Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Scrumbiz: scrum para proyectos de creación de empresas


Sigo profundizando en el tema de aplicar scrum al proyecto de crear una empresa. Cada vez es más probable que pueda utilizarse en en proyecto apasionante de creación de empresas de base cultural, del que ya os contaré más adelante. Siguiendo una sugerencia de Ángel Medinilla le he puesto nombre (scrumbiz) aunque se admiten sugerencias si a alguien se le ocurre algo que tenga un dominio .com libre.

Por lo que he ido viendo hay que cambiar algunas cosas respecto al scrum “tradicional”. Os pego un mapa mental de lo que tengo pergeñado hasta ahora. Los elementos de la metodología en sí están a la derecha (os sonarán a scrum con algunos cambios que ya explicaré) pero he visto necesario incluir elementos que no forman parte de la metodología pero que serán útiles a un emprendedor inexperto. Cosas como un plan de negocio (ya sabéis que soy enemigo de los planes de negocio, pero la idea aquí no es hacer una plan al uso, ya os contaré) o guías y plantillas para no reinventar la rueda.

scrumbiz mind map

Scrum y emprendizaje


Algunas notas rápidas respecto a la aplicación de Scrum para el proceso de creación de una empresa:

- Me dice Ángel Medinilla (que es quien más sabe de Scrum en España y parte del extranjero) que usar Scrum para el emprendizaje puede ser interesante, aunque tiene cierto reparo a llamarlo Scrum. Es cierto que cuanto más reflexiono sobre la idea, más veo que hay que hacer algunas adaptaciones (¿scrums diarios de una sola persona?). Así que si alguien tiene una propuesta de nombre, se agradecerá que la aporte en un comentario.

- Voy a colaborar con una incubadora/aceleradora en la aplicación de Scrum (o como lo queramos llamar) a la creación de empresas. Será una manera excelente de validar y perfeccionar el modelo.

- Después de analizar muchas, de momento creo que la mejor herramienta para implementar Scrum para el emprendizaje es Google Docs, en concreto las hojas de cálculo. Voy a hacer algunos modelos, que compartiré con vosotros por aquí.

Aplicación de Scrum al proyecto de empresa


Una vez descritos los componentes de Scrum, vamos a hacer un resumen de cómo podría aplicarse al proceso de creación de una empresa, y qué herramientas podemos usar.

Asignación de roles

Si se está emprendiendo el equipo, uno de los emprendedores debe ser el dueño del producto. El resto serán clientes (cuando se reúnan para definir objetivos y planteamientos de la empresa) y miembros del equipo si tienen tareas concretas que hacer, es decir, no son solo inversores o consejeros.

Al equipo de emprendedores habrá que agregarle colaboradores como asesores legales, desarrolladores, empresas de marketing, etc. Estos miembros del equipo intervendrán solo en algunos sprints, y probablemente habrá colaboradores que no estén previstos al inicio del proyecto, pero no hay problema en ello. Simplemente, cuando llegue el sprint en el que se necesite un diseñador web, por ejemplo, se le incorpora a ese sprint.

Con respecto a los colaboradores externos, no es preciso explicarles toda la metodología. Simplemente decirles los objetivos y el plazo que tienen para cumplirlo y que habrá un control diario de su progreso. Si no están dispuestos a asumir el control diario, lo mejor es buscar otro proveedor.

Creación de la Pila de Producto

Lo primero que debe hacer el dueño del producto es crear la pila de producto. Para esto puede contar con la colaboración del resto del equipo, pero es importante recordar que el responsable de este documento es él.

Una herramienta simple para hacer esto es una hoja de cálculo, que no requiere aprendizaje y hace fácil cambiar el orden, insertar o suprimir elementos. Puedes usar Google Docs o similar para que todas las personas implicadas puedan tener acceso a la versión que está en vigor en cada momento.

Planificación del sprint

Aunque es lo ideal, no siempre es posible conseguir que todos los miembros del equipo se reúnan en el mismo espacio físico. Si tu equipo está disperso, puedes usar una herramienta de multiconferencia para hacer la reunión. Skype, por ejemplo, te permite hacer llamadas en multiconferencia y compartir una pantalla, de manera que todos pueden ir viendo cómo progresa la planificación y asignación de tareas al mismo tiempo.

Sea como sea, al final de la reunión de planificación todos los miembros del equipo tienen que tener claras sus tareas para el sprint, cómo se determinará que están terminadas y qué tiempo tienen asignado para hacerlas.

