Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Preparando septiembre: curso para emprendedores

Este verano he escrito poco en el blog, pero he trabajado mucho. Habrá novedades, que iré anunciando, pero creo que la más importante es que estoy terminando de preparar un curso para emprendedores.

No es un curso al uso, porque el objetivo no es adquirir unos conocimientos teóricos, sino ir creando la empresa paso a paso. Dura 48 semanas, y si sigues todos los pasos cuando acabe tendrás una empresa con cimientos sólidos y que ya estará ingresando dinero.

Está basado en parte en el contenido del libro, pero hay mucho material nuevo y sobre todo reorientado a ir haciendo cosas paso a paso. Cada lección termina con una tarea concreta, que debe hacerse en esa semana. Y cada cuatro lecciones tienes un resultado tangible (una oferta definida, un plan de marketing, los recursos para producir, etc.) que te va acercando al objetivo de conseguir una empresa viable y rentable.

El material para el curso consistirá en presentaciones y vídeos en los que explique cada uno de los temas. Como siempre, nada de “paja” ni material de relleno. Contenido sencillo, directo y útil. Aunque tal vez los primeros temas os sorprendan… con deciros que la tarea para la primera semana es leer a Séneca y/o a Lucrecio.

Ahora, la pregunta ¿tendrá precio?

Sí y no. El contenido será libre, los vídeos estarán en YouTube y las presentaciones en Scribd (al menos). Podréis usarlo, bajarlo, compartirlo, incluso venderlo, como podéis hacer siempre con lo que escribo aquí. Pero también habrá una opción para quien se lo tome más en serio, con acceso a “tutorías” y a otros recursos, que sí tendrá coste.

Creo sinceramente que el curso puede ayudar a mucha gente que está empezando a crear su empresa, o pensando en ello, pero está abrumado por el miedo a lo desconocido. Pasito a pasito, de la mano de otros, podemos ir entrando en el agua en lugar de tirarnos de cabeza sin saber lo que hay abajo.

Otros proyectos

En septiembre ponemos en marcha la beta privada de Edifícame. El objetivo es tener entre 30 y 50 arquitectos (seleccionados por mis socios que están en el mundillo) que prueben la funcionalidad inicial del sitio y nos permitan, antes de Diciembre, lanzar el servicio a un público más amplio.

Estoy preparando un proyecto (no empresarial) con Lucas Rodríguez Cervera y Varis Babé, sobre el que podremos anunciar algo pronto.

Tengo previsto otro proyecto personal, que aún tiene que madurar un poco, pero sobre el que también os daré información por aquí.

Como veis, me espera un curso movidito. Pero seguiré escribiendo por aquí, que ya tengo algunas entradas previstas. De hecho, también habrá alguna novedad en el blog, así que permaneced atentos a vuestros monitores…

Por qué un punki puede ser mejor emprendedor que tú

Aunque parezca sorprendente, hay mucho que cualquier emprendedor puede aprender de los punkis. Vale, tal vez no de los perroflautas de hoy, pero sí de los punkis de los 70:

No importa saber, sino hacer

Los grupos punk de los 70 no sabían tocar ni cantar. Y tampoco les hacía falta. Cuando triunfaban los grandes monstruos del rock sinfónico y progresivo, gente como los Sex Pistols o los Ramones decidieron hacer algo totalmente diferente, canciones sencillas con cuatro acordes. Y no esperaban a pasar por un conservatorio, a ser virtuosos con sus instrumentos, a componer y ensayar horas y horas ni a preparar un disco de estudio durante meses. Lo importante era tocar ante el público, cuanto antes mejor.

Para un emprendedor, es fundamental salir a la calle a vender cuanto antes. Los planes de negocio, la formación, el análisis del mercado… todo eso está muy bien, pero no lleva dinero al banco. La mejor forma de elaborar un plan de negocio es intentar que alguien compre y descubrir quién, cómo y por qué lo hace.

Rápido y corto

Las canciones punk duraban apenas un par de minutos. Las de Pink Floyd o Genesis diez veces más, y eso porque estaban limitadas por la capacidad de una cara de un LP. Sin duda hay quien es capaz de hacer una obra maestra de 20 minutos después de meses de reflexión, pero es más fácil probar una y otra vez, con canciones cortas, para ir descubriendo lo que funciona y lo que no, hasta tener algo suficientemente bueno.

