Desencadenado

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Mira los gastos grandes para el largo plazo

Compro mi libertad con mi frugalidad.
- Vicki Robins

Una vez que has hecho los cambios más fáciles, puedes empezar a mirar los gastos grandes. Estos son habitualmente los elementos que se llevan la mayor parte de tu presupuesto: la casa, el coche, suministros, comida, educación, según tus circunstancias… las mayores facturas. Un cambio en cualquiera de estos gastos supone una gran diferencia.

Podrías ahorrar cientos de dólares al año gastando menos en café y revistas, pero podrías ahorrar miles con una casa o un coche más baratos. Los cambios grandes no son tan fáciles de hacer, pero si piensas a largo plazo, puedes conseguirlo. Por ejemplo, si decides que quieres mudarte a una casa o apartamento menos caro, podrías no ser capaz de hacerlo esta semana… pero en unos meses, la oportunidad de alquilar o comprar un sitio estupendo podría aparecer y si tienes los ojos abiertos para esa oportunidad, puedes hacer el cambio. Y ahorrar miles al año.

Algunos cambios que puedes considerar para reducir tus mayores gastos:

    Una casa más pequeña. Este es probablemente el mayor gasto para la mayoría de la gente. Durante muchos años, una casa grande ha sido el Sueño Americano. Pero como hemos visto recientemente, casas más grandes no son necesariamente mejores si no puedes permitírtelas. Son también más caras y más difíciles de mantener. Y el tema es que normalmente no necesitamos una casa grande, especialmente si nos libramos de un montón los trastos que necesitan más espacio y más almacenamiento. (Consulta el libro The Power of Less para ver cómo reducir el desorden, en ThePowerofLess.com). Mantén el ojo avizor respecto a casas más pequeñas; solo lo que necesitas y no más. Si puedes mantener las cosas simples y ordenadas, puedes vivir felizmente en un espacio menor y ahorrar mucho dinero.
    Alquilar en lugar de comprar. Esto probablemente inicie un enorme debate, como siempre hace. Pero no asumas que comprar es la mejor inversión. Si calculas el interés que pagas en una hipoteca, el coste del seguro y el mantenimiento, comprar es a menudo mucho más caro que alquilar; y si alquilas, ahorras dinero, e inviertes la diferencia, puedes acabar mucho mejor a largo plazo. De todas maneras, no siempre es así, así que compara, sumando todos los gastos.
    Un coche más pequeño o más barato. ¿Tienes un enorme monovolumen o un coche caro que cuesta un montón de dinero? Son un símbolo de estatus, seguro, pero también cuestan un montón: pagos del coche, combustible, mantenimiento. Intenta cambiar tu coche grande o caro y puedes ahorrar mucho.
    Un sitio más cercano. Si tienes que desplazarte a una gran distancia para trabajar, o para ir a otros sitios a los que vas a menudo, podrías estas gastando un montón de tiempo y un montón de dinero. Considera mudarte a más cerca de tu trabajo (o trabajar más cerca de casa) para ahorrar dinero y tiempo. De propina, podrías ir a trabajar en bici si vives cerca, ahorrando dinero y quemando calorías al mismo tiempo.
    Suministros reducidos. Los suministros son siempre una gran parte del presupuesto, pero puedes reducirlos: se más eficiente en el uso de energía y agua, considera dejar tu línea telefónica de casa y usar solo el móvil, e incluso líbrate de la televisión de pago.
    Comida más barata. Uno de los mayores gastos para algunas personas es comer fuera; es Estados Unidos la persona media gasta más de 2.000$ al año en restaurantes. Los restaurantes son caros, incluso los de comida rápida (eso sin mencionar los riesgos para la salud). Es mucho más barato cocinar tu propia comida. Nuestra familia crea un menú semanal, después compramos los alimentos y cocinamos la comida y la cena cada tarde. Últimamente incluso he empezado a dejar todo preparado por la mañana, así que se hace en un momento cuando llegamos a casa. Si comes fuera, busca opciones baratas y saludables, y por supuesto ve a algún sitio bueno de vez en cuando. Para comer, si normalmente comes fuera en el trabajo, considera llevarte la comida de casa: podrías ahorrar 1.000 o 2.000 euros al año.
    Limítate a un coche. Muchas familias tienen dos o más coches. Después de tu casa, tu coche es probablemente el gasto más caro. Si puedes apañarte con uno, deberías. Mi esposa y yo tenemos seis niños, y sin embargo hemos aprendido a arreglarnos con un coche.

