Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

¿Por qué no estás vendiendo?

El mayor error que puedes cometer al crear una empresa es no empezar a vender cuanto antes. Para una persona creativa, hay muchas tareas en el proceso de crear una empresa que son muy gratificantes. Diseñar el producto, crear un logo, pensar en un nombre, hacer una página web, desarrollar el producto (si eres programador). Todo esto está muy bien, al acabar el día tienes la sensación de que has progresado, que tu proyecto marcha.

Pero a veces un emprendedor cae en la tentación de revisar una y otra vez el logo, de cambiar una vez más el texto de la web, de añadir una funcionalidad más a su producto. Porque trabajar en estas cosas evita enfrentarse a la prueba definitiva: presentarse delante de un cliente potencial e intentar venderle lo que hemos creado. Esto es aterrador, porque supone enfrentarse a la posibilidad de que rechace nuestra oferta. Que diga que lo que tanto esfuerzo nos ha costado crear, que esa idea que nos ha parecido tan buena y a la que hemos dedicado tanto esfuerzo, tantas noches trabajando hasta las tantas, tal vez tanto dinero, no vale. Que nadie lo quiere. Que hemos perdido el tiempo. Que en lugar de una empresa tenemos un fracaso.

Hace tiempo conté por aquí la historia de Autocad y de cómo antes empezar a desarrollar el software que les hizo millonarios a sus fundadores lo primero que hicieron fue ir a una feria con unos folletos y descubrir en qué aplicaciones estaban más interesados sus clientes.

¿Quieres un ejemplo local? Diego Mariño contó en su charla en Iniciador Madrid cómo lo primero que hizo al lanzar few ducks, su segundo proyecto, fue buscar clientes. No empezar a desarrollar el producto, mucho menos perfeccionarlo. Simplemente salir y encontrar a unos cuantos clientes que le dijeran “si haces esto que me cuentas en un par de meses, te lo compro”.

Por eso, por muy gratificante que sea ponerte delante de la pantalla del ordenador, hazte un favor a ti mismo. Deja lo que estés haciendo y busca un cliente. Alguien a quien no solo le guste lo que haces, sino que esté dispuesto a pagar por ello. Si te dice “pagaría, pero le falta la característica X”, pregunta a otros 10 o 12, y si la mayoría coinciden en que le falta X, pues ya sabes a qué tienes que dedicarte: le pones X a tu producto y vuelves a salir a vender.

Que sí, que ya sé que no tienes tarjetas de visita, que la empresa no está constituida, que en solo un par de días o una semana como mucho vas a tener la web lista… Pero todo esto no importa. Sal y vende. Es lo mejor que puedes hacer para mejorar tus probabilidades de conseguir que tu proyecto se convierta en una empresa.

¿Y si Facebook copia mi idea?

Pues no pasa nada. Y para muestra dos botones:

Facebook creó Places en agosto de 2010 para competir con FourSquare. Ahora ha anunciado que lo cierra.

En noviembre de 2010 creó Deals, para competir con Groupon. Ahora también lo cierra.

Y es que no basta ser un gigante con una piscina de billetes más grande que la del Tío Gilito. Ni siquiera ser una compañía con una excelente capacidad de ejecución que ha desbancado a otras tan potentes y tan bien financiadas como MySpace o Orkut. Nada garantiza el éxito.

Cuando lancé la idea de CoralBand hubo quien me preguntó ¿qué haríais si LinkedIn te hace la competencia?. La respuesta, no puede ser otra, es dar gracias por la validación de la idea que supone esto, abrocharte el cinturón de seguridad y pisar a fondo el acelerador. Nadie, por grande y poderoso que sea, tiene por qué ganarte si tienes claro tu objetivo y vas siempre por delante.

Por cierto, el lunes explicaré algunas novedades en CoralBand. Stay tuned, que decía el clásico.

Rodolfo Carpintier y la estrategia r

Muy interesante el post de Rodolfo Carpintier, en el que recomienda seguir la estrategia de los pájaros para innovar.

