Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

¿Qué hay que hacer para empezar a crear una empresa?

Retomamos las preguntas de los lectores con esta que me plantea María:

Tengo mi tienda virtual montada desde hace meses pero aún no he podido abir las puertas de la misma. Estoy en la parálisis del análisis.

Tengo tantas dudas y veo la idea tan innovadora y a la vez descabellada, que francamente, me he leído los artículos varias veces pero aún no he podido digerirlos.
Para empezar necesitaría más información, a ser posible contrastada y matizada.

Con Google podría encontar info, pero la que yo busco es la antes indicada.

¿Cómo hay que hacer para empezar?

El caso de María es muy frecuente. Hay muchas personas a las que les gusta hacer las cosas bien, y cuando se enfrentan a algo desconocido, como es crear una empresa por primera vez, se sienten abrumados ante todo lo que tienen por delante y todas las posibilidades de cometer errores.

Lo primero que debería saber María (y todos los que estén en su situación), es que hagan lo que hagan van a cometer errores. Cuando emprendes, el error no es una posibilidad, es una certeza. Si tienes suerte, muchos errores ni siquiera sabrás que los has cometido. Nunca sabrás que cambiando el diseño de tu página hubieras conseguido un 15% más de ventas, o que seleccionando un proveedor diferente hubieras conseguido un 10% más de margen, o que poniendo un precio un 25% más alto hubieran aumentado un 30% tus beneficios. Si consigues ventas y ganas dinero, pensarás que has hecho bien las cosas y seguirás así.

Pero los errores están ahí, aunque no los descubras nunca. Y si eres un poco perspicaz, te habrás dado cuenta de la causa de la mayoría de los errores que he puesto como ejemplo: no probar las cosas. Si no haces dos o tres versiones de la página, ¿cómo vas a saber cuál es la más eficaz para convertir a visitantes en clientes? Si no pruebas con varios precios ¿cómo puedes saber cuál de ellos es el ideal para tu producto?

El problema de María no es que le falte información. Es que la está buscando donde no puede encontrarla. Uno puede ir a Google, por ejemplo, y buscar el tema de colores y tasas de conversión. Y tal vez hasta lea cosas como que “el azul vende más”. Y hasta es posible que esa información esté basada en datos reales, y en análisis de cientos de páginas web. Pero no son los datos de tu página web. Después de leer esto (y de colorear de azul tu página), sigues sin saber si en tu caso, con los productos que vendes, para tus clientes, hubiera sido mejor el rosa.

De modo que lo que tiene que hacer cualquier emprendedor que de verdad quiera triunfar no es evitar cometer errores, sino procurar cometerlos rápido, barato y de manera que le sirvan para aprender. Hacer varias versiones de la página web, medir el comportamiento de 1.000 visitantes en cada versión de la página, y tomar decisiones basadas en esos resultados, no en análisis teóricos. Probar distintas estrategias de precios, descuentos, bundles, etc. Probar a hacer publicidad en AdWords, directamente en otras webs especializadas que visiten sus clientes, en Twitter o Facebook.

Probar, medir, aprender y cambiar en función de lo aprendido. Una y otra vez, lo más rápidamente posible, hasta que vayamos dando con lo que nos funciona a nosotros. Dicho de otra manera: lo que hay que hacer para empezar es empezar. Despacito, si quieres, sabiendo que vas a equivocarte, pero empezar. Es la única manera de aprender, ir mejorando y algún día tener éxito.

¿Qué vas a hacer en los próximos 10 días?

Les he preguntado a los participantes del programa SHERPA si querían que hubiese webinar la semana que viene, o por ser Semana Santa mejor lo dejábamos para la siguiente. La respuesta abrumadoramente mayoritaria es que quieren webinar, of course. Lo cual quiere decir que nuestra sesión semanal les aporta valor (por cierto, quedan horas antes de que el precio mensual por pertenecer al programa se duplique, así que si estás interesado date prisa y pulsa aquí). Pero también quiere decir que son gente activa, dispuesta a invertir su tiempo en ser mejores emprendedores y tener más probabilidades de éxito es su proyecto empresarial.

