Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

La cueva de los dragones

La BBC emite un programa que seguro que os resultará curioso. Se llama “La cueva de los dragones”, y podéis ver la información sobre el programa aquí:

http://www.bbc.co.uk/dragonsden/

Se trata de una especie de “Operación Triunfo” para emprendedores, en la que cinco millonarios (los “dragones”) analizan las propuestas de emprendedores para decidir si inverten o no en sus empresas. El programa refleja las presentaciones de los emprendedores, las discusiones entre los inversores, las negociaciones entre unos y otros para ver cuánto invierten y a cambio de qué… Es decir, te convierte en “la mosca en la pared” en uno de esos procesos de inversión de los que todos oímos hablar pero en los que pocos tienen ocasión de participar.

¿Creéis que un programa así sería una buena manera de despertar el gusanillo del emprendimiento en personas que no se lo han planteado nunca? ¿Tendría éxito en España? ¿Sería útil para que los emprendedores aprendieran “en cabeza ajena” cómo enfrentarse a unos inversores potenciales?

La diferencia entre vender y cobrar

En los consejos para emprendedores que dan los americanos, pocas veces se insiste en la importancia de cobrar. No sé si será porque allí se da por hecho que si vendes (y entregas el producto o servicio) cobras.

Desgraciadamente, en España no es así. El primer cliente de Alanta fue una empresa del sector IT. Estábamos encantados: era un proyecto de 11.000 euros, que podía servir como modelo para otros clientes, interesante desde el punto de vista técnico… todo ventajas.

Acordamos que emitiríamos dos facturas, a 30 y 60 días de la finalización del trabajo. Cuando el cliente dio el OK a la instalación, emitimos la primera. Pero llegó el momento de emitir la segunda, y todavía no habían pagado. Empezó ahí una serie de llamadas, respondidas al principio con amabilidad y promesas de pagos inminentes que nunca se materializaban.

Por resumir, al cabo de un par de meses, la empresa se declaró en suspensión de pagos. Nunca conseguimos cobrar aquel primer proyecto. Para una empresa pequeñita, que estaba empezando, 11.000 euros era un montón de dinero, y no cobrarlos hizo mucho daño.

Sin llegar a estos extremos, conseguir cobrar es un problema real para muchas empresas. La ley 3/2004 no ha servido para mejorar la situación, al menos en el entorno que yo conozco.

Cuando firmes un contrato, define de manera muy concreta los términos de pago, y procura que se establezcan penalizaciones por retrasos en el pago. O si quieres plantearlo de forma positiva, establece descuentos que sólo serán de aplicación se se paga en menos de 30 días.

Y procura sincronizar lo mejor posible tus pagos a proveedores y tus cobros a clientes. Si estás empezando y no tienes mucho pulmón financiero, puedes morir por culpa de un proyecto exitoso en el que no seas capaz de cumplir con tus compromisos de pago. El mejor momento para negociar estas cosas es cuando estás a punto de firmar el contrato, no cuando ya tienes problemas para pagar o cobrar.

El problema del IVA

Algo que puede sorprender a los emprendedores primerizos es que tienes que pagar el IVA correspondiente a las facturas emitidas en el trimestre aunque no las hayas cobrado todavía. Es un efecto todavía más perverso de los pagos a 90 días: no solo tardas en cobrar, no solo tienes que pagar a tus proveedores, sino que también tienes que pagar la parte de IVA que todavía no has ingresado.

¿Qué pasa si llega el momento y por falta de previsión no tienes dinero? Aunque ninguna alternativa es buena, algo puedes hacer.

Pide un aplazamiento a la Agencia Tributaria

Lo primero es pedir un aplazamiento a Hacienda. Para deudas inferiores a 6.000 euros, basta con explicar que tienes unas facturas pendientes de cobro y proponer un plan de pagos razonable. Lo más probable es que te concedan el aplazamiento (ignoro los intereses que aplican).

Si tienes que pagar más de 6.000 euros, el problema es que en estos casos Hacienda exige una prueba de que podrás pagar, habitualmente un aval. Y si no puedes pagar ni el IVA, a ver qué banco te va a conceder un aval.

Intenta financiar la factura

Si tu cliente es solvente, tu banco puede estar dispuesto a entregarte ahora el importe de tu factura. A cambio de un porcentaje, claro, que de eso viven. Cliente solvente aquí significa una gran administración pública o una empresa que cotice en el IBEX 35. Si tu cliente no es de esos, tu factura no es más que un papelito.

No pagues

Si esperas cobrar en 90 días, puedes simplemente no pagar en su momento, y hacerlo cuando cobres. El problema es que Hacienda aplica unos recargos que creo recordar que son de un 5% por retraso inferior a 3 meses, un 10% por retraso inferior a 6 meses, y un 15% por retraso inferior a 9 meses.

Como financiación de deuda es un método ruinoso, pero si no te queda más remedio al menos es una salida mejor que la quiebra de tu empresa por éxito.

