Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

¿Por qué no estás vendiendo?

El mayor error que puedes cometer al crear una empresa es no empezar a vender cuanto antes. Para una persona creativa, hay muchas tareas en el proceso de crear una empresa que son muy gratificantes. Diseñar el producto, crear un logo, pensar en un nombre, hacer una página web, desarrollar el producto (si eres programador). Todo esto está muy bien, al acabar el día tienes la sensación de que has progresado, que tu proyecto marcha.

Pero a veces un emprendedor cae en la tentación de revisar una y otra vez el logo, de cambiar una vez más el texto de la web, de añadir una funcionalidad más a su producto. Porque trabajar en estas cosas evita enfrentarse a la prueba definitiva: presentarse delante de un cliente potencial e intentar venderle lo que hemos creado. Esto es aterrador, porque supone enfrentarse a la posibilidad de que rechace nuestra oferta. Que diga que lo que tanto esfuerzo nos ha costado crear, que esa idea que nos ha parecido tan buena y a la que hemos dedicado tanto esfuerzo, tantas noches trabajando hasta las tantas, tal vez tanto dinero, no vale. Que nadie lo quiere. Que hemos perdido el tiempo. Que en lugar de una empresa tenemos un fracaso.

Hace tiempo conté por aquí la historia de Autocad y de cómo antes empezar a desarrollar el software que les hizo millonarios a sus fundadores lo primero que hicieron fue ir a una feria con unos folletos y descubrir en qué aplicaciones estaban más interesados sus clientes.

¿Quieres un ejemplo local? Diego Mariño contó en su charla en Iniciador Madrid cómo lo primero que hizo al lanzar few ducks, su segundo proyecto, fue buscar clientes. No empezar a desarrollar el producto, mucho menos perfeccionarlo. Simplemente salir y encontrar a unos cuantos clientes que le dijeran “si haces esto que me cuentas en un par de meses, te lo compro”.

Por eso, por muy gratificante que sea ponerte delante de la pantalla del ordenador, hazte un favor a ti mismo. Deja lo que estés haciendo y busca un cliente. Alguien a quien no solo le guste lo que haces, sino que esté dispuesto a pagar por ello. Si te dice “pagaría, pero le falta la característica X”, pregunta a otros 10 o 12, y si la mayoría coinciden en que le falta X, pues ya sabes a qué tienes que dedicarte: le pones X a tu producto y vuelves a salir a vender.

Que sí, que ya sé que no tienes tarjetas de visita, que la empresa no está constituida, que en solo un par de días o una semana como mucho vas a tener la web lista… Pero todo esto no importa. Sal y vende. Es lo mejor que puedes hacer para mejorar tus probabilidades de conseguir que tu proyecto se convierta en una empresa.

¿Puedes ayudar a un emprendedor que lo necesita?

Que sí, que ya sé que estamos en crisis, que aquí no compra nadie y el que compra no paga. Que todo está de pena y que cada vez tenemos menos dinero. Pero créeme: tus problemas son una nadería comparados con lo que tienen otros emprendedores en países del tercer mundo. Y crear un negocio es la única manera que se ha demostrado que es eficaz para salir de la pobreza.

Por eso es importante ayudar a los que verdaderamente pueden hacer que un país pobre empiece a levantarse de la miseria: los emprendedores. Y aquí entra en juego Kiva, una organización que te facilita prestar directamente dinero a un emprendedor cuyo proyecto te resulte interesante. Estamos hablando, lógicamente, de gente que necesita dinero para comprar unos cerdos para su granja, o género para su pequeña tienda, o hacer una reforma en un local que le permita vender comida refrigerada.

Es importante el concepto: tú no “donas” dinero, sino que lo prestas. El emprendedor te lo va devolviendo según los plazos establecidos (el tiempo del crédito suele ser de entre 3 meses y un año) y luego haces lo que quieras con el dinero: recuperarlo o prestárselo a otro. No es caridad, es apoyar a una persona que está trabajando duro para salir de la pobreza y hacerlo con dignidad.

Si te animas, te sugiero que te apuntes al grupo desencadenado.com. Tus préstamos se suman a los de otros miembros del grupo, de manera que todos contemos como equipo. Como puedes ver en las gráficas, entre todos los miembros hemos prestado ya más de 11.000$ (a base de volver a prestar el dinero según lo van devolviendo).

