Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

¿Qué vas a hacer en los próximos 10 días?

Les he preguntado a los participantes del programa SHERPA si querían que hubiese webinar la semana que viene, o por ser Semana Santa mejor lo dejábamos para la siguiente. La respuesta abrumadoramente mayoritaria es que quieren webinar, of course. Lo cual quiere decir que nuestra sesión semanal les aporta valor (por cierto, quedan horas antes de que el precio mensual por pertenecer al programa se duplique, así que si estás interesado date prisa y pulsa aquí). Pero también quiere decir que son gente activa, dispuesta a invertir su tiempo en ser mejores emprendedores y tener más probabilidades de éxito es su proyecto empresarial.

Tenemos 10 días más o menos festivos por delante. Como mínimo vas a tener dos días festivos, de los de quedarte en casa. ¿Qué vas a hacer con ellos? Si no vas a asistir a un webinar como el del programa SHERPA, ¿qué vas a hacer para que después de estos 10 días seas más sabio, para que tu empresa haya progresado, para que conozcas mejor a tus clientes y sus problemas?

Te doy algunas ideas:

- Asiste a una clase virtual. Por ejemplo, a esta que dio David Heinemeier Hanson en Stanford. Ya que estás en el Entrepreneur’s corner de Stanford, ¿por qué no aprovechas para asistir a 10 horas de clase, una cada día? Cuestan lo mismo que una, es decir 0,00€.

- Leer un libro: El Método Lean acaba de ser traducido, y Generación de Modelos de Negocio lleva ya un tiempo en español. En 10 días puedes leer cualquiera de los dos, o los dos.

- Vender algo en Amazon, o en eBay. Cualquier cosa: un libro usado, un trasto que ya no usas. O mejor vende 10 cosas. Aprende cómo es el proceso de venta en uno de los gigantes del comercio electrónico, descubre qué pasa con las ventas según suba o baje el precio, cuánto influye una buena fotografía o una buena descripción del producto…

- Empezar un blog. Escribí hace poco tiempo unas entradas que pueden darte pistas para empezar con el pie derecho: esta, esta, esta y esta. En 10 días puedes tener el blog montado y al menos 10 entradas escritas.

- Hablar con 10 clientes potenciales. Haz caso a Steve Blank y sal de tu guarida. Si tienes una idea de negocio, no te la guardes como si fueras un hobbit trastornado por el Anillo. Pregunta, escucha y aprende. Si después de las 10 entrevistas la idea de negocio que tenías no ha cambiado te devuelvo tu dinero.

- Hacer algo nuevo. Practica un nuevo deporte, escucha música de un género que no hayas oído antes, ve a un sitio en el que no hayas estado nunca, habla con un desconocido. Si tienes una afición, haz algo que no hayas hecho antes: un nuevo tipo de fotografía, una técnica nueva de pintura, escribe un género que no hayas tocado. Aprende y haz algo interesante.

¿Qué te parece? El día 10 de abril, cuando te levantes y mires lo que has hecho en los últimos 10 días, ¿qué vas a decir?

Vídeo-presentación de CoralBand

He hecho un vídeo para explicar qué es CoralBand que puedes ver aquí:

Está en YouTube. Sé que es mejorable, pero espero que al menos sirva para el propósito. Como siempre, si puedes darle difusión te estaré eternamente agradecido.

El pensamiento mágico


El pensamiento mágico es una forma de explicar el mundo basada en creencias o interpretaciones erróneas sobre la relación entre causas y efectos. Es típico de las sociedades primitivas, que ante un entorno incomprensible que afecta a sus vidas de forma caprichosa inventan ritos para controlar ese entorno.

Pero el pensamiento mágico no es solo propio de sociedades primitivas. En las sociedades más avanzadas la mayor parte de la gente practica de una u otra manera esta forma de pensar. Como prueba, basta con ver las cifras de ventas de El Secreto.

