores desconocidos son tantos y tan importantes es simplemente absurdo. No puedes predecir el futuro, ni siquiera tienes datos suficientes como para comprender de verdad el presente, así que es mejor asumir que el fracaso estará ahí y actuar en consecuencia.

La buena noticia es que crear una web o hacer una pequeña campaña en Adwords son tareas sencillas, fáciles y baratas. Con poco esfuerzo y poco dinero puedes tener una idea de lo que puede o no puede funcionar. Y puedes continuar haciendo esto en todo el desarrollo de tu empresa: prueba, mide, compara y decide qué camino seguir.

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Trucos para recuperarse de un fracaso

En Client K hablan de trucos para recuperarse de un fracaso y recuperar la confianza. Para un emprendedor, el fracaso, aunque sea parcial, es un compañero demasiado frecuente: clientes que terminan por no firmar, empleados que te fallan, proyectos que se atascan o se vienen abajo…

El peor problema no es el fracaso en sí, sino la pérdida de confianza en uno mismo. Por eso es muy importante tener recursos para superar un fracaso.

El truco de K (la autora de Client K) es escribir en su blog de viajes: es una tarea fácil, reconfortante, que le proporciona beneficios tangibles (en tráfico e ingresos). Otros pueden decidir hacer una chapuza doméstica: yo me he sentido muy orgulloso de pequeños logros como instalar un sistema de riego automático en un jardín, montar una persiana o cambiar la campana extractora en la cocina. Siempre le digo a mi mujer: “bueno, si tenemos problemas puedo trabajar como jardinero, o persianista”. No creo que nunca trabaje de persianista o jardinero, pero a mí esos pequeños logros me ayudan a aumentar la autoestima, por absurdo que parezca.

Da igual cómo consigas levantarte, sacudirte el polvo, curarte las heridas y volver a ponerte en marcha, pero tienes que tener preparado un recurso de este tipo para cuando te pegues un batacazo.

Y tú, ¿qué trucos tienes para recuperar la confianza después de un fracaso?

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Estrategia y táctica


Escribe hoy Seth Godin sobre estrategia y táctica. Certero, como siempre:

La táctica es fácil de plantear, porque decimos “Voy a publicar esto”. Si lo publicamos, ya hemos triunfado. La estrategia da miedo, porque describimos resultados, no acciones, y eso significa oportunidad para fracasar.
En mi experiencia, la gente se obsesiona con los detalles tácticos antes de adoptar una estrategia… y como resultado, cuando una táctica falla, empiezan a cuestionarse la estrategia que nunca llegaron a adoptar de verdad.

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Burnout

Burnout puede traducirse por “estar quemado”. Según la wikipedia vemos es un término psicológico para la experiencia de agotamiento a largo plazo y disminución del interés.

Según Herbert Freudenberger y Gail North, las fases (no necesariamente consecutivas) son:

  • Una compulsión para probarse a uno mismo
  • Trabajar más
  • Descuidar las propias necesidades
  • Desplazamiento de los conflictos (la persona no es consciente de la causa original del problema)
  • Revisión de los valores (los amigos o las aficiones se abandonan)
  • Negación de los problemas emergentes (el cinismo y la agresión se hacen aparentes)
  • Retirada (reducción de los contactos sociales al mínimo, aislarse; puede suceder el abuso del alcohol u otras sustancias)
  • Los cambios en el comportamiento se hacen obvios para otros
  • Vacío interior
  • Depresión
  • Síndrome de burnout

Si analizamos los primeros pasos, vemos que el burnout puede ser una pendiente por la que se deslice sin darse cuenta el emprendedor con problemas. Si la reacción ante una situación complicada es trabajar más, sin escuchar a los que nos rodean, empeñándonos en resolver nosotros mismos todos los problemas, es muy probable que acabemos agotados, con una situación personal complicada y con la empresa hundida.

