Desencadenado

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Market intelligence vs. Lean Startup (Parte I)

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

Por norma general, al innovar no sabemos si nuestra idea tendrá éxito. Esto es así aunque estemos copiando un modelo de negocio que funcione perfectamente en otro mercado. Como me dijo en una ocasión Jordi Brunat, uno de los mejores profesores de Esade, “los Factores Clave de Éxito de un negocio viajan mal”. Replicar modelos de negocios en otras culturas es todo un desafío.

Por lo tanto, el mundo de la innovación está irremediablemente unido a un estado continuo de incertidumbre. El emprendedor debe forzosamente aprender a trabajar ágilmente en este contexto y en la medida de lo posible reducirlo.

Una de las teorías que han surgido recientemente para ayudar a los emprendedores a reducir esa incertidumbre y testar el potencial de Mercado de sus innovaciones es la teoría del Lean Startup y el Mínimo Producto Viable de Eric Ries.

¿En qué consiste el Lean Startup? Pues consiste en testar las ideas empíricamente en el mercado, desarrollando un prototipo que se considere mínimo y viable para medir el potencial de la idea. Es lo que en Investigación de Mercados se conoce como Test de Mercado. Los defensores de esta teoría se basan principalmente en que ahorras tiempo y dinero, la panacea de los emprendedores, ya que el prototipo se produce en un corto espacio de tiempo y con las prestaciones o funcionalidades mínimas para llevar a cabo el test. En adelante, si el prototipo no funciona, se irán haciendo las modificaciones que se consideren oportunas hasta que el producto funcione. Este test, según su opinión, sustituiría al típico estudio de mercado con una encuesta a potenciales clientes, conocido como Test de Concepto, lo cual suponía miles de euros de inversión y meses de retraso en el lanzamiento del producto. ¿Por qué preguntarles a los potenciales clientes que les parece mi idea si puedo ver directamente si compran mi prototipo?

¿Tiene sentido? Bueno para mí tiene el mismo sentido que si quieres aprender a esquiar lanzándote una y otra vez por una pista, sin ninguna clase. Imagínatelo. Coges tus esquís, te subes al telesilla que te lleva a lo más alto de la pista. Miras la pista impresionado por la pendiente, resoplas, pero pones una mirada desafiante y decides lanzarte. Te caes y te haces daño en una mano, pero no abandonas. Intuyes lo que ha fallado. No has inclinado bien el trasero. La próxima vez no te pasará. Repites nuevamente y te subes al telesilla. ¡Ahora sí lo conseguiré! –te dices a ti mismo – y te vuelves a lanzar. Este proceso de prueba y error puede finalizar con éxito, por lo que tendremos un nuevo esquiador, o en fracaso, porque el pobre aprendiz de esquiador se ha fracturado todos los huesos y ya no puede seguir intentándolo. La experiencia nos dice que el 95% de los proyectos emprendedores se rompen todos los huesos en menos de 5 años.

Los defensores del Test de Mercado (Test del Mínimo Producto Viable) al compararlo con el Test de Concepto (encuesta a potenciales clientes), al que dicen sustituye, consideran al primero más rápido, más barato y con mejores resultados. Ante semejantes argumentos poco se puede rebatir. Ahora bien, ¿y si el Test de Concepto fuese más rápido, más barato o aportase más por el mismo precio que el Test de Mercado? Y también me pregunto ¿son realmente métodos sustitutivos?

En un siguiente post me gustaría argumentar porqué el Test de Concepto es más rápido, más barato y aporta más que el Test de Mercado, y además las razones por las que considero que ambos Test no son sustitutivos sino complementarios. El escenario ideal para un emprendedor es poder combinar ambos tests ya que así se reduce enormemente la incertidumbre. Por el momento sólo quiero avanzar una reflexión. El valor del Test de Mercado radica en el hecho de que ves la conducta del consumidor en un escenario prácticamente real pero es limitado en entender los drivers que generan esa conducta, que son claves para poder influir en modificarla. Ves el “qué” por no sabes el “porqué”. Combinar ambas respuestas es clave.

En todo caso, soy de la opinión de que uno de los principales motivos por los que fracasan muchos proyectos emprendedores es por basar demasiado las decisiones en la intuición del equipo emprendedor y poco en la opinión del cliente potencial. ¿Cuántos de vosotros habéis preguntado, de un modo científico y robusto, a vuestro mercado potencial que les parece vuestra idea? El “ABC” del Marketing es escuchar al cliente para entender a la perfección sus necesidades y de esta manera alinear lo más posible la oferta a esas necesidades. ¿Cómo vas a satisfacer al cliente si no entiendes bien lo que quiere? Es lo que se conoce como “Orientación al Cliente”. Tanto el Lean Startup como el Market Intelligence comparten esta filosofía o enfoque.

Acerca del autor

Carlos Oliveras

Consultor de Market Intelligence. Apasionado por la Innovación, la Emprendeduría y los negocios en el entorno digital. En los últimos años ha participado como fundador en proyectos emprendedores y también liderado multitud de investigaciones para testar el éxito de nuevos conceptos en los sectores más diversos.

Twitter:@colivesa

Website: www.diario2emprendedores.blogspot.com

¿Qué vas a hacer en los próximos 10 días?

