Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

¿Tiene sentido Womenalia?

Para los que no lo conozcáis, Womenalia es una red profesional para mujeres. Lo cual presenta, así a priori, dos problemas: ¿tiene sentido una red profesional existiendo LinkedIn? y ¿tiene sentido una red profesional con segregación por sexo?

Empiezo por la segunda. ¿Por qué tiene sentido una red para mujeres emprendedoras o profesionales y no una red para emprendedores calvo o bajitos, por ejemplo? Hace un tiempo participé en Iniciador Jaén junto a Rosa Marchal. Rosa creó una empresa que hace análisis de aceite, y contaba cómo, en sus inicios, tenía que ir a reuniones con cooperativas y agricultores acompañada por su marido. En esas reuniones se producía la surrealista situación de que ella planteaba una pregunta y la respuesta se la daban a su marido. Y no, esto no sucedía ni es Arabia Saudí ni hace 100 años.

Seguramente muchas cosas han cambiado desde que Rosa empezaba con su empresa, incluso en la España rural. Pero probablemente las emprendedoras tienen problemas que los emprendedores no tenemos. Por supuesto que eso no justifica un trato de favor, como el que frecuentemente reciben por parte de las administraciones en forma de subvenciones y otras ayudas. Pero creo que si las mujeres que comparten una serie de problemas creen que participando en redes pueden beneficiarse unas a otras, pueden y deben hacerlo. Del mismo modo que tiene sentido que existan asociaciones de jóvenes empresarios, por ejemplo.

Así como soy enemigo de las subvenciones, soy ferviente partidario de Iniciador y de cualquier iniciativa que surja de la propia gente que considera que tiene problemas comunes y que puede ayudar a otros y obtener ayuda colaborando. Por tanto, mi respuesta a la segunda pregunta es sí, tiene sentido una red para mujeres emprendedoras y profesionales.

La otra pregunta, si tiene sentido una red al margen de LinkedIn, está respondida en parte en lo que acabo de escribir. Obviamente, las ventajas de compartir información las podrías tener en un grupo de LinkedIn, y prácticamente todo el mundo está ya en LinkedIn. Crear un perfil diferente en una red diferente es un esfuerzo, y más esfuerzo aún supone mantener ese perfil, visitar la red, compartir información…

Una red como Womenalia puede tener sentido fuera de LinkedIn, pero solo si aporta algo más. Si se limita a lo que ya puede conseguir cualquier profesional en LinkedIn, las usuarias acabarán por no entrar, porque les será más rentable estar donde está todo el mundo, hombres y mujeres. Pero si realmente son capaces de aportar valor y complementar lo que ya ofrece la red hegemónica, hay un futuro por delante.

Esa es una de las virtudes del emprendimiento: no importa cómo de grande sea tu competencia. Si encuentras la manera de hacer algo diferente y mejor, aunque sea en una pequeña parte de su negocio, tienes una oportunidad.

Es la hora de los artesanos

Discrepo con Andrés Pérez Ortega: no es la hora de los ingenieros. Es la hora de los artesanos.

Me explico: Andrés habla de la gestión de proyectos, y de cómo ha servido para alcanzar el éxito en las grandes empresas del siglo XX: la aeronáutica, la aviación, etc. Así que propone llevarla a las ciencias sociales, y en concreto a la gestión de personas.

Pero hay un error fundamental en su idea. Los proyectos de ingeniería triunfan en entornos en el que la mayor parte de los datos pueden ser conocidos y objetivados. Pero en la gestión de personas, casi todos los datos importantes están ocultos, son imprecisos o están sujetos a interpretaciones de lo más variopinto. Y con esos mimbres no se puede hacer un cesto ingenieril.

Sin llegar al extremo de las ciencias sociales, sucede algo similar en la informática. A pesar de tanta gente empeñada en hablar de “ingeniería informática”, la realidad es muy tozuda: los métodos ingenieriles de gestión de proyectos fracasan una y otra vez.

Hoy tuiteaba yo una frase que acababa de oír a Sean Kenny (Vicepresidente y director general de servicios de HP): “El modelo de desarrollo en cascada ha conseguido que muchos CIOs hayan sido despedidos y muchos consultores se hayan hecho ricos”.

