Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Vivir con menos, sin dificultades

¿Quién es rico? El que disfruta con su parte.
- El Talmud

Reducir tu nivel de vida y vivir más frugalmente puede verse de dos maneras:

    Puede verse como una lucha, porque sacrificas muchas cosas y vives con menos confort.
    O… puede ser increíble, porque sacrificas el consumismo a cambio de una vida llena de las cosas que amas, una vida que siempre has querido.

Y todo depende de tu mentalidad. ¿Quieres centrarte en lo que estás cediendo, o en lo que realmente amas? He descubierto que es realmente útil centrarte en lo positivo, y aprender a prosperar con un estilo de vida simple y frugal llenado mi vida de cosas que me den alegría y satisfacción.

Puedes vivir la vida a hora y disfrutarla al máximo; sin destruir tu futuro. ¿La clave para hacerlo? Encontrar maneras de disfrutar la vida por completo, del todo, al máximo… que no suponen un coste para el futuro.

Estos son algunos consejos para vivir esta filosofía:

  • Encuentra placeres gratuitos o baratos. La frugalidad no tiene que ser aburrida ni restrictiva… si usas tu imaginación. Sé creativo y encuentra maneras de divertirte (a tope) sin gastar mucho dinero. Haz una merienda en el parque, ve a la playa, haz trabajos manuales, juega con juegos de mesa, vuela una cometa, haz galletas… podría listar cien cosas, y tú podrías encontrar cien más. Haz una lista de placeres simples, y disfrútalos al máximo. Esta es la clave para disfrutar la vida sin gastar el dinero de mañana.
  • Haz que simplificar sea divertido. Soy un gran fan de simplificar mi vida, y para mí es divertido. Me libro de cosas (y a veces gano dinero vendiéndolas) y me encanta hacerlo. Sale a cuenta.
  • Da prioridad a las personas. Si das prioridad a “cosas” (gadgets, muebles, ropa, zapatos, joyas, etc.) gastarás un montón de dinero. Pero si das prioridad a las personas (a gente a la que quieres más tus mejores amigos y familia) no necesitas gastar un céntimo para disfrutar de la vida. Busca tiempo para visitar a tus amigos o a tus parientes… y ten una conversación con ellos que no suponga salir a cenar o ir al cine. Simplemente siéntate, toma algo de té helado o cacao caliente (según el tiempo que haga), y charla. Cuenta chistes y pártete de risa. Habla sobre libros que has leído, películas que has visto, las cosas que te pasan, tus esperanzas y sueños. Y busca tiempo para tus hijos o tu pareja. Pasa tiempo con ellos de verdad, haciendo cosas que no cuestan dinero.
  • Encuentra tiempo para ti mismo. Busca un rato cada día, y cada semana, para pasar tiempo solo. De verdad da más sentido y disfrute a tu vida, en lugar de correr por ella sin tiempo para pensar, para respirar.
  • A veces, derrocha. No deberías negarte placeres caros todo el tiempo; no es bueno desarrollar un sentimiento de privación. Para evitarlo, de vez en cuando, cómprate algo… o mejor, date un gustazo decadente. Me encantan las cosas con chocolate negro o frutas del bosque. Las crepes con helado y frutas del bosque son mis favoritas. Simplemente no te pases… y aprende a disfrutar el derroche al máximo. Si de verdad te tomas el tiempo para disfrutarlo, no necesitas muchos.
  • Registra tus éxitos. En realidad no importa cómo registres tus éxitos… puedes usar estrellas de oro por crear un nuevo hábito de simplificación o frugalidad, o una hoja de cálculo en la que apuntes tu deuda decreciente o los ahorros o inversiones crecientes. Un registro es una manera excelente de no solo tener motivación, sino hacer el proceso de cambio divertido.
  • Prémiate a ti mismo. Y para hacerlo más divertido, ¡celebra cada pequeño éxito! Establece recompensas (no demasiado caras) en tu camino hacia el éxito; celebra un día, dos días, tres días, una semana, dos semanas, tres, un mes… esa es la idea.
  • Hazte voluntario. Una de las cosas más gratificantes para mi familia ha sido poder ser voluntarios. Es algo que hemos empezado a hacer el último año, pero desde entonces lo hemos hecho un montón de veces de maneras diferentes. Y aunque no cuesta un céntimo, es tremendamente satisfactorio en formas que el dinero nunca podría comprar.
  • Vive el momento. Aprende a no pensar tanto en el futuro o el pasado, sino en lo que estás viviendo ahora mismo. Estate presente. Puede parecer obvio, pero es la clave para disfrutar la vida a tope, sin tener que gastar dinero. Piensa en ello: puede gastar dinero saliendo a cenar, pero si no estás pensando de veradd en lo que estás comiendo, podrías no disfrutarlo mucho. Pero si cocinas una comida simple pero deliciosa, y realmente saboreas cada bocado, puede ser tremendamente placentero sin costar un montón.
  • Frena. Del mismo modo, no puedes disfrutar la vida al máximo si pasa por ti como si fuera a gran velocidad. ¿Alguna vez has pensado qué rápido se ha ido una semana, un mes, o un año? Quizás vas demasiado por el carril rápido. Intenta frenar, y las cosas serán menos estresantes y más agradables (Lee The Power of Less para ver cómo vivir más despacio).
  • Aprende a encontrar cosas baratas y buenas. Llámame loco, pero me encanta comprar en tiendas de segunda mano. Puedes encontrar un montón de cosas que están bien y cuestan muy poco. Los mercadillos son lo mismo. O visita Freecycle.com, o la biblioteca, o librerías de libros usados.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Eso que no te enseñaron de niño