En Wikipedia explican muy bien las dos estrategias que siguen los seres vivos para adaptarse al medio ambiente. La estrategia K se basa, como explica Rodolfo en el caso de los elefantes, en tener poca descencencia pero cuidarla muy bien, invertir mucho en ella y que tenga una vida longeva y una tasa de mortalidad alta. La estrategia r se basa en tener muchas crías, invertir en ellas lo menos posible, dar por sentado que la mayoría fallecerá y confiar en que unas pocas lograrán reproducirse. Es la que siguen, por ejemplo, casi todos los peces.

Lo interesante es que la estrategia K funciona bien en ambientes estables: en ese caso ocupas prácticamente todo el nicho ecológico, y como hay poco cambio estás bien adaptado al medio y aumentan tus posibilidades de reproducción. La estrategia r funciona bien en ambientes que sufren cambios: tu descendencia es más variada, con lo que puede que alguna de las características nuevas (o alguna de las combinaciones de características) de alguna ventaja a quien la disfrute, y mejore sus probabilidades de supervivencia y adaptación ante los cambios.

Ahora en casi todos los sectores se están produciendo cambios masivos, no solo por la crisis, sino por las nuevas posibilidades que abren las tecnologías de la información y las comunicaciones. Seguir una estrategia K de invertir mucho en una sola alternativa y confiar en que tu nicho ecológico (o de mercado) no va a cambiar y que vas a seguir perfectamente adaptado a él es simplemente suicida.

Mucho mejor, como apunta Rodolfo, diversificar tus proyectos, invertir poco en cada uno y asumir que la mayor parte de ellos fracasará. Solo así conseguirás que alguno de ellos, por suerte o porque sus características le hacen más apto, sobreviva.

Cómo ser un escritor de éxito


Kevin J. Anderson lo explica en su blog. permitidme que traduzca unos párrafos:

Alguien en una firma de libros: “Siempre he querido ser escritor. Podría escribir una novela.”
Yo: “¿Sí? ¿Y por qué n olo hace?”
Persona: “Porque no tengo tiempo.”
Yo: “Mmm. Nadie me da a mí el tiempo. Tengo que conseguirlo yo, establecer prioridades, disciplinarme para conseguir escribir cada día, sin importar lo cansado que esté. Trabajaba a horario completo cuando escribí mis primeras novelas, arañando una hora aquí y allí por las tardes y los fines de semana. Así es como me he convertido en un autor de éxito.”
Persona: “Bueno, vale. Creo que usted ha tenido suerte.”

Anderson dice que pretender ser escritor sin esfuerzo es como querer ganar una medalla en las olimpiadas con algún atajo.

He querido ser escritor desde que tenía cinco años. Me sentaba en el despacho de mi padre y tecleaba mi primera “novela” en su máquina de escribir cuando tenía ocho. Tuve mi primer rechazo cuando tenía 13, publiqué mi primera historia a los 16 (después de reunir 80 rechazos) y conseguí vender mi primera novela a los 25.
Mis archivos tienen ahora más de 800 rechazos. Pero por otro lado, también tengo 100 libros publicados, 46 de ellos han sido bestsellers, tengo una estantería llena de trofeos, y mi trabajo ha sido traducido a 30 idiomas. He escrito más de 12 milllones de palabras, hasta ahora.

Y, una vez más, el secreto del éxito está en el trabajo. No hay atajos para ser medallista en las olimpiadas. Solo hay que entrenar, entrenar y entrenar, pase lo que pase. No hay secretos para ser un novelista de éxito. Solo tienes que seguir escribiendo después de tener decenas o cientos de relatos o novelas rechazadas.

Y no hay secretos para conseguir el éxito en lo que te propongas. Simplemente tiens que trabajar duro, día tras día, año tras año.

Tu empresa, Cristiano Ronaldo y el capital riesgo

No es que sea muy aficionado al fútbol (más bien nada), pero es imposible estar en el mundo y no enterarse siquiera someramente de las vicisitudes del Real Madrid y el Barcelona. Así que quien más quien menos sabe que el Real Madrid hizo unos cuantos fichajes millonarios para esta temporada, de los cuales uno ha salido extraordinariamente bien (CR), algún otro estrepitosamente mal (Kaká) y en el resto el resultado ha sido discreto.