Tenemos 10 días más o menos festivos por delante. Como mínimo vas a tener dos días festivos, de los de quedarte en casa. ¿Qué vas a hacer con ellos? Si no vas a asistir a un webinar como el del programa SHERPA, ¿qué vas a hacer para que después de estos 10 días seas más sabio, para que tu empresa haya progresado, para que conozcas mejor a tus clientes y sus problemas?

Te doy algunas ideas:

- Asiste a una clase virtual. Por ejemplo, a esta que dio David Heinemeier Hanson en Stanford. Ya que estás en el Entrepreneur’s corner de Stanford, ¿por qué no aprovechas para asistir a 10 horas de clase, una cada día? Cuestan lo mismo que una, es decir 0,00€.

- Leer un libro: El Método Lean acaba de ser traducido, y Generación de Modelos de Negocio lleva ya un tiempo en español. En 10 días puedes leer cualquiera de los dos, o los dos.

- Vender algo en Amazon, o en eBay. Cualquier cosa: un libro usado, un trasto que ya no usas. O mejor vende 10 cosas. Aprende cómo es el proceso de venta en uno de los gigantes del comercio electrónico, descubre qué pasa con las ventas según suba o baje el precio, cuánto influye una buena fotografía o una buena descripción del producto…

- Empezar un blog. Escribí hace poco tiempo unas entradas que pueden darte pistas para empezar con el pie derecho: esta, esta, esta y esta. En 10 días puedes tener el blog montado y al menos 10 entradas escritas.

- Hablar con 10 clientes potenciales. Haz caso a Steve Blank y sal de tu guarida. Si tienes una idea de negocio, no te la guardes como si fueras un hobbit trastornado por el Anillo. Pregunta, escucha y aprende. Si después de las 10 entrevistas la idea de negocio que tenías no ha cambiado te devuelvo tu dinero.

- Hacer algo nuevo. Practica un nuevo deporte, escucha música de un género que no hayas oído antes, ve a un sitio en el que no hayas estado nunca, habla con un desconocido. Si tienes una afición, haz algo que no hayas hecho antes: un nuevo tipo de fotografía, una técnica nueva de pintura, escribe un género que no hayas tocado. Aprende y haz algo interesante.

¿Qué te parece? El día 10 de abril, cuando te levantes y mires lo que has hecho en los últimos 10 días, ¿qué vas a decir?

¿Que pasa si no cotizo a la Seguridad Social?

Esta semana ha habido dos personas que me han hecho esta pregunta: si creo mi empresa en UK y esta empresa no me contrata como empleado ni me doy de alta como autónomo, no pago Seguridad Social. Entonces ¿no tengo esas coberturas?

Obviamente, las respuesta es que si no pagas a la Seguridad Social, no tienes las prestaciones que van aparejadas a esa cotización.

Estamos tan acostumbrados a una forma concreta de vivir que nos cuesta ver que hay otras vías. Lo normal es trabajar para otro, que el Estado retenga una gran parte de ese sueldo (entre IRPF y Seguridad Social, entre un 40 y un 60 por ciento) y que a cambio nos de una serie de prestaciones “gratuitas”. La sanidad es gratis, sigues cobrando si te pones enfermo y no puedes trabajar, las pensiones son gratis hasta que te mueras, tienes derecho a cobrar “el paro” si te despiden.

Ya el ser autónomo supone romper con alguno de estos hechos asumidos. Pero dar el salto a crear una empresa en otro país supone descartar muchas de estas verdades inmutables y aprender a vivir en otra realidad.

Una cosa que tal vez os sorprenda: puedes ser multimillonario y cobrar el paro. Supongamos que eres un mileurista que típicamente se ha quedado sin trabajo. Y supongamos que tu tío que emigró a América fallece y te deja sus acciones de Apple que compró en el 79 con su amigo Forrest Gump. Y que esas acciones valen ahora 100 millones de dólares. Sigues teniendo derecho a cobrar el paro. Declararás en el IRPF los beneficios que te reporten las acciones y pagarás por ello, pero ser accionista de una empresa, aunque suponga que puedes empapelar tu casa con billetes de 500 euros, no impide que puedas cobrar el paro.

