Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

No necesitas pedir permiso


Si has conseguido los objetivos que te planteé en el reto desencadenado, y que he ido enviando a los que están en la lista de correo, ahora deberías tener más dinero, saber más, conocer a más personas y tener más prestigio. Eran cuatro pruebas muy básicas, cuatro pasitos, pero cada uno pensado para sacarte de tu zona de confort y llevarte un poco más allá.

Si no seguiste el reto, piensa ahora en lo que ha mejorado tu vida en el último mes. ¿Has aprendido algo nuevo y útil? ¿Has descubierto una nueva manera de ganar dinero? ¿Has conocido a alguien interesante? ¿Te conoce alguien más por algo que hayas hecho?

Nadie te impide hacer cualquiera de estas cosas, o muchas otras como aprender otro idioma o desarrollar cualquier habilidad. En Internet está toda la información que necesitas, y prácticamente toda gratis. Y si en algún caso necesitas pagar algo, Internet también te permite ganar el dinero suficiente.

No necesitas un título, ni un permiso, ni una gran inversión. Ya no hay amos del calabozo, ni más barreras que las que tú quieras levantar a tu alrededor.

¿Que estás parado? Bien, eso solo significa que tienes 80 horas a la semana para conseguir tus objetivos. Sí, he dicho 80, ¿quién dice que hay que trabajar solo 40? ¿es que ya no te acuerdas de cuando estudiabas para los exámenes finales? ¿acaso tu futuro te importa menos que lo que te importaban aquellos exámenes y no estás dispuesto a dedicarle al menos el mismo tiempo?

Y si trabajas para otros, ¿qué te impide dedicar un par de horas o tres cada día de diario a tus objetivos personales, en lugar de ver la tele como un zombi? ¿y qué te impide dedicar también 15 horas el fin de semana?

No hay guardianes, no hay barreras. Puedes ganar más dinero, puedes aprender más, puedes conocer más gente, puedes cambiar tu vida para mejor y para siempre. Te costará mucho tiempo y mucho esfuerzo, pero se puede hacer.

Deja de leer esto, deja todo lo que estés haciendo, deja de soñar despierto, de posponer tus objetivos, de inventarte excusas y empieza ya.

¿Y tú a quién reportas?

Ya sabemos que una de las cosas buenas de tener tu propia empresa es que no tienes jefe. Pero lo malo es que no tienes a nadie a quien reportar. Vale, no hace falta que me digas que reportar según a qué jefes puede ser una tarea odiosa. Pero reportar a alguien tiene sus ventajas.

Te obliga a comprobar tus resultados, y por lo tanto a pensar sobre ellos. Te estimula para que esos resultados sean mejores. Alguna vez incluso tu jefe puede tener alguna buena idea o darte un buen consejo. Y a veces es un alivio tener a alguien a quien contarle tus penas y todo el esfuerzo que te han supuesto esos resultados.

Así que reportar a alguien también es deseable para un emprendedor. ¿Pero a quién puedes reportar? EnDuct Tape Marketing proponen cuatro ideas, y yo voy a añadir dos:

Crea un grupo de emprendedores

Un grupo fijo, de unos pocos emprendedores del mismo sector o similar, que se reúna una vez al trimestre y comparta ideas, objetivos, planes, resultados…

Registra tu tiempo

Crea hojas de horas y apunta al final del día a qué has dedicado tu tiempo (en grandes áreas: marketing, gestión, venta…). Puedes ser mucho más estricto contigo mismo y con tu tiempo si eres consciente de dónde se va.

Crea un comité interno

Usa a tu asesor fiscal, a tu abogado o a tu gestoría para que analicen tus números y resultados y dales permiso para criticarlos. Después de todo, si eres su cliente ellos tiene interés en que te vaya bien.

Usa un coach

¡Los mejores atletas tienen entrenador! Tener el apoyo de un coach es una buena manera de aliviar la soledad de la cumbre y abrirte a ideas nuevas.