Una herramienta simple para registrar la pila del sprint puede ser una hoja de cálculo. Las hay más sofisticadas, pero Google Docs puede ser suficiente para la mayoría de los casos.

En esta reunión hay que acordar también cómo y cuándo se harán los sprints diarios. De nuevo, lo mejor es hacerlos presenciales, pero probablemente no sea posible con los colabradores externos, por lo que habrá que acordar con ellos un método para el seguimiento. Puede ser una llamada telefónica, una videoconferencia, un chat… Lo mejor es empezar con una tecnología simple y al alcance de todos los participantes, y sofisticarlo después solo si es necesario.

Desarrollo del sprint y Sprint diario

Una de las tareas del scrum master es anotar diariamente los progresos que realiza cada miembro del equipo (recordad que se anota el esfuerzo que falta por realizar, no el que se ha hecho). Si hemos usado una hoja de cálculo para hacer la pila del sprint, podemos ir marcando en ella cada día el esfuerzo restante para cada tarea (el sprint backlog).

Si la reunión de sprint diaria no se puede hacer con todos los miembros del equipo a la vez, es responsabilidad del scrum master asegurarse que todos proporcionan la información de seguimiento en el momento acordado. En el momento en el que perdemos de vista a los colaboradores, sobre todo si no están físicamente próximos, el proyecto corre el riesgo de sufrir retrasos.

Demo y retrospectiva del sprint

Una vez finalizado el plazo establecido, cada miembro del equipo debe exponer el resultado de sus tareas. Si efectivamente se comprueba que un elemento de la pila de producto está terminado (según la definición de “terminado” que se acordara previamente) se puede eliminar de la pila.

La retrospectiva es la oportunidad para valorar cómo progresa el equipo y ajustar nuestras expectativas a la realidad. Habrá cosas que se puedan corregir (mejorando las herramientas de trabajo, la definición de las tareas, la asignación…) y otras con las que simplemente tendremos que acostumbrarnos a vivir. Pero al menos somos conscientes en todo momento de la realidad.

El caso es que al final del sprint, ya hemos avanzado, poco o mucho en nuestro proyecto de crear una empresa. Tenemos resultados tangibles (un plan de negocio, un logo, una política de precios…) y podemos abordar otro sprint en el que conseguiremos otros resultados. En todo momento sabemos si hay algo que consideramos prioritario y se nos está quedando atrás por el motivo que sea. Y en todo momento sabemos cuál es la aportación de cada miembro del equipo, si cumple con las tareas asignadas, y podemos tomar decisiones para mejorar la velocidad de desarrollo del proyecto.

Scrum para proyecto de empresa: reuniones


El tercer elemento de Scrum son las reuniones. Como hemos dicho, Scrum se basa en la interacción entre personas, y para esto lo más eficaz sigue siendo hablar. Puede que tengas que hacerlo mediante artefactos tecnológicos, si tu equipo está distribuido, pero las reuniones son imprescindibles en esta metodología.

Algunos aspectos de las reuniones de Scrum pueden ser sorprendentes, pero tienen su lógica. Uno de ellos, fundamental, es el time boxing, es decir, una asignación previa de tiempos absolutamente inflexible. Por ningún motivo una reunión puede durar más que el tiempo que tiene asignado.

Planificación del Sprint

Un Sprint es un ciclo de desarrollo, en el que quieres terminar algunos elementos de la Pila de Producto. En la reunión de planificación del Sprint se hace precisamente eso, planificar qué tiempo se va a dedicar al Sprint y qué elementos de la pila de producto se van a obtener como resultado. Con todo ello compondremos la “pila de sprint”.

En esta reunión participan el dueño del producto, el scrum master y el equipo. El equipo es quien debe estimar qué esfuerzo va a llevar cada una de las tareas necesarias para terminar un elemento de la pila de producto, y qué miembro del equipo se va a encargar de que esté hecha.

Es importante que no haya tareas huérfanas, ni tareas que se hacen “entre todos”. Una tarea, un responsable. Aunque tenga que contar puntualmente con ayuda de otras personas, es fundamental saber quién tiene la responsabilidad de que esa tarea esté terminada a tiempo.

La estimación del esfuerzo que supone cada tarea es responsabilidad de todo el equipo, aunque en mi experiencia conviene dar más peso a la opinión de quien va a encargarse de ella.