Lo cual se parece mucho a lo que sucede con las sociedades de capital riesgo que invierten en los estadios iniciales de una empresa: pierden hasta la camisa en algunas inversiones, en otras apenas consiguen recuperar lo invertido y en unas pocas ganan tanto como para compensar con creces lo anterior.

Lo que tienen en común ambos procesos es que el factor riesgo (o azar) es muy fuerte. Nadie sabe si a un jugador la va a dar una pubalgia o va a volverse loco por la noche madrileña. Nadie sabe si Google va a lanzar un producto que haga competencia a una empresa arrasando con cualquier posibilidad de éxito, o si los prometedores emprendedores van a resultar ser unos mantas incapaces de conseguir sus objetivos.

Así que la estrategia, en ambos casos, es diversificar el riesgo y esperar que los éxitos compensen a los fracasos, que llegarán con absoluta certeza.

Esa estrategia no está solo al alcance de los clubes de fútbol más selectos y los inversores más experimentados. Si estás en proceso de crear tu empresa, probablemente te conviene hacer algo parecido (a escala) y probar distintas alternativas, medir su eficacia, y seleccionar la que veas que puede funcionar mejor. Dedicar mucho tiempo a hacer análisis cuando los factores desconocidos son tantos y tan importantes es simplemente absurdo. No puedes predecir el futuro, ni siquiera tienes datos suficientes como para comprender de verdad el presente, así que es mejor asumir que el fracaso estará ahí y actuar en consecuencia.

La buena noticia es que crear una web o hacer una pequeña campaña en Adwords son tareas sencillas, fáciles y baratas. Con poco esfuerzo y poco dinero puedes tener una idea de lo que puede o no puede funcionar. Y puedes continuar haciendo esto en todo el desarrollo de tu empresa: prueba, mide, compara y decide qué camino seguir.

Los números que determinan el éxito

Os voy a revelar el secreto: hay 10 números que determinan el éxito. Si los tienes en cuenta, podrás triunfar en lo que te propongas. Si los desconoces, tienes muchas más posibilidades de fracasar.

No, no se trata del conocimiento oculto de los sabios egipcios, ni de la tradición milenaria de la sabiduría china, ni ningún otro esoterismo. Es pura realidad. Ahora, te advierto: conocer los números que determinan el éxito no significa que no haya que esforzarse para conseguirlo.

140.000

Son las empresas que han cerrado hasta ahora por la crisis. Aunque sea triste para los implicados, es una buena noticia para ti que estás empezando con la tuya. El cierre de empresas es para el libre mercado como la extinción de una especie para la naturaleza: la manera de dejar espacio y liberar recursos para otros más eficientes. Así que el que cierren decenas de miles de empresas no significa que la tuya no vaya a ir bien. Hay menos cientes, pero también los costes son menores, hay menos competencia y tú partes con menos lastre que otros por lo que te es más fácil adaptarte a las condiciones del entorno.

Pero la cifra también es una llamada de atención: es como el fantasma de las navidades futuras del cuento de Dickens. El cierre puede ser tu futuro si no tienes cuidado en cada paso que de tu empresa.

30.000

Según el informe GEM 2009 del IE, 30.000 € fue la inversión media para poner en marcha una empresa en España en 2.009. Muchas veces, cuando se habla de los motivos para no emprender se cita la falta de capital. Pero si realmente tienes una idea, crees en ella y estás dispuesto a ponerla en marcha ¿pueden frenarte esos 30.000 €?

30.000 € los puedes conseguir renegociando la hipoteca de tu casa. Es lo que puede recibir como compensación por el despido alguien que haya pasado 4 o 5 años en una empresa con un sueldo medio decente. Es una cantidad que algún familiar con una situación económica desahogada, sin necesidad de ser rico, puede prestarte.