Ten el dinero preparado

La mejor opción es tener una buena previsión de tesorería, y dinero suficiente para hacer frente a los pagos a Hacienda. Si te acercas a tu banco cuando las cosas van bien y les dices: “esto marcha viento en popa, los clientes me quitan de las manos mis productos / servicios”, les das pruebas de lo bien que te va (facturas, pedidos, contratos o resúmenes contables de la situación), les muestras unas cuentas claras y les pides una línea de crédito para financiar la tesorería, es posible que te la concedan. Así estarás preparado para cuando llegue el pago trimestral del IVA (y del IRPF, que es primo hermano de este).

Si en lugar de hacer tus previsiones te encuentras un buen día sin un euro y una carta de Hacienda reclamándote su parte del negocio, entonces es mucho más difícil negociar con tu banco. Un banco nunca presta dinero a quien tiene problemas.

Moraleja: no saques el champán de la nevera cuando firmes la venta. Espera a tener el dinero en el banco.
Si creías que por haber cerrado una venta, e incluso por haber emitido una factura ya tenías todo a favor piénsalo de nuevo, analiza los tiempos de cobros y pagos, calcula tus opciones y actúa antes de que sea demasiado tarde.

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Primer resultado del plan de estímulo de Mark Cuban: NAKEDpizza

¿Recuerdas que Mark Cuban, el conocido emprendedor, anunció en su blog que financiaría proyectos empresariales que expusieran su plan de negocio en un comentario?

Ya hay una empresa financiada como resultado de ese post. Se trata de una compañía que hace pìzzas saludables con ingredientes naturales. Usará el dinero de Cuban para expandir su negocio creando franquicias. Mark Cuban tiene los derechos exclusivos para Texas.

La empresa se llama NAKEDpizza, y hasta ahora ha hecho casi todo su marketing usando Twitter y Facebook.

Como curiosidad, este es el “elevator pitch” que convenció a un inversor experimentado como Cuban:

Simplemente la pizza más saludable del mundo. Basado en Nueva Orleans, sabe bien. Trabajan que te cagas.

Financiación para tu nueva empresa

Uno de los factores limitantes para desarrollar tu idea es el dinero.

Si estás en situación de paro, seguro que no te sobra ni un céntimo, con lo que invertir en una empresa que de momento solo es una idea puede parecerte una locura. Con lo que te resistes, esperas a estar más seguro, a tenerlo todo más claro, pero cada día que pasa sigues gastando, y cada vez hay menos dinero disponible…

Pero si ya has decidido ponerte en marcha, el dinero no debe ser un impedimento. Tienes dos alternativas: adaptar tu modelo de negocio (o el ritmo de crecimiento de la empresa) al dinero de que dispones, o conseguir más dinero.

Arrancar sin inversión

Muchos negocios no requieren grandes inversiones para empezar. Algunos, ni siquiera inversiones pequeñas. Si ya tienes un ordenador, un móvil y acceso a Internet, puedes hacer cosas como traducir, diseñar, programar, escribir… Vale, a lo mejor tienes que hacerlo en el PC familiar, usar la conexión a Internet de la biblioteca, trabajar desde el sofá porque en casa no tienes sitio para una mesa y una silla en condiciones, lo que sea. Pero puedes empezar a ganar dinero sin apenas gastar e ir mejorando poco a poco, según vayas teniendo ingresos.

Hay otros modelos que tampoco requieren mucha inversión. Para montar algo de comercio electrónico, por ejemplo, no necesitas tener almacenes, ni muchos menos una fábrica en la que producir lo que vendes. Puedes comprarlo en pequeños lotes, y revenderlo individualmente. Hay servicios como CafePress con los que puedes crear tu propia tienda online para vender camisetas por solo 5 dólares al mes.

Incluso puedes empezar como Jesús de Polanco o Amancio Ortega, vendiendo de puerta en puerta. Para vender no necesitas mucha infraestructura, a veces ni siquiera un stock. Con un catálogo o un muestrario te puede bastar para empezar.

En otros muchos casos, puedes adaptar el desarrollo de tu negocio al ritmo de ingresos. Puedes empezar, por ejemplo, sin tener una oficina, aunque sepas que si todo va bien en unos meses necesitarás una. Puedes intentar que los proveedores te admitan pagos a 90 días. Aunque eso tenga costes financieros, para ti puede ser mucho más importante no tener que afrontar esos gastos hasta que no hayas recibido los ingresos que tener un 5% menos de margen, por decir algo.