Decía Cela que “el que resiste, gana”. En la empresa, también. Pero para resistir a largo plazo, necesitas tener algunos hábitos que te ayuden a evitar el peligro del burnout:

Vida sana

Haz algún deporte, mejor si es al aire libre. Si hace mucho que no practicas nada, una buena opción es el golf: no necesitas estar en muy buena forma, te ayuda a practicar la concentración y puedes jugar con otras personas de condiciones físicas muy diferentes. Pero cualquier cosa sirve: salir a correr, montar en bici, practicar un deporte de equipo con amigos, etc.

Debes comer y dormir también regularmente. Es cierto que si eres muy joven el cuerpo aguanta mucho más, pero una temporada de pizzas y cuatro horas de sueño acaban con la salud y la resistencia de cualquiera. Estar en forma te ayuda a pensar con más claridad y a ser más eficiente en el trabajo.

Descanso

De acuerdo en que cuando pones en marcha tu empresa está todo por hacer y las tareas se multiplican por doquier. Pero tienes que recordar que la empresa es una carrera a largo plazo, no un sprint. Si gastas todas tus energías al principio, no podrás llegar a la meta.

Necesitas tener actividades que te permitan relajarte y descansar. A ser posible cosas como leer, oír música, salir con amigos, ir al cine. Cosas que ocupen tu mente lo suficiente como para dejar en un rincón los problemas de la empresa.

Relaciones personales

No descuides a los amigos, y menos a la familia. Acuerda desde el principio cual va a ser tu “fin de semana”: puede que necesites trabajar los sábados y descansar solo el domingo, o a lo mejor decides que trabajarás sábados y domingos por la mañana pero descansarás por las tardes. Lo que sea, respétalo. No hay nada tan urgente que no pueda esperar unas horas.

Recuerda que eres mortal

Evita creer que lo puedes todo y que simplemente con más esfuerzo y más trabajo conseguirás mejores resultados.
No lo puedes todo. No eres un superhombre (o una supermujer) y es posible que no seas capaz de sacar tu empresa adelante solo con tus propios medios.

Pide ayuda

Busca el consejo de gente con más experiencia, contrata a un asesor, habla con otras personas que han pasado por experiencias similares, etc. No creas que tú tienes todas las respuestas. Muchas veces alguien con menos implicación emocional y más perspectiva puede ver soluciones que tú eres incapaz de percibir aunque las tengas delante de las narices.

Renuncia

Si estás delante de un muro, no te empeñes en seguir adelante. Por mucho que te pese, es posible que te hayas equivocado con la empresa. Hacer como si no lo vieras solo consigue agravar los problemas.

Si realmente la empresa es insalvable, habla con tu asesor fiscal/laboral y procura cerrarla con el menor daño posible para ti y para otros (socios, empleados, proveedores, clientes…). Reflexiona y piensa en todo lo que has aprendido y cómo puedes aprovecharlo tanto si decides volver a tener un sueldo como si vas a intentar otra aventura empresarial.

¿Otra aventura? ¿Después de haber fracasado?

Pues sí. A veces el fracaso en un emprendimiento es la mejor garantía de éxito para el siguiente proyecto. Y el miedo a un nuevo fracaso puede paralizarte y hacerte perder la oportunidad de tu vida. Mira si no el caso de Ronald Wayne, el tercer socio de Jobs y Wozniak en Apple. Wayne llegó a tener un 10% de Apple, pero lo devolvió a cambio de 800 dólares. Seis años después, esa participación valía más de 1.500 millones de dólares.

Wayne rechazó el 10% de la empresa porque le abrumaba la responsabilidad que implicaba. Jobs estaba tomando decisiones arriesgadas para fabricar los primeros Apple, y temía verse afectado por las deudas. Wayne había creado anteriormente una empresa que no tuvo éxito, y las deudas que asumió estuvieron perjudicándole durante años, así que no quería verse otra vez en la misma situación. Claramente, Wayne aprendió la lección equivocada de su fracaso anterior.

