Desencadenado

Cómo crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

    Desencadenado en los medios: 

¿Tengo que declarar los ingresos que gano por publicidad con mi web?

Esta es la pregunta que me hace L.

¿Por el simple hecho de crear una página web en la que ofrezca información (algo así como un diario digital) y venda espacios publicitarios, tengo que constituirme como empresa para que esa venta de espacios publicitarios sea “legal”? ¿O simplemente tendría que declarar esos ingresos a hacienda de otra forma?

Repito, el beneficio que obtendría sería por espacios publicitarios.

Y otra pregunta que tiene que ver con lo anterior. ¿Hay alguna diferencia entre vender espacios publicitarios a cualquier persona o empresa que se quiera publicitar, y hacerlo cediendo espacio a cosas como google adsense o similares?

Aunque parezca increíble, sí tienes que darte de alta en Hacienda, como empresa o como particular, para declarar esas ganancias, aunque sean unos céntimos ganados con AdSense. Eso es lo que te diría cualquier asesor fiscal al que le hagas la pregunta. En la práctica, esto no se hace, de la misma manera que el universitario que da clases particulares o la canguro que cuida a unos niños no se dan de alta, ni facturan con IVA, ni nada parecido.

Está claro que aunque la ley diga que debes declarar estas actividades (o cualquiera por la que ingreses cualquier cantidad de dinero) nadie te va a perseguir por defraudador si no lo haces. Al menos de momento, porque hace un año tampoco declaraba nada la señora que limpiaba tu casa dos horas a la semana, y ahora si quieres que lo siga haciendo te conviertes en empresario y ella en empleada.

El problema es que si tu web tiene éxito, esos céntimos del primer mes pronto se convertirán en decenas, y luego en cientos. Y si estás ingresando más de 3.000 euros al mes por estas actividades es probable que sí tengas un lío como lo detecten en Hacienda y no lo hayas declarado.

Así que hay una zona gris en medio, que no tiene fronteras fijas, y que depende de tu tolerancia al riesgo, del miedo que le tengas a que llamen a tu puerta de madrugada y no sea el lechero sino el inspector de Hacienda, y de la voracidad recaudatoria de la Agencia Tributaria que en estos momentos es máxima.

Esto por lo que respecta a Hacienda. Por otro lado, si tienes una actividad económica, la Seguridad Social querrá que te des de alta en autónomos (puedes crear una empresa, pero entonces el Administrador Único se tiene que dar de alta en autónomos, con lo que a estos efectos no ahorras nada). Y de nuevo, no hay un límite claro a partir del cual tienes que ser autónomo. El criterio es que la actividad no sea tu principal fuente de ingresos, lo cual no es decir mucho. De nuevo, si ganas 100€ en un mes con AdSense, no tienes que darte de alta como autónomo, pero si facturas 3.000€ sin duda tienes que hacerlo.

Ojalá hubiera una respuesta precisa, como sucede en países más civilizados que el nuestro en los que hay un mínimo de facturación explícitamente exento de declarar. Pero me temo que aquí tienes que moverte entre funcionar “en negro” o cumplir con unas obligaciones tan onerosas para el que empieza que van a hacer inviable ganar algo de dinero con tu web como quieras cumplir escrupulosamente.

4 votes, 5.00 avg. rating (95% score)

Nuevas tendencias en el trabajo autónomo

Este es un post invitado. No está escrito por mi, de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones, pero me ha parecido interesante compartirlo en Desencadenado.

En la oscura época por la que atravesamos, movimientos como el coworking están tomando fuerza en todo el mundo, y especialmente en nuestro país. ¿Qué es de verdad el coworking, cuáles son sus ventajas y sus inconvenientes, y por qué está ganando adeptos con gran rapidez?

Parece que no se habla de otra cosa. Recortes, medidas anticrisis, consecuencias, recrudecimiento de la situación actual. Si hay algo claro en medio de esta tormenta, es que tenemos que reinventarnos. Nosotros, los profesionales, las empresas, las formas de organización económica. Los antiguos patrones ya no son válidos, pero ¿cuáles son ahora los adecuados?

Dicen que de las crisis surgen las mejores renovaciones, así que aprovechemos el momento. Urge reflexionar, replantearnos qué es lo que nos ha llevado a esta situación, a nivel personal, local, nacional y global.

Entre toda esta oscuridad, han emergido con fuerzas y energías (parece que renovadas), los movimientos colaborativos. Bajo el pensamiento de dejar de luchar entre nosotros y sustituir la competitividad por la colaboración surgen espacios y mucho más importante, comunidades donde las sinergias entre sus habitantes multiplican los resultados positivos.

Esta es la idea central del movimiento coworking. Pero, ¿qué es en realidad el coworking? Puede parecer que el coworking se limita a compartir espacios de trabajo con el objetivo de ahorrar costes. Es cierto, eso es coworking, pero no sólo esto es coworking. Es la punta del iceberg.

El coworking se desarrolla en un espacio (tanto físico como virtual), espacio que comparten freelancers, trabajadores por cuenta ajena, pequeñas empresas, start ups (y cada vez más, grandes empresas), donde se construye una comunidad. Un espacio de coworking no es un lugar donde uno va a trabajar por las mañanas para no estar sólo, aburrido e indisciplinado en su oficina de casa (aunque insisto, también es una parte de ello); es un lugar en el que sabes quién participa, conoces a tus compañeros de espacio, creas relaciones laborales y redes de networking, compartes proyectos ajenos a tu disciplina que, de repente, te abren nuevas vías laborales, y aprendes de manera natural y espontánea cosas que no podrías saber de otra manera. Hay quien define el coworking como la versión física de las redes sociales en internet, como la vuelta de tuerca.