Como emprendedor, es mejor la segunda estrategia. Salvo que seas un genio, todo lo que pienses estará equivocado, tendrá errores, será difícil de entender y de usar. Por mucho tiempo que hayas dedicado a su elaboración. Es mejor hacer algo rápido y sencillo, llevarlo al mercado, probar, medir el resultado, corregir lo más sangrante y repetir el proceso hasta conseguir un éxito.

No pidas permiso

Según todo el conocimiento del momento, un grupo como los Sex Pistols no podía triunfar a finales de los 70. El camino al éxito estaba claro: podías elegir entre ser un supergrupo de virtuosos, un cantante melódico (o su variante hippie/bucólica) o un grupo pop. Tenías que saber tocar, componer, ser atractivo. Pero los grupos punk se saltaron todas las normas, y demostraron que se podía triunfar sin cumplir ninguno de los supuestos requisitos.

Por eso, no te preocupes si no tienes un MBA, un business angel con la billetera llena, si tu plan de negocio no ha pasado de la primera página, si no tienes una imagen corporativa adecuada, si no tienes definidos tu misión y tus valores. Encuentra tu propia manera de arrancar tu empresa sin perder el tiempo y el dinero en cumplir con exigencias que imponen otros. Sal y vende. Todo lo demás es secundario.

Pon toda tu energía

Un concierto de un grupo punk era una fiesta, una descarga de energía. Uno no oía a un grupo punk tirado en la hierba y fumando ídem, sino dando botes y empujando al vecino. Esa voluntad de despertar al público, de entregarse, de acabar agotado en cada concierto era parte del atractivo.

En el caso de tu empresa, es aún más importante que pongas toda tu energía en ella. Emprender requiere toda tu voluntad, toda tu capacidad, todas tus energías. Lo peor que te puede pasar es quedarte a medias con algo que podría haber sido y no fue porque no pusiste todo tu corazón en ello.

Sé diferente

La imagen de los punks era radicalmente diferente a la de cualquier otra persona (más en Inglaterra que en EEUU). Pintarse el pelo de colores, hacerse una cresta, tatuarse, clavarse imperdibles… todo excepto pasar desapercibido.

Haz lo mismo. Está bien, no hace falta que te pongas una cresta rosa. Pero no puedes tener otra web con imágenes de iStockPhoto y una descripción de tu empresa tan genérica y aburrida que es perfectamente intercambiable con otras 100 de tu sector. Busca la manera de diferenciarte, de que solo con entrar en tu web, o con visitar tu empresa, o con hablar con un comercial ya se reconozca quién eres.

Provoca odio

Los punkis desafiaban abiertamente a todo lo establecido. Su aspecto era desagradable, buscaban el feísmo, tenían opiniones radicalmente contrarias a todo lo políticamente correcto, eran anarquistas o fascistas, usaban svastikas en un país en el que muchos habían muerto en la guerra contra el nazismo. El resultado es que no había gente que pensara que los punkis “estaban bien”. O les odiaban o les amaban.

Ellos entendieron que para conseguir que muchos jóvenes (su mercado objetivo) se apasionaran con ellos tenían que provocar el rechazo absoluto del resto de la sociedad.

Es muy difícil conquistar el mercado con algo que simplemente “está bien”. Nadie cambia de proveedor, ni siquiera saca la cartera, si lo que le propones es simplemente algo que “está bien”. Ya hay muchas cosas que están bien. Lo que necesitas es algo que no deje indiferente a nadie. ¿Que pierdes un 80% del público? No pasa nada si a cambio te aseguras que al 20% restante le apasiona tu oferta.

Tu empresa, Cristiano Ronaldo y el capital riesgo

No es que sea muy aficionado al fútbol (más bien nada), pero es imposible estar en el mundo y no enterarse siquiera someramente de las vicisitudes del Real Madrid y el Barcelona. Así que quien más quien menos sabe que el Real Madrid hizo unos cuantos fichajes millonarios para esta temporada, de los cuales uno ha salido extraordinariamente bien (CR), algún otro estrepitosamente mal (Kaká) y en el resto el resultado ha sido discreto.

Lo cual se parece mucho a lo que sucede con las sociedades de capital riesgo que invierten en los estadios iniciales de una empresa: pierden hasta la camisa en algunas inversiones, en otras apenas consiguen recuperar lo invertido y en unas pocas ganan tanto como para compensar con creces lo anterior.

