Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

El pensamiento positivo

Uno de las mayores estafas intelectuales de los últimos años es la idea de que “si crees en algo con todas tus fuerzas puedes conseguirlo”. Una idea que puede estar bien para motivar a los niños que ven las películas de Disney, pero que descubres que es falsa en cuanto tienes 14 años o un poco de sentido común. No basta con creer en algo para que se convierta en realidad.

Y sin embargo, sí es cierto que en tus creencias está parte de la clave para triunfar. Por ejemplo, quien cree en la suerte es muy probable que dedique cierta cantidad de recursos a juegos de azar. Y la inmensa mayoría solo consigue con ello ser un poco más pobre.

Hay quien cree que los empresarios son ricos, explotadores, y que forman una casta en la que no se puede entrar. Si crees en esto, lo lógico es trabajar lo menos posible (porque ya te explotan ellos con sueldos bajos) y no intentar cambiarse de empresa (todos los empresarios son explotadores por igual) ni intentar autoemplearte o crear una empresa (solo los ricos pueden hacerlo).

Por el contrario, si crees que tu futuro depende solo de ti y que los empresarios son egoístas (como tú mismo) pero no irracionales, procurarás trabajar lo mejor posible para que te valoren. Aprovecharás todas la oportunidades que te da la empresa para aprender, aunque eso te suponga más responsabilidad, más esfuerzo o más incomodidad. Te irás a otra empresa en cuanto creas que no te compensan por tu verdadero valor. Y estarás atento a descubrir oportunidades para emprender, porque sabes que tú también puedes hacerlo.

¿Cual es el resultado de cada una de estas formas de actuar?

Con la primera tienes trabajos precarios, mal pagados, que alternas con periodos de paro. Por contra, no te agobias mucho, no tienes responsabilidades, no haces horas extraordinarias, no pasas noches en vela pensando cómo conseguirás pagar las nóminas…

Con la segunda consigues mejores trabajos, progresas, consigues mejores puestos al moverte a otra empresa y, si te decides y te arriesgas, ganas mucho creando tu propia empresa. Por otro lado, es posible que se aprovechen de ti en algún caso, que aportes mucho más de lo que te pagan, que te pegues un batacazo en tu primera empresa, o en la segunda, o en la tercera…

A la larga, los que eligen la segunda forma de pensar acaban triunfando. Son directivos o empresarios, pueden permitirse un buen nivel de vida, y son los que contratan al resto. Claro que si vienen de familia rica lo consiguen antes y esforzándose menos. Pero la mayor fortuna de este país, Amancio Ortega, es prueba de que incluso en España cualquiera puede hacerlo, aunque no tenga estudios ni financiación.

Los primeros, para no confrontarse con ellos mismos, prefieren pensar en los explotadores, las injusticias, los aprovechados, los beneficios escandalosos, el BMW que tiene cualquier empresario… así pueden seguir viviendo, autojustificados, sin obligarse a cambiar.

Los números que determinan el éxito

Os voy a revelar el secreto: hay 10 números que determinan el éxito. Si los tienes en cuenta, podrás triunfar en lo que te propongas. Si los desconoces, tienes muchas más posibilidades de fracasar.

No, no se trata del conocimiento oculto de los sabios egipcios, ni de la tradición milenaria de la sabiduría china, ni ningún otro esoterismo. Es pura realidad. Ahora, te advierto: conocer los números que determinan el éxito no significa que no haya que esforzarse para conseguirlo.

140.000

Son las empresas que han cerrado hasta ahora por la crisis. Aunque sea triste para los implicados, es una buena noticia para ti que estás empezando con la tuya. El cierre de empresas es para el libre mercado como la extinción de una especie para la naturaleza: la manera de dejar espacio y liberar recursos para otros más eficientes. Así que el que cierren decenas de miles de empresas no significa que la tuya no vaya a ir bien. Hay menos cientes, pero también los costes son menores, hay menos competencia y tú partes con menos lastre que otros por lo que te es más fácil adaptarte a las condiciones del entorno.

Pero la cifra también es una llamada de atención: es como el fantasma de las navidades futuras del cuento de Dickens. El cierre puede ser tu futuro si no tienes cuidado en cada paso que de tu empresa.