¿Cuál es el resultado? Empieza a haber multitud de estudios y encuestas que demuestran las virtudes del coworking, pero una de las mayores evidencias es que las grandes empresas se empiezan a interesar (y a participar en este movimiento). Parece que los trabajadores contentos son más productivos (¡que descubrimiento…!) y parece que los trabajadores en espacios de coworking (con ese look moderno, casi casual, abierto, interactivo) están más contentos.

Lo interesante es el traslado de esta filosofía al resto de ámbitos de la vida y la cultura. El movimiento coworking va de la mano de los movimientos relacionados con compartir, reutilizar, reciclar, abogando por el fin del consumismo y un estilo de vida más ecológico y respetuoso con la sociedad y con el medio ambiente.

¿Podrá ser esta la nueva versión de la Revolución Industrial? ¿Podría aportarnos esta filosofía cambios profundos, reestructuración de las sociedades, la solución para el fin de una era? Habrá que esperar para ver los resultados, pero los defensores del movimiento apuestan porque así será.

Acerca de la autora

Melissa Davidson es un miembro de una red de blogs que escriben sobre temas de estilo de vida y de viajes en nombre de diferentes grupos y compañias como American Express. Con la Tarjeta Platinum American Express tendrá un mundo de privilegios y excelentes beneficios para viajar y acceso a mas de 600 salas VIP.

1 vote, 5.00 avg. rating (92% score)

Guía para calcular el precio por hora que debes cobrar por tus servicios

Si lo que estás planteando es un negocio en el que fundamentalmente vendes tus servicios, una de las primeras cuestiones que tienes que decidir es cuánto vas a cobrar. Lo normal suele ser mirar lo que cobra tu competencia, y poner un precio menor. Al fin y al cabo, tu estás empezando ¿no? Y es mucho más que lo que cobrabas antes por hora. Aunque sean 20€, si multiplicas 20€ por 160 horas al mes no está nada mal ganar 3.200€.

Pero después, cuando ya estás frente al cliente que mira ceñudo tu propuesta, te empiezan a entrar sudores fríos pensando que este mes vas de pena, que no has vendido nada, que a ver cómo vas a pagar las facturas… y cuando te proponen una rebaja del 50% aceptas sin pestañear. Al fin y al cabo, 10€ no es para tirar cohetes pero sigue siendo un precio por hora que te permite vivir dignamente, y es mejor que nada. O eso quieres pensar.

Todo esto, que es comprensible, es la semilla del fracaso.

Vamos a ir viendo por partes cómo debes calcular tu tarifa. De entrada, el precio “de mercado” es una referencia, pero solo eso. Si rascas un poco, verás que en cualquier sector es normal que haya quien cobra esos 10€ con los que tú te conformas, mientras otros cobran por encima de los 100€. 10 veces más, o 20 veces más. (No te fijes en estas cifras, aplica el factor multiplicador que sea necesario para que se ajuste a la realidad de tu sector)

Dejaremos para más adelante cómo podemos cobrar 100€ y no 10. Ahora vamos a partir de otros datos, que son los que te vas a encontrar si sigues la estrategia que acabamos de describir.

Lo primero es que descubres que no tienes 160 horas al mes que puedas cobrar. Enseguida lo analizamos con más detalles. Lo siguiente es que no siempre cobras, y casi nunca cobras a tiempo. Y además siempre hay gastos y con muchos de ellos no habías contado. Así que si que al cabo de pocos meses descubres que aunque supuestamente deberías ingresar cada mes 3.200€ con tu tarifa de 20€ por hora, la realidad es que trabajas 60, 70 u 80 horas a la semana para no llegar ni a mil euros.

De modo que es mejor hacer las cosas al revés. Vamos a partir de lo que te gustaría ganar. Supongamos que para ti 2.000€ están bien. Ese es tu objetivo, ahora vamos a ver cuánto tienes que cobrar por hora para conseguir esos 2.000€ al final de mes.

Lo primero que debes hacer es calcular tus costes. La cuota de autónomos, el asesor fiscal, la oficina, el móvil, la conexión a Internet, el transporte. Y no te olvides de los costes del trabajo en sí: papel, impresión, material, etc. Ahora súmale al menos 200€ (un 10% de tu sueldo objetivo) que debes ahorrar para poder jubilarte dignamente. No, no vale pensar que ahora estás empezando y que ya ahorrarás más adelante cuando te vaya mejor. Añade otros 100€ (un 5%) que deberías ahorrar para tener un fondo de emergencia. ¿O es que crees que te van a pagar por no trabajar si caes enfermo? Y no se te ocurra pensar que si pasa algo tienes el ahorro de los 200€. Esos son intocables, a no ser que quieras acabar tus días en un asilo de las Hermanitas de los Pobres. Para rematar, a lo anterior añade un 25% para impuestos. Que luego ya lo ajustarás, pero de momento te vale como aproximación.

Con lo que ya tenemos que tu objetivo no es facturar 2.000€ al mes, sino 3.000€ (y esto con una economía de guerra que controle hasta el último céntimo gastado). Demos por buenos esos 3.000€. Ahora solo falta dividir esos 3.000€ (lo que voy a ingresar cada mes) entre 160 (las horas que voy a trabajar al mes) para saber cuánto tengo que cobrar por hora ¿verdad?

