Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

¿Puedes ayudar a un emprendedor que lo necesita?

Que sí, que ya sé que estamos en crisis, que aquí no compra nadie y el que compra no paga. Que todo está de pena y que cada vez tenemos menos dinero. Pero créeme: tus problemas son una nadería comparados con lo que tienen otros emprendedores en países del tercer mundo. Y crear un negocio es la única manera que se ha demostrado que es eficaz para salir de la pobreza.

Por eso es importante ayudar a los que verdaderamente pueden hacer que un país pobre empiece a levantarse de la miseria: los emprendedores. Y aquí entra en juego Kiva, una organización que te facilita prestar directamente dinero a un emprendedor cuyo proyecto te resulte interesante. Estamos hablando, lógicamente, de gente que necesita dinero para comprar unos cerdos para su granja, o género para su pequeña tienda, o hacer una reforma en un local que le permita vender comida refrigerada.

Es importante el concepto: tú no “donas” dinero, sino que lo prestas. El emprendedor te lo va devolviendo según los plazos establecidos (el tiempo del crédito suele ser de entre 3 meses y un año) y luego haces lo que quieras con el dinero: recuperarlo o prestárselo a otro. No es caridad, es apoyar a una persona que está trabajando duro para salir de la pobreza y hacerlo con dignidad.

Si te animas, te sugiero que te apuntes al grupo desencadenado.com. Tus préstamos se suman a los de otros miembros del grupo, de manera que todos contemos como equipo. Como puedes ver en las gráficas, entre todos los miembros hemos prestado ya más de 11.000$ (a base de volver a prestar el dinero según lo van devolviendo).

Si quieres ver a quién he prestado dinero (y lo que han devuelto) puedes hacerlo aquí. Como verás, la tasa de créditos incobrados es muy baja. Existe el riesgo, por supuesto, como en todo préstamo, pero en general en Kiva los emprendedores son muy responsables a la hora de cumplir con sus compromisos.

Kiva te permite regalar una tarjeta con la cantidad de dinero que quieras para que quien reciba el regalo pueda prestarlo a quien mejor le parezca, así que, además de prestar tú el dinero que quieras ¿por qué no te planteas un regalo diferente este año y ayudas a alguien que lo merece y se esfuerza por crear una vida mejor para él y los suyos?

Empresarios, millonarios y filántropos

Este mes hemos sabido que Bill Gates y Warren Buffet han conseguido ya más de 40 firmantes para su Giving Pledge, según el cual se comprometen a donar al menos la mitad de su fortuna, en vida o cuando fallezcan. Entre los firmantes, alguno que os sonará del mundo tecnológico, como Paul Allen, Larry Ellison o Pierre Omidyar, famosos como George Lucas o Ted Turner y multimillonarios de los de toda la vida como Barron Hilton o David Rockefeller.

Algún cínico dirá que todo es un invento para mejorar su imagen, o para pagar menos impuestos, o que infinito dividido por dos sigue siendo infinito… pero el caso es que miles de millones de dólares irán a obras de caridad.

Y supongo que casi todo el mundo piensa que esto es bueno.

Yo no.

Me explico: creo en la caridad privada de quien se priva de una parte de sus recursos para dársela a otro que los necesita, más que en la falsa “solidaridad” del estado que da a quien quiere lo que nos quita a todos. En ese sentido me parece bien que Gates, Buffet y compañía hagan con su dinero lo que les parezca mejor.

Pero en el proyecto Giving Pledge hay una idea de “estamos devolviendo a la sociedad parte de lo que nos ha dado”. Bill y Melinda Gates lo afirman así, casi literalmente, en su carta de compromiso. Y aquí está el problema: en que la mayoría de los firmantes, empezando por Gates y Buffet, no han heredado sus fortunas, sino que las han conseguido por sí mismos.

¿Y eso qué significa? pues que si han conseguido ese dinero ha sido, en todos los casos que conozco de la lista, porque han sido capaces de ofrecer a la sociedad algo suficientemente valioso como para que la sociedad (en forma de personas o de empresas, que es lo que existe realmente) les pagara por ello las fortunas que tienen ahora. Por tanto Gates, en contra de lo que él mismo afirma, no tiene que devolver nada a la sociedad.

Hay otra cuestión además. El capitalismo es muy eficiente resolviendo problemas, y prácticamente todos los de la lista han creado con sus empresas algo que ha hecho vivir mejor a la inmensa mayoría de la sociedad. Al menos, de la que vive en países con una economía aproximadamente de libre mercado. Estos señores, para conseguir sus fortunas, han tenido que competir continuamente con otros emprendedores que ofrecían soluciones peores, o soluciones mejores peor llevadas al mercado, que para el caso es lo mismo.

Me parece estupendo que entre sus proyectos esté conseguir más vacunas para los niños del tercer mundo, o mejor educación para los más desfavorecidos. La pregunta es ¿por qué en lugar de donar el dinero a una ONG no piensan en la manera de hacer negocio con esto?

