Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Blueseed, emprender en el mar

Como probablemente sepáis, Estados Unidos tiene unas leyes de inmigración muy estrictas, que suponen un freno para el establecimiento de emprendedores de allende sus fronteras.

Hay una iniciativa promovida por algunas figuras destacadas de Silicon Valley para que cree un visado para emprendedores, con condiciones más fáciles de cumplir que las actuales (que básicamente vienen a decir que puedes establecerte y crear tu empresa en Estados Unidos si tienes dinero, pero no si solo tienes ideas y ganas de trabajar), pero estas cosas requieren tiempo y dinero, y al final dependes de tu capacidad para convencer a un político de que haga lo correcto.

Pero un emprendedor siempre ve una oportunidad en cualquier problema, así que era cuestión de tiempo que alguien creara una empresa en lugar de intentar influir en los políticos de Washington. La iniciativa se llama Blueseed, y está avalada por Peter Thiel.

La idea es simple pero brillante: colocar un barco (o una plataforma) justo en el límite de las aguas internacionales frente a la costa de San Francisco y crear allí un entorno en el que los emprendedores pueden trabajar y vivir. El proyecto incluye una incubadora para las startups que estarán a unas millas de Silicon Valley, con lo que podrán acercarse fácilmente en ferry y participar del espíritu y las oportunidades del valle sin necesidad de residir en él.

El barco, además de oficinas (por supuesto, con acceso a Internet) tendrá restaurantes abiertos 24 horas, gimnasios, entretenimiento y tiendas. Y sitio para vivir, a un coste de 1.200$ al mes por persona (nada caro para los estándares de Silicon Valley).

¿Te animas a emprender en el mar?

¿Qué puedo vender?

Hace ya un mes que escibí sobre ideas para crear una microempresa en Internet. Retomo la idea, para verla desde otro ángulo. En esa entrada hablaba de ideas, pero hoy quiero hablar de algo más tangible: ¿qué puede vender mi microempresa en Internet?

Objetos físicos

Lo que se viene llamando comercio electrónico. Probablemente ya lo has usado, y seguro que lo conoces. Haces acopio de algunos productos, creas una página web (o usas una ya construida como eBay o Segundamano) e intentas venderlos por un precio más alto que el que tú has pagado por ellos. Esta es la parte fácil. La parte difícil es encontrar a los clientes interesados en tus productos, saber qué productos tienen mejor salida y mejor margen, gestionar la logística de entregas, devoluciones…

Salvo que tengas muchas experiencia en un sector concreto (por ejemplo con una tienda física), es muy complicado que un proyecto de comercio electrónico salga bien a corto plazo. Si quieres intentarlo, lo mejor sería empezar con poquito stock y moverlo en eBay, para empezar a ver de qué va todo esto sin hacer grandes inversiones. Si ves que la cosa progresa, ya podrás pensar en montar tu propia web.

Infoproductos

Si eres experto en algo, puedes hacer un infoproducto basándote en tus conocimientos. Puede ser un eBook, una audioguía, un vídeo o una combinación de estos. Si eres diseñador, o programador, pueden ser temas o plugins para WordPress o Joomla, o cualquier otro producto hecho de bits. Esto es lo que hace, por ejemplo, Berto Pena en su blog ThinkWasabi.

Los infoproductos tienen muchas ventajas: te los puedes hacer tú mismo, no tienes stock, el coste de producirlos es el inicial, y una vez cubierto el margen de beneficio por unidad es muy alto. Pero tienes que ser capaz de promocionarlos para conseguir que la gente te compre. No es casualidad que Berto Pena tenga un blog en el que ofrece muchísima información gratis: los lectores del blog son, por su temática, clientes potenciales de sus productos.