Lo que tienen en común ambos procesos es que el factor riesgo (o azar) es muy fuerte. Nadie sabe si a un jugador la va a dar una pubalgia o va a volverse loco por la noche madrileña. Nadie sabe si Google va a lanzar un producto que haga competencia a una empresa arrasando con cualquier posibilidad de éxito, o si los prometedores emprendedores van a resultar ser unos mantas incapaces de conseguir sus objetivos.

Así que la estrategia, en ambos casos, es diversificar el riesgo y esperar que los éxitos compensen a los fracasos, que llegarán con absoluta certeza.

Esa estrategia no está solo al alcance de los clubes de fútbol más selectos y los inversores más experimentados. Si estás en proceso de crear tu empresa, probablemente te conviene hacer algo parecido (a escala) y probar distintas alternativas, medir su eficacia, y seleccionar la que veas que puede funcionar mejor. Dedicar mucho tiempo a hacer análisis cuando los factores desconocidos son tantos y tan importantes es simplemente absurdo. No puedes predecir el futuro, ni siquiera tienes datos suficientes como para comprender de verdad el presente, así que es mejor asumir que el fracaso estará ahí y actuar en consecuencia.

La buena noticia es que crear una web o hacer una pequeña campaña en Adwords son tareas sencillas, fáciles y baratas. Con poco esfuerzo y poco dinero puedes tener una idea de lo que puede o no puede funcionar. Y puedes continuar haciendo esto en todo el desarrollo de tu empresa: prueba, mide, compara y decide qué camino seguir.

Ya puedes comprar mi libro

Todavía tardará un poco en estar en las librerías, pero ya se puede comprar online en el portal universia: libros.universia.es, con un 5% de descuento.

Si os fijáis en el banner principal del portal, lo recomiendan junto a los últimos de Al Gore, Pérez Reverte y Luis Racionero. El mío es más entretenido que el de Racionero, más veraz que el de Al Gore y más útil que el de Pérez Reverte, sin duda, así que espero vender más que todos ellos juntos. Por lo menos.

Os recuerdo que esta es una versión corregida y aumentada respecto a la que puedes descargarte en el enlace de la derecha: está más pulida e incluye un apartado nuevo sobre imagen corporativa, logotipos y páginas web. Y recuerdo que los que lo compren tendrán un acceso exclusivo en la web (ya os daré los detalles, que estoy ultimando). Y que dedicaré un tercio de mis ingresos a préstamos a emprendedores del tercer mundo a través de Kiva.

El precio es realmente barato para la enorme cantidad de información útil que contiene, son solo 15 € (14,25 si lo compras a través de Universia) así que no se me ocurre ninguna razón para que no consigas tu ejemplar ahora mismo. Ya puestos, puedes comprar también otro para ese familiar que se acaba de quedar en paro. Y para el amigo que está pensando en montar un negocio a pesar de los tiempos que corren. Y otro para el sobrino que estudia empresariales, que no le vendrá mal un bañito de realidad.

Y si además de comprarlo, o en lugar de comprarlo, quieres hacerme el favor de recomendarlo en Facebook, Twitter, en tu blog o en el bar donde tomas el café por la mañana, también te lo agradeceré toda la vida.

Trucos para recuperarse de un fracaso

En Client K hablan de trucos para recuperarse de un fracaso y recuperar la confianza. Para un emprendedor, el fracaso, aunque sea parcial, es un compañero demasiado frecuente: clientes que terminan por no firmar, empleados que te fallan, proyectos que se atascan o se vienen abajo…

El peor problema no es el fracaso en sí, sino la pérdida de confianza en uno mismo. Por eso es muy importante tener recursos para superar un fracaso.

El truco de K (la autora de Client K) es escribir en su blog de viajes: es una tarea fácil, reconfortante, que le proporciona beneficios tangibles (en tráfico e ingresos). Otros pueden decidir hacer una chapuza doméstica: yo me he sentido muy orgulloso de pequeños logros como instalar un sistema de riego automático en un jardín, montar una persiana o cambiar la campana extractora en la cocina. Siempre le digo a mi mujer: “bueno, si tenemos problemas puedo trabajar como jardinero, o persianista”. No creo que nunca trabaje de persianista o jardinero, pero a mí esos pequeños logros me ayudan a aumentar la autoestima, por absurdo que parezca.