En cualquier caso, aunque creas que cuentas con dinero para aguantar los primeros meses sin problemas, al principio cada céntimo que puedas ahorrar cuenta. Estas son ideas que pueden venir bien a cualquier emprendedor:

  • No formalices la empresa hasta que no tengas que hacer tu primera factura importante. La constitución de una empresa, incluso el alta como autónomo, supone un desembolso y unos pagos continuos. Procura retrasar ese momento para que se aproxime lo más posible al momento de empezar los cobros.
  • Empieza en un centro de negocios, con una oficina virtual. Seguro que en tu ciudad hay alguno. Por entre 100 y 200 euros, tienes un servicio de secretarias que cogen tu teléfono con profesionalidad, salas de reuniones por si algún cliente quiere reunirse contigo en tus oficinas y una dirección postal que no se confunde con la particular. Una oficina, por cutre que sea, es mucho más cara, y eso sin hablar de la secretaria / telefonista.
  • Si tu modelo es el autoempleo y te dedicas a los servicios, ni siquiera necesitas una oficina. Si no quieres que tus clientes tengan los datos de tu domicilio, puedes contratar un apartado de correos. Lo normal es que seas tú el que se desplace a ver a tus clientes a sus oficinas, y como alternativa siempre puedes invitarles a comer o a tomar un café: te sale más barato que pagar una oficina, y les tienes en un ambiente distendido. Si realmente necesitas una sala de reuniones, o incluso un aula para impartir un curso, puedes contratarla por el tiempo que precises en un centro de negocios.
  • Compra todo lo que puedas de segunda mano. No necesitas muebles nuevos, ni el último ordenador. En eBay puedes encontrar todo lo que necesitas por la mitad del precio que tendría si lo compraras nuevo.
  • Compra a plazos. Si realmente necesitas algo nuevo, puedes comprarlo a plazos. En muchos comercios no tienen problemas para aplazar cualquier pago hasta un año, con intereses relativamente bajos. Si tienes claro que tendrás ingresos en ese año, puede interesarte no hacer todo el desembolso al principio.
  • Usa Internet para el marketing. No solo para que te encuentre quien busque en Google lo que tu empresa ofrece, sino para evitarte gastos en imprimir folletos o material publicitario. Poner la información en tu página no cuesta dinero, y si creas un PDF puedes enviárselo a un cliente potencial por correo electrónico. Los folletos impresos, además, se quedan obsoletos pero tu página puede ir cambiando cuando lo haga tu oferta.
  • No compres software. Analiza primero si hay alguna alternativa libre o gratuita. OpenOffice es una buena alternativa al office de Microsoft, GIMP o incluso Picasa pueden sustituir en la mayoría de los casos a PhotoShop, etc. En Softonic tienes una enorme colección de software de todo tipo, y puedes descargar versiones de prueba o aplicaciones totalmente gratuitas, incluso para tareas como contabilidad o facturación.
  • Consigue siempre ofertas de al menos tres proveedores para cualquier cosa que vayas a contratar, desde la telefonía móvil a la asesoría fiscal. Analiza las diferencias en precios y prestaciones, y si es posible negociar usa los mejores puntos de cada oferta para conseguir mejorar las propuestas de sus competidores. Este es el momento de aprovechar la crisis a tu favor, porque muchos proveedores estarán dispuestos a hacer descuentos significativos o mejorar sus prestaciones para conseguir un cliente nuevo.

Hay muchas otras cosas que puedes hacer, pero con esto ya puedes ir viendo la idea: gastar lo menos posible, lo más tarde posible.

Conseguir financiación

Si realmente tienes claro que la creación de tu empresa pasa por invertir más dinero que el que tienes, entonces necesitas que alguien lo ponga. Lo mejor es que seas tú mismo, aunque sea tentador pensar que otro puede correr con los gastos.

Cuando otro pone dinero en tu empresa, lo puede hacer de dos maneras: invirtiéndolo o prestándolo. Si lo invierte, corre el riesgo de perderlo. No tienes obligación de devolverlo si la cosa sale mal, lo que es un alivio. Pero si todo va bien, se llevará una parte de los beneficios. Si todo va muy bien, se llevará un montón de dinero que podría haber sido tuyo si no le hubieras dado entrada en un momento de debilidad.

Si te lo presta, esperará recuperarlo. Puedes olvidarte de que alguien preste una cantidad relevante a una empresa naciente, de modo que de una forma u otra tienes la obligación personal de devolverlo. Si tu proyecto ha salido mal, has perdido lo que pusiste tú y además te queda la obligación de devolver a otros lo que te prestaron, no quedas en muy buena situación.

No hay ninguna opción buena (sin problemas) para la financiación, pero estas estrategias te pueden funcionar:

  • Procura conseguir por ti mismo todo lo que puedas. Si tienes vivienda en propiedad, es posible rehipotecarla para conseguir financiación adicional. La ventaja es que pagarás un tipo de interés más ventajoso que si pides un crédito al consumo.
  • Cuando negocies con el banco la apertura de la cuenta de la empresa, pide desde el principio una línea de crédito. Sin línea de crédito, no abras la cuenta. Aunque no te den mucho dinero, te permite tener un colchón para hacer frente a los pagos trimestrales a Hacienda, por ejemplo, o a las nóminas. Visita varios bancos, a ver qué te ofrece cada uno, y usa las distintas ofertas para conseguir mejores condiciones de los otros.
    Con la línea de crédito pagas solo el interés del dinero que tienes dispuesto, no del total, con lo que eso supone tener un margen de maniobra sin coste hasta que realmente lo necesites. Si la pides al principio, y sobre todo si la pones como condición para abrir la cuenta, es más fácil que te la concedan. Como esperes a necesitarla, será imposible. Los bancos solo prestan a quien creen que les devolverá el dinero, y ese alguien no puede ser quien tiene una cuenta en descubierto.
  • Si te van a financiar los F&F (familia y amigos), procura dejarles bien clara la diferencia entre invertir y prestar: el que invierte, arriesga; el que presta, recupera su dinero. Si invierten, explícales una y otra vez que pueden perder su dinero, y cuando ya lo tengan claro, explícaselo otra vez. De lo contrario, te verás en la obligación moral (si la cosa acaba mal) de devolverles el dinero, pero tendrás que entregarles parte de los beneficios si va bien. Mal negocio para ti, porque ellos acaban ganando sin arriesgar.
    Si te prestan dinero, tienes que devolvérselo antes o después. Procura dejar claro que será así, y si tienes dificultades para hacerlo explícales qué estás haciendo para pagarles y cuando lo harás.
    Si tienes cualquier duda acerca de si van a entender estas cosas, rechaza su oferta. No tiene sentido arriesgarte a perder una amistad o tener un enfrentamiento en la familia por cinco o diez mil euros.
  • Olvídate de que un banco preste dinero a tu empresa. Lo primero que te van a pedir son garantías personales, y te pondrán muchas más pegas si pides 20.000 euros para un proyecto empresarial que para comprarte un coche. Así que lo que puedes hacer, si realmente necesitas esos 20.000 euros, es pedir el dinero para un coche, y luego dedicarlo a tu empresa. No es que sea muy ortodoxo, pero mientras lo devuelvas no tendrás problemas. Y si tienes alguna duda acerca de si podrás devolverlo, no se te ocurra pedirlo.
    Por supuesto, no puedes hacerlo mientras estés parado, pero sí cuando ya te hayas dado de alta como autónomo, aunque es posible que tengas que pedirlo con tu pareja, si es que tiene un sueldo estable.
  • Los inversores externos, business angels o capital-riesgo o como los quieras llamar, son como las meigas: haberlos, hailos. Pero acceder a ellos no es fácil, así que lo mejor, si tienes claro que esa es la mejor opción, es ponerte en manos de alguien que tenga experiencia en este tipo de tratos. En eventos como Iniciador o First Tuesday puedes encontrar inversores o gente que ha conseguido financiación por esta vía.
    Requiere tiempo, dedicación, solo es viable para determinado tipo de empresa o de plan de negocio, no siempre los inversores que consigues son los adecuados… pero si lo consigues y te funciona puedes tener como resultado algo como Google.
  • Por último, tal vez se te haya ocurrido pensar en ayudas públicas para emprendedores. Olvídate. En casi todos los casos el esfuerzo que se requiere no compensa. Aunque te la concedan, el dinero llega tarde y mal, y hubieras ganado mucho más dedicando ese esfuerzo a vender más.
    De todas maneras, puedes preguntar en la cámara de comercio local, por si hay algo que pueda ser asequible. Y hay empresas que te asesoran y te ayudan para preparar las solicitudes, de modo que si tienes claro que quieres optar a una ayuda concreta puede venirte bien para que no te la rechacen por un papel mal presentado.
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BBVA Open Talent, otra oportunidad para emprendedores

¿Eres de los que está siempre quejándose de que no puede poner en marcha su genial idea de negocio porque no tiene la financiación necesaria? ¿Qué te parecería contar con 100.000 euros del BBVA?

Si te animas, tienes un mes para presentarlo en BBVA Open Talent, una iniciativa de BBVA para promover el espíritu emprendedor.

Lo que me gusta de la idea es que es abierta y participativa. Si presentas tu idea, no vas a depender de explicársela a inversores que no distinguen una página web de un ladrillo, o de que conozcas a fulanito o a menganito. Tu proyecto estará en la web y podrá ser votado por los visitantes de la misma. Lo más votados pasarán a la selección final.

La iniciativa, de alguna manera, es similar a la de Marc Cuban que comentábamos el otro día, en cuanto a que para participar debes exponer tu proyecto a la vista de todos. Lo cual está bien, porque aunque no ganes es probable que el feedback de los visitantes te ayude a descartar, redefinir o avanzar en tu idea.

La oportunidad de que Mark Cuban invierta en tu empresa

¿Tienes una idea de negocio pero necesitas dinero? Marc Cuban está dispuesto a invertir en tu idea. Puedes pedir tanto dinero como quieras (él tiene más de lo que puedas soñar) pero tienes que cumplir ciertas reglas.

Entre ellas, que el negocio no esté basado en la publicidad, que alcance el break-even en dos meses y sea rentable en tres, o que el primer mes que no cumplas con tus números se corte el grifo de la financiación. Leedlas. Alguno dirá, claro, con esas reglas yo también invierto. Es interesant pensar sobre ellas, pero es más interesante el requisito principal: poner el plan de negocio como un comentario en su blog (o un enlace a slideshare, o Google Docs en el que pueda verse el plan de negocio completo).