Del mismo modo, crear una empresa en UK no interrumpe a priori tu derecho a cobrar el paro. Otra cosa es que, como preguntaban los lectores, ser accionista de una empresa no te proporciona cobertura de la seguridad social. Si no tienes una vía de cotización aquí, te quedas sin esas prestaciones.

¿Qué puedes hacer entonces si quieres ir al médico cuando te pongas enfermo y quieres poder dejar de trabajar cuando seas un anciano?

Una alternativa es que tu empresa británica te contrate. La ventaja con respecto a ser un asalariado “al uso” es que como tú eres el dueño de la empresa decides el sueldo de tus empleados, y puedes elegir lo que sea más beneficioso para ti, es decir, qué parte de los beneficios cobras como sueldo y qué parte cobras como dividendos.

Otra posibilidad es cotizar voluntariamente a la Seguridad Social. Si quieres, no te van a poner pegas. Lo hacían antes algunos autónomos para mejorar la pensión de jubilación, por ejemplo. No trabajas, eres simplemente accionista y vives de las rentas, pero tienes esta cobertura que pagas religiosamente.

Y la tercera alternativa es construirte tu propia “seguridad social particular”. Ahorra tú mismo lo que quieras para tu jubilación y contrata el seguro médico que quieras. No va a ser más caro que la Seguridad Social, y tienes muchas, muchas más probabilidades de que lo que ahorres ahora se convierta en una pensión decente en el futuro.

¿Te han despedido? Consuélate, a tu empresa tampoco le queda mucho tiempo

Las víctimas de la crisis financiera han sido, como no podía ser de otra manera, los más débiles. Los empleados más fáciles de despedir, las empresas con menos capacidad para aguantar. Esta crisis acabará como han acabado otras cuando llegue algo de sensatez a los gobiernos y dejen de intentar apagar el fuego con gasolina (más créditos y más dinero barato).

Pero la otra crisis, la que están causando las tecnologías de la información y las comunicaciones, no solo va a acabar con los empleados y las pequeñas empresas débiles. Acabará con las multinacionales y las grandes corporaciones. Y no es que lo diga yo, que como todos los bloggers hablo por hablar sin tener ni idea. Lo dijo Ronald Coase, que es premio Nobel de economía. Y lo dijo ya en 1937.

Al bueno de Coase se le ocurrió preguntarse por qué existen las grandes corporaciones. Para la mayoría de la gente, nacida en un mundo en el que basta salir a la calle para ver logotipos de empresas con decenas o cientos de miles de trabajadores, las grandes compañías son una obviedad. Pero estas grandes compañías apenas existían hace 150 años. ¿Por qué surgieron y dominaron el mundo económico del siglo XX como los dinosaurios dominaron el Mesozoico?

La respuesta de Coase es que una gran corporación reduce los costes de transacción. Al forzar la colaboración entre sus empleados, puede utilizar esa ventaja para reducir estos costes de transacción y ser más eficiente. Si os fijáis, esto explica también la existencia de conglomerados empresariales como Ford, que llegó a ser propietaria de las ovejas de las que se obtenía la lana para hacer la tapicería de sus coches.

Lo habitual en el siglo XX eran grandes corporaciones con unos ingresos por empleado relativamente bajos. Telefónica, por ejemplo, era el año pasado la teleco más productiva, con 447.000€ por empleado. Esto después de deshacerse de Atento, que dejaba las cifras para el total del grupo en poco más de 200.000€. Empresa tecnológica, elimina la “grasa” del soporte técnico (con gran carga de personal), y no llega ni a medio millón de euros por empleado. Comparad con Dropbox, cuyos 70 empleados consiguieron acabar 2011 facturando 240 millones de dólares. 3 millones de euros por empleado. Dropbox es eficiente, pero no es la empresa de Internet más eficiente: Plenty of Fish, la empresa de Markus Frind, factura 10 milones de dólares y tiene un solo empleado: el propio Markus.

¿Que ha pasado para que la explicación de Coase para la existencia de grandes compañías deje de ser válida? Sencillamente, que los costes de transacción se reducen más eficazmente usando las ventajas de las nuevas tecnologías que las ventajas de una gran corporación. Dropbox no necesita comerciales para vender, ni gasta dinero en marketing para crear “presencia en la mente del consumidor”. Internet se encarga de hacer todo esto a coste prácticamente cero.

