Esta pregunta me la hizo mi amigo Franck Scipion una vez que estábamos comiendo juntos. Y es una magnífica pregunta.

Piénsalo. Supongamos que tienes que hacer una reparación importante en tu coche. O aparece la oportunidad de hacer un viaje con el que llevas soñando años. O encuentras un curso que mejoraría tu carrera profesional significativamente. O cualquier otra cosa que se salga de tus gastos habituales y no tienes dinero ahorrado para pagarlo (o no quieres usar tus ahorros). ¿Qué haces para conseguir el dinero?

El problema de la deuda

La respuesta tradicional, y la que ha causado tanto daño a empresas y particulares es pedir un crédito. Tirar de tarjeta, pedir un crédito al consumo, o para los gastos más importantes, incluso rehipotecar la vivienda. La inmensa mayoría de las empresas funcionan (o funcionaban) en España con líneas de crédito, de manera que ante cualquier gasto imprevisto se tiraba de deuda.

La deuda consiste en traer dinero que (crees que) tendrás en el futuro al tiempo presente. Pero traer cosas del futuro tiene un coste, que en este caso pagas en forma de intereses. Y tienes además que convencer al que tiene el dinero ahora de que se lo vas a devolver con esos intereses, y así en el futuro él tendrá los 1.000 € que te deja mas los intereses que le vas a pagar, o no hay trato.

Lo que sucede es que, como ves, no has hecho más que aplazar el problema: te faltan 1.000€. Si aciertas y los tienes en el futuro, aunque sea mes a mes, simplemente has pagado por ellos, y ya está. Pero si te equivocas, y en algún momento del futuro no puedes hacer frente a su devolución, entonces tienes un problema. Y un problema que puede ser muy grave. En el caso de las empresas, muchas han cerrado porque les han cortado la línea de crédito y no podían funcionar sin ella. En el caso de los particulares, puedes llegar a perder tu casa.

Así que traer dinero del futuro, aunque es una solución fácil en apariencia, no es aconsejable si no tienes seguridad absoluta de que vas a poder cumplir con tus obligaciones.

Por supuesto, siempre está la posibilidad del “sablazo”, que es pedir un crédito a un familiar o a un amigo. Pero si la sabiduría popular dice eso de “quien presta dinero a un amigo pierde el dinero y pierde el amigo” será por algo.

Y la otra alternativa tradicional es ahorrar hasta que puedas pagar ese gasto sin pedir un crédito. Lo cual está bien para gastos que puedes diferir pero, ¿qué pasa con el tipo de gasto del que hablábamos al principio? ¿el que es a la vez imprevisto y tal vez ineludible?

Hacer dinero

La gente de habla inglesa tiene una expresión que merece la pena analizar: en lugar de ganar dinero (to earn money) frecuentemente dicen hacer dinero (to make money). Esto no es solo una curiosidad lingüística, sino que refleja una forma de pensar.

Si piensas en hacer dinero, piensas que el dinero se fabrica, se crea. Si piensas en ganar dinero, piensas que otro te lo da (porque te lo mereces, te lo “ganas”). Y si otro te lo da, la forma de ganar más es o bien convencer a ese otro de que mereces más o bien buscar a otro que te permita ganar más. Fijaos también que en inglés “earn” es distinto de “win”, y significa más “merecer” que “ganar”, pero en español ganar significa tanto recibir dinero por tu trabajo como vencer, derrotar a otro. No creo que sea casual que muchas personas se planteen su sueldo como un pulso entre ellos y la empresa, en el que “ganan” su sueldo porque la empresa lo pierde.

¿Qué pasa si piensas que el dinero se hace, y no se gana? Pues que te puedes plantear que la solución al problema de necesitar mil euros es “hacer 1.000 €”. Si puedes “hacer 1.000 euros” en un mes en el que los necesites, ni tienes que pedir un crédito ni tienes que convencer a nadie para “ganar más”.

Saber que en cualquier momento, ante una necesidad urgente, puedes “fabricar dinero” te da una extraordinaria paz de espíritu. Te hace mucho más libre frente a los caprichos de tu empleador. Te permite vivir la vida con más tranquilidad, sabiendo que puedes hacer “un exceso” sin que tus finanzas se resientan, simplemente fabricando más dinero.

¿Cómo puedes tú fabricar dinero?

Claro que ahora estarás pensando que esto es más fácil de decir que de hacer. Pues tienes razón. Solo puedes “fabricar dinero” si puedes crear valor y encuentras a alguien dispuesto a pagar por ese valor que has creado. La primera vez que lo intentes te vas a equivocar, no vas a encontrar al cliente adecuado, vas a poner precios erróneos (por exceso o por defecto), te vas a atascar en detalles como el mecanismo de cobro y vas a cometer otros mil errores.

Y en España nada facilita esta “creación de dinero”. En UK, por ejemplo, si tienes un trabajo fijo y quieres además hacer algún trabajillo por tu cuenta pagas de seguridad social 2,5 libras a la semana (sí, 2,5 no me he dejado ningún cero) más un 9% de la parte de tus beneficios (no de tu facturación) que exceda de 7.225 libras. Así que si ganas menos de esa cantidad pagas solo 130 libras al año de seguridad social, y de impuestos pagas un 20% de tus beneficios. Pero estas condiciones son las que son, simplemente tienes que tenerlas en cuenta a la hora de hacer tus cuentas y pensar si has ganado 1.000 euros o tienes que ganar 1.500 o 2.000, repartirlos con este gobierno que tanto te ayuda y quedarte con los 1.000 que necesitas.

En cualquier caso, ¿qué tienes que hacer para estar seguro de que puedes “fabricar dinero” cuando te haga falta? Fácil: ganarlo antes, cuando no lo necesites imperiosamente, y aprender. Descubre cuánto te cuesta vender, a qué precio puedes hacerlo, cuánto te cuesta cobrar (muy importante), qué requisitos tienes que cumplir. Si esperas a tener la necesidad dentro de tres días, no vas a ser capaz de responder a tiempo.

¿A qué me puedo dedicar?

Hay infinidad de cosas que puedes hacer para ganar un dinero extra. Dar clases (particulares, en una academia, por tu cuenta usando un servicio como Floqq), vender algo en eBay o sitios similares, comprar al por mayor en China para venderlo en una tienda creada al efecto en Shopify, hacer como freelance lo que haces en tu trabajo “normal”, traducir, diseñar, programar… Todo depende de ti, de tus conocimientos, de la gente a la que conoces (y que pueden ser tus clientes o recomendarte), de los recursos que tengas.

Cuando te plantees tus posibilidades, piensa en trabajar por Internet para clientes en otros países. Ahí fuera hay gente con dinero y acostumbrada a pagar bien y a tiempo. Te irá mejor con ellos que con el cliente cutre de tu barrio al que le parece una barbaridad que le cobres más de 200€ por una página web.

Insisto: lo que tienes que tener claro es que si quieres “fabricar dinero”, cuanto antes empieces, mejor. Y cuando llegue ese gasto inesperado, tendrás una alternativa mucho mejor que pedir un crédito.