Desencadenado

Cómo crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

    Desencadenado en los medios: 

Si eres carpintero, no me hables de martillos

Uno de los errores que cometí con Alanta, mi empresa de software libre, fue creer que a los clientes les importaba algo que yo usara Linux o cualquier otro producto en los proyectos que les ofertaba. Yo me empeñaba en explicarles las ventajas, que era gratis, seguro, que tecnológicamente era superior en muchos aspectos al software propietario… y en la inmensa mayoría de ocasiones ni siquiera me escuchaban.

Resulta que a mis clientes, salvo excepciones que puedo contar con los dedos de una mano, no les importaba si usábamos software libre o magia negra. Lo que querían era que alguien les resolviera un problema que tenían planteado, como conectar una sucursal con la matriz de manera segura, y que lo hiciera por un precio razonable.

Así que mi principal argumento caía en saco roto, porque no me había preocupado de entender a mi cliente. Claro que, por otro lado, era imposible que entendiera a mi cliente porque creía firmemente que mi cliente era cualquier empresa. Porque cualquier empresa que tenga más de tres ordenadores puede usar software libre, ¿verdad?

Así que un día hacíamos un proyecto de detección de intrusiones para una multinacional, y otro día poníamos unos firewalls en una clínica, y otro instalábamos un Oracle sobre Linux en el cliente de una empresa de desarrollo, y otro un servidor de correo electrónico en un ministerio y otro un sistema de backup en una constructora… ¿ves? cualquier empresa necesita software libre.

Pero el problema es que con tal dispersión de proyectos y clientes era imposible rentabilizar nada. Poco de lo que se aprendía en un proyecto se podía aplicar a otro. Era muy difícil aprovechar una referencia de un cliente en otro que está en otro sector muy diferente, y como no conocíamos los problemas del cliente nuestro argumentario se veía reducido a cuestiones técnicas.

¿Qué te interesa del carpintero que va a hacer un armario en tu casa?

Supongo que ves el problema del planteamiento que yo tenía entonces. Si yo contrato a un carpintero para que me haga un armario, no me preocupa saber si el martillo que va a usar es de una aleación de cromo-vanadio o si tiene un mango de madera de roble. Lo que quiero saber es qué espacio voy a ganar con el armario, si voy a poder guardar todas las cosas que me están estorbando por ahí, si me va a dejar la casa hecha una pocilga, si es un buen profesional que va a hacer el armario con un buen acabado…

Esto nos parece evidente cuando contratamos al carpintero, y sin embargo es el pan de cada día con los servicios profesionales. Cuántos desarrolladores web cometen el error de decir “WordPress” cuando están haciendo una oferta, y así se autoposicionan como otro implantador de WordPress más al que podemos comparar con los indios o los búlgaros de oDesk. Si en lugar de mirar a tu ombligo y a tus herramientas y tus habilidades y tus conocimientos levantaras la vista y te preocuparas de la persona que tienes delante, las cosas te irían mucho mejor.

¿Quieres cambiar tu situación?

Bien, está claro lo que no tienes que hacer. Es más difícil saber lo que tienes que hacer. Cómo salir del pozo que tú mismo te has cavado, o cómo evitar caer en él si estás empezando. En estas cosas he estado pensando desde que escribí Éstos son mis principios y por la reacción que suscitó vi que muchos profesionales independientes tenían una necesidad imperiosa de ayuda.

Para ayudarte en esto he escrito una serie de entradas que se han convertido en el librito Cómo ser feliz trabajando por tu cuenta.

Y en paralelo, he ido pensando en cómo aplicar la metodología Lean Startup a este tipo de negocios que buscan más un lifestyle business que un crecimiento exponencial. Negocios menos ambiciosos, si quieres, menos espectaculares, pero que también necesitan ayuda para cambiar una manera de operar que tenía sentido en el siglo pasado que que cada día funciona peor.

Como resultado de todo esto, os presento el curso “Lean Startup para profesionales”. Si leiste el post sobre mis principios y pensaste “ojalá yo pudiera hacer algo así”, el curso está hecho para ti. Como siempre, es un curso práctico, explicado en un lenguaje sencillo y fácil de entender, que te impusa a la acción.

Te va a requerir un esfuerzo adicional importante, porque serán seis semanas en las que además de seguir intentando ganar dinero con tu sistema actual tienes que crear uno nuevo. Pero estoy seguro de que serán seis semanas que pueden cambiar tu vida.

No te engaño: después del curso tendrás que seguir trabajando, y no verás los frutos de este trabajo en unos pocos días. No hay recetas mágicas para pasar de ser una commodity, un peón intercambiable por otros peones, a ser un experto reconocido al que sus clientes contratan sin discutir el precio. Pero se puede hacer, hay un método y hay herramientas para hacerlo. Y lo mejor es que el éxito en este empeño depende solo de tu esfuerzo y tu constancia, y no del dinero que tengas en el banco ni de a quién conozcas.

