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Mark Cuban: Consejos para hacerte rico

Hace unos días Mark Cuban republicó en su blog unos consejos para hacerte rico. Algo sabe de esto, porque él ha creado y vendido empresas y ha llegado a ser multimillonario. Los consejos están repletos de sentido común, aunque para los que van buscando conertirse en millonarios rápidamente son malas noticias:

Eso es lo que todo el mundo quiere, ¿verdad? No voy a mentir ni negar que tener un montón de dinero es mucho mejor que no tenerlo. Me lo pasaba genial y me encantaba mi vida cuando comía sándwiches de mostaza y kétchup y dormía en el suelo de un apartamento de tres dormitorios en el que vivíamos yo y 5 colegas más…

Me lo paso mucho mejor ahora; no es tan malo ser rico.

La respuesta que todo el mundo quiere saber es cómo conseguirlo. Hay varias maneras de hacerlo, sin embargo no hay un modelo que funcione siempre con todo el mundo. Esta a veces funciona: se trata de estar preparado en el momento en que se presente la oportunidad.

En mi humilde opinión, el cambio y la incertidumbre crean las oportunidades. Los tiempos como en los que vivimos, con una total incertidumbre económica, son tiempos perfectos para ponerse en marcha y avanzar económicamente.

En primer lugar, expondré lo que no hay que hacer:

No hay ningún atajo. Con esta locura en los mercados financieros y bursátiles, habrá timos por todas partes. Cuanto menos dinero tenga, más probabilidades habrá de que alguien se le acerque con algún proyecto. Proyectos que le garantizan rendimiento, que utilizan marketing multinivel, o que serán algo arriesgado, ahora “respaldado por el Gobierno de Estados Unidos”. Haga caso omiso de estos proyectos. Recuerde siempre lo siguiente: si un negocio es un gran negocio, no lo van a compartir con usted. Yo no publico mis grandes negocios; me los quedo todos para mí.

Lo segundo que hay que recordar es que si la persona que le está vendiendo el negocio fuese tan inteligente, ya sería rica en lugar de andar por la calle intentando engañarle. No hay atajos.

Así que… ¿qué debería hacer para hacerse rico?

La respuesta es ahorrar. Ahorre todo el dinero que pueda, hasta el último céntimo. En lugar de café, beba agua; en vez de ir al McDonald’s, cocine un plato de pasta. Destruya sus tarjetas de crédito: si utiliza una tarjeta de crédito, es porque no quiere ser rico. El primer paso para hacerse rico requiere tener disciplina. Si realmente quiere ser rico, tendrá que encontrar la manera de ser disciplinado.

Si la encuentra, pronto descubrirá que el mayor rendimiento que obtendrá está en sus propios gastos personales. Ser un comprador inteligente es el primer paso para hacerse rico. Sí, tiene renunciar a cosas, y no todos pueden, sobre todo si tienen familia. Esa es la cruda realidad. Pero debe ahorrar todo lo que pueda, sea lo que sea. Después póngalo en depósitos a plazo fijo a 6 meses.

El primer paso para hacerse rico es tener dinero en efectivo disponible. No está ahorrando para cuando se jubile, está ahorrando para cuando necesite dinero en efectivo. La estrategia de compra y acumulación es un engañabobos para usted. Este mercado es un ejemplo perfecto. Justo en el momento en el que el dinero en efectivo crea una oportunidad increíble, quienes siguieron la estrategia de compra y retención no tienen dinero disponible. No pueden o no quieren vender a la baja en el mercado, lo que hace que la estrategia de compra y retención pierda su sentido. Aquellos que han depositado su dinero en un depósito a plazo fijo duermen bien por las noches y es seguro que tienen más dinero hoy que ayer. Y como son unos compradores inteligentes y disciplinados, su índice personal de inflación está dentro de sus posibilidades. El dinero en efectivo es el elemento más importante para quienes desean ser ricos.

La segunda regla para hacerse rico es ponerse las pilas. Invierta su tiempo en sí mismo y aprenda sobre la industria de lo que más le guste hacer.

No importa lo que sea. Sea cual sea su hobby, interés o pasión, busque el que más le guste y consiga un trabajo en esa industria.

Puede ser dependiente, comercial, o cualquier cosa que encuentre. De alguna manera tiene que empezar a conocer el negocio. En vez de pagar para ir a clase, le pagarán por aprender. No será un trabajo perfecto, pero no existe el camino perfecto para hacerse rico.

Cada día antes o después del trabajo, y durante los fines de semana, lea todo lo que pueda sobre el negocio. Asista a ferias comerciales, lea publicaciones comerciales y pase mucho tiempo hablando con sus clientes sobre sus negocios y sobre las personas a las que les compran.

No es un proyecto a corto plazo. No estamos hablando de días, ni de meses. Estamos hablando de años, y quizá hasta de décadas. No he dicho que este plan para hacerse rico fuera rápido, pero este es el camino para conseguirlo.

Después, deberá esperar a que lleguen tiempos de cambio e incertidumbre en su negocio. El momento llegará. Puede que llegue pronto, o puede que tarde años y años, pero llegará. La naturaleza de la infraestructura empresarial de nuestro país está destinada a tener épocas de prosperidad y de decadencia. En una época de prosperidad es cuando vende la gente inteligente. En una época de decadencia es cuando la gente rica inició su camino hacia la riqueza.

Sabrá que el momento ha llegado porque conocerá su negocio a la perfección. Estará preparado porque habrá estado ahorrando para momentos como este.

Con el cambio y la incertidumbre presente en los mercados financieros, hay personas que ahora mismo están ganando más dinero del que hayan soñado. Son los que estuvieron observando el mercado inmobiliario y la economía que lo sustenta, y entendiendo lo que realmente estaba sucediendo. Ellos son los que comprendieron las complejidades de los mercados de crédito. Cuando todo el mundo seguía a la manada, ellos siguieron ahorrando y evitaron la tentación del pensamiento de grupo.

