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Redfin: las 8 mejores preguntas de los inversores

Redfin es una de las startups de moda en Estados Unidos. Demostrando que si uno es bueno la crisis no importa, ha irrumpido en el sector inmobiliario, ha revolucionado el negocio y ha conseguido una ronda de financiación importante. Por eso, no está de más leer lo que Glenn Kelman, su CEO, tiene que contar acerca de lo que ha aprendido escuchando las preguntas de sus inversores:

Para las startups, la Navidad llega en noviembre. Los socios vuelven de vacaciones en septiembre y los acuerdos empiezan a firmarse unos meses después. Desde la crisis crediticia la obtención de fondos diferida durante la mayor parte del año pasado, noviembre acabará siendo probablemente un mes especialmente ajetreado.

Redfin es una de las compañías que acaba de cerrar un acuerdo. El resultado del proceso ha sido un gran cambio en nuestra perspectiva, de apenas sobrevivirconstruir un monstruo. Ese cambio uno que cualquier startup puede intentar, se necesite capital o no, formulándose a uno mismo las mismas preguntas básicas que los inversores de capital de riesgo nos preguntaron.

Los inversores de capital de riesgo son buenos haciendo preguntas. No están implicados en tus decisiones estúpidas, impasibles ante tu original sentido de misión y mucho menos preocupados que tú por que una metedura de pata te lleve a la quiebra. Ellos reinventan tu negocio teniendo en cuenta todos los demás negocios que han visto, quitándole un brazo a una muñeca, la cabeza a otra para crear un perfecto Frankenstein generador de dinero. Y mientras las acciones estén altas, todo el ejercicio filosófico tiende a generar acción.

A continuación ofrecemos las preguntas que los inversores de capital de riesgo formularon a Redfin y que cambiaron nuestra perspectiva sobre nuestro negocio.

1. ¿Cuál es tu pecado capital?

Roelof Botha de Sequoia dijo que sólo invertía en compañías que permitieran a los consumidores caer en uno de los siete pecados capitales. Los recitó con alarmante familiaridad. «No quieres ser la página que la gente no usaría», dijo Roelof. «Quieres ser la página que no puedan dejar de utilizar.»

2. ¿Dónde se encuentra el dinero?

Que los inversores de capital de riesgo se centraran en el tamaño del mercado objetivo de nuestra compañía, nos hizo darnos cuenta de que la mitad de nuestros ingresos potenciales residía en los ocho mercados que ya habíamos abierto. «¿Qué urgencia hay en abrir Orlando cuando aún no habéis pasado del 1% de participación en Silicon Valley?», nos preguntó un inversor de capital de riesgo.

Buena pregunta. Un lanzamiento con 18 meses de efectivo es como Val Kilmer en la escena inicial del atraco en Heat, en la que apenas tienen 80 segundos para conseguir los bonos al portador de un coche blindado. Como un detective en la escena posterior a las maravillas, «ignoraron el dinero suelto.» Esa es la manera en que hay que ser con el mercado objetivo, no sólo ávido, sino también disciplinado. Hay poco tiempo.

3. ¿Cuál es tu unidad económica?

Los estados financieros que vemos todos los meses no nos informan de cómo sería un pequeño negocio cuando se desarrolla. Necesitamos justificar todo tipo de costes como cuánto gastamos en ingenieros o mapas, pero lo que verdaderamente importa es si obtenemos más dinero de un cliente que los gastos que nos supone conseguirlo y prestarle un servicio. Por tanto, para ver si un negocio funciona a gran escala, los inversores de capital de riesgo primero quieren entenderlo a la escala más pequeña.

Para nosotros, esto significaba explicar lo que Redfin hizo este verano en una única compra inmobiliaria, con una cuenta por transacción de lo que gastamos en marketing para conseguir clientes (27$), en información local (153$), en atención al cliente (2.906$) y así sucesivamente. También calculamos cuántos ingresos anuales obtuvimos por cada visitante mensual único.

Conocíamos nuestro margen antes, pero no habíamos desglosado los números para manejarlos de forma más sencilla. Esto es importante. Los números sólo son números, si no son lo suficientemente sencillos para actuar en consecuencia. Un defensa con un libro de jugadas sencillo reacciona en lugar de pararse a pensar durante el partido. Saber cuál es la cifra importante significa conocer cuánto gastamos en nuestro equipo de atención al cliente, centrándonos en garantizar que hemos contratado al equipo adecuado e invertido en su felicidad.