Podrías tener otros gastos importantes en tu presupuesto… échales un vistazo y piensa e investiga un poquito para ver si puedes reducir el coste de alguna manera. Si lo haces gradualmente, una cosa cada vez, no será tan difícil.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Haz pequeños cambios financieros primero

Quien quiera alcanzar una meta distante debe dar pequeños pasos
- Saul Bellow

Aunque es importante, al simplificar, intentar eliminar tantos gastos no esenciales como sea posible, no puedes cambiar todo de golpe. E incluso si lo intentaras, sería menos probable que tuvieras éxito; los cambios drásticos no permanecen tanto como los pequeños.

Así que empieza por poco cuando empieces a cambiar tus hábitos finnacieros. ¿Quieres ahorrar dinero? Gasta un poquito menos en comer fuera: si ahora comes fuera cinco veces a la semana, por ejemplo, intenta hacerlo solo 2 o 3 veces y ahorra la diferencia.

Esa es una buena manera de empezar.

Busca primero cosas que sean fáciles de cambiar: salir, ocio, compras no esenciales (revistas, zapatos que no necesitas, más ropa, gadgets, cosas así), suscripciones que no usas mucho, cosas como esas. Cambia una cada vez, tal vez dos como mucho. Empieza poco a poco a reducir cosas, y te adaptarás a tu nuevo estilo de vida a cada paso. En seis meses, tendrás un estilo de vida mucho menos costoso, pero no lo sentirás mucho porque han sido pasos pequeños, uno o dos cada vez.

Algunos cambios pequeños que puedes considerar:

    TV de pago. Esto podría ser un cambio drástico para algunos. Yo la eliminé y no la echo de menos.
    Suscripciones a webs por las que pagas. Hay servicios que cobran 5, 10 o 20 euros al mes: si te has dado de alta en varios, pueden sumar bastante.
    Comer fuera: reduce el número de veces que comes fuera a la seman o al mes. Cocina más en casa.
    Comida preparada. Las cenas o comidas preparadas son más caras que comprar los ingredientes y cocinarlos tú mismo.
    Ocio. Mucha gente va al cine un montón o a otro tipo de espectáculos. Pero no tienes que gastar mucho para divertirte.
    Beber. ¿Sales con amigos mucho a beber? Puede suponer mucho dinero. Encuentra maneras más saludables de divertirte.
    Conducir. Considera conducir menos para ahorrar combustible (y mantenimiento)
    Compras online. Es fácil pedir algo por impulso. Espera 30 días antes de encargar algo e intenta vivir sin comprar online.
    Compras. Ir a un centro comercial o similar es una manera garntizada de gastar dinero. Aléjate de esos sitios; diviértete en casa, en el parque o en la playa, en un evento gratuito, en la casa de un amigo, etc.
    Café. ¿Te compras un café de 4 euros cada día de trabajo? Eso son 80 euros al mes o 260 al año. Y mucho más si compras más de una taza, o algo para comer.
    Revistas, periódicos y libros. Me encanta leer, pero puedes leer casi todas las revistas y periódicos online. Y puedes sacar un libro de una bilbioteca o comprarlo más barato usado.

Hay, por supuesto, muchos otros tipos de gastos menores que puedes cambiar, pero esta lista debería darte algunas ideas. Repito, no cambies todo de golpe: un cambio pequeño cada par de semanas debería ser suficiente. Con el tiempo, ahorrarás miles de euros.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Céntrate en lo suficiente, no más

La Tierra proporciona suficiente como para satisfacer las necesidades de todos los hombres, pero no la avaricia de todos los hombres.
- Mahatma Gandhi

Creo que es algo que está condicionado desde una edad temprana, por amigos, la televisión, y la cultura en general: siempre queremos más. Más dinero, más gadgets, mejores muebles, una casa mejor, un coche mejor, más ropa, más zapatos, más éxito.