La prosperidad y la decadencia suceden en todos los sectores. La cuestión es tener la disciplina para estar listo cuando le pase a usted.

Nota: la traducción ha sido efectuada por el servicio de Babelic.

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Consejo gratis

- Te daré un consejo gratis.

- ¿Me costará algo?

- ¿Qué? ¡Si te acabo de decir que es gratis!

- Sí, pero mi padre dice que los consejos gratis a menudo resultan caros.

- Podríamos decir que este consejo no tiene precio -repuso la bruja, con aire desdeñoso-. ¿Me escuchas?

- Sí

- Bien. Ahora…, si confías en tí…

- ¿Sí?

- … y crees en tus sueños…

- ¿Sí?

- … y sigues a tu estrella… – continuó la señorita Lento.

- ¿Sí?

- … te acabará ganando la gente que no es tan perezosa como tú y pasa su tiempo trabajando duro y aprendiendo cosas. Adiós.

Ahí os dejo este consejo, gratis pero que no tiene precio, para el fin de semana.

Es un fragmento de la novela The WeeFreeMen, de Terry Pratchett.

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Qué hacer si te quedas en paro

Yo he pasado dos veces por la experiencia, y he salido con bien: la primera vez aprobé unas oposiciones y la segunda creé una empresa. Pero he visto de cerca lo terriblemente destructivo que puede ser encontrarse de repente en casa sin nada que hacer así que, por si a alguien le son útiles, aquí van estos consejos:

1. Sal de casa antes de las 9

Todos los días laborables, sin excepción, madruga, aséate, vístete y sal de casa. Aunque lo único que hagas sea comprar el pan, o simplemente dar un paseo, es muy importante mantener tu horario sincronizado con el de las “personas normales”. Si no lo haces, entrarás pronto en una espiral de levantarte tarde, acostarte más tarde, pasar la mañana medio dormido y legañoso y llegar a la tarde sintiendo que se te ha pasado otro día sin hacer nada.

Si sales a la calle, además, te verás a tí mismo como una persona “activa” y no como un holgazán, y es importante primero creerlo y después transmitirlo a los demás.

2. Cuida tu imagen

Lo he dicho en el punto anterior, pero lo remarco: aséate todos los días. Mantén al menos la misma imagen que cuando estabas trabajando: aféitate, maquíllate, péinate… Y no salgas a la calle con un chándal (salvo que vayas a hacer deporte) o con ropa raída. Mantener la propia imagen es requisito imprescindible para mantener la autoestima.

3. No veas la tele

La tele es tóxica. Te hace estar quieto, pasivo, y cuando te das cuenta se te ha ido la mañana zapeando entre consejos médicos para jubilados, cocineros vascos y testimonios de marujas. Nunca, bajo ningún concepto, pase lo que pase, enciendas la tele antes de las 6 de la tarde. Si puedes no encenderla en todo el día, mejor. No tener la alternativa de tirarte en el sofá a ver la tele te obligará a dedicar tu tiempo a otras cosas, que sean las que sean serán mejores que no hacer nada.

4. Habla con gente

Estar solo, dándole vueltas a la mala suerte que tienes y lo injusto que es el mundo contigo no te va a ayudar a salir de tu situación. Al revés, minará tus posibilidades de salir de ella. Por el contrario, tomar un café o comer con antiguos colegas o amigos, puede ser una buena manera de que se acuerden de tí si por casualidad se les presenta la posibilidad de buscar a alguien para un puesto de trabajo. Y si no, al menos tendrás nuevas ideas, y estarás al tanto de lo que se cuece en el mundo laboral.

Eso sí, no utilices a tus amigos para llorarles y lamentarte de tu situación. Por muy amigos que sean, acabarán hartos de tí. Ellos, aunque tengan trabajo, también tienen sus problemas, y todo el mundo prefiere hablar con alguien optimista y animado que con un cenizo que todo lo ve negro.

5. Identifica tus fortalezas y oportunidades

Dedica un tiempo a valorar exactamente qué puedes aportar a alguien que esté dispuesto a contratarte. Valora lo más objetivamente que puedas tus conocimientos y experiencia, y piensa en qué tipo de empresas y puestos podrían ser útiles. Una buena idea es contrastarlas una referencia externa, un amigo que pueda ayudarte a separar tus fantasías de la realidad, o tal vez a descubrir cualidades que tú no has valorado.

6. Amplía tu horizonte laboral

Si tu sector está en crisis, tal vez sea el momento de plantearte un cambio en tu carrera. No tiene por qué ser un cambio radical, pero sí tienes que estar dispuesto a hacer cosas que antes no habías hecho. Un ejemplo: si hasta ahora dirigías proyectos de obras, y ya no hay obras que dirigir, tus conocimientos de dirección de proyectos pueden ser útiles en otros campos.

Intenta identificar sectores en alza, puestos más demandados, y mira en cuáles podrías encajar con más facilidad.

7. Complementa tu formación

Compara lo que sabes con lo que demanda el mercado y apresúrate a rellenar los huecos. Ya que tienes tiempo dedícalo a formarte. Si los cursos que hay en el INEM son muy básicos y no encajan en tu perfil, paga otros de tu bolsillo si es preciso.

8. Vete un par de meses a Inglaterra o Irlanda

Si no tienes un nivel de inglés aceptable, como para tener una conversación profesional, es el momento de ponerte al día. El nivel de vida ahora no es mucho más caro, y es probable que puedas encontrar un trabajo, aunque sea cutre, para compensar los gastos. Quién sabe, a lo mejor incluso encuentras un trabajo que se ajuste a tus expectativas.

No es que saber inglés te abra puertas, es que no saberlo te puede cerrar muchas. Si estás dos o tres meses en un país de habla inglesa aprenderás lo suficiente como para manejarte, incluso aunque no des clases. Examinarte en el British Council para tener un título oficial, a la vuelta, cuesta alrededor de 100 euros, así que no tienes excusa para no hablar inglés de una vez.