Servicios automatizados

Si tienes capacidades técnicas (o tienes muy claros tus objetivos y tienes el dinero para contratar a quien tenga la capacidad técnica) puedes hacer una aplicación web y cobrar por su uso. Es lo que se conoce como “Software as a Service”, o SAAS. Como en el caso anterior, muchas veces lo difícil no es hacer una aplicación, sino conseguir clientes dispuestos a pagar por usarla. Y aquí tienes otro problema: los usuarios necesitan soporte técnico. Por muy sencilla de usar que sea tu aplicación, habrá quien se olvide la contraseña, quien pretenda acceder con un navegador incompatible, quien no se entere del funcionamiento…

Servicios online

Internet y la globalización permiten que puedas hacer trabajos sin salir de tu casa para personas o empresas que estén en cualquier lugar del mundo. Si tienes habilidades para escribir, traducir, diseñar, programar… tienes una posibilidad de ganar dinero con estas habilidades. Y no tienes por qué limitarte a ellas: hay nuevas profesiones como la de asistente virtual, y puedes hacer cosas como organizar viajes o bodas.

Hay portales que te facilitan el encuentro con clientes, pero en muchos casos suponen competir en precio con gente dispuesta a todo. Pero con un poco de constancia y si eres capaz de diferenciarte y aportar valor puedes ir construyendo una cartera de clientes.

Formación

Otra de las cosas que puedes hacer si eres un experto es vender formación. Puedes grabar tus clases en vídeo, preparar material adicional y vender un curso online. Es lo que hace Franck Scipion en Ingresos al cuadrado.

Combina

Y eso es todo. Es decir, como toda la vida: formación, información, productos y servicios. Por supuesto, puedes combinar estos elementos como mejor te parezca. Y puedes además combinarlos con el mundo off-line: vender formación online y presencial, vender infoproductos y consultoría presencial…

Lo importante es que todas estas cosas puedes empezar a venderlas prácticamente solo con tu esfuerzo. Necesitas muy muy poco capital para empezar a ganar dinero. Y puedes regular el esfuerzo que vas a dedicar a tu microempresa: un par de horas al día, fines de semana, 16 horas al día… según tu situación y tus posibilidades. Y tener la experiencia de crear algo y conseguir que otra persona lo valore tanto como para sacar la cartera y pagar por ello, es algo que no tiene precio.

Historia de dos empresas (o por qué no seguir las reglas)

Hace 9 años creé una empresa dedicada a dar soporte al software libre. Leí lo que había disponible en Internet, consulté a asesores e incluso hice un curso para emprendedores de la Comunidad de Madrid, en el que validaron mi modelo de negocio. Armado con estos conocimientos hice lo que había que hacer:

  • Constituí una SL, imprescindible para actuar legalmente.
  • Alquilé una oficina en un edificio representativo.
  • Contraté a un comercial y a un técnico.
  • Compré portátiles para los tres.
  • Contraté un servicio de asesoría fiscal y laboral.
  • Encargué tarjetas de visita y carpetas e hice una página web con información corporativa.
  • Cuando ya tenía todo armado, salimos a vender.

El resultado es que, 4 meses más tarde, tenía 0€ de ingresos y más de 15.000€ en gastos.

Y cada mes, 4.000€ más se sumaban a esa cuenta, tanto si ingresaba algo como si no.

El ciclo de venta, en este sector, es largo. Y también es largo el tiempo que pasa entre el momento en que empiezas un trabajo y el momento en que lo cobras. No ayudó tampoco que nuestro primer cliente no pagara un proyecto de 11.000€. O descubrir con horror que hay que pagar el IVA de esos 11.000€ no cobrados, porque Hacienda no le importa que cobres, solo que factures. Estas y otras historias de horror que os podría contar respecto a los empleados me obligaron a dejar la empresa.

Este año he empezado con CoralBand, una empresa dedicada a facilitar el desarrollo de contactos profesionales. ¿Y qué he hecho hasta ahora?

  • Pensar en el modelo de negocio.
  • Desarrollar un prototipo.
  • Buscar los primeros usuarios y empezar a validar la idea.
  • Refinar el prototipo.

Resultado dos meses más tarde: 10€ de gastos. 0€ de ingresos.