30.000

Según el informe GEM 2009 del IE, 30.000 € fue la inversión media para poner en marcha una empresa en España en 2.009. Muchas veces, cuando se habla de los motivos para no emprender se cita la falta de capital. Pero si realmente tienes una idea, crees en ella y estás dispuesto a ponerla en marcha ¿pueden frenarte esos 30.000 €?

30.000 € los puedes conseguir renegociando la hipoteca de tu casa. Es lo que puede recibir como compensación por el despido alguien que haya pasado 4 o 5 años en una empresa con un sueldo medio decente. Es una cantidad que algún familiar con una situación económica desahogada, sin necesidad de ser rico, puede prestarte.

El precio medio de un vehículo en España en 2009 fue de algo más de 22.000 €. ¿Por qué crees que puedes comprar un coche y no puedes crear una empresa, si te cuesta prácticamente el mismo dinero?

Y por supuesto, puedes crear tu empresa con mucho menos dinero. Incluso con menos de 100 €.

10.000

Son las horas que necesitas para ser excelente en tu campo. Lo siento, pero ya he dicho al principio que conocer los número no significa evitarte el esfuerzo.

Puedes discutir si necesitas 10.000 o 5.000 o 20.000 horas, pero el hecho es que para ser un maestro tienes que dedicar varias horas al día, casi todos los días, durante años. ¿Puedes triunfar sin ser excelente, solo por suerte o por tus contactos? Obviamente sí. Pero la suerte no la controlas, y no siempre tenemos los contactos adecuados, así que la apuesta segura, aunque lenta, es dedicar esfuerzo.

La buena noticia es que cualquiera puede esforzarse. El éxito no está determinado por el talento natural, o por una inteligencia extraordinaria. Con tener un mínimo de esto, es el tiempo que dedicas a tu talento el que marca la diferencia. Y esto es así para los deportistas, los artistas, los informáticos o para cualquier otra profesión.

1.000

1.000 fans auténticos es todo lo que necesitas para vivir de tu arte, tal y como lo explica Kevin Kelly. Un fan auténtico es el que compra todo lo que produces. El que va a tus conciertos, compra tus camisetas, te pide que le firmes sus copias, tiene una alerta de Google con tu nombre…

Con tiempo y dedicación, cuidando a tus seguidores, puedes convertir a 1.000 de ellos en fans auténticos. No necesitas a una discográfica, a una editorial, a una cadena de televisión o un periódico para vivir de lo que escribes, lo que cantas, lo que diseñas. Puede que no te hagas rico con esos 1.000 fans, pero puedes ganarte la vida bastante bien. Y es una apuesta más segura que aspirar al estrellato, al que por definición solo pueden llegar unos pocos.

150

Es el número de Dunbar, que equivale al número de personas con las que uno puede tener relaciones sociales estables. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, que para mantener la cohesión en un grupo mayor, necesitas una superestructura de reglas y normas que se hace más compleja cuanto más grande es el grupo. Conclusión: si quieres que tu empresa sea innovadora y eficiente, no puedes tener más de 150 empleados.

Esto significa también que tus miles de amigos en Facebook son más falsos que una moneda de 4 euros ¿Hacía falta decirlo? Y es también la explicación de que hayas perdido el contacto con esos amigos de la facultad, y que no vuelvas a quedar con ellos a pesar de que te haya hecho ilusión reencontrarlos en Facebook. Simplemente, necesitarías prescindir de algunas de tus 150 relaciones actuales.

Otra conclusión, derivada de la observación de que tendemos a parecernos a aquellos con los que nos relacionamos, es que si quieres tener éxito necesitas incluir en esas 150 personas al menos a unas cuantas que compartan los valores que tú quieres tener.

140

Son los caracteres que puedes escribir en un mensaje de Twitter. Usar Twitter es gratis, como la mayoría de redes sociales. Vamos hacia un mundo en el que la publicidad ya no puede ser intrusiva para ser efectiva. Ahora se trata de establecer relaciones con tus clientes potenciales, hasta generar la confianza suficiente como para que algunos de ellos se gasten el dinero en comprar lo que ofreces. Esas relaciones, además, te permitirán conocerles, saber qué esperan de ti, qué les gusta y qué puedes mejorar de tu oferta.

Por eso, usar Twitter, Facebook, LinkedIn, un blog, incluso Youtube o Flickr es parte esencial del marketing en el siglo XXI.