9. Ponte a buscar trabajo desde el primer día

Aunque tengas muchos meses por delante con el dinero del “paro”, el tiempo vuela, y para cuando te des cuenta estarás angustiado pensando en cómo van cayendo las últimas hojas del calendario que marcan la fecha en que te quedarás sin nada. Empieza desde el principio a buscar trabajo.

Y buscar trabajo no es enviar curriculums idénticos sin ton ni son a cualquier empresa que se te ocurra. Eso solo vale para justificarte “es que he enviado más de tropocientos curriculums, y no he conseguido ni una entrevista…”. Ni la vas a conseguir así.

Busca en los portales de empleo, actualiza allí tu perfil, adapta y retoca tu curriculum para cada uno de los puestos a los que optas, haz un seguimiento de cada oferta… ten en cuenta que tu trabajo ahora es buscar trabajo, así que deberías dedicarle a ello al menos ocho horas diarias.

10. Usa las redes sociales profesionales

Un gran porcentaje de los trabajos se consigue a base de contactos. No se trata tanto de “enchufe”, como de confianza. LinkedIn o Xing son muy útiles para ampliar tu red de contactos profesionales, y una recomendación de un conocido común puede ser decisiva para que encuentres trabajo.

11. No prepares oposiciones

Puede parecer contradictorio, viniendo de alguien que aprobó unas oposiciones estando en paro, pero he visto a gente hundirse más en su situación por empeñarse en sacar unas oposiciones.

En tiempos de crisis las oposiciones se hacen atractivas para más gente, así que compites con más personas para conseguir un puesto y eso las hace más difíciles. Más importante: el proceso es largo, y es normal que te encuentres que has invertido un año entero para nada. En tu curriculum hay un hueco cada vez más grande así que, como el ludópata que va perdiendo en el casino, empiezas a creer que tu única oportunidad de recuperar lo invertido es seguir apostando.

Al final se te acaba la prestación, no has encontrado un trabajo en la empresa privada, no has aprobado, cada vez te enfrentas a los exámenes con más angustia (esto mina tus posibilidades de hacerlos bien), y acabas siendo “opositor” durante años.

12. Acepta cualquier trabajo

O casi cualquiera. Aunque antes tuvieras un puesto y un sueldo muy superior a los que te ofrecen ahora, es preferible aceptar casi cualquier cosa antes que seguir en paro. Aunque tengas un dinerillo ahorrado de la indemnización, y recibas una prestación todos los meses, eso se acabará antes de lo que piensas, y entonces lamentarás no haber aceptado el trabajo que ahora rechazas.

Por otro lado, es mucho más fácil conseguir un nuevo trabajo teniendo ya uno que desde el paro. Y si en tu curriculum no queda bien haber pasado a un puesto inferior, peor queda tener un hueco de meses. Al fin y al cabo, si alguien te pregunta por qué aceptaste ese trabajo, siempre puedes decir algo en la línea de “soy una persona muy trabajadora y para mí es importante ser útil y tal… además suponía una oportunidad para conocer ese sector / ampliar mi experiencia / desarrollar nuevas habilidades…”

13. Haz “chapuzas”

Tradicionalmente, la salida para muchos parados mientran encontraban otro puesto “fijo” ha sido “echar una mano al cuñado” que le pagaba unos eurillos. Esto no está limitado a fontaneros o electricistas, sino que puede hacerlo casi cualquiera: consultorías, traducciones, pequeños proyectos, clases… Además de recibir un dinero extra, te mantiene activo y te permite conocer gente que puede ser el origen de un puesto de trabajo.

La legalidad de una cosa así, es cosa de cada uno. Pero si es preciso, por la envergadura del proyecto, puedes suspender durante unas semanas la cobertura por desempleo sin perderla.

14. Piensa en el autoempleo

Si ves que haciendo esas “chapuzas” te va bien, piensa que la mejor manera de no quedarte nunca en el paro es no depender de que otro te dé trabajo. Según tus habilidades, como freelance puedes ganar mucho más trabajando menos que antes. Y sin que una crisis te deje con una mano delante y otra detrás. O incluso, si te ves con fuerzas, puedes arriesgar y crear una empresa.

15. Escribe un blog

Ahora que tienes tiempo, dedica al menos una hora al día a escribir un blog relacionado con tu sector de actividad. Es una apuesta a largo plazo, porque los primeros meses apenas te leerá nadie, pero puede ser decisivo para construir tu marca personal y que otros te vean como un experto en tu campo.

No es preciso que escribas con la precisión de Borges o la contundencia de Cela. Basta con que se te entienda, y que demuestres que sabes de lo que hablas. Si le pasas un corrector ortográfico, mejor. Mézclate en la conversación con otros bloggers, comenta en sus blogs, opina, discute, y poco a poco empezarás a ser conocido, y serás la figura de referencia para muchos que busquen a alguien con tu perfil.

Al fin y al cabo, yo sé a quién llamaría si necesitara un experto en gestión de proyectos, en procesos o en redes sociales.

Creative Commons License photo credit: * Jerry *

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Como cumplir tus propósitos de año nuevo

Un nuevo año sugiere nuevas oportunidades, y todos pensamos en cosas que podemos mejorar. Queremos que nos vaya mejor, y sabemos que en parte depende de nosotros: dejar de fumar, estudiar un idioma, adelgazar, hacer deporte, aprender corte y confección…

El problema es que pretendemos conseguir estos propósitos solo a base de fuerza de voluntad. Y el resultado es el desastre: como mucho conseguimos cumplir nuestro propósito la primera semana, y a veces ni eso. Unos meses más tarde dejamos de pagar la cuota del gimnasio, volvemos a comprar el tabaco por cartones… y nos engañamos diciéndonos que será mejor intentarlo en verano, en vacaciones, que estamos más tranquilos.