Ni notarios, ni SL, ni cuenta en el banco, ni oficina, ni personal… Todo eso, si llega, llegará cuando esté claro que CoralBand es capaz de ganar el dinero suficiente como para justificarlo.

CoralBand

Vuelvo a emprender. Mi nueva empresa se llama CoralBand, y su misión es facilitar el networking entre profesionales. Os cuento de qué va el proyecto.

Hace unas semanas, mi amigo y tocayo Borja Peñuelas me invitó a comer junto a dos amigos suyos, relacionados profesionalmente con Scrum, porque se le ocurrió que estaría bien que nos conociéramos. La comida fue muy agradable, la iniciativa de Borja me pareció muy simpática y al cabo de unos días empecé a darle vueltas a esto del networking y ampliar el círculo de contactos.

Yo, que soy tímido e introvertido por naturaleza, valoro mucho que alguien me ayude a conocer gente. Los eventos de networking tipo Iniciador o First Tuesday son estresantes para muchas personas: eso de presentarte por ti mismo a un desconocido, y luego a otro, y a otro… no es para todo el mundo. En cuanto al networking virtual, LinkedIn, Facebook y similares, también tiene sus problemas. No es fácil pasar del mundo virtual al real, hay mucho vendemotos…

Por eso creo que la idea de ampliar tu red de contactos de manera fácil, sin pasar apuro, puede ser atractiva. Y qué mejor manera que compartir una comida. No pierdes el tiempo (de todas maneras tienes que comer), y malo será que de las tres personas que vas a conocer no haya al menos una que merezca la pena.

CoralBand incluye además elementos de gamificación o meritocracia o como lo quieras llamar. Partimos de la base de que no todo el mundo es igual, y para que esto sea atractivo tienes que poder conocer gente que te pueda aportar algo. Esto quiere decir que si eres un becario con la carrera recién terminada no vas a comer con tres CEOs de empresas del IBEX 35. Pero no solo vamos a valorar tu nivel de desarrollo profesional, pediremos a los usuarios que valoren a sus comensales después de cada comida, con lo cual tu nivel en CoralBand, si eres un buen conversador y una persona interesante, puede subir muy por encima de tu nivel profesional (o al revés, si eres un cretino, por muy Director General que seas tu nivel va a bajar en picado).

Así que eso es CoralBand: un servicio para ayudarte a ampliar tu red de contactos de manera natural, sin presiones.

Si te interesa el proceso de desarrollo del proyecto, he abierto un blog en el que voy explicando qué es lo que estoy haciendo y cuánto me cuesta. Puedes leerlo aquí.

De momento estamos en alfa, de modo que solo se puede entrar por invitación. Pero por ser lector de Desencadenado, y por haber leído hasta aquí, os dejo dos códigos de acceso. Con cada uno de ellos pueden entrar 20 personas, y hay casi 2.000 suscriptores al RSS de Desencadenado, así que si tienes interés ya puedes espabilar:

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Crear una empresa y el cargo cult


El cargo cult es una religión que profileró hace 50 años en las islas del Pacífico. Durante la II Guerra Mundial, los americanos establecieron bases logísticas en esas islas para abastecer al ejército que luchaba contra los japoneses. Los indígenas vieron que de pronto llegaban del cielo unos seres poderosos que traían todo tipo de alimentos y objetos útiles. Pero un día se acabó la guerra y desaparecieron los aviones con sus cargas. ¿Qué hicieron los isleños para recuperar los bienes perdidos?

Construir pistas de aterrizaje, aviones y hangares de caña. Esperaban que recuperando las cosas que había cuando llegaban los paquetes, estos volvieran por arte de magia.

Absurdo ¿verdad? ¿una superstición propia de seres primitivos?

En realidad, es lo que hacen muchos emprendedores. Han visto que una empresa tiene una sede, y secretarias, y un teléfono fijo, y un logotipo, y tarjetas de visita y una estructura legal, y creen que construyendo todo eso tendrán una empresa.

