Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Reto Desencadenado: tercera semana


Hoy empieza la cuarta y última semana del Reto Desencadenado. A los suscritos a la lista les llegará un correo electrónico a lo largo de la mañana explicando lo que tendrán que hacer para superarlo.

El reto para esta semana recién terminada era conocer a alguien. Dejo abiertos los comentarios por si alguien quiere compartir la experiencia.

Reto Desencadenado: resultados de la primera semana


¿Recordáis el Reto Desencadenado que he propuesto a los suscriptores de la lista de correo?

Ya está enviado el segundo reto, el que corresponde a esta semana.
Si habéis hecho el reto de la semana pasada, tenéis oportunidad de escribir un comentario explicando qué tal os ha ido, si habéis superado el reto y qué os ha parecido. Se puede hacer de manera anónima, si no queréis dejar vuestros datos.

Si os apetece salir de vuestra zona de confort y enfrentaros al reto, ya sabéis, pulsad en el enlace que hay arriba del todo en el blog y apuntaros a la lista de correo de Desencadenado.

¿Estás en la lista de correo Desencadenado.com?

Por fin he decidido hacerle caso a Franck y crear una lista de correo como Dios manda. Hasta ahora usaba FeedBlitz para reenviar las entradas del blog a los que prefieren recibirlas así que usar un lector RSS.

He migrado a MailChimp, gratuito hasta alcanzar ciertos volúmenes y que ya venía usando para Desencadéname, lo que me permitirá manejar mejor la lista y enviar correos con otra información. Por ejemplo, con noticias como esta, que probablemente solo interesan a los que me siguen con más interés.

Si me seguís por RSS, os pediría que os apuntarais a la lista. Os prometo que aparte de recibir por ella las entradas del blog (ya sé que no es muy útil) recibiréis otra información interesante. Ah, y prometo que no os daré la lata con información comercial salvo que crea que es muy muy relevante para vosotros, y en cualquier caso nunca más de un correo de estos al mes.

Para daros de alta, basta con escribir aquí vuestra dirección de correo electrónico y vuestro nombre.






Publicidad en Desencadenado

He hecho algunos cambios en la publicidad de Desencadenado. Ahora solo muestro anuncios de AdSense a los visitantes que vienen de buscadores. A los asiduos, o a los que llegáis desde Twitter, Facebook o cualquier otro sitio, la única publicidad que os aparece es la de los anuncios que hay en la parte superior de la barra lateral.

¿Por qué? AdSense, a pesar del incremento en número de visitas, no deja de ser una fuente de ingresos testimonial. Por eso, prefiero no distraer al que llega recomendado por alguien o al que ya conoce Desencadenado con anuncios que a mi me aportan poco. De momento los dejo para el que llegue curioseando desde Google, pero a lo mejor decido otra cosa en el futuro.

Los anuncios laterales funcionan mejor, para mí y para los anunciantes. Yo controlo quién se anuncia, y el que pone un anuncio tiene un enlace desde un sitio con PR4 (si es que esto te importa) y unas cuantas decenas de miles de impresiones al mes. Como digo, la cosa debe funcionar también para los anunciantes, porque los dos, Vaxtor y Destinia, han renovado después de meses por otros cinco-seis meses (en el caso de Vaxtor, ahora tiene dos anuncios).

Lo cual me lleva a comentaros que, según los precios que tengo establecidos, quien quiera contratar ahora un anuncio en Desencadenado solo tiene que pagar 50€ al mes. En su momento establecí un escalado de precios, de manera que los tres primeros anuncios tienen un precio de 25€ / mes, los tres siguientes de 50€ / mes y los tres últimos de 100 € / mes. Destinia y Vaxtor tienen ocupados los espacios más baratos durante los próximos meses, pero todavía estás a tiempo de pagar 50 eurillos y no 100.

Novedades

Una entrada breve para poneros al día de algunas cosillas.

