Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Consejo gratis

te daré un consejo gratis.

- ¿Me costará algo?

- ¿Qué? ¡Si te acabo de decir que es gratis!

- Sí, pero mi padre dice que los consejos gratis a menudo resultan caros.

- Podríamos decir que este consejo no tiene precio -repuso la bruja, con aire desdeñoso-. ¿Me escuchas?

- Sí

- Bien. Ahora…, si confías en tí…

- ¿Sí?

- … y crees en tus sueños…

- ¿Sí?

- … y sigues a tu estrella… – continuó la señorita Lento.

- ¿Sí?

- … te acabará ganando la gente que no es tan perezosa como tú y pasa su tiempo trabajando duro y aprendiendo cosas. Adiós.

Ahí os dejo este consejo, gratis pero que no tiene precio, para el fin de semana.

Es un fragmento de la novela The WeeFreeMen, de Terry Pratchett.

Creative Commons License photo credit: alicepopkorn ( in and out )

Como cumplir tus propósitos de año nuevo

Un nuevo año sugiere nuevas oportunidades, y todos pensamos en cosas que podemos mejorar. Queremos que nos vaya mejor, y sabemos que en parte depende de nosotros: dejar de fumar, estudiar un idioma, adelgazar, hacer deporte, aprender corte y confección…

El problema es que pretendemos conseguir estos propósitos solo a base de fuerza de voluntad. Y el resultado es el desastre: como mucho conseguimos cumplir nuestro propósito la primera semana, y a veces ni eso. Unos meses más tarde dejamos de pagar la cuota del gimnasio, volvemos a comprar el tabaco por cartones… y nos engañamos diciéndonos que será mejor intentarlo en verano, en vacaciones, que estamos más tranquilos.

Sin embargo, se puede hacer. Yo sigo los consejos de Leo Babauta, y funcionan. Con deciros que he conseguido hacer deporte casi a diario, después de años sin mover un músculo…

Este es el secreto:

No se trata de fuerza de voluntad, sino de cambiar hábitos. Uno no se lava los dientes o se ducha porque tenga mucha fuerza de voluntad, sino porque es lo que hace de manera rutinaria, casi siempre a la misma hora o en la misma situación. El hombre es un animal de costumbres, así que se trata de convertir nuestro propósito en una costumbre, algo que hagamos sin pensar y que incluso nos haga estar incómodos si un día no podemos hacerlo, como nos pasa cuando no podemos ducharnos o lavarnos los dientes.

¿Y como podemos convertir esos propósitos en hábitos? Estas son las claves:

Intenta uno cada vez.

No intentes a la vez dejar de fumar, aprender sánscrito y acostarte antes. No harás ninguna de las tres cosas. En lugar de eso, céntrate en uno de los objetivos, y cuando lo hayas conseguido ve a por el siguiente.

Empieza por lo más fácil.

A lo mejor pasar de no hacer deporte a hacer una hora al día es excesivo. Plantéate una meta que puedas cumpir, incluso que creas que será demasiado fácil, como hacer diez minutos al día. De este modo, la sensación de triunfo que tengas al conseguirlo te hará más fácil abordar el siguiente objetivo.

Plantéate una meta de 30 días.

Cualquier objetivo, si te lo planteas para toda la vida, puede ser intimidador. Es mejor plantearte un horizonte de un mes. Dejar de fumar durante un mes, o hacer deporte durante un mes, o dormir más durante un mes son retos más asumibles. El truco está en que es un tiempo suficiente como para desarrollar el hábito, y después será muy fácil continuar con él.

¿Esto es engañarte a ti mismo? Pues sí, pero el caso es que funciona. Los seres humanos somos tan crédulos que incluso nos podemos engañar a nosotros mismos, aunque sepamos que lo estamos haciendo. Y al fin y al cabo también nos engañamos a nosotros mismos, pero para mal, cuando nos decimos que mejor empezamos con el régimen mañana, o que hoy no iremos al gimnasio pero la semana que viene sí.

Plantea un objetivo medible

Tu objetivo no puede ser “hacer más deporte” o “beber menos”. Eso es muy difícil de medir, y es muy fácil engañarte a ti mismo con su cumplimiento. Es preferible “hacer 10 minutos de deporte” o “beber 2 cervezas en lugar de 5″. De este modo sabes perfectamente si lo estás cumpliendo o no.