Como ejemplo esclarecedor, ved el capítulo 20 de la cuarta temporada de Como conocí a vuestra madre. En ella Ted hace exactamente esto, con el resultado previsible: cero clientes.

Porque en realidad la sede, las tarjetas, el logotipo y todo lo demás no es necesario para crear una empresa. Son elementos que pueden ser necesarios (y no siempre) pero no son suficientes.

Lo único que necesitas para crear una empresa es ser capaz de hacer algo por lo que un cliente esté dispuesto a pagar el precio que pides. Todo lo demás está supeditado a conseguir ese cliente y a producir eso que el cliente quiere. Por eso, antes de hacer cualquier gasto, antes de crear cualquier estructura, piensa si es necesaria o estás cayendo en la superstición del cargo cult.

Por qué no merece la pena ganar 50.000€


Cuando expliqué la fórmula para ganar un sueldo de 50.000€, acabé diciendo que no merece la pena esforzarte en esto. Para verlo vamos a comparar qué tienes con un sueldo de 50.000€ y qué tienes con un sueldo de 20.000€.

1. El dinero neto

Si ganas 50.000€, después de pagar impuestos te quedan limpios alrededor de 35.000, es decir, 2.500€ al mes si cobras 14 pagas. Si ganas 20.000€ lo que recibes al mes son 1.140. Ya hemos recortado casi un 6% de diferencia por la progresividad de los impuestos.

2. Ayudas

El estado, la comunidad autónoma y los ayuntamientos ofrecen ayudas para estudios, vivienda, etc. Uno de los criterios para acceder a estas ayudas es el nivel de ingresos, y se usa a menudo el IPREM. Como ejemplo, en este enlace podéis hacer la prueba de las ayudas que obtiene para comprar una vivienda una familia de 3 miembros según los ingresos familiares sean de 20.000 o 50.000€. Si tenemos un crédito de 300.000€, ya tenemos 3.000€ más al año de recorte entre los dos sueldos, solo en esta ayuda.

Con lo cual, esos 1.350€ de diferencia al mes puede que se nos queden en poco más de 1.000.

3. Más trabajo supone más gasto

Como ya explicamos, para ganar un sueldo de 50.000€ hay que asumir responsabilidades. A menudo eso supone trabajar más horas y viajar. Lo que significa que comes fuera de casa (y normalmente pagas tú esa comida), que vas a trabajar en tu coche para mejorar tu movilidad y sobre todo que tienes menos tiempo para estar en casa, por lo que tienes que pagar a alguien para que colabore en las tareas domésticas y cuide a tus hijos.

Por otro lado, como ya explicamos en un puesto de más responsabilidad no puedes ir vestido de cualquier manera, de modo que también hay un mayor gasto en ropa: trajes, corbatas, etc.

Por tanto, otra parte de esos 1.000€ de diferencia se va en mantener la situación, no en mejoras sustanciales en tu nivel de vida.

4. La diferencia en gastos

La cuestión es ¿realmente esos 1000€ al mes suponen una diferencia en tu nivel de vida? Tienes un coche mejor, puedes comprar mejor ropa, puedes salir a cenar a sitios más caros, puedes comprar comida de más calidad o ir de vacaciones más lejos o a un hotel con una estrella más.

Pero tu vida con 50.000€ es esencialmente igual a la del que gana 20.000. Sigues mirando las ofertas del supermercado. Sigues comprando la ropa en rebajas. No puedes ir de vacaciones cuando quieres, ni a donde quieres. Sales los mismos días del fin de semana, y sigues mirando la columna derecha de la carta en el restaurante antes de elegir un plato.

Así que si pudieras comparar tu vida con un sueldo de 50.000€ con la de un hipotético hermano gemelo que gana 20.000€ probablemente te preguntarías ¿y para esto me he esforzado tanto?

La triste realidad es que siendo asalariado es muy difícil salir de la vida de clase media. Todo empuja a la uniformidad, a esforzarte cada vez más para mantener un ritmo de vida muy parecido al de tus vecinos.