Otro de los elementos que deben acordarse en esta reunión es la duración del sprint. En principio, los sprints deben durar entre dos y cuatro semanas. Lo recomendable es que cuanto menos experiencia tenga el equipo (en scrum y en el entorno de trabajo en general), más cortos sean los sprints, porque antes podrán detectarse y corregirse desviaciones.

Para esta reunión, como máximo, hay que dedicar ocho horas. Y eso solo si la pila de producto está definida a un nivel muy genérico y va a costar mucho descomponer un elemento en tareas. Lo ideal son 4 horas. Ojo, este tiempo tiene que estar definido antes de empezar la reunión, no vale decir “quedamos a las 10 y ya veremos cuando terminamos”.

Si estás emprendiendo en modo one-man-band, lo que debes hacer es reservar un tiempo en el que nadie te va a interrumpir (si es necesario, sal de tu sitio habitual de trabajo y apaga el móvil) y concéntrate en analizar qué tareas vas a abordar con el tiempo del que dispones.

Sprint diario

En la reunión de sprint diario, cada miembro del equipo expone tres cosas: qué hizo ayer, qué va a hacer hoy y qué obstáculos o impedimentos tiene o ha tenido. Solo pueden hablar los miembros del equipo y el scrum master, el dueño del producto puede asistir pero no tiene ni voz ni voto.

La reunión de sprint diario debe hacerse todos los días a la misma hora y en el mismo sitio. Se hace de pie, si hay un tablón físico delante del tablón para que todos puedan ver como progresan las tareas, y si no en el espacio de trabajo. Lo normal es hacerlo a primera hora de la mañana, cuando estén disponibles todos los miembros del equipo. Pero si alguno se retrasa, la reunión empieza de todos modos. No se espera a nadie.

El tiempo máximo, y esto es muy importante, es de 15 minutos. En esta reunión no se trata de dilucidar aspectos técnicos, ni de cómo debe hacerse tal o cual cosa, ni de qué cosas deberían haberse hecho o no. Se trata de ir al grano, reportar cómo progresa el proyecto y que si hay algún obstáculo que impida el progreso, el scrum master tenga la información suficiente como para eliminarlo o paliarlo.

No hay más reuniones durante un sprint. Si es preciso que dos o más miembros del equipo discutan algún problema técnico, lo pueden hacer en cualquier momento. Pero no hay reuniones formales, el dueño del producto no puede interrumpir el desarrollo para plantear nuevas necesidades ni para reorientar los esfuerzos, el scrum master no puede reasignar tareas, etc.

Si estás solo, también es buena práctica “reunirte contigo mismo” al comenzar el día, analizar qué hiciste ayer, qué vas a hacer hoy, y qué obstáculos tienes para conseguirlo.

Demo del sprint

El sprint acaba en la fecha prevista con una reunión en la que el equipo muestra el resultado obtenido. A esta reunión de demostración del sprint sí acude el dueño del producto, que debe validar si el resultado obtenido es el que estaba especificado al inicio del sprint. Pueden incluso acudir personas ajenas al proyecto, aunque en este caso no tienen voz ni voto, simplemente “se enteran” de lo que se está haciendo. Hay quien plantea la demo como una reunión “festiva”, con café o refrescos, una manera de que el equipo pueda “presumir” del resultado de su esfuerzo en las últimas semanas.

El ciclo de un sprint no se puede alargar, haya pasado lo que haya pasado en el sprint. ¿Que alguien se ha puesto enfermo? ¿que un proveedor no ha entregado a tiempo algo? ¿que problemas externos han impedido a algún miembro del equipo dedicar las horas previstas? ¿que la estimación inicial de esfuerzo pecó de optimista? Se siente. Pero no se alarga el sprint. Se reconoce el fracaso (que es de todo el equipo, no de una persona) y ya está.

En esta reunión el scrum master debe tomar nota del resultado, de si las tareas están realmente terminadas y el elemento de la pila de producto puede darse por entregado. Si no fuera así, las tareas pendientes deberían abordarse en el siguiente sprint.

En principio, la reunión de demo debería tener una duración de entre 2 y 4 horas.

Retrospectiva

Ya dijimos que uno de los aspectos esenciales de scrum es embeber en el proceso la mejora continua. En la reunión de retrospectiva el equipo, junto con el scrum master, analiza lo que ha ido mal en el sprint, lo que se puede mejorar y qué se puede hacer para mejorarlo. Aquí no es conveniente que haya personas ajenas al equipo, para que los problemas puedan ser expuestos y tratados con sinceridad y transparencia.