Cada vez que probamos una nueva dieta que va a hacernos adelgazar sin esfuerzo en pocas semanas, estamos practicando el pensamiento mágico. Cada vez que confiamos en la lotería para cambiar nuestro futuro económico, estamos practicando el pensamiento mágico.

El pensamiento mágico es muy atractivo, porque disocia nuestro esfuerzo de las consecuencias en nuestra vida. Es más satisfactorio, a corto plazo, probar una nueva dieta que cambiar nuestro hábitos de alimentación. Es más fácil gastar dinero en la lotería que buscar y conseguir un trabajo mejor.

El problema es que creer en la magia nos impide asumir que nuestra vida depende de nuestras decisiones y de lo que hacemos cada día, todos los días. Si estás probando dietas milagrosas, no cambias tus hábitos de vida. Y si estás jugando a la lotería no asumes que el dinero que vas a tener es el que seas capaz de ganar y ahorrar.

Pero hay más. Pensamiento mágico es enviar decenas de curriculums todos los días creyendo que así conseguirás un trabajo. Pensamiento mágico es seguir haciendo las cosas como en 2006, pensando que en algún momento todo volverá a ser como antes. Pensamiento mágico es soñar con promociones en una empresa en la que no tienes futuro, sin hacer nada práctico para mejorar tus posibilidades. Pensamiento mágico es creer que un título de ingeniero te va a conseguir un trabajo nada más terminar tu carrera.

El mundo es un sitio muy muy complejo. Prácticamente todo lo que hay ahí fuera es caótico (en el sentido físico del término, es decir, impredecible en la práctica) y no lo puedes controlar. Pero de nada sirve buscar fórmulas mágicas para hacerlo racional y predecible.

Lo que sí puedes hacer es controlar lo que depende de ti. Puedes elegir una alimentación saludable en lugar de una dieta milagro. Puedes elegir cambiar de empresa, o de ciudad, o de país si eso mejora tus posibilidades de conseguir el trabajo que quieres. Puedes elegir gastar menos y ahorrar cada mes para vivir mejor en el futuro. Puedes elegir crear una empresa y no depender de un empleo que no te satisface.

Este año puede ser el mejor año de tu vida. Basta con que olvides las fórmulas mágicas y te empeñes en conseguir algún cambio concreto, medible, que dependa solo de ti.

Propósitos para el nuevo curso y resultado del anterior

Como hice ya el año pasado, es momento de revisar los objetivos que me planteé entonces, y de formular otros nuevos. Vamos a ello:

- Superar las 2.000 visitas diarias. Estoy realmente estancado. Los fines de semana, no sé si porque no escribo o por la temática del blog, tengo la mitad de visitas que los días de diario. Y eso supone que no consigo pasar de las 1.000 visitas diarias de media. Aunque el objetivo no es tener visitas por tenerlas (porque si fuera así pondría vídeos de gatitos graciosos, o de famosas en pelotas), sí que es importante tener lectores. Algo tendré que pensar…

- Superar los 2.000 suscriptores al feed RSS. Aunque tampoco lo he cumplido, aquí voy mejor. Desde hace unos días supero los 1.800, y hace tiempo que pasé los 1.700.

- Conseguir más de 10.000 dólares donados en KIVA. Tampoco lo he conseguido, aunque llevamos casi 7.500 a fecha de hoy, que no está nada mal.

- Mejorar mi marca personal. El problema de este objetivo es que no puse métricas, así que es difícil de valorar. Pero creo que entre el libro y empezar a usar la cuenta de twitter algo sí he mejorado. De entrada, 8 de los enlaces de Google en la primera página cuando buscas “Borja Prieto” tienen que ver conmigo. Y creo que algo de mérito tiene, teniendo que competir con un par de deportistas profesionales que salen en las noticias casi todos los fines de semana y con un ex-músico directivo de MySpace y jurado de Eurovisión.