Pues no. Ahora viene lo complicado. Resulta que querrás cogerte vacaciones de vez en cuando. De modo que trabajas 11 meses al año y no 12. Y ahora llega el momento de decidir cuántas horas vas a trabajar a la semana. Pongamos 40, que para eso eres tu propio jefe. Resta a esas 40 horas 2 horas de gestión. Y esto porque suponemos que tu asesor es bueno y no te hace trabajar más que lo estrictamente necesario. Ahora tienes que tener en cuenta el tiempo que dedicas a vender: visitas a clientes potenciales, redacción de propuestas comerciales, negociación… Pongamos otras 10 horas, si eres bueno vendiendo. Y deberás asumir cuanto antes que hay proyectos que no vas a cobrar, porque el cliente es un sinvergüenza, porque las cosas se tuercen, porque la crisis se lo lleva por delante… puedes establecer estrategias para minimizar esto, pero que va a haber horas trabajadas que no cobrarás es tan inexorable como que el sol salga por oriente. Y tendrás que dedicar tiempo a formarte, porque de lo contrario en el mundo en el que vivimos pronto estarás obsoleto y nadie te contratará. Y algo dedicarás al marketing, aunque solo sea para editar de vez en cuando tu página web o tu portfolio. Y un poquito de networking, que nunca se sabe cuándo te va a venir bien conocer a alguien. En resumen: que si de las 40 horas que trabajas puedes facturar y cobrar 20, la cosa no va nada mal.

Así que llegamos a la conclusión de que para ganar esos 2.000€ del principio trabajando 40 horas a la semana debes cobrar tus horas al menos a 40€ (3000€ / 80 horas al mes durante 11 meses al año). Porque como se te ocurra cobrar menos acabarás trabajando 80 horas a la semana y sin vacaciones o ganando menos que si te dedicaras a fregar escaleras.

Haz tus cuentas, adapta estos cálculos a lo que quieres ganar, lo que puedes o quieres trabajar y lo que necesitas gastar. Pero ten en cuenta todo esto y no pongas un precio “20% más barato que lo que cobra el mercado” sin pensar en ello, porque acabarás arrepintiéndote de haberte metido en todo este lío para vivir peor que cuando tenías un sueldo.

La siguiente pregunta es ¿y cómo consigo cobrar 40, 50 o 100€ si el precio medio en mi sector son 35?

La próxima semana responderemos a esta interesante pregunta.

3 votes, 5.00 avg. rating (95% score)

Crear una empresa en 3 horas por 71 euros

Cuando planteo por aquí que cualquiera puede crear un negocio en Internet y ofrecer sus servicios o algún producto siempre surge como excusa “es que hay que darse de alta como autónomo”. Y como estoy trabajando/estoy en paro ahora no puedo hacerlo. Y crear una empresa es peor porque hay que poner 3.000€ y estoy yo para poner 3.000€. Y es todo un lío y tienes que contratar a un asesor, así que son más gastos y más motivos para no intentar nada porque con la que está cayendo mejor me quedo en casa esperando a que me llegue un trabajo. Fijo. Y que me paguen lo que me merezco. Y a ser posible que esté cerquita de casa.

Al final estos comentarios, y alguna conversación con alguno de los participantes en la iniciativa Cink Emprende, me han hecho adelantar algo que ya tenía previsto hacer de cara a mi proyecto de generar mi propio empleo en este año: crear una empresa allende nuestras fronteras.

Es una idea a la que venía dándole vueltas desde hace tiempo, entre otras cosas por las “facilidades” que tienen en España los emprendedores.

Constituir una empresa en España

Supongamos que se te ocurre un negocio basado en Internet, algo simple, en el que los usuarios se dan de alta (y pagan) para recibir un curso online. Esto significa:

- Que la LSSI te obliga a publicar en la web tu dirección (o la de tu empresa). Si no quieres que sea la de tu domicilio particular, tendrás que contratar un apartado de correos o un servicio de oficina virtual.

- Que tienes que dar de alta el fichero en la Agencia de Protección de Datos. Es gratis, pero engorroso. Y sobre todo, estás sujeto a multas que dependen del criterio de un inspector de la APD. Si le caes mal a alguien y te denuncia, prepárate a pasarlo mal durante un tiempo.

- Que tienes que perder el tiempo (y unos 20€ si no recuerdo mal) para preguntar en el Registro Mercantil si está disponible el nombre elegido.

- Que tienes que depositar (aunque luego puedas recuperar) 3.000€ para crear la empresa. Puedes incluir aquí un ordenador o cualquier otro bien que aportes a la empresa, pero tendrás que explicárselo al notario.

- Que tienes que pagar a un asesor para que te ayude a preparar las escrituras. Es posible que algún servicio de ayuda al emprendedor te lo haga gratis (a cambio de un cierto tiempo de espera).

- Que tienes que pasar por un notario, lo que significa pedir cita, acudir y pagar otros 60€.

- Esperar unos días a tener las escrituras y registrarlas (otros 40€).

- Comunicar a la AEAT (Hacienda) la constitución de la sociedad para obtener el NIF.

- Darte de alta como autónomo, porque como administrador de la sociedad estás obligado a ser autónomo aunque tengas un trabajo que te pague la Seguridad Social.

A partir del momento en que tienes constituida la sociedad, estás obligado a:

- Pagar cada mes tu cuota de autónomo. Creo que el mínimo debe andar ahora en el entorno de 200€.

- Declarar cada trimestre si has retenido algo en concepto de IRPF a tus empleados (hay que comunicarlo cada trimestre aunque no los tengas) o a algún profesional que haya realizado algún trabajo para tu empresa. Por supuesto, si has hecho estas retenciones es el momento de pagar el dinero retenido.

- Declarar cada trimestre cuánto has facturado y cuánto has pagado de IVA, y si la diferencia es positiva abonarla. Observa que digo “facturado” y no “cobrado”, porque si has facturado te toca pagar aunque la factura no la hayas cobrado. Esto supone guardar copia física de cada factura y hacer las cuentas cada trimestre.

- Declarar anualmente una lista de empresas a las que has vendido o cobrado más de 3000€ el año anterior. No hay que pagar nada, pero es otro rato que Hacienda te obliga a trabajar para ella como recaudador de impuestos “by the face”.