Ya está disponible la nueva entrega de Desencadéname. Con esta cerramos el tema de estrategia con una misión para nuestra empresa. La semana que viene, hablaremos del mercado. Os recuerdo que para quien se apunte durante octubre, el precio es de 14,95€ y a partir del 1 de noviembre sube a 24,95€.

La semana que viene hablaré en Iniciador Jaén. Si a alguien le pilla cerca, será un placer charlar en persona.

Estoy esperando a que Wilhelm suba el vídeo del Iniciador de ayer con Ricardo Lop. Si tenéis un proyecto de comercio electrónico, no os lo perdáis.

Preparando septiembre: curso para emprendedores

Este verano he escrito poco en el blog, pero he trabajado mucho. Habrá novedades, que iré anunciando, pero creo que la más importante es que estoy terminando de preparar un curso para emprendedores.

No es un curso al uso, porque el objetivo no es adquirir unos conocimientos teóricos, sino ir creando la empresa paso a paso. Dura 48 semanas, y si sigues todos los pasos cuando acabe tendrás una empresa con cimientos sólidos y que ya estará ingresando dinero.

Está basado en parte en el contenido del libro, pero hay mucho material nuevo y sobre todo reorientado a ir haciendo cosas paso a paso. Cada lección termina con una tarea concreta, que debe hacerse en esa semana. Y cada cuatro lecciones tienes un resultado tangible (una oferta definida, un plan de marketing, los recursos para producir, etc.) que te va acercando al objetivo de conseguir una empresa viable y rentable.

El material para el curso consistirá en presentaciones y vídeos en los que explique cada uno de los temas. Como siempre, nada de “paja” ni material de relleno. Contenido sencillo, directo y útil. Aunque tal vez los primeros temas os sorprendan… con deciros que la tarea para la primera semana es leer a Séneca y/o a Lucrecio.

Ahora, la pregunta ¿tendrá precio?

Sí y no. El contenido será libre, los vídeos estarán en YouTube y las presentaciones en Scribd (al menos). Podréis usarlo, bajarlo, compartirlo, incluso venderlo, como podéis hacer siempre con lo que escribo aquí. Pero también habrá una opción para quien se lo tome más en serio, con acceso a “tutorías” y a otros recursos, que sí tendrá coste.

Creo sinceramente que el curso puede ayudar a mucha gente que está empezando a crear su empresa, o pensando en ello, pero está abrumado por el miedo a lo desconocido. Pasito a pasito, de la mano de otros, podemos ir entrando en el agua en lugar de tirarnos de cabeza sin saber lo que hay abajo.

Otros proyectos

En septiembre ponemos en marcha la beta privada de Edifícame. El objetivo es tener entre 30 y 50 arquitectos (seleccionados por mis socios que están en el mundillo) que prueben la funcionalidad inicial del sitio y nos permitan, antes de Diciembre, lanzar el servicio a un público más amplio.

Estoy preparando un proyecto (no empresarial) con Lucas Rodríguez Cervera y Varis Babé, sobre el que podremos anunciar algo pronto.

Tengo previsto otro proyecto personal, que aún tiene que madurar un poco, pero sobre el que también os daré información por aquí.

Como veis, me espera un curso movidito. Pero seguiré escribiendo por aquí, que ya tengo algunas entradas previstas. De hecho, también habrá alguna novedad en el blog, así que permaneced atentos a vuestros monitores…

Sigo aquí

A pesar de que en junio no he escrito nada y en mayo más bien poco, no me he ido de vacaciones. Al revés, el motivo de no escribir es que he estado dedicado a algunos proyectos más o menos paralelos. Os cuento:

- He creado Despilfarra.com, un sitio para denunciar cómo los políticos se gastan el dinero que nos quitan de los impuestos. Para pensiones no habrá, pero pa tontás…

- Estoy escribiendo un eBook sobre gestión financiera para emprendedores y autónomos. Esta vez voy a probar a lanzarlo sin licencia libre, de pago. Estoy dedicándole bastante tiempo, porque quiero que sea algo más concreto que lo que explico en el libro, y sobre todo que sea verdaderamente útil para ganar más dinero (o desperdiciar menos). Ya os daré más detalles según vaya tomando forma.