4. ¿Cuáles son los acontecimientos explicativos?

Una plataforma de recaudación de dinero consiste principalmente en gráficos con líneas ascendentes y tendentes a la derecha, estrujadas dos en una página para que las líneas parezcan acentuadas. La única reacción que esperamos sobre nuestra versión de estas diapositivas era sobrecogedora. Pero Roelof nos pidió que anotásemos en cada gráfico lo que los estadistas denominan los acontecimientos explicativos. ¿Qué cambio en nuestro negocio ha generado un crecimiento importante de nuestros ingresos? Respondimos que las críticas de los agentesde publicidad dispararon nuestra conversión. Pero cuando escarbamos en los números, nos dimos cuenta de que el verdadero acontecimiento explicativo era el cambio en nuestro servicio un mes antes, visitas ilimitadas a las viviendas. Hacer una fotografía sencilla de la tendencia del negocio y después correlacionarlo con las grandes decisiones facilita la comprensión de lo que verdaderamente mueve tu negocio. Si no hay acontecimientos explicativos, simplemente estás teniendo suerte.

5. ¿Por qué no puedes crecer más deprisa?

La pregunta más importante que nos formularon los inversores de capital de riesgo es qué es lo que frena a una compañía para crecer más deprisa. Al principio, pensé que era una exigencia disfrazada de pregunta retórica, que obligaba a Redfin a elevar las proyecciones por encima de lo que podríamos proporcionar. Pero cuando me enfadé, David Sze de Greylock dijo, «no te estamos pidiendo que mientas». Sólo quería saber cuál era el factor limitador.

Pasamos por varias respuestas poco convincentes: «Priorizamos los márgenes por encima del crecimiento.» «Queríamos ser realistas.» Después, Sasha Aickin de Redfin, señaló tranquilamente a la línea de recuento de nuestras proyecciones y dijo que nuestro factor limitador es probablemente lo rápido que podemos contratar a agentes inmobiliarios de primera categoría. Todo el mundo asintió. Volvimos de esa reunión y empezamos a pensar en escalar la contratación de agentes.

6. ¿Cuáles son los efectos aceleradores?

Es fácil crecer un 300% en el primer o segundo año, cuando se empieza de cero y es la primera vez que se oye hablar de tus servicios. Lo que separa a un coloso en potencia de otros negocios es la capacidad de seguir creciendo a un ritmo ven los años cuarto, quinto y siguientes. Cuando Reid Hoffman vio Redfin, su primera pregunta fue si había «efectos aceleradores», en los que el crecimiento engendra más crecimiento. Para Amazon, las críticas de los productos y la historia de personalización que obtuvo de sus primeros usuarios aceleraron su segunda fase de crecimiento. Para Facebook y Twitter, la comunidad en sí misma recluta a nuevos usuarios. Para empresas como Zappos y esperemos que Redfin, es el boca a boca de nuestro servicio de atención al cliente. Esta línea de pensamiento hizo que Redfin se centrara en nuestras ventajas competitivas más sostenibles: no la usabilidad de la página en sí misma, sino los datos que recopilamos de los visitantes de la página, y las críticas muy favorables de los visitantes que se convierten en clientes.

7. ¿Cuál es tu salsa secreta?

Uno de los padrinos del capital de riesgo está, según nos han comentado, obsesionado con la salsa secreta. El hombre, aparentemente, no puso mayonesa en un sándwich de jamón en 20 años. Así es que al preparar una reunión con él, intentamos pensar en la tecnología que sólo nosotros podríamos construir. Con anterioridad siempre había pensado que este reto era absurdo. Los defensores del emparedado como yo creemos en la carne del bocadillo, no en la salsa. Sólo intentamos centrarnos en los problemas concretos, y correr más deprisa que nuestros competidores. Desde esta perspectiva, incluso Google, si dejase de codificar durante un año o dos, podría ser alcanzado. Pero mientras Redfin ha llegado lejos creciendo implacablemente, permitiendo a los usuarios filtrar las búsquedas de vivienda por piscinas o plazas de aparcamiento, la presión sobre nosotros para patentar algo contribuyó a que priorizásemos opciones para cambiar las reglas del juego que habríamos aplazado en el pasado. Esperamos proponer Algo Grande en el 2010.