Ya sé que a estas alturas alguno se estará revolviendo en su asiento al leer esto “¡¡Hacer negocio con las vacunas!! ¡¡Explotar aún más a los niños pobres cobrándoles por la educación!! ¡¡¡Horror, espanto y pavor!!!”. Pues sí, eso es lo que estoy diciendo. O más bien, estoy diciendo que para que un proyecto humano sea eficiente y eficaz, tiene que competir con otros y alguien tiene que ganar dinero con él.

¿Por qué esta gente que ha demostrado que es capaz de ser eficiente y eficaz llevando a las masas sistemas operativos, noticias o comercio electrónico no cree en la misma solución para proporcionar vacunas o educación?

El mejor regalo de Navidad


Si estáis pensando en hacer un regalo, y estáis impregnados del espíritu de paz y bondad característico de estas fechas, ¿por qué no aprovecháis para regalar Certificados de Regalo en Kiva?

Con uno de estos certificados la persona que lo recibe puede prestar el dinero que le regales al emprendedor que quiera: una ganadera de Azerbaián, una frutera de Camboya o un comerciante de Togo. Y esos emprendedores, que realmente cambian sus vidas y las de su entorno con muy poco dinero, lo devuelven y puedes volver a prestarlo a otros.

Hace un par de meses creé en Kiva el grupo Emprendedores Desencadenado.com. Ya somos 24 personas, y entre todos hemos prestado 850 dólares (cada uno lo suyo, que luego es lo que se devuelve). Yo he empezado ya a recibir las primeras devolucionesde los cuatro emprendedores a los que se lo presté.

Así que, si tienes que hacer un regalo a alguien que tiene de todo, ¿por qué no le regalas la posibilidad de ayudar a un emprendedor del tercer mundo a salir de la pobreza?

Bill Gates

A los que conozcáis mi querencia por el software libre tal vez os extrañará que el tercer emprendedor que traiga como ejemplo sea nada menos que Bill Gates. De el se ha dicho de todo: que es un tiburón de los negocios, un killer que ha comprado y liquidado empresas que le podían hacer competencia, un oportunista que tuvo un golpe de suerte al principio de su carrera… Se ha contado mil veces la historia de cómo Gates negoció la incorporación de MS-DOS al PC original de IBM y los errores antológicos que cometieron Gary Kildall y la propia IBM.

Todas esas cosas pueden ser ciertas, pero no le apean de nuestro santoral de emprendedores. Bill Gates es merecedor de nuestra admiración por dos cosas: su generosidad y su sentido común.

Una de las decisiones más inteligentes de Gates fue repartir acciones de Microsoft entre sus empleados. Mirad esta foto con lo empleados de Microsoft en 1.978:

Microsoft staff 1978

No solo ellos, sino otros miles de empleados que vinieron después se hicieron millonarios en quince años: las acciones de Microsoft aumentaron su valor un 61.000% desde que salieron a bolsa en 1986 hasta 2.001. Bill Gates consiguió ser el hombre más rico del mundo en esa época, pero solo porque los mejores trabajadores del sector IT se peleaban por trabajar para Microsoft.

La otra cosa que hizo crecer a Microsoft es el sentido común. Más en concreto: saber cuando algo está suficientemente bien como para ser vendido. Los productos de Microsoft no han sido nunca un prodigio de diseño, ni una maravilla tecnológica. Pero han sido productos razonablemente baratos (al menos mientras han tenido competencia), razonablemente fáciles de usar y razonablemente terminados.

¿Que había alternativas con mejor tecnología? A patadas: Novell y UNIX le daban mil vueltas como sistemas operativos de red a Windows NT; los interfaces de Apple siempre han ido años por delante de Windows; Linux es mucho más seguro y eficiente. OS/2 era más potente.

Gates no se preocupó de que sus productos fueran los mejores desde el punto de vista técnico. Se preocupó de que fueran los más fáciles de conseguir, de que funcionaran en el hardware que más gente tenía y de que fueran fáciles de usar. Muchos de sus competidores perdieron la batalla con Microsoft por fallar en una de estas tres características, a pesar de que tener mejores productos desde el punto de vista tecnológico.

Esto, para los emprendedores con espíritu de ingeniero, es especialmente difícil de digerir. Un producto a medio hacer, poco original, con fallos por todas partes y con más agujeros de seguridad que un queso de gruyere es el favorito del mercado. Pues sí. Y lo es porque, a pesar de esos defectos, tiene una virtud: se ha hecho pensando en satisfacer al usuario medio, no el espíritu perfeccionista de un ingeniero enamorado de su producto.

Conclusión: si quieres tener éxito como Bill Gates debes hacer dos cosas: ser generoso con tus empleados y sacar tu producto al mercado tan pronto como sea viable.

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