- Participo en la creación de una red social para arquitectos, todavía en estado embrionario. Estará un tiempo en beta privada, de manera que solo podrán darse de alta los invitados expresamente por los fundadores. Que, además de vuestro seguro servidor, son tres arquitectos que saben lo que hacen.

Además estoy ayudando a mi hermana, que tiene una idea (buena, pero ya sabéis lo que opino del valor de las ideas), a crear su empresa. Y esta tarde he quedado con Lucas (@lucascervera) para ver si colaboramos en otro proyecto.

Así que no paro. Pero, aprovechando que los pequeños se fueron ayer de campamento, prometo volver a escribir con mi frecuencia habitual.

La historia de mi linfoma

Me acabo de enterar de que Emilio Márquez ha superado un linfoma. Aunque hemos coincidido en algún Iniciador, no le conozco personalmente, pero aún así me alegro mucho por él. Yo pasé por el mismo trance hace cinco años. Pensando en esto, y coincidiendo con Emilio en que estas cosas hay que contarlas, he recuperado unas cosillas que escribí entonces en otro blog, aunque no tenga nada que ver con la temática de Desencadenado. Más que nada porque si alguien está pasando por una situación parecida y le pueden ayudar.

No he cambiado prácticamente nada de lo que escribí por entonces, al tiempo que me iban haciendo las pruebas y los tratamientos. Como veréis, no perdí el buen humor en aquella época y si me permitís daros un consejo a los que os veáis en circunstancias parecidas, haced lo mismo: no perdáis nunca el buen humor. No sé si ayuda a superar la enfermedad, pero sin duda ayuda a superar sus efectos.

Ranking de pruebas médicas: 17/12/2004

1. Rastreo con Galio-67: Un par de días antes inyectan un líquido radiactivo (el Galio-67). Evidentemente, hay un pinchazo, pero hasta que te hacen la prueba puedes pensar que en cualquier momento desarrollarás tus sentidos arácnidos o cuando te enfades te volverás grande, verde y musculoso. La prueba en sí no es apta para claustrofóbicos, pero como a mí no me importa estar tumbado en una especie de nicho de hotel japonés y la prueba dura unos quince minutos me eché una cabezadita.

2. TAC de cráneo: No hace falta contraste, como en el TAC de tórax y abdomen, así que te limitas a tumbarte en la camilla y a cerrar los ojos cuando el aparato pasa por la cabeza. La máquina no desentonaría en la nave espacial de 2001: Odisea en el espacio, así que tiene más encanto que una radiografía.

3. Radiografía de tórax: No tiene ningún glamour, se la han hecho a todo el mundo, pero al menos no hay nada desagradable.

4. Electrocardiograma: Casi sería tan neutro como la radiografía, si no fuera porque a los hombres de pelo en pecho la operación de quitar los parches nos produce el mismo efecto que la depilación a la cera.

5. Estudio de función ventricular: La prueba en sí está bien, estás tumbado un ratillo en una camilla mientras una plancha se mueve (poco) por encima del pecho. Las imágenes del corazón en movimiento son curiosas, pero la prueba tiene demasiadas molestias como para estar más arriba en el ranking: antes te pinchan un par de veces para inyectarte líquidillos coloreados, no estás el tiempo suficiente como para poder echar una cabezadita y además tienes unos parches como los del electro, con el mismo efecto depilatorio.

El diseñador de la máquina debía ser un ingeniero de la antigua Unión Soviética, por lo aburrido, gris y antiguo del aparato.

