En la última Lean Startup Conference Justin Wilcox dijo una frase que me dejó pensando: si gastas más de lo que ingresas no tienes una empresa, tienes un hobby.

Y tiene razón. Una empresa consiste en crear y entregar valor a tus clientes y recibir a cambio más valor del que te ha costado hacer eso. Cualquiera puede vender cualquier cosa: basta con comprar a 100 y vender a 10. Pero eso no es una empresa, porque falta el componente esencial: ganar dinero. Que el resultado de ingresos menos gastos sea positivo.

Esto parece de perogrullo, pero hay un matiz: normalmente, cuando pones en marcha un proyecto empresarial, tienes que invertir primero para después poder llegar a obtener ese beneficio que esperas. Hay un punto que los americanos llaman break even, que es el momento en el que la curva creciente de ingresos sobrepasa a la de los gastos y es el objetivo de cualquier empresa incipiente.

¿De modo que según Justin Wilcox todas las empresas son hobbies cuando nacen, y solo se convierten en empresas hechas y derechas cuando dan beneficios?

Yo creo que no es así en todos los casos, pero sí en muchos más de los que pensamos. El problema, como decía, es que es fácil para una empresa funcionar perdiendo dinero. Si consigues que un inversor te preste unos cientos de miles de euros, o unos millones de dólares, puedes crear una aplicación móvil o una red social o lo que quieras y hasta conseguir millones de usuarios. Mientras haya dinero en el banco, o consigas una nueva ronda, todo va bien.

Pero la clave está en ese punto de break even. Si sabes cuál es, te aproximas a él cada mes, y tienes recursos económicos como para alcanzarlo, yo no tengo problema en considerar a lo tuyo una empresa aunque de momento pierda dinero a chorros. Pero si lo único que haces es gastar más dinero y generar más déficit con cada nuevo usuario, y tu única aspiración es llegar a ser tan grande que Google o Facebook se fijen en ti y te compren, permíteme que considere que lo tuyo no es una empresa. No digo que no sea legítimo, ni que no funcione en algunos casos, pero jugarte el dinero en el casino tampoco es una empresa aunque a veces funcione y ganes dinero.

En Silicon Valley usan el término ramen-profitable para las empresas que dan un poquito de beneficio. La traducción sería algo así como “suficientemente rentable como para comer fideos chinos todos los días”. Está claro que ganar unos pocos cientos de euros al mes, aunque te de para no morir de hambre y dormir en el sofá de un amigo, no es la situación ideal. Pero hay una diferencia radical entre una empresa ramen-profitable y una empresa que quema cada mes decenas de miles de dólares de sus inversores: la primera sobrevive mientras el emprendedor crea en el proyecto y se empeñe en él aunque sea a costa de vivir como un monje tibetano durante meses. La segunda muere en cuanto el inversor decide que no va a ser rentable, que no se la va a colocar a otro con bolsillos mejor forrados y que ya no quiere perder más dinero.

La tercera situación es la empresa hobby. La que no da beneficios pero tampoco tiene dinero de un inversor. Si el emprendedor tiene capacidad técnica, dedica horas y horas a programar nuevas versiones y nuevas funcionalidades. Si no la tiene, se dedica a buscar al mítico socio tecnológico con el que conseguirá sacarla adelante. Mientras, contrata el diseño de un logo, compra un dominio e instala un WordPress, monta una landing page con LaunchRock, escribe y reescribe una y otra vez un plan de negocio, retoca el diseño de la web, tal vez hasta consigue un par de clientes incautos…

Pero todo esto es un hobby y no una empresa, en el sentido en el que lo dice Justin Wilcox. Los logos, el plan de negocio, la identidad corporativa, los encuentros de emprendedores… si el único resultado de este esfuerzo y dinero es satisfacer tu deseo de verte a ti mismo como un emprendedor, tu proyecto es un hobby. Así que si te lo tomas en serio, déjate de tontadas y ponte ya a buscar esos primeros clientes que hagan a tu empresa ramen profitable. A partir de ahí, tienes una empresa de verdad, y ya solo tienes que conseguir más clientes y más beneficios, hasta convertir a tu empresa en chuletón-profitable.