Todo esto tiene, como adelantaba en el titular, consecuencias para las empresas que siguen el modelo del siglo XX. O adelgazan y cambian la reducción de costes de transacción que conseguían con su tamaño por otras reducciones que aprovechen las tecnologías de la información y las comunicaciones, o desaparecerán.

Pero lo más importante son las consecuencias que tiene para ti. Cada vez va a haber menos empleos en grandes empresas. No es por una crisis financiera que pasará en unos años. Este cambio es para siempre (o para toda tu vida, que a efectos prácticos viene a ser lo mismo). Repito, por si no queda claro: cada vez habrá menos grandes empresas con decenas de miles de empleados. Tu trabajo fijo de mando intermedio en una sucursal de Megacorp, Inc. no va a volver. Puedes acurrucarte en un rincón y llorar por lo que fue y ya no es, pero eso no va a cambiar las cosas.

Esa es la mala noticia. La buena noticia es que esas mismas tecnologías que están destruyendo a las grandes corporaciones están habilitando otro modelo de transacciones económicas, y por tanto otro modelo de empresa. Un modelo de empresas pequeñas, con empleados ubicados en cualquier parte del mundo, hipersepecializadas en hacer una cosa y hacerla muy bien. Empresas que aprovechan la reducción de costes de transacción para ser extraordinariamente eficientes. Empresas que trabajan en red, construyendo una pieza de un engranaje que funciona mejor cuando se le unen otras piezas creadas por otras empresas hiperespecializadas y excelentes en lo suyo.

Y lo mejor de todo. En la mayoría de los casos, no necesitas un gran capital como el que se necesitaba hace 50 años para construir una fábrica, comprar costosos bienes de equipo y pagar centenares o miles de nóminas. Con una conexión a Internet tienes todo lo que necesitas para empezar a crear una de estas nuevas empresas.

Ahora que sabes todo esto, tú decides. ¿Sigues lamentándote porque te han echado de una casa en ruinas o coges la mochila y te lanzas a explorar territorios nuevos?

Nombre propio o nombre de empresa

Cuando hablamos de crear un blog para demostrar que eres un experto, os recomendé buscar una o dos palabras que definieran tu oferta y usarlas como título del blog y nombre de dominio. El caso es que ha habido quien me ha preguntado si para mejorar tu marca personal no es preferible usar tu nombre y apellido. Es lo que hacen por ejemplo, Javier Megías o Lucas Cervera.

Hay también quien, como hice yo con desencadenado, simplemente busca una palabra o una referencia metafórica o evocativa. Pensad en ThinkWasabi o Loogic. Así a bote pronto, sin tener ninguna referencia más, ¿sabríais decir quién se dedica a la productividad personal y quién a las startups? Y si estos dos blogs pueden tener éxito con estos nombres tan poco pertinentes, ¿no puedes tenerlo tú también?

En realidad, las tres alternativas: palabras clave, nombre simbólico o nombre propio, tienen ventajas e inconvenientes. Elegir una u otra depende de tu proyecto.

Si tu objetivo es vender tus servicios más que crear una empresa, te interesa desarrollar una marca personal potente. En este caso, tu blog y tu dominio sí pueden ser nombre+apellidos.com. Con esto conseguirás que quien te busque en Internet encuentre tu blog y descubra qué puedes hacer por él. A cambio, deberás trabajar más para conseguir resultados buenos para las palabras clave que definen lo que haces.

Si tienes muy claro cuál es tu nicho de negocio, usar una o dos palabras clave como nombre del blog y como nombre de dominio te ayudarán a posicionarte mejor en ese nicho de negocio. No solo ayudas a Google a ofrecer tu blog como resultado en las búsquedas, sino que das al lector una pista importante acerca de tu foco. El problema es que te quedas “encerrado” en ese nicho. Si el día de mañana quieres reenfocar tu negocio, te va a resultar más difícil salir.

Por último, usar un nombre evocador o metafórico te deja más libertad para dedicarte a lo que quieras e incluso evolucionar tu negocio, pero esto es a costa de invertir más tiempo y esfuerzo en posicionamiento, tanto en buscadores como en la mente de tus posibles clientes.