6. Biopsia de piel: Es una cirugía menor, que no tendría más problemas que el pinchazo de la anestesia, si no fuera porque en mi caso preferían no cerrar la herida con puntos y en lugar de eso cauterizar. Aparte del olorcillo a carne quemada, que da cierta grima sobre todo cuando sabes que es la tuya, la anestesia local no era del todo eficaz para esto.

7. Punción de médula ósea: Consiste en sacar un poquito del contenido del hueso de la cadera (el tuétano, para entendernos). Problema: se pone anestesia local, que viene bien para hacer hueco hasta llegar al hueso, pero no actúa más allá del periostio (la membrana que cubre el hueso). Así que una vez que se han abierto camino hasta el hueso, hay que agujerearlo para sacar la médula. Como podéis imaginar, el procedimiento para hacerlo se parece más a lo que hacen en Bricomanía que a otra cosa. Pero en fin, te lo pintan tan negro antes que al final piensas que no es para tanto.

Y eso que la hematóloga que me lo hizo tuvo que repetir lo del agujerito en el hueso porque el aparato no había entrado bien a la primera y se salió a la mitad del asunto. “No me suele pasar esto nunca…”, decía.

Además, cuando ya estaba en posición (en decúbito prono), la hematóloga se marchó no sé a que y la enfermera se dio cuenta de que le faltaba no se qué del carro de curas, así que me dijo: “no te muevas” y me dejaron en la salita, tumbado boca abajo, con el culo al aire y por supuesto con la puerta abierta.

8. TAC tórax y abdomen: La peor de todas, sin duda. Cuando le dicen a uno que tiene que hacerse un TAC, piensa en su ingenuidad: “mola: una radiografía del siglo XXI”. Pues no. La cosa empieza con que desde 24 horas antes no puedes comer frutas ni verduras. Por supuesto, aunque aborrezcas cualquier comida de color verde basta que te lo prohíban para que una ensalada cualquiera se convierta en un manjar. Uno se sobrepone, y se dedica a la parrillada de productos del cerdo, pero recuerda que debe tomar una sustancia en cuyo folleto pone “acción laxante violenta”. Puedo jurar que no miente: el efecto es violento, pero violento de verdad. Con las tripas más revueltas que Llamazares después de ver una peli de Michael Moore, ya no te apetece cenar, aunque sabes que al día siguiente no puedes tomar nada hasta el mediodía, cuando te hacen la prueba.

Con el estómago vacío, llegas al hospital y te dan un par de vasitos con un líquido inmundo: “tómatelo poquito a poco, y dentro de media hora te doy otros dos”. Si al menos dieran unos cacahuetes o unas aceitunas…pero te lo tienes que tragar a palo seco, y además ya te han dicho que hay dos más esperando. El enteradillo de al lado dice: si te dan el contraste bebido al menos no te lo tienen que inyectar. Y te consuelas con eso, haces de tripas corazón y tragas aquello como puedes.

Por fin pasas a que te hagan la prueba y ¿qué te está esperando? ¡un vasito más de contraste! El colmo es cuando ya tumbado en la camilla te dicen: “remángate el brazo que te vamos a inyectar el contraste”. Así que cuando la máquina (la misma que la del TAC craneal, lo único que mola de la prueba) se pone en marcha y te dice: “no respire” tú piensas: “sí, de eso tengo ganas, de no respirar”.

Sugerencia para los fabricantes de aparatos médicos: ¿podrían por favor fijarse en el diseño de servidores, routers, switches y demás aparataje de redes y sistemas? Lo único que hacen es mover impulsos eléctricos de un cable a otro, pero PARECEN algo serio. Hay luces de colores, máquinas negras con ranuras misteriosas, cables que salen de sitios extraños para ir a otros sitios más extraños aún… Si te tienen que hacer putaditas como las que he descrito, al menos podrían hacerlo de manera elegante.