Para facilitar tu participación en el curso, he procurado poner unos precios que sean asequibles, y además tienes un 20% de descuento si estás dado de alta en mi lista de correo (si no lo estás, puedes hacerlo ahora mismo escribiendo tu correo electrónico un poco más abajo). El curso es online, y ni siquiera es preciso que estés presente a la hora a la que hacemos las sesiones, así que si quieres hacerlo, puedes.

El curso empezará el lunes 6 de mayo. Tienes toda la información aquí: Curso Lean Startup para Profesionales.

Yo voy a poner todo de mi parte para ayudarte a tener éxito como profesional independiente. Si tú pones tu esfuerzo y dedicación, estoy seguro de que lo conseguirás.

1 vote, 5.00 avg. rating (92% score)

Cómo ser feliz trabajando por tu cuenta III

4. Escribe un blog

¿Acaso crees que alguien te va a contratar porque tienes una página web en la que hablas de “nosotros”, “nuestros clientes”, “nuestros servicios” y “nuestro compromiso con la calidad y la satisfacción del cliente”? Vamos a ver, si a ti leer pomposas declaraciones escritas en leguaje consultoril y aderezadas con fotos de stock en el que aparece un grupo de personas con el mix correcto de diversidad racial y sexual nunca te ha motivado a comprar nada, ¿por qué crees que tu cliente es tan idiota como para dejarse convencer por algo así?

En lugar de eso, escribe un blog. Dedícate a explicar a tu cliente ideal cómo puede resolver sus problemas, hazlo en su lenguaje, sé abierto y transparente, explica qué cosas concretas harías tú en un caso concreto y por qué, persevera en ello y pronto empezarás a atraer a tus clientes ideales. Y algunos de ellos empezarán a preguntarte cómo pueden conseguir que les dediques un poco de tu tiempo. Y ya no serás tú el que mendigue un proyecto, sino que será el cliente el que haga lo que sea por conseguir que trabajes para él.

Eso si, prepárate a dedicar unos cuantos meses a un esfuerzo que no dará frutos inmediatos. Escribir un blog es como plantar un frutal. No vas a recoger frutos jugosos y apetecibles hasta que pase un buen tiempo. Si tienes prisa, más te vale comprar la fruta ya recogida. Pero si tienes paciencia y eres constante en su cuidado, un blog te dará frutos durante muchos años, y te cobijará en su sombra cuando lleguen malos tiempos.

5. Vende en todo el mundo

Si estabas pensando “claro, pero a ver dónde encuentro yo suficientes clientes del tipo que quiero con el problema que resuelvo” la respuesta es en todo el mundo. Si estás vendiendo solo en tu pueblo, ese es tu primer problema. Lo que puede ser un nicho de mercado pequeño si te limitas a los clientes a los que puedes ir a ver en coche es un campo infinito si lo amplías a todo el mundo.

¿Que tienes que saber inglés? Probablemente sí, pero puedes empezar por atender a personas que hablan español aunque vivan al otro lado del océano.

¿Que tienes que cambiar tu forma de trabajar para poder hacerlo en remoto? Pues claro, ¿o todavía no te has entereado de que ya no estamos en el siglo XX? Y por cierto, probablemente no te baste con cambiar tu forma de trabajar, toda tu propuesta de valor e incluso tu proceso de ventas debería ajustarse para que resulte coherente con un planteamiento en el que no te vas a sentar delante de tu cliente nunca.

No te dije que todo esto de ser feliz fuera un camino de rosas. Hay que currárselo. Pero tiene ventajas. Por ejemplo, que en países más civilizados que España eso de pagar a 90 días, o no pagar, es una práctica muy minoritaria. O que, ya que lo que tienes entre manos es una multinacional (en miniatura, pero una multinacional) es posible que puedas liberarte del lastre de la burocracia y los impuestos españoles y constituir tu empresa en tierras más favorables al emprendimiento. Por ejemplo, en Inglaterra.

_______

Esta entrada pertenece a una serie que estoy escribiendo aportando información práctica sobre el tema. Publicaré uno o dos de los puntos cada semana, de modo que si no quieres perderte nada de esto tienes que suscribirte a la lista de correo de Desencadenado. Nunca te enviaré spam, solo información puntual de todo lo que publico en Desencadenado, alguna información extra adicional de vez en cuando para agradecerte la confianza, y alguna noticia de la que te enterarás antes que los lectores normales.