Si quieres ver a quién he prestado dinero (y lo que han devuelto) puedes hacerlo aquí. Como verás, la tasa de créditos incobrados es muy baja. Existe el riesgo, por supuesto, como en todo préstamo, pero en general en Kiva los emprendedores son muy responsables a la hora de cumplir con sus compromisos.

Kiva te permite regalar una tarjeta con la cantidad de dinero que quieras para que quien reciba el regalo pueda prestarlo a quien mejor le parezca, así que, además de prestar tú el dinero que quieras ¿por qué no te planteas un regalo diferente este año y ayudas a alguien que lo merece y se esfuerza por crear una vida mejor para él y los suyos?

Primer encuentro de emprendedores liberales

He hablado muchas veces de lo solitario que es ser emprendedor y de la necesidad de relacionarte con otros emprendedores con los que compartir ideas, penas y alegrías. Bien, pues si hace frío ahí fuera siendo emprendedor, mucho más si además de ser emprendedor eres liberal.

Por eso se nos ha ocurrido a Lucas y a mi organizar algo que todavía no sabemos lo que será (ni si será) pero que empieza este domingo a las siete, en algún lugar de Madrid que determinaremos en función del número de asistentes.

El objetivo es tomar unas cervezas, conocernos y ver qué podemos hacer en torno a tres ideas:

- Crear un cuerpo de investigación / análisis en torno a la intervención del estado en el emprendimiento, sus problemas y plantear alternativas.

- Contribuir a la formación básica de emprendedores que intuyen que la ideología socialdemócrata o democristiana no se compadece con lo que viven en su día a día, pero ignoran que existan alternativas.

- Si es posible, hacer lobby y plantear demandas alternativas a las de los “representantes sociales”, léase sindicatos y representantes del capitalismo de estado.

Si te interesa, lee por favor el manifiesto que hemos redactado y si te ves reflejado en ese planteamiento, o por lo menos tienes curiosidad por aprender más, contacta conmigo a través del formulario de este blog o mediante un DM en twitter (soy @borjaprieto) y cuando tengamos cerrado el sitio te lo comunicaré.

¿Por qué no estás creando una empresa?

Esta es la pregunta que hicieron el otro día eh Hacker News. Y es una buena pregunta, también para ti.

Que sí, que tienes un trabajo fijo, que llegas a casa tarde y muy cansado. Que tu sueldo actual es más que decente… Pero mira a tu alrededor y piensa en cuántos de tus amigos y familiares tenían un trabajo fijo y un sueldo más que decente y de repente se han quedado sin ellos.

Ahora mismo empezar una empresa requiere menos de 10€ para registrar un dominio, y menos de 100€ para alojarlo durante un año. Crear tu web con WordPress es gratis. A partir de ahí, puedes empezar a buscar clientes y a ganar dinero. Si no le dedicas muchas horas, no ganarás mucho. Si por lo que sea la cosa crece, tendrás que contratar a alguien que te ayude con los papeles, o con el soporte a los usuarios, o con otras asuntos, con lo que tampoco ganarás mucho.

Pero la cosa funciona así: si tienes una empresa, aunque sea en fase embrionaria, tienes el mejor seguro de desempleo. Si, como es más frecuente cada vez, te ves en la calle o con tu sueldo severamente reducido, tienes una vía de ingresos complementaria, dispuesta a que la hagas crecer en cuanto puedas dedicarle más tiempo.

Así que te repito la pregunta de Hacker News: ¿por qué no estás creando una empresa?

¿Qué valor aporta el curso “como hackear la creación de empresas”?

Para los que se están inscribiendo en el curso, creo que hay tres áreas en las que será útil.

1. Presentar conceptos básicos que puedes conocer ya, pero que te viene bien que te recuerden

Es lo que suelen hacer los libros “de negocios” del tipo “Quién se ha llevado mi queso”. Una o dos ideas claves, evidentes para casi todos los lectores. El mérito de estos libros está en conseguir que el lector adopte esta idea como suya, y que piense en llevarla a la práctica. El problema de muchos de ellos es que los autores hacen de consultor estratégico y no táctico. Es decir, te dejan con una idea del tipo “debo asumir el cambio y adaptarme”, pero no te dicen qué puedes hacer con tu trabajo en tu caso concreto, en un sector concreto, en una empresa concreta.