- Declarar anualmente las retenciones que has hecho de IRPF (lo mismo que el punto anterior).

- Declarar anualmente los beneficios obtenidos y pagar el impuesto de sociedades si el resultado ha sido positivo (aunque lo que hayas ganado en todo el año hayan sido 100€ de AdSense).

Seguro que se me olvida algo, pero os hacéis una idea. Además del tiempo dedicado, hay que empezar poniendo dinero y seguir pagando todos los meses, ganes o pierdas, ingreses o no ingreses. Según Invest in Spain, web oficial de nuestro gobierno, crear una empresa en España viene a costar 550€ (sumando costes de gestoría) y se tarda entre una semana y un mes.

A partir de aquí, cada mes, entre pagos de autónomos, la gestoría (porque más vale asegurarte de que cumples con Hacienda y no te ponen una multa) y la oficina virtual por el tema de la LSSI estás pagando como mínimo 300-400€. Todos los meses. Aunque no factures ni un céntimo. Y no contamos el coste de oportunidad de dedicar unas horas todos los meses a trabajar de recaudador de impuestos “voluntario”.

¿Y si creo la empresa fuera?

Ahora bien, resulta que vivimos en un mundo globalizado, y que la Unión Europea, a pesar de sus muchos defectos, permite a las empresas de los países miembros trabajar sin problemas en toda la unión. Así que miré las condiciones para crear un negocio en Irlanda y Reino Unido (por el idioma, más que nada) y el resultado es Agile Ventures Ltd. Efectivamente, desde hace unos días soy el flamante propietario de una empresa con sede en Londres.

Os cuento el proceso, para comparar con lo de aquí:

- Elijo una empresa que gestione el alta. Opto por Companies Made Simple, tras leer una recomendación en Swombat y comparar un poco precios con otras ofertas.

- Analizo sus planes y opto por el “Silver” porque incluye una dirección oficial en Londres para la empresa, y esto es un requisito que impone HMRC (la Hacienda de allí). La forma legal es la Limited Liability Corporation, el equivalente a nuestra SL.

- Elijo un nombre y la web comprueba al instante si está disponible. Me piden los datos de mi tarjeta de crédito para pagar el coste. Con el IVA y un pequeño extra el coste total de crear la empresa es 58,99 libras. Al cambio, 71,22 euros. Hay que decir que esto incluye el registro de un dominio .co.uk por dos años (7,95 libras) y un cupón de Google AdWords de 40 libras (que también pienso usar). Podría tener 50 libras más si abriera una cuenta en Barclays, pero para eso hay que ser residente en UK, así que esto no lo puedo aprovechar.

- Una vez pagado, tengo que completar cuatro o cinco pantallas de información sobre mi empresa: propietarios, director, estatutos… salvo tu propia información, en casi todo lo demás puedes elegir las opciones que vienen por defecto. Respecto al capital social: declaras lo que quieres y lo repartes como quieres. Puedes crear tu empresa con una sola acción de una libra esterlina si eres el único propietario.

- Después de completar el proceso cierro el navegador… y al cabo de dos o tres horas me llega un correo electrónico diciendo que el alta de mi empresa está completa. Companies House ha tenido a bien aprobar mi solicitud, así que ya puedo operar legalmente.

Ventajas de una sociedad británica

De entrada, el proceso de creación es “un poquito” diferente en tiempo y coste ¿verdad? Pero es que las diferencias no terminan ahí.

- No tengo que poner mi dirección en la web si no quiero.

- No tengo que registrar ningún fichero en ninguna Agencia de Protección de Datos. Basta con establecer en la web una política de tratamiento de datos que cumpla con los requisitos, que son los que aplicaría de todas maneras cualquier persona sensata.

- No tengo que pedir un número de IVA (el equivalente al NIF). De hecho, no tengo que cobrar (ni por tanto declarar) IVA hasta que mis ingresos superen las 68.00077.000 libras anuales. Puedo hacerlo voluntariamente si quiero, por ejemplo para dar la sensación de que mi empresa es más grande, o porque me interesa desgravarme el IVA que pago. Pero es asunto mío decidir esto. Ah, y si llego a facturar esas 68.00077.000 libras y tengo que cobrar y declarar IVA, hay distintas fórmulas para hacerlo, puedo por ejemplo optar por pagar directamente un 10% de mis ingresos y olvidarme de perder el tiempo guardando facturas y haciendo cálculos.

- No tengo que hacer declaraciones trimestrales de IRPF si no tengo empleados.

- No tengo que darme de alta como autónomo, y mucho menos pagar nada.

- No hay que pasar por ningún notario. Puedo asignar nuevas acciones a un nuevo socio directamente en la Web de Companies Made Simple, por ejemplo, sin coste alguno. Y puedo incluso cambiar el nombre de la empresa, también online, por 40 libras.

- Solo volveré a hablar con mis amigos del HMRC al final del primer ejercicio contable, de hecho 9 meses después del primer ejercicio contable, que es cuando hay que pagar impuestos si he obtenido beneficios. Es decir, hasta 21 meses después de poner en marcha una empresa no hay que pagar ningún impuesto.

- La contabilidad es más sencilla, y hay aplicaciones online que te permiten llevar las cuentas y presentar los impuestos sin necesidad de ser contable. Al menos mientras ganes una miseria y no te convenga usar los servicios de alguien experto que te ayude a pagar menos. En UK como en todas partes quien puede pagar a un buen asesor paga menos impuestos.