Puedes suscribirte ahora mismo simplemente dejando tu correo electrónico y pulsando “suscribirme”:







1 vote, 5.00 avg. rating (92% score)

Cómo ser feliz trabajando por tu cuenta

El otro día, a raíz del post en el que explicaba mis principios, un lector me hizo esta pregunta:

me surge una duda (de alguien que justamente se plantea empezar en esto del emprendimiento)… después de 20 años has descubierto cuáles son los principios a los que no estás dispuesto a renunciar, o más bien después de 20 años te puedes permitir tener estos principios (porque ya tienes una cartera de “buenos” clientes)… es decir, comparto que es la postura ideal, pero no sé hasta qué punto te lo puedes permitir cuando estás empezando…

Yo en realidad creo que lo que no te puedes permitir es no aplicar al menos alguno de estos principios cuando estás empezando. Porque una vez que aceptas que una empresa grande abuse de ti, que te paguen poco y tarde, una vez que aceptas cualquier trabajo porque no te queda más remedio que coger cualquier cosa y cualquier cliente, salir de ese pozo va a ser muy difícil.

Lo que pasa es que la mayor parte de la gente hace los mismos razonamientos que yo me he hecho demasiadas veces en el pasado, y de los que nunca me arrepentiré lo suficiente:

  • No puedo permitirme el lujo de definir un tipo ideal de cliente y rechazar al resto.
  • No puedo permitirme el lujo de rechazar un trabajo que no sea el ideal para mi. Cualquier cosa que haga entrar dinero merece la pena perseguirla, aunque tenga que aprender una nueva tecnología o a usar unas nuevas herramientas.
  • Necesito que entre un proyecto este mes, tengo que aceptar la rebaja que me impone el cliente.
  • Si me dicen que pagan a 90 días, tengo que asumirlo. Mejor tener ese dinero dentro de 90 días que no tenerlo nunca.
  • Estoy harto de este cliente que nunca está satisfecho de lo que hago, siempre me exige cambios de última hora, que me llama el viernes por la noche para que le resuelva un problema urgente para el lunes… pero no tengo muchas alternativas, así que tengo que tragar, aunque lo que yo había previsto que fueran dos semanas de trabajo ya va por cinco y todavía no he visto un euro.

Esta forma de pensar es muy razonable, pero es la que te hace imposible salir del hoyo que tú mismo has cavado (y que sigues cavando cuando sigues aplicando estas ideas).

Si te ves reflejado en estas situaciones, o si estás pensando en emprender y crees que esta es una fase desagradable pero que necesitas pasar por ella antes de llegar al estado de gracia en el que por fin serás un profesional respetado al frente de una agencia de prestigio cuyos clientes cotizarán en el IBEX35, tengo buenas noticias. No tienes que pasar por esto. Es posible que hubiera que hacerlo hace 20 años, cuando el mundo era más pequeño y los amos del calabozo tenían las llaves de todas las puertas, pero ya no es así.

No digo que la alternativa sea un camino de rosas, ni que puedas conseguir salir del pozo de la desesperación en pocos días. Pero teniendo las cosas claras, aplicando una estrategia pensada y coherente y trabajando duro, podrás ver los beneficios mucho antes de lo que esperas.

Iba a escribir una sola entrada explicando qué tienes que hacer para conseguirlo, pero me han salido nada menos que 20 puntos. Así que he decidido convertir esto en una serie. Publicaré uno o dos de los puntos cada semana, de modo que si no quieres perderte nada de esto tienes que suscribirte a la lista de correo de Desencadenado. Nunca te enviaré spam, solo información puntual de todo lo que publico en Desencadenado, alguna información extra adicional de vez en cuando para agradecerte la confianza, y alguna noticia de la que te enterarás antes que los lectores normales.

Puedes suscribirte ahora mismo simplemente dejando tu correo electrónico y pulsando “suscribirme”:







1. Define a tu cliente ideal

Antes de empezar, párate y piensa a quién quieres ayudar. Puedes dedicar un rato a ver esta charla de Amy Hoy, titulada “Si no te gustan los borrachos, no abras un pub irlandés”. Pues eso. Elige un cliente con el que te apetezca trabajar, define tu nicho lo mejor posible, nada de “pequeñas empresas” ni “jóvenes” ni generalidades así. Una peluquería y una agencia de marketing digital son ambas pequeñas empresas, pueden tener el mismo número de empleados, pero sus necesidades no pueden ser más diferentes. Y en cuanto a los jóvenes, no tiene nada que ver un cani poligonero que lleva en paro desde hace 3 años con un niño pijo que estudia empresariales en una universidad privada aunque los dos tengan 21 años.

No tengas miedo de ser demasiado específico, al revés, te equivocarás más por ser demasiado generalista que por enfocar demasiado a tu cliente ideal. Mira por ejemplo el caso de Patrick McKenzie, más conocido como Patio11 en sitios como Hacker News, que define así su cliente ideal: empresas de software as a service con 10-30 empleados y con una facturación, si no recuerdo mal, de menos de 100 millones de dólares al año. ¿Pierde algo por no aceptar como cliente a cualquier empresa informatica, o al menos a cualquier empresa de desarrollo de software, siquiera a cualquier empresa de SAAS de cualquier tamaño?