El precio medio de un vehículo en España en 2009 fue de algo más de 22.000 €. ¿Por qué crees que puedes comprar un coche y no puedes crear una empresa, si te cuesta prácticamente el mismo dinero?

Y por supuesto, puedes crear tu empresa con mucho menos dinero. Incluso con menos de 100 €.

10.000

Son las horas que necesitas para ser excelente en tu campo. Lo siento, pero ya he dicho al principio que conocer los número no significa evitarte el esfuerzo.

Puedes discutir si necesitas 10.000 o 5.000 o 20.000 horas, pero el hecho es que para ser un maestro tienes que dedicar varias horas al día, casi todos los días, durante años. ¿Puedes triunfar sin ser excelente, solo por suerte o por tus contactos? Obviamente sí. Pero la suerte no la controlas, y no siempre tenemos los contactos adecuados, así que la apuesta segura, aunque lenta, es dedicar esfuerzo.

La buena noticia es que cualquiera puede esforzarse. El éxito no está determinado por el talento natural, o por una inteligencia extraordinaria. Con tener un mínimo de esto, es el tiempo que dedicas a tu talento el que marca la diferencia. Y esto es así para los deportistas, los artistas, los informáticos o para cualquier otra profesión.

1.000

1.000 fans auténticos es todo lo que necesitas para vivir de tu arte, tal y como lo explica Kevin Kelly. Un fan auténtico es el que compra todo lo que produces. El que va a tus conciertos, compra tus camisetas, te pide que le firmes sus copias, tiene una alerta de Google con tu nombre…

Con tiempo y dedicación, cuidando a tus seguidores, puedes convertir a 1.000 de ellos en fans auténticos. No necesitas a una discográfica, a una editorial, a una cadena de televisión o un periódico para vivir de lo que escribes, lo que cantas, lo que diseñas. Puede que no te hagas rico con esos 1.000 fans, pero puedes ganarte la vida bastante bien. Y es una apuesta más segura que aspirar al estrellato, al que por definición solo pueden llegar unos pocos.

150

Es el número de Dunbar, que equivale al número de personas con las que uno puede tener relaciones sociales estables. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, que para mantener la cohesión en un grupo mayor, necesitas una superestructura de reglas y normas que se hace más compleja cuanto más grande es el grupo. Conclusión: si quieres que tu empresa sea innovadora y eficiente, no puedes tener más de 150 empleados.

Esto significa también que tus miles de amigos en Facebook son más falsos que una moneda de 4 euros ¿Hacía falta decirlo? Y es también la explicación de que hayas perdido el contacto con esos amigos de la facultad, y que no vuelvas a quedar con ellos a pesar de que te haya hecho ilusión reencontrarlos en Facebook. Simplemente, necesitarías prescindir de algunas de tus 150 relaciones actuales.

Otra conclusión, derivada de la observación de que tendemos a parecernos a aquellos con los que nos relacionamos, es que si quieres tener éxito necesitas incluir en esas 150 personas al menos a unas cuantas que compartan los valores que tú quieres tener.

140

Son los caracteres que puedes escribir en un mensaje de Twitter. Usar Twitter es gratis, como la mayoría de redes sociales. Vamos hacia un mundo en el que la publicidad ya no puede ser intrusiva para ser efectiva. Ahora se trata de establecer relaciones con tus clientes potenciales, hasta generar la confianza suficiente como para que algunos de ellos se gasten el dinero en comprar lo que ofreces. Esas relaciones, además, te permitirán conocerles, saber qué esperan de ti, qué les gusta y qué puedes mejorar de tu oferta.

Por eso, usar Twitter, Facebook, LinkedIn, un blog, incluso Youtube o Flickr es parte esencial del marketing en el siglo XXI.

80/20

La regla de Pareto, una observación empírica que se cumple en muchos ámbitos diferentes. Por ejemplo, es frecuente que el 80% de la facturación de tu empresa provenga del 20% de los clientes. Si es así, no puedes tratar a ese 20% igual que al 80% que solo te proporciona el 20% de tus ingresos.