Con estas ventajas y estos costes, puedo hacer negocios sin problema en España. Es más, al principio puedo facturar sin tener que cargar el IVA, lo que supone un 18%21% de rebaja. Y si tengo un cliente “pijo”, puedo decirle que somos la sucursal en España de Agile Ventures Ltd., prestigiosa firma londinense. ACTUALIZACIÓN: esto es una mala idea, no debes tener una sucursal en España si no quieres pagar impuestos en España por ella.

Lo he dicho alguna vez: la globalización funciona en los dos sentidos. Aquí podemos estar meses debatiendo sobre la reforma laboral y anunciando mil y un planes de apoyo a emprendedores, que mientras las condiciones para que un tipo con una idea pueda ponerla en marcha sean tan radicalmente diferentes,
no va a cambiar nada.

ACTUALIZACIÓN: Si la idea te atrae, lee esta guía-resumen sobre qué pasos debes dar para crear la empresa antes de hacer nada.

ACTUALIZACIÓN: Ya que mucha gente me pedía ayuda para crear su empresa en UK, decidí crear un servicio para hacerlo. Si quieres que te ayude, tienes toda la información aquí: http://crearempresaeninglaterra.com

35 votes, 4.83 avg. rating (96% score)

Apúntate a la nueva edición del curso de creación de empresas

Como os comenté hace unos días, habrá una nueva edición del curso para creación de empresas emprender en la nube el próximo 26 de noviembre en Madrid.

Esta vez el perfil al que va dirigido es un poco diferente: está orientado a profesionales independiéntes (llámense freelance, autónomos o como quieran llamarse), gente que lleva un tiempo trabajando por su cuenta o que se está planteando dar el salto a ser su propio jefe y que pretende vivir de su experiencia y conocimientos. Escritores, traductores, diseñadores, programadores…

Para todos estos perfiles, este momento, a pesar de todo lo que cuenten sobre la crisis, es un buen momento. Por muchos motivos: la globalización te permite trabajar para clientes en cualquier parte del mundo, puedes subcontratar más barato en otros países si lo necesitas, la infraestructura es ridículamente barata, tu capacidad de promoción está mutiplicada en las redes sociales…

La clave es saber cómo plantear tu negocio y tu actividad. La red ofrece infinitas posibilidades pero tú no tienes un tiempo infinito, así que debes saber en qué centrar tus esfuerzos. Tienes que saber cómo dosificar tu tiempo, en qué emplearlo. Cómo competir en un mundo global, en el que una persona que vive al otro lado del mundo puede ofrecer sus servicios a la mitad de precio que tú.

De todo esto es de lo que vamos a hablar en emprenderenlanube. Es un día intenso, supone un esfuerzo dedicar un sábado a aprender, pero con toda seguridad este esfuerzo puede cambiar tu negocio a mejor. En esta ocasión, además de Franck, me acompañan Javier Megías (experto en modelos de negocio e innovación) y Jeroen Sangers (experto en productividad).

Como siempre, hay un descuento para los que se inscriban con tiempo, así que si crees que el curso te puede ayudar apúntate lo antes posible. Y si tienes dudas, pásate de todas maneras por emprenderenlanube.com, porque hay un montón de material gratuito que te puede venir bien (tanto si al final decides participar en el curso como si no).

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Las ventajas de una Sociedad Limitada

Hace muchos, muchos años, escribí sobre si era más ventajoso para un grupo de profesionales que deciden trabajar juntos crear una Sociedad Limitada o simplemente darse de alta como autónomos cada uno de ellos, a raíz de una consulta concreta.

Ahora una de las socias quiere dejar parte de las obligaciones que le supone la empresa, y para ello va a vender la mayor parte de sus participaciones a las otras socias. Aunque todavía no está claro cómo van a valorar la sociedad (y por tanto su parte), lo que sí es seguro es que ganará unos cuantos miles de euros en la operación.

Si hubieran decidido constituir una comunidad de bienes, o actuar como autónomas pagando cada una una parte de los gastos, como les aconsejó el abogado del colegio de psicólogos, esta persona tendría que dejar la empresa a cambio de nada. Se llevaría conocimiento y experiencia, pero ni un céntimo.

Moraleja: si tienes socios, constituye una sociedad limitada y tal vez en unos años puedas llevarte el fruto de tu esfuerzo.

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

La cafetería fija

Imagínate que esta mañana, al ir a tomar un café, el camarero te hubiera hecho esta propuesta:

A partir de ahora, usted vendrá a desayunar aquí todos los días, y a final de mes me paga. Por ser cliente fijo, le haré un descuento especial. Pero tiene que elegir si toma solo café, si tomará un desayuno o si tomará el desayuno especial que incluye zumo, y esa elección debe mantenerla todo el mes. Además, debe pagar por 30 desayunos, aunque los fines de semana, o algún día entre semana no le venga bien venir por aquí. Y si prefiere cambiar de cafetería, debe avisarme con 15 días de antelación y pagarme una compensación de 45 desayunos por cada año que lleve como cliente.

¿Sería absurdo, verdad? Aunque haciendo cuentas nos salga más barato, esas restricciones nos resultarían inasumibles por incómodas e inflexibles.

Y sin embargo, eso es lo que hacemos con los empleos. Nos comprometemos, empresa y trabajador, a colaborar en un marco de relaciones hiperregulado, que no nos deja libertad para cambiar de empresa, de empleado, de horario, de puesto, de salario, de condiciones…

Esto, que tiene sentido en un contexto de grandes compañías que deben gestionar el trabajo de cientos o miles de personas cada día, es absurdo para una empresa pequeña, que tiene que responder con agilidad a un entorno cambiante. Pasar de dos a cuatro empleados es un mundo, y mucho peor todavía es pasar de cuatro a dos. Si necesitas un perfil con el que no cuentas para un proyecto concreto no sabes si podrás aprovecharlo cuando termine el proyecto. Si alguien tiene una baja (o se casa, o tiene un hijo) debes seguir pagando, además de pagar a su sustituto o asumir la merma de ingresos o la sobrecarga de trabajo para el resto de la empresa.