Para el que no lo conozca, el modelo consiste en primero dedicar un tiempo a analizar, después pasar meses desarrollando una solución y finalmente implantarla en el cliente. Es decir, el enfoque “ingenieril” de toda la vida. El problema es que fracasa, una y otra vez: el resultado no es el que el cliente esperaba, los requisitos han cambiado, los proyectos acaban tarde y mal… Se intentan aplicar técnicas de gestión de proyectos, y el resultado sigue siendo que cuanto más grande es un proyecto, más probabilidades de fracaso.

Porque el problema son las incertidumbres. En un proyecto informático, la tecnología cambia continuamente, el objeto del proyecto (el negocio del cliente) cambia continuamente, las imprecisiones en la definición de necesidades son inevitables por mucho que te empeñes… Pretender aplicar a este tipo de problemas soluciones pensadas para problemas con otro tipo de constricciones es lo que lleva al fracaso.

En el mundo del desarrollo del software, hay dos vías (no excluyentes) que están siendo útiles para soslayar el problema de la inaplicabilidad de la ingeniería. Una es el desarrollo aparentemente anárquico del software libre, que según las reglas de la ingeniería de procesos es imposible que funcione, y sin embargo tiene un éxito brutal. La meritocracia, que cada uno trabaje en resolver la parte que más le interese del problema, la coordinación por encima de la jerarquía, son formas de hacer las cosas que poco tienen que ver con la planificación centralizada de una gran mente que maneja a los programadores como un recurso más.

Y la otra vía, más interesante para lo que estamos hablando, es la “programación ágil”, que se basa en asumir la incertidumbre y el error y utilizar métodos empíricos para hacer avanzar un proyecto. Haces algo, lo pruebas, ves lo que está mal, lo corriges, añades otro elemento, pruebas otra cosa, descartas lo que no funciona, aprendes de lo que funciona…

Es algo mucho más cercano a la artesanía que a la ingeniería. Al artesano no le preocupa por qué la cerámica endurece cuando la mete en el horno. Le preocupa saber cuál es el mejor barro para el efecto que quiere conseguir, cual es la temperatura idónea, cómo conseguir que el esmalte sea más duradero… y para averiguar todo esto imita a sus mayores, prueba cosas, tira cacharros defectuosos… y acaba sabiendo cuándo una pieza está lista por intuición, sin necesidad de mirar el horno. El ingeniero analiza cada uno de los problemas, y obtiene la temperatura exacta en grados Kelvin que necesita un barro con un 7% de caliza y un 3% de arenisca. Y es el resultado óptimo, hasta que la siguiente partida de barro que usa el artesano tiene un 12% de caliza y apenas trazas de arenisca, y entonces hay que calcularlo todo otra vez.

Hay muchos problemas “ingenieriles” por resolver cada día, de modo que los ingenieros seguirán siendo necesarios. Pero cada vez más, los problemas interesantes son los no ingenieriles, los que solo pueden resolver unos artesanos con años de oficio, olfato y dispuestos a probar una y otra vez, corrigiendo humildemente sus errores hasta dar con una solución aceptable para su problema.

Es la hora de los artesanos.

Predicciones para 2020

En este artículo Ray Kurzweil describe algunas de las tecnologías que cambiarán nuestras vidas en 2020. Está en inglés, así que os dejo un extracto:

  • Tendremos gafas que podrán sumergirnos en un entorno de realidad virtual, ver películas en 3D proyectadas directamente en nuestra retina o proporcionarnos datos descargados al momento de internet, de manera que al ver un edificio o una persona tengamos información relevante.
  • La energía solar será suficiente para todas nuestras necesidades.
  • La ingeniería genética hará que podamos “reprogramar” nuestro genes para evitar las enfermedades coronarias, el cáncer o la obesidad. Cada año podremos añadir más de un año a nuestra esperanza de vida.

¿No está mal, verdad? Me dan envidia mis hijos…

En defensa de los derechos fundamentales en internet


No soy muy amigo de manifiestos, pero esta vez me sumo porque creo que estamos ante una batalla crucial en la guerra por defender la libertad en Internet.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural.Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia

La Oficina

¿Has pensado en dónde vas a montar tu empresa? Mientras estás empezando, probablemente solo, puedes hacerlo desde casa, pero cuando ya te lanzas necesitas una oficina.