Les he preguntado a los participantes del programa SHERPA si querían que hubiese webinar la semana que viene, o por ser Semana Santa mejor lo dejábamos para la siguiente. La respuesta abrumadoramente mayoritaria es que quieren webinar, of course. Lo cual quiere decir que nuestra sesión semanal les aporta valor (por cierto, quedan horas antes de que el precio mensual por pertenecer al programa se duplique, así que si estás interesado date prisa y pulsa aquí). Pero también quiere decir que son gente activa, dispuesta a invertir su tiempo en ser mejores emprendedores y tener más probabilidades de éxito es su proyecto empresarial.

Tenemos 10 días más o menos festivos por delante. Como mínimo vas a tener dos días festivos, de los de quedarte en casa. ¿Qué vas a hacer con ellos? Si no vas a asistir a un webinar como el del programa SHERPA, ¿qué vas a hacer para que después de estos 10 días seas más sabio, para que tu empresa haya progresado, para que conozcas mejor a tus clientes y sus problemas?

Te doy algunas ideas:

- Asiste a una clase virtual. Por ejemplo, a esta que dio David Heinemeier Hanson en Stanford. Ya que estás en el Entrepreneur’s corner de Stanford, ¿por qué no aprovechas para asistir a 10 horas de clase, una cada día? Cuestan lo mismo que una, es decir 0,00€.

- Leer un libro: El Método Lean acaba de ser traducido, y Generación de Modelos de Negocio lleva ya un tiempo en español. En 10 días puedes leer cualquiera de los dos, o los dos.

- Vender algo en Amazon, o en eBay. Cualquier cosa: un libro usado, un trasto que ya no usas. O mejor vende 10 cosas. Aprende cómo es el proceso de venta en uno de los gigantes del comercio electrónico, descubre qué pasa con las ventas según suba o baje el precio, cuánto influye una buena fotografía o una buena descripción del producto…

- Empezar un blog. Escribí hace poco tiempo unas entradas que pueden darte pistas para empezar con el pie derecho: esta, esta, esta y esta. En 10 días puedes tener el blog montado y al menos 10 entradas escritas.

- Hablar con 10 clientes potenciales. Haz caso a Steve Blank y sal de tu guarida. Si tienes una idea de negocio, no te la guardes como si fueras un hobbit trastornado por el Anillo. Pregunta, escucha y aprende. Si después de las 10 entrevistas la idea de negocio que tenías no ha cambiado te devuelvo tu dinero.

- Hacer algo nuevo. Practica un nuevo deporte, escucha música de un género que no hayas oído antes, ve a un sitio en el que no hayas estado nunca, habla con un desconocido. Si tienes una afición, haz algo que no hayas hecho antes: un nuevo tipo de fotografía, una técnica nueva de pintura, escribe un género que no hayas tocado. Aprende y haz algo interesante.

¿Qué te parece? El día 10 de abril, cuando te levantes y mires lo que has hecho en los últimos 10 días, ¿qué vas a decir?

Cómo ganar más de 100 euros por hora

La semana pasada hice algunas cuentas para explicar cómo calcular el precio por hora que debes cobrar por tus servicios si quieres trabajar como freelance.

Como vimos, si no cobras al menos 40€ es difícil que a final de mes llegues a tener ni siquiera 2.000€ limpios. Y para ganar ese dinero, sinceramente, es mejor que te busques la vida como empleado. Hace un tiempo expliqué qué tienes que hacer si quieres ganar 50.000€ al año.

La gracia de trabajar por tu cuenta es precisamente que si consigues que te vaya bien puedes ganar mucho más dinero que siendo empleado. Así que vamos a ver qué puedes hacer para ganar más dinero por hora trabajada.

Aumenta tu ratio de horas facturables

En la entrada anterior veíamos cómo uno de los problemas que tiene el profesional independiente es la dedicación a tareas no facturables. Por tanto, lo primero que debes hacer es minimizar estas horas. Si empiezas con muy pocos recursos a lo mejor no lo puedes hacer desde el principio, pero deberías siempre externalizar todas las tareas que no sean esenciales para tu negocio. Cada hora que dedicas ordenar papeles o revisar facturas es una hora que no estás facturando. Si cobras 40€ por hora facturable y pagas 20€ por hora de trabajo administrativo, te compensa dedicar el menor tiempo posible a tareas administrativas.

Mejora la proporción de impagados

Otro de los problemas que vimos era el de los impagos. Puedes hacer varias cosas para minimizar el riesgo de que alguien te deje un proyecto sin pagar:

  • Cobra siempre al menos un 30% por adelantado. Si un cliente no está dispuesto a cumplir con este requisito, no trabajes para él. Por muy importante que sea el cliente o por muy pocos proyectos que tengas. No merece la pena asumir tú todo el riesgo del proyecto, y menos aún si se lo planteas al cliente y él no está dispuesto a demostrar una mínima implicación.
  • No dejes pasar un mes sin cobrar. Si un proyecto es muy largo, no dejes que pasen varios meses hasta facturar el proyecto completo acabado. Procura que haya hitos intermedios facturables, y que sean como mucho mensuales. En cuanto el cliente deje de pagar uno de estos hitos, deja tú de trabajar en el proyecto y comunícale la situación para que la corrija lo antes posible.
  • Plantea penalizaciones por retrasos en los pagos. O descuentos por “pronto pago”, que queda mejor aunque sea lo mismo. Déjalo por escrito tanto en el contrato como en la factura: si paga en 30 días, tiene un 10% de descuento (por ejemplo). A partir de 60 días de retraso en el pago, tiene un 15% de incremento.
  • “Despide” a los clientes que pagan tarde y mal. Ya sé que es difícil plantearse dejar a uno de los pocos clientes que tienes cuando empiezas, pero a la larga te irá mucho mejor si no trabajas para clientes tóxicos.