Sin embargo, se puede hacer. Yo sigo los consejos de Leo Babauta, y funcionan. Con deciros que he conseguido hacer deporte casi a diario, después de años sin mover un músculo…

Este es el secreto:

No se trata de fuerza de voluntad, sino de cambiar hábitos. Uno no se lava los dientes o se ducha porque tenga mucha fuerza de voluntad, sino porque es lo que hace de manera rutinaria, casi siempre a la misma hora o en la misma situación. El hombre es un animal de costumbres, así que se trata de convertir nuestro propósito en una costumbre, algo que hagamos sin pensar y que incluso nos haga estar incómodos si un día no podemos hacerlo, como nos pasa cuando no podemos ducharnos o lavarnos los dientes.

¿Y como podemos convertir esos propósitos en hábitos? Estas son las claves:

Intenta uno cada vez.

No intentes a la vez dejar de fumar, aprender sánscrito y acostarte antes. No harás ninguna de las tres cosas. En lugar de eso, céntrate en uno de los objetivos, y cuando lo hayas conseguido ve a por el siguiente.

Empieza por lo más fácil.

A lo mejor pasar de no hacer deporte a hacer una hora al día es excesivo. Plantéate una meta que puedas cumpir, incluso que creas que será demasiado fácil, como hacer diez minutos al día. De este modo, la sensación de triunfo que tengas al conseguirlo te hará más fácil abordar el siguiente objetivo.

Plantéate una meta de 30 días.

Cualquier objetivo, si te lo planteas para toda la vida, puede ser intimidador. Es mejor plantearte un horizonte de un mes. Dejar de fumar durante un mes, o hacer deporte durante un mes, o dormir más durante un mes son retos más asumibles. El truco está en que es un tiempo suficiente como para desarrollar el hábito, y después será muy fácil continuar con él.

¿Esto es engañarte a ti mismo? Pues sí, pero el caso es que funciona. Los seres humanos somos tan crédulos que incluso nos podemos engañar a nosotros mismos, aunque sepamos que lo estamos haciendo. Y al fin y al cabo también nos engañamos a nosotros mismos, pero para mal, cuando nos decimos que mejor empezamos con el régimen mañana, o que hoy no iremos al gimnasio pero la semana que viene sí.

Plantea un objetivo medible

Tu objetivo no puede ser “hacer más deporte” o “beber menos”. Eso es muy difícil de medir, y es muy fácil engañarte a ti mismo con su cumplimiento. Es preferible “hacer 10 minutos de deporte” o “beber 2 cervezas en lugar de 5″. De este modo sabes perfectamente si lo estás cumpliendo o no.

Haz público tu objetivo

Uno de los trucos más eficaces para cumplir nuestro objetivo es darle publicidad. La presión de mostrar ante otros que hemos fracasado es uno de los mejores acicates para animarnos a cumplir. Así que escribe tu objetivo en tu blog, o mejor explícalo a tu familia y amigos.

Si ya antes de empezar no te atreves a hacer esto por el miedo al ridículo si fracasas, es porque no te lo planteas en serio.

Reporta a alguien

No basta con que tú lleves la cuenta de tu progreso: debes comunicarselo a alguien. Esto tiene mucho que ver con el punto anterior, porque si no tienes que explicar cada día o cada pocos días como vas, es muy probable que para cuando alguien te pregunte haya pasado un mes y ya tengas una explicación racional preparada: “es que, verás, ahora es un mal momento para… pero ya en verano, con más tiempo libre, me pondré en serio.”

Crea una rutina

Plantéate un momento del día y una situación para cumplir con tu objetivo. Por ejemplo, para hacer deporte puede ser una buena hora el comienzo de la mañana, o por la tarde al volver del trabajo. Lo ideal es hacerlo justo después de un hábito que ya tengas establecido, como lavarte los dientes, de manera que este nuevo hábito se convierta en parte de la rutina que tienes al despertarte, al llegar a casa o antes de acostarte.

Recuerda que el objetivo es conseguir convertirlo en costumbre, en algo que haces sin pensar.

Cambia un hábito negativo por otro positivo

Uno de los problemas con hábitos del tipo de fumar es que dejarlos crea un vacío. No es solo la adición a la nicotina, sino el condicionamiento que te ha programado para encender un cigarro y tenerlo en la mano en determinadas situaciones. En lugar de sumprimir directamente el hábito intenta cambiarlo en esas situaciones por otro positivo, o al menos neutro. Por ejemplo, masticar un chicle o jugar con un objeto pequeño si tu problema es que tienes que tener algo en la mano.

Insiste aunque algún día falles

No pasa nada si un día fracasas en tu objetivo. Puedes estar enfermo, o surgir un imprevisto. Pero no dejes que pasen varios días seguidos sin insistir en el hábito, o no conseguirás desarrollarlo.

Si en un mes no has conseguido establecer el nuevo hábito, puede ser que hayas sido demasiado ambicioso, o que debas cambiar otras cosas en tu vida antes de plantearte ese objetivo. O que simplemente ese objetivo no sea alcanzable para ti. No puedes pensar en correr una maratón en un mes si llevas diez años sin hacer ningún deporte. Y no puedes pensar en aprender a tocar el violín si desafinas en cada nota que cantas.

Cuando consigas un objetivo, pasa al siguiente

Si llevas 30 días creando un hábito, ya es fácil dejarse llevar y mantenerlo. Ahora intenta con el siguiente. Puede ser aumentar la intensidad del conseguido (pasar de 10 minutos al día de deporte a 20, levantarte 30 minutos antes en lugar de 15) o intentarlo con uno nuevo.