¿O no?

Evidentemente, hay actividades que requieren un local. Si montas un taller, un comercio, un restaurante, necesitas un local con ciertas condiciones. Pero otras muchas empresas son de las que requieren una “oficina”. Ya sabes, un sitio con mesas, despachos y salas de reuniones al que llegas a primera hora de la mañana y del que te vas a última hora de a tarde, de lunes a viernes.

Aunque vayas a contratar personas, aunque te asocies con otros para trabajar juntos, debes meditar mucho antes de decidir que necesitas una oficina.

Primero, por lo que ya hemos hablado de los costes fijos. Una oficina supone que tienes unos cientos de euros inmovilizados en una fianza, y que te has comprometido a pagar cada mes una cantidad fija. Pero además asumes gastos fijos de limpieza y de suministros, si no están incluidos en el alquiler. Todo esto, vendas o no vendas, ganes o no ganes.

Después, porque poner en marcha una oficina e va a llevar mucho tiempo y esfuerzo: viajes a IKEA o a tiendas de muebles de segunda mano, contratación de suministros, instalaciones, decoración… Aunque ahorres en todo y el dinero que eso suponga no sea mucho, sí son muchas horas dedicadas a tareas que no hacen avanzar ni un milímetro a tu empresa. Y al principio necesitas cada gota de energía para impulsar y proteger a tu frágil embrión de empresa.

Por último, la oficina te ata a una forma determinada de hacer las cosas. Empiezas a controlar el horario de tus empleados porque es más fácil que controlar su productividad, por ejemplo. Tienes reuniones que no son productivas, a las que asiste gente que no aporta nada, simplemente porque todos los asistentes están ya en la oficina y tienen que estar allí unas cuantas horas más. Te acostumbras a trabajar desde la oficina, lo que supone no tener recursos cuando estás viajando o estás en un cliente. Te acostumbras a permanecer ahí al menos ocho horas, aunque no estés haciendo nada productivo y aunque eso no evite quedarte hasta las tantas cuando hay un pico de trabajo…

En resumen, trabajas casi exactamente igual a como lo hacían nuestros bisabuelos a principios del siglo XX. Tal vez con un poco de email que sustituye a algunas comunicaciones por carta o telefónicas. Pero pocas diferencias sustantivas. Esto no tiene sentido en un mundo hiperconectado.

Piensa si puedes trabajar de una manera más imaginativa. Si cada uno puede trabajar desde casa, y reunirte periódicamente con tus colaboradores en una sala de reuniones de un centro de negocios (10-20 €/ hora, según el sitio y el número de personas). Es posible que incluso te resulte mejor hacerlo en una cafetería. Greg Olsen, fundador de CogHead, batizó como “Beduinos” a las startups que funcionan como nómadas, normalmente desde Starbuks o similares:

Una empresa podría operar como una especie de clan neo-beduino; con trabajadores como una tribu nómada errante que lleva portátiles y móviles y que puede establecerse allí donde haya una conexión a Internet, sillas, mesas y una fuente de cafeína.

Si de todas maneras crees que tu empresa requiere que trabajen en ella un grupo de personas que tienen que actuar como equipo frecuentemente, y por tanto necesitan un cuartel general, plantea así tu oficina. No asignes sitios fijos a nadie (ni siquiera a ti mismo). Prepara espacios en los que se favorezca la colaboración, el trabajo en equipo y el intercambio de información. Deja algún espacio cerrado para trabajar concentrado, o para tener reuniones privadas. Así necesitas mucho menos espacio que si cada persona tiene una mesa fija, y aprovechas mucho mejor los recursos.

Olvídate de los horarios: da libertad a tus empleados para que vayan a la oficina cuando necesiten trabajar con otros, y que se queden en casa cuando sea más conveniente. Eso supone, evidentemente, saber exactamente qué pides de cada uno de ellos y que ellos sepan lo que se espera de cada uno. Supone también invertir en tecnología para que estén conectados, pero actualmente portátiles, móviles y comunicaciones son mucho más baratos que metros cuadrados de oficina.