La idea de seleccionar un perfil homogéneo entre los alumnos es precisamente que podamos dar pautas que sean válidas para la mayoría, si no para todos. Es decir, pasar del “céntrate en los clientes”, que no deja de ser una generalidad acertada, para explicar el customer development aplicado a una empresa cuyo mayor activo es la capacidad técnica de sus emprendedores.

2. Desmontar mitos y creencias

Uno de los problemas de los técnicos que se meten a emprendedores (y tanto Lucas como Franck como yo lo hemos hecho) es la carencia de conocimientos sobre gestión empresarial. Como quieres hacer las cosas bien, buscas que quien sabe te enseñe. Y entonces tropiezas con asesores fiscales / laborales que no tienen ni idea de tu negocio y que te miran de un modo muy raro cuando intentas explicarles que quieres ganar dinero con el software libre. O, como también fue mi caso, haces un curso en tu comunidad autónoma y los profesores explican perfectamente la teoría, pero se olvidan de explicar temas tan cruciales como qué hacer con un empleado que deja de trabajar o cómo gestionar los impagos. Porque esos profesores nunca han pagado una nómina, ni han tenido que reclamar una factura. Y si buscas en las páginas oficiales de cualquier administración, descubrirás un mundo idílico en el que a los emprendedores se les apoya, todo el mundo es legal y el cielo es de color rosa y siempre hay un arcoiris.

De modo que por un lado va el conocimiento oficial del proceso de creación de una empresa (primero vas al registro mercantil a reservar el nombre, luego vas al notario, después a hacienda, alquilas un local, contratas empleados…) y por otro la realidad con la que te vas tropezando a cada paso. Si tienes suerte, cada tropezón te cuesta unos cientos o unos miles de euros, y aprendes para el siguiente. Si no tienes tanta suerte, uno de esos tropezones es mortal y termina con tu aventura empresarial.

Y aquí nuestro curso es radical. Lo que te vamos a explicar va a ahorrarte muchos de esos tropezones (no podemos evitarlos todos). Te vamos a dar una visión rompedora y extraordinariamente pragmática de lo que tienes que hacer, de cómo lo tienes que hacer, de cómo y a quién contratar, de cuándo formalizar tu empresa… Por eso lo hemos llamado hackear la creación de empresas, porque te vamos a explicar hacks, atajos, trucos, que ahorran esfuerzo, tiempo y dinero, que te ayudan a optimizar tus recursos, que te permiten obtener resultados excelentes con una inversión mínima.

También por esto hemos seleccionado un perfil concreto de emprendedor, para que todo esto sea absolutamente aplicable al alumno.

3. Personalizar el curso

Ha habido varias personas que nos han preguntado por la posibilidad de hacer una edición “enlatada”. Lo estamos pensando, pero tenemos un problema con la interactividad.

Me explico: hemos limitado el número de asistentes, porque no queremos que esto sea un rollo en el que uno habla y otros toman apuntes. Queremos que haya diálogo, que preguntes cosas concretas, que plantees problemas que tienes encima de la mesa. Eso es lo que hace que nos hayamos liado a alquilar una sala en un hotel, preparar medios audiovisuales, obligaros (y obligarnos) a dedicar un sábado entero… lo virtual está muy bien, es práctico, rápido y barato, pero una actividad presencial, mientras seamos seres humanos, tiene beneficios que no consigues delante de la pantalla de un ordenador.

Y también por este motivo, la pausa del café, la comida y las cervezas del final para quien se apunte queremos que sean una oportunidad de conocer a personas con las que puedes compartir inquietudes, que tal vez puedan echarte una mano cuando estés creando tu empresa, pero que en cualquier caso podrás llamar para contarles una pena o compartir una alegría.

De modo que si crees que tu perfil encaja con el que tenemos en mente al preparar todo esto, mi consejo es que te apuntes cuanto antes. Por cierto, como pagas con PayPal tienes 60 días desde la fecha de pago para reclamar el dinero si no estás satisfecho, de modo que el riesgo es cero. Lo más que puedes perder es el tiempo, así que inscríbete ya. Por supuesto, si tienes cualquier duda, estoy a tu disposición para aclarártela.

Emprendenotas, donde promocionar tu proyecto está bien visto

¿Quieres dar a conocer tu empresa o tu blog y en menéame te acusan de spam? ¿No te hacen ni caso los bloggers más prestigiosos? ¿Quieres compartir algo que todo emprendedor debería conocer?