Creative Commons License photo credit: 一朗

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Recursos


Para saber más y tener más información sobre los temas de esta serie de posts, compra una copia del libero The Power of Less. Contiene muchos más consejos sobre como simplificar, poner límites, ordenar, cambiar hábitos y mucho más.
Otros recursos que podrían serte útiles:
Zen Habits – Este es mi blog, con muchos artículos sobre todos estos temas y más. Asegúrante de empezar con Beginner’s Guide to Zen Habits.
Get Rich Slowly – Mi blog favorito sobre finanzas personales y frugalidad, Get Rich Slowly está escrito por J. D. Roth con mucho sentido común, una aproximación personal a presupuestos, ahorro, inversión, ser frugal y más.
The Simple Dollar – Otro gran blog de finanzas personales, The Simple Dollar trata de frugalidad y simplicidad, y también está lleno de sentido común. Obligatorio leerlo.
Wisebread – Otro de los mejores blogs de finanzas personales en Internet, Wisebread tiene un grupo de excelentes escritores que cubren todo tipo de temas financieros.
Unclutterer – Uno de los mejores blogs en Internet con artículos sobre vida simple y vivir una vida sin desorden.
Your Money or Your Life, por Joe Dominguez y Vicki Robbin – Ningún libro sobre dinero es más importante. Si no has leído este libro todavía, debes hacerlo. Simplemente transformará tu vida, coge la manera en que la mayoría de la gente mira el dinero y le da la vuelta. Mi filosofía sobre el dinero emana de este libro.
Simplify Your Life, por Elaine St. James – Empecé a simplificar mi vida cuando leí este libro hace una década, y aunque he tenido altibajos, le atribuyo mi amor a la simplificación a este libro. Es fácil de leer y hay algunos consejos geniales ahí.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Haz pequeños cambios financieros primero

Quien quiera alcanzar una meta distante debe dar pequeños pasos
- Saul Bellow

Aunque es importante, al simplificar, intentar eliminar tantos gastos no esenciales como sea posible, no puedes cambiar todo de golpe. E incluso si lo intentaras, sería menos probable que tuvieras éxito; los cambios drásticos no permanecen tanto como los pequeños.

Así que empieza por poco cuando empieces a cambiar tus hábitos finnacieros. ¿Quieres ahorrar dinero? Gasta un poquito menos en comer fuera: si ahora comes fuera cinco veces a la semana, por ejemplo, intenta hacerlo solo 2 o 3 veces y ahorra la diferencia.

Esa es una buena manera de empezar.

Busca primero cosas que sean fáciles de cambiar: salir, ocio, compras no esenciales (revistas, zapatos que no necesitas, más ropa, gadgets, cosas así), suscripciones que no usas mucho, cosas como esas. Cambia una cada vez, tal vez dos como mucho. Empieza poco a poco a reducir cosas, y te adaptarás a tu nuevo estilo de vida a cada paso. En seis meses, tendrás un estilo de vida mucho menos costoso, pero no lo sentirás mucho porque han sido pasos pequeños, uno o dos cada vez.

Algunos cambios pequeños que puedes considerar:

    TV de pago. Esto podría ser un cambio drástico para algunos. Yo la eliminé y no la echo de menos.
    Suscripciones a webs por las que pagas. Hay servicios que cobran 5, 10 o 20 euros al mes: si te has dado de alta en varios, pueden sumar bastante.
    Comer fuera: reduce el número de veces que comes fuera a la seman o al mes. Cocina más en casa.
    Comida preparada. Las cenas o comidas preparadas son más caras que comprar los ingredientes y cocinarlos tú mismo.
    Ocio. Mucha gente va al cine un montón o a otro tipo de espectáculos. Pero no tienes que gastar mucho para divertirte.
    Beber. ¿Sales con amigos mucho a beber? Puede suponer mucho dinero. Encuentra maneras más saludables de divertirte.
    Conducir. Considera conducir menos para ahorrar combustible (y mantenimiento)
    Compras online. Es fácil pedir algo por impulso. Espera 30 días antes de encargar algo e intenta vivir sin comprar online.
    Compras. Ir a un centro comercial o similar es una manera garntizada de gastar dinero. Aléjate de esos sitios; diviértete en casa, en el parque o en la playa, en un evento gratuito, en la casa de un amigo, etc.
    Café. ¿Te compras un café de 4 euros cada día de trabajo? Eso son 80 euros al mes o 260 al año. Y mucho más si compras más de una taza, o algo para comer.
    Revistas, periódicos y libros. Me encanta leer, pero puedes leer casi todas las revistas y periódicos online. Y puedes sacar un libro de una bilbioteca o comprarlo más barato usado.

Hay, por supuesto, muchos otros tipos de gastos menores que puedes cambiar, pero esta lista debería darte algunas ideas. Repito, no cambies todo de golpe: un cambio pequeño cada par de semanas debería ser suficiente. Con el tiempo, ahorrarás miles de euros.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Céntrate en lo suficiente, no más

La Tierra proporciona suficiente como para satisfacer las necesidades de todos los hombres, pero no la avaricia de todos los hombres.
- Mahatma Gandhi

Creo que es algo que está condicionado desde una edad temprana, por amigos, la televisión, y la cultura en general: siempre queremos más. Más dinero, más gadgets, mejores muebles, una casa mejor, un coche mejor, más ropa, más zapatos, más éxito.

¿Y qué pasa cuando coseguimos más? No estamos satisfechos, porque hay nuevos anuncios para nuevos iPods, nuevos portátiles, nuevos iPhones, nuevos coches, nuevas ropas. Tenemos que tenerlos. Es imposible satisfacer el hambre de más, porque nuestra cultura no está satisfecha con lo que tenemos, sino dirigida para querer más. Es el consumismo, y es la religión oficial del mundo industralizado.

Esto suena a sermón, así que vayamos más allá: pregíuntate cuánto es suficiente, cuánto necesitas para estar satisfecho. Creo que la respuesta es que ya tenemos bastante (tal vez más que bastante).

¿Qué significa “suficiente”?

Suficiente no significa solo las necesidades elementales de la vida. Estas serían alimento, agua, refugio y ropa. Podría ser una casa con una cama, una mesa, una silla, un sitio para guardar y preparar comida, un baño, quizás una ducha. En realidad eso no es suficiente.