Haz público tu objetivo

Uno de los trucos más eficaces para cumplir nuestro objetivo es darle publicidad. La presión de mostrar ante otros que hemos fracasado es uno de los mejores acicates para animarnos a cumplir. Así que escribe tu objetivo en tu blog, o mejor explícalo a tu familia y amigos.

Si ya antes de empezar no te atreves a hacer esto por el miedo al ridículo si fracasas, es porque no te lo planteas en serio.

Reporta a alguien

No basta con que tú lleves la cuenta de tu progreso: debes comunicarselo a alguien. Esto tiene mucho que ver con el punto anterior, porque si no tienes que explicar cada día o cada pocos días como vas, es muy probable que para cuando alguien te pregunte haya pasado un mes y ya tengas una explicación racional preparada: “es que, verás, ahora es un mal momento para… pero ya en verano, con más tiempo libre, me pondré en serio.”

Crea una rutina

Plantéate un momento del día y una situación para cumplir con tu objetivo. Por ejemplo, para hacer deporte puede ser una buena hora el comienzo de la mañana, o por la tarde al volver del trabajo. Lo ideal es hacerlo justo después de un hábito que ya tengas establecido, como lavarte los dientes, de manera que este nuevo hábito se convierta en parte de la rutina que tienes al despertarte, al llegar a casa o antes de acostarte.

Recuerda que el objetivo es conseguir convertirlo en costumbre, en algo que haces sin pensar.

Cambia un hábito negativo por otro positivo

Uno de los problemas con hábitos del tipo de fumar es que dejarlos crea un vacío. No es solo la adición a la nicotina, sino el condicionamiento que te ha programado para encender un cigarro y tenerlo en la mano en determinadas situaciones. En lugar de sumprimir directamente el hábito intenta cambiarlo en esas situaciones por otro positivo, o al menos neutro. Por ejemplo, masticar un chicle o jugar con un objeto pequeño si tu problema es que tienes que tener algo en la mano.

Insiste aunque algún día falles

No pasa nada si un día fracasas en tu objetivo. Puedes estar enfermo, o surgir un imprevisto. Pero no dejes que pasen varios días seguidos sin insistir en el hábito, o no conseguirás desarrollarlo.

Si en un mes no has conseguido establecer el nuevo hábito, puede ser que hayas sido demasiado ambicioso, o que debas cambiar otras cosas en tu vida antes de plantearte ese objetivo. O que simplemente ese objetivo no sea alcanzable para ti. No puedes pensar en correr una maratón en un mes si llevas diez años sin hacer ningún deporte. Y no puedes pensar en aprender a tocar el violín si desafinas en cada nota que cantas.

Cuando consigas un objetivo, pasa al siguiente

Si llevas 30 días creando un hábito, ya es fácil dejarse llevar y mantenerlo. Ahora intenta con el siguiente. Puede ser aumentar la intensidad del conseguido (pasar de 10 minutos al día de deporte a 20, levantarte 30 minutos antes en lugar de 15) o intentarlo con uno nuevo.

Creative Commons License photo credit: 一朗

Recursos


Para saber más y tener más información sobre los temas de esta serie de posts, compra una copia del libero The Power of Less. Contiene muchos más consejos sobre como simplificar, poner límites, ordenar, cambiar hábitos y mucho más.
Otros recursos que podrían serte útiles:
Zen Habits – Este es mi blog, con muchos artículos sobre todos estos temas y más. Asegúrante de empezar con Beginner’s Guide to Zen Habits.
Get Rich Slowly – Mi blog favorito sobre finanzas personales y frugalidad, Get Rich Slowly está escrito por J. D. Roth con mucho sentido común, una aproximación personal a presupuestos, ahorro, inversión, ser frugal y más.
The Simple Dollar – Otro gran blog de finanzas personales, The Simple Dollar trata de frugalidad y simplicidad, y también está lleno de sentido común. Obligatorio leerlo.
Wisebread – Otro de los mejores blogs de finanzas personales en Internet, Wisebread tiene un grupo de excelentes escritores que cubren todo tipo de temas financieros.
Unclutterer – Uno de los mejores blogs en Internet con artículos sobre vida simple y vivir una vida sin desorden.
Your Money or Your Life, por Joe Dominguez y Vicki Robbin – Ningún libro sobre dinero es más importante. Si no has leído este libro todavía, debes hacerlo. Simplemente transformará tu vida, coge la manera en que la mayoría de la gente mira el dinero y le da la vuelta. Mi filosofía sobre el dinero emana de este libro.
Simplify Your Life, por Elaine St. James – Empecé a simplificar mi vida cuando leí este libro hace una década, y aunque he tenido altibajos, le atribuyo mi amor a la simplificación a este libro. Es fácil de leer y hay algunos consejos geniales ahí.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Haz pequeños cambios financieros primero