Ahora puedes. Te presento Emprendenotas.

En su forma actual es bien sencilla, pero solo con darte de alta ya puedes enviar las notas que quieras o comentar en las de otros. Y para votar no necesitas siquiera registrarte. Puedes ver las últimas notas enviadas, las mejor valoradas o un archivo mensual. Y no hay nofollow en los enlaces ni nada raro, todo el pagerank que corresponda va para el enlace destino.

Por supuesto, hay muchas funcionalidades por incluir: un sistema de “reconocimiento” de usuarios (karma o prestigio o como se quiera llamar), twiteo automático de las notas enviadas (o de las más valoradas), más formas de ver las notas, más información de los usuarios… pero como yo me creo eso del mínimo producto viable, he decidido que ya está bien, y que iremos incorporando cosas poco a poco, si es que hay demanda y son útiles.

Escribiré en Alanta desde un punto de vista técnico sobre el desarrollo de Emprendenotas (hasta el momento, 8-10 horas de trabajo), y sobre si Drupal es o no un framework PHP, pero esto ya es solo para los que les gusten estas cosas técnicas.

Los demás, ya sabéis: a enviar notas y a votar/comentar los envíos ajenos, que en algún momento se os recompensará y agradeceréis haber sido de los primeros anotadores.

Nuevas entregas del curso Desencadéname


Ayer publiqué tres nuevas entregas en Desencadéname, termino el tema 2 (Mercado) y empiezo el 3 (Oferta). Tengo intención de ir recuperando el retraso, para terminar como estaba previsto en verano. Hay una novedad, a partir del tema 3 dejo de publicar en abierto los vídeos, que quedan reservados para los inscritos en el curso, y quedan en abierto las presentaciones. Básicamente, por ofrecer algo más de valor a los inscritos.

Os recuerdo que la inscripción está cerrada, y no tengo previsto abrirla de nuevo hasta que haga una nueva edición.

Crear una empresa y el cargo cult


El cargo cult es una religión que profileró hace 50 años en las islas del Pacífico. Durante la II Guerra Mundial, los americanos establecieron bases logísticas en esas islas para abastecer al ejército que luchaba contra los japoneses. Los indígenas vieron que de pronto llegaban del cielo unos seres poderosos que traían todo tipo de alimentos y objetos útiles. Pero un día se acabó la guerra y desaparecieron los aviones con sus cargas. ¿Qué hicieron los isleños para recuperar los bienes perdidos?

Construir pistas de aterrizaje, aviones y hangares de caña. Esperaban que recuperando las cosas que había cuando llegaban los paquetes, estos volvieran por arte de magia.

Absurdo ¿verdad? ¿una superstición propia de seres primitivos?

En realidad, es lo que hacen muchos emprendedores. Han visto que una empresa tiene una sede, y secretarias, y un teléfono fijo, y un logotipo, y tarjetas de visita y una estructura legal, y creen que construyendo todo eso tendrán una empresa.

Como ejemplo esclarecedor, ved el capítulo 20 de la cuarta temporada de Como conocí a vuestra madre. En ella Ted hace exactamente esto, con el resultado previsible: cero clientes.

Porque en realidad la sede, las tarjetas, el logotipo y todo lo demás no es necesario para crear una empresa. Son elementos que pueden ser necesarios (y no siempre) pero no son suficientes.

Lo único que necesitas para crear una empresa es ser capaz de hacer algo por lo que un cliente esté dispuesto a pagar el precio que pides. Todo lo demás está supeditado a conseguir ese cliente y a producir eso que el cliente quiere. Por eso, antes de hacer cualquier gasto, antes de crear cualquier estructura, piensa si es necesaria o estás cayendo en la superstición del cargo cult.

Usa una metodología ágil para tu proyecto de empresa

Uno de los problemas a los que se enfrenta el emprendedor es que tiene por delante multitud de tareas, y no hay una guía clara que le indique, paso a paso, qué debe hacer. Entre otras cosas, porque el detalle depende del proyecto concreto que se está emprendiendo.

Tanto en mi libro como en mi curso, doy pautas, guiones generales, pero es imposible decir, por ejemplo, si la tarea “registrar el dominio” debe ser previa, paralela o posterior a la tarea “seleccionar un software de gestión de fuerza de ventas”.