No. Porque centrándose en ese tipo de cliente evita el desperdicio que supone intentar entender a todo tipo de clientes y adaptar tus competencias y conocimientos a problemas totalmente diferentes.

Así que una vez que decidas para quién quieres trabajar obsesiónate con saberlo todo sobre tu cliente: cómo se mueve, qué lenguaje usa, qué lee, qué le preocupa, qué le motiva… Entender de verdad a tu cliente te permite dejar de hablar de ti mismo y de lo maravilloso que eres (un tema que por lo general solo te importa a ti) y empezar a hablar de tu cliente, de sus problemas y de sus méritos (un tema que suele interesarle mucho más). Y además hablar de todo esto en su lenguaje, no en esa jerga que todas las profesiones desarrollan y que para el que está fuera del mundillo suena a chino.

ACTUALIZACIÓN: Ya puedes leer la segunda parte: http://desencadenado.com/2013/02/como-ser-feliz-trabajando-por-tu-cuenta-ii.html y la tercera: http://desencadenado.com/2013/02/como-ser-feliz-trabajando-por-tu-cuenta-iii.html

3 votes, 5.00 avg. rating (95% score)

2013 será el mejor año de tu vida

Lo será para mi, y para ti también si así lo quieres. Y es que 2012 ya ha sido el mejor año de la historia. Si no lo has vivido así, es porque no has sido capaz de romper las barreras geográficas de un país en crisis. Y eso solo depende de ti. Repito: que 2013 sea tu año de mayor éxito depende solo de ti.

¿Que el gobierno no va a hacer nada por ayudarte a crear tu empresa, y pondrá además todas las trabas posibles (y alguna imposible) para dificultarte el empeño? Vale, pues ya lo sabes, ese es solo un dato de partida. ¿Que tus clientes no pagan, que los bancos no te dan créditos? Lo mismo, datos de partida. Si ya lo sabes, tenlo en cuenta a la hora de plantear tu modelo de negocio. ¿Qué estás en paro y solo te quedan unos meses de subsidio? Bien, pues ese es el tiempo que tienes para empezar a ganar dinero.

No puedes cambiar lo que van a hacer los demás. Tú solo puedes cambiar lo que dependa de ti. Y hay unas cuantas cosas que puedes hacer para conseguir que 2013 sea el mejor año de tu vida:

  • Vender en el extranjero. ¿Que no sabes inglés? Pues aprendes. No tienes que ir a clase ni gastarte un céntimo, con lo que aprendiste en el colegio ya es suficiente. Empieza por ver series en inglés subtituladas en español, después subtituladas en inglés y por fin sin subtítulos. Lee todos los días algo en inglés. Puedes, por ejemplo, suscribirte al blog de Seth Godin que escribe casi todos los días algo breve. Y si esto no te basta para ponerte al día con tu inglés, puedes contratar a alguien que sepa en oDesk o Elance.
  • Crear tu empresa en Inglaterra. O en Irlanda, o incluso en Francia o Alemania, donde hay una burocracia pesada pero es infinitamente más amigable para el emprendedor que la española. Si quieres crear tu empresa en Inglaterra, solo durante esta semana puedes hacerlo por 120€ en lugar de 149€. Todo online, y tienes tu empresa lista para funcionar en todo el mundo en cuestión de horas.
  • Aprender. Puedes ver gratis los vídeos que hizo Franck Scipion con unos cuantos blogueros que hablamos de un montón de temas como comercio electrónico, creación de empresas, trabajar desde casa, productividad, wordpress… Si sabes inglés puedes apuntarte, también gratis, al curso de creación de empresas de Steve Blank. Y este jueves día 3 puedes asistir a una sesión especial sobre diseño de modelos de negocio con business model canvas en el que además de explicar la teoría lo aplicaremos a casos concretos. Si quieres asistir (es gratis), dímelo usando el formulario de contacto del blog y te envío el enlace.
  • Comunicarte. Habla con otros emprendedores. Apúntate al Agile Entrepreneurship Spain Meetup, asiste a Iniciador, crea un grupo en tu ciudad con gente de tu sector. O conecta online, por twitter, Google+ o por un blog con emprendedores que te puedan aportar algo y a los que puedas aportar algo. No es lo mismo estar rodeado de gente que lo ve todo negro y que se limita a quejarse de lo mal que está todo que dejarse empapar del entusiasmo de personas que están creando valor con sus empresas. Tu propia forma de ver el mundo cambiar según lo que oigas a tu alrededor, así que haz lo posible por rodearte de personas positivas.
  • Empezar. Deja de buscar la idea perfecta, de intentar crear el producto perfecto. Haz algo y preséntalo a un cliente, a ver qué te dice. O mejor a 10 clientes, y cambia lo que sea menester para que esos primeros clientes compren. Vende algo por eBay, crea una tienda en Shopify, abre un blog en el que demuestres tu conocimiento y vendas tus servicios… Todas estas cosas requieren más esfuerzo que dinero, así que están al alcance de cualquiera que esté dispuesto a remangarse y trabajar. Lo único que diferencia a los que tienen una empresa de los que quieren crear una es que los primeros ya se pusieron en marcha.