Suficiente significa tener bastante para vivir, y bastante para ser feliz, y bastante para prosperar. Para mí, como soy extremadamente feliz escribiendo y blogueando, necesitaría un ordenador. Tal vez podría usar el de la biblioteca pública, pero en cualquier caso “suficiente” incluiría algún acceso a un ordenador.

Para otros, suficiente significará la necesidad de herramientas como un cuaderno y lápices, instrumentos musicales, tecnología de video o una cámara. Suficiente también podría significar comida más allá de la comida de supervivencia: comida que nos hace felices, pero no tanta comida que nos haga engordar y atiborrarnos.

Suficiente podría incluir coches, si fueran necesarios, pero para alguna gente no significará necesariamente poseer un coche, especialmente si no tienen niños y viven cerca de las cosas que necesitan, como tiendas o el trabajo.

Suficiente podría incluir ver DVDs, si eso te hace feliz. Podría significar un iPod, si necesitas eso para ser feliz.

Cómo descubrir lo que es “suficiente” y aplicarlo a tu vida

Ten en cuenta lo siguiente cuando pienses en el concepto de suficiente, y cómo se aplica a tu vida:

    1 ¿Cuáles son las principales cosas que te hacen feliz? ¿Son cosas materiales, o son personas, o actividades? Saber la respuesta a esta pregunta puede darte una visión de qué cosas materiales encesitas más allá de las necesidades esenciales para ser feliz.
    2. ¿Qué necesitas para prosperar? No necesitas solo sobrevivir, quieres prosperar. Quieres ser bueno en lo que haces, y hacer lo que amas. Quieres apasionarte con als cosas que haces y tener éxito en ellas. ¿Qué necesitas para hacerlo? ¿Cuántas herramientas o cosas materiales necesitas para prosperar?
    3. ¿Qué necesitas para sobrevivir con un nivel confortable? Necesitas sobrevivir, por supuesto, pero probablemente no quieras ser pobre mientras sobrevives. Una cama cómoda es probablemente importante (aunque yo he tenido éxito con un futon, así que “una cama cómoda” no tiene que ser una cara), pero ¿cuántos adornos necesita esa cama para ser cómoda? ¿cómo tienen que ser las sábanas? Examina tus ideas sobre el confort y mira lo que es realmente necesario para tener ese confort. A veces te darás cuenta de que solo un mínimo de cosas son necesarias para tener un verdadero confort.
    4 ¿Qué tienes aparte de las cosas necesarias para la supervivencia, el confort, la felicidad y la prosperidad? Mira a tu alrededor, y piensa en todo lo que hay en tu casa. ¿Cuánto hay que vaya más allá del concepto de “suficiente”? ¿Realmente lo necesitas, o son más que suficiente?
    5. ¿QUé deseas que sea más que suficiente; más que lo que necesitas para la supervivencia, confort, felicidad y prosperidad? Todos queremos cosas que no tenemso. ¿Cuáles son, y son necesarias para tener “suficiente”? ¿Por qué las quieres? ¿Puedes ser feliz, estar cómod y prosperar sin ellas? Si es así, ¿cómo podrías dejar tu deseo hacia esas cosas?
    6. Si no quisieras más de lo necesario ¿podrías trabajar menos? ¿Realmente necesitas todos los ingresos, o gran parte de ellos son para sostener un estilo de vida que incluye más que lo necesario? Por ejemplo, podrías tener coches caros cuando un solo coche usado y barato es suficiente. O ningún coche. O podrías tener una casa cara cuando en realidad es más que suficiente. O deudas de tarjetas de crédito por demasiados viajes, demasiadas compras, demasiadas cenas fuera. Si no gastaras todo ese dinero, y no quisieras siempre más de lo necesario, tal vez no necesitarías tantos ingresos. Seguro que hay gente que vive felizmente con menos ingresos que los tuyos.
    7. Si trabajaras menos, ¿podrías ser feliz con suficiente, y feliz haciendo otras cosas? Si no tuvieras que trabajar, podrías ser feliz con lo suficiente. Y podrías disfrutar de trabajar menos, Es algo en lo que pensar, de todos modos. Piensa también en lo que harías si no tuvieras que trabajar.

Los efectos de la publicidad, y como vencerla

Una de las fuerzas más poderosas que nos hace querer más, en lugar de estar satisfechos con suficiente, es la pervasiva influencia de la publicidad. Está en todas partes: en la televisión, en películas y eventos deportivos, en todas nuestras webs favoritas, en revistas y periódicos, en los laterales de los autobuses, en aviones y trenes, en cada evento esponsorizado por una empresa… no puedes escapar de ella.

La publicidad funciona bien; los publicistas han pasado décadas estudiando los efectos de distintas técnicas en la mente humana, y saben muy bien lo que funciona. ¿Qué nos hará comprar algo? Los publicistas tienen un millón de métodos, y estamos casi indefensos contra este poder.

Casi.

La manera de vencer a la publicidad es escapar de ella tanto como sea posible, He dicho, solo hace dos párrafos, que no peudes escapar de la publicidad, pero puedes evitarla en cierta medida. Puedes consumir menos medios: apagar la tele, consultar menos webs, leer menos revistas. Intenta ignorar la publicidad tanto como sea posible. Es difícil, lo se, pero tanto como puedas evitar o ignorar la publicidad, estarás disminuyendo su poder sobre ti. Y cuando lo haces, vences el deseo poderoso de tener más, y aprendes a estar satisfecho con suficiente.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Vivir con menos, sin dificultades

¿Quién es rico? El que disfruta con su parte.
- El Talmud

Reducir tu nivel de vida y vivir más frugalmente puede verse de dos maneras:

    Puede verse como una lucha, porque sacrificas muchas cosas y vives con menos confort.
    O… puede ser increíble, porque sacrificas el consumismo a cambio de una vida llena de las cosas que amas, una vida que siempre has querido.