Otra observación: el 80% de los resultados se consigue con el 20% del esfuerzo. A veces el afán de perfección nos lleva a dedicar una cantidad de recursos desproporcionada para conseguir el 20% restante. Si lo que tienes es suficientemente bueno, lánzalo ya al mercado y no dediques el cuatro veces más esfuerzo a mejorarlo solo un 25%.

6

Son los grados máximos que te separan de cualquier persona del mundo. Es decir, si conoces a alguien estás a un grado de esa persona, a dos grados de sus conocidos, a tres grados de los conocidos de sus conocidos, etc. Solo seis grados te separan de cualquier persona, por remota que te parezca.

Además de ser una curiosidad matemática y social, tiene implicaciones. Muchas veces, a nuestros clientes, nuestros empleados o nuestros socios los encontramos en nuestra red social. Y hemos visto antes que las relaciones sociales que podemos manejar no son más de 150. Pero ampliar nuestra red a los contactos de segundo o tercer grado nos permite llegar, teóricamente, a cualquier persona.

LinkedIn, por ejemplo, nos permite hacer un uso muy eficaz de nuestra red social, incluyendo los contactos de segundo o tercer grado, para cosas como contactar con una persona de una empresa o encontrar a un profesional experto en algo que necesitamos.

De modo que saber esto, y explotarlo adecuadamente, nos abre muchas puertas que ni siquiera hubiéramos imaginado.

4

Es el número de elementos que podemos tener en la memoria de trabajo, esto es, la memoria a corto plazo con la que operamos. Solo usando trucos como agrupar objetos (o números, palabras, conceptos, etc.) podemos ser capaces de tareas más complejas.

¿Por qué es importante conocer esto? Porque si la inmensa mayoría de las personas solo pueden retener 4 cosas a la vez (y algunas solo 3), si queremos que usen nuestros productos debemos simplificarlos al máximo.
Los interfaces complejos provocan rechazo en la mayoría de los usuarios.

Hay una excepción: los interfaces que provocan a sus usuarios la sensación de ser expertos, de tener el control. Pero si tus usuarios no son analistas financieros, pilotos de avión o administradores de sistemas UNIX, lo más sensato es facilitarles el uso de tu producto todo lo posible.

0

El precio que realmente es diferente: 0€. Gratis. Free as in free beer. Sí, gratis es un modelo de negocio. O mejor dicho, es parte de un modelo de negocio. Si no tienes marca, ni prestigio, ni clientes, estás empezando con tu empresa y tienes todo por demostrar, la mejor estrategia es ofrecer algo gratis para, al menos, conseguir que tus clientes potenciales se enteren de que existes.

Qué es lo que ofrecer por 0€ y cómo conviertes a los usuarios gorrones en clientes de pago depende de cada empresa. Hay quien ofrece muestras gratuitas, periodos de prueba sin coste, versiones limitadas, productos diferentes… lo importante es tener un modelo de negocio basado en un gancho gratuito que permita atraer a los clientes que están dispuestos a pagar.

Introvertidos y extrovertidos

Es tan bueno el post que he leído en Client K que no puedo resistirme a traducirlo:

La mayoría de los escritores son introvertidos. Los escritores tienden a ser animales solitarios. Pasamos tiempo con nuestros personajes imaginarios. Así que oigo la excusa “soy introvertido” para no promocionarse al menos una vez al día.

Y eso es exactamente lo que es… una excusa.

Yo también soy introvertida pero descubrí hace tiempo que los introvertidos no tienen muchas oportunidades. Quería esas oportunidades más que lo que quería estar “cómoda” así que me entrené a mí misma para actuar como una extrovertida. Soy tan buena en ello, que mucha gente cree que soy extrovertida.

Si no puedes cambiar esa característica de tu personalidad que te impide alcanzar tus sueños, fíngela.
Finge lo suficientemente bien y nadie lo notará.

Bloguear o no bloguear

Esa es la cuestión.