Así que los objetivos para este año quedan así:

- 2.000 visitas diarias al blog y 3.000 suscriptores al feed.

- 12.000 € donados en Kiva por el equipo Emprendedores Desencadenado.com. Por cierto, si no has prestado nada todavía, este es un buen momento para empezar a hacerlo.

- 50.000 vídeos vistos en YouTube (del curso de emprendedores). Plantearé otros objetivos el año que viene, cuando tenga algún dato en el que basarme.

Dejo de momento el tema de la marca personal como objetivo en sí mismo. Algo saldrá del resto de las cosas que haga, pero no quiero plantearme objetivos como tender determinado número de followers en Twitter, ni de contactos en LinkedIn, ni nada parecido.

¿Por qué? o ¿Para qué?

No es lo mismo plantearse una pregunta que otra.

El ¿por qué?, en el mejor de los casos, no sirve más que para satisfacer nuestra curiosidad. En el peor, para autojustificarnos y sentirnos satisfechos con lo que vamos a hacer. Gritamos “porque alguien nos ha tratado mal”. Comemos demasiado “porque estamos estresados”. Ignoramos a quien necesita nuestro tiempo “porque estamos demasiado ocupados”. Estudiamos una ingeniería o trabajamos en una multinacional “porque es lo sensato”.

El ¿para qué? puede hacernos cambiar nuestro comportamiento. Pensar en el resultado que tendrá nuestra acción y valorar si es lo mejor que podemos hacer para conseguir nuestros objetivos. Gritar, comer demasiado o ignorar al que nos pide ayuda pueden aliviarnos a corto plazo, pero los problemas volverán por mucho que gritemos o comamos. Seguir el camino seguro puede evitarnos riesgos, pero puede matar nuestra iniciativa e impedir que seamos plenamente felices.

Si nos preguntamos ¿para qué? podemos decidir actuar de otra manera: evitar la situación desagradable, actuar para que no se repita, explicar a la otra persona lo que esperamos de ella y lo que puede esperar de nosotros… O decidir que unos estudios o un trabajo son solo medios, que lo importante es lo que hagamos con nuestras vidas, y que somos libres para hacer lo que queramos con ellas.

Retorno al pasado

El otro día, volviendo de las vacaciones, tuve una experiencia sobrenatural. Mi yo actual se desplazó 35 años atrás y se encontró con mi yo de esa época. Os transcribo la conversación que tuve con mi yo de 1974:

2009: Veo que vuelves de vacaciones, ¿verdad?

1974: Sí, de Bilbao a Sevilla, en coche. En un 124 como el de la foto, para ser exactos. Mis tres hermanas, mis padres y yo.

2009: En verano, y sin aire acondicionado.

1974: ¿Aire acondicionado? ¿Qué es eso?

2009: Hace que dentro del coche haya fresquito, en lugar de ese calor que estás pasando.

1974: Estaría bien, sobre todo cuando pasamos por Écija. Lo que hacemos es poner unas toallas tapando las ventanillas, para que no dé tanto el sol. Y a veces hacemos el viaje de noche, para evitar el calor.

2009: Vais por una carretera de doble sentido ¿es todo el viaje así?

1974: No, en Madrid acaban de inaugurar una autopista, la M30, y ya no tienes que cruzar toda la ciudad. El resto, sí se va por una carretera normal, adelantando camiones. Pero siempre te ayudan, te hacen señas de cuándo puedes adelantar sin peligro.

2009: Y así casi mil kilómetros… debe ser aburrido ¿no?

1974: Bueno, jugamos a veo-veo, a ver quién es el primero en ver un coche amarillo, a buscar matrículas capicúa, cantamos canciones, a veces, cuando se oye, mi padre pone la radio para oír las noticias o carrusel deportivo, a ver qué ha hecho el atleti. ¡Ah, y ahora mi padre le ha puesto al coche un aparato que le puedes meter unos cartuchos con música! Ha comprado tres o cuatro cartuchos, y los podemos oír cuando queremos. ¿Podéis oír música en el futuro?