Supone también que no puedes contratar a cualquiera. Muchas personas necesitan tener a un jefe echándoles el aliento en el cogote para ser productivos. Simplemente, no pueden asumir la responsabilidad de sacar adelante su trabajo sin una supervisión estrecha. No puedes contar con este tipo de gente, porque se tomará la libertad como permiso para no hacer nada. Pero a cambio, puedes tener la oportunidad de contratar a gente realmente motivada y responsable que agradezca que se le trate como a un adulto.

No se trata de ciencia ficción. Hay empresas que ya lo están haciendo. E incluso es cada vez más frecuente que empresas tecnológicas tengan desarrolladores contratados en cualquier lugar del mundo. Miguel de Icaza comentaba en un congreso de Hispalinux cómo localizó por Internet a un tipo brillante, con el que le interesaba colaborar, pero que le llamó la atención que se comportara como un adolescente… ¡hasta que descubrió que tenía 16 años!

En cualquier caso, antes de empezar a buscar alquileres de oficinas por ahí, puedes valorar otras alternativas. Es posible que tengas algún vivero de empresas cerca. Si creas una SL, es posible que consigas una oficina, no muy grande, pero sí muy barata. Aunque tengas que esperar meses, puede merecer la pena. Y ahora, con la crisis, a muchas empresas les sobra espacio. Puedes intentar subarrendar una parte (es algo habitual en profesiones liberales como abogados o arquitectos, que comparten espacio y gastos). Si estás en Madrid, en Garage 30 pueden ayudarte.

Insisto, cualquier cosa con tal de reducir los costes fijos que supone una oficina.

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La diferencia está en la recomendación

Scott Adams plantea un tema interesante: cada vez las barreras de entrada para crear una empresa, cualquier empresa, son más bajas. Ahora cualquier puede tener una fábrica “virtual” en China.

Pero si cualquiera puede convertirse en empresario, la competencia será cada vez más feroz, y eso obligará a reducir los márgenes, y por tanto el incentivo para emprender.

La única salida para Adams es confundir al consumidor, para hacerle creer que tu producto es distinto.

Estoy muy de acuerdo con él. Puede ser el diseño, puede ser la imagen de marca, puede ser la historia asociada al producto… pero la mejor forma de hacer que algo sea diferente es que te lo recomiende alguien en quien confías.

Hoy escribe Raúl sobre Malviviendo, un corto que anda circulando por Internet (en realidad, el episodio piloto de una serie que está por rodar).

Hace apenas diez años, la única alternativa para quien quisiera dedicarse a crear una serie de televisión era conseguir el favor de una de las pocas televisiones que podían emitirla. Las barreras de entrada eran altísimas, y pasaban por convencer a alguien de que tu producto iba a conseguir una determinada cuota de pantalla (con sus ingresos publicitarios asociados). Si lo conseguías, y triunfabas, te forrabas. Si no, podías decir que eras director o actor, pero te ganabas la vida de camarero.

Ahora cualquier con talento puede hacer una serie sin apenas coste. ¿Que triunfas? No tendrás unos beneficios tan disparatados como si hubieras hecho CSI, pero podrás ganarte la vida dignamente. ¿Que fracasas? Habrás perdido algo de dinero, algo de tiempo, y habrás aprendido mucho.

Pero el factor clave no es tener medios de producción baratos. El factor clave es que ahora puedes tener una plataforma de difusión prácticamente gratuita. La recomendación hace que los lectores de Raúl, o los míos (sí, a mí también me ha gustado) vean el piloto, y que muchos de ellos lo recomienden a su vez.

Ya no va a hacer falta convencer a uno de entre un puñado de directivos clave para fabricar un producto. Ahora va a ser necesario convencer a miles de pequeños influenciadores. Sean estos bloggers como su seguro servidor, individuos que envían un correo electrónico a un puñado de amigos o miembros de una red social que enlazan y comentan.