Hay quien, como Andrés Pérez Ortega, se plantea que hay un mundo fuera de Internet, y que esto de los blogs, los twitters y el dospuntocero es una burbuja que estallará y entonces “ocurrirá como con el resto de burbujas, unos pocos se llevarán los rendimientos y la mayoría de la gente se preguntará donde ha ido a parar su energía (principalmente tiempo, ilusión y esfuerzo).”

Pero por otro lado, el Bibliotecario más Fuerte del Mundo se alegra de no haber escuchado cuando le dijeron que los blogs habían muerto. Y es que un agente literario ha contactado con él para trabajar en una propuesta para un libro.

¿Entonces? ¿no decíamos el otro día que los blogs no nos harán ricos? ¿y para qué seguir escribiendo si esto no da dinero? Are we only in it for the money? ¿o por la fama? ¿tiene sentido perder el tiempo escribiendo cada día, o cada semana, si tu audiencia es limitada y nunca vas a ganar un dinero que te compense las horas dedicadas al blog?

Pues todo depende de lo que disfrutes escribiendo. Yo creo que he incumplido todos los mandamientos del buen blogger: no escribo con regularidad, no coordino mi presencia en otros medios sociales, apenas comento en otros blogs… simplemente, hago lo que me apetece y solo cuando me apetece. Por eso me compensa y sigo haciéndolo, aunque no me vaya a hacer rico con ello.

Por eso, si disfrutas haciéndolo, escribe un blog, twitea, sube tus fotos a Flickr… disfruta de tu pequeña gran audiencia, y agradece la tecnología que te permite contactar con almas gemelas en cualquier parte del mundo. Pero si para ti todo esto es una obligación, una carga, haz caso a Andrés. Olvídate de los rendimientos futuros, de la obligación de ser moderno, de todas las horas que ya has invertido. Acepta que no encontrarás la mina de oro y dedícate a actividades más lúdicas o más lucrativas.

Creative Commons License photo credit: h.koppdelaney

Estrategia y táctica


Escribe hoy Seth Godin sobre estrategia y táctica. Certero, como siempre:

La táctica es fácil de plantear, porque decimos “Voy a publicar esto”. Si lo publicamos, ya hemos triunfado. La estrategia da miedo, porque describimos resultados, no acciones, y eso significa oportunidad para fracasar.
En mi experiencia, la gente se obsesiona con los detalles tácticos antes de adoptar una estrategia… y como resultado, cuando una táctica falla, empiezan a cuestionarse la estrategia que nunca llegaron a adoptar de verdad.

Burnout

Burnout puede traducirse por “estar quemado”. Según la wikipedia vemos es un término psicológico para la experiencia de agotamiento a largo plazo y disminución del interés.

Según Herbert Freudenberger y Gail North, las fases (no necesariamente consecutivas) son:

  • Una compulsión para probarse a uno mismo
  • Trabajar más
  • Descuidar las propias necesidades
  • Desplazamiento de los conflictos (la persona no es consciente de la causa original del problema)
  • Revisión de los valores (los amigos o las aficiones se abandonan)
  • Negación de los problemas emergentes (el cinismo y la agresión se hacen aparentes)
  • Retirada (reducción de los contactos sociales al mínimo, aislarse; puede suceder el abuso del alcohol u otras sustancias)
  • Los cambios en el comportamiento se hacen obvios para otros
  • Vacío interior
  • Depresión
  • Síndrome de burnout

Si analizamos los primeros pasos, vemos que el burnout puede ser una pendiente por la que se deslice sin darse cuenta el emprendedor con problemas. Si la reacción ante una situación complicada es trabajar más, sin escuchar a los que nos rodean, empeñándonos en resolver nosotros mismos todos los problemas, es muy probable que acabemos agotados, con una situación personal complicada y con la empresa hundida.