2009: Sí, tenemos unos discos en los que caben más de 100 canciones, y es muy fácil conseguir cualquier canción que quieras. Además mis hijos tienen unos aparatos más pequeños que transistores en los que caben miles de canciones, y tienen unos auriculares con los que cada uno puede oír la música que quiera sin molestar a los demás. ¡Ah!, y también podemos ver películas.

1974: ¿Películas? ¿Algo así como el Cine-Exin? ¿pero dónde se proyecta? ¿y dónde lo enchufas?

2009: Tenemos un pantalla de televisión que se descuelga del techo, es plana como un marco de fotos, y pasa como con la música, puedes conseguir cualquier película que quieras ver.

1974: Estaría bien ver películas… ahora, cuando nos aburrimos mucho, nos dedicamos a pelearnos para ver quién se pone en la ventanilla.

2009: ¿Os cambiáis de asiento sin parar el coche? ¿Os desabrocháis el cinturón así sin más? ¿Y tus hermanas pequeñas no va en una silla especial?

1974: ¿Cinturón? ¡Ah, eso que mis padres se ponen a veces! ¡Pero si los coches no tienen cinturones en los asientos de atrás! Y ninguna de mis hermanas va en silla especial. Vamos todos revueltos, a veces uno se duerme y los demás, si estamos de buenas, le dejamos que se tumbe encima de nuestras piernas, hasta que nos cansamos.

2009: Con tantos kilómetros, a tu padre le habrán puesto muchas multas ¿no?

1974: ¿Multas? Claro que no. Mi padre no suele correr, y además los coches que nos cruzamos siempre avisan con ráfagas de luz de que la Guardia Civil está más adelante.

2009: ¿Y los radares?

1974: ¿Radares? ¿Eso que sale en las películas de guerra? ¿Es que la Guardia Civil estará en guerra con los conductores en el futuro?

2009: No exactamente, pero mejor lo dejamos… Oye, recuerdo que alguna vez viajaban mis tíos en otro coche ¿teníamos que ir en caravana para no despistarnos verdad?

1974: Claro, no hay forma de hablar con ellos, así que lo mejor es ir juntos. De todas maneras, los mayores establecen puntos para quedar de vez en cuando, por si alguno no puede adelantar y nos distanciamos.

2009:Ahora tenemos teléfonos móviles, y lo que hacemos es llamar de vez en cuando para ver cómo va cada uno y dónde vamos a parar.

1974: ¿Teléfono? ¿en el coche? ¿y cómo te instalan la línea?

2009: No son teléfonos como el que tienes en casa, son aparatos pequeños como un transistor japonés, y también tenemos otros aparatos que son como un mapa de carreteras, pero que sabe tu posición comunicándose con unos satélites artificiales y te va diciendo en cada cruce por dónde tienes que ir, aunque no sepas el camino.

1974: ¿Satélites artificiales que te dicen el camino a Sevilla? Y ahora me dirás que en el futuro también hay coches voladores…

2009: Me temo que no. Ni coches voladores, ni vamos vestidos con pijamas ajustados, ni tenemos colonias en la Luna y en Marte, ni nos alimentamos con píldoras. Las cosas no han cambiado tanto. ¿O sí?

Como aprender inglés en solo tres meses

Tim Ferris escribió el otro día un post sobre cómo aprender (casi) cualquier idioma en solo tres meses. Digo casi porque él mismo dice que el idioma no puede ser complicado.

Es un tema que me interesa, porque casi podría decir que una de mis aficiones es aprender otros idiomas. Curiosamente, aprender otro idioma (habitualmente inglés) es una pesadilla para mucha gente, que dedica muchos años y mucho dinero en el empeño y consigue resultados muy pobres.