Esto es lo más importante: hacer algo. Te vas a equivocar, pero vas a aprender. Y acertarás en algo. Y podrás ir cambiando lo que falla, y potenciando lo que funciona, hasta que consigas que tu empresa sea un éxito. Si esperas que otros te resuelvan tus problemas, 2013 será de nuevo un año lamentable. Si esperas que las condiciones económicas sean más favorables, que el gobierno apruebe una ley de emprendedores, que alguien te financie… el año pasará sin que hayas hecho nada.

Si te pones en pie, hoy mismo, y te dices que en este año vas a crear algo grande, ya has dado el primer paso para conseguirlo.

7 votes, 5.00 avg. rating (97% score)

6 posibles resultados de una reunión con éxito

Ayer Rob Fitzpatrick escribió un post de título provocador: Cómo perder en las reuniones. Partiendo de sus ideas, he recopilado estos 6 resultados positivos (en orden decreciente de interés) que puedes sacar de una reunión:

1. Dinero

Esto es obvio ¿no? Si el cliente o el inversor sacan la cartera, la reunión ha ido bien. El dinero es la prueba de que lo que has contado ha interesado de verdad a la otra parte.

2. Dinero futuro

A veces la otra parte no puede sacar la cartera inmediatamente. Normalmente, porque tú tienes que hacer tu parte primero, desarrollando un servicio, procurando un material, coordinado a terceros… Pero hay un contrato firmado que dice que si haces lo que está escrito, cobras.

Fijaos en que muchas veces cuando hacemos una venta creemos que estamos en el caso 1, y en realidad lo único que hemos conseguido es un compromiso de dinero futuro a cambio de un compromiso de esfuerzo por nuestra parte. Es un grave error actuar como si ese dinero futuro ya estuviera en el banco.

3. Inversión

A veces el cliente no compra, pero invierte tiempo o dinero en nosotros. Por ejemplo, cuando hace una prueba de nuestro producto o servicio. Ni el tiempo ni el dinero son gratis ni suelen sobrar, así que si conseguimos esto de un cliente, podemos estar satisfechos. A partir de esa inversión podemos seguir avanzando para llegar al estadio ideal (que nos dé dinero)

4. Credibilidad

Si conseguimos que el cliente nos refiera a su jefe, o a otro elemento clave en la organización, o incluso a un colega en otra organización, la reunión ha sido un éxito. Esa persona se juega su credibilidad al permitirnos usarle de referencia, más aún si es él el que se toma la molestia de presentarnos. Esto no es algo que nadie haga a la ligera, porque la credibilidad es uno de los valores principales que tiene un profesional.

5. Tiempo

Es posible que el resultado de la reunión sea una nueva reunión. Si hay una fecha concreta, tampoco es mal resultado. El proceso avanza, y mantenemos su atención. El único problema aquí es confundir el compromiso de tiempo con excusas que son todo lo contrario: “hablamos después de Navidad; no me llames, ya te llamaré yo…”, como dice Rob. En este segundo caso, lo que tenemos no es un compromiso, sino una forma elegante de decirnos “no tengo intención de seguir perdiendo el tiempo contigo”.

6. Rechazo

Que el cliente o inversor nos diga que no le interesa lo que le contamos, también es un éxito. Al menos, si conseguimos que nos explique por qué nuestra propuesta no le resulta interesante. A partir de aquí podemos redefinir la propuesta para hacerla más atractiva, o volver a pensar quién es nuestro cliente ideal. Es decir, tenemos un resultado sobre el que podemos actuar.

Lo que nos lleva al resultado de una reunión fracasada:

Nada

Si al acabar una reunión no hemos tenido más que alabanzas genéricas, no hemos conseguido ningún compromiso, ni siquiera una fecha concreta para dar el siguiente paso, nos han dado largas con algo como “es que ahora el presupuesto está fatal, a ver si el año que viene…” o como explicaba Rob en el Leancamp Madrid “ya hablaremos más adelante cuando estés preparado”, la reunión ha fracasado.