¿Y qué pasa cuando coseguimos más? No estamos satisfechos, porque hay nuevos anuncios para nuevos iPods, nuevos portátiles, nuevos iPhones, nuevos coches, nuevas ropas. Tenemos que tenerlos. Es imposible satisfacer el hambre de más, porque nuestra cultura no está satisfecha con lo que tenemos, sino dirigida para querer más. Es el consumismo, y es la religión oficial del mundo industralizado.

Esto suena a sermón, así que vayamos más allá: pregíuntate cuánto es suficiente, cuánto necesitas para estar satisfecho. Creo que la respuesta es que ya tenemos bastante (tal vez más que bastante).

¿Qué significa “suficiente”?

Suficiente no significa solo las necesidades elementales de la vida. Estas serían alimento, agua, refugio y ropa. Podría ser una casa con una cama, una mesa, una silla, un sitio para guardar y preparar comida, un baño, quizás una ducha. En realidad eso no es suficiente.

Suficiente significa tener bastante para vivir, y bastante para ser feliz, y bastante para prosperar. Para mí, como soy extremadamente feliz escribiendo y blogueando, necesitaría un ordenador. Tal vez podría usar el de la biblioteca pública, pero en cualquier caso “suficiente” incluiría algún acceso a un ordenador.

Para otros, suficiente significará la necesidad de herramientas como un cuaderno y lápices, instrumentos musicales, tecnología de video o una cámara. Suficiente también podría significar comida más allá de la comida de supervivencia: comida que nos hace felices, pero no tanta comida que nos haga engordar y atiborrarnos.

Suficiente podría incluir coches, si fueran necesarios, pero para alguna gente no significará necesariamente poseer un coche, especialmente si no tienen niños y viven cerca de las cosas que necesitan, como tiendas o el trabajo.

Suficiente podría incluir ver DVDs, si eso te hace feliz. Podría significar un iPod, si necesitas eso para ser feliz.

Cómo descubrir lo que es “suficiente” y aplicarlo a tu vida

Ten en cuenta lo siguiente cuando pienses en el concepto de suficiente, y cómo se aplica a tu vida:

    1 ¿Cuáles son las principales cosas que te hacen feliz? ¿Son cosas materiales, o son personas, o actividades? Saber la respuesta a esta pregunta puede darte una visión de qué cosas materiales encesitas más allá de las necesidades esenciales para ser feliz.
    2. ¿Qué necesitas para prosperar? No necesitas solo sobrevivir, quieres prosperar. Quieres ser bueno en lo que haces, y hacer lo que amas. Quieres apasionarte con als cosas que haces y tener éxito en ellas. ¿Qué necesitas para hacerlo? ¿Cuántas herramientas o cosas materiales necesitas para prosperar?
    3. ¿Qué necesitas para sobrevivir con un nivel confortable? Necesitas sobrevivir, por supuesto, pero probablemente no quieras ser pobre mientras sobrevives. Una cama cómoda es probablemente importante (aunque yo he tenido éxito con un futon, así que “una cama cómoda” no tiene que ser una cara), pero ¿cuántos adornos necesita esa cama para ser cómoda? ¿cómo tienen que ser las sábanas? Examina tus ideas sobre el confort y mira lo que es realmente necesario para tener ese confort. A veces te darás cuenta de que solo un mínimo de cosas son necesarias para tener un verdadero confort.
    4 ¿Qué tienes aparte de las cosas necesarias para la supervivencia, el confort, la felicidad y la prosperidad? Mira a tu alrededor, y piensa en todo lo que hay en tu casa. ¿Cuánto hay que vaya más allá del concepto de “suficiente”? ¿Realmente lo necesitas, o son más que suficiente?
    5. ¿QUé deseas que sea más que suficiente; más que lo que necesitas para la supervivencia, confort, felicidad y prosperidad? Todos queremos cosas que no tenemso. ¿Cuáles son, y son necesarias para tener “suficiente”? ¿Por qué las quieres? ¿Puedes ser feliz, estar cómod y prosperar sin ellas? Si es así, ¿cómo podrías dejar tu deseo hacia esas cosas?
    6. Si no quisieras más de lo necesario ¿podrías trabajar menos? ¿Realmente necesitas todos los ingresos, o gran parte de ellos son para sostener un estilo de vida que incluye más que lo necesario? Por ejemplo, podrías tener coches caros cuando un solo coche usado y barato es suficiente. O ningún coche. O podrías tener una casa cara cuando en realidad es más que suficiente. O deudas de tarjetas de crédito por demasiados viajes, demasiadas compras, demasiadas cenas fuera. Si no gastaras todo ese dinero, y no quisieras siempre más de lo necesario, tal vez no necesitarías tantos ingresos. Seguro que hay gente que vive felizmente con menos ingresos que los tuyos.
    7. Si trabajaras menos, ¿podrías ser feliz con suficiente, y feliz haciendo otras cosas? Si no tuvieras que trabajar, podrías ser feliz con lo suficiente. Y podrías disfrutar de trabajar menos, Es algo en lo que pensar, de todos modos. Piensa también en lo que harías si no tuvieras que trabajar.