Todo el mundo puede ver lo que pones ahí. Cualquiera puede robar tu idea. ¿Por qué arriesgarse entonces? Porque tu idea no vale nada. Lo que vale es la ejecución. Ideas hay muchas, algunas buenas, otras malas y la mayoría regulares, como todo. Lo que vale es la ejecución.

De hecho, Cuban dice:

Espero que otra gente lea y comente tu idea. También espero que otra gente robará la idea y la usará en otro sitio. Esa es la idea. Llámalo “entorno de financiación open source”.

No pasa nada porque alguien robe tu idea. Si es buena, el que haya más competencia creará más mercado para ella. Lo que sí es letal para tu idea es guardarla en tu disco duro para que nadie te la robe. Las ideas son como las plantas: mueren en la oscuridad y prosperan en la luz.

Sobre los donativos a Mobuzz

No puedo dejar de escribir sobre el tema del momento: la campaña de Mobuzz para solicitar donativos que les permitan continuar funcionando tres meses.

Creo que hay una “suspensión del sentido común” entre los top bloggers hispanos, gente que leo habitualmente e incluso algunos que son amigos: como muestra Enrique Dans o Alfredo Romeo. En el caso de Dans lo entiendo (es consejero de Mobuzz) pero no en el de Alfredo y otros “románticos”.

Empecemos por el principio: una empresa existe para ganar dinero. Gana dinero ofreciendo al mercado algo que está dispuesto a pagar, y que la empresa produce por un coste inferior al beneficio que obtiene. Si no hay suficientes clientes dispuestos a pagar, o no es capaz de producir por menos que el dinero que ingresa, la empresa muere.

Y eso es todo lo que necesita saber un empresario sobre economía.

Todo lo demás que pueden enseñar en una facultad de económica o en un MBA son detalles. Lo fundamental es lo que he puesto en negrita. Más resumido si queréis:

Ingresos – Gastos > 0

El problema de Mobuzz es que está en un negocio un poco retorcido. Si preguntas a cualquiera a qué se dedica un medio de comunicación, te dirá que a “fabricar” programas para sus espectadores/lectores/oyentes. Pero en realidad, los medios de comunicación “fabrican” espectadores/lectores/oyentes para sus clientes, que son los anunciantes. Las noticias, los programas, son las materias primas que ellos convierten en visionadores de publicidad.

Hay otro modelo de negocio muy parecido en torno a los medios de comunicación que es generar información tan útil como para que alguien esté dispuesto a pagar por ella. Eso supone suscripciones o pago por uso, y olvidarte de cualquier publicidad que pueda ser mínimamente molesta para el espectador, que es tu cliente principal.

El problema de Mobuzz es que ha hecho (al parecer, yo ni siquiera he entrado en su web) un producto interesante para generar espectadores, pero tienen problemas para vendérselos a los anunciantes. Tal vez ha estado más pendiente de buscar inversores que de buscar clientes.

En cualquier caso, la solución para una empresa como Mobuzz no puede ser mantener a sus 18 trabajadores en plantilla, mantener todos los costes, seguir generando unas pérdidas de 50.000 euros al mes y esperar que llegue un milagro en forma de patrocinador o inversor. La receta para Mobuzz es fácil de explicar (aunque difícil de implementar):

  • Despedir al 80% de los trabajadores. Como mínimo. La alternativa, si todos los trabajadores creen tanto en el negocio, es que dejen de cobrar hasta que vaya bien, a cambio de una participación en los beneficios de la empresa.
  • Reducir todos los costes recurrentes. Dejar el alquiler de la oficina, renegociar todos los contratos de suministros…
  • Vender todo lo que sobra, para generar algún ingreso extra. Los muebles y los ordenadores que ya no necesitan los despedidos, las cámaras de alta definición… todo lo que no sea estrictamente imprescindible.
  • Buscar clientes (anunciantes) hasta debajo de las piedras. Ofrecer descuentos, precios especiales para campañas prolongadas, lo que sea. Pero generar ingresos.
  • Si ya han reducido los gastos a un 10% de los que tenían al principio, y todavía los ingresos no superan a los gastos, si los accionistas de la empresa siguen creyendo en el proyecto deben poner más dinero. Si es preciso, rehipotecando sus casas. Si ellos no lo hacen ¿cómo van a convencer a otros de que lo hagan? ¿apostarías por una empresa cuyos emprendedores prefieren darte un 25% de la misma antes que arriesgar su propio dinero?

Como ejemplo concreto, podrían tomar nota de lo que ha hecho Jaime Estévez, que no se si tiene mucho dinero, pero le sobra sentido común para donar algo a Mobuzz.

Lo que no tiene sentido es pedir una ayudita al público en general. Cabe un modelo de negocio en el que se pague “la voluntad”, como hacen los artistas que actúan los domingos en el parque del Retiro. Pero eso debe ser una estrategia continuada, no un impulso del momento apelando a no se qué historias de buen rollito y del emprendimiento en la Internet hispana.