Por eso, lo mejor si has llegado a un callejón sin salida es abandonar, aprender la lección y actuar mejor la próxima vez. De lo contrario acabarás quemado, con problemas en tu vida personal, con peor situación económica y con menos fuerzas para responder a otros desafíos.

Creative Commons License photo credit: badjonni

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Arquitectos, albañiles y emprendedores

Comentan en pymes y autónomos mi post sobre el sueldo del emprendedor, y no están de acuerdo en dos puntos.

Por un lado argumentan que

Como vemos, sale mas barato, fiscalmente hablando hacer las cosas bien hechas. Y nos lleva a la segunda conclusión. Si yo realizo un trabajo efectivo fuera de la administración de la empresa, tengo que recibir una nómina por ello, tengo que reflejarla en contabilidad y tiene que ser tenida en cuenta en todos sus aspectos.

Para esto, se basan en que si no formalizas un contrato con una nómina, esos gastos no reflejados acabarán incrementando (cuando la empresa tenga beneficios) el impuesto de sociedades, con lo que al final no ahorraremos tanto.

Pero me temo que, aun usando sus propios datos, la cosa no es tan sencilla. Según el autor del post, si el emprendedor se pone un sueldo bruto de 1.500 euros (18.000 al año) eso supone un coste de 1.800 en IRPF por la nómina mas 2.500 euros de autónomos. Total, 4.300 euros. Si no lo hacemos, tenemos 18.000 euros de gastos, lo que a un 25% supone que pagamos 4.500 euros en impuesto de sociedades. Es decir, que ahorraremos en el mejor de los casos 200 euros: Eso en un futuro que puede no darse, en el que la empresa supere los 18.000 euros de beneficios.

Sinceramente, prefiero tener esos 4.300 euros el primer año, que los necesito más que el comer, que 200 euros en un futuro en el que mi empresa está dando más de 18.000 euros de beneficios.

Pero vamos con el otro punto que es más fuerte.

Yo proponía que si necesitas formalizar la empresa pero todavía no tienes asegurados unos ingresos (o unas reservas) que te permitan sobrevivir sin renunciar al paro, sea otra persona quien se dé de alta como administrador de la misma. Esto es lo que objetan:

Este consejo se llama fraude. No se puede admitir bajo ningún concepto que se utilicen personas interpuestas en la administración de la sociedad para que el emprendedor pueda seguir cobrando el paro o incluso trabajar en negro. Nuestra empresa tiene que ser seria y trabajar al margen de la la ley no es muy ético que digamos.

Como veis, esto es mucho más fuerte que lo anterior. De entrada, discrepo en lo de igualar “ético” y “legal”.

Tenemos que una persona, que está cobrando un dinero del estado, está dispuesta a arriesgarse para salir de esa situación e incluso crear empleo para otros. El estado, por evitar un posible fraude (que al parecer se producía hace años cuando existía la posibilidad de capitalizar el paro), impide o dificulta esta posibilidad. Intentar aprovechar esos meses en que cobras del estado para crear riqueza y trabajo para todos, en lugar de quedarte en casa viendo a Arguiñano mientras esperas que te llegue un trabajo, no me parece que sea una falta de ética, sino todo lo contrario.

Pero entrando ya en lo del administrador, aunque estoy de acuerdo en que no es muy ortodoxo, tampoco creo que sea ilegal. Es perfectamente legal y frecuente que sea administrador de la empresa una persona distinta a los accionistas (véase la hija de Chaves, sin ir más lejos). ¿Por qué? Por conveniencia de gestión, por evitar papeleos a los accionistas, por muchos motivos. Con lo cual, perfectamente podemos ser accionistas de una sociedad y nombrar administrador a alguien ajeno al accionariado de la misma. Otra cosa es que probablemente necesitemos remunerarle por esta función (aunque esto no tiene por qué hacerse en forma de sueldo fijo).