Los efectos de la publicidad, y como vencerla

Una de las fuerzas más poderosas que nos hace querer más, en lugar de estar satisfechos con suficiente, es la pervasiva influencia de la publicidad. Está en todas partes: en la televisión, en películas y eventos deportivos, en todas nuestras webs favoritas, en revistas y periódicos, en los laterales de los autobuses, en aviones y trenes, en cada evento esponsorizado por una empresa… no puedes escapar de ella.

La publicidad funciona bien; los publicistas han pasado décadas estudiando los efectos de distintas técnicas en la mente humana, y saben muy bien lo que funciona. ¿Qué nos hará comprar algo? Los publicistas tienen un millón de métodos, y estamos casi indefensos contra este poder.

Casi.

La manera de vencer a la publicidad es escapar de ella tanto como sea posible, He dicho, solo hace dos párrafos, que no peudes escapar de la publicidad, pero puedes evitarla en cierta medida. Puedes consumir menos medios: apagar la tele, consultar menos webs, leer menos revistas. Intenta ignorar la publicidad tanto como sea posible. Es difícil, lo se, pero tanto como puedas evitar o ignorar la publicidad, estarás disminuyendo su poder sobre ti. Y cuando lo haces, vences el deseo poderoso de tener más, y aprendes a estar satisfecho con suficiente.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Vivir con menos, sin dificultades

¿Quién es rico? El que disfruta con su parte.
- El Talmud

Reducir tu nivel de vida y vivir más frugalmente puede verse de dos maneras:

    Puede verse como una lucha, porque sacrificas muchas cosas y vives con menos confort.
    O… puede ser increíble, porque sacrificas el consumismo a cambio de una vida llena de las cosas que amas, una vida que siempre has querido.

Y todo depende de tu mentalidad. ¿Quieres centrarte en lo que estás cediendo, o en lo que realmente amas? He descubierto que es realmente útil centrarte en lo positivo, y aprender a prosperar con un estilo de vida simple y frugal llenado mi vida de cosas que me den alegría y satisfacción.

Puedes vivir la vida a hora y disfrutarla al máximo; sin destruir tu futuro. ¿La clave para hacerlo? Encontrar maneras de disfrutar la vida por completo, del todo, al máximo… que no suponen un coste para el futuro.

Estos son algunos consejos para vivir esta filosofía:

  • Encuentra placeres gratuitos o baratos. La frugalidad no tiene que ser aburrida ni restrictiva… si usas tu imaginación. Sé creativo y encuentra maneras de divertirte (a tope) sin gastar mucho dinero. Haz una merienda en el parque, ve a la playa, haz trabajos manuales, juega con juegos de mesa, vuela una cometa, haz galletas… podría listar cien cosas, y tú podrías encontrar cien más. Haz una lista de placeres simples, y disfrútalos al máximo. Esta es la clave para disfrutar la vida sin gastar el dinero de mañana.
  • Haz que simplificar sea divertido. Soy un gran fan de simplificar mi vida, y para mí es divertido. Me libro de cosas (y a veces gano dinero vendiéndolas) y me encanta hacerlo. Sale a cuenta.
  • Da prioridad a las personas. Si das prioridad a “cosas” (gadgets, muebles, ropa, zapatos, joyas, etc.) gastarás un montón de dinero. Pero si das prioridad a las personas (a gente a la que quieres más tus mejores amigos y familia) no necesitas gastar un céntimo para disfrutar de la vida. Busca tiempo para visitar a tus amigos o a tus parientes… y ten una conversación con ellos que no suponga salir a cenar o ir al cine. Simplemente siéntate, toma algo de té helado o cacao caliente (según el tiempo que haga), y charla. Cuenta chistes y pártete de risa. Habla sobre libros que has leído, películas que has visto, las cosas que te pasan, tus esperanzas y sueños. Y busca tiempo para tus hijos o tu pareja. Pasa tiempo con ellos de verdad, haciendo cosas que no cuestan dinero.
  • Encuentra tiempo para ti mismo. Busca un rato cada día, y cada semana, para pasar tiempo solo. De verdad da más sentido y disfrute a tu vida, en lugar de correr por ella sin tiempo para pensar, para respirar.
  • A veces, derrocha. No deberías negarte placeres caros todo el tiempo; no es bueno desarrollar un sentimiento de privación. Para evitarlo, de vez en cuando, cómprate algo… o mejor, date un gustazo decadente. Me encantan las cosas con chocolate negro o frutas del bosque. Las crepes con helado y frutas del bosque son mis favoritas. Simplemente no te pases… y aprende a disfrutar el derroche al máximo. Si de verdad te tomas el tiempo para disfrutarlo, no necesitas muchos.
  • Registra tus éxitos. En realidad no importa cómo registres tus éxitos… puedes usar estrellas de oro por crear un nuevo hábito de simplificación o frugalidad, o una hoja de cálculo en la que apuntes tu deuda decreciente o los ahorros o inversiones crecientes. Un registro es una manera excelente de no solo tener motivación, sino hacer el proceso de cambio divertido.
  • Prémiate a ti mismo. Y para hacerlo más divertido, ¡celebra cada pequeño éxito! Establece recompensas (no demasiado caras) en tu camino hacia el éxito; celebra un día, dos días, tres días, una semana, dos semanas, tres, un mes… esa es la idea.
  • Hazte voluntario. Una de las cosas más gratificantes para mi familia ha sido poder ser voluntarios. Es algo que hemos empezado a hacer el último año, pero desde entonces lo hemos hecho un montón de veces de maneras diferentes. Y aunque no cuesta un céntimo, es tremendamente satisfactorio en formas que el dinero nunca podría comprar.
  • Vive el momento. Aprende a no pensar tanto en el futuro o el pasado, sino en lo que estás viviendo ahora mismo. Estate presente. Puede parecer obvio, pero es la clave para disfrutar la vida a tope, sin tener que gastar dinero. Piensa en ello: puede gastar dinero saliendo a cenar, pero si no estás pensando de veradd en lo que estás comiendo, podrías no disfrutarlo mucho. Pero si cocinas una comida simple pero deliciosa, y realmente saboreas cada bocado, puede ser tremendamente placentero sin costar un montón.
  • Frena. Del mismo modo, no puedes disfrutar la vida al máximo si pasa por ti como si fuera a gran velocidad. ¿Alguna vez has pensado qué rápido se ha ido una semana, un mes, o un año? Quizás vas demasiado por el carril rápido. Intenta frenar, y las cosas serán menos estresantes y más agradables (Lee The Power of Less para ver cómo vivir más despacio).
  • Aprende a encontrar cosas baratas y buenas. Llámame loco, pero me encanta comprar en tiendas de segunda mano. Puedes encontrar un montón de cosas que están bien y cuestan muy poco. Los mercadillos son lo mismo. O visita Freecycle.com, o la biblioteca, o librerías de libros usados.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Foco en lo esencial

La habilidad de simplificar significa eliminar lo innecesario para que lo necesario pueda hablar.
- Hans Hofmann

El primer paso para simpificar y vivir con menos es identificar lo esencial: eso que quieres mantener en tu vida. Después elimina tanto de lo no esencial como sea posible.