Sinceramente, si alguien quiere ayudar a un emprendedor, que se de de alta en Kiva.org y colabore con un emprendedor de verdad, que se va a gastar el dinero en algo que realmente necesita para cambiar la sociedad que le rodea y que además se lo va a devolver en unos meses. Si se une a nuestro grupo, en el que ya hemos recaudado 600 dólares para 18 emprendedores, mejor.

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Ron Conway aconseja no dejar el trabajo ahora para crear una startup

Ron Conway es un inversor ángel conocido por haber entrado muy pronto en Google y PayPal, y haber obtenido un buen beneficio por ello. Ha invertido en más de 130 empresas desde 2005, entre ellas Digg, Twitter, Mint, o seesmic, así que debe saber de lo que habla.

Le han hecho una entrevista en Sillicon Alley Insider (que podéis leer aquí y aquí) y entre otras cosas dice esto:

Les diría (a los emprendedores) que no dejen su trabajo hasta que consigan un año de financiación, y si no pueden conseguirlo, entonces no deben empezar la empresa ahora mismo… Mi consejo (para las stat ups que no tienen el dinero de un año en el banco) sería levantar dinero reduciendo tus propios gastos. Si no puedes levantar más dinero, tienes que reducir costes. Y les estoy insistiendo en esto a mis empresas.

Hay que tener en cuenta que está hablando sobre startups estadounidenses, que tienen una forma de empezar diferente a la que se estila en España. Entre otras cosas, es normal que funcionen uno o dos años sin ingresar dinero, simplemente desarrollando un producto. Y que en ese proceso gasten cientos de miles o incluso millones de dólares.

Esto, que puede producir envidia para el que está empezando y luchando por facturar y cobrar lo antes posible, es una arma de doble filo: si se te acaba la financiación a mitad de desarrollo, te quedas sin empresa.

En cualquier caso, el consejo es generalizable y no solo se aplica a las startups en tiempos de crisis. Tener en el banco un colchón importante ayuda a no dar pasos precipitados empujado por la necesidad imperiosa de ingresar dinero como sea.

Si no tienes un buen montón de dinero en el banco, haz lo que dice Ron: reducir todo lo posible los costes.

Creative Commons LicensePhoto: Joi Ito

El sueldo del emprendedor


Ángel discrepa de algo que comenté en mi post anterior. La otra vez que escribí algo en este sentido, también hubo comentarios con opiniones distintas, así que creo que merece la pena aclarar un poco lo relativo al sueldo del emprendedor. Es un tema muy importante sobre todo para las empresas pequeñas que empiezan haciendo bootstrapping. (Si no lo habéis hecho todavía, leed el PDF de Seth Godin que os enlazo). Un error en esto y te juegas el futuro de la empresa, el pan de tus niños y hasta el matrimonio.

Primer hecho: no vas a tener dinero para todo. Eso implica decidir dónde ahorrar y dónde gastar. Y tu prioridad debería ser aquello que te permite conseguir cuanto antes clientes que paguen.

Segundo hecho: Hacienda quiere parte de cada euro que pasa por tus manos. Si se trata de relaciones laborales, la S. Social también quiere su parte. Cada céntimo que se llevan ellos es un céntimo que no destinas a tu objetivo.

Tercer Hecho: si no haces bien las cuentas, te engañas a ti mismo. Como bien señala Ángel, si no tienes en cuenta tu sueldo puedes creer que tu empresa va bien, cuando en realidad es una ruina.

Teniendo en cuenta esto, ¿cuál es la mejor estrategia para un emprendedor que comienza con recursos escasos?

1. Procura minimizar lo que se lleva el Estado.

Si te pones un sueldo, la S. Social se lleva un 38% (parte empresarial y parte del trabajador). Y Hacienda un porcentaje que depende de la cantidad, pero que para un sueldo de dirección (el que deberías cobrar) supera el 12%. Es decir, más de la mitad del dinero desaparece. Si eres administrador de la empresa cotizas como autónomo, con lo que la parte de la S. Social no es un porcentaje sino un coste fijo. Pero la situación es la misma.

Conclusión: no te pongas sueldo, o si lo haces ponte el menor sueldo posible. Si no te queda más remedio que cotizar como autónomo, hazlo y paga lo que sea menester. Pero no cometas el error de regalar además tu dinero a Hacienda.

2. Vive de tus ahorros

En lugar de meter dinero en la empresa para sacarlo a final de mes en forma de nómina, utiliza una cuenta de ahorro y saca de ella a final de mes lo que ibas a cobrar. Así, en lugar de pagar a Hacienda y la SS, le sacas unos eurillos de intereses a tus ahorros. Es fundamental que conozcas tus gastos personales, para evitar un optimismo excesivo que haga que el dinero previsto no sea suficiente.

3. Contabiliza el dinero que dejas de cobrar

Tanto si tienes socios como si no, no dejes de registrar el dinero que deberías haber cobrado de la empresa. Puedes aflorarlo contablemente como préstamo de socio, puedes considerarlo aportación de capital que te da derecho a más participaciones, o puedes simplemente cobrarlo cuando la empresa pueda pagarte el sueldo (con o sin intereses, que esa es otra cuestión).