Da igual cómo consigas levantarte, sacudirte el polvo, curarte las heridas y volver a ponerte en marcha, pero tienes que tener preparado un recurso de este tipo para cuando te pegues un batacazo.

Y tú, ¿qué trucos tienes para recuperar la confianza después de un fracaso?

Les ruego me disculpen

Siento no haber escrito mucho en los últimos días. Lo que sucede es que el libro va avanzando, y mis días solo tienen 24 horas. Para mañana, como tarde, tengo que entregar una revisión que además de algunas correcciones de estilo incluye un apartado nuevo titulado “Logotipos, imagen corporativa y otras florituras”, que irá entre “El nombre de tu empresa” y “¿Cuándo está listo?”. No lo publicaré en el blog: alguna ventaja tendrán que tener los que compren el libro, ¿no?

Además del contenido nuevo, tendrán alguna otra: como muchos habéis sugerido, voy a crear una sección especial en desencadenado.com reservada solo a los que lo merezcan. Comprar el libro, por supuesto, te hará merecedor del acceso al sancta sanctorum. Esto está todavía muy verde, pero espero anunciaros algo pronto.

Otra cosa que he decidido es que uno de cada tres euros de mis ingresos por los derechos del libro irán a Kiva. Ya sabéis: no es una donación, es un préstamo, así que el dinero formalmente sigue siendo mío. Pero ayudará a otros emprendedores que tienen todavía muchos más problemas que los parados del primer mundo para salir adelante.

Por último: si alguien está interesado en asistir a la presentación del libro, aunque todavía no sepamos la fecha, que me haga llegar cuanto antes un mensaje personal por la vía que considere más oportuna. Será en Madrid, por la tarde/noche, y posiblemente a finales de diciembre o principios de enero. Lógicamente, si cuando se concrete la fecha alguien no puede asistir, no pasa nada. Es más que nada para ir viendo posibilidades.

225 dólares prestados en Kiva

Acabo de prestar otros 25 dólares a un emprededor del tercer mundo. A una emprendedora, para ser precisos, la chica de la foto que es de Samoa, hace ropa para niños y necesita un pequeño préstamo para comprar más telas.

Con esto ya llevo 225 dólares, en un total de 9 préstamos. En realidad, solo puse 100 en su momento, pero como Kiva no va de donar, sino de prestar, según un emprendedor te va devolviendo dinero y lo vuelves a tener en tu cuenta puedes prestárselo a otros. O recuperarlo, si es que por cualquier motivo lo necesitas.

De entre los nueve emprendedores solo hay uno que de momento se ha retrasado en un par de pagos. El resto ha sido puntual como un reloj.

En conjunto, el equipo Desencadenado ya ha prestado 2.900 dólares. Somos 25, y hemos hecho entre todos 93 préstamos.

¿Por qué no te unes y ayudas, de verdad, a alguien a salir de la pobreza creando bienestar para él, para su familia y para su comunidad? 25 dólares, el mínimo para prestar, no son nada para ti, y los recuperas al cabo de un tiempo con el mejor interés: saber que estás contribuyendo a hacer un mundo mejor.

10 cosas que no necesitas para crear una empresa

Chris Guillebeau ha escrito una lista de cosas que no necesitas para emprender:

* Capital riesgo
* Otros inversores externos (no necesitas pedir dinero a tu familia)
* Empleados o personal subcontratado
* Un plan de negocio de 50 páginas (o ningún otro plan de negocios)
* Un MBA (ni otra formación académica)
* Deuda en tu tarjeta de crédito
* Tarjetas de visita o material de oficina
* Una estructura legal complicada
* Membresías costosas en asociaciones empresariales o grupos de networking
* Una oficina física

Como él mismo advierte, no es que tener algunas de estas cosas no te pueda venir bien, pero no las necesitas para emprender. Estoy de acuerdo con él. Muchas veces nos autojustificamos diciéndonos a nosotros mismos que emprenderemos ese proyecto un poco más adelante, cuando tengamos algo más de dinero ahorrado, cuando hayamos terminado la carrera o el máster, cuando hayamos elaborado un poco más el plan de negocio…

No se trata de emprender a tontas y a locas y meterte en una aventura que no puede salir bien, pero cuaquiera, en cualquier circunstancia, tiene a su alcance la posibilidad de crear una empresa. Si no tienes dinero, ni tiempo, ni formación, ni contactos… no puedes ser tan ambicioso, pero siempre hay algo a tu alcance.