Entro en mas detale sobre este proceso en The Power of Less (por favor, cómpralo para leer más sobre todos estos temas – entra en ThePowerofLess.com), pero básicamente debes crear una lista con las 4-5 cosas que valoras más en tu vida; personas que amas o cosas que te apasionan, cosas que quieres en tu vida. Estos son tus esenciales.

Para darte una idea de lo que quiero decir, esta es mi lista: pasar tiempo con mi familia, escribir, leer y correr. Estas son las cosas para las que quiero hacer sitio en mi vida.

Actúa: Haz tu lista de 4-5 cosas esenciales ahora. ¡Solo te llevará unos pocos minutos!

Una vez que hayas identificado lo esencial, es hora de empezar a hacer sitio para estas cosas, eliminando lentamente tanto de lo no esencial como sea posible. Esto debería ser un proceso gradual, porque no peude cambiar tu vida de repente. No la has llenado en un día, y tampoco puedes vaciarla en un día.

Empieza mirando tu agenda, tus compromisos, tus listas de tareas y proyectos, y a qué dedicas tu tiempo ahora. ¿Qué cosas no están alineadas con las 4-5 cinco cosas de tu lista? ¿Pueden ser eliminadas o limitadas? Esto podría suponer decepcionar a personas que quieren que mantengas esos compromisos, pero recuerda que es tu vida, no la suya.

Una vez hayas eliminado un buen número de compromisos, tareas, proyectos no esenciales, es importante usar este espacio extra de tu vida para centrarte en los esenciales de tu lista. Si vacías tu vida solo para llenarla con otras cosas no importantes (como ver más televisión y comprar más), has perdido el tiempo.

Crea una vida que se centre en lo esencial; lo que tú valoras y quieres más, lo que te apasiona más. ¡Empieza hoy!

Si quieres saber más sobre cómo elegir los esenciales, eliminar lo no esencial y reducir el desorden, consulta mi libro “The Power of Less” (entra en ThePowerofLess.com para más información).

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Un estilo de vida simple

Reduce la complejidad de la vida eliminando los deseos innecesarios, y los trabajos de la vida se reducen por sí mismos.
- Edwin Way Teale

Hace no muchos años, mi vida estaba llena de desorden. Estaba el desorden de demasiadas posesiones, apiladas en cada rincón de mi casa y mi oficina, compradas de una en una por decisiones impulsivas y amontonadas hasta que me di cuenta de que tenía demasiado y que era demasiado estresante tener tanto desorden. Y no había sitio para… vivir.

Estaba el desorden de demasiados compromisos, llenando mi agenda hasta que no tenía sitio para las cosas que realmente quería hacer, no tenía sitio para conseguir mis objetivos, no tenía sitio para mi familia. Estos compromisos se amontonaban de uno en uno hasta que, de nuevo, me dí cuenta de que tenía demasiado y que estaba demasiado estresado. No tenía sitio para la vida que yo quería.

Estaba el desorden de demasiado que hacer, demasiadas tareas en mi lista, demasiado emails que procesar cada día, demasiados papeles apilándose en mi mesa, demasiadas llamadas que atender y que hacer, demasiadas reuniones. Todo se acumula y te preguntas como conseguirás tenerlo todo hecho alguna vez y como tienes tanto que hacer.

Después decidí que ya estaba bien, y que quería simplificar. Fue un proceso largo (que continúa hoy, en menos medida, pero durante semanas y meses, reduje el desorden, el número de compromisos, la cantiadd de cosas que tenía que hacer cada día. Simplifiqué mi vida, y fue una de las mejores decisiones que he tomado.

Hoy, las cosas son mucho más simples: mi mesa y mi casa está ordenadas y serenas, mi vida es menos frenética, tengo sitio para las cosas que quiero y estoy viviendo la vida que siempre quise.

No es un secreto increíble, ni algo que sea terriblemente difícil de hacer. Claro que implica tomar algunas decisiones difíciles para eliminar cosas y dejar lo realmente importante, pero si no eliminas esas cosas, ya estás tomando decisiones al no actuar; estás decidiendo dejar que lo no accesorio llene tu vida y que no tengas sitio para lo que quieres y valoras. En lugar de eso, necesitas mirar de cerca tu vida y tomar esas decisiones difíciles. Estarás feliz de haberlo hecho.