Quien quiera alcanzar una meta distante debe dar pequeños pasos
- Saul Bellow

Aunque es importante, al simplificar, intentar eliminar tantos gastos no esenciales como sea posible, no puedes cambiar todo de golpe. E incluso si lo intentaras, sería menos probable que tuvieras éxito; los cambios drásticos no permanecen tanto como los pequeños.

Así que empieza por poco cuando empieces a cambiar tus hábitos finnacieros. ¿Quieres ahorrar dinero? Gasta un poquito menos en comer fuera: si ahora comes fuera cinco veces a la semana, por ejemplo, intenta hacerlo solo 2 o 3 veces y ahorra la diferencia.

Esa es una buena manera de empezar.

Busca primero cosas que sean fáciles de cambiar: salir, ocio, compras no esenciales (revistas, zapatos que no necesitas, más ropa, gadgets, cosas así), suscripciones que no usas mucho, cosas como esas. Cambia una cada vez, tal vez dos como mucho. Empieza poco a poco a reducir cosas, y te adaptarás a tu nuevo estilo de vida a cada paso. En seis meses, tendrás un estilo de vida mucho menos costoso, pero no lo sentirás mucho porque han sido pasos pequeños, uno o dos cada vez.

Algunos cambios pequeños que puedes considerar:

    TV de pago. Esto podría ser un cambio drástico para algunos. Yo la eliminé y no la echo de menos.
    Suscripciones a webs por las que pagas. Hay servicios que cobran 5, 10 o 20 euros al mes: si te has dado de alta en varios, pueden sumar bastante.
    Comer fuera: reduce el número de veces que comes fuera a la seman o al mes. Cocina más en casa.
    Comida preparada. Las cenas o comidas preparadas son más caras que comprar los ingredientes y cocinarlos tú mismo.
    Ocio. Mucha gente va al cine un montón o a otro tipo de espectáculos. Pero no tienes que gastar mucho para divertirte.
    Beber. ¿Sales con amigos mucho a beber? Puede suponer mucho dinero. Encuentra maneras más saludables de divertirte.
    Conducir. Considera conducir menos para ahorrar combustible (y mantenimiento)
    Compras online. Es fácil pedir algo por impulso. Espera 30 días antes de encargar algo e intenta vivir sin comprar online.
    Compras. Ir a un centro comercial o similar es una manera garntizada de gastar dinero. Aléjate de esos sitios; diviértete en casa, en el parque o en la playa, en un evento gratuito, en la casa de un amigo, etc.
    Café. ¿Te compras un café de 4 euros cada día de trabajo? Eso son 80 euros al mes o 260 al año. Y mucho más si compras más de una taza, o algo para comer.
    Revistas, periódicos y libros. Me encanta leer, pero puedes leer casi todas las revistas y periódicos online. Y puedes sacar un libro de una bilbioteca o comprarlo más barato usado.

Hay, por supuesto, muchos otros tipos de gastos menores que puedes cambiar, pero esta lista debería darte algunas ideas. Repito, no cambies todo de golpe: un cambio pequeño cada par de semanas debería ser suficiente. Con el tiempo, ahorrarás miles de euros.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Céntrate en lo suficiente, no más

La Tierra proporciona suficiente como para satisfacer las necesidades de todos los hombres, pero no la avaricia de todos los hombres.
- Mahatma Gandhi

Creo que es algo que está condicionado desde una edad temprana, por amigos, la televisión, y la cultura en general: siempre queremos más. Más dinero, más gadgets, mejores muebles, una casa mejor, un coche mejor, más ropa, más zapatos, más éxito.

¿Y qué pasa cuando coseguimos más? No estamos satisfechos, porque hay nuevos anuncios para nuevos iPods, nuevos portátiles, nuevos iPhones, nuevos coches, nuevas ropas. Tenemos que tenerlos. Es imposible satisfacer el hambre de más, porque nuestra cultura no está satisfecha con lo que tenemos, sino dirigida para querer más. Es el consumismo, y es la religión oficial del mundo industralizado.