Ferris da unas pautas que son muy sensatas, y coinciden con mi experiencia. Es cierto que tener ciertas facultades ayuda (memoria, habilidades verbales en tu propio idioma, oído para la música…), pero creo que dedicando con un poco más o menos de esfuerzo cualquiera puede ser capaz de hablar un idioma extranjero en tres meses.

Eso sí: tienes que tener claro qué significa “hablar un idioma”. Para Ferris, eso significa entender un 95% por ciento y ser capaz de expresar lo que quieres al 100%. Yo no estoy tan seguro de lo de expresarse al 100% (muchos no lo consiguen ni en su idioma materno), y tampoco estoy seguro de que todo el mundo pueda conseguir entender más de un 90% de un idioma extranjero en solo 3 meses.

Lo que sí creo es que dedicando una hora al día, como mucho, se puede conseguir un nivel aceptable de conversación para situaciones cotidianas. Eso supone ir a un país en el que se hable ese idioma y ser capaz de moverte en transporte público, preguntar direcciones, manejarte bien en un restaurante o en una tienda, hablar de tu familia, del tiempo, mantener una conversación sobre el trabajo con un colega extranjero, y cosas por el estilo. Pasar de ese nivel de “manejo funcional” de un idioma a ser capaz de traducir correctamente, por ejemplo, es lo que supone un gran esfuerzo y requiere años de estudio o práctica.

El inglés que aprendemos en el colegio se basa en enseñarnos reglas gramaticales y listas de vocabulario. Se penaliza la escritura incorrecta de una palabra o la construcción incorrecta de una frase, pero apenas se valora la pronunciación. Luego, cuando tenemos que enfrentarnos a una reunión con extranjeros, somos incapaces de expresarnos con soltura y balbuceamos con un acento horrible mientras sufrimos internamente por no ser capaces de encontrar las palabras adecuadas.

Hay métodos que se basan en el uso cotidiano del lenguaje, y son los que se deberían aplicar para obtener este tipo de resultados rápidos. Es mucho más gratificante empezar aprendiendo a decir frases útiles que esforzarte en conjugar los verbos correctamente.

Yo soy analfabeto en alemán gracias al método Pimsleur. Quiero decir, que soy capaz de mantener una conversación medio decente sobre temas cotidianos con mi hermana que ha vivido un año en Hamburgo, pero soy incapaz de leer y menos aún de escribir. Pero tampoco me lo planteo, mi único objetivo al hacerlo era divertirme y ser capaz de tener una conversación básica, y al fin y al cabo aprendí en el metro, con mi iPod, en ratitos de media hora.

Puedo mejorar, claro, porque en Viena me pasó alguna vez que me entendieran lo que yo decía en alemán pero me respondieran en inglés (será cosa del acento). Pero como no quiero hacer una tesis doctoral, ni leer a Goethe en versión original, a mí ya me vale.

Creative Commons License photo credit: foundphotoslj

Memento mori

Recuerda que vas a morir. En los triunfos romanos, cuando el general victorioso desfilaba en Roma con sus legionarios, sus prisioneros y sus trofeos, un esclavo le repetía al oído esta frase.

No está de más recordar de vez en cuando que somos mortales. Leo Babauta plantea en su último post una pregunta interesante: ¿qué harías si te quedara poco tiempo de vida? Si solo tuvieras 6 meses, ¿harías lo mismo que vas a hacer hoy? O preferirías hacer algo diferente, aprovechar esos meses al máximo.

Nadie sabe si le quedan seis meses de vida, o seis años, o sesenta. Pero el hecho es que somos mortales, como los generales romanos, y si vivimos haciendo cosas muy diferentes de las que haríamos si tuviéramos la certeza de una muerte próxima estamos desperdiciando tu vida.

Steve Jobs lo explica en su famoso discurso de Stanford: Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida.