Especialízate en algo rentable

Uno de los problemas que apuntaba algún lector en la entra anterior es que el precio no solo lo pones tú, el mercado debe estar dispuesto a pagar lo que pides. Uno de los requisitos para que alguien te pague 100€ por una hora de tu tiempo es que a cambio reciba un valor superior a esos 100€. Si no, no hay trato.

Y para que un cliente perciba esto, una de las mejores estrategias es hacer algo que muy poca gente pueda hacer. John Horton hizo hace poco un análisis de las habilidades mejor pagadas en oDesk, y llegó a esta misma conclusión.

Si te ofreces como diseñador web, desarrollador de WordPress, especialista en SEO/SEM y community manager, no te vas a comer un rosco. Aunque puedas hacer esas cuatro cosas. Ahora bien, si consigues convencer a tus clientes de que eres único creando presencia en Internet para ortodoncistas, probablemente podrás cobrar mucho más dinero por tu tiempo.

Sal de tu barrio

Si solo ofreces tus servicios a tus vecinos, es normal que te paguen poco, porque es menos probable que entre ellos esté la persona que valora lo que ofreces al precio que esperas cobrar. Para la mayoría de tus clientes potenciales lo que importa es el precio y no esa calidad “extra” o ese conocimiento especializado que tienes tú y no tiene el jovenzuelo que te hace la competencia desde su dormitorio mientras estudia tercero de ESO.

Si sales de tu barrio vas a competir con indios (de la India) que programan por dos céntimos o con diseñadores lituanos que cobran por hora menos de lo que pagas por un café. Pero también vas a acceder a clientes en países como Estados Unidos donde es normal pagar a un especialista más de 200€ por hora. Recuerda, la globalización es tu amiga, y no tienes que moverte de tu casa para trabajar para una empresa australiana.

Sé más productivo

Una de las ventajas de especializarte es que no reinventas la rueda cada vez que tienes un nuevo proyecto. Y no tienes que perder horas o días aprendiendo cosas nuevas o resolviendo problemas de principiante. Acostúmbrate a automatizar y reutilizar todo lo que puedas en tus proyectos para que el tiempo dedicado a cada uno de ellos sea menor que en el proyecto anterior.

Cobra por proyecto y no por hora

Uno de los problemas de cobrar por hora es que te penaliza más cuanto mejor profesional seas. Supongamos que diseñas páginas web en WordPress. Lo normal es que el primer proyecto que hagas te lleve al menos una semana. Pero cuando ya llevas 50 páginas hechas, un proyecto similar puedes hacerlo en un día, porque conoces mejor tus herramientas, tienes algunos procesos automatizados, no pierdes el tiempo con problemas elementales… ¿Eso significa que debes cobrar cinco veces menos por un trabajo que además seguro que tiene más calidad?

El cliente te va a pagar por un resultado (una página web), no por “echar muchas horas”. Por eso, procura siempre plantear el proyecto como algo cerrado, y no entres en las horas que te va a llevar hacerlo. Claro que planteando un precio por proyecto asumes un riesgo si al final tardas más de lo previsto en hacerlo. Pero se supone que eres bueno en lo tuyo ¿no?

Cobrando por proyecto, si consigues ser cinco veces más productivo que un novato, puedes cobrar cinco veces más que un novato. Y al mismo tiempo entregar más valor al cliente y que éste te pague más y esté más satisfecho de hacerlo.

Recicla

Seguro que en casi todos los proyectos haces cosas que al final no puedes facturar: bocetos, diseños alternativos, etc. O hay cosas reaprovechables, como un módulo de integración con Twitter o un código de validación de usuarios. Y seguramente a pesar de todos tus esfuerzos terminas con proyectos no cobrados.

No tires los desperdicios: recíclalos. Documenta bien lo que sea reaprovechable y reutilízalo en nuevos proyectos. Guarda todas tus ideas no vendidas para nuevos clientes a los que pueda encajarles. Mejor partir de un “cajón de ideas” que de un lienzo en blanco.

Crea productos

Una de las mejores cosas que puedes hacer con los “desperdicios” que acabamos de comentar es convertirlas en productos. Hay marketplaces como los de envato en los que puedes vender ese trabajo que el cliente nunca llegó a pagar, o ese diseño alternativo que no aceptó. Obviamente tendrás que pulirlos y documentarlos para que sean aceptables, pero a cambio tienes una fuente de ingresos constante e independiente de tu esfuerzo.

Y esto es algo muy interesante: tener ingresos recurrentes que no te obliguen a trabajar continuamente es una de las mejores maneras de incrementar los ingresos por hora trabajada. Y no solo los diseñadores de temas para WordPress pueden tener ingresos significativos. Cualquiera que sea tu campo de especialización puedes vender algún producto relacionado: publicar un libro en Amazon es gratis, participar en un marketplace como los de envato es gratis, montar una plataforma sencilla para vender desde tu blog es gratis. Si usas un marketplace cedes una parte de tus ingresos a cambio de la visibilidad, si lo haces por tu cuenta tienes que tener una audiencia a quien vender o debes gastar dinero en marketing.