Las dos mías:

Consulta a tus accionistas

Si los tienes, para eso están. No es que les vayas a dar la lata con el día a día, pero preparar una reunión en la que expliques cómo va la empresa, hacia donde se dirige y que estrategia va a seguir puede serte muy útil por sí mismo. Si además tienes la suerte de que sea gente con experiencia y conocimiento, miel sobre hojuelas.

Ve a Iniciador

O a algún evento similar. Aunque no sea tan formal y sistemático, tienes la oportunidad de compartir ideas, de aprender de lo que están haciendo otros y explicar lo que estás haciendo tú.

¿Se os ocurre alguna otra?

Creative Commons License photo credit: Daquella manera

Emprendedor o autoempleado


Hace unos días, un amigo me pidió consejo para “poner en marcha una empresa”. Trabaja en una multinacional en la que hay problemas y reestructuraciones y barrunta que en una de esas pueda perder su puesto, por lo que está empezando a buscar vías alternativas para generar ingresos.

Tras hablar un rato con él, resultó que en realidad lo que busca no es crear una empresa, sino autoemplearse. Lo cual está muy bien, pero no es lo mismo.

Para autoemplearse, en realidad, se necesita poco más que estar conectado. Es decir, que haya un número de personas que sabe lo que haces y te contrata para hacerlo. En la mayoría de los casos, con un PC, una ADSL, una impresora y un móvil, ya tienes todo lo que necesitas. Si eres bueno y tienes buenos contactos, podrás tener el 100% de tu tiempo ocupado y cobrar tarifas altas por hora de trabajo. Es el modelo de lo que antes se conocía como “profesionales liberales”: médicos, abogados, arquitectos…

Este modelo tiene dos problemas:

1. Hay un límite a lo que puedes facturar, que está marcado por las horas que eres capaz de trabajar cada día. Si eres bueno puedes cobrar más por hora, pero ese precio no puede crecer hasta el infinito porque hay un punto en el que tus clientes se van a la competencia.

2. Si no trabajas no ingresas. Si te vas de vacaciones, si te pones enfermo… tienes que vivir de las rentas, o tener previsto un seguro.

Como digo, mucha gente ha ganado mucho dinero con este modelo. Pero los que de verdad se hacen ricos son los que crean una empresa. En una empresa, la capacidad de producción se amplía, y ya no depende de una sola persona (o de tres o cuatro). Tienes otros gastos, la gestión es más complicada, pero ya no hay límites a tu crecimiento.

No es extraño que donde hace cien años triunfaban las consultas del dr. Pérez o el despacho del abogado López ahora veamos Adeslas, Sanitas o megadespachos tipo Garrigues. Al final, la lógica de los números es inapelable.

Por supuesto que sigue habiendo hueco para alguien que quiera dedicar unas horas a su profesión. Si tu objetivo es obtener ingresos adicionales, o diversificarlos para no depender solo de un sueldo, o simplemente no tener jefes y poder gestionar tu propio tiempo, adelante. Si sabes escribir, programar, diseñar, enseñar o cualquier otra cosa por la que alguien esté dispuesto a darte dinero, ponte a ello.

Pero si lo que quieres es crear una empresa, olvídate de buscarte trabajo a tí mismo. Tu misión no es programar ni diseñar ni escribir, sino conectar a alguien que necesita esos servicios con quien se los pueda proporcionar.

“¡¿Cómo?! “, se preguntará alguien, “¿o sea que soy diseñador, monto una empresa de diseño y no puedo diseñar?”. No exactamente. Al principio, tú puedes ser uno de esos “prestadores de servicios”.  Pero el objetivo es que, cuanto antes, la empresa genere trabajo para dos diseñadores, y luego para cuatro, y para ocho… Por supuesto que si eres un experto en tu campo supervisarás lo que hacen tus empleados, y probablemente dedicarás un tiempo a los proyectos o clientes más importantes. Pero sin olvidar que tu misión en la empresa no es diseñar, sino conseguir que otros diseñen.

Según las circunstancias y los intereses de cada uno, tan válido es un modelo como otro. Lo importante es no confundirse y tener claros los objetivos, porque eso es lo que determinará hacia donde debes orientar tus esfuerzos.