Creo que el problema es que los equipos los compran los médicos, y no los pacientes. Los ecógrafos que he visto que tienen los ginecólogos en las clínicas privadaa se parecen más a lo que a mí me gustaría: tienen lucecitas, muchos botones, y parecen complicadísimos de manejar. Supongo que es porque a las señoras que van a la clínica privada les gusta ver que les exploran con un aparato de última tecnología.

Bueno, pues a mí me gustaría que me explorasen con algo que no pareciera un resto de la sala de mandos del acorazado Potemkin.

Nota: por si a alguien le interesa, no tengo previsto morirme en los próximos meses. Eso sí, habrá una entrega contando mis experiencias con la quimioterapia.

Quimioterapia: 24/01/2005

Por fin he terminado con la quimioterapia. Sólo han sido tres sesiones, y no he tenido demasiados efectos secundarios, ya que el linfoma no estaba extendido y mi salud, aparte de esto, es decentilla.
De todas maneras, el efecto de cada sesión es como si hubiera pasado por encima de tí una estampida de búfalos, aun sin pisarte ninguno. Así que cuando hoy me han dicho que en principio ya no hay más me he quedado profundamente aliviado.

Aprovecho para dar consejos prácticos para los que se vean en la circunstancia (lo que no deseo a ninguno de mis lectores, y a casi ninguno que no lo sea).

Medicamentos para aliviar los efectos secundarios: os darán los que correspondan, pero para las náuseas tomad Zofran Zydis. Es caro, pero yo he conseguido evitar las náuseas y los vómitos por completo. Con respecto a los medicamentos naturales, he preferido no tomar nada. Donde esté un producto químico y totalmente artificial que se quiten todos los remedios biológicos y basados en plantas.

Por lo demás, el principal consejo es descansar todo lo posible después de cada dosis. Y esto incluye echarle un poco de morro a la vida y dejar que nos cuiden, irnos a la cama o quedarnos descansando mientras otro u otra recoge la cena, sin remordimientos. Ya habrá tiempo después para compensar.

En cuanto a las sesiones en sí, os diré que fundamentalmente son aburridas. La quimio se administra por vía intravenosa, lo que significa que estás sentado mientras te van metiendo la medicación por la vena. El Ritubimax tarda 3-4 horas en pasar, y la quimio 2-3.

Como yo iba sobre aviso, antes de empezar les pedí a los Reyes Magos que me adelantaran un reproductor de MP3. Elegí este de Philips (actualización: el modelo ya no existe, y yo ahora tengo un iPod. sic transit). Bueno, en realidad el modelo anterior, el HDD60, que en lugar de 2 GB tiene sólo 1,5. No tiene los 20 GB del iPod, pero es mucho más pequeño, algo más barato, y 1,5 GB dan para 8 horas de música, más que suficiente para pasar entretenido una sesión de quimio.

En lugar de escuchar las desgracias de los compañeros de fatigas, es más agradable oír a Franco Battiato, o divertirse con Los Petersellers, que es lo que he oído estos días, entre otras cosas.

No puedo resistirme a poner un enlace a Intelectual, de los Petersellers, (sí, os la podéis bajar de su página web). Seguro que reconocéis a alguien en el protagonista de la canción. Y ya puestos, mi traducción patatera de Aria di neve, de Sergio Endrigo, que canta Battiato en Fleurs:

Sobre las nubes está el firmamento
pero nuestro amor no pertenece al cielo.
Nosotros estamos aquí
entre las cosas de todos los días
y los días, los días son grises.
Aire de nieve en tu rostro, mis palabras
son palabras de amor sin razón.
Antes o después entre nuestras manos
ya nada quedará.
Es una vida imposible
esta vida contigo.
Tú no ríes, no lloras, no hablas más
y no sabes decirme porqué.
A lo largo del camino de nuestro amor
he inventado mil nuevas canciones nuevas para tus ojos.
Más de mil canciones nuevas
que tú no cantas nunca.