Por eso, antes de asumir que tienes que contratar empleados fijos para tu empresa, plantéate si hay alternativas más eficaces: subcontratar algunas funciones, contratar a autónomos, colaborar con otras empresas, etc.

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Tú no eres superman: delega

Sacar una empresa adelante implica mucho trabajo. Hay que vender, hacer documentos, vender, negociar contratos, vender, tratar con proveedores, vender, contratar empleados, vender, producir, vender, darse a conocer, vender, gestionar dinero, vender, facturar… ¿He dicho que es importante vender?

Pronto te darás cuenta de que tú no puedes hacerlo todo. Primero porque hay cosas que simplemente ignoras. Salvo que tengas la capacidad de Leonardo da Vinci, es extraño que seas capaz de hacer la página web, diseñar la imagen coporativa, llevar la contabilidad, vender, negociar con proveedores, producir… Y aunque fueras ese superhombre (o supermujer) con conocimientos y capacidades para hacer bien todas estas cosas, simplemente no tienes tiempo.

De modo que tienes que delegar. Eso supone gastar dinero, pero tienes que hacerlo. Ese dinero que dedicas a que una gestoría te haga la contabilidad y te evite papeleos son horas y horas de trabajo ganadas para hacer que tu empresa funcione, y la tranquilidad de saber que no vas a tener sorpresas con Hacienda no tiene precio.

El problema es que muchos emprendedores no tienen claro qué deben delegar. La tentación de delegar actividades “aburridas” y quedarte con lo que más te apetece es fuerte. De modo que necesitas analizar fríamente qué es lo mejor para tu empresa, no para que te sientas “ocupado”.

Tu misión fundamental es hacer que tu empresa se desarrolle. Eso supone que tienes que dedicar tiempo al marketing y a vender. Puedes contratar a expertos si tú no lo eres, pero debes dedicar tiempo cada día a estas actividades.

El resto de las tareas depende de tus capacidades y del tipo de negocio que estás montando. Un amigo, mayorista de marisco, me decía que para ganar dinero hay que estar en Mercamadrid de madrugada (los precios se negocian en el momento en función del género), y hay que vigilar muy de cerca el reparto para evitar las mermas (unos gramos de angulas que se pierden son mucho, mucho dinero). De modo que si te dedicas al marisco no puedes no madrugar y no puedes dejar de controlar de cerca el reparto (o incluso hacerlo tú mismo).

En cualquier caso, una vez que has visto en qué áreas necesitas ayuda, tienes que resolver cómo conseguirla.

Busca un socio

Si encuentras a alguien que crea en tu proyecto y esté dispuesto a cobrar menos de lo que cobraría en otro sitio, a asumir incluso que habrá meses que no cobre, a trabajar hasta las tantas y a echar el resto, puedes intentar que comparta riesgos y beneficios. Es decir, que sea tu socio.

Si funciona, perfecto. Tienes un hombro en el que llorar vuestras penas y un compañero con el que celebrar los éxitos. Pero muchas veces es complicado: los socios pueden tener distintas percepciones sobre la empresa. Lo que para unos es una pasión para otro puede ser simplemente un pasatiempo. Hay quien vive en casa de sus padres y quien tiene que mantener a sus hijos. Si los socios son muy diferentes no se entienden, pero si son muy parecidos no se complementan.

Como dijimos antes, debes tener previsto también lo que sucede si llega la crisis y uno de los socios debe abandonar la empresa. Déjalo escrito cuando os llevéis bien, porque de lo contrario la cosa puede acabar como el divorcio de la guerra de los Rose.

Subcontrata

La contabilidad, el marketing, la secretaría… incluso las ventas y la ejecución. Todo puedes subcontratarlo. Puedes comprar productos en China, contratar que te los traigan a tu ciudad, contratar comerciales que lo vendan, publicistas que lo den a conocer, técnicos que lo instalen y le den soporte, gestores que controlen la facturación, la contabilidad y los impuestos…

Si alguien en la cadena no te gusta, simplemente contratas a otro. Todos están motivados, porque si no trabajan bien dejarán de cobrar.

Parece una buena solución, pero también tiene sus pegas. La fundamental, que como alguien falle quien da la cara ante el cliente es tu empresa. Y si es difícil controlar a un empleado, mucho más difícil es controlar a un proveedor, que puede tener intereses y necesidades que no coincidan con los tuyos. Lo que para ti es un pedido importantísimo de un cliente VIP, para tu proveedor puede ser algo rutinario que no le aporta valor y que postergará si aparece algo que a él le interese más.

Existe el riesgo también de perder el control de los clientes, e incluso que alguna de tus empresas “colaboradoras” te los levante.

Por tanto, subcontrata si es preciso, pero mira bien a quién metes en tus procesos.

Contrata autónomos

Para según que cosas, un autónomo puede ser una buena solución. Puedes tener más control sobre él que si subcontratas a una empresa, pero no te ata tanto como un empleado. Aunque también hay que tener cuidado con ciertas cosas.

Puede intentar quitarte los clientes, por ejemplo. Para evitarlo, pídele que se identifique siempre como perteneciente a tu empresa. Es muy recomendable proporcionarle una cuenta de correo electrónico de tu empresa para que la use en sus comunicaciones con tus clientes, y pedirle que te reenvíe una copia de todos los correos. Controla también a diario qué hace en cada cliente, sobre todo si luego vas a facturar por horas.