Y hay algo realmente genial sobre un estilo de vida simple: ¡No te cuesta mucho dinero!

Si reduces el desorden de tu casa, en realidad puedes ganar un poco de dinero si vendes algunas cosas (dona el resto a una obra benéfica). Y aprende a no llenar tu casa de desorden, y también gastarás menos en comprar posesiones.

Si simplificas tu agenda para hacer sitio para las cosas que amas, andarás menos por ahí, estarás menos estresado y tendrás menos necesidad de las actividades “relajantes” que muchos ralizamos al final de un largo día o de una semana de trabajo: comprar, beber, ir de fiesta, salir a sitios caros y eso. Puedes relajarte y divertirte de otras maneras que no cuestan un montón de dinero.

Después de simplificar tu vida, te darás cuenta de que una vida llena de las cosas que amas y valoras no cuesta un montón de dinero. Tendrás que gastar en lo esencial, pero más allá de eso ahorrarás mucho.

Imagina esto: una vida realmente genial que apenas cuesta nada. Vamos a ver como conseguirlo.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

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Prosperar con menos


Soy fan de Leo Babauta. Leo escribe Zen Habits, un blog sobre productividad y estilos de vida simples. Mucho de lo que dice es puro sentido común, pero eso escasea hasta en las mejores familias. Y Leo tiene una forma muy práctica de abordar cualquier tema que lo hace mucho más atractivo y útil.

A resultas del éxito de su blog, ha escrito un libro, The Power of Less (El poder de menos) y para promocionarlo ha creado un libro electrónico que ha titulado “Prosperar con menos”, en el que da pistas para vivir mejor con menos cosas y menos dinero. No viene mal en tiempos de crisis.

Está en inglés, claro, así que por si a alguien le es útil he decidido traducirlo. Cada día publicaré un capítulo, que son un par de páginas.

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Ahorrar en marketing es una estrategia suicida

Muy interesante el estudio que comenta César en marketísimo. Resulta que para muchas empresas, el marketing es uno de los conceptos en los que se puede ahorrar en tiempos de crisis.

Pues me temo que eso es un error. Es como si el currito que está cavando una zanja decide que está demasiado cansado para desenvolver el bocata, y que mejor dedica las energías que le quedan a seguir dándole a la pala. Si sigue así mucho tiempo acabará muy perjudicado.

El marketing es lo que da de comer a las empresas. Ahorrar en marketing y ventas, aunque parezca fácil y atractivo a corto plazo, acaba minando las fuentes de ingresos, y la empresa se ve perjudicada. Es muy preferible ahorrar en gastos corrientes (alquileres, contratos, personal…) y subcontratar todo lo que no sea esencial.

Otra cosa es que uno aproveche el momento para analizar si esos carísmos anunciones en televisión que casi nadie ve realmente merecen la pena, y no sería preferible hacer otro tipo de marketing cuyo resultados fueran más fáciles de medir y por tanto más fáciles de afinar.

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Eso que no te enseñaron de niño


Ahora tal vez sea distinto, pero me temo que no. Cuando yo era niño, el tema era tabú en casa. Era una cosa de mayores, y los pequeños no debíamos interesarnos ni preguntar. Tampoco había educación sobre el tema en el colegio (ahora creo que hay alguna asignatura en la que se explica algo). Así que crecimos informándonos por amigos, por lo que leíamos o veíamos por ahí, experimentando y aprendiendo a trompicones, a base de errores. Probablemente influyera en esto la moral católica, que lo veía como algo sucio, algo que solo era tolerable por la debilidad humana, pero que no existiría en el paraíso. Los curas de mi colegio siempre ponían como ejemplo de santidad a los que renunciaban a ello.

No, no me refiero al sexo, sino al dinero. Sí, eso que para muchos es la fuente de todos los males, de todas las injusticias. Incluso mucha gente de izquierdas, que proclama con orgullo que está en las antípodas de la iglesia católica, coincide en esta visión del dinero como algo impuro, contaminante, que convierte en sospechoso al rico, a menos que haya conseguido su fortuna mediante un juego de azar .