La otra cosa que hay que llevar es un libro. Yo he llevado estos (los que estaba leyendo cuando tocó cada una de las sesiones):

  • Cómo mojar una Galleta, de Len Fisher. Trata varios aspectos de la vida cotidiana desde un punto de vista científico. Para mi gusto, se nota demasiado que el autor es físico, pero resulta entretenido y muestra con ejemplo prácticos lo que es el método científico.
  • El ordenador emocional de J. A. Jáuregui. La hipótesis que plantea es interesante, pero en mi opinión no daba para tantas páginas.
  • El temible Blott, de Tom Sharpe. El humor ácido de Sharpe aplicado a la aristocracia rural inglesa y el más recomendable de los tres. Tiene mérito el verte en la situación de aguantar la risa para no dar el cante entre cuatro o cinco tipos a los que les están metiendo veneno por la vena.

Radioterapia: 21/03/2005

Cualquiera que haya pasado parte de su infancia y adolescencia leyendo comics de la Marvel sabe que jugar con la radiación tiene consecuencias.

Así que si a uno le dicen que le van a irradiar el cuero cabelludo, y que el proceso implica colocarse una máscara moldeada con su propio rostro, no puede evitar pensar: “bueno, ahora los rayos se desvían unos milímetros, algo falla en el sistema, y dentro de unos días el mundo verá nacer a La máscara telekinésica“.

No sé si por suerte o por desgracia, el caso es que no ha pasado nada de esto, y después de 22 sesiones de radioterapia, sigo siendo simplemente humano.

La buena noticia es que en principio he terminado con el tratamiento. A primeros de abril me espera una revisión completa, pero parece que el linfoma ha desaparecido. De hecho, a simple vista ya había desaparecido con la quimio, y esto de la radioterapia ha sido “por si acaso”.

Por si os toca a alguno (Dios no lo quiera), os diré que la radioterapia tiene efectos secundarios mucho menores que la quimio: una irritación en la piel local, y pérdida del cabello también local. El tratamiento en sí dura pocos segundos, y no notas nada. Lo peor es tener que ir al hospital todos los días, y esperar a que te toque el turno. Lo mejor, la parafernalia: el rollo de la máscara, el modelo 3D para determinar con precisión dónde se va a radiar, la orientación con guías láser de la zona a tratar, una sala dedicada con puertas más gruesas que la cámara más interna de Fort Knox…

¿Cómo entendemos la licencia CC?

Tomo el título de este post de un twit de @josempelaez, que me parece muy interesante, además de tocarme personalmente.

Os pongo en antecedentes. Desde hace unas semanas escribo para mi antigua empresa un post semanal sobre tecnología, principalmente orientada a pequeñas empresas. Uno de esos post fue 15 aplicaciones imprescindibles para una empresa recién creada. El post gustó a algunos, que lo difundieron por Twitter y otros medios.

Ayer, Manuel Gross publica en su blog una entrada con el mismo título, el mismo contenido textual, sin las imágenes correspondientes a cada aplicación y con una ilustración de la que se incluye la referencia al autor de la misma. Algo parecido hacen en el blog Soluciones web, (donde cambian ligeramente el titulo) y probablemente en otros sitios.

Todo este blog está publicado con licencia Creative Commons reconocimiento compartir igual. Lo que básicamente quiere decir que cualquiera puede:

- Republicar cualquier contenido escrito por mí en este blog.

- Modificarlo como considere conveniente.

- Ganar dinero con ello, si encuentra la manera de hacerlo.

Con las únicas condiciones de respetar la atribución de la autoría, de hacerlo mediante un enlace a este sitio, y de compartir el resultado de su modificación con la misma licencia.

Por tanto, tengo que decir que Manuel Gross no ha hecho nada incorrecto. De hecho hace un rato Manuel ha tuiteado que el autor es Alanta (que de hecho es la web donde está publicado, aunque lo haya escrito yo), de modo que queda claro que nunca pretendió apropiarse del texto. El problema, para @josempelaez, aparece cuando en Twitter muchos hacen RT del post de Manuel Gross y no del original.