80/20

La regla de Pareto, una observación empírica que se cumple en muchos ámbitos diferentes. Por ejemplo, es frecuente que el 80% de la facturación de tu empresa provenga del 20% de los clientes. Si es así, no puedes tratar a ese 20% igual que al 80% que solo te proporciona el 20% de tus ingresos.

Otra observación: el 80% de los resultados se consigue con el 20% del esfuerzo. A veces el afán de perfección nos lleva a dedicar una cantidad de recursos desproporcionada para conseguir el 20% restante. Si lo que tienes es suficientemente bueno, lánzalo ya al mercado y no dediques el cuatro veces más esfuerzo a mejorarlo solo un 25%.

6

Son los grados máximos que te separan de cualquier persona del mundo. Es decir, si conoces a alguien estás a un grado de esa persona, a dos grados de sus conocidos, a tres grados de los conocidos de sus conocidos, etc. Solo seis grados te separan de cualquier persona, por remota que te parezca.

Además de ser una curiosidad matemática y social, tiene implicaciones. Muchas veces, a nuestros clientes, nuestros empleados o nuestros socios los encontramos en nuestra red social. Y hemos visto antes que las relaciones sociales que podemos manejar no son más de 150. Pero ampliar nuestra red a los contactos de segundo o tercer grado nos permite llegar, teóricamente, a cualquier persona.

LinkedIn, por ejemplo, nos permite hacer un uso muy eficaz de nuestra red social, incluyendo los contactos de segundo o tercer grado, para cosas como contactar con una persona de una empresa o encontrar a un profesional experto en algo que necesitamos.

De modo que saber esto, y explotarlo adecuadamente, nos abre muchas puertas que ni siquiera hubiéramos imaginado.

4

Es el número de elementos que podemos tener en la memoria de trabajo, esto es, la memoria a corto plazo con la que operamos. Solo usando trucos como agrupar objetos (o números, palabras, conceptos, etc.) podemos ser capaces de tareas más complejas.

¿Por qué es importante conocer esto? Porque si la inmensa mayoría de las personas solo pueden retener 4 cosas a la vez (y algunas solo 3), si queremos que usen nuestros productos debemos simplificarlos al máximo.
Los interfaces complejos provocan rechazo en la mayoría de los usuarios.

Hay una excepción: los interfaces que provocan a sus usuarios la sensación de ser expertos, de tener el control. Pero si tus usuarios no son analistas financieros, pilotos de avión o administradores de sistemas UNIX, lo más sensato es facilitarles el uso de tu producto todo lo posible.

0

El precio que realmente es diferente: 0€. Gratis. Free as in free beer. Sí, gratis es un modelo de negocio. O mejor dicho, es parte de un modelo de negocio. Si no tienes marca, ni prestigio, ni clientes, estás empezando con tu empresa y tienes todo por demostrar, la mejor estrategia es ofrecer algo gratis para, al menos, conseguir que tus clientes potenciales se enteren de que existes.

Qué es lo que ofrecer por 0€ y cómo conviertes a los usuarios gorrones en clientes de pago depende de cada empresa. Hay quien ofrece muestras gratuitas, periodos de prueba sin coste, versiones limitadas, productos diferentes… lo importante es tener un modelo de negocio basado en un gancho gratuito que permita atraer a los clientes que están dispuestos a pagar.

Te han engañado en todo

Te prometieron que si estudiabas una carrera tendrías un buen trabajo, y ahora encadenas contratos temporales de mil euros.

Te aseguraron que comprar una vivienda era la opción sensata, y ahora tienes una deuda para los próximos 30 años más cara que tu casa.

Te dijeron que si trabajabas para una gran empresa, y eras fiel y cumplidor, harías carrera, y esa empresa te ha dejado en paro.

Ahora que sabes que todo lo que te dijeron que tenías que hacer para tener una vida próspera y tranquila era mentira, ¿qué vas a hacer?

Puedes lamentarte de tu mala suerte.

Puedes culpar a los empresarios, al gobierno, a los especuladores, al capitalismo, a los sindicatos, al sistema…

Puedes insistir en hacer lo mismo, pero con más ahínco: estudiar un master además de la carrera, buscar un trabajo en una empresa más grande, jugar mejor al juego de las propiedades inmobiliarias.

O puedes tomar las riendas de tu vida y decidir que si las reglas antiguas no valen para los otros tampoco valen para ti.

No suplicar que te den un trabajo, sino crear tus propias fuentes de ingresos.