4. Ponte límites

En esta estrategia, sobre todo si tienes responsabilidades familiares, es fundamental conocer de antemano hasta cuándo puedes vivir sin cobrar o cobrando por debajo de tu sueldo objetivo. Así no hay malos entendidos ni con tus socios ni (lo que es más importante) con tu familia. Si se aproxima la fecha límite y la empresa todavía no es capaz de pagarte lo suficiente como para cubrir tus gastos, es el momento de replantear o su refinanciación o su cierre.

Dinero para arrancar la empresa


Después del asunto de la idea de negocio que tratamos hace un tiempo, el siguiente error que puede hacer fracasar tu empresa es equivocarte en la financiación. Para evitaros alguno de los disgustos que yo me he llevado en este asunto, aquí van estos 10 consejos:

1. Haz una planificación financiera

Deberías tener una previsión de ingresos y gastos con detalle de un mes durante el primer año, y trimestral para los dos o tres siguientes. Sí, ya se que la adivinación del futuro es una ciencia que no ha progresado mucho desde que a Julio César le pronosticaban el resultado de sus batallas mirando las tripas de un ganso. Pero esta planificación no se hace para ver cuánto vas a ganar, sino para saber cuánto vas a gastar.

Si haces una planificación tendrás que analizar tus costes de producción, los costes de personal, calcular cuáles serán tus gastos de marketing, los costes asociados a cada venta… y te entrarán sudores fríos al pensar de dónde vas a a sacar dinero para pagar tanto.

Eso es bueno, porque la otra opción es que te encuentres con esos costes con la empresa ya lanzada, y por tanto con mucha menos capacidad de maniobra.

2. Calcula cuánto dinero necesitas para arrancar

Una vez que conoces tus gastos mensuales, plantéate que no tendrás ingresos al principio. En función de la duración de tu ciclo de venta, ese tiempo puede ser unas semanas o unos meses. Aunque vayas a abrir un negocio en el centro comercial más visitado de tu ciudad, eso no significa que el primer día entrará la gente a quitarte de las manos todo lo que vendes. Ponte en la situación peor, y piensa que pasará si el primer mes vendes un 10% de lo necesario para cubrir costes. ¿puedes seguir el mes siguiente? ¿y el siguiente?

Analiza la época del año (y todas las empresas tienen una cierta estacionalidad). ¿Merece la pena abrir en Junio, sabiendo que tienes que pagar sueldos y alquileres en Agosto?

Piensa también que vender no significa cobrar. En determinados negocios, pueden pasar meses desde que vendes algo hasta que consigues cobrarlo. Y muchas veces vender significa incurrir en costes, que tardas un tiempo en recuperar. Sería muy triste tener que cerrar tu negocio porque no tienes pulmón financiero como para soportar el coste asociado a tus ventas.

3. Ahorra en la oficina

¿De verdad necesitas una oficina desde el primer día? Sí, es emocionante abrir la puerta de tu empresa recién estrenada y contemplar los puestos de trabajo perfectamente equipados con sus muebles nuevos. Pero piensa que a final de mes pagarás por ello.

En muchos negocios los clientes no quieren ir a tu oficina, sino que esperan que tú vayas a verlos. Si es tu caso, puede ser mucho más rentable contratar un servicio de oficina virtual en un centro de empresas y pagar una sala de reuniones solo cuando la necesites. Ventaja añadida: no pierdes el tiempo en decorarla ni amueblarla, y el tiempo también es un recurso escasísimo.

4. Ahorra en todo lo que no afecta directamente a las ventas

Tu prioridad, al principio, es conseguir clientes. Y eso supone gastar en marketing y en la propia venta. En eso es en lo único en lo que no puedes ser cicatero. Pero ahorra en todo lo demás.

No es necesitas el último modelo de móvil con PDA y GPS, puedes usar el que te regalará la operadora. Y probablemente puedes encontrar ordenadores de segunda mano perfectamente utilizables por la mitad de precio que uno nuevo.

Cuando empiezas tienes un capital inicial, que probablemente te parecerá más que suficiente para arrancar. Piensas: “seguro que ahorrar 500 euros en un ordenador no es tan importante”. Analiza tu margen, y calcula cuánto tienes que vender para ganar esos 500 euros. ¿Tu margen es de un 10%, por ejemplo? Entonces tendrías que vender 5.000 euros para ganar esos 500. ¿Merece la pena?

5. No te pongas sueldo

Al principio, no vas a tener beneficios, así que tendrás que aportar dinero en lugar de retirar beneficios. Si te pones un sueldo, estás sacando dinero de un bolsillo para meterlo en el otro. Pero además, te dejas una buena parte en el camino, que va a parar a Hacienda y la Seguridad Social. Si eres administrador de tu empresa, la ley te obliga a hacerte autónomo (y a pagar por ello a la Seguridad Social). No pagues otra vez a la Seguridad Social por el sueldo. Y no vuelvas a pagar IRPF otra vez por un dinero que ya era tuyo.