Una cosa importante: tanto usar palabras relevantes como usar términos metafóricos te facilita crecer más allá de tu propia persona. Aunque en el inicio te plantees vender solo tus servicios, deberías tener claro si en el horizonte está el crecer contando con más personas. Si este es el caso, entonces el nombre propio es peligroso. Hay sectores en los que está aceptado que acudir a “Garrigues”, “Bassat” o “Barraquer” no significa que te atienda nadie con ese apellido, pero no deja de ser confuso para tus clientes potenciales.

¿Por qué no estás vendiendo?

El mayor error que puedes cometer al crear una empresa es no empezar a vender cuanto antes. Para una persona creativa, hay muchas tareas en el proceso de crear una empresa que son muy gratificantes. Diseñar el producto, crear un logo, pensar en un nombre, hacer una página web, desarrollar el producto (si eres programador). Todo esto está muy bien, al acabar el día tienes la sensación de que has progresado, que tu proyecto marcha.

Pero a veces un emprendedor cae en la tentación de revisar una y otra vez el logo, de cambiar una vez más el texto de la web, de añadir una funcionalidad más a su producto. Porque trabajar en estas cosas evita enfrentarse a la prueba definitiva: presentarse delante de un cliente potencial e intentar venderle lo que hemos creado. Esto es aterrador, porque supone enfrentarse a la posibilidad de que rechace nuestra oferta. Que diga que lo que tanto esfuerzo nos ha costado crear, que esa idea que nos ha parecido tan buena y a la que hemos dedicado tanto esfuerzo, tantas noches trabajando hasta las tantas, tal vez tanto dinero, no vale. Que nadie lo quiere. Que hemos perdido el tiempo. Que en lugar de una empresa tenemos un fracaso.

Hace tiempo conté por aquí la historia de Autocad y de cómo antes empezar a desarrollar el software que les hizo millonarios a sus fundadores lo primero que hicieron fue ir a una feria con unos folletos y descubrir en qué aplicaciones estaban más interesados sus clientes.

¿Quieres un ejemplo local? Diego Mariño contó en su charla en Iniciador Madrid cómo lo primero que hizo al lanzar few ducks, su segundo proyecto, fue buscar clientes. No empezar a desarrollar el producto, mucho menos perfeccionarlo. Simplemente salir y encontrar a unos cuantos clientes que le dijeran “si haces esto que me cuentas en un par de meses, te lo compro”.

Por eso, por muy gratificante que sea ponerte delante de la pantalla del ordenador, hazte un favor a ti mismo. Deja lo que estés haciendo y busca un cliente. Alguien a quien no solo le guste lo que haces, sino que esté dispuesto a pagar por ello. Si te dice “pagaría, pero le falta la característica X”, pregunta a otros 10 o 12, y si la mayoría coinciden en que le falta X, pues ya sabes a qué tienes que dedicarte: le pones X a tu producto y vuelves a salir a vender.

Que sí, que ya sé que no tienes tarjetas de visita, que la empresa no está constituida, que en solo un par de días o una semana como mucho vas a tener la web lista… Pero todo esto no importa. Sal y vende. Es lo mejor que puedes hacer para mejorar tus probabilidades de conseguir que tu proyecto se convierta en una empresa.

Por qué las webs de restaurantes son una mierda (y un regalo para ti)

Supongo que habrá excepciones, pero por lo general las webs de restaurantes son pura basura. Una intro con Flash que garantiza que no puedes ver nada si se te ocurre acceder desde un smartphone porque estás en la calle y justo en ese momento estás buscando un sitio donde comer. Música activada por efecto, para que todos tus colegas se enteren de que no estás trabajando si se te ocurre dedicar cinco minutos a buscar un sitio donde llevar a cenar a tu pareja. Flash por todas partes, para que si has conseguido entrar te sea imposible navegar. Para conocer la carta debes descargarte un PDF de 10 megas, que luego resulta que no tiene precios. Averiguar algo tan sencillo como la dirección supone pinchar en varios enlaces. Y no se te ocurra preguntarte si hay un menú del día, porque ningún restaurante que se precie se rebaja a dar una información tan pedestre. Es raro, raro, raro que puedas reservar desde la web. Eso sí, todos te informan de que hacen cocina de mercado con excelentes materias primas y respeto a la tradición pero con un toque vanguardista, porque el chef ha trabajado en el Bulli, o ha trabajado con alguien que ha trabajado el el Bulli o algo así.