8. ¿Cómo ganar?

Pensar constantemente en dominar el mundo puede dar un poco de vértigo. Yo suelo pasar mi día limitando mi horizonte a dar servicio a los próximos clientes, o a aumentar los ingresos en los próximos meses. Esto significa que aunque la historia de cómo ganamos debería estar grabada en el interior de mis párpados, es más frecuente que esté en mi mente, como la duda insistente de si me estoy centrando en la cosa equivocada.

Pero el papel fundamental de un Consejero Delegado es contar esa historia, a todo aquél que quiera escuchar, mejorándola cada vez. Si se está recaudando capital de riesgo, la historia es por definición altamente improbable, incluyendo una destrucción absurda del orden de las cosas que es casi embarazoso reconocer en voz alta. Ensayar toda la narrativa te centra en los baches del argumento de forma natural.

Intente, por ejemplo, decir con cara seria cómo gana Redfin: obtenemos los mejores datos, y construimos el mejor sitio Web inmobiliario (quizás). Contratamos a nuestros propios agentes inmobiliarios y les pagamos para que se centren en la satisfacción del cliente, no en las ventas (es un poco extraño pero seguro, ¿por qué no?). Los clientes aprecian la diferencia, y despiden en masa al agente tradicional que ha estado enviándoles una botella de vino todas las Navidades durante 10 años, dándonos un 20% de todo el valor elevado de las transacciones inmobiliarias (¡de ningún modo!).

SICAV, demagogia, regulaciones y capital riesgo

Dado que el gobierno no está dispuesto a gastar menos (más bien todo lo contrario), es obvio que necesita aumentar los ingresos. De modo que era previsible una subida de impuestos. Ahora bien, como a nadie le gusta pagar más impuestos, ha comenzado la propaganda demagógica: se van a subir “a los ricos”.

Enseguida aparecen otras ideas demagógicas: los ricos no pagan impuestos porque tiene SICAV. ¡Subamos los impuestos a las SICAV!

Para desgracia de todos, que los ricos no pagan impuestos es una ley tan inexorable como la de la gravedad. Para eso son ricos y pueden permitirse pagar legiones de abogados y asesores fiscales que se aseguren de encontrar la manera de minimizar la parte de sus beneficios que se lleva el estado. Si es preciso, se llevan el dinero a otros países donde los traten mejor. Y siempre habrá países que los traten mejor. Si esto lo hace hasta el solidario Bono, ¿qué no harán los malvados capitalistas que fuman puros y llevan chistera? No sé si es injusto o no, pero es la realidad, y no sirve de nada empeñarse en negarla.

De modo que no, por mucho que nos empeñemos, el coste de las medidas sociales del gobierno no lo van a pagar los ricos, sino los que tienen una nómina controlada por Hacienda y ninguna capacidad de hacer filigranas fiscales. Como siempre.

Más demagogia: ¡Debe existir más regulación para evitar otra crisis como ésta! Pues no hace falta regulación para evitar una crisis como ésta, porque gato escaldado del agua fría huye. Ya estamos todos escarmentados. La siguiente crisis vendrá por otras vías, que se habrán escapado al regulador, como todas las anteriores. Creer que el gobierno puede evitar las crisis mediante la regulación de los mercados es un espejismo, como se demuestra una y otra vez. Los gobiernos siempre van a la zaga de la realidad.

Lo que sí harán las regulaciones, y las subidas de impuestos, es dificultar la salida de la crisis. Lo que necesitamos, aparte de esperar a que nos salve la divina providencia en forma de consumo alemán y francés, es invertir en empresas que creen riqueza. Que necesiten emplear trabajadores y que compren a otras empresas productos y servicios.

En Estados Unidos, llevados por el empeño vano de evitar nuevas crisis financieras, están intentando regular el capital riesgo. Lo que significará menos capacidad de maniobra y por tanto menos capacidad para financiar empresas incipientes, de alto riesgo por su propia naturaleza.

En España, sin haber llegado a tener una infraestructura de inversión en emprendimientos y con unas regulaciones que hacen que crear y financiar una empresa sea una proeza, ya estamos dispuestos a gravar más las rentas del capital y a poner en la picota a “los ricos”. Esos que podrían invertir en empresas españolas, pero que se llevarán su capital a países donde sea mejor recibido si aquí se les hace todo más difícil.