Y todo depende de tu mentalidad. ¿Quieres centrarte en lo que estás cediendo, o en lo que realmente amas? He descubierto que es realmente útil centrarte en lo positivo, y aprender a prosperar con un estilo de vida simple y frugal llenado mi vida de cosas que me den alegría y satisfacción.

Puedes vivir la vida a hora y disfrutarla al máximo; sin destruir tu futuro. ¿La clave para hacerlo? Encontrar maneras de disfrutar la vida por completo, del todo, al máximo… que no suponen un coste para el futuro.

Estos son algunos consejos para vivir esta filosofía:

  • Encuentra placeres gratuitos o baratos. La frugalidad no tiene que ser aburrida ni restrictiva… si usas tu imaginación. Sé creativo y encuentra maneras de divertirte (a tope) sin gastar mucho dinero. Haz una merienda en el parque, ve a la playa, haz trabajos manuales, juega con juegos de mesa, vuela una cometa, haz galletas… podría listar cien cosas, y tú podrías encontrar cien más. Haz una lista de placeres simples, y disfrútalos al máximo. Esta es la clave para disfrutar la vida sin gastar el dinero de mañana.
  • Haz que simplificar sea divertido. Soy un gran fan de simplificar mi vida, y para mí es divertido. Me libro de cosas (y a veces gano dinero vendiéndolas) y me encanta hacerlo. Sale a cuenta.
  • Da prioridad a las personas. Si das prioridad a “cosas” (gadgets, muebles, ropa, zapatos, joyas, etc.) gastarás un montón de dinero. Pero si das prioridad a las personas (a gente a la que quieres más tus mejores amigos y familia) no necesitas gastar un céntimo para disfrutar de la vida. Busca tiempo para visitar a tus amigos o a tus parientes… y ten una conversación con ellos que no suponga salir a cenar o ir al cine. Simplemente siéntate, toma algo de té helado o cacao caliente (según el tiempo que haga), y charla. Cuenta chistes y pártete de risa. Habla sobre libros que has leído, películas que has visto, las cosas que te pasan, tus esperanzas y sueños. Y busca tiempo para tus hijos o tu pareja. Pasa tiempo con ellos de verdad, haciendo cosas que no cuestan dinero.
  • Encuentra tiempo para ti mismo. Busca un rato cada día, y cada semana, para pasar tiempo solo. De verdad da más sentido y disfrute a tu vida, en lugar de correr por ella sin tiempo para pensar, para respirar.
  • A veces, derrocha. No deberías negarte placeres caros todo el tiempo; no es bueno desarrollar un sentimiento de privación. Para evitarlo, de vez en cuando, cómprate algo… o mejor, date un gustazo decadente. Me encantan las cosas con chocolate negro o frutas del bosque. Las crepes con helado y frutas del bosque son mis favoritas. Simplemente no te pases… y aprende a disfrutar el derroche al máximo. Si de verdad te tomas el tiempo para disfrutarlo, no necesitas muchos.
  • Registra tus éxitos. En realidad no importa cómo registres tus éxitos… puedes usar estrellas de oro por crear un nuevo hábito de simplificación o frugalidad, o una hoja de cálculo en la que apuntes tu deuda decreciente o los ahorros o inversiones crecientes. Un registro es una manera excelente de no solo tener motivación, sino hacer el proceso de cambio divertido.
  • Prémiate a ti mismo. Y para hacerlo más divertido, ¡celebra cada pequeño éxito! Establece recompensas (no demasiado caras) en tu camino hacia el éxito; celebra un día, dos días, tres días, una semana, dos semanas, tres, un mes… esa es la idea.
  • Hazte voluntario. Una de las cosas más gratificantes para mi familia ha sido poder ser voluntarios. Es algo que hemos empezado a hacer el último año, pero desde entonces lo hemos hecho un montón de veces de maneras diferentes. Y aunque no cuesta un céntimo, es tremendamente satisfactorio en formas que el dinero nunca podría comprar.
  • Vive el momento. Aprende a no pensar tanto en el futuro o el pasado, sino en lo que estás viviendo ahora mismo. Estate presente. Puede parecer obvio, pero es la clave para disfrutar la vida a tope, sin tener que gastar dinero. Piensa en ello: puede gastar dinero saliendo a cenar, pero si no estás pensando de veradd en lo que estás comiendo, podrías no disfrutarlo mucho. Pero si cocinas una comida simple pero deliciosa, y realmente saboreas cada bocado, puede ser tremendamente placentero sin costar un montón.
  • Frena. Del mismo modo, no puedes disfrutar la vida al máximo si pasa por ti como si fuera a gran velocidad. ¿Alguna vez has pensado qué rápido se ha ido una semana, un mes, o un año? Quizás vas demasiado por el carril rápido. Intenta frenar, y las cosas serán menos estresantes y más agradables (Lee The Power of Less para ver cómo vivir más despacio).
  • Aprende a encontrar cosas baratas y buenas. Llámame loco, pero me encanta comprar en tiendas de segunda mano. Puedes encontrar un montón de cosas que están bien y cuestan muy poco. Los mercadillos son lo mismo. O visita Freecycle.com, o la biblioteca, o librerías de libros usados.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Cómo vender a la administración

En tiempos en que nadie gasta un céntimo de más, hay quien echa el ojo a un cliente que en otras ocasiones ni consideraría: la administración pública.

La buena noticia: se puede vender a la administración, aunque seas una PYME. La mala noticia: la probabilidad de fracasar es altísima, incluso aunque consigas vender.

Así que para ayudar a quien quiera intentarlo, voy a hacer una serie de entradas en las que desarrollaré estos puntos:

1. Tipos de contrato
Qué formas de contratar tiene la administración y cuáles de ellas te interesan más.

2. Mejor en compañía
Cómo asociarte con otros puede hacerte participar en proyectos que serían inaccesibles para una PYME. Y además puede ayudar a cobrar a tiempo.