Por eso, más que esforzarte en subir peldaños en la escalera corporativa, lo que debes hacer es buscar la manera de salir de ella.

Una vía es el ahorro y la inversión de lo ahorrado. El informe del Instituto Juan de Mariana sobre la Sociedad de Propietarios lo explica con detalle. Cualquier persona puede ahorrar una parte de su sueldo, basta con hacer como Hacienda y la Seguridad Social, que obligan a la empresa a quitarnos el dinero antes de que llegue a nuestras manos para así asegurarse el cobro. Si haces lo mismo y retiras una parte del dinero nada más cobrar, no te acostumbrarás a gastarlo. Y por mal que inviertas, si diversificas lo normal es tener un rendimiento neto (descontada la inflación) de un 5-7% anual, que por la magia del interés compuesto puede convertir tu inversión en una cantidad importante al cabo de unos años.

La otra alternativa, más arriesgada y no apta para todos los públicos, es ser emprendedor. La probabilidad de fracasar es alta, pero precisamente por eso si consigues crear una empresa con éxito la recompensa es también alta.

Scrum y emprendizaje


Algunas notas rápidas respecto a la aplicación de Scrum para el proceso de creación de una empresa:

- Me dice Ángel Medinilla (que es quien más sabe de Scrum en España y parte del extranjero) que usar Scrum para el emprendizaje puede ser interesante, aunque tiene cierto reparo a llamarlo Scrum. Es cierto que cuanto más reflexiono sobre la idea, más veo que hay que hacer algunas adaptaciones (¿scrums diarios de una sola persona?). Así que si alguien tiene una propuesta de nombre, se agradecerá que la aporte en un comentario.

- Voy a colaborar con una incubadora/aceleradora en la aplicación de Scrum (o como lo queramos llamar) a la creación de empresas. Será una manera excelente de validar y perfeccionar el modelo.

- Después de analizar muchas, de momento creo que la mejor herramienta para implementar Scrum para el emprendizaje es Google Docs, en concreto las hojas de cálculo. Voy a hacer algunos modelos, que compartiré con vosotros por aquí.

Usa una metodología ágil para tu proyecto de empresa

Uno de los problemas a los que se enfrenta el emprendedor es que tiene por delante multitud de tareas, y no hay una guía clara que le indique, paso a paso, qué debe hacer. Entre otras cosas, porque el detalle depende del proyecto concreto que se está emprendiendo.

Tanto en mi libro como en mi curso, doy pautas, guiones generales, pero es imposible decir, por ejemplo, si la tarea “registrar el dominio” debe ser previa, paralela o posterior a la tarea “seleccionar un software de gestión de fuerza de ventas”.

Para complicar más las cosas, incluso si el proyecto de empresa es del tipo Juan Palomo (yo me lo guiso y yo me lo como), el emprendedor debe contar con proveedores, colaboradores, contratistas, etc. Con lo cual ya no es solo que tengas que tener en la cabeza un montón de cosas por hacer, sino que tienes que controlar que otros hagan su parte.

Una aproximación es usar un sistema de control de tareas, GTD o algo más simple. Pero tener una lista de tareas pendientes es simplemente el primer paso. ¿Cómo sabes si estás avanzando al ritmo adecuado? ¿Cómo sabes si lo que estás haciendo es lo prioritario, cuando tienes decenas de cosas por hacer y son tan heterogéneas?

Lo que os propongo es usar una metodología ágil, de las que se aplican en proyectos de desarrollo de software, a tu proyecto de desarrollo de empresa. Las metodologías ágiles se basan en principios que seguro que os suenan:

  • Asumir que no tienes todos los datos en el punto de partida
  • Asumir que habrá cambios a lo largo del desarrollo
  • Priorizar todo y empezar por lo más importante
  • Desarrollo iterativo: Ir consiguiendo funcionalidades entregables (terminadas), en lugar de ir avanzando en todo a la vez (que lleva a tener todo “casi totalmente a medias”, como decía Gomaespuma).
  • Revisiones frecuentes, para saber en todo momento el estado del proyecto
  • Mínima burocracia y documentación. El producto es el mejor documento.
  • Mejora continua. Embeber en el proceso de desarrollo la solución de los problemas detectados.
  • Timeboxing: Asignación inflexible de tiempos a cada iteración.
  • Control del esfuerzo que te falta por hacer, no del que llevas hecho.