Esta reunión es el motivo de que nunca se retrase el cierre de un sprint. En lugar de eso, se asume que hay problemas, se identifican y se hacen públicos lo antes posible, y se les busca solución. A veces es simplemente que se pecó de optimismo al estimar el esfuerzo que requerían las tareas. A veces han sido problemas que no es probable que se repitan (una huelga, una inundación). Pero otras veces hay problemas de fondo, que deben ser resueltos para que el equipo pueda ser más productivo (falta de formación, un proveedor o un miembro del equipo que no es capaz de hacer su parte).

Para esta reunión en principio debería bastar con dos horas, salvo que se hayan detectado numerosos problemas. Lo normal es hacer las dos reuniones, la demo y la retrospectiva, en el mismo día.

Artefactos en scrum para proyectos de empresas


Los artefactos en Scrum son “cacharros” que nos permiten saber en cualquier momento qué tenemos que hacer y qué estamos haciendo. Uno de los pilares de Scrum es tener una documentación mínima, pero siempre actualizada. No hay unas guías rígidas acerca de cómo montar estos artefactos, por lo que cada organización hace lo que cree que es más conveniente. Hay quien usa versiones en papel, documentos electrónicos, corchos o pizarras, etc.

Pila de Producto

La pila de producto es una lista de funciones que el producto debe tener. Esta lista debe estar priorizada, es decir, para cada una de las funciones debe estar clara cual es la prioridad. Una buena manera de hacer esto es simplemente ordenarla de manera que lo más importante esté lo primero (o “arriba”), y la prioridad vaya descendiendo con la posición.

Para el caso de nuestro proyecto de empresa, en lugar de funcionalidades de una aplicación, tendremos aquí elementos que necesitamos para construir la empresa. Por ejemplo: un nombre para la empresa, una página web, un comercial, un proveedor de comunicaciones…

Está claro que hay elementos que dependen de otros: si no tenemos un nombre de dominio difícilmente podemos tener una página web. Habrá otros elementos que cambien de prioridad en función del grado de desarrollo de la empresa. Y seguro que aparecen continuamente nuevos elementos que desconocíamos.

Lo bueno de Scrum es que la pila de producto es un elemento vivo. Lo normal es mantenerla en una hoja de cálculo o similar, de manera que puedes añadir nuevos elementos o reorganizar lo existentes según van sucediendo cosas y cambiando las circunstancias. En lugar de tener un plan de acción archivado en un estante que al cabo de unos meses no se parece en nada a la realidad, tienes una herramienta viva y útil, que en cada momento refleja el estado y las necesidades de la empresa.

Pila de Sprint

El desarrollo en Scrum se hace en sprints. Un sprint en Scrum es un esfuerzo de desarrollo, que normalmente dura entre 2 y 4 semanas. Para hacer un Scrum se cogen una serie de elementos de la pila de producto (los que se prevé que va a dar tiempo a realizar en el tiempo marcado) y se construye con ellos la pila del sprint.

Al crear la pila del sprint habrá que desagregar los elementos de la pila de producto en tareas concretas, de las que podamos medir el esfuerzo que llevará realizarlas. Por ejemplo, el elemento “conseguir nombre de dominio” puede desagregarse en las tareas “investigar dominios disponibles”, “validar los tres mejores dominios identificados” y “registrar el dominio”. El esfuerzo que se requiere puede medirse en términos genéricos de puntos de esfuerzo, o en horas. Así, podríamos decir que “investigar dominios disponibles” supone 5 horas de esfuerzo, “validar los tres mejores dominios” son 2 horas y registrar el dominio es una hora.

Es fundamental que cada una de estas tareas las asuma un miembro del equipo. Si el equipo (o parte de él) no tiene disponibilidad completa, lo que se incluye en la pila del sprint tiene en cuenta esa circunstancias. Así, si estás emprendiendo tú solo mientras trabajas en otro sitio y solo tienes un par de horas al día para tu proyecto, incluirás en la pila del sprint solo los elementos que estimes que te dará tiempo a hacer en esas horas.