Esto suena a sermón, así que vayamos más allá: pregíuntate cuánto es suficiente, cuánto necesitas para estar satisfecho. Creo que la respuesta es que ya tenemos bastante (tal vez más que bastante).

¿Qué significa “suficiente”?

Suficiente no significa solo las necesidades elementales de la vida. Estas serían alimento, agua, refugio y ropa. Podría ser una casa con una cama, una mesa, una silla, un sitio para guardar y preparar comida, un baño, quizás una ducha. En realidad eso no es suficiente.

Suficiente significa tener bastante para vivir, y bastante para ser feliz, y bastante para prosperar. Para mí, como soy extremadamente feliz escribiendo y blogueando, necesitaría un ordenador. Tal vez podría usar el de la biblioteca pública, pero en cualquier caso “suficiente” incluiría algún acceso a un ordenador.

Para otros, suficiente significará la necesidad de herramientas como un cuaderno y lápices, instrumentos musicales, tecnología de video o una cámara. Suficiente también podría significar comida más allá de la comida de supervivencia: comida que nos hace felices, pero no tanta comida que nos haga engordar y atiborrarnos.

Suficiente podría incluir coches, si fueran necesarios, pero para alguna gente no significará necesariamente poseer un coche, especialmente si no tienen niños y viven cerca de las cosas que necesitan, como tiendas o el trabajo.

Suficiente podría incluir ver DVDs, si eso te hace feliz. Podría significar un iPod, si necesitas eso para ser feliz.

Cómo descubrir lo que es “suficiente” y aplicarlo a tu vida

Ten en cuenta lo siguiente cuando pienses en el concepto de suficiente, y cómo se aplica a tu vida:

    1 ¿Cuáles son las principales cosas que te hacen feliz? ¿Son cosas materiales, o son personas, o actividades? Saber la respuesta a esta pregunta puede darte una visión de qué cosas materiales encesitas más allá de las necesidades esenciales para ser feliz.
    2. ¿Qué necesitas para prosperar? No necesitas solo sobrevivir, quieres prosperar. Quieres ser bueno en lo que haces, y hacer lo que amas. Quieres apasionarte con als cosas que haces y tener éxito en ellas. ¿Qué necesitas para hacerlo? ¿Cuántas herramientas o cosas materiales necesitas para prosperar?
    3. ¿Qué necesitas para sobrevivir con un nivel confortable? Necesitas sobrevivir, por supuesto, pero probablemente no quieras ser pobre mientras sobrevives. Una cama cómoda es probablemente importante (aunque yo he tenido éxito con un futon, así que “una cama cómoda” no tiene que ser una cara), pero ¿cuántos adornos necesita esa cama para ser cómoda? ¿cómo tienen que ser las sábanas? Examina tus ideas sobre el confort y mira lo que es realmente necesario para tener ese confort. A veces te darás cuenta de que solo un mínimo de cosas son necesarias para tener un verdadero confort.
    4 ¿Qué tienes aparte de las cosas necesarias para la supervivencia, el confort, la felicidad y la prosperidad? Mira a tu alrededor, y piensa en todo lo que hay en tu casa. ¿Cuánto hay que vaya más allá del concepto de “suficiente”? ¿Realmente lo necesitas, o son más que suficiente?
    5. ¿QUé deseas que sea más que suficiente; más que lo que necesitas para la supervivencia, confort, felicidad y prosperidad? Todos queremos cosas que no tenemso. ¿Cuáles son, y son necesarias para tener “suficiente”? ¿Por qué las quieres? ¿Puedes ser feliz, estar cómod y prosperar sin ellas? Si es así, ¿cómo podrías dejar tu deseo hacia esas cosas?
    6. Si no quisieras más de lo necesario ¿podrías trabajar menos? ¿Realmente necesitas todos los ingresos, o gran parte de ellos son para sostener un estilo de vida que incluye más que lo necesario? Por ejemplo, podrías tener coches caros cuando un solo coche usado y barato es suficiente. O ningún coche. O podrías tener una casa cara cuando en realidad es más que suficiente. O deudas de tarjetas de crédito por demasiados viajes, demasiadas compras, demasiadas cenas fuera. Si no gastaras todo ese dinero, y no quisieras siempre más de lo necesario, tal vez no necesitarías tantos ingresos. Seguro que hay gente que vive felizmente con menos ingresos que los tuyos.
    7. Si trabajaras menos, ¿podrías ser feliz con suficiente, y feliz haciendo otras cosas? Si no tuvieras que trabajar, podrías ser feliz con lo suficiente. Y podrías disfrutar de trabajar menos, Es algo en lo que pensar, de todos modos. Piensa también en lo que harías si no tuvieras que trabajar.