La metodología ágil más conocida y más usada es Scrum, y en próximos posts intentaré hacer una adaptación al proceso de creación de una empresa. Stay tuned.

Desencadéname: por qué es mejor resolver un problema

En Desencadéname estamos hablando del mercado, y en la entrega que publiqué ayer explico por qué es bueno buscar un problema para resolver. Como siempre, el vídeo y la presentación son gratis, así que aprovéchalos.

Ya de paso aprovecho para recordarte que el acceso al curso con descuento acaba el día 30, domingo. Hasta ese día se puede acceder por 14,95 € al mes, y a partir del 1 de noviembre el coste será de 24,95€ al mes. Si crees que puede ser interesante seguir el curso con la opción de plantear dudas, preguntar por tu proyecto concreto, tener acceso a más recursos, lo mejor es apuntarse ahora.

Para que te hagas una idea, si sigues el curso semana a semana, esto es lo que irás consiguiendo:

  • A finales de octubre una idea de negocio, es decir, del nicho del mercado al que te vas a dirigir y del problema que vas a resolver.
  • A finales de noviembre una oferta, una solución para el problema que has detectado para los clientes que has elegido.
  • A finales de diciembre una previsión de los recursos que necesitas para crear la solución y el coste que tendrán.
  • A finales de enero la imagen corporativa de tu empresa.
  • A finales de febrero tendrás lista la estructura de producción (proveedores, contratistas, financiación).
  • A finales de marzo la estrategia de ventas: canales, precios, descuentos…
  • A finales de abril un plan de CRM: atención al cliente, política de devoluciones, calidad, comunicación con clientes, etc.
  • A finales de mayo podrás lanzar tu empresa, empezando a facturar.
  • A finales de junio tendrás unas métricas y unos procedimientos que te permitirán controlar la eficacia de tu empresa.
  • A finales de julio terminarás la estrategia de marketing (esperamos a este mes para tener en cuenta el resultado con los primeros clientes, aunque como verás empezamos a trabajar el marketing desde el principio).
  • A finales de agosto, con una empresa ya funcionando, pondrás en marcha acciones para mejorar la eficiencia de tu empresa.

Y por el camino, iremos viendo la mejor manera de hacer una web corporativa, cómo usar las redes sociales para comunicar tu mensaje, cuándo y cómo constituir formalmente la empresa, qué hacer con los empleados…

Como puedes ver, aquí no se trata de hacer trabajos teóricos, ni de investigar sobre casos de excelencia, se trata de que todo lo que hagas en el curso sirva para ir creando una empresa sólida, basada en tus valores, que te apasione crear y que cambie tu vida.

Por supuesto que el ritmo no será el ideal para todos (probablemente no será el ideal para ninguna persona concreta), pero lo bueno de tener el material libre y siempre a tu disposición es que lo puedes ir adaptando a tus necesidades.

Y si decides que quieres seguir el curso a tu ritmo, pero que ahora no te convence la opción de pagar (como me ha dicho algún lector), pues no pasa nada. Yo encantado de que te sea útil. Si a cambio me ayudas a difundirlo, que eso te sale gratis, pues te lo agradeceré. Si puedes comentar y decirme en qué puedo mejorar, también te lo agradeceré. Si algún contenido del curso te ayuda a que tu proyecto de empresa tenga más probabilidades de éxito, me encantará que me lo digas. Y si simplemente aprendes algo práctico que mejora tu empresa, pues aunque no me entere también estaré satisfecho, porque ese es el objetivo, del curso y de este blog en general.