No estudiar una carrera, sino aprender y practicar tu pasión hasta conseguir que otros paguen por lo que realmente vales, sin obligarte a competir con miles de licenciados indistinguibles entre sí.

Aprender a manejar tu dinero, sin fiarte a ojos ciegos de los consejos de personas que han vivido en otro siglo en el que las reglas y las oportunidades eran otras.

Nadie te avisó de que las reglas habían cambiado, pero ahora ya lo sabes.

Ahora solo tú eres responsable de tu futuro.

2010 será un año excelente

2010 es el mejor año para lanzar tu empresa, o para hacer que crezca.

Habrá muchos que te digan que es una locura, que hay crisis, que no triunfarás. Pero eso solo significa que ellos y los que piensan como ellos no van a competir contigo.

El acceso a la financiación será difícil, y te costará conseguir clientes. Pero precisamente por eso tendrás que hacer las cosas bien desde el principio, serás eficiente y tu empresa estará fundada en bases sólidas.

Todos a tu alrededor echan la culpa a otros de su situación: al gobierno, a los especuladores, a los bancos, a la empresa que les ha despedido o a la que les mantiene con un sueldo miserable. Mientras, tú puedes dedicar tus energías a hacer y no a hablar, y conseguir que al final del año tu vida haya cambiado a mejor.

Lo habitual es mirar hacia atrás y llorar por lo que la crisis te ha quitado: el trabajo, la vida cómoda, el dinero abundante. Pero tú puedes mirar de frente y elegir entre las infinitas posibilidades de conseguir una vida mejor creando valor para tus clientes.

2010 será un año excelente para muchas personas. Solo depende de ti el ser una de ellas.

El Bulli como loss leader

Ferrán Adriá ha declarado que su restaurante El Bulli no gana dinero. Creo recordar que no es la primera vez que lo dice, pero ¿por qué es así? Si es el mejor restaurante del mundo, ¿no podría subir los precios hasta hacerlo rentable? ¿no podría disminuir los costes? ¿abrir 8 meses en lugar de 6?

Lo cierto es que para Adriá El Bulli es un loss leader. Es decir, que Adriá mantiene abierto El Bulli, a pesar de que como negocio pierda dinero, porque gracias a él gana dinero por otras vías.

El Bulli tiene que abrir solo 6 meses, mantener una lista de espera de años, admitir solo 50 comensales en una sola comida por día, ofrecer menús de degustación de 50 platos… porque eso le permite ser el mejor restaurante del mundo, año tras año. Gracias a que es el mejor, Adriá puede poner su nombre en otros productos, desde hoteles hasta cadenas de fast-food, con los que sí puede ganar dinero.

El concepto de loss leader lo aplican otros negocios, como las grandes superficies, que ofertan productos muy rebajados vendiéndolos incluso por debajo de coste, porque una vez que el consumidor está en del comercio es muy probable que compre otros productos en los que sí hay un margen suficiente.

En Internet muchos servicios tienen una versión gratuita (que a la empresa le cuesta dinero) que “engancha” al usuario, y que hace que un porcentaje de esos usuarios gratuitos acabe siendo de pago cuando necesita el servicio completo.

Ahora, piensa en cómo puedes tú aplicar el concepto a tu empresa. ¿Puedes ofrecer algo gratis? ¿puedes hacer algo para ganar prestigio aunque pierdas dinero con ello?

Lo que importa ahora

Seth Godin ha promovido un eBook titulado Lo que importa ahora (What matters now). Puedes leerlo en scribd en el enlace anterior, o descargarlo aquí.

Son 80 textos de una página escritos por personas relevantes: Guy Kawasaki, Chris Anderson, Gary Vaynerchuck, Tim O’Reilly, Tony Hsie… Merece la pena dedicarle un ratillo, sobre todo si estás en fase de definir tus propósitos y tus objetivos para el año que viene.

Gana dinero rápidamente con tu blog

Darren Rowse escribe en Problogger un artículo muy sensato sobre las ofertas de sistemas para ganar dinero rápidamente con los blogs. Básicamente, viene a decir que si quieres ganar dinero con tu blog, la forma más segura es dedicando mucho tiempo y esfuerzo. Leedlo si os interesa el tema.