Los efectos de la publicidad, y como vencerla

Una de las fuerzas más poderosas que nos hace querer más, en lugar de estar satisfechos con suficiente, es la pervasiva influencia de la publicidad. Está en todas partes: en la televisión, en películas y eventos deportivos, en todas nuestras webs favoritas, en revistas y periódicos, en los laterales de los autobuses, en aviones y trenes, en cada evento esponsorizado por una empresa… no puedes escapar de ella.

La publicidad funciona bien; los publicistas han pasado décadas estudiando los efectos de distintas técnicas en la mente humana, y saben muy bien lo que funciona. ¿Qué nos hará comprar algo? Los publicistas tienen un millón de métodos, y estamos casi indefensos contra este poder.

Casi.

La manera de vencer a la publicidad es escapar de ella tanto como sea posible, He dicho, solo hace dos párrafos, que no peudes escapar de la publicidad, pero puedes evitarla en cierta medida. Puedes consumir menos medios: apagar la tele, consultar menos webs, leer menos revistas. Intenta ignorar la publicidad tanto como sea posible. Es difícil, lo se, pero tanto como puedas evitar o ignorar la publicidad, estarás disminuyendo su poder sobre ti. Y cuando lo haces, vences el deseo poderoso de tener más, y aprendes a estar satisfecho con suficiente.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Vivir con menos, sin dificultades

¿Quién es rico? El que disfruta con su parte.
- El Talmud

Reducir tu nivel de vida y vivir más frugalmente puede verse de dos maneras:

    Puede verse como una lucha, porque sacrificas muchas cosas y vives con menos confort.
    O… puede ser increíble, porque sacrificas el consumismo a cambio de una vida llena de las cosas que amas, una vida que siempre has querido.

Y todo depende de tu mentalidad. ¿Quieres centrarte en lo que estás cediendo, o en lo que realmente amas? He descubierto que es realmente útil centrarte en lo positivo, y aprender a prosperar con un estilo de vida simple y frugal llenado mi vida de cosas que me den alegría y satisfacción.

Puedes vivir la vida a hora y disfrutarla al máximo; sin destruir tu futuro. ¿La clave para hacerlo? Encontrar maneras de disfrutar la vida por completo, del todo, al máximo… que no suponen un coste para el futuro.

Estos son algunos consejos para vivir esta filosofía:

  • Encuentra placeres gratuitos o baratos. La frugalidad no tiene que ser aburrida ni restrictiva… si usas tu imaginación. Sé creativo y encuentra maneras de divertirte (a tope) sin gastar mucho dinero. Haz una merienda en el parque, ve a la playa, haz trabajos manuales, juega con juegos de mesa, vuela una cometa, haz galletas… podría listar cien cosas, y tú podrías encontrar cien más. Haz una lista de placeres simples, y disfrútalos al máximo. Esta es la clave para disfrutar la vida sin gastar el dinero de mañana.
  • Haz que simplificar sea divertido. Soy un gran fan de simplificar mi vida, y para mí es divertido. Me libro de cosas (y a veces gano dinero vendiéndolas) y me encanta hacerlo. Sale a cuenta.
  • Da prioridad a las personas. Si das prioridad a “cosas” (gadgets, muebles, ropa, zapatos, joyas, etc.) gastarás un montón de dinero. Pero si das prioridad a las personas (a gente a la que quieres más tus mejores amigos y familia) no necesitas gastar un céntimo para disfrutar de la vida. Busca tiempo para visitar a tus amigos o a tus parientes… y ten una conversación con ellos que no suponga salir a cenar o ir al cine. Simplemente siéntate, toma algo de té helado o cacao caliente (según el tiempo que haga), y charla. Cuenta chistes y pártete de risa. Habla sobre libros que has leído, películas que has visto, las cosas que te pasan, tus esperanzas y sueños. Y busca tiempo para tus hijos o tu pareja. Pasa tiempo con ellos de verdad, haciendo cosas que no cuestan dinero.
  • Encuentra tiempo para ti mismo. Busca un rato cada día, y cada semana, para pasar tiempo solo. De verdad da más sentido y disfrute a tu vida, en lugar de correr por ella sin tiempo para pensar, para respirar.
  • A veces, derrocha. No deberías negarte placeres caros todo el tiempo; no es bueno desarrollar un sentimiento de privación. Para evitarlo, de vez en cuando, cómprate algo… o mejor, date un gustazo decadente. Me encantan las cosas con chocolate negro o frutas del bosque. Las crepes con helado y frutas del bosque son mis favoritas. Simplemente no te pases… y aprende a disfrutar el derroche al máximo. Si de verdad te tomas el tiempo para disfrutarlo, no necesitas muchos.
  • Registra tus éxitos. En realidad no importa cómo registres tus éxitos… puedes usar estrellas de oro por crear un nuevo hábito de simplificación o frugalidad, o una hoja de cálculo en la que apuntes tu deuda decreciente o los ahorros o inversiones crecientes. Un registro es una manera excelente de no solo tener motivación, sino hacer el proceso de cambio divertido.
  • Prémiate a ti mismo. Y para hacerlo más divertido, ¡celebra cada pequeño éxito! Establece recompensas (no demasiado caras) en tu camino hacia el éxito; celebra un día, dos días, tres días, una semana, dos semanas, tres, un mes… esa es la idea.
  • Hazte voluntario. Una de las cosas más gratificantes para mi familia ha sido poder ser voluntarios. Es algo que hemos empezado a hacer el último año, pero desde entonces lo hemos hecho un montón de veces de maneras diferentes. Y aunque no cuesta un céntimo, es tremendamente satisfactorio en formas que el dinero nunca podría comprar.
  • Vive el momento. Aprende a no pensar tanto en el futuro o el pasado, sino en lo que estás viviendo ahora mismo. Estate presente. Puede parecer obvio, pero es la clave para disfrutar la vida a tope, sin tener que gastar dinero. Piensa en ello: puede gastar dinero saliendo a cenar, pero si no estás pensando de veradd en lo que estás comiendo, podrías no disfrutarlo mucho. Pero si cocinas una comida simple pero deliciosa, y realmente saboreas cada bocado, puede ser tremendamente placentero sin costar un montón.
  • Frena. Del mismo modo, no puedes disfrutar la vida al máximo si pasa por ti como si fuera a gran velocidad. ¿Alguna vez has pensado qué rápido se ha ido una semana, un mes, o un año? Quizás vas demasiado por el carril rápido. Intenta frenar, y las cosas serán menos estresantes y más agradables (Lee The Power of Less para ver cómo vivir más despacio).
  • Aprende a encontrar cosas baratas y buenas. Llámame loco, pero me encanta comprar en tiendas de segunda mano. Puedes encontrar un montón de cosas que están bien y cuestan muy poco. Los mercadillos son lo mismo. O visita Freecycle.com, o la biblioteca, o librerías de libros usados.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Siete cosas que puede hacer tu empresa para salir de la crisis

Marchando una de optimismo para acabar la semana:

Dice Seth Godin que si no estuviera ya llevando su propia empresa, hoy es el día en el que crearía una. Su tesis es que este es un momento en el que muchos aprovechan para justificarse y no hacer nada, pero una crisis supone nuevas oportunidades: menos competencia, más talento disponible y una sensación de urgencia que es la que hace que el cambio suceda.

¿Estás dispuesto a sacar adelante tu empresa?

Entonces, haz una de las siete cosas que pueden hacer las empresas para salir de la crisis:

1. Asóciate con otras empresas

Crear asociaciones estratégicas es una manera estupenda de generar nuevas oportunidades. El truco es hacerlo de manera que las dos empresas ganen y que sea sencillo para ambas. La regla número uno: asóciate solo con empresas a las que puedas dirigir a tus mejores clientes.

1. Reactiva a los clientes del pasado

A veces no nos preocupamos de comunicarnos con nuestros clientes, a menos que nos hagan un pedido. Para cuando han decidido que otro valora más su negocio, ya es tarde.

3. Sal de detrás del ordenador

Construir relaciones personales siempre está de moda. Es tentador sentarse y bloguear o participar en redes sociales, y no está mal, pero a veces necesitas salir y dar algunos apretones de manos. Asiste a conferencias de tu sector, o a las de una industria en la que te interese vender, o visita a tus clientes para pedirles referencias.