¿Qué haces con un “esto es muy interesante, vamos a pensarlo internamente y ya te llamaremos”? ¿Esperas a que te llamen? ¿Cuánto tiempo: un mes, dos meses? ¿Debes llamar tú a pesar de ese “ya te llamaremos”? Si al menos te hubieran dicho “NO”, podrías haber indagado un poco en las razones de ese NO, y haber aprendido. Sabrías que tu propuesta no les encaja porque es demasiado cara, o demasiado complicada, o le falta la funcionalidad “X” que es esencial para su negocio, o cualquier otro motivo para el NO. Pero con un “ya te llamaremos”, que en realidad es un NO oculto bajo un disfraz de cortesía, no puedes hacer nada, ni aprender nada.

Así que ya sabes, en las reuniones procura conseguir un compromiso, y si no es posible al menos un rechazo motivado. Pero no te vayas satisfecho cuando lo único que has conseguido son buenas palabras.

2 votes, 5.00 avg. rating (94% score)

Ganarás el pan con el sudor de tu frente

Estamos tan convencidos de que nos merecemos la maldición bíblica, que no soportamos que alguien gane dinero fácilmente. Respetamos al emprendedor que trabaja 12 horas al día, siete días a la semana, pero nos repugna el “niño de papá” que ha empezado su empresa con un capital de un par de millones prestados por su familia.

Ayer leía un post sobre los hermanos Samwer que me hizo pensar en todo esto. Para los despistados, los hermanos Samwer son dos alemanes que se han hecho un capitalito a base de clonar en Alemania startups exitosas. No hace mucho Ángel María escribía un post que generó polémica en el que afirmaba que las empresas creadas por gente como los Samwer, o un pequeño clon español de Pinterest, no son auténticas startups.

En el fondo, la idea es la misma: no te mereces el reconocimiento si lo único que haces es copiar. Aunque consigas millones de usuarios satisfechos que te entregan alegremente su dinero porque estás cubriendo un hueco que la startup original no ha sido capaz de cubrir.

Y es que ahí está la clave. El éxito en tu empresa nunca es una consecuencia del esfuerzo. Quiero decir, a veces el esfuerzo es un pre-requisito para conseguir el éxito, pero solo con el esfuerzo no consigues nada. La clave es conseguir que un cliente satisfecho te pague dinero por lo que ofrece tu empresa. Si no necesitas sudar para conseguirlo, bien por ti. Si lo haces copiando descaradamente lo que funciona en USA pero todavía no está traducido al español o al alemán, bien por ti. Has identificado un hueco en el mercado, lo has cubierto, así que te mereces la recompensa. Y te la mereces más que el emprendedor esforzado que lleva un año sin salir de casa, enfrascado de sol a sol en la creación del Producto Que Cambiará La Historia, pero que es incapaz de ponerlo delante de un solo cliente.

No importa lo que sudes para conseguir el éxito. Importa el valor que seas capaz de aportar. ¿Que eres rico de familia y has partido con la ventaja de un capital abundante para crear tu empresa? Estupendo. Suerte que tienes. Igual que si tienes un cociente intelectual de 150 y eres capaz de crear un algoritmo de búsqueda en Internet con otro compañero igual de inteligente que tú en el dormitorio de una universidad californiana.

¿Que eres como el 99% restante y ni eres rico ni tienes el cerebro de Page y Brim? Pues ya sabes lo que toca. No esforzarse, sino buscar la manera de, con tus medios y condiciones, llevar al mercado algo por lo que un cliente esté dispuesto a pagar. ¿Que no tienes otra manera de hacerlo que trabajando como un esclavo? Pues es normal, pero eso no te hace mejor que el que crea valor sin pestañear. La medida es el valor aportado, no el esfuerzo.

4 votes, 4.75 avg. rating (92% score)

Market intelligence vs. Lean Startup (Parte I)

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

Por norma general, al innovar no sabemos si nuestra idea tendrá éxito. Esto es así aunque estemos copiando un modelo de negocio que funcione perfectamente en otro mercado. Como me dijo en una ocasión Jordi Brunat, uno de los mejores profesores de Esade, “los Factores Clave de Éxito de un negocio viajan mal”. Replicar modelos de negocios en otras culturas es todo un desafío.

Por lo tanto, el mundo de la innovación está irremediablemente unido a un estado continuo de incertidumbre. El emprendedor debe forzosamente aprender a trabajar ágilmente en este contexto y en la medida de lo posible reducirlo.

Una de las teorías que han surgido recientemente para ayudar a los emprendedores a reducir esa incertidumbre y testar el potencial de Mercado de sus innovaciones es la teoría del Lean Startup y el Mínimo Producto Viable de Eric Ries.