Y respecto a seguir cobrando el paro mientras trabajamos para la empresa, todo depende de qué entendamos por “trabajo”. Evidentemente, no podemos tener una actividad remunerada “bajo cuerda” o en negro. Y acudir a un centro de trabajo de manera habitual o dar instrucciones a empleados sin tener ningún soporte legal para ello puede acarrearnos muchos problemas de todo tipo, desde que haya un accidente laboral para el que no estemos asegurados a que haya un conflicto serio con un empleado.

Pero muchas de las cosas que tienes que hacer en un principio no suponen contratar empleados, ni siquiera tener una oficina, como ya hemos hablado. Cosas como elaborar documentación, definir procedimientos, crear materiales de marketing, desarrollar productos o negociar con proveedores.

Más aún: si tienes acciones de la empresa, nada te impide asesorar o supervisar a la dirección de la misma (léase el administrador) sin cobrar por ello. Y tener una parte de acciones de una empresa no interrumpe tu derecho a la prestación por desempleo.

Con lo cual, me reafirmo en que lo que yo propongo ni es poco ético, ni es ilegal.

Lo que es seguro es que es poco ortodoxo. Que si se lo consultas a cualquier asesor fiscal/laboral se llevará las manos a la cabeza y saldrá corriendo como un vampiro ante una ristra de ajos. Pero es que a veces la ortodoxia solo te garantiza un fracaso ordenado.

En este otro post del mismo blog criticaban la contabilidad de Jaime Estévez. Yo, que no entiendo mucho de esto, estoy convencido de que muchas de las objeciones que le ponen a Jaime tienen una base sólida.

Pero a la vez, lo cierto es que Jaime ha sido capaz de crear una empresa con cuatro duros, en medio de la peor crisis que recordamos en muchos años, y conseguir llegar al final del primer año con dinero en el banco (y con su hipoteca pagada). Sinceramente, es para quitarse el sombrero.

Y si para llegar a este resultado ha tenido que ser “original” con sus ingresos o con otras cuestiones, bienvenida sea esa originalidad.

Hace 20 años fui algunos veranos a un campo de trabajo en el que rehabilitábamos alguna vivienda en un pueblo. (Eso significa que tengo habilidades y conocimientos como peón de obra que no sospecharíais). Viene al caso porque ahí participaban albañiles del pueblo, que no habían trabajado con un arquitecto en su vida, pero que habían construido o reformado prácticamente todos los edificios. Y también algunos estudiantes de arquitectura que tenían amplios conocimientos pero que no habían visto una hormigonera a menos de diez metros.

Era curioso ver el contraste entre las prácticas poco ortodoxas pero eficaces de unos y la teoría superior de los otros. Al final, los arquitectos agradecían el “baño de realidad”. Claro que yo no contrataría a uno de esos albañiles para edificar un rascacielos. Pero un albañil de pueblo con experiencia puede hacer una pequeña reforma más barata, más rápida y más práctica que un estudio de arquitectura.

Con las empresas pasa lo mismo. Si tienes unos cuantos cientos de miles de euros para invertir, te conviene desde el principio ser riguroso con los procedimientos contables y escrupuloso en el cumplimiento de la ley. Todo el andamiaje legal está pensado para evitarte problemas. El coste que puedas tener por hacerlo así está bien destinado a garantizar una base sólida para tu negocio, y si optas por la vía “chapucera” la empresa se derrumbará antes de que te des cuenta.

Pero ese mismo andamiaje legal se convierte en una maraña de trampas, impedimentos y barreras para un emprendedor que quiere crear algo con pocos euros y mucha ilusión. Sinceramente, a mí lo que me parece poco ético y un fraude es que mientras los políticos se llenan la boca hablando de “estímulos al emprendedor” en la práctica todo sean trabas para emprender, y el estado sea el primero en cobrar antes aún de que el emprendedor haya ganado nada.