Ahora tal vez sea distinto, pero me temo que no. Cuando yo era niño, el tema era tabú en casa. Era una cosa de mayores, y los pequeños no debíamos interesarnos ni preguntar. Tampoco había educación sobre el tema en el colegio (ahora creo que hay alguna asignatura en la que se explica algo). Así que crecimos informándonos por amigos, por lo que leíamos o veíamos por ahí, experimentando y aprendiendo a trompicones, a base de errores. Probablemente influyera en esto la moral católica, que lo veía como algo sucio, algo que solo era tolerable por la debilidad humana, pero que no existiría en el paraíso. Los curas de mi colegio siempre ponían como ejemplo de santidad a los que renunciaban a ello.

No, no me refiero al sexo, sino al dinero. Sí, eso que para muchos es la fuente de todos los males, de todas las injusticias. Incluso mucha gente de izquierdas, que proclama con orgullo que está en las antípodas de la iglesia católica, coincide en esta visión del dinero como algo impuro, contaminante, que convierte en sospechoso al rico, a menos que haya conseguido su fortuna mediante un juego de azar .

El caso es que esa visión del dinero como negativo influye en la educación que recibimos. En el colegio se enseña a leer, a escribir, a hacer derivadas o calcular sistemas de ecuaciones, pero no se nos enseña a manejar el dinero. En muchas casas, el asunto de cuánto gana el padre o la madre es secreto, no vayan a comparar con los padres de sus amigos. Como mucho, cuando el niño pide algo especialmente caro obtiene una respuesta del tipo “¿pero te crees que somos millonarios?” .

Así que, unos años después, cuando uno empieza a ganar dinero, lo primero que hace es malgastarlo. Poca gente entiende de ahorro, de inversiones, de rentabilidad. Peor aún, poca gente entiende de deuda. Pero los bancos, y los grandes comercios, están más que dispuestos a entregarnos una tarjeta para que gastemos más de lo que ganamos, o a prestarnos dinero para comprar un coche o ropa con los que impresionar al sexo contrario. A nadie le enseñan cómo funciona un préstamo hipotecario, y cómo influye eso del interés y los plazos en lo que vamos a pagar los próximos decenios.

Mucha gente afirma sin pestañear que le gustaría ser rico, pero busca un trabajo con un horario fijo y un sueldo fijo. Ese sueldo, que va subiendo con los años según va aumentando la experiencia del que va dejando de ser un jovenzuelo, siempre se acaba un poco antes del día 30 de cada mes. Aunque ahora sea el triple que cuando empezó a trabajar, misteriosamente los gastos también se le han triplicado.

Por eso, una de las cosas más importantes que puedes hacer como padre es enseñar a tus hijos a manejar el dinero. Que entiendan lo que es el ahorro, el interés compuesto, que sepan cómo funciona la bolsa. Que sepan lo que es un préstamo, cómo funciona una tarjeta de crédito. Que aprendan a hacer un presupuesto, a planificar un gasto.

¿O prefieres que tus hijos empiecen a manejar su dinero sabiendo tan poco como tú sabías?

Como ser millonario en cinco pasos


Vía Instapundit, llego a este post con un proceso de cinco pasos para ser millonario. Existen otras vías, como ganar la lotería, recibir una herencia, o fundar una empresa de éxito. Pero si eres capaz de seguir estos cinco pasos, tienes el éxito garantizado. El problema, seguramente, está en la situación en la que empiezas. Si estás sin un duro, ahogado por las deudas, con un trabajo mal pagado y con una hipoteca que te come hasta el hígado todos los meses, lo tienes algo más difícil. Pero al menos esto te indica el camino para salir de la situación.

1. Gana dinero

Cuanto más ganes antes llegarás a ser millonario, pero incluso con un sueldo medio lo puedes conseguir. Y si no tienes un sueldo medio, haz lo que sea para conseguirlo: estudia, cambia de trabajo, aprende idiomas…

2. Vive con lo que tienes

No importa cuanto dinero ganes si te lo gastas todo, o incluso gasta más de lo que ganas. Comprarte una casa estupenda y un coche carísimo solo te proporciona la sensación de vivir como un millonario, pero nunca te permitirá serlo.

3. Ahorra dinero

100 euros o 1000 euros al mes. Lo que puedas, pero tómatelo en serio. La mayor parte de la gente primero paga las facturas, gasta y en el mejor de los casos ahorra lo que quede a final de mes, si queda algo. Si quieres ser millonario, tómatelo en serio y ahorra todos los meses al menos la cantidad que te has propuesto.

4. Invierte sabiamente

No tienes que ser un genio de las finanzas para sacarle rentabilidad al dinero que ahorras. A largo plazo, simplemente comprar acciones en una compañía y mantenerlas da grandes beneficios. Y puedes invertir también en el sector inmobiliario. La clave está en no poner todos los huevos en la misma cesta.

5. Sigue con el plan

Si has hecho todo lo anterior, lo único que te queda por hacer es seguir haciéndolo. Si tienes más ingresos, aprovecha para ahorrar e invertir más, y no para malgastarlos.

Y ya está. Hay formas más glamourosas de hacerse rico, como invertir en Google o en Apple cuando sólo son las iniciativas de un par de chicos raritos. Pero esto, si eres capaz de mantenerte fiel a tu plan, funciona.