Y está el problema de su dedicación. Si más del 75% de su facturación la hace a tu empresa, estamos ante un TRADE. Eso significa Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente, y es un engendro del nuevo Estatuto de los Autónomos por el que se crea una figura mixta entre el empleado y el autónomo. Si tienes un TRADE, tienes que pagarle vacaciones e incluso indemnizarle en caso de cesar la relación contractual.

Todavía no está claro cómo se va a regular esto, pero es evidente que habrá problemas. Por ejemplo, supongamos que contrato a una persona que hace unos trabajos al mes que le llevan una mañana, por los que cobra una cantidad relativamente pequeña, pongamos 250 euros. Yo no considero que eso sea un TRADE, por lo que no le trato como tal. Pero después de un año, resulta que el individuo solo trabaja para mí, con lo que factura a mi empresa el 100% de sus ingresos. ¿Es en ese caso un TRADE? ¿Está obligada mi empresa a pagarle vacaciones (en su parte proporcional) o a indemnizarle si un día prescindo de sus servicios? ¿Hay que exigir al autónomo que va a trabajar para nosotros que nos demuestre que tiene otros clientes?

Subcontrata en países con menos nivel de vida

Esto lleva siendo una promesa desde el siglo pasado, que yo sepa. La idea parece atractiva: igual que se subcontrata la fabricación a países donde la mano de obra es muy barata, subcontratemos también los servicios.

El problema es que los servicios no son tan fáciles de subcontratar. Las software factories por ejemplo, esos entes a los que envías unas especificaciones y te devuelven código, no han resultado ser el Santo Grial de la rentabilidad informática. Vale, puedes tener un call-center en Marruecos, o en Argentina, y que te funcione razonablemente bien. Pero en cuanto aumenta la complejidad de los servicios, más difícil se hace que los problemas de calidad no acaben comiéndose los beneficios del coste de mano de obra.

Consigue que alguien te haga el trabajo gratis

Esta es la mejor opción. No tienes costes, no tienes empleados contratados, todo son beneficios… No, no es imposible conseguir que alguien trabaje gratis para ti. Todo es cuestión de que quien lo haga obtenga a cambio algo que le compense.

Un ejemplo de modelo de negocio que usa trabajo gratis es el desarrollo de software libre. Ojo, si quieres crear una empresa de éxito necesitas tener un equipo de programadores propio además de los voluntarios. Pero tener cientos o miles de testeadores, de programadores que corrigen bugs o de diseñadores trabajando gratis sin duda ayuda a que todo sea mejor y más fácil.

Otro caso es el de los sitios web en los que los usuarios crean el contenido. ¿Quieres hacerte rico trabajando 4 horas a la semana? Esta es tu mejor opción.

Claro que tener un proyecto de software libre o una web con miles de usuarios que trabajen gratis es casi tan difícil como ganar a la lotería. Si no, lo haría todo el mundo, y no habría voluntarios suficientes para todos.

En resumen, si tienes necesidad de que alguien te eche una mano en tu empresa, no es descabellado seguir esta estrategia:

1. Distingue entre una necesidad puntual y un crecimiento permanente. A un problema puntual, dale una solución puntual.

2. Contrata autónomos o subcontrata a otras empresas, en función de las necesidades.

3. Para funciones esenciales, busca un socio que se comprometa con el proyecto.

4. Si no te queda más remedio, contrata personal. Pero asesórate bien para minimizar los errores.

Creative Commons License photo credit: davidChief

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Formalidades

A estas alturas alguien se estará preguntando si no debía haber constituido ya formalmente su empresa. De hecho, es posible que ya haya empezado a gastar dinero: habrá hecho alguna campaña en AdWords para tantear, tal vez haya comprado un portátil o registrado un dominio…

Mi consejo es esperar todo lo posible este momento. Todos los gastos que vayan a nuestra cuenta particular, si en el futuro constituimos una empresa con socios, podemos considerarlos aportaciones nuestras como socio de la empresa, o podemos revenderle el bien a la empresa (tanto si es algo tangible como si es un dominio o incluso un estudio de mercado).

¿Y por qué esperar? porque formalizar la actividad, tanto si se hace como autónomo como si se hace como empresa, implica retratarse ante Hacienda y la Seguridad Social, y a partir de ese momento empieza la sangría. Ya no puedes dejar de pagar, de hacer declaraciones, papeleos, trámites.. lo que te obliga a contratar los servicios de una gestoría que te asegure que no cometes errores.

Si en cualquier momento decides dejarlo, ya no puedes hacerlo fácilmente.

De modo que lo mejor es esperar, cuanto más, mejor. Formalizar la empresa es imprescindible para dos cosas: contratar personas y facturar. Hasta que no tengas que hacer ninguna de las dos, espera.

¿Sociedad limitada o autónomo?

La duda, cuando vas a formalizar tu empresa, es qué forma legal elegir. Para una pequeña empresa como la que puede crear un parado sin mucho capital, básicamente hay dos opciones: hacerse autónomo o crear una Sociedad Limitada. Yo soy más partidario de la Sociedad Limitada, por estas razones:

1. Confianza y respetabilidad. Cualquier empresa tiene que interactuar con otros agentes económicos: bancos, administraciones, otras empresas… Tendrán que alquilar un local, comprar muebles, tal vez pedir financiación. Para todas estas cosas, una SL siempre da más confianza que un autónomo.

El problema con los autónomos es que cualquier problema, incluso de salud, puede hacer que deje el negocio. El que le va a alquilar el local, o el banco al que solicita el préstamo, sabe que una SL seguirá existiendo aunque uno de los socios se retire. Y el problema es aún más grave con clientes potenciales: una SL da imagen de seriedad, es un ente que permanece, pero un autónomo puede estar hoy trabajando y dejarlo mañana. Por tanto, un proyecto largo, complejo o importante no se le puede confiar a un autónomo, salvo que exista una relación previa de mucha confianza.