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De abogados, fracaso y riesgo

A raíz de la polémica surgida en torno al artículo de Javier Maestre, Raúl escribió un post interesante, en el que apuntaba que desde el punto de vista de un abogado tiene sentido esa hiperprudencia que desaconsejaría usar Google Apps (y casi cualquier otra cosa).

Vivimos en una sociedad en la que tenemos sobreabundancia de leyes. Lo ideal sería que cualquier ciudadano pudiera conocerlas (y cumplirlas) sin necesidad de técnicos expertos. Pero lo cierto es que ni siquiera los abogados conocen todas las leyes, en el mejor de los casos conocen la normativa que afecta a su especialidad. Así que no hay seguridad total acerca de las consecuencias legales de cualquier movimiento.

Por esta complejidad, entre otras cosas, el abogado es conservador. Ante cualquier decisión que le consultes, considerará todos los problemas posibles y te recomendará la opción con menos riesgo. Ejemplo: ante un empleado problemático, al que crees justificado despedir, siempre te recomendará pagar la indemnización y no ir a juicio. Porque pagando ya no tienes más problemas, y perder en un juicio será mucho más costoso. Y si él te ha recomendado la opción arriesgada, él será el culpable si sale mal.

Así que en el caso de la LOPD, o de cualquier otra ley que tenga que ver con la tecnología, el abogado actuará igual: recomendando no la opción óptima en cuanto a riesgo/beneficio, sino la que minimice el riesgo aunque sea con un mayor coste.

Precisamente hoy Seth Godin habla de objetivos que nadie confiesa: “no fracasar”, “no parecer un idiota”, “no cometer errores”… son objetivos muy comunes, y son el tipo de objetivos que, como estamos hablando, tienen los abogados.

Godin propone ponerse objetivos de fracaso: hacer tres preguntas estúpidas a la semana, arrancar varios proyectos que van a fracasar, escribir un post en tu blog con el que todo el mundo esté en desacuerdo. Y explica: “Si no tienes objetivos de este tipo, ¿exactamente cómo vas a tener suerte y destacar?”

Si tienes que tratar con abogados, prueba a decirles: mira, a pesar de tus consejos, y agradeciéndote que me expliques el riesgo que corro, voy a hacer esto. Ahora lo que necesito es que me ayudes a hacerlo de manera que el riesgo sea menor y las consecuencias negativas se reduzcan.

Y si tienes cualquier proyecto, no seas como el niño que se queda en un rincón de la clase intentando pasar desapercibido y que no le pregunte el profesor. Procura ser el niño que levanta la mano y responde a las preguntas, aunque tu respuesta esté equivocada en ocasiones. El primero a lo mejor no suspende, pero el segundo es el que tiene la oportunidad de sacar un diez.

Creative Commons License photo credit: Arkangel

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Cuando tu empresa fracasa

Uno crea una empresa pletórico de ilusión, pensando que lo que vende va a ser la bomba. Conseguirá miles o millones de clientes, desbancará a Microsoft, El Corte Inglés o el Santander…
Vale, a lo mejor no todos los emprendedores aspiran a tanto. Pero todos creen que su empresa tendrá éxito. Si no, no emprenderían.

Pero el hecho es que la mayoría de las empresas no llegan a cumplir los cinco años. Y de las que sobreviven, muchas apenas dan los suficiente para que los empresarios sobrevivan, pero jamás les hacen ricos.

Sergio escribe hoy un post imprescindible para cualquiera que esté en proceso de crear una empresa: Enlaces sobre ser empezador y sobrevivir a ello. Además de su comentario, enlaza a varios posts muy interesantes, con “confesiones” de emprendedores que han fracasado.

Casualmente, hoy Tim Ferries cita esta frase de Niels Bohr:

Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que pueden cometerse en un campo muy estrecho.

Así que ya sabes: no serás un auténtico emprendedor hasta que te hayas caído y hayas sido capaz de levantarte y ponerte en marcha de nuevo.

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