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Un Manifiesto Rebelde


Bill Taylor y Polly Labarre, de Fast Company, han escrito el libro Mavericks at Work: Why the Most Original Minds in Business Win. Como corresponde a los tiempos actuales, han creado un sitio web (con su blog y todo) para promocionarlo, y también han escrito un manifiesto con las ideas clave.

Todavía no he leído el libro, pero os confesaré que el manifiesto me ha resultado muy estimulante. Tanto que lo he traducido, por si a alguien le resulta de utilidad. Podéis descargarlo desde aquí.

Leedlo entero, en inglés o en español, porque merece la pena. Os copio un fragmento con 10 preguntas que todo emprendedor debería hacerse:

1. ¿Hay un sentido de propósito diferencial y disruptivo que te diferencia de la competencia?
Las mejores compañías son las que representan las ideas más originales y convincentes. ¿Por qué ideas estáis luchando tú y tu empresa?

2. ¿Puedes ser provocativo sin provocar un contragolpe?
Hay una diferencia entre desafiar el status quo e invitar al castigo de unos rivales que son más grandes, más ricos y más despiadados que tú. Una prueba esencial para cualquier disruptor incipiente es si él o ella pueden ser también unos diplomáticos convincentes.3. Si tu empresa cerrara mañana, ¿quién te echaría de menos y porqué?
Le oímos primero esta pregunta al publicista rebelde Roy Spence, que nos dice que la tomó de Jim Collins, famoso por Good to Great. Cualquiera que sea la fuente original, la pregunta es tan profunda como simple; y merece la pena tomarla en serio.

4. ¿Eres la clase de persona con la que otra gente brillante quiere trabajar?
Si esperas que los extraños (e incluso los colegas) compartan sus mejores ideas contigo, no te sorprendas cuando esperen algo a cambio. Puede ser dinero, puede ser reconocimiento, pero casi siempre lo que atrae a la gente a los proyectos open source es la oportunidad de mejorarse a sí mismos y desarrollar sus habilidades.

5. ¿Puedes hacer que la innovación sea divertida?

Las ideas son una cosa seria, pero si trabajas para aprovechar la inteligencia de colaboradores originales, entonces tienes que trabajar para mantener tu proyecto open source colorido, dramático y energético.

6. ¿Tratas a los clientes distintos de forma diferente?
Si tu objetivo es establecer un contrato psicológico con los clientes, entonces casi por definición no atraerás a todos los clientes. Una prueba del compromiso de una compañía con sus clientes más importantes es cómo de temeraria es acerca de ignorar (e incluso ofender) a los clientes que no son nucleares para su misión. No todos los clientes son creados iguales.

7. ¿Por qué debe la gente extraordinaria unirse a tu organización?
Los mejores líderes entienden que los mejores actores de la tropa no están motivados principalmente por el dinero. La gente excelente quiere sentirse como cracks en sus organizaciones. La gente excelente quiere estar rodeada y desafiada por otra gente excelente. Simplemente, la gente excelente quiere sentirse parte de algo más grande que ellos mismos. ¿Tu empresa les ofrece esa oportunidad?

8. ¿Reconoces a una gran persona cuando la ves?
Para las organizaciones que se toman en serio competir con talento, quién eres como persona es tan importante como lo que sabes en un momento dado. Esto es, la personalidad cuenta tanto como las credenciales. ¿Sabes cómo hacer un test de personalidad?

9. ¿Trabaja tu organización de manera tan diferencial como compite?

Es una pregunta simple con enormes implicaciones para la productividad y el desempeño. Los líderes que están decididos a elevar el factor humano en los negocios entienden que el auténtico trabajo empieza en cuanto la gente con talento entra por la puerta. El rebelde experto en RRHH John Sullivan lo dice mejor: “Las estrellas no trabajan para idiotas”.

10. ¿Estás aprendiendo a la misma velocidad a la que está cambiando el mundo?

Le oímos por primera vez esta pregunta a Gary Hamel, el mundialmente famoso gurú estratégico, y es el desafío definitivo para cualquier ejecutivo o emprendedor. Los mejores líderes que hemos encontrado, independientemente de su edad, experiencia o estilo personal han sido todos aprendices insaciables. En un entorno de negocios que nunca deja de cambiar, no puedes parar de aprender nunca.