Para complicar más las cosas, incluso si el proyecto de empresa es del tipo Juan Palomo (yo me lo guiso y yo me lo como), el emprendedor debe contar con proveedores, colaboradores, contratistas, etc. Con lo cual ya no es solo que tengas que tener en la cabeza un montón de cosas por hacer, sino que tienes que controlar que otros hagan su parte.

Una aproximación es usar un sistema de control de tareas, GTD o algo más simple. Pero tener una lista de tareas pendientes es simplemente el primer paso. ¿Cómo sabes si estás avanzando al ritmo adecuado? ¿Cómo sabes si lo que estás haciendo es lo prioritario, cuando tienes decenas de cosas por hacer y son tan heterogéneas?

Lo que os propongo es usar una metodología ágil, de las que se aplican en proyectos de desarrollo de software, a tu proyecto de desarrollo de empresa. Las metodologías ágiles se basan en principios que seguro que os suenan:

  • Asumir que no tienes todos los datos en el punto de partida
  • Asumir que habrá cambios a lo largo del desarrollo
  • Priorizar todo y empezar por lo más importante
  • Desarrollo iterativo: Ir consiguiendo funcionalidades entregables (terminadas), en lugar de ir avanzando en todo a la vez (que lleva a tener todo “casi totalmente a medias”, como decía Gomaespuma).
  • Revisiones frecuentes, para saber en todo momento el estado del proyecto
  • Mínima burocracia y documentación. El producto es el mejor documento.
  • Mejora continua. Embeber en el proceso de desarrollo la solución de los problemas detectados.
  • Timeboxing: Asignación inflexible de tiempos a cada iteración.
  • Control del esfuerzo que te falta por hacer, no del que llevas hecho.

La metodología ágil más conocida y más usada es Scrum, y en próximos posts intentaré hacer una adaptación al proceso de creación de una empresa. Stay tuned.

Nuevo tema en Desencadéname

Con la entrega de ayer hemos empezado el segundo tema en el curso para emprendedores Desencadéname: el mercado. Y lo hacemos buscando la respuesta a la pregunta ¿Quién es mi cliente?

Si estáis siguiendo el curso, supongo que os disteis cuenta ya el primer día que no es un curso al uso. Para empezar, Séneca no suele estar entre la bibliografía recomendada en un curso de negocios. Pero no es solo eso, sino que todo el curso está orientado a crear un tipo de empresa. Una empresa, por supuesto, rentable y con la que puedas ganar todo el dinero que te mereces, pero también una empresa de la que puedas estar orgulloso. Una empresa con la que de verdad sientas que estás aportando valor.

Copiar una idea que está de moda en el extranjero, abrir otro bar u otra tienda de ropa, hacer por tu cuenta lo mismo que hacías antes por un sueldo… pueden ser formas válidas de crear una empresa. Seguro que a quien está intentando estas vías le viene bien saber algunas cosas de las que explico en el curso.

Pero quien realmente va a sacar provecho del curso es quien se esté planteando crear una empresa con sentido, lo que he llamado por aquí alguna vez una ONG con ánimo de lucro. E insisto en que lo de ONG con ánimo de lucro no va de crear tiendas de comercio justo o consultoras medioambientales, más bien todo lo contrario: se trata de crear empresas que aporten valor, que mejoren la sociedad, que sean útiles a sus clientes y que gracias a eso te permitan, como emprendedor, ganar mucho dinero sin mentir, sin explotar a nadie, sin aprovecharte de una posición privilegiada. Por supuesto, sin dejar de ganar todo el dinero que puedas y sin pagar ni un céntimo de más a quien no se lo gane. Como dicen los de 37Signals, una empresa autofinanciada, rentable y orgullosa.

Ahora empezamos con el mercado, iremos viendo cómo producir eficientemente, cómo exprimir el (siempre) escaso capital del que disponemos, cómo conseguir empleados/colaboradores, como llegar a los clientes… siempre de una manera práctica y partiendo de la base de que no nos sobran los recursos.

En fin, que de todo esto va el curso. Si todavía no le habéis echado un vistazo, ahora ya hay un cierto material como para que tengáis una idea de cómo va. Es fácil, son entregas cortas (de entre 10-15 minutos), fáciles de entender y de seguir y que mueven a la acción. Y recordad que el contenido es gratis, aunque hay una opción para quien se lo quiera tomar más en serio y esté dispuesto a pagar un poquito por tutorías, atención personalizada, etc.

Todo, en Desencadéname.com