Decía Cela que “el que resiste, gana”. En la empresa, también. Pero para resistir a largo plazo, necesitas tener algunos hábitos que te ayuden a evitar el peligro del burnout:

Vida sana

Haz algún deporte, mejor si es al aire libre. Si hace mucho que no practicas nada, una buena opción es el golf: no necesitas estar en muy buena forma, te ayuda a practicar la concentración y puedes jugar con otras personas de condiciones físicas muy diferentes. Pero cualquier cosa sirve: salir a correr, montar en bici, practicar un deporte de equipo con amigos, etc.

Debes comer y dormir también regularmente. Es cierto que si eres muy joven el cuerpo aguanta mucho más, pero una temporada de pizzas y cuatro horas de sueño acaban con la salud y la resistencia de cualquiera. Estar en forma te ayuda a pensar con más claridad y a ser más eficiente en el trabajo.

Descanso

De acuerdo en que cuando pones en marcha tu empresa está todo por hacer y las tareas se multiplican por doquier. Pero tienes que recordar que la empresa es una carrera a largo plazo, no un sprint. Si gastas todas tus energías al principio, no podrás llegar a la meta.

Necesitas tener actividades que te permitan relajarte y descansar. A ser posible cosas como leer, oír música, salir con amigos, ir al cine. Cosas que ocupen tu mente lo suficiente como para dejar en un rincón los problemas de la empresa.

Relaciones personales

No descuides a los amigos, y menos a la familia. Acuerda desde el principio cual va a ser tu “fin de semana”: puede que necesites trabajar los sábados y descansar solo el domingo, o a lo mejor decides que trabajarás sábados y domingos por la mañana pero descansarás por las tardes. Lo que sea, respétalo. No hay nada tan urgente que no pueda esperar unas horas.

Recuerda que eres mortal

Evita creer que lo puedes todo y que simplemente con más esfuerzo y más trabajo conseguirás mejores resultados.
No lo puedes todo. No eres un superhombre (o una supermujer) y es posible que no seas capaz de sacar tu empresa adelante solo con tus propios medios.

Pide ayuda

Busca el consejo de gente con más experiencia, contrata a un asesor, habla con otras personas que han pasado por experiencias similares, etc. No creas que tú tienes todas las respuestas. Muchas veces alguien con menos implicación emocional y más perspectiva puede ver soluciones que tú eres incapaz de percibir aunque las tengas delante de las narices.

Renuncia

Si estás delante de un muro, no te empeñes en seguir adelante. Por mucho que te pese, es posible que te hayas equivocado con la empresa. Hacer como si no lo vieras solo consigue agravar los problemas.

Si realmente la empresa es insalvable, habla con tu asesor fiscal/laboral y procura cerrarla con el menor daño posible para ti y para otros (socios, empleados, proveedores, clientes…). Reflexiona y piensa en todo lo que has aprendido y cómo puedes aprovecharlo tanto si decides volver a tener un sueldo como si vas a intentar otra aventura empresarial.

¿Otra aventura? ¿Después de haber fracasado?

Pues sí. A veces el fracaso en un emprendimiento es la mejor garantía de éxito para el siguiente proyecto. Y el miedo a un nuevo fracaso puede paralizarte y hacerte perder la oportunidad de tu vida. Mira si no el caso de Ronald Wayne, el tercer socio de Jobs y Wozniak en Apple. Wayne llegó a tener un 10% de Apple, pero lo devolvió a cambio de 800 dólares. Seis años después, esa participación valía más de 1.500 millones de dólares.

Wayne rechazó el 10% de la empresa porque le abrumaba la responsabilidad que implicaba. Jobs estaba tomando decisiones arriesgadas para fabricar los primeros Apple, y temía verse afectado por las deudas. Wayne había creado anteriormente una empresa que no tuvo éxito, y las deudas que asumió estuvieron perjudicándole durante años, así que no quería verse otra vez en la misma situación. Claramente, Wayne aprendió la lección equivocada de su fracaso anterior.

Por eso, lo mejor si has llegado a un callejón sin salida es abandonar, aprender la lección y actuar mejor la próxima vez. De lo contrario acabarás quemado, con problemas en tu vida personal, con peor situación económica y con menos fuerzas para responder a otros desafíos.

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