Tablón de Scrum

El tablón de Scrum puede ser un corcho con papeles pinchados, una pizarra o un archivo electrónico. La forma da igual, de lo que se trata es de que refleje el progreso de cada tarea. Para ello debe tener varios componentes:

  • Una lista de tareas programadas, con el nombre del responsable y las horas previstas para realizar cada una.
  • Una lista de tareas programadas, con el nombre del responsable y las horas que quedan para finalizar cada una.
  • Una lista de tareas imprevistas, con el nombre del responsable y las horas que quedan para finalizar cada una.
  • Una lista de obstáculos que deben resolverse para que alguna de las tareas progrese.

Fijaros que lo que se mide son las horas que quedan para finalizar la tarea, no las horas que ya le hemos dedicado. Lo segundo es irrelevante (salvo para análisis posteriores), lo importante es saber qué esfuerzo necesitamos hacer para terminar.

Respecto a las tareas terminadas: es importante al identificar las tareas definir bien qué significa “terminada” en cada caso. Por ejemplo, “elegir un nombre de dominio” ¿supone registrarlo? ¿es solo tener identificado uno que luego tendrá que validar el comité de dirección? Lo mejor en estos casos es pensar en términos de “resultado”: la tarea está terminada cuando tengo un resultado concreto que hace avanzar mi proyecto.

Y ya está. No hay más artefactos, ni documentación en Scrum. Probablemente necesites alguna herramienta más para trabajar en equipo, guardarás correos electrónicos, documentación sobre tu producto, análisis de la competencia… pero eso ya va a depender de tus necesidades concretas.

Solo con los tres artefactos que acabo de explicar: la pila de producto, la pila de scrum y el tablón scrum ya tenemos bien documentado el estado de nuestro proyecto. Y la ventaja es que lo tienes actualizado al día, sin necesidad de esperar a que alguien elabore informes o recabe información de los miembros del equipo.

Usa una metodología ágil para tu proyecto de empresa

Uno de los problemas a los que se enfrenta el emprendedor es que tiene por delante multitud de tareas, y no hay una guía clara que le indique, paso a paso, qué debe hacer. Entre otras cosas, porque el detalle depende del proyecto concreto que se está emprendiendo.

Tanto en mi libro como en mi curso, doy pautas, guiones generales, pero es imposible decir, por ejemplo, si la tarea “registrar el dominio” debe ser previa, paralela o posterior a la tarea “seleccionar un software de gestión de fuerza de ventas”.

Para complicar más las cosas, incluso si el proyecto de empresa es del tipo Juan Palomo (yo me lo guiso y yo me lo como), el emprendedor debe contar con proveedores, colaboradores, contratistas, etc. Con lo cual ya no es solo que tengas que tener en la cabeza un montón de cosas por hacer, sino que tienes que controlar que otros hagan su parte.

Una aproximación es usar un sistema de control de tareas, GTD o algo más simple. Pero tener una lista de tareas pendientes es simplemente el primer paso. ¿Cómo sabes si estás avanzando al ritmo adecuado? ¿Cómo sabes si lo que estás haciendo es lo prioritario, cuando tienes decenas de cosas por hacer y son tan heterogéneas?

Lo que os propongo es usar una metodología ágil, de las que se aplican en proyectos de desarrollo de software, a tu proyecto de desarrollo de empresa. Las metodologías ágiles se basan en principios que seguro que os suenan:

  • Asumir que no tienes todos los datos en el punto de partida
  • Asumir que habrá cambios a lo largo del desarrollo
  • Priorizar todo y empezar por lo más importante
  • Desarrollo iterativo: Ir consiguiendo funcionalidades entregables (terminadas), en lugar de ir avanzando en todo a la vez (que lleva a tener todo “casi totalmente a medias”, como decía Gomaespuma).
  • Revisiones frecuentes, para saber en todo momento el estado del proyecto
  • Mínima burocracia y documentación. El producto es el mejor documento.
  • Mejora continua. Embeber en el proceso de desarrollo la solución de los problemas detectados.
  • Timeboxing: Asignación inflexible de tiempos a cada iteración.
  • Control del esfuerzo que te falta por hacer, no del que llevas hecho.

La metodología ágil más conocida y más usada es Scrum, y en próximos posts intentaré hacer una adaptación al proceso de creación de una empresa. Stay tuned.

Desencadéname: por qué es mejor resolver un problema

En Desencadéname estamos hablando del mercado, y en la entrega que publiqué ayer explico por qué es bueno buscar un problema para resolver. Como siempre, el vídeo y la presentación son gratis, así que aprovéchalos.

