Retomamos las preguntas de los lectores con esta que me plantea María:
Tengo mi tienda virtual montada desde hace meses pero aún no he podido abir las puertas de la misma. Estoy en la parálisis del análisis.
Tengo tantas dudas y veo la idea tan innovadora y a la vez descabellada, que francamente, me he leído los artículos varias veces pero aún no he podido digerirlos.
Para empezar necesitaría más información, a ser posible contrastada y matizada.Con Google podría encontar info, pero la que yo busco es la antes indicada.
¿Cómo hay que hacer para empezar?
El caso de María es muy frecuente. Hay muchas personas a las que les gusta hacer las cosas bien, y cuando se enfrentan a algo desconocido, como es crear una empresa por primera vez, se sienten abrumados ante todo lo que tienen por delante y todas las posibilidades de cometer errores.
Lo primero que debería saber María (y todos los que estén en su situación), es que hagan lo que hagan van a cometer errores. Cuando emprendes, el error no es una posibilidad, es una certeza. Si tienes suerte, muchos errores ni siquiera sabrás que los has cometido. Nunca sabrás que cambiando el diseño de tu página hubieras conseguido un 15% más de ventas, o que seleccionando un proveedor diferente hubieras conseguido un 10% más de margen, o que poniendo un precio un 25% más alto hubieran aumentado un 30% tus beneficios. Si consigues ventas y ganas dinero, pensarás que has hecho bien las cosas y seguirás así.
Pero los errores están ahí, aunque no los descubras nunca. Y si eres un poco perspicaz, te habrás dado cuenta de la causa de la mayoría de los errores que he puesto como ejemplo: no probar las cosas. Si no haces dos o tres versiones de la página, ¿cómo vas a saber cuál es la más eficaz para convertir a visitantes en clientes? Si no pruebas con varios precios ¿cómo puedes saber cuál de ellos es el ideal para tu producto?
El problema de María no es que le falte información. Es que la está buscando donde no puede encontrarla. Uno puede ir a Google, por ejemplo, y buscar el tema de colores y tasas de conversión. Y tal vez hasta lea cosas como que “el azul vende más”. Y hasta es posible que esa información esté basada en datos reales, y en análisis de cientos de páginas web. Pero no son los datos de tu página web. Después de leer esto (y de colorear de azul tu página), sigues sin saber si en tu caso, con los productos que vendes, para tus clientes, hubiera sido mejor el rosa.
De modo que lo que tiene que hacer cualquier emprendedor que de verdad quiera triunfar no es evitar cometer errores, sino procurar cometerlos rápido, barato y de manera que le sirvan para aprender. Hacer varias versiones de la página web, medir el comportamiento de 1.000 visitantes en cada versión de la página, y tomar decisiones basadas en esos resultados, no en análisis teóricos. Probar distintas estrategias de precios, descuentos, bundles, etc. Probar a hacer publicidad en AdWords, directamente en otras webs especializadas que visiten sus clientes, en Twitter o Facebook.
Probar, medir, aprender y cambiar en función de lo aprendido. Una y otra vez, lo más rápidamente posible, hasta que vayamos dando con lo que nos funciona a nosotros. Dicho de otra manera: lo que hay que hacer para empezar es empezar. Despacito, si quieres, sabiendo que vas a equivocarte, pero empezar. Es la única manera de aprender, ir mejorando y algún día tener éxito.