Si de verdad quieres emprender, no esperes a que todo a tu alrededor sea perfecto: simplemente analiza tus circunstancias y piensa qué puedes hacer con ellas.

Salir del paro creando una empresa, el libro

He recopilado los posts de la serie “Salir del paro creando una empresa” y los he convertido en un libro. Los detalles, incluido cómo conseguirlo, aquí.

La licencia es creative commons atribución-compartir igual, así que podéis descargarlo y repartirlo por ahí como consideréis mejor. Podéis retocarlo, mejorarlo y hacer obras derivadas (traducciones, adaptaciones, audiolibros, películas, series de televisión…). Incluso podéis venderlo, si es que alguien os lo compra. Las condiciones son que respetéis la autoría (y enlacéis a este blog) y, si hacéis una obra derivada, que la licencia sea la misma.

Toda ayuda para difundirlo será bienvenida…

¿Se puede emprender y tener pareja?

El post de Jaime Estévez en el que contaba el efecto que había tenido su año de emprendedor en su relación de pareja, me ha animado a compartir algunas reflexiones sobre la compatibilidad de emprender y mantener a la vez una relación afectiva.

De entrada conviene recordar que ningún momento es el ideal para emprender. Si eres joven te falta experiencia, si tienes experiencia te sobran cargas, si hay crisis nadie compra, si no hay crisis todo es caro… Con respecto a la pareja sucede lo mismo, no se trata de analizar si es mejor emprender soltero y sin compromiso o con mujer, hijos y hasta una suegra. Cada uno tiene la circunstacia que tiene, y con eso hay que contar desde el principio.

El problema es que el emprendedor es, casi por definición, cabezota y visionario. Quiero decir que un emprendedor ve una oportunidad de negocio donde otros solo ven riesgo y está dispuesto a dejarse la piel en el pellejo, como decían Gomaespuma, para conseguir hacer realidad esa visión. Pero quien está al lado sólo ve a un terco empeñado en llamar gigantes a lo que evidentemente son solo molinos de viento. Con lo que los sacrificios que el primero asume naturalmente la pareja los sufre sin entenderlos.

Eso va haciendo mella, y más cuando los resultados tardan en aparecer. Uno puede aceptar cosas como “no tengo mucho tiempo para disfrutar de mi pareja, pero al menos está ganando una pasta que hará que dentro de un año nos vayamos un mes de vacaciones al Caribe”, pero es más difícil aceptar que además de no ver a tu pareja tengas que aceptar que despilfarre los ahorros en una empresa que no parece ir a ningún lado.

Creedme: sé de lo que hablo. Hoy es mi decimonoveno aniversario de boda, y seguramente la mayor amenaza que hemos tenido durante todos estos años ha sido mi aventura de emprender. Mi mujer tiene aversión al riesgo y prefería un marido funcionario con un sueldo simplemente decentillo a un emprendedor que no supiera cuánto dinero ingresaría el mes siguiente. Una persona de confianza le dijo que fuera prudente, porque podía encontrarse con un ex-marido funcionario, y yo tuve que reconocer que llegó un momento en que no podía seguir con la empresa y a la vez atender a mi familia. Entre que ella tuvo paciencia y yo dejé la empresa al cabo de un tiempo, conseguimos salvar la relación.

Para resolver el dilema creo que es esencial ordenar tu escala de valores cuanto antes: ¿es más importante para ti la empresa o la pareja? Si es la empresa, lo único que puedes hacer es dedicar todo tu esfuerzo a ella y esperar que las turbulencias en la relación de pareja no lleguen a provocar el naufragio, pero estar dispuesto a afrontar las consecuencias si llega el caso.

Si decides que tu pareja es más importante, entonces necesitas poner límites al dinero y al tiempo que vas a invertir en la empresa. Negocia cuanto antes qué tiempo vas a dedicar a estar juntos, a cuidar de la casa, de los niños, y qué recursos vas a invertir en el negocio. Si mantienes estos compromisos puede que llegue un momento en el que tengas que abandonar tu proyecto, pero habrás salvado tu pareja.

Y ya de paso, un consejo: si estás casado en gananciales, como la mayoría de los españoles, puede ser buena idea hacer una separación de bienes al empezar a emprender. Más que nada, por prevenir.

Creative Commons License photo credit: TheAlieness GiselaGiardino²³