¿En qué consiste el Lean Startup? Pues consiste en testar las ideas empíricamente en el mercado, desarrollando un prototipo que se considere mínimo y viable para medir el potencial de la idea. Es lo que en Investigación de Mercados se conoce como Test de Mercado. Los defensores de esta teoría se basan principalmente en que ahorras tiempo y dinero, la panacea de los emprendedores, ya que el prototipo se produce en un corto espacio de tiempo y con las prestaciones o funcionalidades mínimas para llevar a cabo el test. En adelante, si el prototipo no funciona, se irán haciendo las modificaciones que se consideren oportunas hasta que el producto funcione. Este test, según su opinión, sustituiría al típico estudio de mercado con una encuesta a potenciales clientes, conocido como Test de Concepto, lo cual suponía miles de euros de inversión y meses de retraso en el lanzamiento del producto. ¿Por qué preguntarles a los potenciales clientes que les parece mi idea si puedo ver directamente si compran mi prototipo?

¿Tiene sentido? Bueno para mí tiene el mismo sentido que si quieres aprender a esquiar lanzándote una y otra vez por una pista, sin ninguna clase. Imagínatelo. Coges tus esquís, te subes al telesilla que te lleva a lo más alto de la pista. Miras la pista impresionado por la pendiente, resoplas, pero pones una mirada desafiante y decides lanzarte. Te caes y te haces daño en una mano, pero no abandonas. Intuyes lo que ha fallado. No has inclinado bien el trasero. La próxima vez no te pasará. Repites nuevamente y te subes al telesilla. ¡Ahora sí lo conseguiré! –te dices a ti mismo – y te vuelves a lanzar. Este proceso de prueba y error puede finalizar con éxito, por lo que tendremos un nuevo esquiador, o en fracaso, porque el pobre aprendiz de esquiador se ha fracturado todos los huesos y ya no puede seguir intentándolo. La experiencia nos dice que el 95% de los proyectos emprendedores se rompen todos los huesos en menos de 5 años.

Los defensores del Test de Mercado (Test del Mínimo Producto Viable) al compararlo con el Test de Concepto (encuesta a potenciales clientes), al que dicen sustituye, consideran al primero más rápido, más barato y con mejores resultados. Ante semejantes argumentos poco se puede rebatir. Ahora bien, ¿y si el Test de Concepto fuese más rápido, más barato o aportase más por el mismo precio que el Test de Mercado? Y también me pregunto ¿son realmente métodos sustitutivos?

En un siguiente post me gustaría argumentar porqué el Test de Concepto es más rápido, más barato y aporta más que el Test de Mercado, y además las razones por las que considero que ambos Test no son sustitutivos sino complementarios. El escenario ideal para un emprendedor es poder combinar ambos tests ya que así se reduce enormemente la incertidumbre. Por el momento sólo quiero avanzar una reflexión. El valor del Test de Mercado radica en el hecho de que ves la conducta del consumidor en un escenario prácticamente real pero es limitado en entender los drivers que generan esa conducta, que son claves para poder influir en modificarla. Ves el “qué” por no sabes el “porqué”. Combinar ambas respuestas es clave.

En todo caso, soy de la opinión de que uno de los principales motivos por los que fracasan muchos proyectos emprendedores es por basar demasiado las decisiones en la intuición del equipo emprendedor y poco en la opinión del cliente potencial. ¿Cuántos de vosotros habéis preguntado, de un modo científico y robusto, a vuestro mercado potencial que les parece vuestra idea? El “ABC” del Marketing es escuchar al cliente para entender a la perfección sus necesidades y de esta manera alinear lo más posible la oferta a esas necesidades. ¿Cómo vas a satisfacer al cliente si no entiendes bien lo que quiere? Es lo que se conoce como “Orientación al Cliente”. Tanto el Lean Startup como el Market Intelligence comparten esta filosofía o enfoque.

Acerca del autor

Carlos Oliveras

Consultor de Market Intelligence. Apasionado por la Innovación, la Emprendeduría y los negocios en el entorno digital. En los últimos años ha participado como fundador en proyectos emprendedores y también liderado multitud de investigaciones para testar el éxito de nuevos conceptos en los sectores más diversos.

Twitter:@colivesa

Website: www.diario2emprendedores.blogspot.com

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Por qué no estás vendiendo?

El mayor error que puedes cometer al crear una empresa es no empezar a vender cuanto antes. Para una persona creativa, hay muchas tareas en el proceso de crear una empresa que son muy gratificantes. Diseñar el producto, crear un logo, pensar en un nombre, hacer una página web, desarrollar el producto (si eres programador). Todo esto está muy bien, al acabar el día tienes la sensación de que has progresado, que tu proyecto marcha.