En cierta medida, es lógico, porque Manuel tiene casi 1.000 followers y yo apenas paso de 200. ¿Quiere esto decir que para sus retuiteadores el autor del post es Manuel Gross?

Sinceramente, no lo sé. Pero aún así, yo no tengo ningún problema con ello. Sé la licencia que doy a mi contenido, soy coherente con ella y creo que a pesar de lo que pueda parecer, me beneficia incluso en el caso de que decenas o centenares de personas crean que el autor de uno de mis escritos es quien lo ha redistribuido.

Aunque sea un poco largo, voy a explicar por qué.

1. Manuel Gross no me ha quitado nada

Al revés, aunque la atribución la hayan captado solo los más atentos de sus lectores, con que solo 1 de ellos haya llegado a mi texto, ya me ha aportado algo. Ni siquiera si se hubiera limitado a copiar y pegar el texto, sin respetar la licencia, me habría quitado nada, puesto que los que han llegado al texto solo gracias a él y no lo conocen como mío, simplemente hubieran seguido sin conocerlo.

De hecho, si lo pienso bien, tal vez incluso sea yo el que esté en deuda con Manuel. Al fin y al cabo, él se ha tomado el tiempo de escribir un twit y ha ocupado la atención de sus seguidores para difundir algo que he escrito, cuando podía haberlo hecho con cualquiera de los millones de textos interesantes que hay por ahí.

2. Lo que quiero para mis textos son lectores

Es posible que me acuséis de que digo esto porque tengo otra fuente de ingresos, pero mi objetivo cuando escribo algo es llegar al mayor número de lectores posible. No soy capaz de entender a los que se dicen “artistas” y luego intentan limitar el alcance de sus obras. Si tienes algo que decir, y hay público dispuesto a oírlo, ¿tanto me deben importar mi ego (y mi bolsillo) que si ambos no se ven reconfortados ya no debo permitir que mi obra se difunda?

Además, mis textos no son arte abstracto. Mi prosa es un arma cargada de futuro, o al menos a eso aspiro. Lo que yo quiero es cambiar el mundo, conseguir que mi lector progrese, que tenga una vida mejor. Valoro mucho más un comentario que diga “eso que has escrito me ha ayudado” que un click en un anuncio. Si un texto se mueve por la red y a través de no se sabe bien qué medios llega a alguien a quien le es útil, yo habré logrado mi objetivo, aunque el beneficiado no sepa quien lo escribió.

A largo plazo, mi apuesta es crear, no reproducir

Cuando descubrí el mundo de los blogs, allá por 2004, aprendí que había dos categorías de bloggers: los l¡nkers y los thinkers. Los ejemplos canónicos en aquel momento eran Glenn Reynolds y Steve Den Beste. A mí me interesó más ser thinker que linker, pero además no sé si hago bien lo de pensar, pero sé que no soy capaz de linkar. Sí, para mí es más fácil escribir un texto largo como este, que 20 posts con un enlace y una o dos frases en cada uno. Por eso sé que los enlazadores (lo que Seth Godin llama sneezers y Malcolm Gladwell connectors), hacen una función valiosísima para la difusión de las ideas.

Cuando alguien difunde una idea mía, aunque no me atribuya la autoría de la misma, me está ayudando. Porque la siguiente vez que una persona encuentre la misma idea, estará más preparado para recibirla. Y alguna vez seré yo quien le llegue con mi idea.

Yo, como digo, no soy capaz de hacer esto. Por no hacer, ni siquiera hago una buena propaganda de mí mismo ni de lo que escribo. Así que agradezco que alguien se tome la molestia de difundir lo que yo hago, ¡y sin cobrarme nada! Porque cada enlace, cada twit, cada comentario me ayuda a llegar a más gente.