El problema puede aparecer cuando hay socios capitalistas (que solo ponen dinero) y otros que trabajan (pongan o no dinero). Incluso en ese caso, es preferible acordar unos sueldos “ficticios” durante un tiempo, y que ese dinero que no van a cobrar los socios trabajadores cuente a la hora de asignar participaciones en la empresa como si fuera capital aportado.

6. Protégete de los descubiertos

En muchos negocios hay un desfase entre los ingresos y los gastos. Y cada trimestre hay que pagar al Estado. Eso puede suponer que, en un momento dado, nos encontremos sin dinero en la cuenta y con gastos que afrontar. No pagar a Hacienda a tiempo supone “simplemente” un recargo, pero imagina el efecto que tendría en tu empresa no pagar una nómina, aun sabiendo que hay un dinero que entrará en unos días.

Si tu negocio es así, protégete de los descubiertos nada más empezar. Abre una cuenta de crédito con capacidad para aguantar al menos el pago de todos los gastos de un mes. Al principio, tu banco probablemente se limitará a pedirte un aval y te lo concederá sin mucho problema. Pero si intentas acercarte a pedirles el crédito cuando ya estás en números rojos, verás cómo el director de tu oficina deja de ser ese señor tan simpático para convertirse en un ogro feroz.

7. No cuentes con lo que vas a cobrar

En contabilidad, hay un principio que establece que los gastos se contabilizan cuando se contrae la obligación, pero los ingresos sólo cuando el dinero entra de verdad. Esto encierra una sabiduría milenaria.

Nunca, ni aunque tu cliente sea amigo de toda la vida, puedes contar con que un pago llegará a tiempo. En nuestro país es muy frecuente que todo el mundo procure pagar lo más tarde posible a los que son más débiles que él. Y, si acabas de abrir una empresita, ese eres tú.

En Alanta, nuestro primer cliente quebró (juro que no tuvimos nada que ver) sin pagarnos dos facturas que sumaban algo más de diez mil euros. Para una microempresa que estaba empezando, fue un agujero importante. Y más aún teniendo en cuenta que una vez que has emitido la factura tienes que pagar el IVA, aunque no la hayas cobrado.

Es preferible no contar con el dinero que te pagarán esos primeros clientes que tienes casi apalabrados antes de empezar. Cuando llegue, bienvenido será, pero asegúrate de que tienes recursos propios para aguantar unos meses, por si hay problemas con ellos.

8. No cuentes con subvenciones

Aun en el improbable supuesto de que te las concedan, el dinero llegará tarde y mal. Acceder a ellas te requerirá una enorme cantidad de papeleo y tiempo, y necesitas 25 horas cada día para arrancar la empresa. Tienes que priorizar tus tareas, y al principio (y puede que siempre) es más importante conseguir un nuevo cliente que buscar unos eurillos extra.

9. No aceptes dinero de cualquiera

Si tu fuente principal de financiación, como es frecuente en muchas microempresas, son amigos y familiares, piensa muy bien antes de aceptar dinero de cada uno de ellos. Antes que nada, debes dejar claro si el dinero es una participación en la empresa o un préstamo.

Si es una participación, debes especificar a qué porcentaje de las participaciones da derecho el dinero que han aportado, y debe quedar reflejado ante notario en la constitución de la empresa. Eso significa que asumen que si la empresa quiebra, pierden el dinero. No basta con que se lo digas: asegúrate de que lo entienden, y que no vas a tener en el futuro un problema personal porque le haya hecho perder a alguien unos miles de euros. En caso de duda, es mejor que no aceptes ese dinero.

Si es un préstamo, tienes que devolverlo, aunque la empresa haya fracasado. Incluso aunque el préstamo sea informal, si quieres evitar problemas personales debes hacerlo. Así que piensa también seriamente si estás dispuesto a asumir ese compromiso.

Y en cualquiera de los dos casos, asegúrate de que las personas que te aportan el dinero no van a suponer un problema para la marcha de la empresa. Si tienes problemas (y los tendrás) lo último que necesitas es un socio impertinente que te machaque con lo mal que estás gestionando su dinero.

10. Prepárate para lo peor

El dinero es para las empresas como la sangre para las personas: si deja de fluir, estás muerto. El problema es que no lo puedes controlar, porque dependes de lo que hagan otros, que tienen intereses distintos a los tuyos.

Así que es preferible que dediques tiempo suficiente, antes de arrancar, a pensar con calma en qué situaciones pueden afectar a esa fluidez. Prepara una estrategia para evitarlas si es posible, o para preparar recursos con los que puedas enfrentarte a ellas.

Ten en cuenta que, si tu idea no es descabellada, lo más probable es que fracase por problemas financieros. Imagínate la frustración que puede suponer tener una idea, crear una empresa para llevarla a cabo, comprobar que la idea funciona y tener que cerrar la empresa porque no tienes los recursos necesarios para aguantar el tiempo necesario hasta que eche raíces y crezca sana.