Ya de paso aprovecho para recordarte que el acceso al curso con descuento acaba el día 30, domingo. Hasta ese día se puede acceder por 14,95 € al mes, y a partir del 1 de noviembre el coste será de 24,95€ al mes. Si crees que puede ser interesante seguir el curso con la opción de plantear dudas, preguntar por tu proyecto concreto, tener acceso a más recursos, lo mejor es apuntarse ahora.

Para que te hagas una idea, si sigues el curso semana a semana, esto es lo que irás consiguiendo:

  • A finales de octubre una idea de negocio, es decir, del nicho del mercado al que te vas a dirigir y del problema que vas a resolver.
  • A finales de noviembre una oferta, una solución para el problema que has detectado para los clientes que has elegido.
  • A finales de diciembre una previsión de los recursos que necesitas para crear la solución y el coste que tendrán.
  • A finales de enero la imagen corporativa de tu empresa.
  • A finales de febrero tendrás lista la estructura de producción (proveedores, contratistas, financiación).
  • A finales de marzo la estrategia de ventas: canales, precios, descuentos…
  • A finales de abril un plan de CRM: atención al cliente, política de devoluciones, calidad, comunicación con clientes, etc.
  • A finales de mayo podrás lanzar tu empresa, empezando a facturar.
  • A finales de junio tendrás unas métricas y unos procedimientos que te permitirán controlar la eficacia de tu empresa.
  • A finales de julio terminarás la estrategia de marketing (esperamos a este mes para tener en cuenta el resultado con los primeros clientes, aunque como verás empezamos a trabajar el marketing desde el principio).
  • A finales de agosto, con una empresa ya funcionando, pondrás en marcha acciones para mejorar la eficiencia de tu empresa.

Y por el camino, iremos viendo la mejor manera de hacer una web corporativa, cómo usar las redes sociales para comunicar tu mensaje, cuándo y cómo constituir formalmente la empresa, qué hacer con los empleados…

Como puedes ver, aquí no se trata de hacer trabajos teóricos, ni de investigar sobre casos de excelencia, se trata de que todo lo que hagas en el curso sirva para ir creando una empresa sólida, basada en tus valores, que te apasione crear y que cambie tu vida.

Por supuesto que el ritmo no será el ideal para todos (probablemente no será el ideal para ninguna persona concreta), pero lo bueno de tener el material libre y siempre a tu disposición es que lo puedes ir adaptando a tus necesidades.

Y si decides que quieres seguir el curso a tu ritmo, pero que ahora no te convence la opción de pagar (como me ha dicho algún lector), pues no pasa nada. Yo encantado de que te sea útil. Si a cambio me ayudas a difundirlo, que eso te sale gratis, pues te lo agradeceré. Si puedes comentar y decirme en qué puedo mejorar, también te lo agradeceré. Si algún contenido del curso te ayuda a que tu proyecto de empresa tenga más probabilidades de éxito, me encantará que me lo digas. Y si simplemente aprendes algo práctico que mejora tu empresa, pues aunque no me entere también estaré satisfecho, porque ese es el objetivo, del curso y de este blog en general.

Nuevo tema en Desencadéname

Con la entrega de ayer hemos empezado el segundo tema en el curso para emprendedores Desencadéname: el mercado. Y lo hacemos buscando la respuesta a la pregunta ¿Quién es mi cliente?

Si estáis siguiendo el curso, supongo que os disteis cuenta ya el primer día que no es un curso al uso. Para empezar, Séneca no suele estar entre la bibliografía recomendada en un curso de negocios. Pero no es solo eso, sino que todo el curso está orientado a crear un tipo de empresa. Una empresa, por supuesto, rentable y con la que puedas ganar todo el dinero que te mereces, pero también una empresa de la que puedas estar orgulloso. Una empresa con la que de verdad sientas que estás aportando valor.

Copiar una idea que está de moda en el extranjero, abrir otro bar u otra tienda de ropa, hacer por tu cuenta lo mismo que hacías antes por un sueldo… pueden ser formas válidas de crear una empresa. Seguro que a quien está intentando estas vías le viene bien saber algunas cosas de las que explico en el curso.