Además de recordar que tú vas a morir, debes recordar que los que te rodean también van a morir. Algún día no estarán contigo. Scott Adams escribió ayer un post muy emotivo sobre su gata Sarah, que murió después de haberle acompañado durante 19 años. Dice Scott:

Pero hoy soy feliz, incluso más de lo habitual. Pienos en todo lo que Sarah enriqueció mi vida y estoy agradecido. Pienso en cuánto aprendí de mi relación con ella, e incluso de su muerte, y estoy agradecido por todo. Hoy todo en mi vida parece más precioso. Siempre llevaré a Sarah conmigo, y sé que soy mejor por ello.

Si meditamos un poco, seguro que todos tenemos ese sentimiento de gratitud hacia lo que hemos vivido con nuestros seres queridos. Seguro que agradecemos todo lo que hemos compartido con ellos, lo que nos han enseñado, lo que nos ha hecho crecer, ser mejores y más felices.

Pero, en el día a día, olvidamos que eso es lo importante y que debemos dar gracias cada día por poder disfrutar de ellos, y nos recriminamos pequeños detalles, discutimos por trivialidades, o simplemente damos por hecho que están ahí y actuamos como si no tuviera importancia.

Recuerda: algún día ya no tendrás a tus padres, a tu pareja, a tus amigos, a tus hijos. ¿No es ahora un buen momento para expresarles tu agradecimiento? ¿Tienes algo mejor que hacer, algo más importante, que dedicar un rato a las personas que quieres? Habla con ellos, da un paseo, cuenta un cuento a tus hijos, sal a cenar con tu pareja, disfruta de la vida con ellos.

Recuerda que eres mortal.

Creative Commons License photo credit: Hamed Parham

Vuelvo a escribir en Libertad Digital


Se me había pasado comentarlo, pero he retomado mi columna en Libertad Digital. Se llama “En espiral” (premio al que adivine las connotaciones) y aunque antes escribía solo sobre software libre (también sobre copyright, copyleft y tal) voy a ampliar un poco el campo para opinar también sobre libertad en Internet, nuevos modelos de negocio y tendencias en tecnología.

A partir de ahora será más regular, saldrá todos los domingos (aproximadamente por la tarde, hora española). LD no permite comentarios a las opiniones, aunque sí a las noticias, así que si tenéis algo que aportar podéis hacerlo por aquí.

La primera columna de esta temporada es XP sigue vivo, y hoy debería salir algo sobre piratas y corsarios.

A dieta

En lugar de esperar al 1 de Enero para los buenos propósitos, he decidido ponerme a dieta este fin de semana. Original que es uno.

Cuando hablo de ponerme a dieta no me refiero solo a comer menos dulces y grasas y hacer algo de ejercicio (que también). Sobre todo voy a hacer dieta de información.

Hace tiempo que prácticamente dejé de ver televisión, con resultados excelentes para mi tiempo libre. Cuando quiero ver algo, lo grabo o me lo bajo de la red. Simplemente, estaba harto de que los programas que debían empezar a las 10 empezaran a las 10:20, y más harto de que se interrumpieran a cada rato y tuviera que perder el tiempo viendo publicidad que no me interesa. La dieta de televisión es muy aconsejable para cualquiera que haya dicho recientemente “es que no tengo tiempo”.

Lo que voy a hacer ahora es limitar mi consumo de información a través de Internet. La información en Internet es como el vino: un poquito es muy saludable, pero consumida en exceso te nubla la vista, te vuelve torpe y te impide reaccionar.

Algo así me estaba pasando: leer muchos blogs, muchas noticias, muchas webs llega un momento que en lugar de aportar, estorba. La información se convierte en un fin en si mismo, no en una herramienta para alcanzar un objetivo.

¿Y qué voy a hacer con el tiempo libre? Primero, pensar, que nunca está de más. Luego, abordar proyectos que voy retrasando porque nunca encuentro el momento adecuado para ponerme con ellos. Y dedicar más tiempo al mundo offline.

Creative Commons License photo credit: gadl