El caso es que esa visión del dinero como negativo influye en la educación que recibimos. En el colegio se enseña a leer, a escribir, a hacer derivadas o calcular sistemas de ecuaciones, pero no se nos enseña a manejar el dinero. En muchas casas, el asunto de cuánto gana el padre o la madre es secreto, no vayan a comparar con los padres de sus amigos. Como mucho, cuando el niño pide algo especialmente caro obtiene una respuesta del tipo “¿pero te crees que somos millonarios?” .

Así que, unos años después, cuando uno empieza a ganar dinero, lo primero que hace es malgastarlo. Poca gente entiende de ahorro, de inversiones, de rentabilidad. Peor aún, poca gente entiende de deuda. Pero los bancos, y los grandes comercios, están más que dispuestos a entregarnos una tarjeta para que gastemos más de lo que ganamos, o a prestarnos dinero para comprar un coche o ropa con los que impresionar al sexo contrario. A nadie le enseñan cómo funciona un préstamo hipotecario, y cómo influye eso del interés y los plazos en lo que vamos a pagar los próximos decenios.

Mucha gente afirma sin pestañear que le gustaría ser rico, pero busca un trabajo con un horario fijo y un sueldo fijo. Ese sueldo, que va subiendo con los años según va aumentando la experiencia del que va dejando de ser un jovenzuelo, siempre se acaba un poco antes del día 30 de cada mes. Aunque ahora sea el triple que cuando empezó a trabajar, misteriosamente los gastos también se le han triplicado.

Por eso, una de las cosas más importantes que puedes hacer como padre es enseñar a tus hijos a manejar el dinero. Que entiendan lo que es el ahorro, el interés compuesto, que sepan cómo funciona la bolsa. Que sepan lo que es un préstamo, cómo funciona una tarjeta de crédito. Que aprendan a hacer un presupuesto, a planificar un gasto.

¿O prefieres que tus hijos empiecen a manejar su dinero sabiendo tan poco como tú sabías?

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Como ser millonario en cinco pasos


Vía Instapundit, llego a este post con un proceso de cinco pasos para ser millonario. Existen otras vías, como ganar la lotería, recibir una herencia, o fundar una empresa de éxito. Pero si eres capaz de seguir estos cinco pasos, tienes el éxito garantizado. El problema, seguramente, está en la situación en la que empiezas. Si estás sin un duro, ahogado por las deudas, con un trabajo mal pagado y con una hipoteca que te come hasta el hígado todos los meses, lo tienes algo más difícil. Pero al menos esto te indica el camino para salir de la situación.

1. Gana dinero

Cuanto más ganes antes llegarás a ser millonario, pero incluso con un sueldo medio lo puedes conseguir. Y si no tienes un sueldo medio, haz lo que sea para conseguirlo: estudia, cambia de trabajo, aprende idiomas…

2. Vive con lo que tienes

No importa cuanto dinero ganes si te lo gastas todo, o incluso gasta más de lo que ganas. Comprarte una casa estupenda y un coche carísimo solo te proporciona la sensación de vivir como un millonario, pero nunca te permitirá serlo.

3. Ahorra dinero

100 euros o 1000 euros al mes. Lo que puedas, pero tómatelo en serio. La mayor parte de la gente primero paga las facturas, gasta y en el mejor de los casos ahorra lo que quede a final de mes, si queda algo. Si quieres ser millonario, tómatelo en serio y ahorra todos los meses al menos la cantidad que te has propuesto.

4. Invierte sabiamente

No tienes que ser un genio de las finanzas para sacarle rentabilidad al dinero que ahorras. A largo plazo, simplemente comprar acciones en una compañía y mantenerlas da grandes beneficios. Y puedes invertir también en el sector inmobiliario. La clave está en no poner todos los huevos en la misma cesta.

5. Sigue con el plan

Si has hecho todo lo anterior, lo único que te queda por hacer es seguir haciéndolo. Si tienes más ingresos, aprovecha para ahorrar e invertir más, y no para malgastarlos.

Y ya está. Hay formas más glamourosas de hacerse rico, como invertir en Google o en Apple cuando sólo son las iniciativas de un par de chicos raritos. Pero esto, si eres capaz de mantenerte fiel a tu plan, funciona.

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