Hace dos semanas, en la sesión inicial del Startup Weekend NEXT Madrid, Mario López de Ávila propuso un reto a los participantes. Les organizó en equipos de 3 personas, dio un euro a cada equipo y les dio 20 minutos para conseguir la mayor cantidad de dinero que fueran capaces de ganar. Tenía que ser dinero real, billetes o monedas, no promesas de ingresos futuros ni nada por el estilo, cash.
Al cabo de los 20 minutos, casi todos los equipos habían conseguido algo de dinero. La mayoría de ellos, alrededor de 3 euros. ¿Cuánto creéis que gano el mejor equipo?
65 euros. En 20 minutos. Tres personas que no se conocían previamente. Les dijeron: salid a ganar dinero, y volvieron 20 minutos más tarde con 65 euros más en el bolsillo.
¿Cuál fue el truco de este equipo? No centrarse en el euro inicial. Los que ganaron alrededor de 3 euros fueron los que invirtieron ese euro en cosas como comprar caramelos que revendieron por un precio mayor. El equipo ganador lo que hizo fue darse cuenta de que tenía un activo mejor que el euro: veintitantas personas que se iban a juntar en el mismo sitio cada miércoles durante cinco semanas. Así que lo que hicieron fue ofrecer a los bares cercanos la posibilidad de ganar el negocio de esas personas (que acabarían cada miércoles tomando unas cañas) invirtiendo 20€ en ese momento.
Tampoco es casualidad que el equipo ganador ofreciera a sus clientes la posibilidad de ganar más dinero, en lugar de darles una alternativa para gastar más. En las circunstancias actuales, casi todo el mundo está más dispuesto a escuchar al que le ofrece una alternativa para tener más dinero que al que le habla de gastar lo que ya tiene.
Te cuento todo esto porque te afecta directamente.
Cuando te planteas crear tu empresa es normal partir lo que tienes. Un título universitario, una experiencia profesional, un capital para invertir… Pero si te basas en que tienes 1.000€, o un título de arquitecto, vas a pensar en negocios que multipliquen esos mil euros por 3, o en negocios que tengan que ver con la arquitectura. Es posible que te salgan bien, pero si partes con muy poco, por mucho que lo multipliques por dos o por tres, seguirás teniendo muy poco.
Yo también soy culpable de esto. Llevo escribiendo el blog siete años, y hasta hace poco más de un año no se me había ocurrido que tener miles de lectores al día es un activo con el que se puede ganar dinero. O mejor dicho, se me había ocurrido lo habitual, lo que hace todo el mundo. Poner publicidad, con la que ganas un poquito de dinero, los tres euros de los equipos normalitos. O dar formación presencial, que es cara y no era lo que más necesitaba mi lector tipo. Hasta que no caí en la cuenta de que esos miles de lectores ya estaban invirtiendo su tiempo en leerme, que su canal natural era el online, y que eso suponía una oportunidad para ofrecerles algo diferente, asequible y fácil, estuvieran donde estuvieran, no empecé a ganar dinero con el blog.
Así que levanta la cabeza, y empieza a pensar en otras cosas que tienes, o que están a tu alcance, pero que nunca se te ha ocurrido considerar que son un activo para tu negocio. Tal vez conoces a gente influyente, o tienes una extraordinaria capacidad de relación, o eres creativa, o eres capaz de ver y explicar a otras empresas cómo pueden ganar más dinero o retener a sus clientes o ahorrar…
Sea como sea, olvídate de tus activos evidentes pero escasos, y de los modelos de negocios al uso que se basan en explotar estos activos de la manera habitual, y piensa en todo aquello que no se te ha ocurrido explotar hasta ahora. Haz una lista, y analiza si hay algo que pueda ayudar a otras personas o empresas a ganar más dinero, o a ahorrar el que ya tienen, o a resolver un problema por el que realmente estén dispuestos a pagar. Mañana vuelve a revisar tu lista, y procura añadir al menos un activo que no hubieras considerado antes. Y pasado otro, y así hasta que des con un modelo de negocio que realmente te permita explotar esos activos ocultos.