El sueldo del emprendedor


Ángel discrepa de algo que comenté en mi post anterior. La otra vez que escribí algo en este sentido, también hubo comentarios con opiniones distintas, así que creo que merece la pena aclarar un poco lo relativo al sueldo del emprendedor. Es un tema muy importante sobre todo para las empresas pequeñas que empiezan haciendo bootstrapping. (Si no lo habéis hecho todavía, leed el PDF de Seth Godin que os enlazo). Un error en esto y te juegas el futuro de la empresa, el pan de tus niños y hasta el matrimonio.

Primer hecho: no vas a tener dinero para todo. Eso implica decidir dónde ahorrar y dónde gastar. Y tu prioridad debería ser aquello que te permite conseguir cuanto antes clientes que paguen.

Segundo hecho: Hacienda quiere parte de cada euro que pasa por tus manos. Si se trata de relaciones laborales, la S. Social también quiere su parte. Cada céntimo que se llevan ellos es un céntimo que no destinas a tu objetivo.

Tercer Hecho: si no haces bien las cuentas, te engañas a ti mismo. Como bien señala Ángel, si no tienes en cuenta tu sueldo puedes creer que tu empresa va bien, cuando en realidad es una ruina.

Teniendo en cuenta esto, ¿cuál es la mejor estrategia para un emprendedor que comienza con recursos escasos?

1. Procura minimizar lo que se lleva el Estado.

Si te pones un sueldo, la S. Social se lleva un 38% (parte empresarial y parte del trabajador). Y Hacienda un porcentaje que depende de la cantidad, pero que para un sueldo de dirección (el que deberías cobrar) supera el 12%. Es decir, más de la mitad del dinero desaparece. Si eres administrador de la empresa cotizas como autónomo, con lo que la parte de la S. Social no es un porcentaje sino un coste fijo. Pero la situación es la misma.

Conclusión: no te pongas sueldo, o si lo haces ponte el menor sueldo posible. Si no te queda más remedio que cotizar como autónomo, hazlo y paga lo que sea menester. Pero no cometas el error de regalar además tu dinero a Hacienda.

2. Vive de tus ahorros

En lugar de meter dinero en la empresa para sacarlo a final de mes en forma de nómina, utiliza una cuenta de ahorro y saca de ella a final de mes lo que ibas a cobrar. Así, en lugar de pagar a Hacienda y la SS, le sacas unos eurillos de intereses a tus ahorros. Es fundamental que conozcas tus gastos personales, para evitar un optimismo excesivo que haga que el dinero previsto no sea suficiente.

3. Contabiliza el dinero que dejas de cobrar

Tanto si tienes socios como si no, no dejes de registrar el dinero que deberías haber cobrado de la empresa. Puedes aflorarlo contablemente como préstamo de socio, puedes considerarlo aportación de capital que te da derecho a más participaciones, o puedes simplemente cobrarlo cuando la empresa pueda pagarte el sueldo (con o sin intereses, que esa es otra cuestión).

4. Ponte límites

En esta estrategia, sobre todo si tienes responsabilidades familiares, es fundamental conocer de antemano hasta cuándo puedes vivir sin cobrar o cobrando por debajo de tu sueldo objetivo. Así no hay malos entendidos ni con tus socios ni (lo que es más importante) con tu familia. Si se aproxima la fecha límite y la empresa todavía no es capaz de pagarte lo suficiente como para cubrir tus gastos, es el momento de replantear o su refinanciación o su cierre.

Mis problemas con los gastos fijos


En los comentarios a su entrada sobre la crisis de crecimiento que está experimentando, Ángel me invita a que cuente mis experiencias con los gastos fijos. He pensado que podría ser ilustrativo para otros, así que le haré caso.

Cuando creé Alanta tenía un dinero para ello, y tuve además financiación no solicitada por vía F&F (familia y amigos, ya sabéis). Os confesaré que tenía mis dudas sobre si una empresa de servicios en torno al software libre era viable, y mi razonamiento entonces fue: “voy a poner en marcha la empresa con todo lo necesario. Si en unos meses no tiene resultado, cerramos y se acabó”.

Así que busqué una oficina en una ubicación presentable, contraté a dos personas con experiencia (y sueldos acordes a esa experiencia) y me fijé un sueldo inferior al que ganaba antes pero suficiente como para pagar mis facturas. Contraté además una gestoría para que llevara las cuentas y las cuestiones laborales.