2. Formalismo para entradas y salidas de socios. Cuando dos o más personas se reunen para crear una empresa, cada una tiene diferentes expectativas. Uno puede estar dispuesto a trabajar 24 horas al día y apostar todo su capital para sacar adelante la empresa, mientras que para otro puede ser simplemente una actividad entretenida. Uno puede tener interés en obtener beneficios lo antes posible, y otro preferirá reinvertir para consolidar la empresa.

Este tipo de diferencias acaba generando tensiones, y si no existe un marco formal que defina las entradas y salidas de socios, la empresa se romperá en el primer envite. Una SL permite acotar qué participación tiene cada uno de los socios, y define una vía para la salida (la venta de esta participación). Lógicamente, una SL no es una varita mágica que evite los problemas entre socios, pero al menos es un entorno más seguro que un simple acuerdo verbal entre autónomos.

3. Limitación de responsabilidad. Esto es muy importante. Aunque uno esté protegido por seguros de responsabilidad civil, si es un autónomo cuando hay un problema que no esté cubierto por ningún seguro responde de él con su patrimonio. Con todo su patrimonio, incluyendo la casa en la que viven sus hijos.

Una SL responde sólo con los recursos propios de la empresa, y protege el patrimonio de sus socios. Es muy improbable verse en una situación así, pero aunque sólo sea por precaución ya compensa crear la Sociedad.

4. Una SL es una inversión. Si la empresa funciona bien y va facturando, ganando dinero y creciendo cada año, su valor crece. Esos 3.000 euros que se han invertido en un principio pueden convertirse con el tiempo en 300.000, o en tres millones. Si al cabo del tiempo uno de los socios decide salir, puede vender su participación y obtener un dinero como compensación por todo el valor que ha contribuido a generar.

Si un autónomo decide abandonar al cabo de unos años, no puede llevarse con él nada más que los conocimientos y experiencias adquiridos. Habrá ganado más o menos dinero en esos años, pero no podrá vender a otros su negocio.

En mi opinión, estas son razones suficientes para optar por la Sociedad Limitada. Evidentemente, una SL tiene sus complicaciones: es más costosa de poner en marcha, hay compromisos ineludibles con Hacienda y la Seguridad Social, hay que llevar una contabilidad oficial, debemos pasar por el notario para hacer cualquier cambio… Pero precisamente estos formalismos están orientados a darle estabilidad y garantizar su viabilidad.

Respecto al coste de la SL, es importante saber que los 3.000 euros de capital social solo tienes que tenerlos físicamente en el banco en el momento de constituir la sociedad. Después los puede usar la empresa. No es una situación ideal tener que tirar de ellos, pero si es necesario puedes tener que hacerlo hasta que empieces a ingresar el dinero que vayas facturando.

Para constituir la sociedad puedes usar el portal CIRCE, donde además de consultar información sobre los distintos tipos de empresa puedes constituir la tuya telemáticamente.

Otros tipos de sociedad

Hay otros tipos de sociedad, pero son menos aconsejables que la SL para un emprendedor con pocos recursos:

Sociedad Anónima. Tiene más requisitos formales y un capital social más elevado que una SL. Si puedes constituir una SA no deberías estar leyendo esto.

Sociedad laboral. A veces se recomienda esta forma cuando la empresa la impulsan dos o tres socios que van a ser también los trabajadores de la misma. Tiene algunas ventajas en cuanto a ayudas y subvenciones, pero el problema es que es muy rígida en su regulación: tienes problemas para incorporar socios capitalistas o para contratar personal que no sea socio. A largo plazo, si la empresa pretende crecer, no es una buena opción.

SL Nueva Empresa. Aunque puede parecer atractiva porque los trámites son muy rápidos y on-line, tiene también algunos problemas. Por ejemplo, que el nombre de la sociedad debe coincidir con el del socio principal. Como alternativa a la figura de autónomo, si tienes claro que la empresa es y será unipersonal, puede servir, pero no para cualquier otra cosa.ACTUALIZACIÓN: Gracias a josempelaez, que aclara que puedes cambiar el nombre a la SLNE en los tres primeros meses sin coste. Siendo así, la rapidez en la tramitación puede hacerla más conveniente que la SL tradicional.

Para los trámites, además de lo que ofrece CIRCE puedes acudir a tu cámara de comercio, donde deberían tener un punto de asesoramiento y tramitación para la constitución de empresas.

En cuanto tengas la empresa formalizada, debes contratar un servicio de asesoría fiscal, contable y laboral. Aunque sepas algo de estos asuntos, lo mejor es aprovechar ese conocimiento para verificar que hacen bien su trabajo, o para decidir en caso de que un asunto tenga varios enfoques posibles. Pero tu tiempo es mejor dedicarlo a conseguir que la empresa salga adelante que a rellenar formularios y pelearte con Hacienda.

En eConta, empresa del grupo BBVA, puedes tener el servicio por menos de 150 euros al mes, y funciona a través de Internet. Si prefieres el trato humano, lo mejor es visitar tres o cuatro gestorías que te pillen cerca, pedirles ofertas y quedarte con la que te inspire más confianza y tenga mejor precio.

1 vote, 4.00 avg. rating (86% score)

Dentro de cien años

No todos calvos, sino todos autónomos. No puedo estar más de acuerdo con lo que dice Raúl sobre el contrato fijo. Lo mismo hablé con Gonzalo Aller el otro día en Tibi: en unos años, a poca gente se le contratará para estar de 9 a 5 en una oficina. Lo habitual será trabajar para varias empresas a la vez, o sucesivamente, y contratar tú a otros que complementen tu oferta o te presten servicios.

Dentro de 100 años tener un “contrato fijo” sonará tan extraño como ser un siervo de la gleba.

0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)