Pero quien realmente va a sacar provecho del curso es quien se esté planteando crear una empresa con sentido, lo que he llamado por aquí alguna vez una ONG con ánimo de lucro. E insisto en que lo de ONG con ánimo de lucro no va de crear tiendas de comercio justo o consultoras medioambientales, más bien todo lo contrario: se trata de crear empresas que aporten valor, que mejoren la sociedad, que sean útiles a sus clientes y que gracias a eso te permitan, como emprendedor, ganar mucho dinero sin mentir, sin explotar a nadie, sin aprovecharte de una posición privilegiada. Por supuesto, sin dejar de ganar todo el dinero que puedas y sin pagar ni un céntimo de más a quien no se lo gane. Como dicen los de 37Signals, una empresa autofinanciada, rentable y orgullosa.

Ahora empezamos con el mercado, iremos viendo cómo producir eficientemente, cómo exprimir el (siempre) escaso capital del que disponemos, cómo conseguir empleados/colaboradores, como llegar a los clientes… siempre de una manera práctica y partiendo de la base de que no nos sobran los recursos.

En fin, que de todo esto va el curso. Si todavía no le habéis echado un vistazo, ahora ya hay un cierto material como para que tengáis una idea de cómo va. Es fácil, son entregas cortas (de entre 10-15 minutos), fáciles de entender y de seguir y que mueven a la acción. Y recordad que el contenido es gratis, aunque hay una opción para quien se lo quiera tomar más en serio y esté dispuesto a pagar un poquito por tutorías, atención personalizada, etc.

Todo, en Desencadéname.com

Nueva entrega de Desencadéname

Hoy, como todos los lunes, hay nueva entrega del curso para emprendedores Desencadéname. Seguimos avanzando con el tema de la estrategia, y si la semana pasada nos centrábamos en nuestros objetivos, esta semana toca lo contrario: qué puedo ofrecer yo. Entre otras cosas, explico el secreto para crear una empresa con éxito, que es demoledoramente simple. Claro que por algo dicen que el diablo está en los detalles…

Tenéis los materiales aquí, libres y gratuitos como siempre. Y aprovecho para recordar que quedan menos de cuatro días, hasta el 30 de septiembre a las 12:00, para que el precio por mes pase de 9,95€ a 14,95€. Si te vas a tomar el curso en serio, probablemente te merecerá la pena este pequeño gasto.

El precio del curso para emprendedores

El curso para emprendedores que estoy terminando de preparar ya tiene precio: 24,95 € al mes. Es un precio asequible, por el que, entre otras cosas:

    - Puedes preguntar dudas, aclarar ideas, solicitar explicaciones más profundas sobre un aspecto que no te haya quedado claro, etc.

    - Puedes consultar (en privado, si prefieres) dudas sobre tu proyecto concreto.

    - Tienes acceso a una red de compañeros emprendedores, que están haciendo el curso como tú y con los que puedes compartir ideas, experiencias, información, etc.

    - Puedes tener material exclusivo como hojas de cálculo, plantillas, documentación, etc. que te facilitarán las cosas cuando estés trabajando en la creación de tu empresa.

Pero lo más importante es que pagar un precio al mes te compromete a hacer algo. Antes de empezar, sé que muchos de los que se propongan seguir el curso simplemente con los vídeos y las presentaciones lo dejarán a mitad, o verán los vídeos con interés pero no harán nada de lo que en ellos se propone. Si no has invertido nada, es muy fácil dejarse llevar por la tentación de empezar un poco más adelante. Si has pagado, aunque sea poco, te esforzarás más en sacar provecho de tu inversión.

Aunque como digo el precio es muy asequible, he pensado en hacer algo para animaros aún más a seguir el curso en serio. Y lo que se me ha ocurrido es hacer descuentos por apuntarse antes, así:

    - El que se inscriba en septiembre, pagará solo 9,95€ cada mes.

    - En octubre, 14,95€ cada mes.

    - En noviembre y diciembre 24,95€ cada mes (precio completo).

A partir de diciembre, quedarán cerradas las inscripciones. Pretendo que quien haga el curso vaya en la medida de lo posible acompasado con el resto, por lo que no tiene sentido dejar que haya más de 4 meses de decalaje entre unos y otros.

En cuanto a las fechas, si todo va bien espero lanzar la primera lección el día 13 de septiembre (para que veáis que no soy supersticioso), y a partir de ahí habrá una cada semana, hasta hacer las 48 semanas del curso. Es decir, que os iréis de vacaciones en agosto del año que viene con la satisfacción de haber creado vuestra empresa.