4. Habla en eventos, celebra seminarios

El marketing es esencialmente un juego de construir confianza. Y pocas cosas construyen confianza más eficazmente que ponerse delante de un grupo de clientes potenciales y compartir tu conocimiento y experiencia.

5. Arregla tu seguimiento

Automatizando todos tus seguimientos, estableciendo toques de marketing rutinarios y enviando de vez en cuando una nota de agradecimiento escrita a mano puedes ser la primera opción cuando se toman decisiones de compra o referencia. Cuanto más largo sea el ciclo de venta en tu sector mejor tiene que ser tu seguimiento.

6. Reorganiza tus productos y servicios con ofertas por actuar

Encuentra maneras simples de relanzarte a ti mismo, tu gente, tus productos, tus servicios, tu envoltorio, de darte un nuevo comienzo en tu mercado. Hazles una oferta que no puedan rechazar, algo tan llamativo que tengan que volver a oírte.

7. Arregla los fallos de marketing

Con cada manera, forma o figura con la que tu empresa contacta con tus clientes está realizando una función de marketing, buena o mala. Busca todos los puntos de contacto con tus clientes y conviértelos en oportunidades de creación de marca.

Sin duda son buenos consejos las que da John Jantsch en Duct Tape Marketing, pero como él mismo dice, esto no solo vale para tiempos de crisis. Lo que sucede es que a veces viene bien que nos recuerden estas cosas.

Las 5 lecciones para emprendedores más importantes de Guy Kawasaki


Guy Kawasaki escribe en el blog para PYMES de Sun un post en el que cuenta las cinco lecciones más importantes que ha aprendido como emprendedor. Es muy bueno, así que he decidido traducirlo. El original, aquí.

1. Céntrate en el flujo de caja

Entiendo la diferencia entre el flujo de caja y el beneficio, y no estoy recomendando que busques la falta de beneficio. Pero el dinero es lo que mantiene las puertas abiertas y paga las facturas. Los beneficios de papel basados en la contabilidad financiera no tienen más que una importancia secundaria o terciaria para una startup. Como mi madre solía decir, “las ventas lo arreglan todo.”

2. Progresa un poco cada día

Solía creer en la teoría “big-bang” del marketing: un lanzamiento fantástico que creaba tal inercia que volabas “hasta el infinito y más allá”. Ya no. Ahora mi teoría es que progresas un poco cada día; bien haciendo tu producto un poco mejor, mejorar un poco tus habilidades, o conseguir un cliente más. La razón de que la prensa escriba sobre los éxitos rápidos es que suceden pocas veces; no porque sea así como funcionan todos los negocios.

3. Prueba cosas

También solía creer que es mejor ser listo que afortunado porque si eres listo puedes pensar más que tu competencia. Ya no creo eso; pero esto no quiere decir que debas buscar un gran nivel de estupidez. Lo que digo es que la suerte es una gran parte de muchos éxitos, así que (a) no te deprimas cuando veas a un idiota triunfar; y (b) la suerte favorece a la gente que prueba cosas, que no se limita a pensar y analizar. Como dicen los chinos, “uno debe esperar mucho tiempo con la boca abierta antes de que un pato pekinés vuele hasta tu boca”.

4. Ignora a los boboxpertos

Los boboxpertos son la fatal combinación de idiotas que son expertos. O expertos que son idiotas. Cuando lanzas por primera vez un producto o servicio, te dirán que no es necesario, que no puede funcionar, o que tienes mucha competencia. Si tienes éxito, dirán que sabían que ibas a triunfar. En otras palabras, no saben un pimiento. Si crees, inténtalo. Si no crees, escucha a los boboxpertos y quédate en casita.

5. Nunca le pidas a alguien que haga algo que tú no harías

Esto vale para los clientes (“rellena estos veinticinco campos de información personal para conseguir una cuenta en nuestra web”), para los empleados (“vuela en turista a Bombay, reúnete todo el día en cuanto llegues y vuela de vuelta esa misma noche”). Si sigues este principio, casi siempre tendrás una reputación de buen servicio al cliente y empleados felices.

Qué hacer después de la presentación


¿Creías que habías terminado al volver a sentarte después de terminar de hablar? Pues casi, pero todavía no. Todavía te falta cerrar el evento. Para ello:

- Lleva abundantes tarjetas de visita y un bolígrafo para apuntar nombres, emails o teléfonos de los que no lleven. Probablemente conocerás a muchas personas en el evento, así que es importante tener un registro posterior.