Otra ventaja de los productos es que funcionan como herramienta de promoción. Muchos desarrolladores de WordPress publican plugins gratuitos como herramienta de marketing para sus servicios de pago. ¿Qué mejor manera de demostrar a todo el mundo que eres un gran experto en SEO para WordPress que ser el autor de uno de los plugins de SEO más usados?

Por esto, si tienes huecos entre proyecto y proyecto, e incluso si no los tienes, harás bien en pensar qué productos puedes crear a partir de tus conocimientos.

¿Y si mi empresa no tiene competencia?

Entre las preguntas de esta semana he elegido esta de Antonin:

Es una idea traída del pasado mezclada con personalización. Pero me he encontrado con que en España no existe algo así y un poco solitario respecto a esta parte tan vital de una empresa que es la de fijarse mucho en la competencia. Y mi pregunta es esa: Que pasa cuando no tienes competencia? Como sabes si vas por buen camino? Y como puedes minimizar el impacto negativo que pueda surgir cuando sí la tengas?

Lo más frecuente entre los emprendedores inexpertos es lo contrario, asustarse cuando hay competencia y descartar tu idea “porque ya lo está haciendo otro”. Puedes leer aquí por qué esto es un error. Así que Antonin acierta al preocuparse porque no hay competencia.

Ahora la pregunta sería si de verdad no hay competencia. En el caso concreto de Antonin (que tiene que ver con regalos personalizados) claro que hay competencia. El problema es que Antonin no está mirando en el sitio adecuado para encontrarla.

Vamos a poner un ejemplo. Supongamos que nos planteamos un negocio de venta de paraguas y descubrimos que en nuestra ciudad nadie vende paraguas. Hay varias explicaciones para esto:

  • Vivimos en una ciudad con un clima extraordinariamente seco, apenas llueve uno o dos días al año. En este caso, no hay competencia porque no hay mercado. Haríamos bien en olvidarnos de la idea de los paraguas.
  • Los habitantes de la ciudad desconocen el paraguas, y cuando llueve se mojan. Existe la posibilidad de que lo compren si descubren lo útil que puede ser en un día de lluvia, pero nadie se lo ha explicado hasta ahora. Efectivamente, no hay competencia y hay un mercado potencial.
  • Nuestros paisanos se protegen de la lluvia con chubasqueros, capuchas y sombreros. Estos instrumentos son nuestra competencia, aunque no tengan forma de paraguas.

Dicho de otro modo, si no vemos competencia puede ser porque no hay mercado, porque es un mercado “virgen” o porque la competencia adopta otras formas. ¿Cuál de estas tres es la situación más favorable? En principio parecería que la segunda. En la primera está claro que no hay dinero que ganar, y en la tercera los ciudadanos ya tienen sus necesidades cubiertas de otra manera.

En realidad no es tan fácil. En el segundo caso, hay una “competencia” oculta: no hacer nada. Si el cliente potencial no es consciente de que tiene un problema que resolver o prefiere vivir con él antes que pagar dinero por resolverlo, nos va a costar mucho vender, porque tenemos que convencerle de dos cosas: de que tiene un problema y de que nuestro producto es la solución.

En el tercer caso, el cliente sabe que tiene un problema. Si nuestra solución (el paraguas) es mejor que la que usa (el chubasquero), tenemos una oportunidad de vender, porque él ya sabe que tiene un problema y está dispuesta a pagar por resolverlo, solo necesitamos convencerle de que nos pague a nosotros y no a nuestra competencia.

De modo que, volviendo a la pregunta de Antonin, si no ves competencia probablemente es que estás mirando poco. En su caso hay competencia en otros regalos personalizados, de modo que su misión es convencer a los clientes potenciales de que su propuesta es mejor que la de la competencia. Que no es fácil, pero es mejor que empezar por explicarles que tienen que pagar por un problema que no son conscientes de que tienen.

Guía para calcular el precio por hora que debes cobrar por tus servicios

Si lo que estás planteando es un negocio en el que fundamentalmente vendes tus servicios, una de las primeras cuestiones que tienes que decidir es cuánto vas a cobrar. Lo normal suele ser mirar lo que cobra tu competencia, y poner un precio menor. Al fin y al cabo, tu estás empezando ¿no? Y es mucho más que lo que cobrabas antes por hora. Aunque sean 20€, si multiplicas 20€ por 160 horas al mes no está nada mal ganar 3.200€.

Pero después, cuando ya estás frente al cliente que mira ceñudo tu propuesta, te empiezan a entrar sudores fríos pensando que este mes vas de pena, que no has vendido nada, que a ver cómo vas a pagar las facturas… y cuando te proponen una rebaja del 50% aceptas sin pestañear. Al fin y al cabo, 10€ no es para tirar cohetes pero sigue siendo un precio por hora que te permite vivir dignamente, y es mejor que nada. O eso quieres pensar.

Todo esto, que es comprensible, es la semilla del fracaso.

Vamos a ir viendo por partes cómo debes calcular tu tarifa. De entrada, el precio “de mercado” es una referencia, pero solo eso. Si rascas un poco, verás que en cualquier sector es normal que haya quien cobra esos 10€ con los que tú te conformas, mientras otros cobran por encima de los 100€. 10 veces más, o 20 veces más. (No te fijes en estas cifras, aplica el factor multiplicador que sea necesario para que se ajuste a la realidad de tu sector)

Dejaremos para más adelante cómo podemos cobrar 100€ y no 10. Ahora vamos a partir de otros datos, que son los que te vas a encontrar si sigues la estrategia que acabamos de describir.