3. Por dónde entrar
La mejor manera de ganar un concurso no es esperar a que se publique en el BOE. Hay que trabajar antes al organismo en el que quieres entrar, y debes saber cómo hacerlo.

4. Qué quiere el directivo de la Administración Pública
La lógica de la administración es muy diferente a la de las empresas, pero existe. Saber cómo piensa un directivo de la administración y qué busca en un proveedor es fundamental.

5. Cuando ya estás dentro
Bien, ya has conseguido vender. Cobrarás hagas lo que hagas, pero si lo haces bien tendrás negocio asegurado durante años.

6. ¿Aquí cuando se cobra?
No esperes cobrar a 30 días. La lógica funcionarial hace que el que paga sea distinto (y a veces distante) del que te ha contratado, así que conviene estar preparado para que un proyecto exitoso no te lleve a la quiebra por cobrar con unos meses de retraso.

Lo que no puedo asegurar es cuándo iré desarrollando estos puntos, porque es muy probable que tengan más extensión que un post normal. Así que si te interesa el tema y no te has suscrito al feed, este es un momento excelente para hacerlo.

Creative Commons License photo credit: Miguel A. González

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9 Consejos de Seth Godin para hacer mejores presentaciones

Seth Godin escribe sobre como hacer presentaciones que provoquen un efecto en la audiencia. Estos nueve consejos no son reglas inmutables, pero deberías tenerlos en cuenta antes de abrir el Powerpoint para preparar tu presentación:

1. No uses Powerpoint. La mayor parte del tiempo no es necesario. Powerpoint te distrae de lo que de verdad necesitas hacer… mirar a la gente a los ojos, contar una historia, decir la verdad. Hazlo con tus propias palabras, sin artificios y con claridad. Hay veces que Powerpoint es útil, pero elígelas cuidadosamente.

2. Usa tu propia fuente. Visita Smashing Magazine y compra una fuente de uno de sus sponsors o coge una de las que ofrecen gratis. Pide a tu soporte técnico que te enseñe a instalarla y úsala en lugar de las fuentes que vienen en tu ordenador. Esto es como vestirse mejor o tener una tarjeta de visita más bonita. Es sutil, pero funciona.

3. Di la verdad. Con esto no quiero decir, “no mientas”, (eso se da por supuesto), quiero decir “no te escondas”. Se extremadamente directo en por qué estás aquí, qué me vas a vender (estás aquí para venderme algo, ¿verdad? Si no, por favor no pierdas tu tiempo ni el mío). Puede ser una idea, o un presupuesto, pero sigue siendo vender. Si, al final, no se qué estás vendiendo, has fracasado.

4. Paga por palabras. Este es el trato: deberías poner 5$ en el fondo del café por cada palabra en la transparencia que más palabras tenga de tu presentación. 400 palabras te cuestan 2.000$. Si fuera así, ¿usarías menos palabras? ¿muchas menos? Lo he dicho antes, pero necesito decirlo de nuevo: las palabras son para lso informes. El Powerpoint es para las ideas. Si tienes viñetas, por favor, por favor, por favor usa solo una palabra en cada punto.Dos si es imprescindible. Tres nunca.

5. Consigue un mando remoto. Yo siempre uso uno. El mío desapareció hace un par de semanas, y tuve que presentar sin él. Me vi en vídeo y odié el hecho de perder todo ese contacto visual. Es dinero bien gastado.

6. Usa un micrófono. Si estás presentando a más de 20 personas, un micrófono de solapa cambia tu postura y tu impacto. Y si estás presentando a más de 300 personas, usa iMag. Esto pone tu cara en la pantalla. Deberías tener una segunda pantalla para tus transparencias. Cambiar entre una y otra es un truco de productores incompetentes que ahora unos pavos pero es cutre. Si 400 personas están dispuestas a pasar una hora escuchándote, alguien debería estar dispuesto a gastar unos pocos dólares en hacer que la presentación funcione bien.

7. Asegúrate de que has traído tu gran idea. No merece la pena hacer una presentación para una idea pequeña, o para un presupuesto, o para dar un informe trimestral. Para eso están los informes. Las presentaciones implican montar un show, ir al escenario y actuar. Así que ¿cual es tu gran idea? ¿es suficientemente grande? ¿de verdad?

8. Demasiado impactante como para tomar apuntes. Si la gente esta haciendo liveblogging, twiteando o escribiendo lo que dices, me pregunto si tu presentación es todo lo que podría ser. Después de todo, podrías haber ahorrado a todos el esfuerzo y haber blogueado o tomado notas por ellos, ¿no? Nos han entrenado desde pequeños a sustituir el prestar atención por tomar apuntes. Es una pena. Tus acciones deberían demandar atención (pista: las viñetas demandan tomar apuntes. En cuanto pones viñetas en la pantalla, estás anunciando “escribe esto, pero no hace falta que atiendas”). La gente no toma apuntes cuando va a la ópera.

9 ¡Corta! ¿de verdad necesitas una hora para la presentación? ¿veinte minutos? La mayor parte del tiempo, la respuesta correcta es “diez”. Diez minutos de grandes ideas impactantes con grandes imágenes y grandes letras y pocas palabras y pensamientos que asusten e informaciones deslumbrantes. Y después, y después, pasa el resto del tiempo hablándome. Interactuando. Respondiendo preguntas. Liderando un debate.

La mayoría de las presentaciones (y he visto muchas) son absolutamente horribles. No son horribles porque no estén diseñadas por un profesional, son horribles porque están realizadas por alguien que oculta lo que vino a decir. La nueva tendencia de retocar tus transparencias con un diseño gráfico caro no soluciona el problema, lo empeora. Dame en cambio un aficionado entusiasta, por favor.

Creative Commons License Photo credit: Jarkko Laine

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