Hay un motivo para todo esto: el que encarga la web no se pone en la piel del cliente, sino que busca crear un “entorno que evoque la experiencia de comer en el restaurante”. Aunque el cliente solo quiere saber a qué hora abren, si es un lugar adecuado para ir con los niños o con la chica a la que quiere impresionar y por cuánto le va a salir la broma. Claro que una web sencillita con el menú del día actualizado, por supuesto con precios, y un enlace a Google Maps no mola tanto, y el dueño del restaurante, ya que se deja un dinero en la web quiere asegurarse de que navegar por ella es una experiencia que deja huella.

Algo parecido pasa con las webs de casas rurales. A estas alturas es increíble que no tengan al menos 100 fotos de cada habitación, desde todos los ángulos y con todos los detalles posibles. ¿No es tu casa única? ¿no son gratis las fotos? ¿qué te impide enseñar cada detalle y que el cliente potencial sepa qué va a encontrar si decide hospedarse en tu casa? ¿por qué no dejas que tus huéspedes suban sus propias fotos, para que otros visitantes sepan que son verdaderas?

En realidad, esto de hacer las páginas web pensando en la empresa y no en el cliente es así desde que el mundo es mundo, o al menos desde que la web es Internet. Cualquier página web de un organismo oficial dedica muchos más pixeles de su homepage a cantar las loas y alabanzas del político que se sienta en la poltrona que a facilitar los trámites del ciudadano.

Todo lo cual es una buena noticia, porque en este estado de cosas es fácil diferenciarse y hacer una página verdaderamente útil. Es más, paradójicamente es más fácil y barato crear una página web sencilla y útil que un engendro en Flash. Todo ventajas, con la única condición de que trabajes pensando en tu cliente y no creyendo que tu ombligo es el centro del universo.

Ya he explicado alguna vez que con una instalación un poco cuidada de WordPress puedes tener una página web mejor que el 90% de tu competencia por muy poco dinero. Hoy os planteo otra alternativa, que no he usado pero tiene buena pinta: BaseKit

BaseKit es una herramienta para crear páginas web de manera visual, sin necesidad de conocimientos técnicos. No es una opción tan potente como WordPress (por no hablar de alternativas como Joomla! o Drupal), pero es sin duda preferible a esa web horrible hecha por el sobrino “que sabe de informática” o el horror creado un Flash por un creativo desbocado. Y si no tienes ni tiempo ni ganas de administrar dominios o servidores o actualizaciones, no importa.

En el título os prometía un regalo, y aquí va: si me explicas en un comentario por qué te mereces una cuenta de BaseKit para la web de tu empresa, y le das difusión al comentario en twitter, puedes ganar una cuenta gratis durante un año. Decidirá el ganador un jurado compuesto por yo mismo, en función de dos criterios: los argumentos aportados y la difusión que consiga el comentario en twitter. La decisión, por supuesto, será inapelable.

Así que si quieres una cuenta gratis de BaseKit ya estás tardando, porque el plazo acaba el día 3 de octubre. Y si no lo consigues, puedes probarlo de todas maneras, que el precio no es excesivo.

Nota: no llevo ninguna comisión ni gano ningún dinero ni tengo ninguna otra ventaja o incentivo para recomendar BaseKit. Simplemente creo que puede ser útil si estás en el perfil que he descrito: no tienes ningún conocimiento técnico y pocas ganas de adquirirlos, pero necesitas crear y mantener tu web. Y ya que me han ofrecido un regalo, pues eso que ganas por ser lector de Desencadenado.

Las ventajas de una Sociedad Limitada

Hace muchos, muchos años, escribí sobre si era más ventajoso para un grupo de profesionales que deciden trabajar juntos crear una Sociedad Limitada o simplemente darse de alta como autónomos cada uno de ellos, a raíz de una consulta concreta.

Ahora una de las socias quiere dejar parte de las obligaciones que le supone la empresa, y para ello va a vender la mayor parte de sus participaciones a las otras socias. Aunque todavía no está claro cómo van a valorar la sociedad (y por tanto su parte), lo que sí es seguro es que ganará unos cuantos miles de euros en la operación.