Lo primero es que descubres que no tienes 160 horas al mes que puedas cobrar. Enseguida lo analizamos con más detalles. Lo siguiente es que no siempre cobras, y casi nunca cobras a tiempo. Y además siempre hay gastos y con muchos de ellos no habías contado. Así que si que al cabo de pocos meses descubres que aunque supuestamente deberías ingresar cada mes 3.200€ con tu tarifa de 20€ por hora, la realidad es que trabajas 60, 70 u 80 horas a la semana para no llegar ni a mil euros.

De modo que es mejor hacer las cosas al revés. Vamos a partir de lo que te gustaría ganar. Supongamos que para ti 2.000€ están bien. Ese es tu objetivo, ahora vamos a ver cuánto tienes que cobrar por hora para conseguir esos 2.000€ al final de mes.

Lo primero que debes hacer es calcular tus costes. La cuota de autónomos, el asesor fiscal, la oficina, el móvil, la conexión a Internet, el transporte. Y no te olvides de los costes del trabajo en sí: papel, impresión, material, etc. Ahora súmale al menos 200€ (un 10% de tu sueldo objetivo) que debes ahorrar para poder jubilarte dignamente. No, no vale pensar que ahora estás empezando y que ya ahorrarás más adelante cuando te vaya mejor. Añade otros 100€ (un 5%) que deberías ahorrar para tener un fondo de emergencia. ¿O es que crees que te van a pagar por no trabajar si caes enfermo? Y no se te ocurra pensar que si pasa algo tienes el ahorro de los 200€. Esos son intocables, a no ser que quieras acabar tus días en un asilo de las Hermanitas de los Pobres. Para rematar, a lo anterior añade un 25% para impuestos. Que luego ya lo ajustarás, pero de momento te vale como aproximación.

Con lo que ya tenemos que tu objetivo no es facturar 2.000€ al mes, sino 3.000€ (y esto con una economía de guerra que controle hasta el último céntimo gastado). Demos por buenos esos 3.000€. Ahora solo falta dividir esos 3.000€ (lo que voy a ingresar cada mes) entre 160 (las horas que voy a trabajar al mes) para saber cuánto tengo que cobrar por hora ¿verdad?

Pues no. Ahora viene lo complicado. Resulta que querrás cogerte vacaciones de vez en cuando. De modo que trabajas 11 meses al año y no 12. Y ahora llega el momento de decidir cuántas horas vas a trabajar a la semana. Pongamos 40, que para eso eres tu propio jefe. Resta a esas 40 horas 2 horas de gestión. Y esto porque suponemos que tu asesor es bueno y no te hace trabajar más que lo estrictamente necesario. Ahora tienes que tener en cuenta el tiempo que dedicas a vender: visitas a clientes potenciales, redacción de propuestas comerciales, negociación… Pongamos otras 10 horas, si eres bueno vendiendo. Y deberás asumir cuanto antes que hay proyectos que no vas a cobrar, porque el cliente es un sinvergüenza, porque las cosas se tuercen, porque la crisis se lo lleva por delante… puedes establecer estrategias para minimizar esto, pero que va a haber horas trabajadas que no cobrarás es tan inexorable como que el sol salga por oriente. Y tendrás que dedicar tiempo a formarte, porque de lo contrario en el mundo en el que vivimos pronto estarás obsoleto y nadie te contratará. Y algo dedicarás al marketing, aunque solo sea para editar de vez en cuando tu página web o tu portfolio. Y un poquito de networking, que nunca se sabe cuándo te va a venir bien conocer a alguien. En resumen: que si de las 40 horas que trabajas puedes facturar y cobrar 20, la cosa no va nada mal.

Así que llegamos a la conclusión de que para ganar esos 2.000€ del principio trabajando 40 horas a la semana debes cobrar tus horas al menos a 40€ (3000€ / 80 horas al mes durante 11 meses al año). Porque como se te ocurra cobrar menos acabarás trabajando 80 horas a la semana y sin vacaciones o ganando menos que si te dedicaras a fregar escaleras.

Haz tus cuentas, adapta estos cálculos a lo que quieres ganar, lo que puedes o quieres trabajar y lo que necesitas gastar. Pero ten en cuenta todo esto y no pongas un precio “20% más barato que lo que cobra el mercado” sin pensar en ello, porque acabarás arrepintiéndote de haberte metido en todo este lío para vivir peor que cuando tenías un sueldo.

La siguiente pregunta es ¿y cómo consigo cobrar 40, 50 o 100€ si el precio medio en mi sector son 35?

La próxima semana responderemos a esta interesante pregunta.

¿Cómo hacer conciencia en el cliente para cobrar?

Estrenamos hoy la sección de preguntas de los lectores. Cada viernes iré publicando las preguntas más interesantes y las respuestas que les doy. Empezamos con una consulta que tiene más miga de lo que parece a simple vista.