Teniendo en cuenta estos costes, la empresa tenía capacidad para aguantar seis meses sin generar ingresos, lo cual en principio parecía suficiente para comprobar su viabilidad.

Y ocurrió lo normal en estos casos: el ciclo de ventas era más largo de lo que había previsto, y también se alargaban los proyectos, el momento de la facturación y el cobro. Los gastos aumentaron, porque decidimos lanzar una campaña de telemarketing para buscar clientes, que no estaba prevista en un principio. El primer cliente no nos pagó. Eso supuso no solo dejar de cobrar más de 13.000 euros, sino pagar el IVA correspondiente.

Al cabo de cuatro o cinco meses, el dinero se iba agotando. Podría haber decidido que la empresa no era viable, pero la realidad es que sí había clientes dispuestos a implantar software libre. La respuesta a la campaña de telemarketing era buena, y empezábamos a tener clientes que sí pagaban. Abandonar en esas circunstancias parecía absurdo.

Así que opté por reducir los gastos. Cambié la oficina por un servicio de oficina virtual en un centro de negocios, donde hay salas de reuniones cada vez que se necesita trabajar en equipo. Decidí que pagar una comida era más barato que pagar un alquiler, así que las reuniones se hacen muchas veces en VIPS o similares, y se contrata una sala cuando se necesita más tranquilidad y medios como pizarras y similares.

Reduje también los gastos de personal, incluyendo los míos. Prescindí del comercial, y asumí yo esa función. Eso supuso una disminución en las ventas, pero también una mucho mayor en los gastos. Al final del proceso, los gastos fijos no eran ni un 15% de los que habían sido.

Y eso significó, al final, la supervivencia de la empresa. Yo acabé muy cansado, y tuve que volver a la administración porque la empresa seguía sin ser capaz de pagarme el sueldo. Pero hoy, cinco años después de su creación, Alanta es una empresa viva, que da de comer a varias familias y que está consiguiendo clientes nuevos. Dentro de un par de años, cuando pueda volver a coger una excedencia voluntaria, espero que sea capaz de acogerme de nuevo y (esta vez sí) pagarme el sueldo sin problemas.

Moraleja:

- Haz bien las cuentas. Los gastos siempre son más de los que esperas y llegan antes. Los clientes tardan en llegar y pagan tarde.

- No gastes ni un céntimo que no sea imprescindible. Y compromete el mínimo para gastar todos los meses.

- Procura obtener ingresos recurrentes. Un contrato de mantenimiento vale más que un proyecto. Saber que el mes siguiente ya tienes previstos unos ingresos que cubren tus costes fijos es alcanzar el nirvana empresarial.

- Si tienes dinero al principio, dedícalo al marketing. Cuanto antes consigas alcanzar la masa crítica de clientes, más probabilidades de supervivencia.

- Negocia con tu banco fórmulas de financiación que te permitan adelantar tus ingresos y diferir tus gastos. No te puede suceder que debas renunciar a un proyecto porque no tienes capacidad de soportar los gastos del mismo hasta que lleguen los ingresos.

Cinco errores


En la sección económica de CNN.com he encontrado este artículo sobre los cinco errores que el dueño de un pequeño negocio no debería cometer. Leedlo entero, pero os resumo las ideas principales:

1. Escasez de dinero
Recomiendan tener al menos tres veces lo que crees que necesitas para empezar, para evitar los problemas. No hay nada peor que tener que cerrar un negocio que podría haber funcionado por falta de dinero inicial.

2. Pensar en pequeño
Es un error cerrarse puertas a uno mismo. Hay que pensar “no soy pequeño, soy personalizado”.

3. Ahorrar en tecnología
Móviles, portátiles, Wifi… cuestan dinero, pero para una empresa pequeña no supone tanto, y puede permitirle responder más ágilmente a las necesidades de los clientes.

4. Infravalorar la importancia de las ventas
Si las ventas crecen, los gastos se cuidarán a sí mismos. Todas las empresas, por pequeñas que sean, necesitan un comercial profesional dedicado.

5. Perder el foco
Tener una visión de futuro de lo que quieres que sea tu empresa te permite asignar prioridades pensando en ese futuro, y no limitarte a reaccionar ante lo que suceda cada día.