Pero a veces un emprendedor cae en la tentación de revisar una y otra vez el logo, de cambiar una vez más el texto de la web, de añadir una funcionalidad más a su producto. Porque trabajar en estas cosas evita enfrentarse a la prueba definitiva: presentarse delante de un cliente potencial e intentar venderle lo que hemos creado. Esto es aterrador, porque supone enfrentarse a la posibilidad de que rechace nuestra oferta. Que diga que lo que tanto esfuerzo nos ha costado crear, que esa idea que nos ha parecido tan buena y a la que hemos dedicado tanto esfuerzo, tantas noches trabajando hasta las tantas, tal vez tanto dinero, no vale. Que nadie lo quiere. Que hemos perdido el tiempo. Que en lugar de una empresa tenemos un fracaso.

Hace tiempo conté por aquí la historia de Autocad y de cómo antes empezar a desarrollar el software que les hizo millonarios a sus fundadores lo primero que hicieron fue ir a una feria con unos folletos y descubrir en qué aplicaciones estaban más interesados sus clientes.

¿Quieres un ejemplo local? Diego Mariño contó en su charla en Iniciador Madrid cómo lo primero que hizo al lanzar few ducks, su segundo proyecto, fue buscar clientes. No empezar a desarrollar el producto, mucho menos perfeccionarlo. Simplemente salir y encontrar a unos cuantos clientes que le dijeran “si haces esto que me cuentas en un par de meses, te lo compro”.

Por eso, por muy gratificante que sea ponerte delante de la pantalla del ordenador, hazte un favor a ti mismo. Deja lo que estés haciendo y busca un cliente. Alguien a quien no solo le guste lo que haces, sino que esté dispuesto a pagar por ello. Si te dice “pagaría, pero le falta la característica X”, pregunta a otros 10 o 12, y si la mayoría coinciden en que le falta X, pues ya sabes a qué tienes que dedicarte: le pones X a tu producto y vuelves a salir a vender.

Que sí, que ya sé que no tienes tarjetas de visita, que la empresa no está constituida, que en solo un par de días o una semana como mucho vas a tener la web lista… Pero todo esto no importa. Sal y vende. Es lo mejor que puedes hacer para mejorar tus probabilidades de conseguir que tu proyecto se convierta en una empresa.

1 vote, 5.00 avg. rating (92% score)

La discriminación invisible

Ser físicamente atractivo aumenta tus posibilidades de éxito profesional. Leed este artículo del Economist, que cita varias fuentes:

The economics of good looks: The line of beauty

No solo sucede en trabajos en los que el atractivo físico tiene importancia como la atención al público, el espectáculo o la prostitución. Sucede a todos los niveles. Incluso hay estudios que afirman que, en la globalidad del mercado laboral, el atractivo de una persona es más definitorio para su nivel de ingreso que su educación.

Entonces, además de crear una asociación de feos contra la discriminación y exigir una cuota de feos en las empresas y en las listas electorales ¿qué otra cosa puedes hacer?

Lo primer es ser consciente de ello y mejorar tu aspecto en la medida de tus posibilidades. Habrá quien se escandalice por esto, pero probablemente para una mujer es más rentable profesionalmente una operación de cirugía estética que un MBA. Y una hora al día en el gimnasio es mejor que una hora estudiando una carrera. En cualquier caso, gastar dinero en ropa o en peluquería resulta ser una buena inversión.

Segundo, tener en cuenta que esto no solo vale para el trabajo, sino para cualquier relación profesional. Si tienes que hablar con un inversor, con un socio potencial o con un cliente, cuanto mejor aspecto tengas más favorecido saldrás del intercambio.

Y respecto a tus empleados, tal vez puedas aprovechar esto que sabes para pagar menos si contratas a alguien poco favorecido. O, por el mismo dinero, contratar a alguien mejor aunque menos agraciado. Claro que tampoco puedes pasarte, porque si tu plantilla parece un ejército de Mordor es probable que te cueste encontrar a alguien que quiera unirse a ellos.

1 vote, 5.00 avg. rating (92% score)

¿Y si Facebook copia mi idea?

Pues no pasa nada. Y para muestra dos botones:

Facebook creó Places en agosto de 2010 para competir con FourSquare. Ahora ha anunciado que lo cierra.

En noviembre de 2010 creó Deals, para competir con Groupon. Ahora también lo cierra.

Y es que no basta ser un gigante con una piscina de billetes más grande que la del Tío Gilito. Ni siquiera ser una compañía con una excelente capacidad de ejecución que ha desbancado a otras tan potentes y tan bien financiadas como MySpace o Orkut. Nada garantiza el éxito.

Cuando lancé la idea de CoralBand hubo quien me preguntó ¿qué haríais si LinkedIn te hace la competencia?. La respuesta, no puede ser otra, es dar gracias por la validación de la idea que supone esto, abrocharte el cinturón de seguridad y pisar a fondo el acelerador. Nadie, por grande y poderoso que sea, tiene por qué ganarte si tienes claro tu objetivo y vas siempre por delante.

Por cierto, el lunes explicaré algunas novedades en CoralBand. Stay tuned, que decía el clásico.

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)