Ana hace diseño gráfico y me pregunta esto:

Tenemos mi novio y yo un despacho de diseño, que aveces no nos deja el dinero que quisiéramos, porque los clientes no quieren pagar nuestros servicios. Les parece caro, pero entregamos trabajos excelentes que nos toman mucho tiempo de desarrollo. Hoy en específico, mi pregunta sería: ¿Cómo concientizo a mi cliente para que entienda que debe pagar por el material que se desarrolla?, si desarrollo 3 propuestas para un menú, hacerlo consciente de que escogerá uno, y ese es por el que está pagando, las otras dos propuestas no son de él, y si las quiere para otra ocasión, deberá pagar lo que pagó por la propuesta que escogió.

En el caso de Ana veo dos problemas:

El primero y más grave es que tus clientes no quieran pagar vuestros servicios. Esto puede deberse a dos cosas:

- No son vuestros clientes ideales, porque la calidad de vuestro trabajo a ellos no les aporta más valor que un trabajo peor y más barato. Nunca pagarán lo que merecéis.

- No sois capaces de explicar todo el valor que aporta vuestro trabajo. Pagarían por ello si lo entendieran, pero como no lo entienden no ven por qué pagar más.

Como verás, la solución depende de que suceda una cosa u otra. Si es la primera (que es la más probable), tenéis dos alternativas: buscar otros clientes que quieran pagar más porque aprecien un trabajo bien hecho o hacer un trabajo peor y más barato que es el que quieren vuestros clientes. Esto segundo es duro, porque todos preferimos sentirnos orgullosos y saber que damos lo mejor de nosotros, pero al final si lo que tienes es un negocio tienes que hacer lo que el cliente esté dispuesto a pagar.

Si el problema es el segundo, tenéis que hacer más esfuerzo es explicarles dónde está el valor que aportáis y por qué les merece la pena pagar más por ese trabajo de calidad.

Respecto a la pregunta concreta, esto es lo que yo haría:

1. Escribir en el contrato que presentarás tres propuestas y que el cliente solo recibirá una de ellas, que las otras dos quedan como vuestra propiedad intelectual y con todos los derechos reservados. Probablemente no lo leerá, pero tal vez llegue el momento en el que sus abogados deban leerlo.

2. Intentar educar a vuestros clientes, explicando la diferencia entre un boceto o una idea y el producto final. Explicarles en un lenguaje sencillo que desarrollar tres ideas para ellos en lugar de solo una demuestra profesionalidad por vuestra parte, y que es una ventaja para ellos que garantiza un mejor resultado final. Pero que solo os contrata un trabajo, y que todas las ideas que no pasen a formar parte del resultado final son vuestras y podéis utilizarlas en el futuro como más os convenga, incluso reciclarlas para otros clientes.

3. No entreguéis al cliente ficheros que puedan ser usados directamente. Si los veis cara a cara, entregadles las tres ideas en papel. Si trabajáis online, entregad un PDF. Ya sé que a partir de una imagen o una especificación de colores o tipografías pueden reproducir vuestra idea, pero al menos no se lo pongáis fácil. Esto además refuerza la idea de que lo que les presentáis son tres bocetos y no tres trabajos terminados, que el que elijan es el que vais a desarrollar completamente.

Desencadéname: por qué es mejor resolver un problema

En Desencadéname estamos hablando del mercado, y en la entrega que publiqué ayer explico por qué es bueno buscar un problema para resolver. Como siempre, el vídeo y la presentación son gratis, así que aprovéchalos.

Ya de paso aprovecho para recordarte que el acceso al curso con descuento acaba el día 30, domingo. Hasta ese día se puede acceder por 14,95 € al mes, y a partir del 1 de noviembre el coste será de 24,95€ al mes. Si crees que puede ser interesante seguir el curso con la opción de plantear dudas, preguntar por tu proyecto concreto, tener acceso a más recursos, lo mejor es apuntarse ahora.

Para que te hagas una idea, si sigues el curso semana a semana, esto es lo que irás consiguiendo:

  • A finales de octubre una idea de negocio, es decir, del nicho del mercado al que te vas a dirigir y del problema que vas a resolver.
  • A finales de noviembre una oferta, una solución para el problema que has detectado para los clientes que has elegido.
  • A finales de diciembre una previsión de los recursos que necesitas para crear la solución y el coste que tendrán.
  • A finales de enero la imagen corporativa de tu empresa.
  • A finales de febrero tendrás lista la estructura de producción (proveedores, contratistas, financiación).
  • A finales de marzo la estrategia de ventas: canales, precios, descuentos…
  • A finales de abril un plan de CRM: atención al cliente, política de devoluciones, calidad, comunicación con clientes, etc.
  • A finales de mayo podrás lanzar tu empresa, empezando a facturar.
  • A finales de junio tendrás unas métricas y unos procedimientos que te permitirán controlar la eficacia de tu empresa.
  • A finales de julio terminarás la estrategia de marketing (esperamos a este mes para tener en cuenta el resultado con los primeros clientes, aunque como verás empezamos a trabajar el marketing desde el principio).
  • A finales de agosto, con una empresa ya funcionando, pondrás en marcha acciones para mejorar la eficiencia de tu empresa.

Y por el camino, iremos viendo la mejor manera de hacer una web corporativa, cómo usar las redes sociales para comunicar tu mensaje, cuándo y cómo constituir formalmente la empresa, qué hacer con los empleados…

Como puedes ver, aquí no se trata de hacer trabajos teóricos, ni de investigar sobre casos de excelencia, se trata de que todo lo que hagas en el curso sirva para ir creando una empresa sólida, basada en tus valores, que te apasione crear y que cambie tu vida.