- Saluda y felicita a los otros ponentes.

- Algunas personas se acercarán a comentarte lo que les ha parecido tu presentación. Aprovecha para hablar con ellos y que te expliquen qué les ha gustado más.

- Si alguien te ha pedido información, coge su tarjeta y anota lo que quiere.

- Responde a los correos y envía la información que te han solicitado. Muchas veces no requiere apenas esfuerzo, sino simplemente apuntar un par de enlaces o adjuntar un documento que hayas utilizado para la presentación.

Y ya está. Si pasas por la experiencia, verás que no ha sido tan difícil, y que has conseguido muchas cosas:

- Varios clientes potenciales y/o contactos.

- Tanto el proceso de elaborar la presentación como los comentarios de los asistentes te han hecho aprender más sobre el tema del que has hablado.

- Has empezado a desarrollar tus habilidades como comunicador.

- Has superado un reto personal, y ahora eres capaz de hacer algo nuevo, o mejor.

¿Ha merecido la pena? Pues prepárate para la siguiente oportunidad de hablar en público, porque será todavía mejor.

El problema del IVA en las pequeñas empresas


Apuntaba Carlos en un comentario un problema que es muy real para muchas pequeñas empresas: la obligación de pagar el IVA en el momento en el trimestre en que se emite la factura, y no en el que se cobra.

Juan Martín lo explica de forma muy divertida en este vídeo:

Aunque estoy de acuerdo en que es un abuso por parte del Gobierno obligar a los empresarios a hacer de recaudadores, y un abuso todavía mayor obligarles a asumir los retrasos en los pagos e incluso los impagos, hay alguna alternativa a la quiebra.

Pide un aplazamiento a la Agencia Tirbutaria

Lo primero es pedir un aplazamiento a Hacienda. Aquí tenéis el modelo para deudas inferiores a 6.000 euros. Si el IVA que tienes que pagar es menos que esta cantidad, basta con explicar que tienes unas facturas pendientes de cobro y proponer un plan de pagos razonable. Lo más probable es que te concedan el aplazamiento (ignoro los intereses que aplican).

Si tienes que pagar más de 6.000 euros, el modelo es este. El problema es que en estos casos Hacienda exige una prueba de que podrás pagar, habitualmente un aval. Y si no puedes pagar ni el IVA, a ver qué banco te va a conceder un aval.

Intenta financiar la factura

Si tu cliente es solvente, tu banco puede estar dispuesto a entregarte ahora el importe de tu factura. A cambio de un porcentaje, claro, que de eso viven. Cliente solvente aquí significa una gran administración pública o una empresa que cotice en el IBEX 35. Si tu cliente no es de esos, tu factura no es maś que un papelito.

No pagues

Si esperas cobrar en 90 días, puedes simplemente no pagar en su momento, y hacerlo cuando cobres. El problema es que Hacienda aplica unos recargos que creo recordar que son de un 5% por retraso inferior a 3 meses, un 10% por retraso inferior a 6 meses, y un 15% por retraso inferior a 9 meses.

Como financiación de deuda es un método ruinoso, pero si no te queda más remedio, al menos es una salida mejor que la quiebra de tu empresa por éxito.

Ten el dinero preparado

La mejor opción es tener una buena previsión de tesorería, y dinero suficiente para hacer frente a los pagos a Hacienda. Si te acercas a tu banco cuando las cosas van bien y les dices: “esto marcha viento en popa, los clientes me quitan de las manos mis productos / servicios”, les das pruebas de lo bien que te va (facturas, pedidos, contratos…), les muestras unas cuentas claras y les pides un crédito para financiar la tesorería, es muy posible que te lo concedan. Así estarás preparado para cuando llegue el pago trimestral del IVA (y del IRPF, que es primo hermano de este).

Si en lugar de hacer tus previsiones te encuentras un buen día sin un euro y una carta de Hacienda reclamándote su parte del negocio, entonces es mucho más difícil negociar con tu banco. Un banco nunca presta dinero a quien tiene problemas.

En resumen: si creías que por haber cerrado una venta, e incluso por haber emitido una factura ya tenías todo a favor piénsalo de nuevo, analiza los tiempos de cobros y pagos, calcula tus opciones y actúa antes de que sea demasiado tarde y te veas como el pobre Juan Martín.