A mí eso de “gana dinero rápidamente” me ha hecho pensar que las dos estrategias de las que habla Rowse pueden aplicarse a cualquier empresa. Puedes crear una empresa “estrella fugaz” en la que apuestes por ganar dinero a corto plazo pero que sabes que tendrá una vida limitada, o puedes crear una empresa cuyo objetivo sea perdurar siglos.

Curiosamente, la opción más segura es la segunda. Las empresas flash son arriesgadas, porque si tu apuesta fracasa no hay manera de recuperar la inversión. La empresa que crece poco a poco va creando sus propias defensas, y puede permitirse fracasos porque son parciales y no afectan a su supervivencia.
No es que una estrategia sea mejor que otra. Simplemente, tienes que saber a qué estás jugando, porque de eso depende a qué debes dedicar tus recursos.

¿Qué pasaría si doblas el precio?

Imagínate que tienes que doblar el precio de tu producto o servicio. Es el experimento que proponen en Freelance Switch.

¿Qué tendrías que hacer para que eso funcionara? Y no vale decir “es que en mi negocio no puedo hacerlo, porque la competencia se me comería”. Seguro que en tu negocio hay gente que está cobrando la mitad que tú (aunque algunos de ellos estén al otro lado del mundo, eso cada día está más cerca), y también hay gente que consigue cobrar el doble o más.

Dicho de otro modo, la pregunta es ¿cómo puedes añadir valor a tu propuesta para conseguir que te paguen el doble de lo que te pagan ahora? O tal vez ¿cómo puedes encontrar y convencer a los clientes que están dispuestos a pagar el doble de lo que pagan tus clientes actuales?

Equivocarse en el precio

No vi el programa “El Aprendiz” que se estrenó la semana pasada, pero por lo que me han comentado el primer candidato descartado lo fue por haberse equivocado al poner un precio. Tanto se equivocó que estableció el precio de venta por debajo del coste.

Este error puede parecer absurdo, aunque yo lo he visto en empresas reales. Cierto que vendían servicios y productos más complejos que unas aceitunas y con márgenes muy estrechos, pero establecer mal un precio es más frecuente de lo que uno puede pensar. Una vez me contaron el caso de una señora mayor, viuda, que puso una papelería y asignaba los precios a los artículos con el único criterio de “lo que le parecía a ella que debían costar las cosas”. Así que algunos artículos los ponía a la venta con un margen del 300% y otros muy por debajo de su coste. Cerró al poco tiempo, claro.

Poner el precio sin tener en cuenta el coste es un error grave, pero también es peligroso hacerlo teniendo en cuenta sólo el coste. El precio es uno de los elementos de marketing más importantes. Y es que el precio es clave a la hora de convencer a un cliente potencial, entre otras cosas, porque es uno de los pocos elementos objetivos que tenemos para comparar con la competencia.

Cualquiera de nosotros compra decenas de cosas al cabo del mes, y no puede ser experto en todas. Más bien sucede al contrario: casi todas las decisiones de compra las tomamos con información parcial. Primero, porque no tenemos tiempo para analizar todos y cada uno de los ingredientes de un producto, todas las características de un servicio y compararlo con absolutamente todas las alternativas. Después, porque nos falta formación para entender la diferencia entre las características técnicas de dos productos. ¿Este tejido es mejor que este otro? ¿Una web hecha con Flash es mejor que una que cumpla con XHTML estricto?

De modo que nos basamos en impresiones subjetivas: el envoltorio, el comercio, el vendedor, los anuncios que hemos visto… Pero además de esas sensaciones y percepciones irracionales, agradecemos alguna información que satisfaga al lado izquierdo de nuestro cerebro. Y para esto el precio es una información excelente. El problema es interpretarlo correctamente.

Por ejemplo, tendemos a pensar que un precio barato es sinónimo de mala calidad, y un precio alto de lo contrario. De modo que, al contrario de lo que creen muchos emprendedores, a veces la estrategia correcta no es empezar con un precio muy bajo para conseguir robar clientes a la competencia. El cliente suma el desconocimiento de nuestra marca con un precio barato y le da como resultado desconfianza. Por el contrario, un precio alto, si conseguimos asociarle una idea de exclusividad o personalización (y a esto sí puede aspirar una empresa pequeña), es percibido como señal de calidad.

Por todas estas razones, es importante pensar en el precio desde el mismo momento en que empezamos a diseñar un producto o servicio, y utilizarlo como un instrumento más para ganar clientes.