Por supuesto que el ritmo no será el ideal para todos (probablemente no será el ideal para ninguna persona concreta), pero lo bueno de tener el material libre y siempre a tu disposición es que lo puedes ir adaptando a tus necesidades.

Y si decides que quieres seguir el curso a tu ritmo, pero que ahora no te convence la opción de pagar (como me ha dicho algún lector), pues no pasa nada. Yo encantado de que te sea útil. Si a cambio me ayudas a difundirlo, que eso te sale gratis, pues te lo agradeceré. Si puedes comentar y decirme en qué puedo mejorar, también te lo agradeceré. Si algún contenido del curso te ayuda a que tu proyecto de empresa tenga más probabilidades de éxito, me encantará que me lo digas. Y si simplemente aprendes algo práctico que mejora tu empresa, pues aunque no me entere también estaré satisfecho, porque ese es el objetivo, del curso y de este blog en general.

Por qué te pagan tan poco

Es habitual oír en los mentideros del sector cómo los programadores se quejan de lo mal pagados que están y cómo les explotan las cárnicas. Queja que entiendo en parte, porque yo también fui una vez un programador contratado en precario por la subcontrata de la subcontrata de la megaconsultora (la difunta Andersen Consulting). Pero ahora sé que es inevitable que los programadores estén mal pagados, sean o no sean buenos.

Para entenderlo, basta con que te des una vuelta por la zona turística de tu ciudad y veas la oferta de los restaurantes. Con toda seguridad, la inmensa mayoría ofrecen un menú con un precio muy similar y basado en platos “típicos”. Tú sabes que apenas unos centenares de metros más lejos hay restaurantes más baratos, mejores y más auténticos, y te preguntas por qué los turistas insisten en ir a los malos restaurantes.

Lo que sucede, y os habrá pasado cuando habéis sido vosotros los turistas, es que tienes muy poca información acerca de la oferta gastronómica del lugar. Cada vez más hay quien busca en Internet, pero una buena crítica online no garantiza nada. Y por otro lado, tampoco tienes incentivos para dedicar muchas horas a analizar la oferta, porque ese tiempo prefieres dedicarlo a conocer el lugar. Así que miras tres o cuatro sitios, compruebas que el precio no es muy diferente y te metes en el que te convence un poco más que el resto. Tu comportamiento, y el de otros miles de turistas poco selectivos, presiona a los restaurantes para ofrecer comida de calidad justita a un precio casi estandarizado.

Con la oferta de “desarrolladores por horas” sucede exactamente lo mismo. El cliente no tiene ninguna manera de saber a priori si el producto (es decir, tú) será bueno o malo. No sirve la reputación de la empresa, porque no hay diferencia apreciable entre los programadores que provee Consulting Megacorp SA y los programadores que provee Desarrollos Paco SL. De hecho, es normal que los programadores de Desarrollos Paco aparezcan subcontratados en proyectos de Consulting Megacorp. Tampoco el precio sirve como referencia, porque el abanico de precios es muy corto. Consulting Megacorp tiene una sede fastuosa, comerciales perfectamente trajeados y directivos con sueldos estratosféricos, pero eso lo paga con proyectos de cientos de programadores, no cobrando tres veces más.

Y no cobra tres veces más porque no quiera hacerlo, sino porque ningún cliente se lo va a pagar. Entre otras cosas, porque el cliente no es tonto y sabe que de cada tres programadores que le vienen de Consulting Megacorp uno es un principiante, otro un torpe y el tercero un subcontratado de Desarrollos Paco, y no está dispuesto a pagar una fortuna por ese elenco de estrellas.

¿Podría entonces una empresa hacerse un hueco en el mercado ofreciendo programadores de calidad, al precio al que hay que cobrarlos? Es decir, puede una empresa pagar sueldos de 50.000€ e ir a los clientes diciendo, “te ofrezco programadores realmente competentes, con 5 años de experiencia, pero tienes que pagarme 15.000€ al mes en lugar de 6.000. Recuerda que según todos los estudios un buen programador es 5-10 veces más productivo que uno malo.”

Pues no, no podría. Porque también por el lado del cliente actúa el efecto “restaurante turístico”. Cuando el cliente subcontrata programadores “al peso”, es porque los proyectos a los que los destina no son críticos. Normalmente los tiene un tiempo prolongado, con lo que se van formando sobre la marcha, y acaban con una productividad decente para lo que cuestan. No le compensa asumir el riesgo de pagar mucho más por un beneficio que no sabe si realmente va a obtener.

Para los proyectos realmente críticos, o bien cuentan con personal propio, experto en su campo, o bien contratan el proyecto, no horas de programador. Es decir, si realmente necesitan expertos, lo que hacen es trasladar el riesgo del proyecto al proveedor: “necesito un sistema que haga X para dentro de N meses. Si no hace X para dentro de N meses, no cobras”. Como hay riesgo, hay beneficio. Y entonces el proveedor sí contrata programadores a los que paga bien para que hagan un buen trabajo a tiempo.

Por tanto, para salir de la rueda de las cárnicas, lo único que puedes hacer es:

- Dejar pasar el tiempo. De esta manera, o bien te echan de la empresa o bien te consideran un senior y pueden facturar algo más por ti (y pagarte un poco más). En cualquiera de los dos casos, ya no eres el último mono.

- Formarte y especializarte. Si la empresa solo te da cursos de Java, serás como otros miles de programadores iguales a ti, de modo que procura especializarte en algo, a ser posible algo con demanda. Bien formándote por tu cuenta, bien buscando que te coloquen en proyectos punteros.