Si hubieran decidido constituir una comunidad de bienes, o actuar como autónomas pagando cada una una parte de los gastos, como les aconsejó el abogado del colegio de psicólogos, esta persona tendría que dejar la empresa a cambio de nada. Se llevaría conocimiento y experiencia, pero ni un céntimo.

Moraleja: si tienes socios, constituye una sociedad limitada y tal vez en unos años puedas llevarte el fruto de tu esfuerzo.

Historia de dos empresas (o por qué no seguir las reglas)

Hace 9 años creé una empresa dedicada a dar soporte al software libre. Leí lo que había disponible en Internet, consulté a asesores e incluso hice un curso para emprendedores de la Comunidad de Madrid, en el que validaron mi modelo de negocio. Armado con estos conocimientos hice lo que había que hacer:

  • Constituí una SL, imprescindible para actuar legalmente.
  • Alquilé una oficina en un edificio representativo.
  • Contraté a un comercial y a un técnico.
  • Compré portátiles para los tres.
  • Contraté un servicio de asesoría fiscal y laboral.
  • Encargué tarjetas de visita y carpetas e hice una página web con información corporativa.
  • Cuando ya tenía todo armado, salimos a vender.

El resultado es que, 4 meses más tarde, tenía 0€ de ingresos y más de 15.000€ en gastos.

Y cada mes, 4.000€ más se sumaban a esa cuenta, tanto si ingresaba algo como si no.

El ciclo de venta, en este sector, es largo. Y también es largo el tiempo que pasa entre el momento en que empiezas un trabajo y el momento en que lo cobras. No ayudó tampoco que nuestro primer cliente no pagara un proyecto de 11.000€. O descubrir con horror que hay que pagar el IVA de esos 11.000€ no cobrados, porque Hacienda no le importa que cobres, solo que factures. Estas y otras historias de horror que os podría contar respecto a los empleados me obligaron a dejar la empresa.

Este año he empezado con CoralBand, una empresa dedicada a facilitar el desarrollo de contactos profesionales. ¿Y qué he hecho hasta ahora?

  • Pensar en el modelo de negocio.
  • Desarrollar un prototipo.
  • Buscar los primeros usuarios y empezar a validar la idea.
  • Refinar el prototipo.

Resultado dos meses más tarde: 10€ de gastos. 0€ de ingresos.

Ni notarios, ni SL, ni cuenta en el banco, ni oficina, ni personal… Todo eso, si llega, llegará cuando esté claro que CoralBand es capaz de ganar el dinero suficiente como para justificarlo.

Emprendenotas, donde promocionar tu proyecto está bien visto

¿Quieres dar a conocer tu empresa o tu blog y en menéame te acusan de spam? ¿No te hacen ni caso los bloggers más prestigiosos? ¿Quieres compartir algo que todo emprendedor debería conocer?

Ahora puedes. Te presento Emprendenotas.

En su forma actual es bien sencilla, pero solo con darte de alta ya puedes enviar las notas que quieras o comentar en las de otros. Y para votar no necesitas siquiera registrarte. Puedes ver las últimas notas enviadas, las mejor valoradas o un archivo mensual. Y no hay nofollow en los enlaces ni nada raro, todo el pagerank que corresponda va para el enlace destino.

Por supuesto, hay muchas funcionalidades por incluir: un sistema de “reconocimiento” de usuarios (karma o prestigio o como se quiera llamar), twiteo automático de las notas enviadas (o de las más valoradas), más formas de ver las notas, más información de los usuarios… pero como yo me creo eso del mínimo producto viable, he decidido que ya está bien, y que iremos incorporando cosas poco a poco, si es que hay demanda y son útiles.

Escribiré en Alanta desde un punto de vista técnico sobre el desarrollo de Emprendenotas (hasta el momento, 8-10 horas de trabajo), y sobre si Drupal es o no un framework PHP, pero esto ya es solo para los que les gusten estas cosas técnicas.

Los demás, ya sabéis: a enviar notas y a votar/comentar los envíos ajenos, que en algún momento se os recompensará y agradeceréis haber sido de los primeros anotadores.