- Hacer lo anterior y establecerte como freelance. Si realmente eres bueno, y tienes poca competencia, no tienes por qué dejar que otros se lleven todo el beneficio. Puedes eliminar un nivel de subcontrata, y ganar bastante más por hora.

Nuevo tema en Desencadéname

Con la entrega de ayer hemos empezado el segundo tema en el curso para emprendedores Desencadéname: el mercado. Y lo hacemos buscando la respuesta a la pregunta ¿Quién es mi cliente?

Si estáis siguiendo el curso, supongo que os disteis cuenta ya el primer día que no es un curso al uso. Para empezar, Séneca no suele estar entre la bibliografía recomendada en un curso de negocios. Pero no es solo eso, sino que todo el curso está orientado a crear un tipo de empresa. Una empresa, por supuesto, rentable y con la que puedas ganar todo el dinero que te mereces, pero también una empresa de la que puedas estar orgulloso. Una empresa con la que de verdad sientas que estás aportando valor.

Copiar una idea que está de moda en el extranjero, abrir otro bar u otra tienda de ropa, hacer por tu cuenta lo mismo que hacías antes por un sueldo… pueden ser formas válidas de crear una empresa. Seguro que a quien está intentando estas vías le viene bien saber algunas cosas de las que explico en el curso.

Pero quien realmente va a sacar provecho del curso es quien se esté planteando crear una empresa con sentido, lo que he llamado por aquí alguna vez una ONG con ánimo de lucro. E insisto en que lo de ONG con ánimo de lucro no va de crear tiendas de comercio justo o consultoras medioambientales, más bien todo lo contrario: se trata de crear empresas que aporten valor, que mejoren la sociedad, que sean útiles a sus clientes y que gracias a eso te permitan, como emprendedor, ganar mucho dinero sin mentir, sin explotar a nadie, sin aprovecharte de una posición privilegiada. Por supuesto, sin dejar de ganar todo el dinero que puedas y sin pagar ni un céntimo de más a quien no se lo gane. Como dicen los de 37Signals, una empresa autofinanciada, rentable y orgullosa.

Ahora empezamos con el mercado, iremos viendo cómo producir eficientemente, cómo exprimir el (siempre) escaso capital del que disponemos, cómo conseguir empleados/colaboradores, como llegar a los clientes… siempre de una manera práctica y partiendo de la base de que no nos sobran los recursos.

En fin, que de todo esto va el curso. Si todavía no le habéis echado un vistazo, ahora ya hay un cierto material como para que tengáis una idea de cómo va. Es fácil, son entregas cortas (de entre 10-15 minutos), fáciles de entender y de seguir y que mueven a la acción. Y recordad que el contenido es gratis, aunque hay una opción para quien se lo quiera tomar más en serio y esté dispuesto a pagar un poquito por tutorías, atención personalizada, etc.

Todo, en Desencadéname.com

Angulas o mejillones

Hace tiempo desarrollé una aplicación de gestión para un distribuidor de marisco. Como pasa en estos casos, aprendes mucho de su negocio, porque tienes que entenderlo para poder informatizarlo.

Una de las cosas que se me quedó grabada es cuando me explicó que él no vendía mejillones. “Hay gente que lo hace, porque se mueven muchos, pero tienes que estar todo el día cargando sacos para ganar muy poco”. Este hombre vendía angulas y marisco “de lujo” a algunos de los mejores restaurantes y marisquerías de Madrid, pero también género más normalito a clientes más normalitos. A lo que había renunciado era a vender cosas que supusieran mover muchos kilos para ganar poco dinero por kilo.

Nada es gratis, y vender angulas tiene sus costes. De entrada, una de sus obsesiones con el programa era que le ayudara a controlar las mermas. Unos gramos de diferencia en el peso de unas angulas puede suponer un montón de dinero, así que él quería saber exactamente cuánto había comprado y cuanto había vendido.

Otro problema es que cuando decides vender angulas tienes que conseguir clientes que puedan comprarlas. Cualquier bar de barrio compra mejillones, pero no todos los restaurantes compran angulas. Más aún: al renunciar a vender mejillones te arriesgas a que quien se los compre a otros les compre también los langostinos o las almejas y le pierdas como cliente.

Cualquiera de las estrategias vale. Puedes elegir entre vender “angulas” o “mejillones”. Pero tienes que tener en cuenta las consecuencias. No puedes ir a vender angulas con una furgoneta sucia, ni puedes aspirar a ganar dinero con las angulas si no controlas la merma. Y no puedes aspirar a ganar dinero con los mejillones si no estás dispuesto a cargar muchos kilos al cabo del día. Pero si eres consciente de lo que implica tu decisión, las dos estrategias son válidas.

Lo que rara vez funciona es intentar vender mejillones y angulas a la vez. Si lo intentas acabas deslomado de cargar mejillones y no controlas los gramos de angulas. La furgoneta se te llena de sacos de 20 kilos que como no tengas cuidado se mueven y machacan una caja de langostinos. No consigues buenos precios para las angulas porque mueves pocas y no tienes infraestructura (una furgoneta grande y un mozo que te ayude a cargar) para mover mejillones. Los clientes no se aclaran contigo y no se acuerdan si eres el de las angulas o el de los mejillones, así que llaman a otro.